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Santoral del 25 de Abril

INDICE


San MARCOS "Evangelista"
San ANIANO DE ALEJANDRÍA
Santa FRANCA VISALTA DE PIACENZA
San PEDRO DE BETANCUR
San JUAN BAUTISTA PIAMARTA
Beatos JOSÉ TRINIDAD RANGEL, ANDRÉS SOLÁ y LEONARDO PÉREZ
OTROS SANTOS DEL DIA
San Heribaldo de Auxerre-Beato Juan I de Valence-Santos: Marcos evangelista, patrono de los ganaderos; Erminio, Esteban, obispos; Filón, Agatópode, diáconos; Hermógenes, Calixta, Evodio, mártires; Aniano, confesor; Uña, viuda; Teresa Ansúrez, abadesa.

SAN MARCOS, Evangelista
Tú, entre tanto, vigila en todas las cosas, soporta las
aflicciones, desempeña el oficio de evangelista,
cumple tu ministerio.
(2 Timoteo, 4, 5).

San Marcos, discípulo e intérprete de San Pedro, escribió el evangelio a ruego de los fieles de Roma y según las enseñanzas que poseía de San Pedro en persona. Lo aprobó éste y ordenó su lectura en las iglesias. Llevando, pues, su evangelio, partió San Marcos para Egipto, y fue el primero que anunció a Jesucristo en la ciudad de Alejandría, donde fundó una de las iglesias que más florecieron. Fue martirizado el día de Pascua, mientras celebraba el Santo Sacrificio de la misa. Algunos días antes un ángel le había mostrado su nombre escrito en el libro de la vida. Acaeció su muerte alrededor del año 74 de la era cristiana.

MEDITACIÓN SOBRE LAS LAS MÁXIMAS DEL EVANGELIO
y LAS MÁXIMAS DEL MUNDO


I. El Evangelio es el testamento de Jesucristo, el documento auténtico en el que nos manifiesta su voluntad. Nos instituye sus herederos, a condición de que cumplamos fielmente sus mandamientos. Leamos, pues, el Evangelio, no sea que los olvidemos. Meditemos las verdades eternas que contiene; una sola, bien comprendida, bastaría para nuestra santificación

II. El mundo también tiene su evangelio, completamente opuesto al de Jesucristo. El Señor nos ordena despreciar las riquezas y llevar nuestra cruz, y perdonar a nuestros enemigos; el mundo aconseja buscar las riquezas, huir de la cruz, y vengarse de los enemigos. Cristo recomienda la humildad y la mortificación; el mundo, buscar los honores y los placeres. Examina qué espíritu te guía: ¿es el de Jesucristo o el del mundo?

III. No trates de convencerte de que los preceptos del Evangelio son para religiosos y no para laicos. No hay dos Evangelios como no hay dos paraísos, uno de los cuales estaría destinado para los religiosos que hacen penitencia, y el otro para los seglares que no hacen nada para salvarse. Dios en su Evangelio habla para todos los cristianos; cuando manda algo, todos están obligados a obedecerle. Aun debieras observar todos sus consejos, en la medida en que te sea posible, porque sería despreciar a Dios no seguir sus advertencias. Mas, ¡ay! los cristianos de nuestro tiempo se contentan con creer en el Evangelio, sin tomarse el trabajo de practicarlo. Siempre tienen el Evangelio en los labios, y su vida está en completo desacuerdo con el Evangelio. (San Cipriano).
La fe
la conversión de África.


ORACIÓN

Oh Dios, que habéis honrado a San Marcos con el ministerio de la predicación del Evangelio, haced que siempre saquemos fruto de sus enseñanzas y que nos proteja con sus oraciones. Por J. C. N. S.

http://www.aciprensa.com/podcast/santo/abril25marcos.mp3




Martirologio Romano: Fiesta de san Marcos, evangelista, que en primer lugar siguió a san Pablo, en Jerusalén, en el trabajo apostólico, y más adelante siguió los pasos de san Pedro, que lo llama su hijo. Se dice que su evangelio recogió la catequesis de Pedro a los romanos y que fue el que instituyó la Iglesia de Alejandría.

Miembro de una familia judía helenizante de Jerusalén, se llamaba Juan y usaba el grecorromano de Marcos (At 12,12). Se cree que era hijo de una de esas "Marías" que seguían a Cristo (At 12,16). Parece que se convirtió al cristianismo después de la Ascensión. Se habría cortado el dedo pulgar para volverse inútil al sacerdocio judío. Ejercitó el apostolado primeramente como compañero de san Pablo, aunque se piensa que pertenecía al círculo de los primeros apóstoles de Jesús. Posteriormente acompañó a Pablo y san Bernabé (que era su sobrino, pues era hijo de su hermana), a Chipre (At 13,5) y Asia Menor (At 12,25), hasta que, por razones oscuras, abandonó y volvió a Jerusalén (At 13,13). Pablo no le admitió en otro de sus viajes, pero al lado de su sobrino volvió a Chipre (Col 4,10). Tras reconciliarse con Pablo, será mencionado como colaborador suyo y consolador en la prisión (Col 4,10; Flm 24; 2Tim 4,11).

Puede afirmarse también su estrecha relación con san Pedro que lo llama "hijo mío" (1Pe 5,13), aludiendo quizás al bautismo recibido del apóstol; se piensa que servía como intérprete de Pedro cuando éste hablaba a los griegos. Escribió el texto más antiguo del Evangelio en el que se caracteriza la precisión, el detalle. Apenas trae discursos; simplemente hechos que hablan por sí solos. Muchos milagros. Quiere que se vea a Jesús como Hijo de Dios: "Comienzo del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios".

Otros datos inciertos: la identificación con el joven que huyó desnudo en el huerto de Getsemaní: "cierto joven le seguía envuelto en una sábana y trataron de apoderarse de él mas él dejando la sábana, huyó desnudo" (Mc 14,51-52). Su presencia y muerte en Alejandría como su primer obispo; esta presencia fue ignorada por los escritores alejandrinos más antiguos (como Clemente, Orígenes y Dionisio, aunque hablen de ello Eusebio y Jerónimo), se narraba que fue enviado a la ciudad egipcia por el propio san Pedro, en tiempos de Nerón, y que convirtió a san Aniano de Alejandría. Se dice que en Aquilea convirtió a san Hermágoras, que fue obispo de esta ciudad. Se nos dice que Marcos, viajó a Cirene, una parte de Libia, y allí evangelizó a muchos. El prodigioso progreso de la fe en Alejandría enfureció a los paganos. El apóstol, abandonó la ciudad y regresó a Pentápolis donde predicó dos años. A su regresó a Alejandría, los paganos le llamaron mago a causa de sus milagros y resolvieron darle muerte. La tradición le hace sufrir el martirio en tiempos de Trajano y dicen que está sepultado en la aldea de Bucoli, cerca de Alejandría. Según la leyenda, en el año 829, unos mercaderes venecianos trasladaron sus restos desde Alejandría a Venecia. Patrón de Venecia, Albania, Creta. FIESTA.
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Martirologio Romano: Conmemoración de san Aniano, obispo de Alejandría, en Egipto, que, como narra Eusebio, desde el octavo año de Nerón fue el primer sucesor de san Marcos en el episcopado de esa ciudad, que gobernó durante veintidós años, y que fue un hombre de Dios y admirable en su comportamiento.

Según las Actas de san Marcos escritas por Eusebio, fue discípulo y sucesor de san Marcos en la sede de Alejandría (63-86). Según la leyenda, san Marcos llegó a Alejandría, procedente de Cirene y la Pentápolis, entrando por Racotis, un suburbio de este puerto; se hospedó en casa de Aniano al que convirtió junto con su familia al cristianismo. Se dice que fue zapatero y que san Marcos le curó de una herida punzante que se hiciera con la lezna en una mano.
Ante el surgimiento de una pequeña comunidad cristiana en esta ciudad, san Marcos ordenó a Aniano obispo de la misma, conjuntamente con tres presbíteros y siete diáconos, quedando a cargo del pequeño grupo de fieles y con la encomienda de velar por éstos. Ejerció durante 22 años su ministerio episcopal. Varón de Dios y admirable en su servicio.

San Marcos se marchó de Alejandría por dos años, durante los cuales visitó Roma, Aquileya y Rávena, convirtiendo a la población local de estos y otros lugares. A su regreso, encontró que la iglesia alejandrina había crecido considerablemente, ya que estos construyeron un templo en Bucalis, en la parte oriental del puerto, y la presidió hasta su muerte. Después del martirio de san Marcos, el número de cristianos egipcios aumentó, por lo que Aniano ordenó nuevos presbíteros y diáconos; aun así, la evangelización de Alejandría y el resto de Egipto nos es desconocido, aunque se tiene la idea de que el número de conversos fue exiguo, pero lo suficientemente notorios como para provocar la hostilidad de la población pagana hacia la nueva fe. Aniano murió anciano y fue enterrado al lado de san Marcos en el templo de Bucalis. Es venerado también como santo por la Iglesia Ortodoxa.
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Martirologio Romano: En la región de Piacenza, en la Emilia, santa Franca, abadesa, que ingresó en la Orden Cisterciense y pasaba las noches en oración ante Dios.

Nació en Piacenza, en el palacio de los condes de Visalta. A los siete años (según el uso del tiempo) fue consagrada a Dios en el convento benedictino de San Siro; a los 14 hizo los votos, y pese a su juventud, aventajaba a las otras religiosas en obediencia, devoción y olvido de sí misma. Pronto, con 23 años, a pesar de su juventud, fue nombrada abadesa. Sin embargo, cuando quiso desterrar algunos abusos introducidos en la comunidad, la mayoría, la apoyó, excepto un pequeño grupo, que intentó sembrar la discordia, lo que provocó que fuera destituida. Durante años, la santa tuvo que afrontar calumnias, falsos testimonios y graves pruebas interiores.

En 1200 estaba formándose una noble doncella, llamada Carencia, que quería hacerse religiosa, pero le desagradaba el ambiente del monasterio, consultó con Franca, que le aconsejó que su familia fundara un monasterio del Cister en la ciudad, y allí fundó el monasterio de Montelana. Franca, deseosa de una observancia más estrecha, pasó al nuevo monasterio con permiso del obispo. La santa fue nombrada abadesa de la nueva fundación, lugar donde reinaba la austeridad y la pobreza de la regla cisterciense. Pero la abadesa no estaba todavía satisfecha, por lo que pasaba noches enteras en la capilla entregada a la oración. Al ver que se debilitada en forma alarmante la salud de la abadesa, las religiosas ordenaron al sacristán que guardase la llave de la capilla; pero ello no bastó para impedir que la fervorosa superiora continuase con sus vigilias. Fue una mujer de una profunda oración y vida espiritual.
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Martirologio Romano: En Antigua, cerca de Guatemala, en América Central, san Pedro de Betancur, religioso de la Tercera Orden de San Francisco, que, bajo el patrocinio de Nuestra Señora de Belén, se entregó ejemplarmente a cuidar a huérfanos, mendigos, enfermos, jóvenes abandonados sin formación, peregrinos y también a condenados a trabajos forzados.

Pedro González García nació en Vilaflor de Chasna en Tenerife, en el seno de una familia humilde. Durante su juventud trabajó como pastor, y en una gruta sitada en las cercanías de La Laguna, se refugiaba para hacer oración y hacer penitencias de ayuno y disciplinas corporales. En 1649 marchó a La Habana, donde trabajó como tejedor. Más tarde marchó a Honduras, pero cayó enfermo y desembarco en Guatemala. Llegó a Antigua, capital colonial de Guatemala en 1651. Cuando llegó dijo: “Aquí quiero vivir y morir”. Se estableció en una habitación al lado de la iglesia del Calvario, donde ejerció de sacristán.

Anhelaba el sacerdocio, y estudió con los jesuitas, pero su memoria era escasa y nunca pudo superar los exámenes necesarios, por este motivo, su confesor le aconsejó que se hiciera Terciario franciscano. Se dedicó al servicio de inválidos y enfermos. No le fue fácil renunciar al sacerdocio, hasta tuvo una depresión. Salió de ella y dijo: “Sin ser sacerdote, que sería harta dignidad para mi, puedo dedicarme a los pobres, consolar y asistir a estos desdichados negros y ganaré para Dios muchas almas. Lo esencial es hacer el bien”. Se hizo Terciario franciscano.

En 1651, enfermó gravemente, y así se puso en contacto con los más pobres; comenzó a lavar las heridas de los heridos mayas y de los esclavos más pobres; pidió personalmente limosna para ellos. No hubo nadie que sufriera enfermedad, pobreza, apuros económicos o estuviera en la cárcel que Pedro no asistiera. La pobreza, la humildad y la penitencia constituyeron sus virtudes predilectas. En 1659 con sus propias manos construyó un hospital donde atendió a los enfermos más miserables hasta agotar sus energías; fue el primer hospital para convalecientes del mundo y se llamó La casa de Nuestra Señora de Belén y junto a él abrió un oratorio, que sería la semilla de su futura fundación. Promovió el rosario de la aurora. También abrió una escuela para niños.

Con un grupo de terciarios franciscanos, comenzaron a vivir en comunidad en el hospital dedicados a los enfermos y a la enseñanza. Así fudó Hermanos Betlehemitas en sus dos ramas masculina y femenina. Al Hermano Pedro con justicia ha sido declarado “benefactor de América Central”. Murió a los 48 años en Guatemala con fama de santidad. Apóstol de Guatemala.
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Martirologio Romano: En la aldea de Remedello, en la región de Brescia, en Italia, san Juan Piamarta, presbítero, que, en medio de graves dificultades, inició el Instituto de los Pequeños Artesanos de Brescia en una colonia agrícola cercana, donde daba formación religiosa a los jóvenes, así como un oficio.

Nació en Brescia, en el seno de una familia humilde. Fue ordenado sacerdote en 1865. Primero fue destinado a las parroquias rurales de Cazago Riviera y Bedizzole, luego pasó a la capital, Brescia, en la parroquia de San Alejandro, donde desarrolló una fecunda labor apostólica en beneficio de la juventud, los trabajadores y la familia, y que serían los sectores preferidos de su atención pastoral.
Movido por la convicción de que la juventud obrera necesitaba de una atención específica, fundó, en unión con el sacerdote Capretti el instituto de los Artesanitos, que pretendía preparar a los jóvenes profesionalmente ante la nueva sociedad industrial que formaba. Esta misma labor, y con la ayuda del sacerdote J. Bonsignon, la extendió a la juventud rural fundando la Escuela práctica Agraria en Remedello Sopra en 1895.

En su entorno se juntaron sacerdotes y seglares de ambos sexos, con los que fundó la Pía Sociedad de la Sagrada Familia de Nazaret, fundada para dar formación religiosa a los jóvenes agricultores. La obra femenina la fundó con Elisa Baldo en 1911, titulándose Pobres Siervas de la Sagrada Familia. Murió antes de que la nueva fundación se convirtiera en congregación religiosa, que lo hizo en 1939, por ello es el fundador de las Congregaciones de la Sagrada Familia de Nazaret y de las religiosas Humildes Siervas del Señor. Sacerdote, dedicado a la caridad y a la atención de los jóvenes. Murió en Remedello Sopra.
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Mártirologio Romano: En el rancho de San Joaquín, Jalisco, México, beatos José Trinidad Rangel Montaño, presbítero, Andrés Solá y Molist, presbítero y Leonardo Pérez Larios, laico, todos ellos mártires.

José Trinidad nació en el rancho “El Durazo” en la ciudad de Dolores Hidalgo, Guanajuato, en el seno de una familia humilde, en 1887. Por falta de recursos económicos, no pudo ingresar en el seminario hasta 1909; se le concedió una beca por su aplicación en el estudio, que le permitió vivir como seminarista interno. En 1919, fue ordenado sacerdote.
Su primer destino fue la parróquia del Sagrario de León en calidad de miembro del Centro Catequético de la Salle. Se refugió en la ciudad de León, Guanajuato, por no cumplir con la ley civil de inscribirse como sacerdote en el registro del Gobierno.

En León, vivió como refugiado en casa de las hermanas Alba y allí entabló amistad con Andrés Solá, refugiado como él, y en quien encontró una ayuda en su vivencia sacerdotal. Rechazó el ofrecimiento de su hermano de refugiarse en Estados Unidos, y prefirió aceptar el ofrecimiento de su superior eclesiástico de ir a celebrar clandestinamente los oficios de Semana Santa a las hermanas Mínimas de San Francisco del Rincón, donde fue detenido y trasladado a la comandancia antes de sufrir el martirio.
Como sacerdote destacó por su modestia, humildad, sencillez y celo por la salvación de las almas. Con intrepidez evangélica, desempeñó su ministerio, sin negar en ningún momento su condición sacerdotal aunque eso significará el encarcelamiento y la muerte.

Andrés Solá nació en la masía de “Can Vilarrasa” de Taradell (Barcelona), en el seno de una familia de agricultores en 1895. Al escuchar la predicación de un misionero en el pueblo de Sentforas, él y su hermano Santiago, ingresaron en los claretianos. Recibió la ordenación sacerdotal en 1922 en Segovia.
Fue destinado a Méjico en 1923 donde desempeñó varios oficios. Se encontraba en el convento de León, al estallar la revolución mejicana y sus leyes anticlericales; optó por refugiarse en casa de una amiga para evitar ser expulsado del país. Pero sus superiores le ordenaron trasladarse a Méjico, D.F. donde estuvo unos días, pero regresó a León, con el permisio de sus superiores, para seguir desarrollando allí su labor de misionero. Al saber que había una orden de arresto, pudo huir, pero no quiso; por ello fue arrestado, y confensó con valentía su condición de sacerdote. Fue fusilado.

Leonardo Pérez nació en Lagos de Moreno, Jalisco, en el seno de una familia sencilla en 1889. A la muerte de su padre se trasladó la familia a vivir a León. Quiso casarse, pero la oposición de la familia de la novia, le impidió hacerlo. Quiso ser religioso, pero le resultó imposible por tener a su cargo a dos hermanas que no poseían medios de subsistencia.
Fue un cristiano de profunda fe, a pesar de las dificultades; gran devoto de la Eucaristía y de María. Perteneció a la Congregación Mariana, donde hizo voto de castidad y donde se reunían para adorar al Santísimo Sacramento.

Fue detenido en casa de las hermanas Alba, tras participar en la Eucaristía y en la Hora Santa que Andrés Solá había organizado después de la misa. Los soldados al verlo vestido de negro y con una actitud muy devota, lo tomaron por un sacerdote. Fueron inútiles las aclaraciones realizadas por el beato Solá y las personas que estaban en ese momento en la casa. Cuando le preguntaron sobre su condición sacerdotal él la negó, pero afirmó ser católico. Fue conducido al cuartel y de ahí con dos compañeros al martirio.

El domingo 24 de abril de 1927, entre cinco y siete de la tarde, fueron juzgados por un tribunal improvisado, acusados falsamente de ser los asaltantes del tren de Guadalajara, descarrilado en el kilómetro 491, entre las estaciones La Mira y Las Salas, el 23 del mismo abril. En el transcurso del juicio el P. Solá dijo al juez que no podían fusilarlo, porque él era un misionero español, a lo que contestó el juez: «También para los extranjeros tenemos balas».

 El General Sánchez, incapaz de enfrentar a los verdaderos responsables del descarrilamiento del tren y con el afán de quedar bien con sus superiores, envió a Joaquín Amaro, Secretario de Guerra y Marina este mensaje: «Acabo de aprehender a tres cabecillas del asalto al tren...». El Gral. Amaro respondió: «Lléveselos al lugar del descarrilamiento, y fusile a los tres». Los prisioneros fueron llevados a Lagos de Moreno la noche del 24 y ahí durmieron hasta la madrugada del día 25, en que se reanudó el viaje hasta Encarnación de Díaz, donde fueron bajados y trasladados al tren militar del General Amarillas. De ahí fueron llevados hasta el kilómetros 491, entre La Mira y Las Salas. Se les ordenó a los dos sacerdotes y a Leonardo, descender del tren y fueron conducidos junto a un charco de petróleo y chapopote, se absolvieron disimuladamente, se pusieron en cruz y recibieron las descargas.

El P. Rangel y Leonardo murieron de inmediato y el P. Solá, aún con vida, se revolcaba en el charco de chapopote. Los soldados despojaron a sus víctimas de todo y volvieron al tren. Al iniciar el tren su marcha, el oficial de la escolta ordenó a una cuadrilla de trabajadores ferroviarios: «Quemen esos cuerpos». Eran las 8:52 de la mañana del lunes 25 de abril de 1927.

Al partir el tren bajaron los trabajadores Petronilo Flores, Miguel Rodríguez y otros más. Al acercarse Petronilo, oyó que el P. Solá le decía: «Oye, ¿qué vas a hacer conmigo?». «Nada, señor», le dijo; y el padre añadió: «¿Ves esos dos muertos que están a mi lado? Uno es sacerdote de Silao, de la Iglesia del Perdón; yo soy sacerdote español, de León, somos sacerdotes y morimos por Jesús... morimos por Dios, estoy muy herido, muerto por Jesús». Le dijo también que el otro -Leonardo-, no era sacerdote, y le pidió que por caridad los enterraran.

El P. Solá sobrevivió dos horas más, sin poder moverse, sumergido en aquel charco de chapopote, desangrándose, sobrecogido por la calentura y atormentado por la sed, experimentando un verdadero suplicio. Eran las doce del día cuando murió. Los ferroviarios, en lugar de quemar los cuerpos, cavaron tres sepulturas en las que depositaron los cuerpos. Días después, Manuel Pérez, hermano de Leonardo, obtuvo permiso para trasladar los cuerpos al panteón de Lagos de Moreno, que era la población más cercana; los cuerpos fueron exhumados y trasladados a Lagos de Moreno el 1º de mayo.
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Santos Pasícrates y Valencio. M. c. 302.
Martirologio Romano: En Dorostoro, en Mesia (hoy Rumanía), santos Pasícrates y Valencio, mártires, que, por confesar a Cristo como único Dios, sometieron decididos sus cuellos a la espada.
Cuatro soldados martirizados en Silistria en Mesia (Hungría); pertenecen al grupo de san Julio de Durostoro. Todo lo que puede decirse sobre el hecho mismo del martirio es que eran soldados, y que, como resume el elogio, «que, por confesar a Cristo como único Dios, sometieron decididos sus cuellos a la espada». Su gesta en época de Maximiano y Diocleciano y el lugar del martirio están fuera de toda duda.

Según la leyenda confesaron abiertamente su fe y fueron arrestados. Pasícrates se negó a adorar la estatua de Apolo. Valencio tuvo un momento de debilidad y renegó de su fe, pero animado por la constancia de su compañero, se declaró cristiano. Fueron decapitados en presencia de la madre de Pasícrates que exhortó a su hijo a mantenerse fiel hasta la muerte.

San Febadio de Agen. M. c. 359.
Martirologio Romano: En Agen, en Aquitania, san Febadio, obispo, que escribió un libro contra los arrianos y protegió a su grey de la herejía.
Tercer obispo de Agen. Junto a su amigo san Hilario de Poitiers consiguieron acabar con la herejía arriana en su región. Fue uno de los más famosos obispos de su tiempo y presidio varios concilios, quizás el de Rímini en el 359, del que fue uno de los obispos más destacados en su oposición contra el arrianismo. Escribió un libro contra los arrianos: “Contra Arrianos”. San Jerónimo le nombra entre "los hombres ilustres" de la Iglesia. Le sucedió san Dulcidio. Se le identifica con Segacio, corresponsal de san Ambrosio de Milán. Sus reliquias se conservan en Vénerque (Haute Garonne) después de que fueran robadas de Agen.


San Esteban de Antioquía. M. c. 479.
Martirologio Romano: En Antioquía, en Siria, san Esteban, obispo y mártir, que sufrió por parte de los herejes que rechazaban el Concilio de Calcedonia, y en tiempo del emperador Zenón murió al ser arrojado al río Orontes.
Patriarca de Antioquía, al que odiaron a muerte los herejes monofisistas que rechazaron el concilio de Calcedonia, y lo martirizaron en el altar tirando su cuerpo al río Orontes, durante el reinado del emperador Zenón.



San Clarencio de Vienne. M. 620.
Martirologio Romano: En Vienne, en Burgundia, san Clarencio, obispo.
Obispo de Vienne sucedió a san Eterio. Se hizo famoso gracias a la caridad y hospitalidad que desprendió entre todos sus fieles, especialmente los más necesitados.

San Erminio de Lobbes. M. 737.
Martirologio Romano: En Lobbes, de Brabante, en Austrasia, santo Erminio, abad y obispo, que sucedió a san Usmaro y se distinguió por su vida de oración y por su espíritu de profecía.
Nació en Laón. Sus padres eran fervientes cristianos. Lo educaron en el celo apostólico y, cuando tuvo la edad requerida, se marchó al monasterio benedictino de Lobbes. Estudió profundamente la Sagrada Escritura simultáneamente con las ciencias profanas. Se distinguió por su amor a la pureza de costumbres. El obispo, viendo sus buenas cualidades, lo ordenó de sacerdote.
Profesó la regla benedictina en el monasterio de Lobbes, Bélgica, bajo la dirección del abad san Ursmaro, que lo nombró su sucesor como abad mitrado.

Durante muchos años, destacando entre sus hermanos los monjes, como un verdadero santo. Toda su actividad la desplegaba haciendo el bien a los necesitados, los preferidos del Evangelio. Fue un hombre de oración y rico en dones del Espíritu. Convirtió el monasterio en una auténtica casa de acogida y de hospitalidad. Dios le concedió el don de la profecía. De esta forma, anunció la victoria de Carlos Martel en la batalla del 21 de marzo del año 717; la dominación de Pipino el Breve sobre los franceses; la muerte de Radbode, jefe de los frisones y otras tantas. Viendo que llegaba el día de su muerte, la recibió con dulzura y amabilidad, como si fuera su hermana.

Bonifacio de Valperga. Beato. M. 1243.
Martirologio Romano: En Aosta, en los Alpes Graios, beato Bonifacio Valperga, obispo, insigne por su caridad y su humildad.
Nació en Turín y pertenecía a la antigua familia de los condes de Valperga; sus padres fueron Mateo, VI conde del Canavese y Ana Levi di Villars. Fue enviado para su educación junto a su tío Arduino, obispo de Turín. Ingresó como monje de la abadía benedictina de Fruttuaria (hoy San Benigno Canavese). Luego ingresó en el convento agustino de Sant’Orso de Aosta, donde se destacó por su doctrina y la santidad de su vida.

 En 1210, fue nombrado prior del monasterio. Durante su mandato se centró en la dirección espiritual y temporal de la comunidad, cosa que atrajo la admiración y la estima popular. Esto hizo que los fieles hicieran importantes donaciones al convento.
Grande fue su fama de santidad, y como el obispo Giacomo fue trasladado a Asti, Bonifacio fue elegido obispo de Aosta (1219-1243). Las numerosas donaciones que ingresó la diócesis dan testimonio de la buena administración de los bienes diocesano. Fue insigne por su humildad y caridad. Cuando murió fue sepultado en la colegiata de Sant'Orso y luego trasladado a la iglesia catedral. El papa León XIII confirmó en 1890 su culto inmemorial.

Roberto Anderton y Guillermo Marsden. Beatos. M. 1586.
Martirologio Romano: En la isla de Wight, en Inglaterra, beatos Roberto Anderton y Guillermo Marsden, presbíteros y mártires, que durante la persecución bajo el reinado de Isabel I fueron condenados a la pena capital por ser sacerdotes y por haber desembarcado, a causa de un naufragio, en Inglaterra, aceptando el martirio con ánimo sereno y decidido.
Roberto nació en Chorley en Lancashire, otros autores dicen que nació en la isla de Man. Estudió en Oxford. Después de su conversión al catolicismo, después de un viaje por el continente, estudió en Reims, donde fue ordenado sacerdote en 1580; un año después fue martirizado en la isla de Wight, junto con Guillermo Marsden.

Guillermo nació en Goosenard, Lancashire, estudió en Saint Mary Hall en Oxford; en Reims se preparó al sacerdocio y recibió la ordenación en 1585. Fue compañero de Roberto Anderton y juntos se embarcaron hacia Inglaterra, y su barco naufragó en una tempestad, siendo arrojados a la isla de Wight, donde fueron arrestados por ser sacerdotes católicos.
Sometidos a interrogatorio reconocieron su sacerdocio, pero negaron haber violado la ley puesto que llegaron a la isla por fuerza de los elementos. Fueron enviados a Londres donde se celebró un nuevo juicio y se negaron prestar juramento a la supremacía real. Fueron condenados a muerte y devueltos a Wight donde fueron ahorcados y descuartizados, dando fuerte testimonio a los católicos clandestinos que acudieron a su ejecución por su fortaleza de fe y de ánimo.

Santa Hunna. M. 679. Laica. (Ver) 15 de Abril.
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