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Santoral del 10 de Julio





INDICE

Beato MANUEL RUIZ y compañeros
Santas ANATOLIA y VICTORIA
San CANUTO IV DE DINAMARCA
Beato PACÍFICO DE LISCIANO
Santos ANTONIO NGUYEN HUU QUYNH y PEDRO NGUYEN KHAC TU
OTROS SANTOS DEL DÍA
Apolonio, Apatil, Jenaro, Maximina, Félix, Etón, Silvano, Ulrico, confesores; Canuto, rey; Pedro, abad.


LOS SANTOS SIETE HERMANOS
Jesucristo se humilló a Sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte, y muerte de cruz.
(Filipenses, 2,8).


Los siete hermanos, cuya fiesta celebramos, son los hijos de Santa Felicitas, ilustre romana del siglo II. Confesaron la fe valientemente ante la mirada de esta madre admirable que temía más, dice San Gregorio Magno, dejar a sus hijos vivos después de ella, que, como suelen temer los padres carnales, verlos morir antes.

SANTA RUFINA y SANTA SEGUNDA,
Mártires

Rufina y Segunda eran hermanas; sus padres las habían prometido a dos señores romanos, pero rehusaron casarse, porque ya habían elegido como esposo a Jesucristo. Se las encarceló y se las azotó para que consintiesen en la pérdida de la virginidad y de la fe. Se las arrojó al Tíber, pero un ángel acudió a sacarlas. Finalmente, fueron decapitadas por orden de los emperadores Valeriano y Galo, en el año 257.

MEDITACIÓN SOBRE LA NECESIDAD
DE LLEVAR BIEN LA PROPIA CRUZ


I. Jesucristo amaba tiernamente a esta madre admirable ya las siete hijos que ella había educado para Él; amaba igualmente a estas dos hermanas que lo habían elegido por esposo. Por eso los admitió, a todos, a compartir con El sus sufrimientos. No te asombres: Dios ha resuelto salvar a los hombres solamente por la cruz. Jesucristo, para redimirnos, llevó la suya; tú, para salvarte, debes también llevar la tuya. Es el camino grande del cielo, aquél por el cual han pasado todos los santos; te extraviarás si buscas otro. No nos contentemos con adorar la cruz sobre los altares; no basta ello para salvarse. No hemos de adorar la cruz solamente, hemos de llevarla.

II. Los malvados llevan su cruz, pero para su condenación. Mira a los esclavos de la vanidad, de las riquezas, de los placeres; viven en continua inquietud de espíritu y en continuo trabajo. ¿Para qué? Para adquirir bienes que habrá que abandonar el día me nos pensado, y que los arrastrarán al infierno. Si se imponen tanta fatiga por una recompensa fugitiva, ¿no es, acaso, cobardía de nuestra parte rehuir el sufrimiento de un instante a cambio de una gloria inmortal?

III. Haz lo que te plazca: quieras o no, llevarás tu cruz. La llevarás como Jesucristo, que la pidió sin haberla merecido; o bien como el mal ladrón, que la llevó de mala gana y sin mérito. Es preciso pasar por los sufrimientos para llegar a la gloria. Dos caminos nos muestra Cristo: uno penoso que debemos soportar, otro feliz que debemos esperar. (San Agustín).

La mortificación
Orad por los afligidos.

ORACIÓN

Haced, os suplicamos, Dios omnipotente, que los gloriosos mártires que tan valientemente confesaron vuestro Santo Nombre, nos hagan experimentar los efectos de su piadosa protección. Por I. C. N. S. Amén.

http://www.aciprensa.com/podcast/santo/julio10veronicagiuliani.mp3



Beato MANUEL RUIZ y compañeros. M. 1860.
Martirologio Romano: En Damasco, en Siria, muerte de los mártires beatos Manuel Ruiz, presbítero, y compañeros, de los cuales siete eran de la Orden de los Hermanos Menores y los otros tres, que eran hermanos carnales, pertenecían a la Iglesia maronita. Entregados fraudulentamente por un traidor, sufrieron toda clase de vejaciones a causa de su fe, consiguiendo la palma del martirio con una muerte gloriosa.

Manuel era natural de San Martín de Ollas, Burgos. Superior y director de los franciscanos en Damasco. Fue llamado por los turcos con el nombre de "Padre Paciencia". A este convento de San Francisco eran enviados los religiosos para aprender árabe y griego antes de iniciar su misión como custodios de los Santos Lugares en Palestina.

La comunidad de Damasco se hallaba compuesta por los padres: Manuel Ruiz, Carmelo Bolta, párroco y profesor de árabe; Engelberto Kolland, coadjutor parroquial, Nicanor Ascanio, Juan Jacobo Fernández, hermano franciscano, y Francisco Pinazo, también hermano franciscano. En 1859 llegaron los nuevos moradores: Nicolás María Alberca y Pedro Soler, religiosos jóvenes procedentes del colegio de Misioneros de Priego (Cuenca); habían sido enviados para aprender las lenguas árabe y griega para su futura misión en Tierra Santa.

Nicanor Ascanio
La Paz de París, firmada en 1856, después de la guerra de Crimea, constituyó el germen de la revolución de 1860, y que provocó la persecución y martirio de los religiosos y de los cristianos árabes y de la quema del colegio-convento franciscano y los barrios anejos. El padre Manuel Ruiz ya había advertido a sus superiores de su situación pero no por ello abandonaron el convento.

Familia Massabeki
Los drusos hicieron una incursión en Damasco, y asaltaron el convento de los franciscanos. Gracias al trabajo misionero de los hijos de san Francisco, esta zona se había convertido en el barrio cristiano más próspero y fue la causa de la codicia de los kurdos que les hicieron optar entre la muerte o la conversión al Islam. El guardián, Manuel Ruiz respondió "nosotros no tenemos que un alma. Perdida, se ha perdido todo. Somos cristianos y queremos morir cristianos". En el convento se habían refugiado tres cristianos maronitas, que fueron martirizados junto con ocho franciscanos. Eran los tres hermanos Francisco, Mooti y Rafael Massabeki, con su familia. Mooti era maestro parroquial, después de exhortar a sus alumnos a morir antes que apostatar, los puso a salvo.

El asalto del barrio cristiano de Damasco, donde estaba el convento, vivían muchos cristianos, de los cuales en aquella masacre murieron muchísimos, decapitados, mujeres violadas. Muchos religiosos pudieron ponerse a salvo gracias a la ayuda del emir Abd-el-Kader, pero los franciscanos no quisieron. En el convento habían muchos cristianos, los primeros en caer por las cimitarras de los drusos turcos fueron los hermanos maronitas. En total murieron ciento veinte personas.

Entre los religiosos, el primero fue Manuel Ruiz, que murió en el altar de la iglesia, le siguió Carmelo Bolta, que fue asesinado a golpe de maza; Engelberto Kolland, huyó saltando por una azotea y fue descubierto y lo mataron a golpes de cimitarra, también murió así Nicanor Ascanio. Nicolás María Alberca murió en el convento de un disparo en la cabeza. Los hermanos legos Juan Jacobo Fernández y Francisco Pinazo les rompieron la espina dorsal con una maza y después los atravesaron con un arma punzante. Todos los religiosos fueron conminados a abandonar su fe y al negarse los mataron.
El último en morir fue el lorquino Pedro Soler, que se había refugiado en la escuela, y salvó a los niños José Massabeki y a Antonio Taclagi. Se negó a abjurar de su fe y dulcemente puso la cabeza para que lo decapitaran. Fueron beatificados en 1926.
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Santas ANATOLIA y VICTORIA. M. c. 250.
Martirologio Romano: En Sabina, Lazio, santas Anatolia y Victoria, mártires.

Hay dos leyendas conectadas con estos mártires, que murieron durante la persecución de Decio. El “Martirologio de San Jerónimo”, hace de Anatolia una joven romana que fue denunciada junto a su hermana santa Victoria por sus pretendientes rechazados; las dos muchachas fueron encarceladas en Rieti donde sus milagros convirtieron a Audaz, uno de los guardias. El Martirologio anterior a 1970, no nombra a Victoria y pone la escena del martirio en Tora, en la diócesis de Rieti, no lejos de una aldea llamada hoy Sant'Anatolia, por lo demás las dos historias concuerdan. Algún autor dice que murieron en Los Sabinjos en Italia.

La leyenda de Anatolia y Víctoria del 10 de Julio se sitúa en las afueras de Roma, en Tívoli, luchando contra un dragón al que vence. La leyenda es la siguiente: dos muchachas, Anatolia y Victoria, que tenían dos novios: Eugenio y Aureliano. Anatolia, muy rica, rompió su noviazgo con Aureliano, porque quiso consagrarse a Cristo. El novio habló con Victoria, para que convenciera a Anatolia, de casarse con él, pues él la quería a ella, y no a sus riquezas. Victoria, habló con la muchacha y le dijo que existía un sacramento de la iglesia, que era el matrimonio, pero todo eso lo sabía Anatolia, quién terminó por convencer a Victoria, para hacerse también virgen consagrada, y romper su noviazgo con Eugenio. Los dos novios desilusionados y frustrados, las raptaron y las llevaron a un pueblo de la Sabina, donde las encerraron en la cárcel, y después de luchas con dragones, milagros fabulosos, ellos también se convirtieron. Luego vinieron las persecuciones de Decio, y las dos muchachas murieron mártires; a Victoria le atravesaron el corazón.
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San CANUTO IV DE DINAMARCA. (c.1040 - 1086).
Martirologio Romano: En Odense, ciudad de Dinamarca, san Canuto, mártir, rey de ardiente celo, que dio gran esplendor al culto en su reino, promovió el estado clerical y asentó sólidamente las iglesias de Lund y Odense, siendo finalmente asesinado por unos sediciosos.

Nació en Quersonesa, Dinamarca. Era hijo natural de Swein III, rey de Dinamarca y ahijado de Canuto, rey de Inglaterra. Padre de san Carlos el Bueno y esposo de Adela, hija de Roberto, conde de Flandes. Al morir su hermanastro Harald fue proclamado para sucederle en el trono de Dinamarca. Fue un rey cristiano en tiempos bárbaros y turbulentos en los que se mezclaron desconcertadamente empresas guerreras y misionales, invasiones, conquistas y actos de justicia no poco expeditivos con muestras de encendida piedad. Su reinado transcurrió entre 1080 y 1086. El mismo caudillo que exterminó piratas e invadió Inglaterra, volvió a su patria llevándose como piadoso botín las reliquias de san Albano, que se guardaron en una iglesia de Odense.

Ya proclamado rey, reprimió con vigor implacable sublevaciones de sus súbditos, depositó su corona al pie del crucifijo, luchó contra los estonios y fundó hospitales, iglesias y monasterios; no tuvo nada de blando como monarca, pero nadie más solícito que él para con los ancianos y los enfermos, a quiénes visitó, consoló y colmó de grandes limosnas. Favoreció a la Iglesia y su buena organización, reprimió el resurgimiento del viejo paganismo, y procuró que las leyes estuvieran inspiradas en el evangelio, por ejemplo en lo relativo a los esclavos. Se le considera el apóstol de Dinamarca.

Unos rebeldes, vasallos suyos, (a quienes había exigido el pago del diezmo), mandados por su hermano Olaf, le tendieron una trampa en Odense, en la isla de Fionia, y después de fingir que se sometían, le cercaron en la iglesia de San Albano con unos pocos caballeros leales. Allí confesó, se postró al pie del altar, perdonó a sus enemigos y se dispuso a librar la última pelea. Se le consideró mártir. Murió junto con su hermano Benedicto y otros siete leales más asaetado. Patrón de Dinamarca.
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Beato PACÍFICO DE LISCIANO. M. 1230.
Nació en Lisciano, cerca de Áscoli. Trovador y había sido coronado "rey de trovadores" en el Capitolio por el emperador Federico II.
Un día, cuando san Francisco de Asís predicaba a las monjas de San Severino, Pacífico escuchó sus palabras. Terminado el sermón, el joven le siguió y, mientras Francisco le animó y aconsejó sobre la vida, pero Pacífico, molesto porque no le daba soluciones concretas, le contesto "basta con las palabras, te pido que me quites a los hombres y me apegues al gran Emperador"; un día después se hizo franciscano.
En 1217 san Francisco lo envió para que implantara la Orden en París. Al regresar a Italia (1223). Pacífico fue nombrado visitador de las clarisas.

Regresó a Italia junto a san Francisco y permaneció con él hasta su muerte. Fue él quien hizo escuchar por primera vez el “Cántico del sol” que acababa de componer el Poverello (1225). Nuevamente la gente de Asís luchaba entre sí unos sosteniendo al obispo que había excomulgado al podestá, los otros apoyando a este último. Todo mundo estaba ahí cuando el viejo trovador entonó con su hermosa voz: “Loado seas tú Señor, por todas las creaturas y particularmente por mi Señor el Hermano Sol que da el día y que nos ilumina”. El podestá se había levantado de inmediato se lee en el “Speculum”, las manos juntas, los ojos anegados de lágrimas escuchaba piadosamente: “Loado seas tu Señor por la Hermana Tierra nuestra madre, que nos lleva y nos alimenta”.

Aquí es donde Francia había puesto su llamado al perdón: “Loado seas tú, Señor, por aquellos que perdonan y perseveran en la paz, pues por ti, oh Altísimo, serán coronados”. Al oír esas palabras todos se echaron a llorar. El podestá se arrojó de rodillas a los pies del obispo: “Aunque él hubiese matado a mi propio hijo” -dijo- “no hay hombre en este mundo a quien en este momento no quisiese perdonar por el amor de Dios y de su siervo Francisco. Estoy listo Señor a darte la satisfacción con que me pidas”. El obispo lo levantó y lo besó tiernamente diciendo “Yo también te pido perdón. Excusa mi falta de humildad y por haber cedido, una vez más, a mi cólera”. Murió en Lens (Hainaut, Bélgica).
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Santos ANTONIO NGUYEN HUU QUYNH y PEDRO NGUYEN KHAC TU. M. 1840.
Martirologio Romano:
En la ciudad de Dong Hoi en Anam, hoy Vietnam, santos Antonio Nguyen Huu Quynh y Pedro Nguyen Khac Tu, mártires, che, catequistas, fueron estrangulados por su fe en Cristo bajo el emperador Minh Manh.

Antonio nació en Mi-Huong, provincia de Quang-Binh, en Tonkin. Era hijo de un celoso catequista. Fue educado en la escuela de la misión. En su juventud se enroló en el ejército del rey Ya-Long, tolerante con los cristianos, y participó en la guerra civil provocada por la rebelión de los Say-Son, y llegó hasta el grado de capitán. Después dejó el ejército y se dedicó al comercio al mismo tiempo que se hizo médico. No quiso vivir de la medicina, sino que vivió de sus negocios y la medicina la ejercitó gratuitamente con los más pobres.

Fue arrestado por la fe en 1838, mientras preparaba un escondite para un misionero y, como éste no llegaba, envió a un criado al pueblo en busca de noticias, como ya era sospechoso, el criado fue detenido e interrogado lo que llevó a la detención de Antonio, que fue invitado a la apostasía pisando la cruz, pero se mantuvo firme en su fe, a pesar de la flagelación a la que fue sometido. Tenía 72 años, y su compañero de prisión apenas 30 años. Fue estrangulado dos años más tarde en Dong Hoi (Tonkin), bajo el emperador Minh Manh.


Pedro se educo en la misión dominica donde conoció a san Pedro Dumolin Borie, que lo eligió como su catequista. Pedro acompañó al misionero durante su apostolado, e incluso cuando fue elegido obispo-vicario apostólico del Tonkin occidental y, cuando detuvieron al padre Pedro, no se puso a salvo sino que confesó que era catequista para seguir la suerte del misionero. Se mantuvo firme en la fe. Cuando la ejecución de Pedro Dumolin, él permaneció en la cárcel porque querían que las penalidades de la cárcel terminaran con su fortaleza. Sólo cuando vieron que no apostataba se decidió estrangularlo con Antonio Nguyen Huu (Nam) Quynh, en Dong Hoi (Tonkin), durante la persecución del emperador Minh Manh. Fueron canonizados el 19 de junio de 1988 por SS. Juan Pablo II.
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OTROS SANTOS DEL DÍA:

Santos Siete Hermanos. M. c. 150. Martirologio Romano: En Roma, santos mártires Félix y Felipe en el cementerio de Priscila, Vidal, Marcial y Alejandro en el de los Giordanos, Silvano en el de Máximo, y Jenaro en el de Pretextato: de su memoria conjunta se alegra la Iglesia de Roma, en un solo día glorificada de tantos triunfos, porque de tanto ejemplo atrae el sostén de una abundante intercesión.
Son los siete presuntos hijos mártires de santa Felicitas. Sus nombres son: Jenaro, Félix y Felipe, que murieron flagelados; Silvano, que fue arrojado por un precipicio; Alejandro, Vidal y Marcial, decapitados.
La leyenda afirma que fueron martirizados en Roma durante la persecución de Antonino Pío, pero según los estudiosos modernos el hecho de que fueran conmemorados juntos el mismo día hizo que naciera la leyenda.
En realidad eran siete antiguos mártires sobre los cuales no se sabe nada, que fueron enterrados en el cementerio de Santa Priscila y de Pretextato (Roma), la iglesia romana los celebra conjuntamente porque fueron glorificados el mismo día.



Santas Rufina y Segunda. M. 257. Martirologio Romano: En Roma en el noveno miliar de la vía Cornelia, santas Rufina y Segunda, mártires.
Jóvenes romanas, hermanas e hijas de un senador romano, fueron ahogadas en Tíber, durante la persecución de Valeriano y sepultadas en las catacumbas de Santa Rufina en la vía Apia. Sus Actas son apócrifas.
Según estas «Actas», que carecen de valor histórico, Rufina y Segunda eran hijas de un senador romano llamado Asterio. Una de ellas estaba prometida a Armentario y la otra a Verino. Ambos jóvenes eran cristianos, pero apostataron durante la persecución de Valeriano. Las dos santas se negaron a seguir el ejemplo de sus prometidos y huyeron de Roma, pero su fuga se descubrió pronto. Rufina y Segunda fueron arrestadas cerca de Roma y conducidas ante el prefecto, Junio Donato. Éste trató de hacerles apostatar con amenazas y halagos. Como todo resultase inútil, mandó azotar a Rufina; entonces Segunda exclamó: «¿Por qué consideras a mi hermana digna de ese honor y a mí me juzgas indigna de él? Mándame azotar también, puesto que también yo he confesado a Cristo». Las dos hermanas fueron torturadas y decapitadas juntas. Una dama pagana, llamada Plautila, les dio sepultura a unos diez kilómetros de Roma, en la Vía Aurelia, y se convirtió al cristianismo por su ejemplo.



Santos Jenaro y Marino. s. III-V.
Martirologio Romano
: En África, santos Jenaro y Marino, mártires.
Mártires junto con Félix y Nabor. Son africanos, no se sabe nada de ellos.



San Apolonio de Sardes. s. IV. Martirologio Romano: En Iconio, de Licaonia, san Apolonio de Sardes, mártir, del que se dice que sufrió el martirio crucificado.
La memoria de este mártir aparece solamente en los sinaxarios griegos. Apolonio, según los elogios, era natural de Sardes en Lidia y fue crucificado bajo el prefecto Perino en Iconio (Licaonia), al rechazar jurar por la fortuna del emperador.



Santos Bianor y Silvano. s. IV.
Martirologio Romano:
En Pisidia, santos Bianor y Silvano, mártires.
Mártires, decapitados en Pisidia (Asia Menor); sus Actas no son dignas de fe. Otros autores dicen que fueron martirizados en Isauria (Turquía).


Santos Leoncio, Mauricio, Daniel, Antonio, Aniceto, Sisinio y compañeros. M. 320. Martirologio Romano: En Nicópolis en la antigua Armenia, santos Leoncio, Mauricio, Daniel, Antonio, Aniceto, Sisinio y otros, mártires, que bajo el emperador Licinio y el gobernador Lisias fueron sometidos a suplicios de todo tipo.
Es un grupo de 39 o 45 mártires en Nicópolis de Armenia, bajo el emperador Licinio y el prefecto Lisias; fueron los últimos mártires de la gran persecución.


San Pascario de Nantes. M. c. 680. Martirologio Romano: En Nantes, en la Bretaña Menor, san Pascario, obispo, que acogió a san Hermelando y a doce monjes pedidos a la comunidad de Fontenelle, con quienes fundó un monasterio en la isla de Antros.
Obispo de Nantes; que acogió a san Ermelando y a doce monjes pedidos a la comunidad de Fontenelle, con quienes fundó un monasterio en la isla de Antros y nombró primer abad a san Ermelando.





Santa Amelberga de Maubeuge. M. 690.
Nació en Saintes en Bravante (Holanda). Nieta del beato Pipino de Landen y madre de santa Gúdula, Reinelda y san Ableberto. Esposo suyo fue Witger. Cuando su marido se hizo monje benedictino en Lobbes, ella entró en el convento de Maubeuge, que seguía la misma regla y donde entregó su vida a la penitencia y a la oración. San Huberto de Lieja le impuso el velo monástico. Elegida abadesa murió en Gante. Puede ser una duplicación de santa Amalberga de Tamise celebrada el mismo día. Su cuerpo se encuentra en la abadía de Lobbes (Hainaut) en Bélgica.





Santa Amalberga de Tamise. (740-772). Martirologio Romano: En Tamise, en Flandes, santa Amalberga, a quien san Willibrordo impuso el velo de las vírgenes consagradas.
Nació en Ardenne, en la villa Rodingo (Bélgica). Rehusó casarse con Carlos Martel, y según cuenta la leyenda le rompió un brazo, y la hubiera matado sino se hubiera interpuesto una bandada de ánsares, por ello se la considera mártir. La leyenda le atribuye milagros y visiones. Religiosa del convento de Münster-Bilsen en Brabante (Flandes) y fue educada por la abadesa santa Landrada; había recibido el velo de san Willibrordo. Transcurrió los últimos años de su vida en la ciudad de Tamise donde murió. Sus restos fueron trasladados al monasterio de San Pedro en Gante.




San Pedro Vincioli. M. 1007. Martirologio Romano: En Perugia, de la Umbría, san Pedro Vincioli, presbítero y abad, que reedificó una antigua iglesia dedicada a san Pedro que amenazaba ruina, y a ella unió un monasterio en el que, venciendo gran oposición y con gran paciencia, introdujo los usos y costumbres cluniacenses.
Había nacido en Umbría, y se fue a Perugia a estudiar, allí fue ordenado sacerdote. A su vocación sacerdotal se unió otra: la pasión por la arquitectura y el arte. Fue el constructor de la iglesia de San Pedro de Perugia. Se le atribuyen muchos milagros.
Fue nombrado abad del monasterio benedictino de la ciudad, y fue un hombre celoso y caritativo. Introdujo los usos y costumbres cluniacenses. Defendió a su pueblo y a su gente ante la tiranía de los potentes, llegando incluso a esconder a dos ladrones que iban a ser condenados a muerte; entonces él fue castigado con la culpa, pero el pueblo se sublevó y tuvieron que soltarlo.



Bernardo de Quintavalle. Beato. M. c. 1241.
Nació en Asís. Religioso franciscano italiano, primer discípulo de Francisco de Asís. Este rico comerciante invitó repetidas veces a San Francisco a su casa y finalmente decidió seguirlo en 1209. Vendió todas sus pertenencias para entregárselas a los pobres y se mantuvo siempre fiel al ideal de Francisco, lo cual le trajo problemas, pues tras la muerte del santo, fue marginado de la Orden y no se le tomó en cuenta para nada.
Con san Francisco y los primeros once franciscanos fue a Roma, para que Inocencio III aprobara la regla franciscana; estuvo en Florencia y Boloña (1211), ciudad a la que deben sus primeros inicios los franciscanos, y con el beato fray Gil de Asís, marchó a España, donde, según algunos hagiógrafos, fue ministro provincial (1217-19). Entre el 1241 y el 1243 estuvo durante un tiempo en Siena. Murió tranquilamente en Asís, fue enterrado junto al santo en su Basílica.



María Gertrudis de Santa Sofía Ripert d'Alauzin e Inés de Jesús de Romillon. Beatas. M. 1794.
Martirologio Romano: En Orange en Francia, beatas María Gertrudis de Santa Sofía Ripert d’Alauzin e Inés de Jesús (Silvia) de Romillon, vírgenes de la Orden de Santa Úrsula y mártires durante la revolución francesa.
El 10 de julio de 1794 fueron guillotinadas en Orange dos religiosas ursulinas, procedentes del convento de esta Orden en Bolléne. Habían sido detenidas y llevadas a Orange junto con otras compañeras que se celebran también por estas fechas, y, tras días de reclusión, juzgadas y condenadas a muerte.
María Gertrudis De Ripert D´Alauzin era de familia noble y había nacido en Bolléne el 15 de noviembre de 1757. Al profesar en el monasterio ursulino de Bolléne había tomado el nombre de sor Santa Sofía. Fue acusada de procurar el triunfo del fanatismo y la tiranía y haberse negado a prestar el juramento de libertad-igualdad que se le exigía. El día antes de su juicio y condena, previendo que iba a tocarle ya la muerte por Cristo, dijo: «Estoy en una especie de éxtasis y como fuera de mí misma, porque estoy convencida de que mañana moriré y veré a mi Dios».

Silvia Inés De Romillon había nacido también en familia noble en la ciudad de Bolléne el 15 de marzo de 1750 y había profesado en el monasterio ursulino de su ciudad con el nombre de sor Inés de Jesús. Acusada de lo mismo que su compañera, en el camino hacia el suplicio vio a su hermana que se dolía mucho de su muerte y la animó. Fueron beatificadas con el grupo de 32 mártires de Orange en la Revolución Francesa el 10 de mayo de 1925, por SS. Pío XI.

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