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INDICE


San Atanasio Obispo y Doctor de la Iglesia
San WALDEBERTO
Santa VIBORADA
Beato NICOLÁS HERMANSSON
San ANTONINO PIEROZZI.
Beato GUILLERMO TIRRY
San JOSÉ NGUYEN VAN LUU
San JOSÉ MARÍA RUBIO PERALTA
Beato BOLESLAO STRZELECKI
OTROS SANTOS DEL DÍA
Beato Conrado de Seldemburem-San Exuperio, Mártir-San Waldeberto, Abad
Fiesta de María Reparadora.Santos: Félix, Flaminia, Saturnino, Germán, Celestino, Ciriaco, Teódulo, Florencio, Eugenio, Longinos, mártires; Antonino Pierozzi, confesor; Daniel, monje


SAN ATANASIO, Obispo y Doctor
Dichosos seréis cuando los hombres por mi causa
os maldijeren y os persiguieren,
y dijeren con mentira toda suerte de mal contra vosotros.
(Mateo 5, 11)

San Atanasio, obispo de Alejandría, por tres veces fue depuesto de su sede episcopal por los arrianos; fue calumniado, desterrado y perseguido por cuatro emperadores. Volvió no obstante, a Alejandría habiendo triunfado sobre los enemigos de la fe y, algún tiempo después, se fue al cielo a recibir la recompensa de 46 años de persecución sufridas por Jesucristo. Murió en el año 373.

MEDITACIÓN SOBRE LAS PERSECUCIONES

I. Dios permite que sus más fieles servidores sean probados por la persecución, sea para castigarlos por alguna falta leve o para volverlos más vigilantes, sea para acrecentar su corona o impedir que la prosperidad los pierda. En las pruebas, Dios siempre busca su gloria y el bien de nuestras almas; no te quejes, pues, sino agradécele. Dios te envía males porque has despreciado bienes.
Reconoce en sus golpes al que no reconociste en sus regalos.(San Cipriano).

II. En todas las acusaciones que se dirijan contra ti, mira si cometiste las faltas que se te reprochan. Si eres culpable, pide perdón a Dios; entristécete, no de haber sido acusado, sino de haber, con tus faltas, dado motivo a la acusación. Agradece a Dios de que se sirva de la mano de tu adversario para punzarte el absceso que tú hubieras ahogado.

III. Si eres inocente de la falta que se te imputa, si hasta eres perseguido por una acción buena, agradece a Dios, regocíjate de que te haga sufrir por la justicia. No te afanes en justificarte, tarde o temprano lo hará Dios. A menudo un padre hace castigar a sus hijos por intermedio de malos servidores, sin embargo prepara una prisión para éstos y reserva la herencia para aquellos.
La paciencia
Orad por los perseguidos a causa de su justicia.

ORACIÓN
Os suplicamos, Señor, escuchéis las oraciones que os dirigimos en la solemnidad de vuestro confesor pontífice San Atanasio, a fin de que los méritos y la intercesión de quien dignamente os ha servido nos obtengan el perdón de nuestros pecados. Por J. C. N. S. Amén.


http://www.aciprensa.com/podcast/santo/mayo02atanasio.mp3




San ATANASIO DE ALEJANDRÍA. (c.296 - 373). Doctor de la Iglesia.
Martirologio Romano: Memoria de san Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia, quien, preclaro por su santidad y doctrina, en Alejandría de Egipto defendió con valentía la fe católica desde el tiempo del emperador Constantino hasta Valente, soportando numerosas asechanzas por parte de los arrianos y siendo desterrado en varias ocasiones. Finalmente, regresó a la Iglesia que se le había confiado y, después de muchos combates y de haber conseguido muchas victorias por su paciencia, descansó en la paz de Cristo en el cuarenta y seis aniversario de su ordenación episcopal.

Natural de Alejandría, al tiempo que comenzaba una cruenta persecución contra los cristianos de su ciudad. Se retiró al desierto donde fue discípulo de san Antonio Abad. Probablemente fue durante su estancia en el desierto cuando compuso su obra en dos partes: "Contra los paganos" y "Sobre la Encarnación del Verbo".

Siendo un joven diácono, acompañó a su obispo, san Alejandro, al Concilio de Nicea (325), donde contribuyó a que se condenaran las doctrinas de Arrio. San Frumencio lo ordenó presbítero. Al regreso del Concilio de Nicea (328) fue nombrado Patriarca de Alejandría, que la gobernó durante 40 años, dedicando su vida y sus escritos a la lucha contra el arrianismo, el cisma meleciano y a defender el monacato; en uno de sus viajes al desierto conoció a san Pacomio. Fue perseguido por los arrianos que hicieron circular toda suerte de calumnias contra nuestro santo y que obligó al emperador Constantino a convocar el concilio de Tiro (335), en el que no pudo defenderse; junto con san Serapión “el Escolástico”, sufrió cinco destierros: en Tréveris (336), aunque el emperador no se atrevió a nombrar a un sustituto en la sede alejandrina, con los cual pudo dirigir su diócesis desde el destierro.

En el año 337, murió Constantino en Roma, su sucesor Constantino II permitió a Atanasio regresar a su sede.
Su regreso a Alejandría provocó tantos alborotos entre ortodoxos, arrianos y melecianos que tuvo que irse a Roma (339-346), invitado por el papa san Julio I, que le confirmó como Patriarca de Alejandría, en Roma difundió el monacato cenobita y eremítico. Muerto Constantino II, le sucedió su hermano Constante, que decidió convocar el concilio de Sárdica (Sofía en Bulgaria), donde se confirmó la ortodoxia de Atanasio y su jurisdicción episcopal en Alejandría; después de no pocas vicisitudes regresó a su sede, donde intentó organizar la el patriarcado. Escribió "Carta sobre los decretos del Concilio de Nicea" y "Sobre una palabra de Dionisio". Consagró como primer obispo de Etiopía a san Frumencio. En el 351 murió asesinado su valedor el emperador Constante, y se ocupó del imperio el filoarriano Constancio. Que convocó tres concilios para deshacerse de Atanasio, todo el episcopado, excepto: los santos, el papa Liberio, Paulino de Tréveris, Eusebio de Vercelli, Lucifer de Cagliari, Dionisio de Milán, Hilario de Poitiers y Rodanio de Toulouse, todos fueron desterrados de sus sedes por su apoyo a nuestro santo

Durante su tercer destierro, en el 356, se refugió en la Tebaida, y a ello debemos su "Vida de San Antonio", "Apología", "Historia de los arrianos". Se convocaron los concilios de Rímini y Seleucia en el 359 que alentaron alguna esperanza a la ortodoxia, pero resultaron un fracaso tras el concilio de Constantinopla del 360, y que desde el destierro, Atanasio se opuso en "Carta sobre los sínodos de Rímini y Selucia" y en su "Encíclica a los obispos de Egipto y Libia". Murió el emperador Constancio y le sucedió Juliano, que decretó la vuelta de los obispos desterrados. Regresó a Alejandría donde intentó promover la fe de Nicea y la divinidad del Espíritu Santo, para ello escribió "Tomo a los antioqueños".
Juliano el Apóstata le envió otra vez al desierto (262-363) y por cuatro meses en el 363, ya que Juliano murió pronto, le sucedió el emperador Joviano que intentó la unión entre Anastasio y san Melecio pero por culpa de los malos consejeros no pudo haber acuerdo. Murió Joviano y le sucedió el filoarriano Constancio que lo desterró de nuevo

Será el último destierro -de nuevo en el desierto- en 365-366. Casi todo el orbe político se había conjurado contra él. Defendió con heroísmo la fe católica desde el tiempo de Constantino hasta Valente. En medio de tantos peligros y tantas discusiones, aun tuvo tiempo de ocuparse de evangelizar Abisinia y las mismas gentes que convivían en sus lugares de destierro. Dejó un recuerdo inolvidable de pastor docto y santo al que guió su inalterable fe en Jesucristo, hijo de Dios. Una de sus características más atractivas fue su inexorable humorismo, que a veces se demostró un arma mortal contra sus adversarios. También escribió: "Exposición de la fe", "Apología", "Sermón contra los arrianos".

Entre las conocidas calumnias de sus enemigos está la que aseguraron que Atanasio había asesinado al desaparecido obispo Arsenio, habiendo hecho uso sacrílego de la mano del asesinado para practicar la nigromancia. Como prueba de ello mostraron una mano reseca. El emperador Constantino convocó un concilio en Tiro, para investigar las acusaciones. En primer lugar se presentó una mujer que declaró haber sido violada por Atanasio. Entonces se levantó el archidiácono Timoteo y se dirigió a la mujer y exclamó: ”Cómo, ¿soy yo entonces ese que ha cometido contigo todos estos actos de perversión?”. La mujer asintió pues no conocía a Atanasio y así se demostró su inocencia. Además, se presentó el propio obispo Arsenio, que se había escondido de los arrianos y Atanasio, levantando las dos manos del supuesto asesinado preguntó. “ffffffff ¿A quien pertenece ahora la tercera mano?”. A pesar de todo, la asamblea lo condenó porque le acusaron de destrozar los cálices de los arrianos. Una de sus características más atractivas fue su inexorable humorismo, que a menudo se demostró un arma mortal contra sus adversarios; es famosa la estratagema que usó una ocasión: remontaba el Nilo una noche, cuando notó que le seguían. Era la galera de la policía imperial. "¿Habéis visto a Atanasio?, preguntaron. Precisamente, dijo él fingiendo la voz, camina río adelante, remad fuerte". La nave cruzó ligera. Atanasio viró la suya y así escapó al peligro.

Purificado por tantas pruebas y después de haber pagado también sus excesos de intransigencia en pro de la ortodoxia, murió en su sede de Alejandría de Egipto. En la iglesia oriental está considerado como uno de los cuatro grandes Jerarcas. MEMORIA OBLIGATORIA.
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San WALDEBERTO. M. c. 670.
Martirologio Romano: En el monasterio de Luxeuil, en Burgundia, san Waldeberto, abad.

Noble franco que dejó el ejército para hacerse monje en la abadía de Luxeuil durante el gobierno del abad san Eustacio. Sus armas y el uniforme, que cambió por el hábito, estuvieron muchos siglos colgados del techo de la iglesia abacial. Era tal el fervor de Waldeberto, que sus superiores le concedieron sin dificultad el permiso de llevar vida de solitario, a cinco kilómetros de la abadía.
Hacia el 628, fue elegido abad, quien gobernó sabiamente durante cuarenta años. Poco tiempo después (c.630) introdujo la regla benedictina en el monasterio sustituyendo a la del fundador de la abadía, san Columbano. Bajo su mandato Luxeuil llegó al cúlmen de su influencia religiosa y cultural en Europa occidental. Obtuvo, para Luxeuil, del papa Juan IV, el privilegio de la exención de la autoridad episcopal, del que ya gozaban las abadías de Lérins y Agaunum.

San Waldeberto regaló a la abadía toda su herencia, en tanto que otros muchos bienhechores la enriquecieron bajo su gobierno. En realidad, todos los dones eran insuficientes para mantener a los numerosos candidatos que pedían la admisión en Luxeuil, de donde partían constantemente grupos nutridos de monjes a fundar otros monasterios en diferentes regiones de Francia. San Waldeberto gobernó también varios conventos de religiosas y ayudó a santa Salaberga, a fundar el gran monasterio de Laón. Murió lleno de méritos y con fama de santidad.
El pueblo conservó, como reliquias extraordinariamente milagrosas, todos los objetos que san Waldeberto había tocado, en particular la taza de madera en que bebía. En el siglo X, un monje de Luxeuil, llamado Anso, escribió todo un libro sobre los milagros del santo.
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Santa VIBORADA. (c.861-926).
Martirologio Romano: En el lugar de Sankt Gallen, en la región de los helvecios, santa Viborada, virgen y mártir, que vivió encerrada en una celda junto a la iglesia de San Magno, desde la cual atendía al pueblo. A causa de su fe y de sus votos religiosos, arrostró la muerte a manos de invasores húngaros.

Nació en Kligna, en el condado de Aargau, Suiza. Pertenecía a la nobleza suaba. Nació en una época de gran inestabilidad; decidió renunciar a los lujos, y vestir con un sayal que, a pesar de la insistencia de su madre, ya no quiso cambiar. Dedicó gran parte de esta etapa de su vida a ayudar a enfermos, incluso los que todo el mundo rechazaba, pobres y otros desfavorecidos, llegando a tener cierta práctica médica. Desde muy pequeña sentía algo especial en su interior, y una enorme energía que la impulsaba.
A Wiborada no le gustaba llamar la atención, pero sentía una enorme fe, y comenzó a escuchar revelaciones divinas, lo que desagradó a los sacerdotes locales, el caso es que, ya siendo casi adulta, marchó a Roma, en compañía de su hermano Atón. A su regreso, la madre tenía apalabrada una boda que garantizaría su futuro, pero nuestra santa la rechazó e ingresó de prueba en el convento de San Galo, cuando su hermano entró como benedictino en este monasterio, ella se enclaustró en una celda, adosada a la abadía; tras superar tres años de prueba, obtuvo su pase definitivo, y se encerró voluntariamente para rezar y ser penitente en una habitación, ya que según creían Dios dijo: “El que pierda su vida por mí, la salvará”.

En su encierro, fue una parte activa de la rica biblioteca del monasterio, una de las más famosas de la época, para la que encuadernaba libros, organizaba manuscritos y otras labores.
Una visión profética de Wiborada, la conquista y profanación por parte de los húngaros, permitió salvar la biblioteca (cuyos materiales trasladaron), y a las personas que trabajaban en ella, sin embargo, ella cumplió su promesa y permaneció encerrada en el monasterio. Cuando llegaron los húngaros, nada había en él, salvo una monja emparedada, haciendo gala de una enorme crueldad, tiraron el tejado de su celda teja a teja, para más tarde rematarla a golpes, así Wiborada murió como mártir.
Es la primera mujer canonizada por un Papa, Clemente II en el 1047. Patrona de los bibliotecarios.
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Beato NICOLÁS HERMANSSON. (1325-1391).
Martirologio Romano: En Linköping, en Suecia, beato Nicolás Hermansson, obispo, el cual, exigente consigo mismo, se entregó totalmente a su Iglesia y a los pobres, y recibió la custodia de las reliquias de Santa Brígida.

Nació en Skeningen (Suecia), en el seno de una familia piadosa y burguesa. Estudió en París y Orleans, donde se graduó en ambos derechos. A su regreso a Suecia fue ordenado sacerdote y nombrado preceptor de los hijos de santa Brígida de Suecia; también fue arcediano en la catedral de Linköping. Ejerció ejemplarmente su ministerio, atento a los oficios divinos y a la predicación, y denunció públicamente algunas inmoralidades, lo que no dejó de atraerle algunas contradicciones y serias dificultades. A la muerte del obispo Godescalco fue elegido como el 15º obispo de Linköping en 1374, aunque el rey Alberto no le permitió tomar posesión hasta 1376.

Cumplió su ministerio de forma admirable, entregado por completo a la salvación de las almas, al servicio de los pobres y a la predicación. Siguió denunciando los abusos e inmoralidades que quedaban como restos del paganismo aún reciente, y escribió varios comentarios a obras de los Santos Padres, convencido de que su feligresía necesitaba abundante formación doctrinal para consolidar su cristianismo. Fue calumniado y amenazado de muerte por su defensa de los derechos de la Iglesia. Entusiasta por la figura de santa Brígida trabajó por su canonización pero falleció antes de que ésta se produjera.

En Suecia es muy querido como liturgista y poeta. En Suecia posiblemente nadie había escrito anteriormente versos latinos tan melodiosos como los suyos, y compuso varios himnos que pasaron a la liturgia oficial. Muy famoso es el himno que compuso para el oficio de santa Brígida «Rosa rorans bonitatem», que se sigue utilizando en la liturgia latina. En 1384 inauguró el monasterio de Santa Brígida en Vadstena. Murió en Linköping.
Poco después de su muerte se inició el proceso de canonización -que aun no estaba del todo formalizado- y fue reconocido como beato en 1499 por el papa Alejandro VI.
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San ANTONINO PIEROZZI. (1389-1459).
Martirologio Romano: En Florencia, de la Toscana, en Italia, san Antonino, obispo, quien, después de llevar a cabo una labor de reforma en la Orden de Predicadores, se consagró con diligencia al ministerio pastoral de su diócesis, resplandeciendo por su santidad y por su provechosa y sistemática predicación.

Florentino de la familia Pierozzi, su padre, Niccoló, era notario, y su madre se llamaba Tommasa di Cenni; bajito y macilento; cuando era niño, se presentó ante el beato Juan Domenico, para pedirle ingresar en la Orden de Predicadores, pero éste le consideró no adapto para la vida del claustro y le dijo: "Vuelve otro año, cuando te hayas aprendido de memoria todas las Decretales -"Decretum Gratiniani"- (que eran miles)". Al año siguiente volvió con todo aprendido de memoria y tuvo que se acogido en la Orden. Ingresó en el convento de Santa María Novella de Florencia, como postulante, y a los 16 años ingresó como novicio en el convento de Cortona, con vistas una futura comunidad que sería el centro de la reforma: Fiesole.

San Lorenzo de Ripafratta, le instruyó en Cortona. Emitido los votos, en 1406 fue trasladado a Fiesole, donde en 1413 fue ordenado sacerdote. Tenía fama de hombre de fe y de oración. Fue prior de los conventos de Foligno, Cortona, San Domenico de Fiesole (1421) y Nápoles; luego fue elegido prior de la comunidad más importante de la Orden: del convento de la Minerva en Roma (1430); aquí fue auditor de a Rota y maestro destacado de derecho canónico. Y, en 1437, fue designado vicario general de la reforma italiana.

En 1436 fundó San Marcos en Florencia, donde también fue prior y entre cuyos monjes se encontraba, Juan de Fiesole (fra Angélico), al que mandó que decorase algunas de las estancias. En San Marcos creó un centro de estudios para el clero y para los cristianos de Florencia: su biblioteca fue la primera abierta al público en Europa (1443); en este tiempo escribió la primera "Suma de Teología Moral" que se publicó. También publicó "Chronicón". Se le considera el mayor moralista del siglo XV.
En el 1439, se convocó el Concilio ecuménico de Ferrara-Florencia y en 1446, el papa Eugenio IV lo nombró arzobispo de Florencia, que sentía tal veneración por nuestro santo, que cuando sintió la proximidad de su muerte lo llamó a Roma para pedirle su bendición. Se dio conocer por su caridad y celo apostólico, y por una austeridad de vida hasta su muerte. Fue un arzobispo tan ecuánime, que el papa Adriano VI le llamaba Antonino "el Consejero". Para ayudar a los pobres vergonzantes había fundado la “Sociedad de los buenos hombre de San Martín”. Hizo muchas visitas pastorales, algo insólito para la época. Luchó contra el poder absolutista de Cosme de Médicis, y lo excomulgo dos veces, una por querer aplastar las leyes de la República y la otra por atentar contra su vida. Escribió defendiendo el trabajo como derecho del hombre, y no como afrenta. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales. Copatrono de Florencia.
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Beato GUILLERMO TIRRY. (1608-1654).
Martirologio Romano: En Clonmell, en Irlanda, beato Guillermo Tirry, presbítero de la Orden de Hermanos de San Agustín, mártir bajo el régimen de Oliver Cromwell por mantenerse fiel a la Iglesia de Roma.

Nació en Cork, Irlanda, en el seno de una apreciada familia de la ciudad y le tocó vivir en tiempos en que el gobierno inglés perseguía cruelmente a los católicos. Los aspirantes a la vida religiosa y al sacerdocio se veían obligados a expatriarse para cursar los estudios teológicos y sólo podían reingresar en su país de modo clandestino.

Guillermo profesó en la Orden de los agustinos recoletos a los 18 años y cursó la carrera eclesiástica en Valladolid (España), París y Bruselas, ordenándose de sacerdote en 1636. En 1638 regresó a Irlanda, donde desempeñó diversas actividades pastorales, como ayudante del obispo de Cork, capellán y preceptor de familias nobles. En 1650 el gobierno inglés prohibió el culto católico y, en consecuencia, Guillermo quedó convertido en un clandestino, buscado por la policía. Arrestado el Sábado Santo, 25 marzo de 1654, mientras celebraba la misa, fue conducido a la cárcel de Clonmel.

Compareció ante el tribunal, que lo acusó de contravenir la ley que lo obligaba a dejar el país, pero se le ofrecía la vida y la libertad si se hacía protestante. Permaneció firme en la fe y se negó a abandonarla. Llegado el 2 de mayo de aquel año, fue sacado para ser ahorcado. llevaba su hábito agustino y un rosario en las manos, cadenas en las muñecas y una soga al cuello. Exhortaba a los que lo miraban ir al suplicio a ser fieles a la Iglesia y al papa. Ya en el patlbulo, perdonó a todos, pidió perdón de sus pecados y rogó que si había entre la multitud algún sacerdote, lo absolviera. En efecto, estaba el P. Provincial de su Orden entre los asistentes. Seguidamente fue ahorcado. Fue beatificado el 27 de septiembre de 1992. La sentencia fue ejecutada durante el régimen de Oliverio Cromwell.
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San JOSÉ NGUYEN VAN LUU. (1790-1854).
Martirologio Romano: En la ciudad de Vinh Long, en Conchinchina, san José Nguyên Van Luu, mártir, agricultor y catequista, quien se ofreció voluntariamente en lugar del presbítero Pedro Luu, que era buscado por los soldados, muriendo en la cárcel en tiempo del emperador Tu Duc.

Nació en Cai-Nhum, Tonkin. Se estableció en Mac-Bac, donde trabajó como agricultor y cultivador de arroz, y llegó a ser el hombre más rico del pueblo. Fue un hombre generoso con los pobres y necesitados, visitaba a los enfermos, componía discordías y acogió en su casa a los misioneros. Era catequista indígena de la comunidad cristiana.

Tenía en su casa a san Pedro Nguyen Van Luu, cuando dos cristianos a los que no les concedió un prestamo, en vengaza le delataron a las autoridades. Pedro Nguyen Van Luu se había marchado de su casa, pero en ella encontraron al padre san Felipe Phan Van Minh, y fueron arrestados con otros cristianos y llevados a la capital Vinh-Long. Se les presionó para que pisotearan la cruz pero se mantuvieron firmes.

El misionero fue condenado a muerte, y los demás fueron desterrados, José se tuvo que ir a Ang-Yang. Pero a los pocos meses fue detenido de nuevo y enviados a la capital. En la prisión se dedicó a la oración y el apostolado, y logró la conversión de cuatro apóstatas cristianos. Se ofreció espontáneamente a los soldados del emperador Tu Duc, en lugar del presbítero Pedro Nguyen Van Luu muerto en la cárcel de la ciudad de Vinh Long (Vietnam). Murió en la cárcel a causa de las privaciones.
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San JOSÉ MARÍA RUBIO PERALTA. (1864-1929).
Martirologio Romano: En la ciudad de Aranjuez, de Castilla la Nueva, en España, san José María Rubio Peralta, presbítero de la Compañía de Jesús, que se significó por su atención a los penitentes en la confesión sacramental, por la predicación de ejercicios espirituales y por sus visitas a los pobres en los suburbios de Madrid.

Nació en Dalías (Almería), en el seno de una familia de clase media. Estudió en los seminarios de Almería, Granada, Madrid y Toledo (aquí se graduó en Derecho canónico). Fue ordenado sacerdote en 1887. El Padre Rubio fue un torbellino que se centró en la oración, y luego se lanzaba imparable a contagiar a las almas. Su personalidad ascética y apostólica presenta dos aspectos muy distintos:
La primera etapa está centrada en su vida de sacerdote diocesano en la que ocupó varios cargos y desarrolló una gran actividad como párroco y confesor. Fue coadjutor de Chinchón (Madrid) y párroco de Estremera (Madrid); profesor del seminario y notario de la curia. En todos estos campos, José María fue ejemplo de responsabilidad y buen trato. Tuvo siempre un amor inconmensurable por la Eucaristía y hacia los pobres. Fue capellán de las religiosas Bernardas, y allí empezó su amor al confesionario.

La segunda etapa se desarrolló en la Compañía de Jesús en la cual ingresó en 1906 en Granada, después de haberlos conocido en Granada en su época de estudiante y desde entonces quiso ser jesuita, pero que no pudo seguir esta vocación por deferencia a su protector, el canónigo don Joaquín Torres, hasta la muerte de éste; después de una peregrinación a Tierra Santa y Roma, pasó por Manresa y allí se decidió definitivamente. Desde esta nueva perspectiva el púlpito y el confesionario serán sus armas. Aunque no estaba muy dotado para la elocuencia. Estuvo en Granada un año predicando y profundizando en los estudios teológicos, luego fue trasladado a Sevilla, donde desarrolló una gran labor en la Congregación Mariana de jóvenes, la comunión reparadora de militantes, el apostolado de la oración, las conferencias de San Vicente de Paúl y la escuela vespertina para los obreros. Después marchó a Manresa para su tercer año de probantado.

A propósito de sus múltiples apostolados, dijo de él el obispo de Madrid, Leopoldo Eijo y Garay: "No parece sino que quiso Dios que fuese un poco de todo, para que todos, coadjutores y párrocos, profesores y capellanes y curiales, se pudiesen mirar en él como en dechado y modelo del clero secular. Hasta el obispado conserva el recuerdo de su virtud".

Se le llamó "El apóstol de Madrid". Fue el primero que lanzó a los seglares sobre Madrid y sus alrededores; iba en busca de los pobres y marginados armado únicamente de su bondad y de una vida sintetizada en una frase suya: “Hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace”. Fundó y promovió muchas obras: Damas Apostólicas del Sagrado Corazón, Marías de los Sagrarios, La Guardia de Honor, los Juanes. Promocionó el monumento del Cerro de los Ángeles. Fue director espiritual de la mártir la carmelita beata María del Sagrario de San Luis Gonzaga. Todo ello en un Madrid de años difíciles, y vio como se perseguía a los religiosos y sacerdotes, dejó escrito: “De poco tiempo a esta parte, noto que se aumenta en mi, cada vez más, el deseo de padecer, de amar…, es como una necesidad de mi naturaleza, como el centro de mi vida, como una cosa natural que me acompaña. No me turba, es tranquilo y me da mucha paz”. Sufrió la incomprensión de sus superiores, que en un principio no aprobaron sus fundaciones, e incluso le quitaron la dirección de las Marías de los Sagrarios y de director de un boletín del "Sagrado Corazón". “Debo ser tonto. No me cuesta obedecer”, añadió. Había dicho: “al morir, sólo nos queda la santidad”. Murió sentado en una butaca en Aranjuez a causa de una enfermedad cardíaca. Está enterrado en el templo del Sagrado Corazón y San Francisco de Borja de Madrid.
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Beato BOLESLAO STRZELECKI. (1896-1941).
Martirologio Romano: En el campo de concentración de Oswiecim o Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beato Boleslao Strzelecki, presbítero y mártir, el cual, al estallar la guerra fue encarcelado por su fe, alcanzando la corona de la gloria.

Natural de Poniemón (Suwalki), entró en el seminario de Sandomiertz. En 1918 fue ordenado sacerdote y fue enviado a la parroquia de Ostroviec, donde atendiendo a los enfermos de tifus contrajo esta enfermedad. Una vez curado hizo estudios en la Universidad de Varsovia y en 1923 se doctoró en Derecho canónico. Fue enviado a Ramdom como prefecto de las escuelas profesionales, además fue capellán de la cárcel, cooperador del Asilo de Beneficencia y confesor de varias comunidades religiosas.
 
Cuando llegó la guerra, pensó que su principal tarea debía ser consolar y atender a los pobres y desgraciados, extendiendo su interés a los judíos, los protestantes y los socialistas, y de manera particular a los prisioneros del campo de Ramdom, a algunos de los cuales ayudó a escapar. Nombrado párroco de la iglesia del Corazón de Jesús de Radón, unos meses más tarde fue arrestado cuando acabada la misa, distribuía los víveres a los pobres. Fue internado en el campo de Oswiecin-Brzezinka y no pudo soportar las torturas, trabajos y malos tratos. Extenuado fue llevado al barracón-hospital y al mes de llegar al campo moría allí. Había subrayado con gran energía que su actuación no era política sino religiosa. El lema personal de su vida era: “Para mí la vida es Cristo”.
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OTROS SANTOS DEL DÍA:
Santos Héspero, Ciriaco, Teódulo y Zoé. M. c. 127.
Martirologio Romano: En Atalia, de Panfilia (hoy Antalya, en Turquía), santos Héspero y su esposa Zoé, junto con sus hijos Ciriaco y Teódulo, mártires, los cuales, según la tradición, en tiempo del emperador Adriano eran esclavos al servicio de un pagano, y por orden de su mismo amo fueron primero azotados, luego brutalmente atormentados a causa de su libre confesión de fe cristiana y finalmente arrojados a un horno encendido, en donde entregaron sus almas a Dios.

Héspero con su esposa Zoé y sus hijos Ciriaco y Teódulo, servían como esclavos en Atalia de Panfilia (Turquía) a un amo pagano llamado Cátalo. Vivían en Atalía, (la actual ciudad turca de Antalya), en la época del emperador Adriano. Ambos habían nacido cristianos y, aunque habían abandonado la práctica religiosa, educaron en la fe a sus dos hijos, Ciríaco y Teódulo. El ejemplo de sus hijos los hizo salir de su indiferencia y se rehusaron a aceptar el pan ofrecido a los dioses, que su amo les había enviado con motivo del cumpleaños de su hijo. Por ello, fueron arrestados junto con Ciríaco y Teódulo. Los cuatro confesaron valientemente a Cristo ante el juez. Ciríaco y Teódulo fueron torturados en presencia de sus padres. Los cuatro murieron en un horno ardiente.

Justiniano construyó en Constantinopla una iglesia en honor de santa Zoé, probablemente destinada a guardar sus reliquias. Pero, una parte de los restos de los cuatro mártires, fueron trasladados a Clermont, donde se veneran todavía.

San Félix de Sevilla. M. c. 300.
Martirologio Romano: En Hispalis (hoy Sevilla), en la provincia hispánica de la Bética, san Félix, diácono y mártir.
Según la tradición fue arcediano de Toledo y, participó, con su obispo Melecio, en el concilio de Elvira (c. 300); enviado por su obispo a Sabino de Sevilla, fue apresado por orden del gobernador Daciano y, ante su constancia en la fe cristiana, fue flagelado hasta morir. Se le venera en Sevilla.

San Guisitán. s. IV.
Mártir sardo, que murió decapitado durante la persecución de Diocleciano. Sepultado en la catedral de Cagliari. No existe una memoria litúrgica ligada a su dies natalis, pero es venerado en el día que se encontraron sus reliquias en la iglesia de San Sperate.

Santos Vindemial y Longinos. M. c. 485.
Martirologio Romano: Conmemoración de los santos mártires Vindemial, obispo de Gafsa en Numidia, en la actual Tunez, y Longinos de Pamaria en Mauritania, hoy en Argelia, que, por haberse opuesto a los arrianos en el Concilio de Cartago, fueron condenados por el rey vándalo Unnerico a la decapitación.
Eran tres obispos africanos que murieron mártires por el rey vándalo y arriano Unnerico, después de sufrir atroces torturas en la región de Numidia. Vindemial era obispo de Capsa, Eugenio, obispo de Cartago, Longinos, obispo de Palmaria en Mauritania.

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