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Santoral del 20 de Marzo

INDICE

San JUAN NEPOMUCENO
San MARTÍN DE DUMIO
San CUTBERTO DE LINDISFARNE
San WULFRANO/a>, Arzobispo de Sens
Santos 20 MONJES DE SAN SABAS
Beato AMBROSIO SANSEDONI DE SIENA, Monje
Beato BAUTISTA SPAGNOLI (Baptista Mantuanus)
Beato HIPÓLITO GALANTINI
Beato FRANCISCO PALAU Y QUER
Santa MARÍA JOSEFA DEL CORAZÓN DE JESÚS (Sancho de Guerra)
OTROS SANTOS DEL DÍA:
Santos: Nicetas, Guillermo, Leoncio, Remigio, obispos; Pablo, Cirilo, Eugenio, José, Alejandra (Sandra), Víctor, Anatolio, Sebastián, Focio, Claudia, Eufrasia, Eufemia, Matrona, Ciriaca, mártires; María Josefa del Corazón de Jesús Sancho de Guerra, fundadora de las Siervas de Jesús de la Caridad, beata.




SAN CUTBERTO, Obispo y Confesor
Antorcha de tu cuerpo son tus ojos:
si tu ojo fuere sencillo, todo tu cuerpo estará iluminado.
Mas si tienes malicioso tu ojo,
todo tu cuerpo estará tenebroso.
(Mateo, 6, 22-23).


San Cutberto, después de haber sido pastor y soldado, entró en el monasterio de Melrose, donde se distinguió por sus austeridades. Llegó a ser prior y se consagró, en seguida, a convertir y a consolar espiritualmente a los campesinos de Normandía. No contento con enseñarles las verdades de la fe, alivió sus sufrimientos por medio de numerosos milagros. Después de haber sido prior también en Lindisfarne, fuese retirando a yermos cada vez más solitarios. El rey Egfrido fue personalmente a buscarlo a Farne para persuadirlo a que aceptara el episcopado. Murió en el año 687.

MEDITACIÓN SOBRE LA PUREZA DE INTENCIÓN

I. Haz buenas obras como San Cutberto; mas, como él, hazlas con intención pura y santa. Si tu intención es pura, tu obra será luminosa; si es mala, sólo harás obra de tinieblas. ¿Qué fin te propones al realizar tus actos, aun los más santos? A menudo trabajas sin pensar para qué lo haces. Cuídate en tus intenciones; Dios no recompensará sino lo que se haya hecho por su amor.

II. ¿No es acaso la vanidad, la que, muy a menudo, te impulsa a obrar? Practicas la virtud, das limosna, frecuentas la Iglesia; ¿no es acaso para adquirir fama de hombre de bien? Si fuere así, tendrás tu recompensa en este mundo: los hombres te alabarán; pero Dios te castigará. ¡Qué ceguera preferir una vana honra a la gloria eterna, alabanzas de hombres a la estima de Dios!

III. Haz, pues, tus buenas acciones en secreto, y no delante de los hombres. Si es necesario que se manifiesten, purifica tu intención, renuncia a la vanidad que puede corromper las acciones más santas. Pon tu intención desde la mañana; renuévala al comienzo de tus principales actos. Todo lo que hago. Señor. quiero hacerlo para agradaros. Sólo Vos tenéis derecho a mi amor.

La pureza de intención
Orad por los que están
constituidos en dignidad.


ORACIÓN
Concedednos, os lo rogamos, Dios omnipotente, que la solemnidad de San Cutberto, vuestro confesor y pontífice, aumente nuestra devoción y nos conduzca a la salvación. Por J. C. N. S. Amén.

http://www.aciprensa.com/podcast/santo/marzo20daniel.mp3



San JUAN NEPOMUCENO. (1340/50 - 1393).
Martirologio Romano: En Praga en Bohemia, san Juan Nepomuceno, sacerdote y mártir, que por defender la Iglesia padeció muchas injurias por parte del rey Wenceslao IV y, sometido a torturas y suplicios, fue al fina arrojado, todavía vivo, en el río Moldava.

Nació en Nepomuk (entonces Pomuk) en Bohemia. Se llamaba Juan Wolfflein. Hijo de una modesta familia, muy pobre pero muy inteligente. Fue acogido en un monasterio cisterciense; estudió en Staab, luego en Praga licenciándose en Teología. Ingresó en los canónigos regulares de San Agustín en la catedral de San Gil de Praga. Sus éxitos como orador sacro le llevaron a que el arzobispo reformista, Juan de Jenstein, le nombrara notario de la Curia y así mismo quedo investido como notario imperial en la Corte. En 1379 fue ordenado sacerdote. Consiguió el bachillerato en Derecho en la universidad de Praga.

Desde 1381 a 1389, simultaneó varios cargos, junto con los estudios: marchó a Padua donde concluyó sus estudios jurídicos y se doctoró en Derecho; obtuvo una canonjía en San Gil, y otra en la colegiata de Vyserhard en Praga, que conmutó por la de arcediano de Zatec, penitenciario y limosnero de la catedral. Vicario General de la diócesis de Praga.

En 1389 estalló el conflicto entre el rey Wenceslao IV, ya emperador. Parece ser que el rey se quería apoderar de los bienes de la Iglesia de Bohemia, controlarla y germanizarla, con la resistencia del clero que se sentía checo. Parece que el rey quería dividir la diócesis de Praga en dos, convirtiendo en obispado la abadía de Kladubry. El obispo Jenstein se opuso al control de la Iglesia. Muerto el abad de Kladubry, los monjes nombraron a un nuevo abad que fue sancionado por Juan como Vicario General. Después de que se asesinara a tres monjes, y que se hiciera comparecer a los miembros de la Curia, los demás clerigos quedaron libres menos Juan que fue martirizado y arrojado al Moldava.

Otra versión dice que la emperatriz de Bohemia, Juana de Holanda, lo escogió como confesor. Era un hombre de carácter esquivo, rechazó todos los obispados que se le ofrecieron.
Según una tradición el rey Wenceslao era un auténtico monstruo: le presentaron una vez un ave mal asada. Y sin dar más explicaciones mandó asar al cocinero. Vivían en el palacio dos personas: su esposa, la emperatriz, y Juan Nepomuceno, su confesor y director espiritual. Llegó a oídos del rey, que la emperatriz Juana le era infiel. Un día vio el monarca que la reina se confesaba con Juan, y que luego iba a comulgar. Entonces Wenceslao concibió el modo de asegurarse la fidelidad de su esposa. Mandó llamar al confesor y le preguntó sobre el contenido de la confesión. Rotundamente Juan se negó una y otra vez: "jamás consentiré tal sacrilegio".

Fue arrestado, torturado y al final lo ahogaron en el río Moldava. Su epitafio, en la catedral de San Vito, de Praga dice: "Yace aquí Juan Nepomuceno, confesor de la reina, ilustre por sus milagros, quien, por haber guardado el sigilo sacramental fue cruelmente martirizado y arrojado desde el puente de Praga al río Moldava, por orden de Wenceslao IV, el año 1393", era el mes de abril. Es el santo presbítero más conocido después del Cura de Ars. Aunque las dos historias diferentes de la causa de su muerte hace pensar a los hagiógrafos modernos que se trata de dos sacerdotes distintos, y que la tradición los unió en uno solo. Patrón de Bohemia y de Praga.
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San MARTÍN DE DUMIO. (c.510 - 580).
Martirologio Romano: En Braga, en Portugal, san Martín de Dumio o Martin Dumiense, obispo, que siendo oriundo de Panonia, rigió primero la sede de Dumio y después la de Braga, y con su celo y predicación los suevos abandonaron la herejía arriana y abrazaron la fe católica.

Natural de Panonia (Hungría). Llegó a Galicia hacia el 550, después de haber cursado estudios teológicos y helenísticos en Palestina, donde estuvo como monje y donde debió familiarizarse con la espiritualidad de los padres del desierto. Fue estimado por san Gregorio Magno como el hombre más docto de su siglo, dominaba el griego y el latín y a los autores paganos. Tuvo inquietudes itinerantes y se piensa que primero estuvo en Roma, y luego visitó en la Galia, la tumba de san Martín de Tours, (donde conoció a san Gregorio Magno). Su campo de apostolado fue el reino suevo de Galicia. Se instaló en Braga. Pronto tuvo discípulos deseosos de imitar su vida de soledad y penitencia. Les organizó, les instruyó en lenguas clásicas y en teología, y así nació la abadía de San Martín de Dumio, centro de influencia religiosa y fuente de cultura, y del que fue abad y en el 561 fue elegido obispo de Dumio.

En el 570 fue nombrado obispo de Braga y metropolitano de Galicia, desplegó una intensa actividad. Reunió concilios, como el Lucense y Bracarense, purificó la doctrina de los errores arrianos, promovió la formación del clero para renovar la vida del pueblo, logró la conversión de su rey Teodomiro que era arriano. Fue considerado el apóstol del pueblo suevo. En el I Concilio provincial, celebrado en Braga en el 561, fue testigo el fin de la herejía arriana. Dijo: "¿Qué importa que no estés en tu patria? Tu patria es el lugar donde has encontrado tu bien interior, y la causa del bien interior, no radica en el lugar, sino dentro del hombre mismo". Escribió "Las Costumbres". "Capítulos".

"La corrección de los rústicos". "Vencer la jactancia". "Fórmula de vida honesta". Considerando que la extensión de la diócesis de Braga era muy extensa, la dividió en dos, creando la de Lugo, con cinco sufragáneas, aunque manteniendo los derechos metropolitanos de Braga. Su cultura y generosidad espiritual le permitió llegar a todas las clases sociales como un auténtico pastor de almas. Fue uno de los hombres más ilustres de su tiempo.
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San CUTBERTO DE LINDISFARNE. (c.637 - 687).
Martirologio Romano: En la isla de Farne, en Northumbria, tránsito de san Cutberto, obispo de Lindisfarne, que en el ministerio pastoral se distinguió por la diligencia que antes demostró en el monasterio y en el eremo, armonizando pacíficamente las austeridades y género de vida de los celtas con las costumbres romanas.

Era pastor de corderos de Landerdale (Inglaterra) cuando ingresó como monje en el monasterio de Melrose (fundado por san Aidán), que dirigían el abad san Eata y el prior san Boisil, que le aconsejaron la sumisión a sus maestros espirituales. Al ser llamado san Eata como abad del monasterio de Rippon, llevó consigo a Cutberto y le encomendó que se hiciera cargo de los extranjeros.

Cuando san Wilfrido de York fue nombrado abad de Rippon, Curberto regresó a Melrose. Todo el país sufría el azote de una enfermedad conocida como «la peste amarilla» y Cutberto no escapó a ella. Sin embargo, cuando se le dijo que los monjes habían pasado la noche orando por su restablecimiento, él exclamó: «¿Qué estoy haciendo en la cama? ¡Es imposible que Dios haya cerrado sus oídos a tales hombres! Denme mi ropa y mis zapatos». Levantándose, inmediatamente comenzó a andar; su voluntad pareció triunfar por el momento sobre su enfermedad; pero, en realidad, nunca recuperó su salud.

Cuando san Boisil, murió de peste, en el 774, fue elegido prior de Melrose y como tal se dedicó a educar contra la superstición de los aldeanos. A fin de asistir a las abatidas gentes y de revivir la cristianidad, san Cutberto emprendió un extenuante esfuerzo misionero que duró todos los años en que fue prior, primero en Melrose y después en Lindisfarne. Viajó a través de montes y valles, algunas veces a caballo, otras a pie, prefiriendo siempre las más remotas aldeas, ya que éstas tenían menos oportunidades de ser visitadas. Como Aidán, enseñó de casa en casa, pero mientras éste iba siempre acompañado de un intérprete, por no conocer el dialecto, Cutberto podía hablar a los campesinos en su propia lengua y con su propio acento nortumbriano. Conocía la topografía, pues había recorrido las tierras bajas con sus rebaños, podía adentrarse en las vidas de sus oyentes y se contentaba con frugal comida. Su aspecto apacible y su palabra jovial y persuasiva, pronto le ganaron la voluntad de sus huéspedes, de manera que sus enseñanzas tuvieron un éxito extraordinario. Llevó el Evangelio desde la costa de Berwick hasta Solway Firth y donde quiera fue recibido y honrado como huésped.

Después del concilio de Whitby, Eata, abad de Lindisfarne, le nombró prior del monasterio (otro monasterio fundado por san Aidan), que seguía la nueva observancia benedictina. Su tarea no fue fácil, pues muchos de los monjes que quedaban eran contrarios a las innovaciones. Eata y Cutberto, cualesquiera que hayan sido sus sentimientos, estaban decididos a apoyar las decisiones del concilio de Whitby. Tuvieron que afrontar oposiciones y aun insultos, pero la conducta de Cutberto fue más allá de cualquier alabanza: ni una sola vez perdió la paciencia o el dominio de sí mismo; pero, cuando los descontentos se volvían demasiado agresivos, se retiraba tranquilamente y terminaba la discusión, para reanudarla cuando la pasión se había calmado.

Después de algunos años en Lindisfarne, la añoranza de una vida de unión más íntima con Dios lo condujo, pidió retirarse en soledad a la isla de Farne; en este lugar vivió como solitario, durante algunos años.

Fue elegido abad mitrado (tenía las misma facultades que un obispo pero sin abandonar su monasterio) de Lindisfarne en marzo del 685, en York, en el sínodo de obispos de Twiford en Northumberland, por el obispo de Canterbury, san Teodoro de Tarso y, en cuanto pudo, se retiró de nuevo a la soledad de su isla: "Cultivad la unanimidad y la obediencia, y no creáis que mi vida es mejor que la vuestra". Predicó, enseñó, distribuyó limosnas e hizo tantas curaciones milagrosas, que mereció durante su vida el nombre de «el Taumaturgo de Bretaña», título que mantuvo después de su muerte, debido a las curaciones efectuadas en su sepulcro. En cierta ocasión, reavivó con un beso al hijo de una viuda, en el que la vida parecía haberse extinguido.
Es uno de los santos ingleses más famosos y su sepulcro fue uno de los lugares más frecuentados del Medioevo. Fue amigo de san Herberto, y ambos murieron el mismo día. Le sucedió san Eadberto, en la sede de Lindisfarne. Vivió en tiempos de la abadesa santa Ebba. Patrón de Durham.
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San WULFRANO. M. 720.
Martirologio Romano: En el monasterio de Fantanelle, en Neustria (hoy Francia), sepultura de san Vulframno o Wulfrano, el cual, siendo monje, fue elegido obispo de Sens y se dedicó a evangelizar a los frisios. Finalmente, vuelto al citado monasterio, allí descansó en paz.

Nació en Milly en Gâtinais. Era capellán de corte. Fue abad de la abadía benedictina de Fontenelle (Saint Wandrille), en Normandía y luego recibió la sede episcopal de Sens (693), que ocupó durante dos años y medio y desempeñó sus deberes episcopales devotamente por dos años y medio. Al cabo de ese breve tiempo renunció solemnemente, movido por el deseo de trabajar entre los paganos frisios.

Se asoció con el misionero inglés san Willibrordo para evangelizar durante varios años a Frisia. Como preparación para sus trabajos misionales, Wulfrano se retiró a la abadía de Fontenelle y ahí obtuvo monjes que lo ayudaron en su misión. Viajaron por mar y, después de desembarcar en Frieslandia (actual provincia al norte de Países Bajos), tuvieron éxito al convertir a gran número de gentes, incluyendo a uno de los hijos del rey Radbod, y lucharon para arrancar a los nativos de la práctica de los sacrificios humanos. Según la leyenda habría salvado a un ahorcado y a dos niños a quienes los paganos querían ahogar.

Después de trabajar por varios años entre los frisios, san Vulfrano volvió a Fontenelle, donde murió y fue enterrado cerca de san Wandregisilo. Sus reliquias fueron trasladadas primero a Blandigny y después a Abbeville, donde son veneradas aún.
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Santos 20 MONJES DE SAN SABAS. M. 796.
Martirologio Romano: En el monasterio de Mar Saba en Palestina, martirio de veinte santos monjes, que durante una incursión de los sarracenos murieron sofocados por humo en la iglesia de la Madre de Dios.

Pertenecen a un grupo de 20 monjes de la laura de San Sabas en Jerusalén; fueron ejecutados en una de las excursiones árabes contra los cristianos. Otros muchos monjes fueron heridos y pocos se salvaron; uno de estos últimos, Esteban el Poeta, nos ha dejado un detallado relato de lo sucedido. El primero en caer fue Anastasio, el archimandrita de la comunidad.

Durante largo tiempo, los árabes habían estado asolando Palestina, incendiando los monasterios y saqueando las iglesias, por lo que los monjes de la «laura» de San Sabas, dudaban entre quedarse o marcharse. Decidieron quedarse, con la esperanza de que, a causa de su pobreza, pudieran escapar con bien. Poco tiempo después, una partida de árabes avanzó desde las colinas y, cuando algunos de los monjes salieron para suplicar que los dejaran en paz, les exigieron dinero. En vano aseguraron los hermanos que se habían consagrado a la pobreza y que no poseían nada; los recién llegados los encerraron y se metieron al edificio para registrar las celdas y la iglesia. No pudieron encontrar nada de valor y, después de profanar el templo y quemar algunas de las ermitas, se alejaron. Cerca de treinta de los monjes habían sido heridos, pero Tomás, el enfermero, los curó. Los monjes repararon los daños como pudieron y volvieron a su vida acostumbrada. Una semana más tarde, mientras se encontraban en la iglesia haciendo su vigilia sabatina, un anciano hermano de cabellos blancos, del monasterio de San Eutimio, les trajo una carta en la que se les advertía que los merodeadores se preparaban a volver. En su pánico, los ermitaños trataron de esconderse y Sergio, el sacristán, ocultó los vasos sagrados, el único tesoro que poseían.

Los merodeadores no tardaron en reaparecer y buscaron a los monjes, a muchos de los cuales sacaron de sus escondites. El primero en sufrir la muerte fue el sacristán, quien había escapado, temeroso de que al ser torturado revelase el lugar donde había ocultado los vasos sagrados. Cuando se le ordenó regresar, él rehusó y presentó su cuello a la espada del verdugo. Juan, el hospedero, fue encontrado en la cumbre de la colina, cerca de la casa de huéspedes que tenía a su cargo. Fue apedreado, desjarretado y después, arrastrado por los pies sobre las rocas hasta la iglesia, donde los árabes esperaban obligarlo a revelar el sitio donde estaban escondidos los tesoros. Fracasaron los intentos de los atacantes, pero Juan fue asfixiado con humo y abandonado ahí. Patricio trató de salvar lo que tenía oculto, entregándose él mismo, cuando el enemigo descubrió la entrada de su escondite. El y otros fueron metidos a una caverna, cuya entrada taparon los árabes con espinos y haces de leña a los que prendieron fuego. El denso humo penetró en la cueva, sofocó y cegó a las pobres víctimas. A intervalos, sus verdugos se les acercaban para sacarlos a través de los rescoldos humeantes, y tras de interrogarles, los volvían a meter, amontonando más combustible a la entrada de la cueva. Finalmente, después de haber saqueado y quemado los edificios de su iglesia, partieron, llevando consigo todo lo transportable. De los monjes que habían sido conducidos a la caverna, dieciocho murieron asfixiados. La mayoría de los restantes estaba en agonía.
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Beato AMBROSIO SANSEDONI DE SIENA. (1220-1286).
Martirologio Romano: En Siena, en la Toscana, beato Ambrosio Sansedoni, presbítero de la Orden de Predicadores, que fue discípulo de san Alberto Magno, y aunque eximio en doctrina y predicación, se mostró al mismo tiempo sencillo para con todos.

Nació en Siena en el seno de la familia Sansedoni. Nació deforme, en tal grado que causaba asco a quien lo veía. Fue, por tanto, alejado de su casa y confiado a una nodriza que lo cuidaba. La nodriza lo llevó al convento de Santa Magdalena de los dominicos, y al cabo de un año, el muchacho había cambiado de aspecto totalmente. Ambrosio, creció serio, virtuoso y estudioso, pero sobre todo caritativo, hasta transformar una parte del palacio en un hospital para pobres. Entró al noviciado del convento dominico en su ciudad natal a la edad de diecisiete años, fue enviado a París para continuar sus estudios filosóficos y teológicos bajo san Alberto Magno, y tuvo como compañero allí a santo Tomás de Aquino. En 1248 fue enviado con santo Tomás a Colonia donde enseñó en las escuelas dominicas.

Su camino se separó de su amigo santo Tomás, mientras éste se dedicaba al estudio, Ambrosio se dedicaba a la predicación y a la pacificación, de manera que fue solicitado por los políticos de su tiempo, incluso del Papa. En el año 1260 fue uno de los misioneros del grupo de gente que evangelizaron Hungría. En 1266 Siena fue puesta bajo una interdicción por haber apoyado la causa del emperador Federico II, luego la enemistad con la Santa Sede. Los sienenses pidieron a Ambrosio que defendiera su causa ante el Pontífice Soberano, y lo hizo de manera tan exitosamente que obtuvo para su ciudad natal el perdón completo y la renovación de todos sus privilegios.

Los sienenses pronto deshicieron su alianza, una segunda vez Ambrosio obtuvo el perdón para ellos. El trajo una reconciliación entre el emperador Conrado de Alemania y el papa Clemente X. Cerca de esta época fue elegido obispo de su ciudad natal, pero rechazó el cargo. Por un tiempo, se dedicó a predicar sobre la Cruzada, y luego, a petición del papa Gregorio X, motivó los estudios, los cuáles los últimas guerras habéan prácticamente suspendido para ser reanudados en el convento dominico en Roma.
Predicó en Alemania, Francia e Italia; fue maestro de los "Sagrados Palacios". Después de la muerte del papa san Gregorio X, Ambrosio se retiró a uno de los conventos de su Orden de donde fue convocado por Inocencio V y enviado como Legado Papal a Toscana. Restauró la paz entre Venecia y Génova, y entre Florencia y Pisa. Sus biógrafos exhiben su vida como una de humildad perfecta. él amaba la poesía, y muchas leyendas se cuentan sobre sus victorias acerca de tentaciones carnales. Fue renombrado como predicador apostólico. Su oratoria, simple más que elegante, era más convincente y efectiva. Sus sermones, aunque una vez fueron recopilados, ahora no existen. Murió a causa de una vehemente predicación contra la usura, ya que sufrió la rotura de una vena. Patrón de Siena.
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Beato BAUTISTA SPAGNOLI (Baptista Mantuanus). (1447-1516).
Martirologio Romano: En Mantua, en Lombardía, beato Bautista Sapgnoli, presbítero de la Orden de los Carmelitas, que fomentó la paz entre los príncipes y reformó la misma Orden, de la cual fue nombrado prepósito por el papa León X.

Conocido como Bautista Mantuano; "El humanista más santo y el santo de los humanistas". Nació en Mantua. Estudió primero en su ciudad natal y después frecuentó varias universidades llamando en todas partes la atención por su inteligencia, y por su inspiración poética. Siendo muy joven, después de haberse salvado de una epidemia de peste, ingresó en la congregación Mantuana (que era una especie de reforma pero dependiente del Padre General de la orden carmelitana) de Ferrara, en la que hizo su profesión religiosa en el 1464. Fue ordenado sacerdote en Bolonia (1470) y en su universidad recibió el magisterio en Teología en 1475.

Por su inteligencia y por sus virtudes se ganó la confianza de sus superiores que le encomendaron graves empresas: desempeñó varios y delicados cargos como prior de varios conventos (Parma, Mantua y Roma), maestro y definidor hasta que llegó, en el 1483, a ser elegido Vicario general de toda la congregación, siendo después reelegido por cinco veces consecutivas hasta que en el 1513 fue elegido Prior general de toda la Orden.

 Extendió la Orden y luchó para que la observancia regular se viviera en toda ella con gran florecimiento. Tomó parte en varias comisiones y empresas pontificias en el Concilio V de Letrán. En favor de su orden escribió "Apología de la Orden Carmelita". En pro de la Iglesia escribió varios tratados y muchas poesías defendiendo a los Papas y a la misma Iglesia, contra los que la atacaban. En 1513 el papa León X le encomendó la delicada misión de paz entre el rey de Francia y el duque de Milán.

Tuvo gran amistad con los hombres más famosos de su tiempo, y a muchos les atrajo a una nueva conversión entre ellos a Juan Pico de la Mirándola. Escribió más de 50.000 versos y de las materias más diversas, siempre para llevar almas a Cristo. Fue sin duda alguna uno de los humanistas más ilustres y más conocidos de su tiempo y como alguien dijo: "hizo servir a Cristo su prodigiosa vena poética". Se dedicó intensamente a la oración a la que dedicaba varias horas al día y nadie ni nada lograba posponerla. Escribió, todavía novicio, a su padre que trataba de disuadirle de la vida que acababa de abrazar: "Si deseas saber qué es lo que hacemos y a qué dedicamos nuestro día te lo diré en una sola palabra: ORAMOS".

 Se le llamó “Virgilio Cristiano”. Fue uno de los más célebres humanistas, especialmente por su obra "Bucólica seu adolescentia in decem aeglogas divisa"; de las que se cuentan cerca de 150 ediciones. Influyó en los literatos ingleses como Shakespeare, A. Barclay, E. Spenser y J. Milton. Lutero y los protestantes quisieron tomarle como uno de los precursores de su reforma, pero la distancia entre ambas posiciones es muy grande. Murió en Mantua lleno de méritos.
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Beato HIPÓLITO GALANTINI. (1565-1619).
Martirologio Romano: En Florencia, en la Toscana, beato Hipólito Galantino, fundador de la Cofradía de la Doctrina Cristiana, que realizó una egregia labor en la instrucción catequética de los niños y de la gente sencilla.

Nació en Florencia en el seno de una honesta familia (aunque otros autores afirman que su origen fue oscuro). Cuando era niño, una milagrosa cura hizo que sus pensamientos se enfocaran hacia el servicio de Dios y se hizo devoto de las enseñanzas de la verdad de la religión cristiana en la iglesia jesuita de Florencia. Fue tejedor de paños. Quiso ser capuchino, pero su mala salud se lo impidió. El arzobispo de Florencia, futuro papa León XI, le animó a que fuera catequista, ingresando en la congregación de Santa Lucía, de la que llegó a presidente. Se dedicó a la catequesis de los muchachos más abandonados.

Distribuyó su tiempo entre su comercio de seda tejida y la instrucción religiosa de niños y adultos pobres. A los 16 años sintió el impulso de fundar una sociedad para este propósito. Llegó a vencer la oposición que generó su solicitud por los pobres, por medio de su maravillosa paciencia. La ayuda de generosos benefactores hicieron posible la construcción de un oratorio, al cual Clemente VIII dedicó en honor de San Francisco en 1602, y en cual se continuó el trabajo iniciado en Santa Lucía.

La fundación fue llamada la Congregación de la Doctrina Cristiana bajo la invocación de san Francisco y santa Lucía; integrada por otros artesanos que, como él, iban por la calle enseñando el catecismo a la juventud abandonada. Se dividió en quince clases, de conformidad con la edad y el conocimiento religioso de los alumnos. Cada clase estaba gobernada por normas especiales y asistía en la instrucción de las clases inferiores. Los miembros de la primera clase fueron admitidos en la congregación, después de una buena confesión.
En busca de su santificación personal se hizo Terciario franciscano. Hipólito fue infatigable en su trabajo, reuniendo recursos de los ricos florentinos, los que distribuía entre los pobres, fundando y reorganizando las ramas de su congregación, la cual se extendió en Volterra, Lucca, Pistoia, Modena, etc. él introdujo la práctica de la adoración nocturna a fin de atraer personas del teatro y de las diversiones nocturnas.

Fue una persona de una gran vida interior y de profundidad espiritual. En Florencia, los miembros de su congregación, en función de modestia, fueron llamados Van Cheteni. Hipólito fue víctima de una persecución violenta, envidia y malicia, habiendo sido acusado de compartir los errores de Lutero, de introducir nuevas normas y reformas. Uno de sus hijos espirituales lo acusó ante el Papa y el Gran Duque de Cosimo, de severidad excesiva, pero los cargos no se sostuvieron, y la congregación de Hipólito fue declarada para la Gloria de Dios y el bienestar público. Poco antes de la muerte del santo, el Gran Duque fundó una seccional permanente de la Orden. Hipólito hizo un peregrinaje a Loreto, a fin de colocar su fundación bajo la protección de la Santísima Virgen. Los estatutos de la Congregación fueron aprobados por la Congregación de Obispos y Reguladores, y confirmados por León XII, en un decreto del 17 de septiembre de 1824. Sufrió una dolorosa enfermedad que la afrontó con gran espíritu de sacrificio y de entrega. Murió en Florencia.
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Beato FRANCISCO PALAU Y QUER. (1811-1872).
Martirologio Romano: En Tarragona, en España, beato Francisco de Jesús, María y José Palau y Quer, presbítero de la Orden de Carmelitas Descalzos, que en el ministerio soportó graves persecuciones y, acusado falsamente, fue relegado a la isla de Ibiza y abandonado por todos.

Nació en Aitona (Lérida) en el seno de una familia humilde y campesina, que comulgaba con el carlismo. Estudió en el seminario de Lérida durante tres años e improvisadamente, sin que se sepan las causas ingresó como carmelita descalzo en el convento de San José de Barcelona en 1832 e hizo los votos en 1833. Se encontraba en Barcelona, cuando fue asaltado el convento en 1835 por las turbas revolucionarias y anticlericales. Junto con otros carmelitas logró huir. Mendizabal ordenaba la exclaustración de todos los religiosos de España (1836), en este clima regresó a su tierra donde fue ordenado sacerdote en Barbastro en 1836, pasando a la jurisdicción del obispo como sacerdote secular dedicado principalmente a la oración en el lugar conocida como “Cueva del padre Palau” en Aitona. Nunca volvió a pisar un claustro carmelita.

Para huir de la persecución emigró, junto a su hermano Juan, a Francia (1840-1851) difundiendo la devoción mariana e iniciando experiencias religiosas de corte carmelitana en Perpignan y Montauban; fue tenido por santo por el pueblo sencillo, pero fue catalogado como “personaje extraño” por una parte del clero, lo que le hizo imposible su permanencia en tierras galas, acusándole de que su vida “ermitaña” contradecía su condición sacerdotal, por su pobreza y la cantidad de personas que querían imitar su “estilo de vida”.

Regresó a Barcelona en 1851, y desempeñó el cargo de director espiritual del seminario diocesano y fundó, por encargo del obispo Costa y Borrás, la Escuela de la Virtud, que sería como un centro de educación y catequesis de adultos. Fue desterrado a Ibiza acusado de haber promovido desde la Escuela de la Virtud las huelgas obreras de marzo de 1854; trasladó la imagen de la Virgen de las Virtudes a Ibiza, e hizo un oratorio que hoy en día es el santuario de peregrinación mariana de la isla, aquí estuvo hasta 1860.

Reconocida su inocencia, se entregó con entusiasmo al servicio de la Iglesia en varios campos. En un primer momento concentró sus energías en la predicación del Evangelio primero en las grandes ciudades como: Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca. Estando en Ciudadela, Menorca, recibió una especial iluminación que le transformó espiritualmente. Tuvo un gran amor a la Iglesia: "Mi misión se reduce a anunciar a todos los pueblos, que tú, Iglesia, eres infinitamente hermosa y amable, y predicarles que te amen"; "vivir cristianamente es vivir eclesialmente".

Completó la actividad de predicador con la dirección de misiones populares, especialmente en las diócesis de Barcelona e Ibiza (1863-1865), donde consiguió grandes éxitos y duradera promoción humana y social, como la ayuda asistencial a los enfermos marginados de la sociedad a los que se les consideraba posesos o energúmenos. En 1866 realizó un viaje a Roma para exponer al papa beato Pío IX sus preocupaciones por el exorcistado. Durante su estancia en Roma, recibió de los superiores del Carmelo Descalzo, el título de director de los Terciarios de la Orden en España. Fundó las Carmelitas Misioneras Teresianas y las Carmelitas Misioneras. Fundó y dirigió en Barcelona el semanario religioso "El Ermitaño" (1868).

 Volvió a Roma, con motivo del Concilio Vaticano I, para ponerse en contacto con los padres conciliares y exponerles sus ideas sobre el exorcistado e informar a los lectores sobre las tareas del Concilio. Hizo prácticas de exorcismo, y por ello, se le acusó falsamente de embaucador, y su obispo le prohibió que siguiera con esta idea, no sin resistencia interior, obedeció a su obispo. A su muerte fue rehabilitado por la Santa Sede. Escribió "Mis relaciones con la Hija de Dios la Iglesia" y las "Cartas"; "Lucha del alma con Dios". Murió en Tarragona y su cuerpo está enterrado en la casa madre de las Carmelitas Misioneras Teresianas de Tarragona.
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Santa MARÍA JOSEFA DEL CORAZÓN DE JESÚS (Sancho de Guerra). (1842-1912)
Martirologio Romano: En Bilbao, del País Vasco, en España, santa María Josefa del Corazón de Jesús Sancho de Guerra, virgen, que fundó la Congregación de las Hermanas Siervas de Jesús y las formó especialmente para el cuidado de los enfermos y de los pobres.

Nació en Vitoria (España), en un hogar de artesanos y profundamente cristiano. Cuando María Josefa tenía siete años, se le murió el padre, y pocos años antes, por un descuido de su madre de cría, cayó de un banco que le fracturó las dos piernas, quedando para siempre tullida (algunos hagiógrafos afirman que fue curada milagrosamente en el santuario de San Miguel in Excelsis, pero parece que no fue cierto). Los estudios le costaron mucho, ya que no era muy inclinada a ellos, y en cuanto aprendió lo básico, que entonces se requería para una mujer, volvió a casa de su madre, para cuidarse de la familia. Su primera comunión, la marcó espiritualmente para toda su vida. Cuando tuvo 15 años, la madre decidió enviarla a Madrid, donde tenía unos parientes.

Pasaron algunos años (1865), y en Madrid realizó su primera experiencia de vida religiosa en la naciente Congregación de las Siervas de María, en el servicio sanitario y apostólico de los enfermos, preferentemente a domicilio (años antes quiso ingresar en las concepcionistas de la reforma de sor Patrocinio en Aranjuez, pero cayó enferma de tifus y no pudo cumplir este deseo). Cuando hizo su profesión, cambió su nombre por el de María de la Salud. Santa María Soledad Torres Acosta, fundadora de la Congregación, apreció sus cualidades y, aún siendo novicia, la nombró superiora del colegio de huérfanos "Sagrado Corazón de Jesús". Tuvo dudas antes de su profesión en 1867, y así se lo comunicó a su fundadora y a san Antonio María Claret, que le dijo que debía profesar, pero que Dios le reservaba otras cosas.

A los cinco años pensó que debería salir para fundar un instituto nuevo, en el mismo campo de asistencia a los enfermos, se salió del convento y fundó el Instituto de las Siervas de Jesús de la Caridad, en Bilbao (1871), cambió su nombre por el de María Josefa del Corazón de Jesús. Pocos años después fundó en: Castro Urdiales, Valladolid, Burgos, Vitoria, Oviedo, Gijón, Logroño, Miranda de Ebro, Haro y otras poblaciones, hasta sumar 41 casas. Tuvo que sufrir el asedio de Bilbao (1874), durante las guerras carlistas.

Fue grande el prestigio que tenía esta mujer ante las corporaciones municipales. Se dieron cuenta de la labor inmensa que estas monjas hacían en beneficio de la ciudad. Ellas cuidaban a los enfermos de día y de noche y se preocupaban de las familias más pobres. Durante 14 años tuvo una insuficiencia cardíaca que la obligó a gobernar su Congregación postrada en un sillón, sin poder moverse. Decía: "Amor y sacrificio, esto es lo más agradable al Señor, y en lo que quisiera se distinguiesen todas las siervas de Jesús". Murió en Bilbao de un infarto, y el ayuntamiento de Vitoria la nombró "Hija Predilecta de la ciudad". Su cuerpo permanece incorrupto en la capilla de la casa generalicia de Bilbao.
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OTROS SANTOS DEL DÍA:
San Arquipo de Colosas. s. I.
Martirologio Romano: Conmemoración de san Arquipo, compañero en los combates del apóstol san Pablo, que lo recuerda en las cartas a Filemón y a los Colosenses.

Arquipo es uno de los tantos personajes cuya referencia se ha perdido para nosotros, aunque probablemente para san Pablo, que es quien dos veces lo nombra, debía ser alguien querido, ya que lo llama «nuestro compañero de armas» (Filemón, versículo 2). En Carta a los Colosenses Pablo le envía un mensaje: «Decid a Arquipo: 'Considera el ministerio que recibiste en el Señor, para que lo cumplas'»; ¿cuál es ese ministerio? tal vez el de la predicación a los gentiles, si por la referencia anterior -el «compañero de armas»- hay que entender que Pablo lo considera semejante a él mismo en algún aspecto.

La tradición, basándose en las palabras de Pablo, le hace obispo de Colosas e hijo de santa Apfías. Como san Casiano de Imola, habría sido apuñalado por un grupo de escolares armados de estiletes. Arquipo fue inscripto en el Martirologio Romano basándose en el Martirologio de Adón, de hacia el siglo VIII o IX.

Santos Pablo, Cirilo, Eugenio y compañeros. s. III.
Martirologio Romano: En Antioquía de Siria, hoy Turquía, santos Pablo, Cirilo y otros, mártires.
Grupo de diez mártires en Siria. Sólo se ha conservado acerca de estos mártires la lista de nombres, que con algunas variaciones, aparecen en todos los manuscritos del Martirologio Jeronimiano, en sus distintas recensiones: Pablo, Cirilo, Eugenio, Serapión, Tigrino, Claudio, Exuperio, Victorino, Valentino y Domno. Lamentablemente, ningún otro detalle ha sobrevivido, por lo que no es posible saber siquiera en qué persecución dieron su testimonio, ya que Antioquía de Siria fue lugar de persecuciones en todas las grandes que conocemos del Imperio Romano. En algún martirologio antiguo pueden aparecer inscriptos el 21 de marzo.

Santas Alejandra de Amida, Claudia y compañeras. M. c. 300.

Junto con Claudia, Eufemia, Eufrasia, Ferbuta, una hermana de Ferbuta, Juliana, Matrona y Teodosia. Mártires en Amida de Paflagonia, durante la persecución de Diocleciano. Según el Sinaxario Constantinopolitano, se presentaron ante el prefecto de Amida, profesando su fe cristiana y reprobándole su crueldad e injusticia al condenar a los cristianos. Fueron arrestadas, flageladas, escarnecidas y por fín arrojadas a un horno de fuego.

Cuatro de los nombres (Alejandra, Claudia, Eufrasia y Matrona) aparecen en otro grupo, ahogadas por el prefecto Teotecno y recordadas en la pasión, más veraz, de san Teódoto de Ancira. Los otros cuatro nombres, (Juliana, Eufemia, Ferbuta y Teodosia) se pueden ver en los de Julita, Faina y Tecusa del grupo de Ancira, conmemorado en los sinaxarios griegos y en el Martirologio Romano del 18 de Mayo. Con mayor certeza se puede concluir que el grupo de Alejandra y compañeras de Amida es una duplicación del formado por Tecusa y compañeras de Ancira y erróneamente atribuido a Amida.

San Urbicio de Metz. M. c. 450.
Martirologio Romano: En Metz, en la Galia Bélgica, san Urbicio, obispo.
Obispo de Metz, construyó en honor de san Félix de Nola, una iglesia que luego será la iglesia del monasterio benedictino de San Clemente.
Sus restos, después de un largo tiempo en el olvido, fueron finalmente trasladados a la iglesia y monasterio de San Eucario. En la Revolución Francesa sus restos fueron quemados y aventados.


San Nicetas de Apolonia. M. c. 733.
Martirologio Romano: Conmemoración de san Nicetas, obispo de Apolonia, en Macedonia, que por dar culto a las santas imágenes fue desterrado por el emperador León el Armenio.
Obispo de Apolonia en Bitinia, fue perseguido por el emperador iconoclasta León III el Armenio. Murió exiliado en Anatolia. Al elogio de del Martirologio Romano hay que agregar la breve referencia de Máximo Cythereum, quien afirma que no fue sólo firme en la fe, en la piedad y en la afirmación de la fe católica, sino que era inclinado a la benignidad con los pobres, sabio y de clara elocuencia.

San Arkil II. M. 786. (Iglesia ortodoxa georgiana).
Hijo de Esteban Khosroid, príncipe de Cakheth, combatió junto a su hermano Mihr o Mirian, entonces rey de Georgia, a los invasores árabes que, guiados del emir Murvan-Qru, sobrino de Mahoma, los habían asaltado mientras estaban acampados en Anakopia. Cuando murió Mihr, como no tenía descendencia masculina, le sucedió Archil II.

Cuando llevaba 40 años de reinado, los árabes invadieron de nuevo el territorio georgiano al mando de otro descendiente de Mahoma: Cicum, conocido como Asim, el cual recorrió gran parte de la región asolándolas. Para evitar otras devastaciones Arkil decidió pedir la paz a los invasores y poner el pais bajo su protección, y que las iglesias no fueran violentadas ni sus subditos obligados a renegar de la fe cristiana.

El jefe árabe le hizo la promesa de que así se haría. Pero luego rompió el juramento y apresó a Arkil y le dijo que le devolvería el reino y sus bienes si abrazaba la fe islámica, pero el rey georgiano se negó categóricamente. Con lo cual el árabe ordenó que le cortaran la cabeza.

Juana Véron. Beata. (1766-1794).
Martirologio Romano: En Erenée, en la región de Mayenne, en Francia, beata Juana Véron, virgen y mártir, que se entregó al cuidado de niños y enfermos, y por haber ocultado de los perseguidores a sacerdotes durante la Revolución Francesa, fue guillotinada.

Nació en Quelaines, en Mayenne (Francia). Siendo joven, ingresó en las Hijas de la Caridad y fue enviada, muy joven, con la beata Francisca Tréhet, se dedicaba a curar a los niños enfermos de Dampierre, Francia. Entre estas tareas, acogieron y escondieron a sacerdotes perseguidos.

Las dos fueron apresadas en febrero de 1794, con los cargos de rehusar obediencia a la República, y esconder sacerdotes rehusantes. La beata Tréhet afirmó que ella no podía negarse a atender a ningún enfermo, pero cuando se le pidió que diera “vivas” a la República, se negó, por lo que fue, junto con su compañera, condenada a muerte en Erenée, en la región de Mayenne.

Juana Véron no fue a la cárcel en espera de la ejecución, sino que tuvo que ser hospitalizada, porque se encontraba gravemente enferma. El 13 de marzo fue ejecutada Françoise Tréhet, y una semana más tarde, el 20, llevada en camilla, lo fue Jeanne Véron, de 27 años. Las dos fueron beatificadas en 1955, junto con otras víctimas de la persecusión en la diócesis de Laval.

San José Bilczewski. (1860-1923).
Martirologio Romano: En Lviv, en Ucrania, san José Bilczewski, obispo de los latinos, que se dedicó con gran caridad a la formación de las costumbres y de la doctrina del clero y del pueblo latinos, y durante la guerra hizo de todo para ayudar a los pobres y necesitados.
Nació en Wilamowice, en el seno de una familia de campesinos.

En 1880 ingresó en el seminario de Cracovia, para recibir la ordenación sacerdotal en 1884. Continuó sus estudios en Viena, donde, en 1886, consiguió el doctorado en Teología. En Roma y en París, se especializó en Teologia dogmática y en arqueología cristiana. En 1891 comenzó como profesor de Teología dogmática en la universidad Juan Casimiro de Lvov. Fue decano de Teología y rector de la universidad. Fue muy apreciado tanto por sus alumnos como por los profesores.

En 1900 fue nombrado arzobispo de Lvov. Su misión episcopal fue muy difícil debido a problemas internos y a los conflictos desencadenados por la I Guerra Mundial. Intervino muchas veces ante las autoridades civiles en favor de los polacos, ucranianos y judíos. La guerra polaco-ucraniana (1918-1919) produjo nuevas heridas en la población y muchos sacerdotes fueron asesinados o encarcelados.

La invasión bolchevique (1919-1920) desplegó toda su crueldad contra la Iglesia católica, que se erigió en defensora de todos, independientemente de su religión y de su nacionalidad. Durante los años 1918-1921 su archidiócesis perdió cerca de 120 sacerdotes. Enfermó gravemente lo aceptó con valentía y serenidad. Falleció en Lvov.
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