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Santoral del 22 de Mayo


INDICE


Rita de Casia, Santa Religiosa
San ATÓN DE PISTOYA.
Santa HUMILDAD DE FAENZA.
Beato JUAN FOREST.
Beatos PEDRO DE LA ASUNCIÓN y JUAN BAUTISTA MACHADO.
Santos: Faustino, Timoteo, Venusto, Casto, Secundina, Emilio, Basilisco, Julia, mártires; Fulco, Amancio, confesores; Román, monje; Elena, virgen; Ausonio, Atón, Marciano, obispos-San Casto, Mártir-San Emilio, Mártir-Santa Humildad-San Román




SANTA JULIA,Virgen y Mártir  
Sed prudentes como serpientes
y sencillos como palomas.
(Mateo, 10, 16).


Tuvo esta santa la prudencia de la serpiente, pues expuso su cuerpo a los tormentos para salvar su alma; tuvo también la sencillez de la paloma, pues, siendo esclava, servía a su dueño con la fidelidad y sencillez que San Pablo recomienda a los servidores. Aunque totalmente pagano como era su señor, admiraba su virtud, y la instaba, aunque inútil mente, a que moderase sus ayunos y mortificaciones. Encarcelada en su carácter de cristiana, fue abofeteada, arrastrada de la cabellera y, finalmente, crucificada en la isla de Córcega. Se vio salir su alma del cuerpo en forma de paloma.

MEDITACIÓN SOBRE
LA PRUDENCIA DEL CRISTIANO


I. La virtud de la prudencia consiste en dirigir nuestras acciones hacia el fin que nos proponemos alcanzar. Este fin debe ser Dios, nuestro soberano bien; toda nuestra vida debemos trabajar, para gozar de este bien supremo. Al verte consagrar todo tu tiempo a la búsqueda de los bienes de la tierra, ¿diríase acaso que Dios es tu fin supremo? Es lo último en que piensas. Los negocios más importantes deben ocupar el primer lugar. (San Euquerio).

II. Hay que emplear los medios más seguros para alcanzar este fin, así lo exige la verdadera prudencia. Los medios para llegar a Dios son: la observancia de los mandamientos, la frecuencia de los sacramentos, sobre todo de la Confesión y de la Eucaristía, la práctica de las virtudes y de las buenas obras. ¿Cómo te sirves de estos medios? Sin emplearlos bien, es imposible que llegues a tu fin. Quieres ir al cielo, y no tomas su camino; ¿dónde está, pues, tu prudencia?

III. La verdadera prudencia exige que se sacrifique un bien de poca importancia para obtener un bien considerable. Por lo tanto, rehúsa a tu cuerpo las satisfacciones pasajeras de aquí abajo, a fin de que tu cuerpo y tu alma puedan gozar de una felicidad eterna. ¿Acaso no haces todo lo contrario? Envíame, oh Dios mío, tu divina sabiduría, a fin de que ella me acompañe, trabaje conmigo, y me haga conocer la locura de la sabiduría humana.

La prudencia
Orad por la conversión de los infieles.

ORACIÓN

Que la bienaventurada Julia, virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, Señor, ella que siempre os fue agradable por el mérito de la castidad y por su valentía en confesar vuestro Santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.
http://www.aciprensa.com/podcast/santo/mayo22ritadecasia.mp3



Santa RITA DE CASIA. (c.1381 - 1457).
Martirologio Romano: Santa Rita, religiosa, que, casada con un hombre violento, toleró pacientemente sus crueldades reconciliándolo con Dios, y al morir su marido y sus hijos ingresó en el monasterio de la Orden de San Agustín en Casia, de la Umbría, en Italia, dando a todos un ejemplo sublime de paciencia y compunción.

Se llamaba Margarita y había nacido en el castillo de Roccaporena, Spoleto (Umbría); sus padres eran ya mayores cuando ella nació. Desde su adolescencia quiso ser monja, pero para no contrariar a sus padres aceptó casarse (c. 1395), uniéndose a un hombre brutal y descreído de nombre Paolo Ferdinando, a cuyo lado, durante 18 años, fue modelo de paciencia y de bondad, educando cristianamente a sus dos hijos, que se parecían a su padre, en su castillo de Rocca-Porena. El marido la maltrató durisimamente.
Consiguió la conversión de su marido que murió asesinado, como consecuencia de su antigua vida. Parecía que su existencia había encontrado la serenidad, pero aparecieron nuevos dramas familiares debido a los propósitos de venganza de sus hijos, que quisieron vengar la muerte de su padre, ella oró porque ella había perdonado a los asesinos: "Señor, es mejor que ellos mueran, antes de mancharse con una culpa irreparable"; su oración fue atendida, sus hijos murieron.

Tras la muerte de estos decidió ingresar en el convento de Santa María Magdalena (hoy llamado de Santa Rita) que seguían la regla de san Agustín (pero no eran agustinas, como muchos autores han creído) de Cascia, quiénes se negaron a admitirla porque no aceptaban viudas, pero después de mucha oración y penitencia y la ayuda de san Nicolás de Tolentino, consiguió en 1417 sus propósitos, para convertirse una humilde religiosa, hasta su muerte. Un día en oración (según otros autores, mientras escuchaba un sermón de Santiago de la Marca), sintió un arrebato místico, en el que Cristo la penetraba con una espina en la frente, y así quedó señalada con este beso doloroso durante 14 años; la herida se infectó y la obligó a vivir aislada en su celda, a excepción de una breve peregrinación a Roma, durante la cual, milagrosamente, la herida cicatrizó, para volver a abrirse a su regreso. Durante una larga enfermedad que la obligó a permanecer postrada, Rita recibió la visita de una pariente que se ofreció a llevarle un recuerdo de su aldea natal. Rita pidió una rosa, y un higo del jardín familiar, y aunque era Enero, la pariente los encontró y se los llevó. Poco tiempo después Rita murió. Su cuerpo permanece incorrupto en el convento de Santa Rita de Cascia. MEMORIA FACULTATIVA.
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San ATÓN DE PISTOYA. (1070/80 - 1153).
Martirologio Romano: En Pistoya, en la Toscana, san Atón, obispo, que había sido abad en la Orden de Vallumbrosa y luego fue puesto al frente de esta Iglesia.

Natural de Badajoz (algunos escritores italianos dicen que era de Pescia, Florencia); se hizo benedictino de Vallombrosa y fue abad general de la congregación que poco tiempo antes había fundado san Juan Gualberto. Durante su gobierno se fundaron el monasterio de San Donato in Borgo en Siena y una nueva comunidad monástica, en la diócesis de Cremona, en un lugar conocido como Torre Trentina, junto a una iglesia dedicada a san Vigilio.
Fue versado en las Sagradas Escrituras, se dedicó a los estudios bíblicos reeditando un "Comentario" o "Libro sobre las Epístolas", hoy perdido; escribió las biografías de san Juan Gualberto y del beato Bernardo de los Ubertos.

Fue nombrado obispo de Pistoya (1134), en la Toscana, con bula de Inocencio II. Atón continuó a observar la regla de la Orden, de la que se cuidó de sus intereses con su presencia en los capítulos y siguiendo con el encargo de visitador de los monasterios. La Santa Sede tuvo por él una gran estima y se sirvió de él como árbitro en misiones difíciles. Como cuando durante el pontificado de Honorio II pidió perdón a los florentinos después de la demolición de la fortaleza de Fiesole; así como en nombre del papa Celestino II tomó parte en la disputa entre el arzobispo de Pisa y el obispo de Lucca sobre la jurisdicción sobre el castillo de Valda; en las disputas entre los canónigos pisanos y el abad del Monasterio de San Lussorio (San Rossore) por la posesión del bosque de Tumulo (Tombolo). Ejerció con gran celo su oficio episcopal subencionando tres hospitales, entre ellos uno construido por él y dotado en honor de Santiago. El culto hacia el apóstol, era ya vivo en Pistoya, se acrecentó con la donación de una reliquia (una parte del cráneo) por parte del arzobispo Diego Gemirez y de su capítulo compostelano al obispo y a la catedral de Pistoya, tramitado por Rainiero, diácono de la iglesia pistoiese de San Zenón que dirigía como magister scholasticus el estudio de la canónica de Santiago en Galicia. Atón escribió una obra sobre el santuario de Compostela.

Fue un celoso pastor de almas y defensor de los derechos de la Iglesia; combatió contra las investiduras, la simonía y el nicolaismo. Brilló por su caridad con los más pobres y marginados de la sociedad, así como por su piedad. Su cuerpo incorrupto se encuentra en la catedral de Pistoya.
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Santa HUMILDAD DE FAENZA. (c.1226 - 1310).
Martirologio Romano: En Florencia, en la Toscana, santa Humildad (Rosana), la cual, con el consentimiento de su esposo vivió reclusa durante doce años, y después, con permiso del obispo, edificó un monasterio de la Orden de Vallumbrosa, del que fue abadesa.

Nació en Faenza. Se llamaba Rosanna Negusanti, y era una guapísima joven de buena familia. Desde niña profesó una gran devoción a María y a san Juan Evangelista. En 1242 se casó, después de muchas reticencias, y durante nueve años soportó con paciencia a su esposo Hugolotto, hombre bueno y frívolo pero enfermo, y de quién se separó, por mutuo acuerdo ya que murieron sus dos hijos; decidieron hacerse religiosos en el convento cluniacense de Santa Perpetua de Faenza fundado para los dos sexos. Fue entonces cuando cambió su nombre por el de Humildad. Se distinguió por su virtud y sus grandes penitencias, así como por su obediencia en realizar los trabajos más ingratos.

Después de tres años murió su esposo y en 1254 fue curada de modo milagroso y, a partir de ese momento, pidió vivir en clausura en una celda cercana a la iglesia de San Apolinar de Faenza; algunas jóvenes imitaron su estilo de vida. Otros autores dicen que se fugó del monasterio de Santa Perpetua, porque no le gustaba el estilo de vida, y fue acogida en un convento de clarisas, pero afirmó que su lugar estaba en otro sitio. Vivió algún tiempo en casa de un tío suyo, donde obró algunos milagros, hasta que terminó en la celda de San Apolinar. Su fama de santidad hizo que el obispo le encargase la fundación de un convento femenino. Unió la fundación de las Religiosas Vallumbrosianas con la fundación del monasterio de Santa María Novella en Faenza, donde fue abadesa benedictina, aunque adoptó la regla de san Juan Gualberto. Fue una fecunda escritora de sermones en latín dirigidos a los vallumbrosianos. En Florencia fundó otro convento en honor a san Juan Evangelista, donde murió.
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Beato JUAN FOREST. (1471-1538).
Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, beato Juan (John) Forest, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que en tiempo del rey Enrique VIII, por defender la unidad católica, consumó el martirio en la plaza de Smithfield, en Londres, siendo quemado vivo junto con imágenes sagradas de madera.

Nació probablemente en Oxford, Inglaterra; a los diecisiete años vistió el hábito de los Hermanos Menores en Greenwich. Nueve años después fue enviado a Oxford para los estudios teológicos, realizados los cuales fue ordenado sacerdote y regresó al convento de origen. Del cardenal Wolsey recibió el encargo de predicar en la iglesia de San Pablo de Londres y al mismo tiempo fue escogido por la reina Catalina de Aragón primero como capellán, luego como confesor.
Gozó de la estimación y la amistad de Enrique VIII, hasta cuando Juan se declaró por la validez del matrimonio del rey, que quería disolverlo sosteniendo la invalidez de las primeras nupcias.

Juan Forest, guardián del convento, advirtió a los cohermanos en un capítulo de 1532 que el rey quería suprimir la Orden. Desde el púlpito de la iglesia de San Pablo había defendido enérgicamente la validez de las nupcias puesta en discusión y había hablado abiertamente contra Cromwell e indirectamente contra el rey. La condena papal de 1534 indignó a Enrique VIII, que suprimió los conventos de los franciscanos y les ordenó dispersarse en otros conventos. Al beato Juan Forest, lo encontramos en prisión en Newgate, hasta 1534.

En 1538 Juan se encontraba en el convento de los Conventuales, en Smithfield. En aquella especie de confinamiento pudo mantener con la reina Catalina, con su dama de compañía Elisabeth Hammon y con el beato Tomás Abel una correspondencia que se conserva todavía por lo menos en parte. Escribió también un tratado contra Enrique VIII, que usurpaba el título de cabeza espiritual de la nación. Este tratado irritó al rey, que ordenó fuese arrestado. Conducido al tribunal, fue víctima de un juego de astucia. Se quería que él aceptase en bloque algunos artículos sometidos a su firma, pero cuando pudo leerlos uno por uno, entendió claramente que uno de ellos conllevaba un acto de apostasía. Los rechazó todos juntos y por esto fue condenado a la hoguera. La ejecución tuvo lugar en Smithfield. En el lugar del suplicio, fue invitado a pedir perdón al rey y a hacer juramento de fidelidad, pero el mártir resistió impávido: antes bien, quiso añadir una bellísima profesión de fe católica: “Creo en la Iglesia, una, santa, católica, apostólica, romana. Juro que no me apartaré jamás del Papa, Vicario de Cristo, sucesor de San Pedro y Obispo de Roma. Aunque bajase un ángel del cielo y me insinuase algo distinto de esto que he creído por toda mi vida, aunque debiera ser despedazado parte por parte, miembro por miembro, quemado, ahorcado o se me infligiera cualquier otro dolor, no me apartaré de mi fe”. Fue atado de los costados y suspendido sobre las llamas. Murió a fuego lento orando e invocando el nombre del Señor. Tenía 67 años.
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Beatos PEDRO DE LA ASUNCIÓN y JUAN BAUTISTA MACHADO. M. 1617.
Martirologio Romano:
En la ciudad de Kori, en Japón, beatos Pedro de la Asunción, de la Orden de los Hermanos Menores, y Juan Bautista Machado, presbíteros y mártires, que, por cumplir su ministerio de forma oculta, fueron degollados por odio a la fe cristiana.


Pedro de la Asunción nació en Cuerva (Toledo). Ingresó en los franciscanos, y fue maestro de novicios de su convento. En el 1601 marchó a Japón con un grupo de misioneros franciscanos y, después de una breve permanencia en Filipinas, desembarcó en Japón, desarrollando un intenso apostolado en la zona de Nagasaki, fue nombrado guardián del convento de esta ciudad. Por su santidad de vida fue muy estimado y buscado. A su confesionario recurrían muchísimos fieles.

En 1611 la situación religiosa del Japón se volvió crítica: por orden de las autoridades, los misioneros de origen extranjero debían abandonar el territorio japonés. Fray Pedro prefirió permanecer disfrazándose con vestidos seglares para asistir y alentar a los cristianos en un momento difícil. Pero por prudencia se trasladó a un lugar vecino de Nagasaki; pero Chichitzu, un apóstata, lo traicionó, por lo cual fue capturado y llevado a las prisiones de Omura y después a la de Kori.

Juan Bautista nació en Angra en la isla Terceira de las Azores en 1570, en el seno de una familia pudiente. En 1597 ingresó en los jesuitas en Coimbra. Estudió Teología en Goa y en Macao donde aprendió el japonés. En el 1609 fue enviado a la misión japonesa; obtuvo permiso de sus superiores para permanecer secretamente en aquel territorio, después del decreto de expulsión de los misioneros de 1614. Tuvo como catequista al beato León Tanaca. Cuando llegó la persecución le confiaron la isla de Goto y para allí partió con su catequista, pero a causa de un temporal la nave no pudo llegar a la isla y tuvieron que volver a Firando.

Los cristianos los recibieron con gran alegría, después de unos días le llegó el aviso que su presencia había sido descubierta, por lo que debía de desistir de su viaje a Goto y volver a Nagasaki o irse a otra parte. Pero Juan Bautista insistió en ir a Goto, a donde llegaron en 1617, pero una delación fue arrestado y encarcelado con su catequista León, y en la cárcel encontraron al beato fray Pedro de la Asunción. Tuvieron el consuelo de poder celebrar misa y confortarse mutuamente.
Los dos sacerdotes estuvieron juntos en la prisión por más de un mes, del 20 de abril al 22 de mayo, en penitencia, oración, y conversaciones espirituales. Manifestó que moría contentísimo porque daba su vida en testimonio de la fe: «Esta es la gracia que he pedido a Dios en estos últimos nueve días, celebrando la santa Misa».

El 21 de mayo, el Señor le reveló a fray Pedro, mientras celebraba la misa, que aquella sería la última misa que celebraría. Los dos mártires cantaron el «Te Deum» para agradecer al Señor una gracia tan grande, se confesaron uno a otro entre lágrimas, y pasaron la noche en oración. Hacia el atardecer se les ordenó que se pusieran en camino hacia el lugar del suplicio. El Padre Pedro tenía en la mano un crucifijo, a los pies del cual tenía puesta la regla de San Francisco. Durante el viaje cantaban las Letanías de la Virgen; luego, al encontrarse con los cristianos, los exhortaban a la perseverancia. Al llegar al lugar del suplicio, el beato Pedro pidió que se le permitiera hablar a la gente que asistía a su muerte. Luego los dos mártires se abrazaron y se arrodillaron, con las manos juntas y los ojos mirando al cielo esperaron el momento supremo cuando el verdugo les cortó la cabeza. Era el 22 de mayo de 1617. Son los primeros mártires de la segunda gran persecución japonesa. Fueron beatificados por SS Pío IX el 7 de julio de 1867.
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Beata MARÍA DOMINICA BRUN BARBANTINI. (1789-1868).Martirologio Romano: En Luca, en la Toscana, beata María Dominica Brun Barbantini, religiosa, que fundó la Congregación de las Hermanas Ministras de los Enfermos de San Camilo.

Nació en Luca, Italia. En 1811, se casó con Juan Barbantini; éste, sin embargo, se murió de repente pocos meses después. Volvió todo su amor sobre Lorenzo, el único hijo nacido del matrimonio, y además dedicándose a las enfermas en las casas particulares. A los 31 años le murió el hijo de 8 años. Aun viviendo la pérdida en el lleno abandono a la voluntad de Dios, el sufrimiento fue enorme.
Rechazó distintas propuestas de matrimonio y siguió con la actividad de asistencia domiciliaria ya iniciada hace algunos años con otras mujeres: la Pía Unión de las Monjas Oblatas de la Caridad que ella misma había fundado. A los 36 años se murió entre los brazos su madre que le dijo: "¿Haces todo lo que puedes para Dios y para tu Iglesia?."

En 1819 fundó una Asociación de Hermanas de la Caridad que fue el germen de su Congregación de Hermanas Ministras de los Enfermos de San Camilo. A los 40 años fundó el instituto de las Hermanas Oblatas Enfermeras bajo la protección de Maria SS. Dolorosa y con los consejos de Padre Scalabrini, después 2 años el instituto fue agregado a la Orden de los Camilianos con el nombre de Ministras de los Enfermos. La actividad fue enfocada sobre enfermas y niños, pero Maria Dominica pasaba también mucho tiempo en la formación de sus hijas espirituales y en la oración enfocada sobre el Jesús que sufre. Exhortaba a sí misma y a sus hijas a rezar antes de ir a asistir a las enfermas: "cuando vayan a los enfermos, recuerdan que están asistiendo a un Dios humanizado y expirante sobre la cruz".

Los puntos fijos de su vida fueron dos: la caridad heroica para descubrir y servir a Jesús en los enfermos y la transformación del sufrimiento propio en amor hacia el otro. La condición para vivir estas dos actitudes era una profunda humildad y apertura de corazón a los deseos de Dios. Maria Dominica construyó paz en sí (un corazón unificado en el amor) y alrededor de a sí (en la familia, en la comunidad, en la Iglesia), compartiendo esto sobre todo con los enfermos.
A los 79 años murió santamente: "¿Yo tengo que morir así? he pedido siempre al Señor tanto amor y tanto dolor? el dolor no me falta, pero ¿el amor?". Muriendo mantuvo en el rostro la misma sonrisa que había tenido siempre en vida. Fue beatificada el 7 de mayo de 1995 por SS. Juan Pablo II.
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OTROS SANTOS DEL DÍA:

Santa Quiteria. (c.119-130). Martirologio Romano: En la región de Aire, en Aquitania, santa Quiteria, virgen.
Joven mártir en Galicia. Fue una de las nueve hermanas gemelas que tuvo su madre de un parto; horrorizada las quiso tirar al río, pero las salvó una vecina cristiana, tuvo como hermana a santa Librada. Como manifestara una vocación religiosa, su padre la hizo asesinar por un vecino pagano. Su vida es una leyenda.

También se dice que era de Aire, Aquitania. Se convirtió al cristianismo a los 13 años. Ante los proyectos de matrimonio que tenían para ella su familia, huyó de la casa paterna; se interno en territorio arriano y allí fue apresada. Fue liberada por la impresión que causaban sus milagros. Su pretendiente descubrió su refugio y la hizo decapitar en Las Landas (Francia). Es muy venerada en Galicia y otros lugares de España. Patrona de la diócesis de Sigüenza. Patrona de Huete (Cuenca).

Santos Casto y Emilio. M. 250. Martirologio Romano: En África, santos Castos y Emilio, mártires, que concluyeron su pasión en el fuego. Como escribe san Cipriano, vencedores en un primer combate, el Señor les dio una segunda prueba para vencerla, haciendoles más fuertes en el de las llamas en las que sus cuerpos habían cedido anteriormente.
Mártires, en África durante la persecución de Decio. Habían apostatado en el primer interrogatorio, pero después se arrepintieron y murieron mártires.

San Cipriano los puso como ejemplo en su tratado “De lapsis” en el que escribe, que en la persecución, fueron vencidos por la fuerza de las crueles torturas pero, arrepentidos, dieron finalmente su testimonio cruento por el fuego. San Agustín, en el sermón 285, que predicó el día de su fiesta, enseña, a partir del ejemplo de estos mártires, que la fuerza para enfrentar el martirio no proviene del propio mártir: «Fortasse et ipsi de suis viribus antea praesumpserunt, et ideo defecerunt», «posiblemente ellos confiaron primero en sus propias fuerzas, por eso cayeron» (PL 38:Sermo 285,4).

San Basilisco de Comana. M. 312. Martirologio Romano: En Comana, en el Ponto (hoy Gumenek, en Turquía), san Basilisco, obispo y mártir.
Nació en Amasea del Ponto en el mar Negro y era sobrino de san Teodoro de Amasea. Obispo de Comana en el Ponto. Fue decapitado durante la persecución de Maximino el Tracio, después de torturarlo cruelmente; su cuerpo fue arrojado a un río de Nicomedia, pero fue recuperado y trasladado a Comana. Fue éste el santo que se apareció a san Juan Crisóstomo la noche antes de su muerte.

Según los sinaxarios ortodoxos, no era obispo, ni parece que hubiera pertenecido al clero. Al enterarse el gobernador de Capadocia, Agripas, que Basilisco era cristiano lo mando apresar, y lo presionó bajo tortura para que apostatara, pero él se mantuvo firme en su fe. Mientras estaba en la prisión le suplicó al Señor que no le dejara morir mártir ya que no era digno de participar del honor de los mártires. El Señor en una visión le liberó de la prisión y le dijo que fuera a casa de su pariente Teodoro. Cuando se supo que había salido de la cárcel, los soldados le apresaron de nuevo y lo llevaron a Comana de Capadocia, obligándole a caminar con sandalias tachonadas con clavos. Fue decapitado en Comana y su cuerpo arrojado al río durante la persecución de Diocleciano.

San Ausonio de Angulema. s. IV o V. Martirologio Romano: En Angulema, en Aquitania, san Ausonio, considerado el primer obispo de esta ciudad.
Parece que nació en Mortagne-sur-Gironde. Se supone que fue discípulo de san Marcial de Limoges y que fue consagrado como el primer obispo de Angulema. Anunció el Evangelio en el territorio de su diócesis para erradicar la idolatría. Después de convertir a muchos, se instaló entre su grey para seguir trabajando en su santificación.

La leyenda dice que probablemente fue martirizado a garrotazos en tiempo de la invasión de los vándalos o por magistrados del lugar. Fue construída una iglesia y una abadía en extramuros de la ciudad benedictina, de esta abadía se dice que san Ausonio fue su fundador y que es una de las más antiguas de la Galia y que lleva su nombre y en su iglesia está enterrado. Patrón de Angulema (Aquitania, Francia).

Santa Julia de Córcega. M. 439. Martirologio Romano: En la isla de Córcega, conmemoración de santa Julia, virgen y mártir.
Era una joven noble de origen cartaginés que fue vendida como esclava por los vándalos de Genserico a un mercader sirio llamado Eusebio en el año 439; durante su esclavitud, se dedicaba a los asuntos que le mandaba su amo, y al mismo tiempo encontraba tiempo para la plegaria, la oración y la lectura de libros piadosos. No se dejó seducir por su amo y siempre se mostró alegre a pesar de la situación en la que vivió.

El comerciante creyó oportuno llevarla con él a un viaje a las Galias, la nave hizo escala en Córcega en el momento en que se celebraban unas fiestas paganas y cuando Julia se negó a participar, el gobernador de la isla Félix se informó quién era esa mujer que se negaba a participar en la fiesta, y su amo le dijo que era una cristiana a la que no había podido doblegar en su fe, pero que era una mujer tan buena y diligente que no la cambiaría por nada. Félix le ofreció otros esclavos, pero Eusebio se negó. Cuando el amo dormía, Félix, se acercó a Julia, le prometió la libertad si aceptaba renunciar a su fe y sacrificar a los dioses, Julia se negó firmemente, y por ello fue crucificada, después de haberla torturado. Patrona de la isla de Córcega.

San Lupicino de Verona. s. V.
Obispo de Verona; se le describe como "el más santo, el mejor de los obispos". Sus reliquias son veneradas en la cripta de la basílica de San Zenón Mayor junto a las de san Lucidio.






San Romano de Subiaco. M. c. 560.
Maestro espiritual de san Benito de Nursia, cuando éste se encontraba retirado en Subiaco. Allí Romano le enseño todos los secretos de la vida ascética, y al mismo tiempo le ayudó a mantener su presencia ignorada por el resto de los hombres.

Romano luego, (de 523) represento san Benito en Subiaco, y se dice haber ido luego a Gaul y haber fundado un monasterio pequeño en Dryes-Fontrouge, donde murió y era venerado como santo.
Una leyenda dice que cuando supo que Benito era abad de Montecasino, se marchó a Auxerre, donde fundó un monasterio y murió; pero sabemos que este maestro y bienhechor de Benito, no salió de la soledad de Subiaco.

San Fulgencio de Otricoli. s. VI.
Obispo de Otricoli en la provincia de Terni (Italia), que encontró el cuerpo del mártir san Víctor y le construyó un altar.
Algunos estudiosos lo identifican con el san Fulgencio obispo de Otricoli, que recuerda san Gregorio Magno en sus “Diálogos”, en el que refiere un milagro operado por nuestro santo:

Totila, rey de los ostrogodos, en su conquista de Italia, derrotando a los bizantinos, pasó por Otricoli y aquí recibió algunos regalos del obispo Fulgencio, que intentaba de esta manera mitigar el furor del rey bárbaro, entre la población de la ciudad. Pero Totila, despreciando el regalo, mandó encarcelar al obispo para enjuiciarlo posteriormente; lo metieron dentro de un cerco, que estaba prohibido superarlo por la población. El obispo sufría el calor, pero el tiempo cambió y comenzó a llover a cántaros, pero el lugar donde estaba Fulgencio permaneció seco. El hecho se le refirió a Totila que transformó su odio en admiración.

San Lupo de Limoges. M. 637. Martirologio Romano: En Limoges, de nuevo en Aquitania, san Lupo, obispo, que aprobó la carta de fundación del monasterio de Solignac.
Formó parte de una pequeña comunidad de sacerdotes que custodiaba las reliquias de san Marcial, en Limoges. Fue nombrado obispo de Limoges, Aquitania, Francia en el 614. Aprobó la fundación del monasterio de Solignac.

San Juan de Parma. M. c. 982. Martirologio Romano: En Parma, en la Emilia, san Juan, abad, quien, por las recomendaciones de san Máyolo de Cluny, dispuso muchas normas para promover la observancia monástica en su cenobio.
Nació en Parma, Emilia, Italia, en el seno de una noble familia; todavía muy joven fue nombrado canónigo de la catedral; peregrinó seis veces a Jerusalén donde se hizo benedictino, y después peregrinó a Roma. El obispo Sigefredo lo eligió abad del monasterio de San Juan Evangelista en Parma (973-982), que floreció bajo su mandato. En la fundación de este monasterio participó el abad san Mayolo de Cluny, en cuyas reformas monásticas se estableció la libre elección del abad por parte de los monjes y la lucha contra los usos simoníacos. Como abad, cada año peregrinaba a Roma. Después de siete años de mandato murió. Es uno de los patrones menores de la ciudad.

San Bovo de Voghera. M. c. 985.
Nació en Noguiers en Provenza, en el seno de una familia provenzal. Se hizo caballero para combatir contra los invasores musulmanes; se distinguió por su heroismo en numerosas batallas. Se dice que su heroismo fue tal que, combatiendo con Guillermo I, duque de Provenza en el 973, tuvo un papel predominante en la reconquista de Frassineto, derrotando a los sarracenos.

Después de sus éxitos guerreros, el caballero Bovo decidió cambiar de vida, y se dedicó a la ascesis y la penitencia en un eremitorio. Luego fue un peregrino penitente; alcanzando de este modo un alto grado de santidad, que demostró cuando perdonó al asesino de su hermano. Cuando era caballero hizo voto de peregrinar anualmente a la tumba del apóstol san Pedro en Roma, promesa que mantuvo y en una de sus peregrinaciones, enfermó de una fiebre maligna en Voghera, Pavía (Lombardía), donde murió. Patrón de Voghera (Pavía).

San Vladimiro Juan Bautista. M. 1016.
Principe de Zeta, Albania, que fue apresado por el rey de Macedonia, Samuel, y se casó con la hija de éste, Teodora. A la muerte de Samuel, subió al trono su sobrino Vladislavo, que mandó matar a Vladimiro para que no le disputase el trono. Su cuerpo reposa en el monasterio de Elbasan, del que fue fundador. Murió en Prespa. Tiene culto litúrgico.





Matías de Arima. Beato. (1571 - 1620). Martirologio Romano: En Omura, también en Japón, beato Matías de Arima, mártir y catequista, que fue torturado hasta la muerte por no querer delatar a ningún misionero.
Nació en Cuzusa, Japón. Con 14 años ingresó en la Compañía de Jesús y recibió el encargo de catequista, encargo que cumplió con gran celo y eficacia y lo ejerció en tiempos de persecución continuada. Llegada la persecución, fue puesto al servicio del P. Provincial, que lo consideraba como persona de la mayor confianza para llevar las cartas y comunicaciones a los misioneros y las comunidades perseguidas. Ésta sería la causa de su martirio, pues dicha actividad de ayuda a los misioneros estaba severamente prohibida.

Fue descubierto cuando llevaba consigo un traje sacerdotal. Lo sometieron a durísimas torturas para que delatara a los sacerdotes que vivían en la clandestinidad y para que renegara de la fe cristiana. Primero le fueron propinados puñetazos y patadas, luego con un embudo le hicieron tragar agua hasta que ya no le cabía más en el vientre y arrodillándose encima de él se la hacían soltar en medio de las mayores fatigas, luego le echaron plomo fundido en las espaldas, lo que le dejó en estado de extrema debilidad. Como ninguno de estos tormentos ablandó su firmeza, lo condenaron a ser crucificado y lo devolvieron a la cárcel. Murió en la cárcel de Nagasaki, cuando fueron a buscarlo. Fue beatificado el 7 de julio de 1867.

San Miguel Ho Din Hy. (1808-1857). Martirologio Romano: En Annam, san Miguel Ho Dihn Hy, mártir, que siendo mandarín, alto funcionario del emperador y catequista, al ser delatado como cristiano murió degollado después de atroces tormentos.
Nació en Nhu-Lam (Vietnam), en el seno de una familia cristiana; fue un gran mandarín y sobreintendente de las sederías reales. El obispo lo nombró primer catequista de la provincia y administrador de los bienes de la misión. Hubo un momento en que se mostró débil en el cumplimiento de sus deberes, primero por un adulterio y luego al acompañar al rey Tu Duc a los sacrificios religiosos y de este modo se hallaba expuesto a toda suerte de prácticas supersticiosas. Quiso renunciar, pero el rey no se lo permitió.

Un mandarín rencoroso lo acusó de cristiano y de cómplice con el ejército de la marina francesa. Sometido a torturas, delató a algunos cristianos y sacerdotes pensando que no podrían ser apresados; después se arrepintió, lloró amargamente y pidió perdón por el daño que había hecho. Con todas sus energías se opuso a renegar de su fe, como le pedían. Contestó al rey: "Llevo en paz mis sufrimientos en expiación de mis pecados; quiero morir bien y asemejarme a Jesucristo". Después de indecibles vejaciones fue decapitado en An-Hoa (Hué).

San Lorenzo Ngon. (c.1820 - 1862).
Martirologio Romano:
En la ciudad de An-Xá en Tonkín, hoy Vietnam, san Lorenzo Ngon, mártir, que, padre de familia y campesino, se arrodilló y adoró la cruz que los soldados le habían ordenado pisar y, profesando sin miedo delante del juez la fe cristiana, fue inmediatamente decapitado.
Nació en Luc-Thuy, Vietnam. Profesó la fe cristiana desde la infancia y la confesó en diferentes momentos de persecución. Estaba casado y trabajaba como agricultor. Al iniciarse la persecución del rey Tu-Duc, fue arrestado y sin renegar de su fe, consiguió liberarse mediante la entrega de dinero.

Fue capturado por segunda vez en la segunda mitad de 1861, pero logró huir de la cárcel de An-Xá, para exhortar a su familia a mantenerse firmes en su fe cristiana; con el fin de evitar represalias, para su familia, por su fuga, se presentó espontáneamente a los carceleros. Fue modelo de virtud entre los demás detenidos. El juez le prometió la libertad si pisaba la cruz; contestó que prefería morir a seguir viviendo a tal precio. Después de casi nueve meses de dura cárcel, fue decapitado en presencia de su madre y de su esposa en An-Xá.
En el Martirologio Romano en su edición en italiano y español, a nuestro mártir se le llama Domingo, cuando su nombre es Lorenzo, tal y como aparecen en los Martirologios ingleses, franceses y vietnamitas.

Santa Joaquina de Vedruna. s. XIX.
Fundadora del Instituto de las Carmelitas de la Caridad. (Ver) 28 de Agosto.
(Nota: Aunque el Instituto de las Carmelitas de la Caridad y la Orden de los Carmelitas descalzos, celebran su festividad este día, el Martirologio Romano, es decir la Iglesia universal celebra su festividad el día de su muerte acaecida un 28 de Agosto.)
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