Santoral del 29 de Mayo



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José Gérard, Beato Misionero Oblato
Beata ELÍAS DE SAN CLEMENTE
Beata ÚRSULA LEDÓCHOWSKA
OTROS SANTOS DEL DÍA
San Cirilo de Cesarea, Mártir -San Juan de Atarés, Ermitaño -Santa Teodosia, Mártir


SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI, Virgen
Si alguno quiere venir en pos de Mí,
que se renuncie a sí mismo,
que tome su cruz cada día y que me siga.
(Lucas, 9, 23).

Santa María Magdalena de Pazzi, aun en la flor de la edad, obtuvo, a fuerza de insistencia, de sus padres, el permiso para entrar en el monasterio de las carmelitas de Florencia. Mostró, desde el comienzo, una virtud consumada. Tan admirable era su oración, que pasaba a veces ocho días en éxtasis. Éstas y otras gracias extraordinarias fueron tachadas de ilusiones, y la santa fue sometida, durante cinco años enteros, a las más rudas pruebas. Finalmente, Dios devolvióle la calma y la consoló con su divina presencia. Recibió el don de milagros y de profecía, y murió en el año 1607, a la edad de 41 años.

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SANTA MARÍA
MAGDALENA DE PAZZI


I. Esta santa amó a Dios desde que tuvo suficiente razón como para conocerlo. Aislábase para orar; pasaba horas enteras ante el Santísimo Sacramento; su Bienamado sin cesar estaba presente en su memoria. ¿Has comenzado tú a amar a Dios? ¡Des de hace ya mucho tiempo lo conoces y muy poco lo has amado!

II. Ella despreció todas las ventajas temporales que le aseguraban sus hermosas cualidades, y desde que conoció la vanidad del mundo, apresuróse a dejarlo, protestando que estaba dispuesta a soportar todos los suplicios antes que permanecer en él. Mira tú las grandezas, las riquezas y los placeres con los ojos de la fe, y no tendrás sino desprecio por lo que el mundo adora. Pon los ojos en el cielo, allí es donde debes poner todas tus esperanzas. He aprendido a pisar la tierra y no a adorarla, no me es lícito poner en las cosas inanimadas las esperanzas de mi vida. (San Clemente de Alejandría).

III. La oración continua de esta santa era la fuente de todas sus virtudes. Hacíala amar a Dios únicamente, y despreciar todo lo que no fuera Dios. Tú no podrás formarte alta idea de Dios, porque no piensas en Él, porque no conversas con Él. Gusta de la oración, ella te desasirá de la tierra y te unirá por entero a Dios; haz tu jaculatoria el lema de esta santa: ¡Sufrir o morir!

La castidad
Orad por los que están afligidos.

ORACIÓN

Oh Dios, amador de la virginidad, que habéis abrasado de vuestro amor y adornado con vuestros dones celestiales a vuestra bienaventurada virgen María Magdalena, haced que honrando su memoria, imitemos su pureza y su castidad. Por J. C. N. S. Amén.




Beato JOSÉ GÉRARD. (1831-1914).
Martirologio Romano: En el lugar llamado Roma, en Basutolandia, en África del Sur, beato José Gerard, presbítero de los Oblatos de María Inmaculada, el cual primero anunció a Cristo en la provincia de Natal, y luego, principal e infatigablemente, entre el pueblo de los basutos. Carlos Juan José nació en Bouxières-aux-Chênes (Nancy) en el seno de una familia de campesinos. Cuidando los rebaños maduró un espíritu de contemplación y el interés por las misiones. El párroco, don Cayens, que había sido misionero en Argelia, le enseñó algo de latín y le animó a ingresar en el seminario. Ingresó en el seminario menor de la diócesis en 1844 y, en 1851 fue ordenado Misionero Oblato de María Inmaculada, recibiendo la profesión y el diaconado de manos de su fundador san Eugenio de Mazenod, el cual le envió de misionero a Natal (Sudáfrica) en 1853 para no regresar más a su patria. Partió en un buque de guerra y después de hacer una para forzosa en la isla Mauricio, donde se encontró al beato Jaime Desiderio Laval. Recibió el sacerdocio en 1854 en Pietermaritzburg.

Trabajó entre los zulúes, de quienes aprendió la lengua. Tras varios infructuosos intentos, de convertir a los zulúes, que no mostraron ningún interés por conocer a Cristo, en 1862 pasó a Lesotho para predicar a los negros basutos las fe cristiana dando frutos muy abundantes. En esta misión de Lesotho fundó la primera misión católica, y fue nombrado superior de la comunidad, y aunque los primeros pasos fueron lentos, pero no se desalentó. Aprendió la lengua, tradujo el catecismo a su idioma y compuso canciones con letras adaptadas a su lengua. Fundador de misiones y frecuentemente solo o con pocos compañeros, se dedicó el mismo a la construcción de sus dependencias, a la catequesis y al cultivo del huerto para su propia subsistencia. Su secreto era: “hay un secreto para hacerse amar: es amar”. Sus predicaciones eran personales, iba a buscar a las personas con su caballo, se detenía y se preocupaba por cada uno y asistió a las primeras víctimas indígenas de la guerra de los Boers. Fue un hombre de una profunda oración. Murió en Basutolandia (Lesotho). Tardó 10 años en convertir al primer basuto, y cuando murió dejó 15.000 católicos y 4.000 catecúmenos. Hoy la población basuta es mayoritariamente católica y son fruto de su intercesión.
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Beata ELÍAS DE SAN CLEMENTE(Teresa Fracasso). (1901-1927).
Martirologio Romano: En Bari, Italia, beata Elías de San Clemente, virgen de la Orden de los Carmelitas Descalzos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, que consagró su vida contemplativa por amor a Cristo al servicio de la Iglesia. Se llamaba Teresa Fracasso. Nació en Bari, en el seno de una modesta familia. Desde el primer momento de su vida estuvo ordenada totalmente a Cristo. Su primera comunión la marcó profundamente, ya que la noche precedente vio en sueños a santa Teresa del Niño Jesús, que le predijo: "Serás monja como yo". La vocación religiosa de Teodora comenzó a definirse con la ayuda del padre Pedro Fiorillo, o.p., su director espiritual, que la introdujo en la Tercera Orden Dominica, en la cual, admitida como novicia en 1914 con el nombre de Inés, hizo la profesión en 1915, con dispensa especial por tener sólo catorce años. Ejercitó una eximia caridad con sus prójimos, en especial con los obreros y los pobres. A finales de 1917, Teodora decidió dirigirse al padre jesuita Sergio Di Gioia para pedir consejo, el cual, convertido en su nuevo confesor, después de un año, decidió encaminarla al Carmelo de San José. Entró en la Orden de los Carmelitas Descalzos en 1920 y vistió el hábito el 24 de noviembre del mismo año, tomando el nombre de sor Elías de San Clemente.

Emitió los primeros votos en 1921: "Sola a los pies de mi Señor crucificado —escribió—, lo miré largamente, y en aquella mirada vi que él era toda mi vida". Hizo la profesión solemne en 1925. Eligió como modelo a Teresa del Niño Jesús, a la cual supo emular en la confianza filial, en el amor de Dios, en el trabajo, en la humildad y alegre servicio a la comunidad, con una obediencia perfecta. Se ofreció como víctima al amor misericordioso de Jesús e hizo voto de obrar siempre lo más perfecto, voto que escribió con sangre. Su camino, desde el inicio, no fue fácil. Ya en los primeros meses del noviciado había tenido que afrontar con gran espíritu de fe no pocas dificultades. Siempre observante de las Reglas y de los actos comunitarios, sor Elías pasaba gran parte de la jornada en su celda, dedicada a los trabajos de costura que se le encomendaban; la madre priora la nombró sacristana en 1927. Abrasada en caridad, identificada en cuerpo y alma con Cristo crucificado murió repentinamente de encefalitis aguda, como había predicho el día de Navidad.
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Beata ÚRSULA LEDÓCHOWSKA. (1865-1939). Martirologio Romano: En Roma, beata Úrsula (Julia) Ledóchowska, virgen, que fundó el Instituto de Hermanas Ursulinas del Corazón de Jesús Agonizante, emprendió fatigosos viajes por Polonia, Escandinavia, Finlandia y Rusia, y murió finalmente en Roma. Nació en Loosdorf, Austria, en el seno de una familia de la nobleza polaca y suiza en decadencia y exiliada y se llamaba Julia. Su hermana la beata María Teresa Ledóchowska, fue fundadora de las Misioneras de San Pedro Claver (Hermanas Claverianas) y conocida como “madre África”; su hermano Vladimiro, fue Prepósito General de la Compañía de Jesús; otro de sus hermanos, Ignacio, general del ejército polaco, murió en el campo de concentración de Dora-Nordhausen en 1945 por los nazis. Se trasladó con su familia a Cracovia (1883) y se dedicó a los pobres, ingresó en el monasterio de Santa Úrsula de Cracovia. Durante su profesión en 1889 tomó el nombre de María Úrsula de Jesús. Destacó por su amor a Dios, su talento educativo y su sensibilidad ante las necesidades sociales de las jóvenes. En 1904 fue elegida superiora del convento de Cracovia.

Abrió el primer internado para universitarias en Polonia. Convencida de cambiar las Constituciones según las nuevas exigencias pastorales, se dirigió a Roma, y en audiencia con san Pío X, le pidió realizar su trabajo apostólico en Rusia. Se marchó a Petroburgo para dirigir el convento "Stella Maris" para las muchachas rusas de religión católica, siempre en clandestinidad. Expulsada de Rusia durante la I Guerra Mundial (por ser austriaca), viajó por Escandinavia y Dinamarca recogiendo ayuda para las víctimas de la guerra. Trasladó su comunidad a Aalborg, en Dinamarca, en 1917 a raíz de la revolución bolchevique. En este tiempo la Santa Sede le concedió permiso para transformar su convento autónomo de Ursulinas en la Congregación de Hermanas Ursulinas del Sagrado Corazón de Jesús Agonizante. La espiritualidad de esta Congregación se centra en la contemplación del amor salvífico de Cristo y en la participación en la misión por medio de la educación y el servicio al prójimo, especialmente a los más necesitados. Úrsula educaba a sus religiosas para amar a Dios sobre todas las cosas y en Dios a toda persona humana y a toda la creación. Recomendaba, como testimonio creíble de una relación personal con Cristo, la sonrisa, la serenidad de espíritu, la humildad y la capacidad de vivir la vida ordinaria como camino privilegiado para la santidad. Ella misma era un ejemplo notable de ese tipo de vida. Por su gran labor recibió condecoraciones estatales y eclesiásticas. Murió en Roma.
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OTROS SANTOS DEL DÍA:

Santos Conón y Conelo. M. 275. Mártir junto con su hijo Conelo, en Iconio de Licaonia, durante la persecución de Aureliano. El hijo tenía solamente 12 años. Conón era viudo y entregó al servicio de la Iglesia a su hijo. Durante la persecución, fueron de los primeros cristianos arrestados. Fueron asados a fuego lento y luego torturados hasta la muerte. La leyenda dice que Conón era un ingeniero hidráulico, hombre con bienes de fortuna en su ciudad de Iconio en Isauria, pequeña región de Asia Menor.
Era cristiano, como la mayor parte de los habitantes de la zona en donde el cristianismo se había difundido muchísimo por la predicación de san Pablo. Conón se casó con una mujer cuyo nombre no nos ha llegado; de ella solamente se sabe que murió prematuramente. Conón, viudo, quiso ser monje, lo que significaba en aquella época vivir en solitario. Los monjes eran muy aprecidado, tanto que eran llamados para resolver litigios dentro de la comunidad. De su hijo Conón o Conelo sabemos que era un muchacho que siguió a su padre en todas sus decisiones, como en la monástica; fue diácono de la comunidad cristiana de Iconio y era un joven muy dedicado y era tenido en gran aprecio por la gente. En aquel tiempo, el prefecto Domiciano, tuvo varios desencuentros con Conón y su hijo. Contra ellos se hizo un proceso por haber obrado el “milagro del agua” que en realidad había sido un trabajo de irrigación en aquellas tierras palúdicas. En el proceso sufrieron torturas y ellos afrontaron con gran coraje la muerte.

San Hesiquio de Antioquía. M. 303. Martirologio Romano: En Antioquía de Siria, hoy Turquía, san Hesiquio, mártir, que, funcionario de palacio, durante la persecución del emperador Diocleciano, escuchó la orden que quien rechazara sacrificar a los ídolos debía abandonar el ejército, depuso inmediatamente las armas y por esto fue precipitado en el río Orontes con una gran piedra atada al brazo derecho. Fue en Antioquía de Siria un ejemplo de militar y legionario, pero ante el dilema que se le propuso: renunciar a Cristo o al ejército, dejó su uniforme, confesó su fe y fue arrojado al río Orontes, con una gran piedra atada a su mano derecha. Murió durante la persecución de Diocleciano.

San Maximino de Tréveris. M. c. 346/9.

Martirologio Romano: En Tréveris, en la Galia Bélgica, san Maximino, obispo, que, como valiente defensor de la integridad de la fe frente a los arrianos, acogió fraternalmente a san Atanasio de Alejandría y a otros obispos desterrados y, siendo expulsado de su sede por sus enemigos, murió en Poitiers, su tierra natal. Nació en Silly (Poitiers). Se trasladó a Tréveris donde fue ordenado presbítero, bajo la guía de san Agricio. En el 333, sucedió a su maestro san Agricio como obispo de Tréveris (la ciudad era por aquel entonces la capital del Imperio de Occidente), y fue un valiente defensor de san Atanasio de Alejandría y de san Pablo de Constantinopla, a los que hospedó cuando fueron exiliados de sus sedes por el emperador arriano Constantino II. San Atanasio, que permaneció dos años en Tréveris, alaba el valor, la prudencia y las nobles cualidades de su huésped, que ya entonces era famoso por sus milagros. Maximino fue uno de los principales adversarios del arrianismo en los concilios de Milán, Sárdica (343) y Colonia. A la muerte del emperador, logró ejercer un influjo positivo sobre su sucesor Constante, que se puso de parte de los nicenos. Por eso, posteriormente, los arrianos de Filipópolis excomulgaron al mismo tiempo a san Atanasio y a san Maximino. San Jerónimo lo definió "como uno de los obispos más valerosos de su tiempo". Según parece san Maximino compuso muchas obras, pero no se conserva ninguno de sus escritos. Murió en Poitiers.

Santos Sisinio, Martirio y Alejandro. M. 397. Martirologio Romano: En Val di Non en Trento, santos mártires Sisinio, diácono, Martirio, lector, y Alejandro, ostiario: capadocios de origen, fundaron en esta región una iglesia e introdujeron el uso de los cantos de alabanza al Señor, terminando ejecutados por algunos paganos que estaban ofreciendo sacrificios de purificación. Parece que san Ambrosio de Milán recomendó al obispo san Vigilio de Trento, que recibiera a estos tres capadocios en su sede de Trento; fueron enviados a evangelizar en la región de Trento, donde pronto consiguieron reunir a su alrededor a un pequeño grupo de fieles y construyeron la primera iglesia cristiana de la zona.

Esto desagradó a los sacerdotes paganos locales. Fueron martirizados por una muchedumbre pagana que celebraba los "Ambarvalia", que era una fiesta floral, donde en una especie de procesión se solía pedir a los dioses una cosecha abundante; quisieron que los cristianos se sumaran a ella, pero, estimulados por los tres misioneros se mantuvieron firmes, se reunieron en una pequeña capilla dedicados a la oración. Los paganos torturaron y mataron a Sisinio, y al día siguiente lo hicieron con sus otros dos compañeros: Martirio murió arrastrado entre el pedregal y Alejandro quemado en la hoguera. Virgilio escribió sobre su martirio. El martirio se produjo en Zanzeno, Val di Non (Trento-Italia).

San Exuperancio de Rávena. M. 418/76.
Martirologio Romano: En Rávena, san Exuperancio, obispo, que gobernó prudentemente esta Iglesia en la época en que el rey Odoacro se apoderó de Italia y de la ciudad. Obispo de Rávena (398-418). Rigió prudentemente su Iglesia, en tiempos de la conquista de su ciudad y de Italia por parte del rey de los hérulos, Odoacro.

San Senador de Milán. M. 480. Martirologio Romano: En Milán, de la provincia de Liguria, san Senador, obispo, a quien el papa san León Magno había enviado como legado a Constantinopla cuando era aún presbítero. La mayoría de los datos que tenemos sobre la vida de san Senador de Milán o de Settala, nos han llegado de mano del obispo de Pavía, san Enodio que en sus escritos lo describe como “hombre de gran elocuencia y sagacidad”. Senador fue un presbítero milanés, cuya carrera eclesiástica estuvo ligada al que será su verdadero director espiritual, san Abundio, obispo de Como, al que acompañará en la mayoría de sus peregrinaciones: en el 450 fue enviado por san León Magno como legado pontificio a Constantinopla para notificar al patriarca constantinopolitano y al emperador la condena del Papa de la herejía eutiquiana.

De regreso de la capital imperial, siempre junto a san Abundio, fue encargado de entregar al arzobispo milanés, san Eusebio, una misiva del papa León. En el 451, todavía junto al obispo de Como, asistió a un sínodo en Milán en el que participaron los 16 obispos de todo el norte de Itala, y donde tuvo que informar sobre el viaje a Oriente. Fue nombrado arzobispo de Milán. Gobernó tres años dicha diócesis y se preocupó de forma especial del cuidado espiritual y materiial de la diócesis. Se le atribuye la construcción de la iglesia milanesa de Sant’Eufemia, donde se celebró el IV Concilio Ecuménico en el que se condenó la herejía eutiquiana. Murió probablemente el año 480. La iglesia de Santa Eufemia, guarda sus reliquias.

San Máximo de Verona. s. VI. Obispo de Verona. La historicidad de este obispo es difícil de establecer, probablemente existió en el siglo IV. Es recordado en un Martirologio de la Iglesia veronese del siglo XVI y en el Martirologio Romano, llamándolo prelado de eximia doctrina y de clara virtud. San Gerardo de Brou. M. 940. Martirologio Romano: En Mâcon, de Borgoña, san Geraldo, que, siendo primero monje, fue elegido obispo de esta ciudad, retirándose más tarde a llevar vida solitaria en un bosque. Natura de Bélgica. Benedictino de Cluny, fue elegido obispo de Mâcon, Francia; 40 años después de un episcopado lleno de contrariedades por la lucha que tuvo que mantener con los señores borgoñones para defender los derechos de la Iglesia; desalentado dejó su sede para morir en Bourg-en-Bresse, donde fundó el monasterio cluniacense de Brou. Sus restos fueron trasladados a la iglesia de Saint Pierre de Mâcon.

Santa Bona de Pisa. (c.1150 - 1207). Martirologio Romano: En Pisa, de la Toscana, santa Bona, virgen, que peregrinó piadosa y repetidamente a Tierra Santa, Roma y Compostela. Se dice que desde muy niña tuvo visiones sobrenaturales, y a los diez años se consagró a Dios como religiosa canonesa regular en Pisa.

Predijo la fundación de los dominicos. Fue una singular peregrina. A los 14 años emprendió su primer viaje para ver a su padre, que estaba cerca de Jerusalén luchando en las cruzadas. A su regreso cayó en poder de unos piratas musulmanes, sufrió heridas, conoció el cautiverio y finalmente fue rescatada por unos compatriotas pisanos. Esta aventura la espoleó a lanzarse otra vez a los caminos, siempre guiada por la fe y la caridad. Roma estaba muy cerca y no dejará de ir. También marchó a Santiago de Compostela donde ayudó y asistió a los peregrinos. Peregrinó a Tierra Santa, y durante 30 años dirigió varias peregrinaciones a Roma y nueve a Santiago de Compostela, asistiendo siempre a todos en aquellos viajes de fe y penitencia. La última enfermedad la sorprendió por los caminos, y murió en su ciudad natal muy poco después de su regreso. Es la patrona de las azafatas italianas. Su festividad está reducida a los calendarios locales y nunca ha sido proclamada su santidad. Es patrona de Pisa.

Gerardesca de Pisa. Beata. (c.1200 - c.1270). Martirologio Romano: En Pisa, de la Toscana, beata Gerardesca, viuda, que pasó su vida dedicada a las alabanzas y al trato con el Señor en una celda, cerca del monasterio camaldulense de San Sabino.
Nació en Pisa, en el seno de una noble familia, y por mandato paterno y en contra de su voluntad, se casó con Alferido di Biondino; después de algunos años de vida conyugal, que al principio no fue muy feliz, convenció al marido para que se hiciera monje camaldulense en San Salvino de Pisa, mientras ella vivía como reclusa en las cercanías bajo la obediencia de la abadía, tomando el habito como oblata camaldulense.

Se dedicó a la alabanza y diálogo con el Señor, teniendo experiencias místicas, alcanzando los más altos grados de la contemplación. Los monjes no estuvieron de acuerdo de su presencia y le acusaron ante el General de la Orden, que gracias al confesor de Gerardesca, no le quitó la penitencia de retirarle la comunión, como en un principio había hecho. Murió en Pisa y fue sepultada en la iglesia del monasterio. Su culto fue confirmado por Pío IX el 29 de mayo de 1856..
El Martirologio Romano la conmemora el 29 de Mayo como "beata", mientras que el “Menologio Camaldulense” la conmemora el 9 de Junio como "santa"
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