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INDICE

Buenaventura, Santo Obispo y Doctor de la Iglesia
San JOSÉ DE TESALÓNICA
San ATANASIO DE NÁPOLES
San VLADIMIRO DE KIEV
Beato BERNARDO DE BADEN
Beato IGNACIO DE AZEVEDO y 38 compañeros mártires de Tazacorte
San POMPILIO MARÍA PIRROTTI
Beata ANA MARÍA JAVOUHEY
OTROS SANTOS DEL DÍA
Santa Edith de Polesworth-San David Munktorp-San Donaldo-Beata Ana María Javouhey-Beato Bernardo de Baden-Beatos Ignacio Acevedo y Francisco Godoy, Mártires



San Balduino de Rieti
Si tomáis parte en los sufrimientos,
tendréis parte también en la consolación.
(2 Corintios, 1, 7)


Martirologio Romano: En Rieti, ciudad de la Sabina, san Balduíno, abad, discípulo de san Bernardo en el monasterio de Claraval, que fue enviado por el mismo san Bernardo a esta ciudad para fundar y regir el monasterio de San Mateo sub Lacu (1140).

Balduino era hijo de Berardo, conde los Marsi, y hermano de Reinaldo, abad del monasterio de Monte Casino. Más tarde el Papa Inocencio II lo nombró cardenal en 1138
Balduino prefirió ser un monje cisterciense. Y tuvo la suerte de estar bajo la égida y dirección del propio san Bernardo de Claraval.

Apenas se ordenó de sacerdote, lo enviaron a un monasterio en el que encontró muchas dificultades. Pero detrás tenía a Bernardo para orientarlo y ayudarle en todo lo que necesitaba.

Murió joven en el año 1140, y está enterrado en la catedral de Rieti, Italia.
En seguida empezó el culto a san Balduino. La gente admiraba en él su santidad, la riqueza de gracias con que Dios lo había adornado, los milagros que hacía en su nombre para la mayor gloria de Dios.
De hecho, sus reliquias se conservan en al altar de la Capilla "de las Gracias".

Todo el rico mundo interior d Balduino tenía la fuente milagrosa de la unión con Dios, de su oración continuada. El trabajo era para él oración, y ésta es el mejor medio para avanzar por la senda a la que Dios llama a todo ser humano que quiere ser más él mismo.

La abadía que rigió durante años, es todo un testimonio de cómo viviendo la oración, llevando una vida austera y entregándose con amor a los hermanos, todo resulta fácil. Por eso, Balduino, siguiendo este tipo d vida, escaló la santidad.

MEDITACIÓN SOBRE LA PRIVACIÓN
DE LAS CONSOLACIONES ESPIRITUALES


I. Dios permite a veces que los santos sean privados de todas las consolaciones espirituales. en este triste estado todo apena: la penitencia les es insoportable, la oración les da tedio, la lectura espiritual y las prácticas de devoción les son fastidiosas. No te asombres de encontrarte en este estado: ¿acaso el Señor no fue abrumado de tristeza en el huerto de los Olivos? ¿No se quejaba, en la cruz, de que su Padre lo había abandonado? Por esa falta de gusto no interrumpas tus ejercicios de devoción; si los haces con menos satisfacción, los harás con más mérito.

II. Dios permite que caigas en este estado de desolación para castigarte por tu tibieza o por algunas faltas leves que has cometido. Tal vez sea la causa tu negligencia en no prepararte para la oración como es debido. Dios quiere hacerte conocer que la devoción sensible es un don: te la concede cuando a Él le place, la retira para humillarte cuando lo juzga oportuno. Pero, sin tanto examinar por qué Dios te trata de tal suerte, saca provecho de ese estado, ten paciencia y redobla el fervor. Si el Esposo se esconde, es para que lo busques con más afán.

III. Examina seriamente qué motivo has dado a Dios para que se retire, e implora su perdón. Reconoce que eres indigno de sus mercedes y que ya eres demasiado feliz con poder servirlo gimiendo en esta vida; no es en este mundo donde Dios recompensa a los elegidos. Dile, sin embargo: Señor que sois todo mi gozo, ¿Por qué me ocultáis vuestra divina faz? ¿Dónde estáis? ¿Dónde os encontraré yo, mi divino Esposo? (San Agustín).


La dedicación a la oración - Orad por los remisos
en el servicio de Dios.

ORACIÓN

Oh Dios, que en este día habéis hecho pasar al bienaventurado Enrique, vuestro confesor, de un trono terrenal al reino eterno, haced, os lo imploramos, que, así como él triunfó por vuestra gracia de las seducciones del siglo, despreciemos nosotros también los vanos atractivos del mundo, para presentarnos a Vos con un corazón puro. Por J. C. N. S. Amén.

San BUENAVENTURA. (c.1221 - 1274). Doctor de la Iglesia.
Martirologio Romano: Memoria de la inhumación de san Buenaventura, obispo de Albano y doctor de la Iglesia, celebérrimo por su doctrina, por la santidad de su vida y por las preclaras obras que realizó en favor de la Iglesia. Como ministro general rigió con gran prudencia la Orden de los Hermanos Menores, siendo siempre fiel al espíritu de san Francisco y en sus numerosos escritos unió suma erudición y piedad ardiente. Cuando estaba prestando un gran servicio al II Concilio Ecuménico de Lyon, mereció pasar a la visión beatífica de Dios. Se llamaba Juan de Fidanza y nació en Bagnoregio (Viterbo) entonces perteneciente a los Estados Pontificios. Su padre se llamaba Juan de Fidanza y era médico y su madre, María Ritelli. Ingresó en la Orden franciscana en 1235, no sólo por vocación, sino también para cumplir un voto de su madre hizo a san Francisco de Asís, cuando éste le curó de una grave enfermedad cuando era niño oblato en el convento franciscano de su pueblo. El pobre de Asís cuando le sanó exclamó "o buona ventura!" (de ahí le viene el nombre de "Buenaventura"), aunque es posiblemente una leyenda. Se formó en París, en plena lucha teológica, allí fue discípulo de san Alejandro de Hales (de quién heredó la cátedra en la Sorbona (1249-1255), amigo y admirador de santo Tomás de Aquino. Su lema fue: "Amando a todos los hombres del mundo en la caridad de Cristo hazte igualmente amable a todos".  Para Buenaventura, como para san Agustín, la unión del alma con Dios es el término de toda ciencia, y esto se verifica por el amor. Por eso su enseñanza es más afectiva y práctica que especulativa. Ingresó en los franciscanos en París en 1243. Fue nombrado maestro regente de la Universidad de París. Es llamado el segundo fundador de la Orden franciscana por su labor desplegada cuando fue elegido general en 1257, en el capítulo celebrado en Roma y presidida por el papa Alejandro IV y a instancias del beato Juan Buralli de Parma, a quién sucedía. La Orden de Fraile Menores estaba muy dividida, pero nuestro santo, antepondrá a todos los honores, consideraciones políticas y doctas palabras, el espíritu de sencillez del fundador. Con suavidad y energía animó a los hermanos relajados y frenó los extremismos de los "fraticelli". Comparó la situación de la Orden, que en aquel momento contaba con 30.000 miembros, con las 10 plagas de Egipto. Señaló diez abusos. Ejerció este ministerio durante 16 años, en los cuales visitó los conventos, presidió los Capítulos y escribió libros de teología, se preocupó de la observancia de la regla. Escribió unas constituciones en Narbona, que fueron aprobadas en 1223, donde añadió a la regla de san Francisco, la obligación del estudio de los frailes que se fueran a dedicar a la confesión y a la predicación.  Fue nombrado obispo de York pero rechazó el cargo. Como cardenal y obispo de Albano, trabajó con gran acierto en el Concilio de Lyon por la unión de griegos y latinos y mostró su viabilidad en el amor. Además trabajó también, junto con el papa san Gregorio X, para establecer un diálogo interreligioso entre ortodoxos, católicos y musulmanes. En este concilio intuyó que los mendicantes podían desaparecer y logró que tanto los franciscanos como los dominicos no fueran excluidos del decreto de abolición de nuevas Ordenes. Lavaba la vajilla de su convento, cerca de Florencia, cuando los enviados del Papa fueron a anunciarle que era cardenal, y según la tradición les pidió que colgaran el capelo de la rama de un árbol porque tenía las manos grasientas y sucias. "Esto será más duro", suspiró. Era el hombre más culto de su Orden, pero también el más humilde y el que mejor había entendido el espíritu de san Francisco. Escribió: "Itinerario de la mente en Dios"; "El árbol de la vida"; "Le cinque feste del bambino Gesú"; "Conferencias sobre el Hexamerón". A unos discípulos que tenía dificultades para creer, les decía así: "Es verdaderamente extraño que no podáis descubrir el principio de todas las cosas, cuando se halla tan cerca de vosotros, escrito su nombre con letras de fuego en la bóveda del firmamento, y con letras de oro en el fondo de vuestras conciencias". Se cuenta que un día fue a Monteripido (Perugia), para visitar al beato fray Gil de Asís, uno de los primeros discípulos de Francisco. Beato Gil, preocupado por la nueva dirección que había tomado la Orden, pregunto a Buenaventura, con la intención de entrar en polémica: - "Maestro, a vos Dios ha dado grandes dones de inteligencia, por nosotros de poco ingenio y sin estudios, que no tenemos ninguna ciencia, ¿qué haremos para salvarnos?". Buenaventura dijo: "Si Dios da al hombre la gracia de poderlo amar, esto basta". Gil, queriendo profundizar más le pregunto de nuevo: "¿Puede entonces un ignorante amar a Dios como un docto?". Y Buenaventura le contestó: "Una viejecita puede amarlo incluso mas que un maestro de Teología". Beato Gil contento de sus respuestas, se volvió diciendo a un personaje imaginario: "Viejecita, pobrecilla, simple e ignorante, ama al Señor y podrás llegar a ser mas grande que fray Buenaventura, maestro de Teología". Es conocido como el "Doctor Seráfico". Murió en Lyon con 47 años y predicó su amigo el dominico Pedro de Tarantasia, futuro papa san Inocencio V. La urna que contenía sus restos fue quemada por los hugonotes en 1562, salvándose sólo la cabeza, que desapareció definitivamente durante la Revolución francesa. Fue canonizado en 1482 por el papa Sixto IV. Patrón de Lyon. MEMORIA OBLIGATORIA. INDICE
San JOSÉ DE TESALÓNICA. (760/2 - 832).   Martirologio Romano: En Tesalia, tránsito de san José, obispo de Tesalónica, hermano de san Teodoro Estudita, que durante su vida de monje compuso muchos himnos y, promovido al episcopado, tuvo que sufrir pronto muchos y crueles tormentos, pues se vio precisado a defender la disciplina eclesiástica y las sagradas imágenes. Relegado a Tesalia, murió de hambre. Nació en Constantinopla, en el seno de una familia de la nobleza. Hermano de san Teodoro Estudita. En el 781, bajo la influencia de su tío Platón, abad de un monasterio en Bitinia, toda la familia abrazó la vida religiosa. El padre se retiró con sus hijos varones a una propiedad familiar en Sakoudion, en el monte Olimpo. Cuando en el 795, Constantino VI repudió a su mujer legítima para casarse con otra, estos monjes se opusieron al matrimonio y por ello fueron exiliados. La llegada al poder de Irene, garantizó un período de tregua a los monjes, que entre el 798 y el 799, tras las incursiones árabes, se retiraron al monasterio de Stoudios en Constantinopla. José se encontró entre estos monjes, mientras su hermano fue elegido hegúmeno. En el 806 fue nombrado arzobispo de Tesalónica, y en el sínodo del 809, al negarse a aceptar el matrimonio del emperador, por no estar bendecido por la Iglesia, fue de nuevo exiliado junto a su hermano y su tío Platón. Fueron de nuevo rehabilitados por el emperador Miguel I Rangabe, en el 811, pero con el advenimiento de León V el Isaúrico, y la lucha iconoclasta, José, al negarse a defender la herejía, fue deportado a una isla en el 815. Un nuevo emperador, Miguel II, les devolvió la libertad. Pero tuvo que sufrir un cuarto exilio con el emperador Teófilo, a causa de la iconoclastia, y murió en el exilio de Tesalia agotado. Fue un gran defensor de la ortodoxia y escribió algunas obras poéticas y oratorias. José representa al monje, que defiende la libertad religiosa, frente a la ingerencia de los poderosos, el culto divino y, en particular, las imágenes, consciente de poder afrontar con ello el martirio. INDICE
San ATANASIO DE NÁPOLES. (c.831 - 872). Martirologio Romano: En Nápoles, ciudad de la Campania, san Atanasio, obispo, a quien las insidias de su impío sobrino Sergio hicieron sufrir mucho, hasta verse incluso expulsado de su sede episcopal. Sumido en la miseria, voló al cielo en Véroli, país de los hérnicos. Nació en Nápoles. Hijo de Sergio I, duque de Nápoles. Predestinado por su padre a la vida religiosa, a los diez años fue confiado a los sacerdotes de la iglesia napolitana de Santa María la Mayor. Tuvo unas grandes dotes intelectuales, especialmente literarias y una vivencia profunda de la virtud. Fue ordenado sacerdote por el obispo Juan el Escriba de Nápoles. A su muerte, fue nombrado obispo de Nápoles (850-872) a los 18 años; recibió la ordenación episcopal en Roma de manos del papa san León IV. Se preocupó mucho de la educación del clero en el aspecto religioso y literario; estuvo comprometido por la prolongada guerra entre Nápoles y los longobardos beneventanos. Promovió la recuperación de edificios religiosos; mostró una particular devoción por el patrón de la ciudad san Jenaro, hizo restaurar ricamente su oratorio; fundó un monasterio al que confió la basílica de la ciudad. Gozó de la estima del papa san Nicolás I, que le concedió un puesto de honor en el sínodo del 863, convocado contra el cismático Juan, arzobispo de Rávena. En los últimos años fue encarcelado y expulsado por su sobrino Sergio, en cuyas manos estaba el poder de la ciudad, ya que Atanasio luchó por la independencia de la Iglesia del poder político. Murió en Veroli, cerca de Montecasino; otros autores dicen que murió después de muchos padecimientos entre los hérnicos (Lacio, Italia), lleno de fatigas en San Quirico. INDICE
San VLADIMIRO DE KIEV. (c.960 - 1015).  Martirologio Romano: En Kiev, ciudad de Rusia (ahora en Ucrania), san Vladimiro, príncipe, bautizado con el nombre de Basilio, que se preocupó de propagar la fe ortodoxa en los pueblos que gobernaba. Nació en Kiev y era hijo del príncipe Sviatoslav, perteneciente a la tribu varega (normandos). Tuvo como abuela a santa Olga. Padre de Boris y Gleb. Siendo muy joven, se le asignó el principado de Nóvgorod, bajo la guía de su tío Dabrynia. Muerto su padre, subió al trono su hermano Jaropolk; las relaciones con su hermano se hicieron imposibles y tuvo que refugiarse en Escandinavia. Derrotó a su hermano y subió al poder en el 979. Era pagano y mandó al martirio a los santos Teodoro y Juan; vivió la poligamia y tuvo varios hijos de sus mujeres; promovió el culto pagano y mando erigir muchos ídolos, a quienes sacrificaba víctimas humanas.  En el 987 se hizo bautizar, (tomó el nombre de Basilio) tanto por política como por convicción, y promulgó la obligatoriedad del bautismo para todos sus súbditos. Se casó con Ana princesa bizantina, que fue lo que le hizo hacerse cristiano para no perder la ayuda del emperador Basilio II. Su santidad estriba sobre todo en que supo entender que por la vía del cristianismo los pueblos caminaban hacia la salvación, aunque de él no podamos decir que fuera lo que hoy entendemos por un santo. Aunque organizó la jerarquía eclesiástica y en su vida personal cambio y vivió una vida honesta. Destruyó los santuarios paganos y los convirtió en iglesias cristianas de rito bizantino. Mantuvo relaciones con Roma, con el intercambio de embajadores. Acogió a san Bruno Bonifacio, que con un grupo de monjes evangelizó a los pacenegos. Se erigieron varias diócesis durante su reinado. Tiene culto litúrgico. INDICE
Beato BERNARDO DE BADEN. (1428-1458).   Martirologio Romano: En Montcallier, pueblo del Piamonte, beato Bernardo, marqués de Baden, que cuando se dirigía a Oriente para defender a los cristianos, ya que Constantinopla había sido conquistada por los enemigos, le sorprendió la muerte. Nació en Baden, y era hijo de Jacobo, margrave de Baden y de Catalina de Lotaringia. De Bernardo se tienen poca información sobre su vida, fue educado en la corte de Francia y encaminado a la carrera militar por Francesco Sforza (1401-1466). En 1447 al servicio de la República Ambrosiana, participó en la defensa de Milán durante la invasión de los venecianos. Se sabe que estuvo comprometido matrimonialmente con Magdalena, hija de Carlo VII de Francia, pero parece que la boda nunca se celebró. Posteriormente dejó la vida militar para seguir la carrera diplomática, más apta a su pacífica personalidad, dentro de este campo desarrolló su actividad al servicio del emperador Federico III, renunciando para ello al trono de Baden, título al que era heredero después de la muerte del padre; dejando la regencia a su hermano Carlos, para así dedicarse a cumplir misiones de paz entre numerosos principados Europeos. Se ofreció en varias cortes europeas para organizar una cruzada contra los turcos que habían tomado Constantinopla.  Cayó enfermo, y decide emprender el viaje para regresar a Baden atravesando el Piamonte, pero le llega a Moncalieri murió pese a los cuidados que recibió de los frailes franciscanos que lo hospedaron; posiblemente la causa de la muerte de este joven príncipe de 30 años, no fue la peste, sino las consecuencias del debilitamiento físico, después de que haber superado la fase aguda de aquella enfermedad, de haber estado contagiado no habría emprendido el viaje, lo que hubiese extendido la epidemia en otros lugares e incluso contagiado a sus acompañadores. Todos los que le trataron le tuvieron como un hombre santo, dada su piedad y espiritualidad, su entusiasmo religioso y la pureza de su vida. Fue enterrado en la iglesia de Santa María de la Scala y sobre su sepulcro siguieron sucediendo numerosos milagros, que hicieron extender la veneración y el culto de beato en varias regiones de Europa. El Papa Sixto IV le beatificó en 1479, en presencia de su madre y sus hermanos. Es junto san Conrado patrón de la diócesis de Friburgo en Suiza, de Baden y de Moncalieri. INDICE
Beato IGNACIO DE AZEVEDO y 38 compañeros mártires de Tazacorte. M. 1570.
Martirologio Romano: Pasión de los mártires beatos Ignacio de Azevedo, presbítero, y treinta y ocho compañeros, religiosos todos de la Compañía de Jesús, que cuando se dirigían a las misiones del Brasil, su nave, de nombre “San Jacobo”, fue asaltada por un barco pirata, cuyos ocupantes, por odio a los católicos, los traspasaron con espadas y lanzas. Nació en Oporto, otros autores dicen que en Coimbra, en el seno de una familia de la nobleza portuguesa; ingresó en la Compañía de Jesús en 1548; era un religioso de dotes excepcionales, respetado por todos. Fue rector de Lisboa y Braga, provincial de Portugal y visitador del Brasil. San Francisco de Borja, prepósito general de la Compañía le encargó visitar los colegios de la Orden y remitirle informes del país. De vuelta a Europa en 1568, Ignacio reclutó a 39 misioneros para embarcarse de nuevo rumbo al Brasil. Salieron de España, en 1570, divididos en varias naves, con dirección al Brasil. Ignacio de Azevedo estaba con 39 jesuitas, en la nave “Santiago”. Eran 32 portugueses y 8 españoles; destacaban por su juventud casi todos, en la mayoría estudiantes universitarios y técnicos.  Ocho días después llegaron a la isla de Madeira, donde se detuvieron esperando vientos favorables. Llegaron a la isla de La Palma, donde la tripulación quería intercambiar mercancías. Camino de la capital, San Miguel, un fuerte viento les alejó de la costa y fueron a parar a la localidad de Tazacorte, en la isla de la Palma. De pronto fueron asaltados por piratas hugonotes al mando del capitán Jacques Sourie. Los tripulantes se defendieron con valor, pero fueron heridos y apresados. La consigna del Capitán pirata fue: “¡Que mueran todos los perros jesuitas que van a esparcir sus malas doctrinas al Brasil!”. El padre Ignacio murió entre los últimos, diciendo: “Yo soy católico y muero por mi fe: los ángeles y los hombres son testigos”, animándoles con una imagen de Nuestra Señora que en Roma le había confiado para el Brasil, san Pío V. Sólo fue perdonado por los piratas el cocinero, para servirse de él. Pero un sobrino del capitán que había pedido ya su admisión en la Compañía, Juan Sanhoaninho, toma la sotana de uno de los mártires y vestido con ella firma con su sangre su vida. La beatificación de los misioneros tuvo lugar en 1854 por el beato Pío IX. También estaban, entre otros: los portugueses: Alejo Delgado, Álvaro Mendes, Amaro Vaz, Andrés Gonçalves, Antonio Correia, Antonio Fernández, Antonio Soares, Benito de Castro, Brás Ribeiro, Diego de Andrade, Diego Pires, Domingo Fernándes, Francisco Alvares, Francisco de Magalhaes, Gaspar Alvares, Gonzalo Henriquez, Juan Adanto, Juan Fernandes I, Juan Fernandes II, Juan Sanjoaninho, Luis Correia, Luis Rodrigues, Manuel Álvares, Manuel Fernándes, Manuel Pacheco, Manuel Rodrígues, Marcos Caldeira, Nicolás Dinis, Pedro de Fontoura, Pedro Núñez, Simón da Costa (16 Agosto), Simón López. Los españoles: Ignacio de Azevedo, Alonso de Baena, Esteban de Zudaire, Francisco Pérez Godoy, Fernando Sánchez, Gregorio Escribano, Juan de Mayorga, Juan de San Martín Rodríguez, Juan de Zafra. INDICE
San POMPILIO MARÍA PIRROTTI. (1710-1766).  Martirologio Romano: En Campi Salentina (Apulia), san Pompilio María Pirrotti, sacerdote, religioso de la Orden de Clérigos Regulares de las Escuelas Pías, predicador popular. Nació en Montecalvo Irpino, Italia, en el seno de una familia de la alta sociedad. En 1726, huyó de su casa y marchó al noviciado de los escolapios en Nápoles. En 1728, hizo su profesión religiosa y fue destinado a Chieti a estudiar Filosofía y Retórica, pero su mala salud le impidió realizar con normalidad sus estudios. Fue destinado a Melfi, Turi, Francavilla, Bríndisi como profesor. Su mala salud le hizo sufrir mucho. Convivieron con él rarezas y excesos en el apostolado con una profunda vida religiosa. Se hundió en las depresiones que le duraron meses, y cada vez se levantó para proseguir “la lucha por las almas” como él decía. Tuvo experiencias místicas que acrisolaron su temperamento. En 1739 llegó a Ortona a Mare donde trabajó como profesor del seminario, y en malas condiciones materiales y psíquicas obtuvo del Papa el nombramiento de “predicador apostólico”. Comenzó aconsejando la comunión diaria, entonces en desuso y sospechosa de jansenismo. De ahí le vinieron las primeras dificultades en su ministerio. Su forma de predicar, en el que tenían gran presencias las penitencias físicas, así como el apostolado entre las monjas le llovieron no pocas incomprensiones y persecuciones. En 1742 fue trasladado a Lanciano, donde después de dos años le suspendieron la facultad de predicar. El obispo de Lanciano lo acusó de graves excesos y lo expulso de la diócesis en 1747, esto le llevó a una depresión y ataques de nervios. Al llegar a Nápoles se encontró suspendido de las facultades de confesar y predicar. Sorprendentemente, en 1748 el padre general lo llamó a Roma, como consultor-teólogo del cardenal de York. Dos meses después regresó a Nápoles. En 1749 fue autorizado a predicar la Cuaresma en Atesa y en 1751 fue elegido asistente provincial, pero renunció dos años más tarde. Fue tanta su virtud que se le llamó el "Padre Santo". Fundó la Archicofradía de la Caridad en la iglesia escolapia de Nápoles. Pero sufrió la calumnia y tuvo que salir expulsado de Nápoles. Fue destinado a Chieti, Ancona, Lugo en la Romaña, donde siempre se le prohibió predicar y confesar, incluso recibió proceso de la Inquisición, en cambio el pueblo estuvo con él. Parece que tenía dones taumatúrgicos. En todas las expulsiones le costó una depresión. En 1763 viajó para predicar en Manfredonia, siempre obediente, pero nuevas acusaciones y nuevas prohibiciones, y nuevo proceso de la Inquisición. Ahora las convulsiones fueron más graves que le impidieron comer, beber, pero caminaba, iba solo al oratorio, escribió sus sentimientos y comulgaba. Su unión con Dios alcanzó los más altos grados. Años más tarde regresó en olor de multitudes a Nápoles. Fue destinado a Campi di Lecce, donde será rector y encontró la paz. Antes de morir dijo: “He hecho bien a todos y no ha habido ni habrá persona alguna entre los nuestros que pueda decir: yo he recibido esta descortesía de Pompilio María”. Fue canonizado en 1934 por SS Pío XI. INDICE
Beata ANA MARÍA JAVOUHEY. (1779-1851). Martirologio Romano: En París, capital de Francia, beata Ana María Javouhey, virgen, fundadora de la Congregación de las Hermanas de San José de Cluny, que se dedican al cuidado de enfermos y a la instrucción cristiana de las niñas, Congregación que la beata consiguió implantar también en tierras de misión. Nació en Jallenge, cerca de Dijon (Francia); la llamaban Nanette. En 1791, en plena Revolución Francesa, el párroco Rapin prefiere exiliarse antes que prestar juramento al cisma exigido al clero; es substituido por un sacerdote juramentado. Nanette, a espaldas de sus padres, asiste a veces a su misa. Una noche, un sacerdote no juramentado llama a la puerta: "Me han requerido para asistir a un enfermo y no conozco el camino". Nanette, intrépida, se ofrece a acompañarlo. De camino, el sacerdote le explica la necesidad de permanecer fieles a la Iglesia de Roma. A partir de ese momento, y en colaboración con su familia, organiza ceremonias clandestinas y esconde a sacerdotes acosados por los revolucionarios. En cuanto se apacigua la tormenta, Nanette recorre los pueblos y, a golpe de tambor, reúne a la juventud para enseñarles el catecismo. Un día, recibe de Dios una misión muy precisa: "El Señor me hizo saber de manera extraordinaria, pero segura, que me llamaba al estado que he abrazado para instruir a los pobres y dar educación a los huérfanos", afirmará más tarde. Después de entregarse a la instrucción de los niños, primero en la localidad de Seurre y luego en Dole, Ana María se une a las monjas trapenses, en Suiza; después de un tiempo dejó esta Orden porque no era lo que la Providencia quería para ella. Aconsejada por su obispo, Ana María se establece en Châlon-sur-Saône. En 1807, fundó en Cabillón el Instituto de San José de Cluny, bajo la regla cluniacense; dedicada al cuidado de los enfermos y niñas pobres y entregadas también con gran tenacidad a ellos en tierras de misión. Envió a sus religiosas a trabajar en regiones muy distantes y ella misma trabajó durante varios años, con heroico coraje, en Senegal, la Guayana francesa y la Guinea francesa. A finales de abril de 1835, monseñor d'Héricourt, obispo de Autun, impone a la madre Ana María unos nuevos estatutos que trastocan de arriba abajo los antiguos y, según los cuales, se convierte en el superior general de las hermanas. Ante el rechazo por parte de ella, el prelado insiste, pero después ordena. Al no disponer ni del consejo de sus hermanas ni del tiempo necesario para sopesar la cuestión, la madre Ana María acaba firmando los nuevos estatutos. Al salir de aquella entrevista, un lancinante remordimiento se deposita en su alma: ha firmado demasiado de prisa, sin el acuerdo del capítulo general ni de los demás obispos afectados por los cambios. Aconsejada entonces por personas autorizadas, reconoce que su firma le ha sido arrebatada, que no ha sido concedida libremente y que no tiene valor alguno. Así pues, escribe al obispo comunicándole que se acogerá a los estatutos de 1827. Por la misma época, se les encomendó la emancipación de los esclavos de la Guayana. Todo ello se consigue con no pocas dificultades, sinsabores e incidentes dolorosos. No obstante, la oposición del obispo de Autun la persigue hasta la Guayana. El 16 de abril de 1842, la fundadora escribe que el obispo de Autun "ha prohibido al prefecto apostólico que me administre los sacramentos, a menos que lo reconozca como superior general de la congregación. Se lo perdono de todo corazón por el amor de Dios". El sufrimiento que genera esa situación, que durará dos años, es intenso. Ello se agrava con la circulación de libelos infamatorios contra la madre. El 18 de mayo de 1843, la madre se embarca de regreso a Francia. Aquella partida aflige a todo el mundo. Nada más llegar, obtiene de los obispos que la conocen bien el permiso para recibir los sacramentos. Sin embargo, el obispo de Autun sigue obstinado en su idea de ser reconocido como superior de la congregación. Para ello intenta influir en las novicias de Cluny, nombrando a un capellán que se dedique a desviarlas de sus superioras "rebeldes" contra el obispo. El 28 de agosto de 1845, la madre Javouhey se desplaza a Cluny, donde, tras hablar con gran serenidad a sus hijas, concluye de este modo: "Hijas mías, os dicen que seguirme es pecado; yo os digo que no es pecado seguir al obispo de Autun. Sois libres de elegir. Ya conocéis la situación; hay muchos obispos que tienen de nosotras una opinión diferente de la del obispo de Autun y que os acogerán con alegría. Todas las que quieran permanecer en la congregación, que me sigan hasta París". De entre las ochenta jóvenes, solamente siete rehúsan seguirla. El obispo de Beauvais, gran admirador de la madre, aborda entonces el asunto con resolución. Poco a poco, monseñor d'Héricourt queda aislado en su posición contra las hermanas, dándose cuenta finalmente de que había juzgado mal a la madre y de que se había abierto un abismo de incomprensión en su alma. El 15 de enero de 1846, se firma por fin un acuerdo entre él y la madre. A principios de 1851, la salud de la madre Ana María decae y, en el mes de mayo, con motivo de una visita a la casa de Senlis, debe permanecer en cama. El 8 de julio, se entera de la defunción del obispo de Autun. Unos días después, el 15, afirma al respecto: "Debemos considerar a monseñor como a uno de nuestros bienhechores. Dios se sirvió de él para enviarnos la tribulación, en un momento en que, a nuestro alrededor, sólo escuchábamos alabanzas. Resultaba necesario, porque, con el éxito que estaba alcanzando nuestra congregación, habríamos podido creernos importantes si no hubiéramos sufrido esas penalidades y contradicciones". Poco después de pronunciar esas palabras, entrega su alma a Dios. En aquel momento, su congregación contaba con unas 1.200 religiosas, dedicadas a buscar en todo la voluntad de Dios mediante la enseñanza, las obras hospitalarias y misioneras. Su fiesta se celebra en París. Fue beatificada por SS Pío XII el 15 de octubre de 1950. INDICE
OTROS SANTOS DEL DÍA: Uriel. Arcángel. (Iglesia copta)
En algunos textos apócrifos de la Biblia aparece su nombre después de los tres arcángeles mayores. Su culto está presente en la Iglesia copta que lo celebra el 15 de julio. Una iglesia dedicada a los Siete Ángeles “que están delante del trono de Dios”, entre ellos Uriel, existía en Palermo y se celebraba la fiesta el 20 de abril. Santa Valentina. siglo incierto. Su culto se basa solamente en el hecho que fueron encontrados sus restos en las catacumbas de Roma en el siglo XIX y entregadas en Nevers. Sus reliquias están custodiadas por las religiosas de la Caridad y de la Instrucción cristiana de Nevers. Con la aprobación del Papa Gregorio XVI, se fijó su fiesta en 1852. Venerada en Nevers. Santos Eutropio, Zósima y Bonosa. M. c. 273. Martirologio Romano: En el actual Fiumicino, santos Eutropio, Zósima y Bonosa, mártires. Mártires en Porto (Roma), durante la persecución de Aureliano. San Félix de Tibiuca. M. 303. Martirologio Romano: En Cartago, en la vía llamada de los Escilitanos, en la basílica de Fausto, inhumación de san Félix, obispo de Tibiuca y mártir, que a la orden del procurador Magniliano para que arrojase al fuego los libros de la Sagrada Escritura, respondió que prefería ser abrasado él antes que quemarlos, por lo que el procurador Anulino mandó que le atravesaran con una espada. Mártir junto con Audacto, Jenaro, Fortunato y Séptimo. Félix era obispo de Thibiuca en África y fue ejecutado por haberse negado a entregar los libros sagrados; fue una de las primeras víctimas de la persecución de Diocleciano. Las narraciones que nos han llegado de los otros mártires no son dignas de fe. San Catulino y compañeros. M. 303. Martirologio Romano: En Cartago, conmemoración de los santos Catulino, diácono y mártir, alabado por san Agustín en un sermón al pueblo, y demás santos mártires que descansan en la basílica de Fausto. Junto a Jenaro, Florencio, Julia y Justa. Mártires en Cartago; de Catulino, un diácono, tenemos un panegírico de san Agustín. No sabemos nada más de ellos. Sus restos están en la basílica de San Fausto. San Abudemio. s. IV. Martirologio Romano: En la isla de Ténedos en el mar Egeo delante de las costas del Helesponto, san Abudemio, mártir. Nació de la isla de Ténedos en el Helesponto, estrecho de Dardanelos (mar Egeo). Mártir durante la persecución de Diocleciano. San Felipe y diez niños. s. IV. Martirologio Romano: En Alejandría, ciudad de Egipto, santos mártires Felipe y diez niños. Mártir junto con Zenón y Narseo, en Alejandría; los "compañeros" eran 10 niños pequeños. San Plequelmo. M. c. 713. Martirologio Romano: Cerca de Roermond, en la ribera del Mosa, en los Países Bajos, san Plequelmo, obispo, oriundo de Nortumbria, que dedicó su vida a dar a conocer a muchos las riquezas de la fe en Cristo. Nació en Nortumbría, Inglaterra. Benedictino y obispo misionero, compañero de san Wiro, que murió en Roermond, Frisia de los Países Bajos. Dedicó su vida a dar a conocer a muchos las riquezas de la fe en Cristo. San Gumberto de Ansbach. M. c. 790. Martirologio Romano: En el monasterio de Ansbach, en Franconia (hoy Alemania), san Gumberto, abad, que fundó este monasterio en una casa de campo de su propiedad. Fue abad benedictino, pero su memoria se ha perdido a causa de la Reforma aunque ha quedado la iglesia de su nombre, hoy luterana, erigida sobre los cimientos de la abadía. San Ansuero y 28 compañeros. M. d. 1066. Martirologio Romano: En Ratzeburg, de Schleswig-Hostein, en Germania, san Ansuero, abad y mártir, lapidado con otros veintiocho monjes por los paganos de Wendes, sublevados contra quienes predicaban el Evangelio. Ansuero pertenecía a la nobleza de Schleswig y fue abad del monasterio benedictino de Saint Georgenberg en Ratzenburg (Dinamarca); desde este centro, él y sus compañeros evangelizaron el país. Ansuero fue lapidado junto a 28 miembros de su comunidad durante la reacción anticristiana que se desencadenó entre los vendos después de la muerte del emperador Enrique III. San David de Suecia. M. c. 1082. Martirologio Romano: En Västeras, en Suecia, san David, obispo, que, originario de Inglaterra, abrazada la vida monástica como monje cluniacense fue a predicar la fe cristiana a los suecos, y descansó piadosamente, ya anciano, en el monasterio que él mismo había fundado. La tradición dice que era un benedictino cluniacense inglés que deseaba morir mártir. En 1020, cuando oyó hablar de la muerte de tres sobrinos de san Sigfrido, se ofreció como colaborador y fue enviado a Sinenga, Suecia, para convertir a los suecos. Evangelizó a los suecos, todavía paganos, empezando por el sur del país y después en la región centro-oriental; habitó en el lugar donde ahora está la iglesia de Munkathorp cuyo nombre recuerda al monje (munk) que bautizaba a los recien convertidos en el agua de una cercana fuente. Fundó una abadía cluniacense, llamada más tarde Monkentorp, que gobernó como abad. Se dice que fue el primer obispo de Västeräs y apóstol de Västmanland y que fue sepultado en Monkentorp y después fue trasladado a la catedral de su sede episcopal. Por desgracia, como para otras reliquias de santos católicos, cuando Suecia se hizo luterana, estas fueron sepultadas en el cementerio y su sarcófago destruído. Ceslas. Beato. (1180-1242). Martirologio Romano: En Breslau, en Silesia, beato Ceslas, uno de los primeros presbíteros de la Orden de Predicadores, que trabajó por el reino de Dios en Silesia y en otras regiones de Polonia. Natural de Polonia. Presbítero de la colegiata de Santa María de Sondomierz. Acompañaba al obispo de Croacia a Roma, cuando se hizo dominico junto con su hermano san Jacinto, obispo de Cracovia, de las manos del mismo santo Domingo de Guzmán. Notable por sus virtudes apostólicas, celoso de la misión de predicar el Evangelio y recorriendo a pie toda Silesia, ayudó a extender la Orden y tomó parte de la fundación de la provincia de Polonia, de la que fue provincial. Fue director espiritual de santa Eduvigis de Polonia; la victoria del pueblo de Breslavia (Silesia) contra los invasores mongoles en el 1240, se atribuye a sus oraciones. El resto de su vida la pasó en actos insuperables de predicación y enseñanza; se hizo famoso por su don taumatúrgico con los enfermos y tullidos. Sus reliquias se conservan en Wroclaw. Clemente XI confirmó su culto el día 26 de agosto de 1713. Miguel Bernardo Merchand. Beato. (1749-1794). Martirologio Romano: En el mar, ante la costa de Rochefort, beato Miguel Bernardo Marchand, presbítero y mártir, que durante la Revolución Francesa fue encarcelado en Rouen por ser sacerdote, siendo trasladado después a una vieja nave, en la que enfermó y murió. Nació en El Havre. Inclinado desde joven al sacerdocio, consta que se ordenó subdiácono en septiembre de 1773, diácono un año más tarde y presbítero en Pascua de 1775. Fue enviado como vicario a Vaurouy, en el distrito de Caudebec, en Seine-Inférieure. Llegada la Revolución, se negó a prestar el juramento constitucional, por lo que fue privado de su cargo y más tarde acusado como refractario, siendo arrestado en Ruán en abril de 1793. Al año siguiente, el 12 de marzo salía hacia Rochefort como deportado, y al llegar alli fue destinado al barco “Les Deux Associés”. Se dedicó a atender a los compañeros enfermos, y cuando se vio a sí mismo enfermo de muerte no cesó en su actividad caritativa. Murió el 15 de julio de 1794 después de inhumanos tratos y le enterraron en la isla de Aix. Fue beatificado por Juan Pablo II el 1 de octubre de 1995 con otros mártires de la misma persecución. Antonio Beszta-Borowski. Beato. (1880-1943). Martirologio Romano: En el pueblo de Bielsk Podlaski, en Polonia, beato Antonio Beszta- Borowski, presbítero y mártir, que en tiempo de guerra fue hecho prisionero por los enemigos de la fe y fusilado después, descansando en la paz de Cristo. Nació en Borowskie Olki, Bialystok. Estudió en el seminario de Vilna. Fue ordenado sacerdote en 1904. Fue destinado a Vilna, Surwiliszki y Bielsk, fue luego nombrado canónigo honorario capitular de Pinsk, de cuya diócesis fue vicario general para el territorio de Bielsk Podlaski y sus contornos durante las ocupaciones soviética y alemana, sirviendo con gran celo a sacerdotes y seglares en tan difíciles circunstancias. Llevó una vida ejemplar, llena de espiritualidad y ascetismo, siendo ejemplar y edificante su manera de celebrar la santa misa. Fue arrestado junto con otros dos sacerdotes y 47 seglares, fueron llevados en camiones a un bosque cercano de Piliki, donde fueron fusilados por la Gestapo y enterrados en una fosa común. El papa san Juan Pablo II lo beatificó el 13 de junio de 1999. INDICE
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