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INDICE



San BENITO DE NURSIA
Santa OLGA
San QUETILO
OTROS SANTOS DEL DÍA
Quetilo, Cindeo, Drostán, Jenaro, Pelagia, Marciano, Sidronio, Plácido, mártires; Alberto, Aleto, Amable, Berrano, confesores; Juan, Leoncio, obispos; Idulfo abad; Sigisberto, eremita.


SAN PÍO I, Papa y Mártir

Pío, primero de este nombre, glorioso pontífice y mártir de Cristo, fue natural de la ciudad de Aquileya e, hijo de Rufino, el cual después de haberle instruido en la fe cristiana, le envió a Roma para que saliese bien enseñado en las letras humanas y divinas. Es opinión de muchos que el Papa Higinio le consagró después obispo, y repartió con él la solicitud pastoral de toda la Iglesia. Habiendo aquel santo pontífice alcanzado la gloriosa palma del martirio, vacó la Sede apostólica solo tres días, porque era muy crecido en Roma el número de los santos, (que así se llamaban los fieles), los cuales después de emplear aquellos tres días en ayunos, vigilias y oraciones, eligieron por voz común a san Pío, y le nombraron vicario de nuestro Señor en la tierra. Ordenó muchas cosas de gran utilidad para la santa Iglesia.

Señaló las penitencias que habían de hacer los sacerdotes que fuesen negligentes en administrar el santísimo Sacramento; mandó que fuesen inviolables las heredades de las iglesias, y que no se consagrasen las vírgenes que profesan perpetua continencia hasta tener veinticinco años. Hizo un decreta por el cual mandaba que la santa Pascua se celebrase siempre en domingo como lo habían instituido los Apóstoles; consagró en Roma las Termas Novacianas a honor de santa Potenciana; anatematizó a los infernales heresiarcas Valentín y Marción, y escribió varias epístolas, en las cuales resplandece la santidad y celo de este venerable pontífice.

En una de ellas que escribió a Justo (a lo que parece obispo de Viena), le dice: «Ten, cuidado de los cuerpos de los santos mártires, como de "miembros de Cristo, que así le tuvieron los apóstoles del cuerpo de san Esteban. Visita a los santos que están en las cárceles, para que ninguno se entibie en la fe. Los clérigos y diáconos te respeten y reverencien, no como a mayor sino como a ministro de Jesucristo. Todo el pueblo descanse, y sea amparado y defendido con tu santidad. Quiero que sepas, compañero dulcísimo, que Dios me ha revelado que tengo que acabar presto los días de mi peregrinación; sólo te ruego que estés firme en la unión de la Iglesia, y que no te olvides de mí. Todo el senado y compañía de los sacerdotes y ministros de Cristo que está en Roma, te saluda, y yo saludo a todo el colegio de los hermanos en el Señor, que están contigo. Todo esto es de san Pío, el cual después de haber acrecentado mucho la Iglesia de Dios con su celestial espíritu y gobierno, fue delatado y cargado de cadenas, y muerto por la fe de nuestro Señor Jesucristo, como tantos otros pontífices de los primeros siglos de la Iglesia.

REFLEXIÓN

Para que veas la reverencia que has de tener al santísimo Sacramento, lee las graves penas que puso san Pío a los sacerdotes que por su negligencia derramasen alguna parte del vino consagrado: «Si cayere, dice, la sangre de Cristo en el suelo, hagan penitencia por espacio de cuarenta días; si en los corporales, por tres: si penetró hasta el primer mantel, por cuatro; por nueve si llegó al segundo; y por veinte si caló hasta el tercero. En cualquier parte donde cayere, séquese todo lo que hubiese mojado; si esto no se pudiese, lávese con cuidado o ráigase; y recogiendo todo lo lavado o raído, quémese y échense las cenizas en la piscina. Considera pues con qué devoción y pureza de alma y cuerpo, se ha de recibir este divino sacramento, que con tanto cuidado se ha de tratar.


ORACIÓN


Atiende, oh Dios todopoderoso, a nuestra flaqueza, y alívianos del peso de nuestros pecados, por la intercesión de tu bienaventurado mártir y Pontífice Pío. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

http://www.aciprensa.com/podcast/santo/julio11-07benito.mp3


San BENITO DE NURSIA. (c.480 - c.560).
Martirologio Romano: Fiesta de san Benito, abad, Patrono principal de Europa, que habiendo nacido en Nursia, fue educado en Roma y abrazó luego la vida eremítica en la región de Subiaco, viéndose pronto rodeado de muchos discípulos. Pasado un tiempo, se trasladó a Casino, donde fundó un célebre monasterio y compuso una Regla que se propagó de tal modo por todas partes, que ha merecido ser llamado “Patriarca de los monjes de Occidente”. Murió, según la tradición, el veintiuno de marzo.

No se sabe mucho de él, se dice que nació en Nursia, ducado de Spoleto, provincia de Perugia en Umbría, y que era hermano gemelo de santa Escolástica; estudió en Roma, pero cuyo ambiente debió sentir tan amenazador para su fe que prefirió retirarse a la soledad para hacer vida ascética (c.500) en una especie de comunidad de clérigos estudiantes en Affile; iba acompañado de su nodriza, que le quería muchísimo y se quedaron a vivir junto a la iglesia de San Pedro. Poco tiempo después se retiró en una gruta de Subiaco (llamada ahora Sacro Speco) para vivir como ermitaño en total soledad y sin su nodriza; sólo conocía al monje que le llevaba la comida, que algunos autores dan el nombre de san Romano y que le impuso el hábito monástico. En esta soledad sufrió toda suerte de tentaciones pero salió airoso.
En la soledad de Subiaco, un grupo de monjes del monasterio de Vicovaro, le pidieron que fuera su abad, ya que el anterior había muerto, y para ellos construyó una "laura", compuesta de 12 pequeños monasterios, conservando el mando de todos ellos, al estilo del monacato de san Pacomio; pero pronto su rigor ascético fue demasiado duro, y los monjes, según una leyenda, intentaron deshacerse de él suministrándole un veneno. Por fin en Subiaco, asumió la dirección de esta "escuela al servicio de Dios". Aquí tuvo como discípulos a los beatos Mauro y Plácido, y vivió más de 25 años en este lugar.

Dejó Subiaco, con 50 años y fundó en un antiguo santuario dedicado a Apolo del monte Cassino, el monasterio de Montecasino (c.530), una gran archiabadía donde vivió hasta su muerte y donde promulgó su célebre “Regla”, que está considerada como uno de los más importantes factores de la civilización de la Europa cristiana. Es una regla cuya norma principal es la obediencia a la misma. El abad, como todos los miembros están sometidos a ella. "Ora et Labora". Benito sabía que las limitaciones del monje y de su comunidad forman parte del plan de Dios para la santificación, por eso introdujo el voto de "estabilidad" que liga al monje para siempre a un monasterio y así le impide soñar en hallar el monasterio perfecto. "Si tuviera otro abad, otros compañeros... Si tuviera otro sitio". Esto es perder el tiempo. Lo que tienes es lo mejor, lo único, para tu santificación.”
Benito fue un hombre sencillo, vivió en tiempos del beato Severino Boecio y de la invasión de los ostrogodos en Italia. En efecto, fue el defensor de la civilización romana cuando, afrontando el gran azote de Dios, el rey Totila, que había llegado hasta las puertas de Roma, profetizó: "Reinarás nueve años, y al décimo morirás".
Mantenía diálogos místicos desde su monasterio, con su hermana santa Escolástica que estaba en otro cercano -según relata san Gregorio Magno en su obra “Diálogos: Vida y milagros del venerable Benito, fundador y abad”. Todos los años se reunía con su hermana y mantenían elevados coloquios de amor divino; murieron el mismo año con tres días de diferencia.

Su vida se caracterizó por su serenidad y su mansedumbre. Junto a él todos respiraban la paz, y en este silencio interior, del buscar a Dios dentro de cada uno, se basa la vida monástica occidental. Murió rezando delante del altar. Sus restos fueron transportados en el 672 desde Montecasino hasta la abadía de Fleury, en Francia, que adoptó el nombre de “Saint Benoît sur Loire”, aunque esto siempre ha sido cuestionado por los italianos. FIESTA.
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Santa OLGA. (879-969).
Martirologio Romano: En Kiev, ciudad de Rusia (ahora en Ucrania), santa Olga, abuela de san Vladimiro, la primera de la dinastía de los Ruriks que recibió el bautismo, en el que se le impuso el nombre de Helena, dejando su conversión abierto el camino para que el pueblo ruso abrazase el cristianismo.

Princesa rusa. Se casó con el príncipe Igor, gran duque de Kiev, del cual tuvo un hijo. Al morir su marido tuvo que tomar las riendas del país como regente porque su hijo todavía era menor de edad. Tanto Olga como su nieto san Vladimiro eran bárbaros y crueles antes de su conversión. El príncipe Igor, de Kiev, esposo de la santa, murió asesinado. Para vengarle, Olga mandó dar muerte a los asesinos en calderos de agua hirviente y acabó, por medio de la traición, con centenares de sus partidarios.
Renunció a su cargo y, dejándolo todo, se marchó a Constantinopla, donde el emperador de Oriente, Constantino Porfirogeneto, la recibió con la condición de que se bautizara en la fe cristiana. Se bautizó en el 955 tomando el nombre de Elena (Olga en ruso). Así, Olga se convirtió en la primera rusa que abrazaba el cristianismo según la tradición popular.

Cuando regresó a Kiev, fue misionera de la nueva fe y pidió al emperador Otón el Grande que le enviara misioneros a su tierra, y allí marchó san Adalberto de Magdeburgo, pero la misión fracasó: la santa no consiguió que su hijo Svyatoslav se convirtiese al cristianismo. A instancias de su madre, el príncipe respondía, no sin razón: «Si me convierto a una religión extranjera, mis súbditos se reirán de mí», más tarde con Vladimiro de Kiev la religión cristiana hará entrada firme en el estado ruso. Construyó la primera iglesia en Rusia.
Olga murió a edad muy avanzada. Según el cronista, Olga, después de su conversión, «siguió a nuestro Señor Dios en todas sus obras bondadosas, iluminándose con ellas, vistiendo a los desnudos, saciando a los sedientos y calmando a los peregrinos, a los indigentes, a las viudas y a los huérfanos, compadeciéndose de todos y entregando a todos lo que les era necesario, con serenidad y con amor en su corazón». Su nieto Vladimiro, que tenía apenas seis años cuando murió su abuela, hizo abrir su sepulcro y se encontró el cuerpo incorrupto, y lo hizo trasladar a la iglesia de Desiatina.
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San QUETILO. M. 1151.
Martirologio Romano: En Viborg, en Dinamarca, san Quetilo, canónigo regular, que puso gran interés en el funcionamiento de la escuela capitular, siendo modelo para todos.

Su fecha de nacimiento es desconocida, y noticias posteriores afirman que era de una familia acomodada de Venning, en Jutlandia (Dinamarca). El obispo de Viborg, Eskil, lo invitó a su diócesis y lo ordenó sacerdote en 1125. Cinco años después ingresó entre los Canónigos Regulares de San Agustín y sabemos de cierto que fue preboste en Viborg, en 1145, y tuvo a su cargo la escuela capitular (en la que se formaban los futuros sacerdotes) y de amanuense para copiar códices; era de ejemplar conversación.
Fue un respetado agente de paz en los conflictos del momento, turbadas por las luchas dinásticas: en 1147 fue enviado a Lund para negociar, con el arzobispo Eskil, la paz entre Suabo Grade y Canuto que luchaban por el trono danés. Contemporáneamente realizó una gran labor misionera entre los vendos, mostrándose ejemplar en la predicación. Por esta tarea de pacificación que asumía fue expulsado de la ciudad desde 1148 hasta 1149. El papa Eugenio III lo avaló y volvió a su puesto.

Se ignora la fecha de su muerte, aunque es posible que haya sido en Viborg el 27 de septiembre de 1150, tal como está inscripto en algunos calendarios. Pero en Dinamarca (y en el nuevo Martirologio Romano) se celebra su memoria el 11 de julio, ya que en esa fecha, de 1189, el arzobispo Absalón de Lund exhumó sus restos y colocó en la catedral los huesos del santo, en un relicario, lo que se puede considerar como una canonización, según el uso de la época. Lamentablemente, dicho relicario se perdió en un incendio que quemó el altar en la catedral de Viborg en 1725.
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OTROS SANTOS DEL DÍA:
San Pío I. Papa (c.140 - c.155). M. c. 155.
Martirologio Romano:
En Roma, conmemoración de san Pío I, papa, hermano de Hermas, autor éste de una obra cuyo título es El Pastor, denominación que bien mereció el santo Pontífice, pues durante quince años fue de verdad un buen pastor que guardó la Iglesia.
Nació en Aquilea y era hijo de un tal Rufino. Es posible que fuera hermano de san Hermás de Roma, el autor del Pastor; si fuera así habría nacido esclavo como su hermano. San Pío I sucedió a san Higinio en la cátedra de San Pedro. Durante su pontificado luchó contra el agnosticismo, y en particular contra Marción. San Pío se opuso enérgicamente a ellas, pero el verdadero paladín de la lucha fue san Justino, mártir, que se había convertido del judaísmo y se hallaba en Roma por aquella época.

Pío consagró a doce obispos y ordenó a dieciocho sacerdotes. Según se dice, transformó las Termas de Novato en iglesia, allí mismo hizo construir, y bendijo y consagró con sus manos, una fuente bautismal, donde «multos uenientes ad fidem baptizauit in nomine Trinitatis» (muchos que llegaron a la fe se bautizaron en nombre de la Trinidad), según lo afirma el “Liber Pontificalis”. Ningún documento antiguo hace mención de su martirio, aunque hasta la edición anterior del Martirologio, donde fue inscripto por el cardenal Baronio, se lo tuvo como tal y su vida se relacionó con la passio de santas Pudenciana y Práxedes.

San Marciano de Iconío. M. 243.
Martirologio Romano:
En Iconio, de Licaonia, san Marciano, mártir, que bajo el prefecto Perenio alcanzó la palma del martirio, pasando por muchos tormentos.
Joven martirizado en Iconío de Licaonia; es digno de mención el coraje que demostró en su confesión de fe delante del prefecto Parenio.



Santa Marciana. M. 303. Martirologio Romano: En Cesarea de Mauritania, santa Marciana, virgen, la cual, condenada a las fieras, alcanzó la palma del martirio.
Originaria de «Rusuccur» (actualmente Tigzirt, en Argelia), abandonó el mundo para ir a encerrarse en una celda en Cesarea de Mauritania, bajo la mirada de Dios. Sin embargo, ella creyó que era su deber declarar la guerra a la idolatría que entonces reinaba en África. Un día, al atravesar la plaza pública, no pudo soportar ver expuesta una estatua de Diana y le rompió la cabeza. La apresaron, la golpearon con varas, y, después, la condenaron a morir en el anfiteatro, desgarrada por los dientes de las fieras, al final la despedazó un leopardo.

En el “Martirologio Jeronimiano”, en el calendario mozárabe y en los pasionarios españoles figuraba una santa Marciana, virgen y mártir, celebrada el «V idus iul», esto es, el 11 de julio, mientras que, según parece, los martirologios de Floro y Usuardo leyeron «V idus ian», es decir, el 9 de enero, que es la fecha con la que estaba inscripta en el Martirologio Romano anterior. Parece fuera de duda que se trata de la misma santa, y que la fecha correcta, es decir, la más antigua atestiguada, es la de julio. Sus reliquias se conservan en la catedral de Toledo y en el Oficio mozárabe hay un himno especial para ella.

Santos Savino y Cipriano. M. c. 304.
Hermanos, mártires en Brescia, durante la persecución de Diocleciano. Según una novela hagiográfica del siglo XI, desprovista de todo fundamento histórico: los hermanos eran oriundos de Lyon y evangelizaron la región de Anphipolis en el 458, pero el proconsul Ladicio, les hizo torturar, y después de diversos milagros salieron indemnes. Liberados milagrosamente llegaron a la región de Poitou, donde fueron arrestados. Fueron decapitados juntos a orillas de Gartempe.



San Leoncio de Burdeos. (c.510 - c.565/70).
Martirologio Romano: En Burdeos, ciudad de Aquitania, san Leoncio, obispo, honor del pueblo y de la ciudad, que dignificó templos, restauró baptisterios y se distinguió por su generosidad hacia los pobres.
Era un soldado que sirvió en el ejército contra los visigodos; se casó con santa Placidina con la que residió en Burdeos donde fue obligado a aceptar el episcopado y el gobierno de la ciudad mientras su mujer se hacía religiosa. Fue honrado por el pueblo por su generosidad, restaurador del culto, instaurador de la disciplina bautismal, bienhechor de los ciudadanos.



San Drostán. M. c. 610. Martirologio Romano: En el estuario de Deer, en Escocia, san Drostán, abad, que después de haber gobernado varios monasterios abrazó la vida erémitica.
De él nos hablan dos fuentes discordantes: el "Breviarium Aberdonense" y el "Libro de Deer". Pertenecía a una noble familia escocesa y fue monje en Iona durante el abadiato de san Columba. Acompañó a san Columba cuando visitó Aberdour (Aberdeen) en Buchan. Pietish, príncipe de los pictos, le donó la tierra de Deer en Aberdennshire (Escocia), donde Columba estableció un monasterio; cuando el santo regresó a Iona, dejó a san Drostan como abad de la nueva fundación.

A la muerte del abad de Dalquhongale (Holywood), algunos años más tarde, san Drostan fue elegido para sucederle. Como abad fundó otros monasterios en la zona de Aberdeen, de la que fue su evangelizador. Luego de estos acontecimientos, atraído por el deseo de una vida de mayor reclusión, resignó su cargo de abad, se desplazó hacia el norte, y fue ermitaño en Glenesk. Su santidad atrajo a pobres y necesitados, y se le atribuyeron numerosos milagros, incluyendo la restitución de la vista a un sacerdote de nombre Symon. Aquí murió con fama de santidad. Se le venera como uno de los apóstoles de Escocia. El papa León XIII confirmó su culto, junto con el de otros santos escoceses, el 5 de julio de 1898.

Santos Plácido y Sigisberto. s. VII.
Martirologio Romano: En Disentis, en la Recia Superior (hoy Suiza), santos Plácido, mártir, y Sigisberto, abad, este último compañero de san Columbano y fundador del monasterio de San Martín, en Disentis, donde fue el primero que coronó su vida monástica con el martirio.
Sigisberto fue abad fundador de la abadía benedictina de Dissentis (Suiza), y discípulo de san Columbano; este monasterio lo construyó en un terreno que le donó Plácido (un rico terrateniente que ingresó como monje en la abadía y luego fue asesinado porque defendía los derechos eclesiásticos de la abadía). Sigisberto le sobrevivió algunos años.



San Hidulfo de Moyenmoutier. M. 707.
Martirologio Romano: En el monasterio de Moyenmoutier, en los Vosgos, san Hidulfo, que siendo corepíscopo de Tréveris, se retiró a la soledad, y habiendo acudido a él muchos discípulos, con ellos fundó un monasterio del que fue superior.
Natural de Ratisbona. Era un sacerdote que ingresó como monje benedictino en la abadía de San Máximo en Tréveris; más tarde fue elegido obispo de Tréveris (665-676), como tal bautizó a santa Otilia de Alsacia.
Alrededor del 676, renunció al episcopado y se convirtió en ermitaño en el valle de Rabodeau, en los Vosgos, y al unirsele numerosos discípulos, fundó la abadía benedictina de Moyenmoutier (hoy Saint Hidulphe), que tuvo muchos seguidores y que en 1598 dio origen a la Congregación benedictina de Santos Vitón e Hidulfo. Cuando murió era abad de esta abadía y de la de Bonmoutier (hoy Saint-Dié).



San Abundio de Córdoba. M. 854.
Martirologio Romano: En Córdoba, ciudad de la provincia hispánica de Andalucía, san Abundio, presbítero, que durante la persecución llevada a cabo por los musulmanes, preguntado por el juez confesó intrépidamente la fe, lo que provocó la ira de éste, que sin más le dio muerte y después expuso su cuerpo para que fuera pasto de perros y de bestias salvajes.
Natural de Ananelos (hoy Hornachuelos, Córdoba), de donde era párroco. No tenía ningún deseo de martirio, pero imprevistamente se encontró envuelto en el conflicto religioso desencadenado en la Córdoba musulmana entre cristianos y mahometanos; unos musulmanes de su pueblo lo arrastraron ante el tribunal, confesó valerosamente su fe en Cristo y denostó la figura de Mahoma. Fue decapitado en Córdoba y su cuerpo arrojado a los perros.



Tomás Hunt y Tomás Sprott. Beatos. M. 1600. Martirologio Romano: En Lincoln en Inglaterra, conmemoración de los beatos Tomás Hunt y Tomás Sprott, sacerdotes y mártires, ejecutados por su sacerdocio bajo la reina Isabel I en un día desconocido de este mes.
En julio de 1600 fueron ejecutados como traidores, en Lincoln, Inglaterra, dos sacerdotes católicos, a los que no se les encontró otro motivo de traición que el haberse ordenado de sacerdotes en el extranjero y haber ido al reino inglés a ejercer su ministerio. Según el uso de esa persecusión, fueron ahorcados, destripados y descuartizados.
Tomás Benstead o Tomás Hunt, como le llama la causa de beatificación, había nacido en Norfolk, y decidido por el sacerdocio había estudiado en el colegio de San Albano, de Valladolid, y en el colegio de San Gregorio de Sevilla, ciudad en la que se ordenó sacerdote en 1599. Habiendo regresado a Inglaterra para ejercer su ministerio fue enseguida arrestado en el hostal Saracens´Head. Logró escaparse, pero fue de nuevo capturado y llevado a la cárcel y al martirio.

Tomás Sprott nació en Skelsmergh, condado de Westmoreland, el año 1571 en el seno de una familia católica. Decidido a hacerse sacerdote marchó a Douai y se ordenó presbítero en 1596. Regresó a Inglaterra y trabaja apostólicamente hasta que a comienzos de julio de 1600 es apresado en Lincoln junto con el beato Tomás Benstead, y con él juzgado y martirizado. Fueron beatificados por el papa san Juan Pablo II el 22 de noviembre de 1987.


Santas Ana An Xin, María An Guo, Ana An Jiao y María An Lihua. M. 1900. Martirologio Romano: En el pueblo de Liu-Koang-Yinhg, en Anping en la provincia de Hebei en China, santa An An Xin, María An Guo, Ana An Jiao y María An Lihua, vírgenes y mártires, que, durante la persecución de los boxers, no consiguieron que renegaran de su fe, fueron decapitadas.
En el poblado chino de Tchai-Ben-Seu había una comunidad cristiana a la que pertenecían las cuatro mujeres cristianas cuyo martirio conmemoramos hoy. Eran Ana An Xin, María An Guo, Ana An Jiao, y María An Lihua, de 72, 26, 29 y 64 años de edad, respectivamente. Ellas, al saber que los boxers recorrían los pueblos buscando cristianos, se marcharon a un pueblo de paganos, Liugong-yin, donde sus parientes las acogieron humanitariamente. Llevaban consigo dos niños pequeños. Pero los boxers supieron por alguien a qué pueblo habían ido las cuatro cristianas y entonces se hicieron presentes en él y exigieron a los parientes que las entregaran.

Las cuatro, que junto otras madres de familia, estaban en oración, fueron invitadas a apostatar del cristianismo, pues de lo contrario serían degolladas. Las cuatro confesaron intrépidamente a Cristo y manifestaron que no pensaban renegar del evangelio. Entonces los boxers perdonaron a los niños y decapitaron a las cuatro. Fueron canonizadas el 1 de octubre de 2000 por san Juan Pablo II.

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