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Santoral del 27 de Abril

INDICE


Zita de Lucca, Santa Virgen
San LIBERAL DE TREVISO
San PEDRO ARMENGOL
Beato JAIME ILÍRICO (Jacobo Varinger de Zara)
Beato NICOLÁS ROLAND
OTROS SANTOS DEL DIA
-San Esteban de Pechersky -San Floribertode Lieja -Beato Jacobo de Biteto-Beata Osanna de Cattaro - Tertuliano, , Teófilo, obispos; Anastasio, papa; Cástor, mártires; Zósimo, monje; Teodoro, Juan, abades; Pedro Canisio, confesor.

SAN ANTIMIO, Obispo y Mártir
El demonio, cuando profiere una mentira, habla como quien es, por ser de suyomentiroso y padre mentira.(Juan, 8, 44).

San Antimio era obispo de Nicomedia, cuando el emperador Diocleciano envió unos soldados para que se apoderaran de su persona. Lo encontraron los soldados y le preguntaron si conocía a Antimio; él los condujo a su casa, dióles un espléndido festín y, después, declaróles que era el hombre a quien buscaban. Los soldados quisieron salvarle valiéndose de una mentira, pero el santo obispo rehusó este favor; tanto los instó que, por fin, lo condujeron ante el emperador. Éste lo hizo decapitar. Corría el año 303 de nuestra era.

MEDITACIÓN SOBRE LA MENTIRA

I. Nunca se debe mentir, bajo ningún pretexto; pues siempre la mentira es pecado que nos asemeja al demonio, padre de la mentira, y borra de nuestra alma la cualidad de hijos de Dios y hermanos de Jesucristo, que es la Verdad misma. Hemos de sufrir la muerte, como San Antimio, antes que consentir en una mentira, por leve que parezca. Una mentira no es cosa de poca importancia, pues ofende a Dios infinito y omnipotente. No mires como leve nada que ofenda a Dios. (Salviano) .

II. Perjudicas a tu prójimo cuando le hablas contra tu pensamiento; lo engañas, introduces, en cuanto de ti depende, la discordia en la sociedad. Si todos los hombres fuesen mentirosos, ¿a qué extremos no llegaríamos? Injurias a Jesucristo, que es testigo de tu mentira, pues los cristianos, al decir de San Agustín, no sólo son los miembros de Jesucristo, sino que deben ser también los órganos de su voz. ¿Dices tú muchas mentiras? Examínate sobre este punto.

III. Hay personas cuya vida es una mentira continua; engañan a todo el mundo mediante su hipocresía. ¡Oh! ¡cuán raros son aquellos que quieren parecer lo que son! Dios te ve tal cual eres; en vano te ocultas a los ojos de los hombres, Dios es tu juez. Al final todo se descubrirá, se conocerán tus imposturas, a luz plena se verá la verdad. Se puede ocultar la verdad por un poco de tiempo, no se la puede hacer desaparecer, la iniquidad puede triunfar por un instante, pero no reinar siempre. (San Agustín).
Huir de la mentira
Orad por la conversiónde los pecadores.

ORACIÓN
Dios todopoderoso, mirad nuestra flaqueza, ved cómo nos agobia el peso de nuestros pecados y fortificadnos por la gloriosa intercesión de San Antimio, vuestro mártir y pontífice. Por J. C. N. S.


http://www.aciprensa.com/podcast/santo/abril27zita.mp3





Martirologio Romano: En Altino, de la región de Venecia, san Liberal, eremita.

Nació en Altino en el Veneto italiano. Pertenecía a una familia noble pagana del grado ecuestre. Recibió el bautismo de manos de san Heliodoro, obispo de Altinum. Según la leyenda, al estudio de la doctrina cristiana, a la oración prolongada y a las duras mortificaciones de la carne, él unió la asistencia de los pobres y enfermos y dedicó su vida a combatir la herejía arriana, por ello sufrió persecuciones y vejaciones. Fue encarcelado pero liberado por el pueblo.

Cada día asistía a Misa y cada domingo comulgaba, y solamente este día comía y el resto de la semana ayunaba. Al crecer la oposición de los paganos y de los arrianos, san Heliodoro confió su sede al obispo Ambrosio y se retiró a las islas de la laguna. Liberal, que se había quedado para defender a los cristianos católicos, después de algún tiempo, preocupado de la incapacidad de Ambrosio para luchar contra los paganos y herejes, decidió ir al encuentro de Heliodoro, pero quiso primero pedir luz al Señor. Mientras oraba en la catedral se adormeció y en el sueño se le apareció su ángel custodio en forma de hombre y de aspecto resplandeciente, que le animó y le anunció su cercana muerte. Liberal, visitó por última vez las iglesias de la ciudad y de los contornos, marchó a Castrazone donde había una iglesia dedicada a san Lorenzo. No encontró la manera de llegar a la isla donde estaba san Heliodoro y por ello decidió vivir como ermitaño; pero enfermó gravemente y murió. El clero y el pueblo lo sepultaron en la iglesia dentro de una tumba de mármol. Patrono de la diócesis de Treviso.
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Martirologio Romano: En Luca, de la Toscana, santa Zita, virgen, la cual, nacida de hogar humilde, a los doce años entró a servir a la familia de los Fatinelli, perseverando hasta la muerte con admirable paciencia en este servicio doméstico.

Natural de Montsagrati en Lucca. Hija de una familia campesina y sin instrucción. Era muy joven cuanto se propuso esta regla de conducta: "Esto ¿agrada a Jesús?. Esto ¿no agrada a Jesús?".
A los 12 años se empleó en el hogar de un distinguido ciudadano de Lucca, la familia Fatinelli, donde permanecerá toda la vida en oración, caridad y trabajo, sirviendo a los demás. En esta casa tuvo que soportar las envidias, los recelos y los insultos de sus compañeras porque creían que como trabajaba tanto las dejaba en mal lugar. Fue Terciaria franciscana. Era proverbial su generosidad hacia los pobres, les daba todo lo que tenía, y siempre de sí misma, sin dar nunca aquello que no le fuera entregado por su amo. A pesar de todo fue acusada de malversar la riqueza de la casa, y con una gran confianza en la Providencia, nunca se defendió, hasta que sus amos se dieron cuenta de la santidad de esta mujer y se convirtió en la consejera de todos los miembros de la casa y le dieron el cargo de ama de llaves, sin que por ello se vengara de las criadas que la habían calumniado, siempre vivió modestamente. Tuvo licencia de la familia para asistir a los pobres y visitar a los enfermos. Con su humildad consiguió ganarse la admiración de todos, incluso con los que la habían criticado. Tuvo dones taumatúrgicos y su vida está envuelta en la leyenda. Es patrona del servicio doméstico. Patrona de Lucca.
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Martirologio Romano: En Tarragona, de la corona de Aragón, en España, san Pedro Armengol (Pere Ermengol), que, siendo jefe de bandoleros, se convirtió a Dios y entró en la Orden de la Virgen María de la Merced, dedicando su vida a rescatar cautivos en África.

Nació probablemente en La Guardia dels Prats, Tarragona. Hijo de la familia Moncada emparentada con los condes de Urgell. Como todos los señores de la época entre ellos había riñas, luchas..., en una de estas se ve envuelto Pedro, que al matar a un enemigo de su casa tiene que huir a las montañas; aquí pronto se hace jefe de un grupo de bandoleros que orperaba en la sierra de Prades. Paradójicamente su vida entre maleantes y ladrones no le hacen olvidar sus oraciones a María ni el amor de la casa de su padre; estas plegarias le cambian el corazón e inesperadamente para todos los que le seguían, lo deja todo: se siente llamado a dar vida en vez de muerte e ingresó en la Orden de la Merced para rescatar cautivos en medio de la penitencia más austera. Entonces los mercedarios era una Orden secular.

En Murcia y Granada, Bujía y Argel. En ello estaba el año 1266. Visitó las mazmorras, consoló a los deprimidos, curó a los llagados, gastó un buen dinero en comprar a cuantos pudo, los más hundidos. Y cuando no quedaba ni un penique, descubrió unos 18 niños y muchachos que, entendió, se perderían si no los rescataba; ajustó su precio en mil áureos y se quedó en prenda de aquel dinero, que el fraile compañero había de aportar en el plazo de un año. Fue aquel un año intenso, el mejor de su vida: catequizó, animó, condolió, se convirtió en el paño de lágrimas de los cautivos.

También clamó, vociferó, fustigó, insultó a los inicuos esclavistas. Mas pasaban los días, los meses ..... el compañero no volvía. Se venció el plazo, el año convenido. Los traficantes de Bujía, hartos de él, de sus bondades, de sus imprecaciones, creyéndose burlados, lo colgaron de un árbol. Muy luego accedieron otros frailes –que habían tenido dificultades en el mar- para realizar la redención anual y liberar su rehén; avisados de la desgracia, corrieron a la horca y encontraron que fray Pedro, después de tres días de ajusticiado, seguía vivo, por favor especial de la santísima Virgen cuya presencia el Ahorcado había experimentado. Se dice que a causa de los cordeles al cuello, mantuvo el resto de sus días la cabeza torcida, y en el cuello las señales de la horca.
Vuelto a Cataluña, se incorporó a una de las pequeñas comunidades, animando a los demás hermanos a la obra redentora durante cuarenta años. Murió en Santa María dels Prats en Tarragona. Allí era comendador por los años 1291 y allí se conserva la parte de sus huesos que no fueron quedamos en 1936.
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Martirologio Romano: En Bitetto, en la Apulia, beato Jaime de Iádere Varinguer, religioso de la Orden de Hermanos Menores.

Nació en Dalmacia (de ahí el sobrenombre de Ilírico), más probablemente en Zara (según otros en Estridonio), hijo de Leonardo y Beatriz Varinguer. De unos veinte años de edad entró a la Orden de los Hermanos Menores en Zara, en calidad de hermano religioso. En 1438 acompañó a Italia a su provincial; al llegar a Bari, pidió y obtuvo el poder permanecer en dicha provincia.
Vivió doce años en diversos conventos y luego fue destinado a Bitetto, donde, salvo breves temporadas, permaneció hasta su muerte, por lo cual se le apoda también de Bitetto. Ejercitó principalmente el oficio de limosnero, y de esta forma ejerció un fructuoso apostolado; se distinguió por su caridad heroica durante la peste de 1482. Obró prodigios, algunos de ellos un tanto extraños.

Los habitantes de la Apulia del siglo XV, durante 40 años vieron y admiraron al humilde penitente fray Jaime recorrer sus caminos, tocar de puerta en puerta, para pedir la limosna en el nombre del Señor y dar a cambio una palabra de aliento que brotaba de su gran corazón rebosante de caridad divina. El nombre de nuestro beato ha permanecido ligado a la gruta de nuestra Señora llamada "La Bendita", no muy lejos del convento. Enamoradísimo de la Virgen, pasaba largas horas en oración ante la imagen de María; muchas veces fue visto en éxtasis.
Dotado de espíritu profético, predijo muchas cosas que luego se cumplieron, entre ellas la curación o la muerte de personas enfermas que recurrían a él. Estos y muchos otros hechos prodigiosos glorificaron la santidad del humilde hermano limosnero y cocinero, quien en su vida nada buscó, nada pidió, nada amó sino a Dios.

Era ya muy anciano y su cuerpo estaba desgastado por las prolongadas penitencias. En los últimos años tenía que ayudarse con el bastón para sostenerse en pie. Finalmente vino la hermana muerte a invitarlo al reposo eterno. Siempre había vivido en el silencio y en la humildad y así su muerte fue rodeada de oración y de silencio. Una antigua pintura lo representa recostado en la dura estera, rodeado de sus cohermanos y de los fieles llorando. El rostro del moribundo está rodeado de una misteriosa luz. Tenía 90 años.
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Martirologio Romano: En Reims, en Francia, beato Nicolás Roland, presbítero, que, preocupado por la formación cristiana de la infancia, estableció escuelas para niñas pobres que quedaban fuera de otras instituciones y fundó la Congregación de las Hermanas del Santo Niño Jesús.

Nació en Reims en el seno de una rica familia de mercaderes, que lo educaron cristianamente y se lo encomendaron a los jesuitas para su formación literaria y religiosa. Estudió en París Teología y Filosofía. Era diácono cuando obtuvo una canonjía -la de teólogo- en la catedral de Reims. Fue ordenado sacerdote y se dedicó por entero al apostolado y a la caridad. Llevó una vida mortificada y penitente que fue el mejor aval para sus sermones que reclamaban una reforma de vida en consonancia con el Evangelio; también se dedicó al confesionario y a director espiritual. Entre las muchas personas que se acercaron a él buscando la perfección estaba el joven san Juan Bautista de la Salle, al que dirigió espiritualmente, animándolo a que se ordenara sacerdote.

El abate Roland peregrinó a un santuario donde tuvo la revelación, de que tenía que ocuparse de la niñez para educarla en la piedad y las buenas costumbres, e hizo entonces el voto de dedicarse a este ministerio según el Señor le indicara. Consciente de la necesidad de evangelización permanente, consiguió que un numeroso grupo de párrocos rurales aceptaran la llegada de un equipo de misioneros que predicaran unos días con intensidad la palabra de Dios.
Le llamaron de Ruán para que predicara la cuaresma, y allí se encontró con el padre beato Nicolás Barré, religioso mínimo, que dirigía una escuela para niñas del pueblo, y que para ello había fundado la Congregación de la Providencia. Nicolás se propuso crear una fundación igual en Reims. Igualmente se quedó impresionado de la obra que llevaba el párroco de San Amando, que reunía en su casa a aspirantes al sacerdocio en una especie de seminario privado y los preparaba en la vida espiritual y sacerdotal.

Vuelto a Reims transformó su propia casa en un centro de aspirantes al sacerdocio; también abrió una escuela de niñas, pidiéndole al padre beato Nicolás Barré un grupo de religiosas. Esta escuela se instaló en un orfanato fundado por una señora, institución en pleno declive. Continuó en el orfanato pero se añadió la escuela externa de niñas. Esta comunidad sería el germen de la futura Congregación de las Hermanas del Niño Jesús. Le pidió a san Juan Bautista de la Salle, entonces diácono, que trabajase con él en la dirección de la obra. Para llevarla adelante tuvo que superar muchas dificultades, pero su paciencia, caridad y capacidad de trabajo hicieron que siguiera adelante. No viviría lo suficiente para verla consolidada; pero gracias a san Juan Bautista y al padre Barré, se consiguió que fuera aprobada la nueva Congregación. Murió en Reims con 35 años.
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San Simeón. M. c. 107.
Martirologio Romano: En Jerusalén, conmemoración de san Simeón, obispo y mártir, que, según la tradición, era hijo de Cleofás y pariente del Salvador según la carne. Ordenado obispo de Jerusalén después de Santiago, el pariente del Señor, en la persecución bajo el emperador Trajano fue sometido a varios suplicios hasta que, ya anciano, murió en la cruz.
Uno de los parientes de Jesús, pues según se dice eran hijo de santos Cleofé y de María de Cleofé; su padre era hermano de san José (Mt 13,55; Mc 6,3; Jn 19,25). Parece ser que estaba en la habitación donde los apóstoles recibieron el Espíritu Santo. Obispo de Jerusalén, sucesor de Santiago el Menor en el 64

Cuando las revueltas de los judíos del año 66, se retiró con la comunidad cristiana a Pella, y cuando Jerusalén fue tomada y destruida por los romanos, regresaron y se establecieron en su ruinas. Luchó contra los herejes nazareos, que aceptaban a Cristo como un gran profeta, pero negaban su divinidad, y la liturgia la compaginaban con la judía; la otra herejía era la de los ebionitas que enseñaban muchas supersticiones. Murió crucificado, durante la persecución de Trajano.

Santa Damaride. s. III.
Lo único que sabemos de ella es que es las reliquias de un “cuerpo santo” de las catacumbas romanas, pertenecientes a los primeros tres siglos de nuestra era. Por lo que parece pertenecían a una mujer que había sufrido el martirio y que en el siglo IX fueron custodiados en la “capilla de la Santa” en la iglesia de Santa Maria Assunta en San Sebastiano. Hoy las reliquias se encuentran en la cripta de la iglesia matriz de Palo del Colle en Bari (Italia) donde parece reciben un culto. No hay que confundirla con santa Damaride, presunta mujer de san Dionisio el Areopagita.

San Polión de Cibali. M. 304.
Martirologio Romano: En Cibali, en Panonia, san Polión, lector y mártir, que, detenido en la persecución durante el emperador Diocleciano, e interrogado por el prefecto Probo, como confesase insistentemente a Cristo y se negase sacrificar a los ídolos, fue quemado vivo fuera de la ciudad.
Lector de la iglesia de Cíbalis, Panonia inferior (actualmente Vinkovci, de Croacia). Después del martirio del obispo san Ireneo de Sirmio, se convirtió en el jefe de los cristianos de las diócesis que se negaban a obedecer los edictos de Diocleciano. Ante el ejemplo de san Ireneo, quiso seguir su apostolado, sin importarle el martirio.
Conducido ante el presidente Probo, hizo una valiente confesión de su fe. Como se rehusase a ofrecer sacrificios a los dioses y a rendir honores divinos a los emperadores, fue condenado a morir en la hoguera, algunos años después del martirio de Eusebio. Sus Actas están muy poco retocadas.

San Macaldo de Man. M. c. 448.
Martirologio Romano: En la isla de Man, en la parte septentrional de Cambria, san Macaldo o Maughold, obispo, célebre por su santidad.
Bandido irlandés, del que se dice que fue un desterrado, que san Patricio convirtió y envió a la isla de Man, para compensar los robos anteriores, donde convirtió los corazones de aquellos isleños. Fue obispo de la isla y tuvo un gran éxito. Probablemente se el mismo san Maughold.



San Mawgan. s. VI.
Martirologio Romano: En la isla de Anglesey a lo largo de la costa septemtrional de Gales, san Mawgan o Magaldo, obispo, hombre de luminosa santidad.
Hijo de Gwyndaf Hein de Emry Llydaw y de Gwenonwy. Parece que fue discípulo de san Iltuto, cuando fue monje en Cor Illtyd en Llantwit, después se trasladó al monasterio de Cor Dyfrig (Caerleon-on-Usk), donde su padre era el superior. Fue ermitaño en varias localidades de Britania y murió en la isla de Bardsey. No se sabe de dónde fue obispo, pero según el Martirologio Romano sobresalió por su santidad.

San Juan de Afusia. M. 813.
Martirologio Romano: En la isla de Afusia, en Propontide, san Juan, hegúmeno de Catari, que, por defender el culto de las santas imágenes en tiempo del emperador León el Armenio, tuvo de luchar con constancia.
Fue abad del monasterio de Catharos y se opuso con firmeza al emperador iconoclasta León V el Armenio que lo detuvo y envió al exilio, antes de partir exhortó a los monjes del monasterio a permanecer firmes en la fe ortodoxa. Permaneció en el exilio dieciocho meses, aprisionados los pies. Luego fue llevado a presencia del Emperador en triunfo, pero allí no se retractó de la doctrina, y luego de soportar más vejaciones fue relegado junto con otros y enviado de nuevo al exilio en la isla Afusia, en Proponítide (mar de Mármara), donde murió al cabo de dos años y medio de sufrimientos.

San Adelelmo de Mans. M. 1152.
Nació en Flandes. Discípulo y amigo entrañable del ermitaño Alberto en la región de Mans, lo dejó para seguir a san Bernardo de Tirón en la isla de Chausey. A causa del clima tuvo que volver con Alberto que estaba desesperado a causa del abandono de su amigo, y lo confortó en su vejez. Cuando murió, con la ayuda del conde de Beaumont, fundó en el bosque de Charnie un monasterio para hombres, de breve duración, y en el 1109, el monasterio para mujeres de Etival-en-Charnie, que fue enriquecido con la donación, en el 1120 y prosperó bajo la dirección de Godehild (hermana o hija del conde de Beaumont).
Parece que no emitió ningún voto. Su culto es local y en la diócesis de Le Mans tuvo un oficio propio hasta épocas recientes.
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