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INDICE

Camilo de Lelis, Santo Fundador
Beato HROZNATA
Beata ANGELINA DE MARSCIANO
Beato GASPAR DE BONO
San FRANCISCO SOLANO
Beato GHEBRE MIGUEL
OTROS SANTOS DEL DÍA

San Deusdedit de Canterbury-Beato Bonifacio de Saboya-Beato Humberto Romans- Aguila, Hilario, Deotila, Gertrudis, Onésimo, Rufino, Avenancio, confesores; Heracles, Optaciano, Ciro, Marciano, Landerico, obispos; Rolando, abad; Focas, Justo, mártires; Tuscana, viuda.





SAN CAMILO DE LELIS, fundador
Patrono de los enfermos, profesionales de la salud y hospitales.
He venido a poner luego en la tierra,
y ¿qué he de desear sino que arda?
(Lucas, 12, 49).

Encontró a Jesucristo en los enfermos pobres, a los que amaba y servía con todo su corazón. Su congregación cuidaba de los enfermos y contribuyó en el saneamiento de Roma y otras ciudades. Enseñaban como prevenir y cuidar las enfermedades. Consideraron la función de la dieta en la salud y enseñaron el sistema de organizar a los enfermos por pabellones. Todo movido por amor a Cristo. San Camilo está enterrado en la Iglesia de Sta. María Magdalena, Roma.

Dirigido espiritualmente por San Felipe Neri, estudió teología y fue ordenado sacerdote. En 1575 se dio cuenta que ante la gran cantidad de peregrinos que llegaban a Roma, los hospitales eran incapaces de atender bien a los enfermos que llegaban. Fue entonces que decidió fundar una comunidad de religiosos que se dedicaran por completo a los hospitales.
San Camilo trataba a cada enfermo como trataría a Nuestro Señor Jesucristo en persona.
Aunque tuvo que soportar durante 36 años la llaga de su pié, nadie lo veía triste o malhumorado.
Con sus mejores colaboradores fundó la Comunidad Siervos de los Enfermos el 8 de diciembre de 1591. Ahora se llaman Padres Camilos.

San Camilo de Lellis

"De mí no oiréis otra cosa más que caridad"
La experiencia de enfermedad.
La pastoral de la salud, sigue la misión de San Camilo, y se forma en los grupos Camilianos.
De una manera u otra, sabemos lo que es la enfermedad. También sabemos lo que es y supone cuidar a un enfermo y cómo se agradece en esos momentos una atención cariñosa y una presencia comprensiva y agradable. Todo esto lo conoció bien un personaje que se llama Camilo de Lelis, él estuvo enfermo del alma y del cuerpo, él curó y cuidó a muchos enfermos y no conformándose con ello reunió a unos compañeros para que le ayudaran en esta misión. Creó así

MEDITACIÓN SOBRE SAN BUENA VENTURA,
DISCÍPULO DE JESÚS CRUCIFICADO


I. El Doctor seráfico fue discípulo de Cristo crucificado. En sus adorables llagas era donde leía el amor de Jesucristo por nosotros, y donde aprendía a amarlo él, a su vez. Todos sus escritos están impregnados de una tierna devoci6n para con Jesucristo ex- pirando en la cruz y oculto en la Eucaristía. ¿Qué amor tienes tú por Dios? ¿Qué haces por Jesucristo que tanto ha sufrido por ti? Sabios del siglo, sin este amor vuestra ciencia sólo es vanidad.

II. Jesús clavado en la cruz enseñó a San Buenaventura la humildad, el amor a la abyección y el desprecio de las dignidades. Esta virtud se reveló en todo su esplendor cuando los cardenales se dejaron dirigir por sus consejos para elegir al Papa. ¡Qué incomparable índice de su santidad! Sabíase que el Espíritu Santo hablaba por su boca. Gregorio X, entonces elegido, lo hizo cardenal. El que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado. (Evangelio).

I. La tercera virtud que San Buenaventura aprendió de Jesús crucificado fue el amor a los sufrimientos. ¿Buscas la cruz? ¿No huyes más bien de le Dios te envía? Imita al Doctor seráfico; en adelante muéstrate discípulo de Jesús crucificado. En todas las acciones, mostremos que somos discípulos de un Maestro que ha sido clavado en la cruz. (San Pedro Damián).

El amor a Dios
Orad por el Colegio de Cardenales.

ORACIÓN
Oh Dios, que habéis enseñado a vuestro pueblo la ciencia de la salvaci6n eterna por el ministerio de San Buenaventura, dignaos hacer que después de Haberlo tenido en la tierra como doctor y guía, merezcamos tenerlo como intercesor en el cielo. por N. S. Amén.

http://www.aciprensa.com/podcast/santo/julio14-07camilodelelis.mp3









San CAMILO DE LELIS. (1550-1614).
Martirologio Romano: San Camilo de Lelis, presbítero, que nació cerca de Teano, en el Abruzo, y en su juventud siguió la carrera militar, dejándose arrastrar por los vicios propios de una juventud alegre y despreocupada, pero convertido de su mala vida, se entregó al cuidado de los enfermos incurables hospitalizados, a los que servía como al mismo Cristo. Ordenado sacerdote, puso en Roma los fundamentos de la Congregación de los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos.

Nació Bucchianico de Chieti, reino de Nápoles, de noble familia de militares. Murió su madre cuando era muy joven y se fue a vivir con su padre al cuartel de Pescara, del que el padre era el jefe militar, y de ahí le vino la vocación militar que le hizo luchar bajo la bandera del rey de España en Dalmacia y Túnez. Siguió a su padre en viaje hacia Venecia, donde pensó poner su espada al servicio de la Serenísima. Pero al llegar a Loreto, el padre murió, y Camilo se encontró solo, con la espada heredada y una juventud de soldado aventurero, en la que llegó a jugarse hasta la camisa. Se enroló en bandas de mala fama, hasta el punto de tener que venderse como esclavo.

A los 20 años, una úlcera en una pierna le hizo ingresar en el hospital de San Giacomo de Roma; como era pobre, pagaba sirviendo en el mismo hospital como enfermero; hasta que le echaron de allí por pendenciero y jugador -los naipes eran su perdición-, y otra vez renqueando se fue aquel hombre violento ganándose el pan con la guerra. De nuevo la llaga, "una caricia divina", le hizo interrumpir esta existencia errante, e ir al convento de los capuchinos en Manfredonia, en la Puglia, donde se quedó impresionado por una conversación con un padre capuchino, fray Ángel; se convirtió y por dos veces quiso hacerse capuchino (llegó a ser admitido en la Orden y tomo el nombre de fray Cristóbal), pero nadie se fiaba de él, y hacían bien, siempre cedía a las tentaciones, la riña y la baraja; hasta que un día, solo y desnudo ante sí mismo, decidió cambiar para dedicarse a Dios y al prójimo.

De nuevo en el hospital de San Giacomo, y ante el horripilante mal servicio prestado por los sirvientes a los enfermos, vio con claridad que Cristo le quería como fundador de una Orden dedicada al cuidado de los enfermos. Fundó la Orden de los Clérigos Regulares de los Ministros de los Enfermos, una compañía de "hombres piadosos y de bien que sirvieran a los enfermos no por lucro, sino por puro amor de Dios". Además de los tres votos de pobreza, cástidad y obediencia, añadieron un cuarto voto de asistencia a los enfermos, incluso cuando existiere peligro de vida. Concibió al enfermo como la imagen de Cristo sufriente y así les decía: "No me pidáis por favor; mándame, porque vosotros sois mis patrones". Todos los enfermeros se aprovecharon de su caridad, y los grandes personajes de Roma, quisieron verle y hablar con él, pero les respondía: "Decidles que tengan paciencia, estoy ocupado con Nuestro Señor Jesucristo". San Felipe Neri, que fue su confesor, y le había indicado su vocación hacia los enfermos, se opuso, durante muchos años, a la fundación de la nueva congregación, hasta que un día reconoció que Camilo había sido inspirado por la Providencia.

Camilo se trasladó al gran hospital romano de Santo Spirito, y allí desarrolló aquella nueva experiencia que dio vida a su Orden (aprobada por Sixto V en 1586), llamada luego en 1591 también de los "padres de la buena muerte", a la que se impuso un voto especial de misericordia que obligaba tanto a los sacerdotes en la cura espiritual de los enfermos, como a los laicos en la asistencia corporal. Después de dos años decidió ordenarse sacerdote, pero como no tenía estudios, los comenzó en el Colegio Romano, como oyente y con un gran esfuerzo se ordenó sacerdote, con 34 años, en la basílica lateranense en 1584. La nueva Congregación se estableció en la iglesia de la Magdalena. Consolidó su fundación, y renunció al cargo de Superior General, por disensiones internas de la Congregación y para entregarse por entero a los enfermos contagiosos hasta su muerte. En la terrible inundación del Tíber de 1598 logró salvar a los enfermos de modo heroico con sólo seis ayudantes. No le fue concedida una muerte fácil, a las úlceras de los pies se le sumaron piedras en la vesícula biliar, a las que acompañaron cólicos nefríticos. Transcurrieron treinta y tres meses de sufrimientos soportados con paciencia, hasta su muerte.
Fue canonizado en 1746. El Papa León XIII le proclamó patrono de los enfermos junto con san Juan de Dios, y Pío XI le nombró patrono de los enfermeros y de sus asociaciones. MEMORIA FACULTATIVA.
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Beato HROZNATA. (1160-1217).
Martirologio Romano: En Stáry Kynsperk, lugar cercano a la ciudad de Egres, en Bohemia, beato Hroznata, mártir, que, fallecidos su esposa y su hijo, dejó el palacio ducal e ingresó en el monasterio premostratense de Tepla, y por defender los derechos de este monasterio, fue hecho prisionero por unos malhechores, que lo dejaron morir de hambre.

Miembro de una noble familia de Bohemia, nació en Teplá; se casó pero repentinamente perdió a su mujer y a su hijo; entonces fundó, en sus terrenos, la abadía premostratense de Santa María de Teplá. Fue uno de los personajes más importantes de la corte de Praga; con otros caballeros bohemios, en el 1198, marchó a la cruzada, para cumplir un voto que había hecho de peregrinar a Tierra Santa. Pero la cruzada no se inició y el papa Celestino III le conmutó el voto; entonces Hroznata fundó, hacía el 1200, otro monasterio en Choteov, para los canónigos premostratense, bajo la advocación de san Wenceslao.

En 1201, en Roma, tomó el hábito premostratense, después de donar todos sus bienes al monasterio de Teplá, donde después vivió como hermano lego, con la misión de administrar los bienes de la comunidad. La abadía, en aquellos tiempos, estaba sujeta a contínuos robos y Hroznata se trasladaba a menudo para defenderlos, durante uno de estos viajes, fue capturado por unos bandidos y llevado al castillo de Kinsber, donde fue encarcelado; a su abad se le pidió una fuerte suma de dinero como rescate, pero a causa de los maltratos sufridos, murió de hambre.
Su cuerpo, rescatado por el abad, después de solemnes funerales, fue sepultado en la iglesia abacial. Fue venerado como mártir. Es patrono de los perseguidos injustamente. Beatificado por SS León XIII el 14 de julio de 1897.
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Beata ANGELINA DE MARSCIANO. (1357 - 1435).
Martirologio Romano: En Foligno, de la Umbría, beata Angelina de Marsciano, que al quedar viuda se entregó durante cincuenta años a servir a Dios y al prójimo, e inició la Congregación de las Terciarias Franciscanas, las cuales, viviendo en un monasterio, se dedican a la formación de las jóvenes.

Nació en Monte Giove cerca de Orvieto en Umbría, en el seno de una familia de la nobleza; su padre era el conde Giacomo di Binolo. Se casó por obediencia a los 15 años con Giovanni de Termis, cuando en 1393 su padre la obligó a casarse, Dios le envió la misma noche de las bodas a su ángel para protegerla. Sorprendida por su esposo en conversación con el celestial mensajero, le reveló el secreto de su alma pura y él juró imitarla. Trasladándose con su marido a Civitella d’Abruzo, se quedo viuda a los diecisiete años. Distribuyó sus bienes entre los pobres. Se hizo, junto con numerosas amigas, Terciaria franciscana. Pero el asunto suscitó las iras de los Feudatarios, que indujeron a Ladislao, rey de Nápoles, a decretarle el destierro junto con sus compañeras.

Habiendo partido con éstas de Civitella, el 31 de julio llegó a Asís y fue a visitar las tumbas de san Francisco y santa Clara. De allí se fue a Foligno, donde en 1397, con sus compañeras emitió los tres votos evangélicos de obediencia, pobreza y castidad. Así surgía el primer núcleo de Hermanas Terciarias Franciscanas Regulares. Al primer monasterio dedicado a Santa Ana, le siguieron otros: en Asís en 1421, en Viterbo en 1427, en Florencia en 1429, en Rieti y en otros lugares. En 1430 el papa Martín V, que había reunido todos estos monasterios bajo una única superiora general, puso la nueva institución bajo la jurisdicción de los Hermanos Menores, asignándole como finalidad específica la educación e instrucción de la juventud femenina. Obtuvo la aprobación del papa Bonifacio IX en 1403. Angelina, al sentir acercarse la última hora, quiso hacer la confesión general. Recibió devotamente los últimos sacramentos y exhortó a sus hijas a observar fielmente la regla franciscana. Después de haberles dado la última bendición, entró en un éxtasis delicioso. Murió en el monasterio de Santa Ana de Foligno, a la edad de 58 años. Su rostro se puso brillante con un esplendor maravilloso, y su celda se llenó de un aroma celestial. Se le hicieron solemnes funerales con participación del Obispo y de todas las autoridades, y fue sepultada en a iglesia de los franciscanos de Foligno. En 1492, al exhumar su cuerpo, fue hallado incorrupto. Aprobó su culto León XII el 8 de marzo de 1825.
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Beato GASPAR DE BONO. (1530-1604).
Martirologio Romano: En Valencia, ciudad de España, beato Gaspar de Bono, presbítero de la Orden de los Mínimos, que abandonó las armas de un príncipe terreno para militar a las órdenes de Cristo Rey y rigió la provincia hispana de dicha Orden con celo, prudencia y caridad.

Nació en Valencia, en el seno de una pobre familia de tejedores. Pusiéronle sus padres a los diez años en casa de un rico mercader, pero a Gaspar no le llenaba aquel oficio, cuando empezó a sentir el anhelo de cosas más altas: quería ser sacerdote. Y no vio otro camino posible ni mejor que el claustro. Y hasta le pareció fácil, porque otro criado mayor de la misma casa, que andaba con idénticos proyectos y sabía el latín, se ofreció a enseñarle esta lengua. Gaspar entraba de allí a poco en el convento de dominicos de la ciudad. Bien es verdad que, recapacitando la mucha pobreza de su casa, tuvo que desandar el noble camino y volver al antiguo empleo.

Llegó de esta manera hasta los veinte años, y, aunque su dueño le quería bien y le ayudaba a sustentar a sus ancianos padres, Gaspar, en busca de más propicia fortuna, se alistó en el ejército de Carlos V. Quizá le moviese a ello un sentimiento de inferioridad que le apartaba de buscar el anhelado sacerdocio, pues era balbuciente y tartamudo. En el ejercicio de las armas transcurrieron ocho o diez años, sin ascenso ni esperanzas de prosperidad. Hizo la campaña de Italia con Carlos V. La ocasión para cambiar de banderas le llegó por el duro camino del fracaso material. Sucedió que él, con algunas unidades de su escuadrón de caballería, tuvo que hostigar al enemigo sólo con finalidad de descubierta: mas éste respondió con tan fiero empuje que Gaspar y los suyos retrocedieron en confuso desorden. El mismo Gaspar cayó en un pozo seco, quedando oprimido por su cabalgadura; los enemigos vinieron sobre él, y, después de abrirle la cabeza a golpes de pica o alabarda, le dejaron por muerto. En aquella terrible angustia invocó a sus santos patronos y a la Virgen de los Desamparados, prometiendo ingresar en la Orden de los Mínimos de San Francisco de Paula si salía con vida. Pudo cumplir el voto. Experimentado ya en la pobreza y en los trabajos de ella, no le resultaba áspero seguir las reglas del severo instituto: perpetua abstinencia de carnes, de huevos y lacticinios, coro a medianoche y otras penitencias.

En aquel santo retiro la virtud de Gaspar comenzó a ser notable. Su mismo apellido, Bono, se prestaba a inocentes juegos de palabras que ponían a prueba su humildad, y él se precavía contra la vanagloria diciendo: "Sólo de bueno tengo el nombre, porque de palabra, obra y pensamiento soy malo." Del beato Gaspar Bono cabe asegurar que leía en las conciencias.

La Orden de los Mínimos, fundada hacia 1460, es decir, en unos momentos en que la sociedad cristiana comenzaba a sentir deseos vivos de restauración y de apostolado reformatorio, no encarna aquel espíritu nuevo. Los seguidores de San Francisco de Paula se mantienen dentro del molde de las Ordenes mendicantes, según la estructura medieval. Forman un frente silencioso, aunque no menos heroico, donde la humildad puede tener menos quiebras. De aquí que la tendencia apostólica, la salvación del prójimo, no encaje en la espiritualidad del beato Gaspar Bono como fin primordial, si no es dentro de los muros del cenobio. Mandará al hermano limosnero que le cuente los pecados y públicos desórdenes de que haya tenido noticia por las calles, a fin de aplacar a la justicia divina con oraciones y penitencias, pero no irá a buscar a los pecadores.

En el seguimiento de la pobreza fue no menos admirable. Por intervención de san Juan de Ribera, a la sazón arzobispo de Valencia, el padre Gaspar fue elegido provincial. Y si aceptó el cargo a pesar de todas las razones que pudo discurrir su humildad, en la pobreza no toleró interpretaciones contrarias a aquella virtud. Aunque padeció muchas enfermedades graves, hasta el final de su vida, superó a todos sus hermanos en penitencias y la mortificación del cuerpo. Después de su muerte obró muchos milagros. Fue beatificado en 1786 por Pío VI.
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San FRANCISCO SOLANO. (1549-1610).
Martirologio Romano: En Lima, capital del Perú, san Francisco Solano, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que para salvar almas recorrió en todas las direcciones América Meridional, enseñando con palabras y con milagros a los indios y a los mismos colonizadores españoles la novedad de la vida cristiana.

Nació en Montilla (Córdoba), en el seno de una familia hidalga. Estudió en el colegio de jesuitas de Córdoba, y a los 20 años (1570) ingresó como franciscano en el convento de San Laurencio de Montilla con el deseo de ser misionero (era un pequeña comunidad perteneciente al movimiento llamado de los “Hermanos del Santo Evangelio”); después pasó para continuar con sus estudios al convento de Nuestra Señora de Valverde de Sevilla. Se distinguió por su espíritu de sacrificio y por su devoción a la Eucaristía. Fue ordenado sacerdote en 1576. Fue muy aficionado a la música. Vivió con gran austeridad y mucha oración. En 1580, el padre provincial, le ordenó regresar a Montilla, porque su padre había muerto y no debía estar lejos de su madre, aquí se dedicó a la predicación, a la atención de los enfermos, especialmente a los apestados, a la confesión y a la catequesis. Pasó por el convento de San Francisco de Arrizafa de Córdoba, como maestro de novicios donde contrajo la peste atendiendo a los enfermos. En 1583 fue trasladado al convento de San Francisco del Monte, con los encargos de maestro de novicios, vicario conventual y predicador. Luego fue nombrado guardián de la casa. En 1587 fue destinado al convento granadino de San Luis del Real de Zubia.

En 1589, en una pequeña flota que conducía el virrey del Perú, Hurtado de Mendoza, se embarcó con un grupo de compañeros que pasaban a América para ser misioneros. Llegaron a Cartagena de Indias y de allí a Panamá. Luego en una frágil nave, cargada de negros, se dirigieron hacia El Callao (Perú). La nave zozobró junto a la isla de Gorgona, frente a Colombia. En grupo fueron llevados a tierra. Solano se quedó el último para auxiliar a todos los esclavos para bautizarlos. Llegaron por fin a las costas del Perú en 1590, y desde allí por tierra a Lima. Se dedicó a obras de apostolado y caridad en hospitales y cárceles. Era a la sazón obispo de Lima, santo Toribio de Mogrovejo.

De allí partieron por malos caminos, a través de los Andes, hacia Tucumán, el Cuzco y la actual Bolivia. Jornadas heroicas y agotadoras. Sólo llevaba algunos libros y un violín. Once años vivió en Tucumán. Realizó una actividad misionera extraordinaria. Aprendió las lenguas indígenas. Los indios le querían como a su rey: Tupá, le llamaba postrándose ante él. Algunos le llamaron “loco”; otros “engañador de indios”. Recorrió las regiones de Rioja, Córdoba, Paraguay, Uruguay, Santiago del Estero y, según algunos, hasta el Gran Chaco. Consiguió muchas conversiones, y dejó testimonio claro de su santidad. Obediente a la voz de Dios, recorrió de nuevo el largo camino que le llevó a Lima. Por humildad no aceptó el cargo de guardián. Lo enviaron a Trujillo y allí se vio obligado a aceptar el cargo.

Otra vez en Lima en el convento de Nuestra Señora de los Ángeles, donde fue guardián, salía por calles y plazas, con un crucifijo en la mano, exhortando a la conversión. Por la noche tuvo que dejar abierta la iglesia, por los muchos que acudían a confesarse. Santa Rosa de Lima le ayudó con sus penitencias. El virrey le pidió moderación. En Lima sus superiores y el virrey tuvieron que amonestarle porque sus palabras conmovían de tal manera al gentío que se suscitaron tumultos. Francisco se retiró a la oración y la contemplación en el convento de San Francisco de Lima, hasta que consumido más por los trabajos que por la edad falleció. Su canonización tuvo lugar en 1726.
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Beato GHEBRE MIGUEL. (1791-1855).
Martirologio Romano: En Cerecca-Ghebaba, pueblo de Etiopía, beato Ghebre Miguel, esto es, “Siervo Miguel”, presbítero de la Congregación de la Misión y mártir, que buscó siempre en sus estudios y en la oración la verdadera fe. Habiendo abrazado el dogma de la verdadera Iglesia, sufrió por ello primero cárceles, y después, custodiado por soldados y cargados sus pies con cadenas, fue obligado a caminar durante trece meses, hasta que, agotado por los azotes recibidos, falleció consumido por la sed y el hambre.

Nació en Mertulé Mariam, Dibo, en Etiopía. De niño había sido pastor, pero pudo estudiar y llegó a ser un joven erudito, teólogo copto y se hizo monje. Fue maestro de la escuela de Gondar, y fue el teólogo más famoso de la iglesia copta de Etiopía de su tiempo. En esta etapa de estudioso y docente ya había interiormente concebido muchas dudas acerca de la verdad del monofisismo de su iglesia.
En 1841, al morir el “abuna” u obispo copto de Etiopía, tuvo que ir a Egipto para que el patriarca copto designara al sucesor del fallecido. Mientras, el obispo misionero san Justino de Jacobis, que tenía amistad con el príncipe Ubié, le propuso que el nuevo obispo fuera nombrado desde Roma. El príncipe decidió que los etíopes que habían acudido a El Cairo visitasen también Roma, especialmente la tumba de los apóstoles y que hicieran una visita de cortesía al Papa. Ghebre que iba en el grupo tuvo la oportunidad de conocer el catolicismo, y también visitó Jerusalén.
El viaje supuso para Ghebre una gran crisis espiritual. El patriarcado copto le desilusionó, porque vio mala fe e ignorancia religiosa. Pero Roma y Jerusalén le entusiasmaron. De regreso a El Cairo, logró que el patriarca firmase un decreto aceptando la fe calcedonense, pero el nuevo “abuna” para Etiopía lo rompió, y fue entonces cuando Ghebre decidió pasarse al catolicismo en 1844, de manos de san Justino de Jacobis.

En Etiopía, Miguel y Justino, lucharon contra la herejía monofisista de los coptos etíopes, y en este tiempo, Miguel fue ordenado sacerdote e ingresó en los paules o Congregación de la Misión. Debido a su gran cultura, la misión que se le confió fue la de profesor del seminario católico, publicista de libros católicos en etíope, organizador de la labor apologética frente al monofisismo oficial, etc.
En el 1855 el nuevo "negus" de Etiopía, Teodoro II, inició una persecución contra sus súbditos católicos, por iniciativa del “abuna” Salema que estaba en contra de los misioneros. Justino fue apresado, torturado y expulsado del país. Miguel, estuvo trece meses en la cárcel y fue juzgado y condenado a muerte, pero el cónsul inglés logró que la pena se le conmutase por cadena perpetua. Lo atormentaron hasta que lo dejaron ciego, pero no aminoraron su perseverancia. Fue obligado a seguir al rey en sus desplazamientos a pie, pasando hambre, sed, azotes, hasta que contrajo disentería de la que murió en el campamento real en Cerecca-Ghebaba. Fue beatificado por el papa Pío XI el 3 de octubre de 1926.
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OTROS SANTOS DEL DÍA:

San Cynllo. s. V.
Es un santo galés al que las más antiguas genealogías lo presentan como hermano de san Teliano e hijo de Ensych de Hydwn Dwn y de Gwenhaf, hija de Llfonwy. No se sabe nada sobre su vida: en la tradición escrita aparece como uno de los discípulos de san Beuno. Se le han dedicado algunas iglesias en North Radnorshire y en Cardiganshire.

San Marciano de Frigento. s. V.
Según sus Actas, escritas muchos siglos después de su vida, era griego y rico. Distribuyó todos sus bienes entre los pobres, huerfanos y viudas y comenzó a vivir de forma ascética. Esto atrajo la admiración de sus vecinos. Para huir de los honores, dejó Grecia y marchó a Italia, estableciéndode en Frigento, como eremita. Aquí realizó varios milagros. Cuando, después, marchó a Roma con su amigo Lorenzo que debía ser consagrado obispo de Canosa, el papa san León I lo eligió obispo de Frigento, donde ejerció su episcopado de forma ejemplar. Patrón de Frigento y de Taurasi (Avellino, Italia).

San Optaciano de Brescia. M. c. 505.
Martirologio Romano: En Brescia, en la región de Venecia, san Optaciano, obispo, que subscribió las cartas sinódicas sobre la fe católica en la Encarnación, enviadas por Eusebio, obispo de Milán, al papa san León.
Obispo de Brescia (451-505), que subscribió la carta sinodal sobre la fe católica en la Encarnación enviada por san Eusebio, obispo de Milán, al papa san León I Magno.



San Vicente Madelgario. M. c. 677.
Martirologio Romano: En Soignies, de Brabante, en Austrasia, san Vicente o Madelgario, que con el consentimiento de su esposa santa Wadeltrudis abrazó la vida monástica y, según cuenta la tradición, fundó dos monasterios.
Nació en Hainaut. Padre de santos Landerico, Adeltrudis, Madelberta y Dentlin. Esposo de santa Wadeltrudis. Después de consagrar a Dios todos sus hijos, dejó su alto puesto en el gobierno merovingio del rey Dagoberto y se hizo religioso en la abadía de Haumont que había fundado él mismo en el 654.

Su decisión de dedicarse a la vida religiosa se hizo de común acuerdo con su esposa. Al tomar el hábito toma el nombre de Vicente. Más tarde fundó otra abadía en Soignies que la dirigió como abad hasta su muerte, que cedió su dirección a su hijo san Landerico, obispo de Metz. Patrón de Soignies.


San Marchelmo. M. c. 726.
Martirologio Romano: En Deventer, de Frisia, san Marchelmo, presbítero y monje, anglosajón de origen, discípulo desde su juventud de san Wilibrordo, al que acompañó en los trabajos que éste emprendió por Cristo.
Presbítero y monje anglosajón que siguió a san Willibrordo en Holanda y junto a san Lebuino predicó el evangelio en Overijssel; en el 738, acompañó a san Bonifacio de Maguncia a Roma. Murió en Oldenzeel.




San Liberto de Saint-Trond. M. 783.
Nació en Malinas, fue bautizado y educado por san Rumoldo, obispo de la ciudad, del cual recibió el hábito benedictino; se trasladó a la abadía de Saint-Trond donde fue asesinado por los bárbaros invasores.



Santa Tuscana. (c. 1280 - 1343).
Martirologio Romano: En Verona, en los confines de la región de Venecia, santa Tuscana, la cual, muerto su esposo, distribuyó todos sus bienes entre los pobres, y como miembro de la Orden de San Juan de Jerusalén dedicó su vida al cuidado de los enfermos.
Nació en Zevio (Verona, Italia). En 1310 se casó con Alberto Canoculi (“el de los ojos de perro”), con el que vivió castamente su relación marital. Cuatro años después, Tuscana se trasladó a vivir a Verona, donde pudo dedicarse con total dedicación a los pobres y abandonados, a los que solía visitar y socorrer en sus humildes casas.

En 1318, al quedarse viuda entregó sus bienes a los pobres y se entregó de por vida al cuidado de los enfermos en la Orden de San Juan de Jerusalén. Trabajó en el hospital de la Orden en Verona, contiguo a la iglesia del Santo Sepulcro, donde con dulzura y caridad cristiana se entregó toda al servicio de los enfermos. Extenuada por las fatigas, pero feliz por el bien cumplido, se durmió en el Señor en Verona. Hoy está sepultada en la antigua iglesia del Santo Sepulcro, hoy iglesia de Santa Toscana de Verona.

Rafael de Barletta. Beato. M. 1566.
Nativo de Ascrivio (Dalmacia). Vivió mucho tiempo como hermano converso en el convento de Santa María de la Cruz de los Siervos de María de la ciudad de Barletta (Puglia, Italia). Fue un humilde limosnero a beneficio primero de los pobres y después de sus frailes, austero consigo mismo en el hábito, alimento y descanso. Fue tentado muchas veces por el diablo, pero siempre salió vencedor.
El día de su muerte tuvo un sueño sobre su eminente muerte, despertó a los frailes para no quedarse sin el viático. Recibió los sacramentos de manos de fray Bartolomeo Giannettasio de Giffoni de Sieti (Salerno), frente al altar de la Virgen, que era el superior.

Su cuerpo estuvo expuesto durante tres días porque fue muchísima la gente a rendirle honores. Por su caridad fray Rafael era muy conocido en la ciudad. A menudo daba el pan o la limosna que había recogido a los necesitados. Y volvía a recoger limosnas. Lo celebran como beato en la Orden de los Servitas.

Ricardo Langhorne. Beato. (1625-1679).
Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, beato Ricardo Langhorne, mártir, insigne jurista, que acusado de traición, siendo rey Carlos II, fue condenado a la pena capital y entregó su alma a Dios en el patíbulo de Tyburn.
Nació en Bedfordshire, estudió Derecho en el Inner Temple, porque era una de las pocas carreras que entonces estaba permitida a los católico. Se inscribió en el colegio de abogados en el 1654, y fue un prestigioso abogado que se encargó de los asuntos legales de las propiedades de los jesuitas y de otros muchos católicos del país. Fue arrestado en 1678 por participar en la falsa conjura contra el Estado inventada por Titus Oaetes; fue encerrado en la prisión de Newgate. Tuvo un juicio público en 1679, y no pudo probarse nada, y le condenaron a muerte si no entregaba la lista de los conjurados, pero como no había conjura no pudo entregar nada y nada pudo ser probado, además su conciencia le hubiera impedido acusar a nadie.

Fue ejecutado en Tyburn, Londres. En la cárcel escribió un “Memorial”, así como algunas oraciones que fueron publicada tras su muerte por su hijo Ricardo, que publicó también una defensa que él había escrito acerca de la potestad del rey para otorgar gracia a los condenados a muerte. Su esposa, Dorotea Legatt, aunque era protestante, siempre estuvo convencida de su inocencia. Fue beatificado el 15 de diciembre de 1929 por Pío XI.

San Juan Wang Kuixin. (1875-1900).
Martirologio Romano: En la ciudad de Nangon, en la provincia china de Hebei, san Juan Wang Kuixin, mártir, que durante la persecución llevada a cabo por el movimiento de los Yihetuan prefirió morir por Cristo antes que mancharse con una leve mentira.
Hermano de san José Wang Kuiju. Casado y padre de familia, al saber los horrores que practicaban los boxers llevó su familia a la población de Chan-Kia-Tchoang, donde la dejó encomendada a la misericordia de Dios, y volvió a su pueblo junto con su hermano cuando en Nankong fue delatado a los boxers, que mataron allí a su hermano. Entonces huyó a Ceu-Ly-pu, pero fue localizado y llevado ante el mandarín local, que quería salvarlo, y por ello le propuso que disimulara su religión, pero Juan le respondió que no tenía por qué ocultar su fe, el mandarín, muy a su pesar lo entregó a los bóxers que lo decapitaron a las afueras de la población. Tenía 25 años. Fue canonizado el 1 de octubre de 2000 por SS. Juan Pablo II.
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