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Ora por los que padecen éste mal


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Santoral del 22 de Agosto

INDICE


SANTA MARÍA REINA
San FELIPE BENIZI
Beato TIMOTEO DE MONTICCHIO
San JUAN KEMBLE
San JUAN WALL
Beato BERNARDO PERONI DE OFFIDA
Beato NARCISO DE ESTENAGA Y ECHEVARRÍA
Julio Melgar Salgado. Beato
OTROS SANTOS DEL DÍA
Santa María Reina. Santos: Timoteo, Hipólito, Sinforiano, Atanasio, obispos; Marcial, Saturnino, Epicteto, Félix, Fabriciano, Filiberto, Antusa, Agatónico, Zótico, Mauro, Ireneo

SAN TIMOTEO, Mártir
Si no os volvéis y hacéis semejante a los niños,
no entraréis en el reino de los cielos.
(Mateo, 18, 3).


San Timoteo fue martirizado en Roma, hacia el año 312, a causa de su celo en la predicación del Evangelio. Como rehusara sacrificar a los ídolos, fue desollado, untado con cal viva y, por fin, decapitado.

SAN HIPÓLlTO, Mártir

San Hipólito, floreció en tiempo del emperador Alejandro Severo. La santidad y ciencia de este Santo movieron al sumo pontífice a nombrarle obispo de Puerto Romano. El prefecto de Roma Ulpiano le hizo prender y arrojar en una profunda hoya llena de agua, donde murió el día 22 de Agosto de 229.

MEDITACIÓN SOBRE LA BREVEDAD DE LA VIDA HUMANA

I. La vida del hombre pasa en un momento; los días, los meses, las estaciones, los años se suceden unos a otros con tanta rapidez. que a la hora de la muerte nos parecerá. que apenas hemos comenzado a vivir. ¿Dónde están los hermosos días de tu juventud? Han huido para no volver. ¡Ah! si hubieses empleado mejor el tiempo que te ha sido concedido, tendrías derecho ahora a brillante recompensa.

II. No solamente es corta la vida, sino que está llena de miserias; ningún día hermoso sin nubes. ninguna alegría sin mezcla de amargura. ¡Ah! ¡si los placeres de esta vida son amargos, qué no serán sus dolores, sus gemidos y sus lágrimas! La vida es dulce para los insensatos, amarga para los sabios. Oh vida humana, quien te ama no te conoce; los que te menosprecian, ésos son los que te comprenden. (San Gregorio).

III. No te preocupes, pues, por vivir mucho tiempo. Si vives mal, tu vida no será sino demasiado larga; si quieres santificarte, tendrás tiempo para hacerlo, aunque sea pequeño el número de años. Piensa realmente en emplearlos para el cielo, porque aun la vida de los patriarcas, comparada con la eternidad, no fue sino un punto imperceptible. Pasa, pues, útilmente este breve momento sobre la tierra, y no olvides que de la pérdida del tiempo depende la pérdida de una felicidad sin fin. La vida es larga para quien sepa aprovecharla. (Séneca).
El buen uso del tiempo
Orad por la conversión

ORACIÓN
Dignaos, Señor, concedernos vuestro auxilio; y por la intercesión de vuestros bienaventurado mártir Hipólito, extended sobre nosotros la mano de vuestra misericordia. Por J. C. N. S. Amén.

http://www.javierleoz.org/Javier%20Leoz/MP3/Cristo%20ayer.mp3

Fiesta de María Reina


SANTA MARÍA REINA
Martirologio Romano: Memoria de Santa María Virgen Reina, que engendró al Hijo de Dios, príncipe de la paz, cuyo reino no tendrá fin, y es saludada por el pueblo cristiano como Reina del cielo y Madre de misericordia.

Esta festividad, instituida por Pío XII en 1955, el 31 de mayo, ha sido trasladada al día octavo de la Asunción para subrayar el vínculo de la realeza de María con su glorificación corpórea, como afirma la constitución "Lumen gentium": "María fue asunta a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su hijo".
En algunas iconografías antiguas, a partir del siglo IV, junto al Cristo "Pantocrátor" (rey-soberano) se encuentra representada con frecuencia la madre, que en la Edad Media recibió el título de reina en muchos himnos que todavía siguen cantándose hoy ("Salve Regina", "Regina, coeli", "Ave Regina caelorum").

Aunque la sensibilidad del hombre contemporáneo sea menos propensa a considerar este título por las evoluciones culturales y políticas superadas; aunque se tienda a sustituir la mariología "de los privilegios" por la mariología "del servicio", no se puede negar que junto al título de Cristo rey (renovado ahora en su sentido escatológico al final del año litúrgico), el fundamento de este título real de la "madre del Señor" es bíblicamente seguro. María es reina porque es madre del Rey de los reyes (Is.9,1-6). En el capítulo 12 del Apocalipsis dice: "Y apareció una Mujer que tenía la luna como escabel de sus pies y estaba coronada con doce estrellas". MEMORIA OBLIGATORIA.
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San FELIPE BENIZI. (1233-1285).
Martirologio Romano: En Todi, de la Umbría, san Felipe Benizi, presbítero de Florencia, varón de gran humildad y propagador de la Orden de los Siervos de María, que consideraba a Cristo crucificado su único libro.

Nació en Florencia el mismo día que se fundaba la Orden de los Servitas: el 15 de Agosto del 1233. A los 20 años se licenció en Medicina por la universidad de Padua. Durante un tiempo ejerció la medicina en Florencia, y un día orando ante la imagen de la Anunciación oyó la lectura de los Hechos de los Apóstoles que decía "Felipe acércate", el pensó qué era a él a quien se dirigía e ingresó en la Orden de los Servitas, en Florencia (1253), como simple hermano lego por san fray Bonfilio Munaldi, prior mayor; desempeñó los menesteres más humildes. Con la intención de ser hermano coadjutor; sus superiores, en el 1259, le obligaron hacerse presbítero.

Pronto desplegó su predicación por Italia, Francia y Alemania, ejerciendo siempre un gran espíritu de humildad; ostentó el cargo de superior de varios conventos. Intervino en el concilio de Lyon en 1274, y se negó a ser arzobispo de Florencia. Fue nombrado provincial de su Orden, y después general en 1267 tras la dimisión de san fray Manetto dell’Antella. Siempre se comportó con exquisito espíritu de servicio hacia todos hasta llegar a compartir alimentos y vestidos con los más pobres, unido a una profunda devoción a María. Tuvo dones taumatúrgicos.

A la muerte del papa Clemente IV, le quisieron elegir Pontífice, pero se negó rotundamente; huyó y se escondió en una caverna hasta no que fue elegida otra persona. Antes de morir en el convento de San Marcos de Todi dijo: "Dadme mi libro" y le presentaron el “Oficio Divino”, y lo rechazo; le presentaron la regla, y la alejó, y dijo: "El crucifijo, éste es mi libro; en él he aprendido todo". Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales.
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Beato TIMOTEO DE MONTICCHIO. (1444-1504).
Martirologio Romano: En Ocra, cerca de Fossa dell’Aquila, en el Abruzo, beato Timoteo de Monticchio, presbítero de la Orden de los Menores, insigne por la austeridad de su vida y el fervor de su oración.

Nació en Monticchio (L'Aquila), en el seno de una familia campesina. Temiendo los peligros del mundo se propuso evitarlos y junto con un hermano suyo ingresó en la Orden de los Hermanos Menores. Ordenado sacerdote, fue enviado a Campli, provincia de Téramo, con el cargo de maestro de novicios. Su vida era más celestial que terrena, con frecuentes visiones de María y de san Francisco y favorecida con el don de milagros.
De Campli pasó al conventico de San Angel de Ocre, en la comuna de Fossa, donde permaneció largos años, hasta su muerte. Toda su vida estuvo tejida de oración y contemplación, de ejemplo sacerdotal y de fidelidad heroica a la regla franciscana.

Las virtudes que brillaron en él fueron especialmente el desprendimiento del mundo, la exacta observancia de la regla profesada, el fervor en el servicio divino, la meditación de la pasión de Cristo y una filial devoción a la Virgen y a san Francisco. Su amor a la soledad era tanto, que sus conversaciones siempre eran breves, pero siempre llenas de cordialidad y de bondad.
Tanta era su humildad, que se reputaba siempre el más pequeño de todos; su obediencia era tan perfecta, que obedecía inclusive al último de sus cohermanos; para conservar intacta su pureza, mortificaba su cuerpo con cilicios y otras austeridades. Tuvo caridad hacia todos; socorría de muchos modos; asistía pacientemente a los moribundos; era asiduo a las confesiones y a la dirección espiritual. Con la predicación anunció en las ciudades y en los poblados vecinos el mensaje evangélico.
A la edad de 60 años, en el solitario conventico de Sant' Angelo de Ocre se durmió serenamente en el Señor.
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San JUAN KEMBLE. (1599-1679).
Martirologio Romano: En Hereford, Inglaterra, san Juan Kemble, presbítero y mártir, que en tiempo de persecución ejerció el ministerio pastoral durante más de cincuenta años y, ya octogenario, fue ahorcado por ser sacerdote, consumando el martirio.

Natural de Rhydycar en Herefordshire. Fue ordenado sacerdote en Douai, cuando tenía 26 años; sirvió en las misiones de Monmouthshire y Herefordshire durante 53 años (1625-1679). Se acogió a la hospitalidad de su tío en Pernbridge Castle y luego a la de su sobrino el capitán Richard Kemble.
Con la ayuda de los jesuitas formó centros de misioneros por diversos pueblos. Y pudo realizar una labor duradera y fructuosa, mantenida por tantos años de apostolado ininterrumpido.

Cuando tuvo lugar la acusación de Titus Oates le pidieron que se pusiera a salvo. Él, respondió que no le quedaban muchos años de vida y que consideraba una ventaja el martirio y que no pensaba huir. Fue arrestado en 1678 y encarcelado en Hereford. Aquí estuvo cuatro meses hasta que fue acusado de ir al extranjero para hacerse sacerdote. Cuando llegó su ejecución, pidió permiso para hacer oración, y terminada la plegaria, pidió permiso para fumar su pipa por última vez. Por lo cual en Gales a la última pica se le llama “la pipa de Kemble”.

Antes de la ejecución, negó su traición a la corona, y confesó su fe católica hasta que fue ahorcado y descuartizado. Tenía 81 años cuando tuvo que decirle a su verdugo: "Antonio, haz tu oficio sin miedo; vas a hacerme un favor".
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San JUAN WALL. (1620-1679).
Martirologio Romano: En Worchester, también en Inglaterra, san Juan Wall, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que, tras haber ejercido clandestinamente su ministerio pastoral durante mas de veinte años, en tiempo del rey Carlos II, por el hecho de ser sacerdote, fue ahorcado y después descuartizado.

Nació en Preston o Chingle Hall en Lancashire (Inglaterra); era hijo de una familia rica y tenía 21 años cuando estudió en Douai y, en 1645 fue ordenado sacerdote en Francia. Volvió a Inglaterra y se dedicó a su tarea sacerdotal, reconciliando con la Iglesia, a los que por debilidad se habían hecho anglicanos.
Llevaba 6 años en este trabajo apostólica cuando regresó al continente y, en Roma, en el 1651, ingresó en los franciscanos adoptando el nombre de Joaquín de Santa Ana. En el 1656 marchó como misionero a Worcester donde trabajó durante 22 años con gran utilidad para los católicos del lugar. Fue detenido de forma inesperada, rehusó a prestar el juramento de primacía, y por ello fue encarcelado, donde durante cinco meses soportó con fortaleza muchos sufrimientos. Fue acusado de alta traición y de ser sacerdote católico. Fue enviado a Londres para ser examinado por un tribunal especial, que lo condenó a muerte. Fue ahorcado y descuartizado en Londres, durante el reinado de Carlos II.
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Beato BERNARDO PERONI DE OFFIDA. (1604-1694).
Martirologio Romano: En Offida, en el Piceno, de Italia, beato Bernardo (Domingo) Peroni, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, célebre por su sencillez de corazón, inocencia de vida y su admirable caridad para con los pobres.

Nació en Offida en la Marca de Ancona (Italia); se llamaba Domingo Peroni y era hijo de padres labradores. Nace en el mismo año en que muere su coterráneo san Serafín de Montegranaro, lego capuchino, cuya vida será para Bernardo un modelo que tratará de copiar con absoluta exactitud.
Ingresó como fraile capuchino lego, en el convento de Fermo a los 22 años de edad. Y empezó a trabajar con tal ahínco y con tales deseos de perfección, que por espacio de sesenta y ocho años no se detuvo un momento en el camino comenzado. En el monasterio ejerció al mismo tiempo los oficios de cocinero y enfermero. Sin descuidar la oración, la meditación, las penitencias y mortificaciones, se dedicó siempre con paciencia y con amor al trabajo que se le había encomendado; procurando hacerlo siempre todo del mejor modo posible. Después de la profesión, el alma de fray Bernardo no hizo otra cosa que cumplir al pie de la letra el programa del noviciado. Vivió en los conventos de Camerino, Áscoli, Fermo, Offida y otros; conoció y practicó todos los oficios de su estado; y siempre sus pensamientos eran rectos, sin doblez, anhelando la santidad como la conquista de un tesoro, alegre en los trabajos, riguroso en las penitencias, afable en las conversaciones, efusivo en la oración y caritativo hasta el heroísmo con grandes y pequeños.

Fray Bernardo fue adquiriendo, muy a su pesar, una fama extraordinaria de taumaturgo y de profeta. Sólo él podía decir con certidumbre dónde se encontraría un animal extraviado, cuándo sanaría o moriría un enfermo, cuándo se arrepentiría un pecador; sólo él podía dar consejos a los recalcitrantes, resolver las dudas de los doctos, hacer que prosperase un negocio difícil. El señor obispo de la diócesis viene con frecuencia hasta la celda del lego capuchino y se sienta en las tablas desnudas de la cama, porque fray Bernardo no tiene una mala silla que ofrecerle. Allí el sabio prelado habla con el lego, que le escucha de rodillas; se discuten los asuntos de la curia y se toman resoluciones disciplinarias para el buen gobierno del clero, se proponen altas cuestiones de teología dogmática y moral; y fray Bernardo, siempre inspirado por Dios, dice tales cosas y con tan prodigiosa sabiduría, que el señor obispo no puede prescindir de sus luces y de sus consejos.

Cuando alcanzo los 70 años regresó a Offida, donde fue portero del convento; siempre estaba dispuesto a hacer el bien. Cuando una fuerte carestía arrasó la región, él estaba allí para solucionar los problemas de los más necesitados. Un golpe repentino y gravísimo vino a aumentar los temores de todos: el santo anciano cayó en cama, abatido por la parálisis. Aun pudo levantarse algunos días y bajar a la iglesia; y fue maravilla ver al perfecto religioso, sin querer eximirse de ninguna obligación de la vida común, obedeciendo prontamente como en sus días de novicio.
El cadáver fue custodiado por hombres armados durante tres días y tres noches, para evitar que los ciudadanos de Áscoli, entusiastas admiradores del siervo de Dios, robaran los sagrados despojos. Su sepulcro, en la iglesia de los capuchinos de Offida, ha sido hasta el día de hoy un lugar de peregrinaciones continuas y de milagros incesantes.
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Beato NARCISO DE ESTENAGA Y ECHEVARRÍA. (1882-1936).

Nació en Logroño. Huérfano de padre y madre (jornalero y lavandera, respectivamente), fue llevado primero a Vitoria y luego a un colegio para huérfanos en Toledo, fundado por Joaquín de Lamadrid (que también sería asesinado en el mes de agosto de 1936), que quedó impresionado por la viva inteligencia del niño. Lamadrid le consiguió una beca en el Seminario de Toledo, graduándose en Derecho con brillantez y siendo ordenado sacedote en 1907. Además del Derecho, sentía predilección por los temas históricos y los relacionados con el arte. Debido a sus talentos fue pronto nombrado canónigo por oposición de la catedral primada.

Amigo y confesor del rey Alfonso XIII, tras quince años de ministerio sacerdotal éste lo eligió como Obispo- Prior de Ciudad Real, Prior de las Órdenes Militares, en 1922. El propio rey le invistió como caballero de la Orden de Santiago. Intervino en el Congreso Catequístico Nacional de 1929, celebrado en Granada, en el Ibero-Americano de Sevilla y en el Eucarístico de Toledo.
Era correspondiente de las Real Academia de la Historia y de la de Bellas Artes de San Fernando, académico de número y director de la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, caballero de la belga Orden de la Corona. Dominaba varios idiomas y fue autor de varias obras, entre ellas una historia de la catedral de Toledo que dejó inconclusa. El presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, que le encargó, en abril del 1936, el “Elogio fúnebre de Lope de Vega”, con motivo del tercer centenario del fallecimiento del Fénix de los Ingenios.

Cuando estalló la Guerra Civil se produjo una situación equívoca. Cuando la situación se complicó, sobre todo a mediados de julio de 1936, y peligraban las personas de Iglesia, algunos amigos ofrecieron, al Sr. Obispo y a su familiar la posibilidad de ponerse a salvo abandonando la diócesis, lo que no aceptaron. Como diría el Prelado: “mi puesto está aquí”. Nuevamente el día 26 ó 27 les ofrecieron la posibilidad de librarse, y su respuesta fue la misma: «aquí está mi puesto”. El 5 de agosto un grupo de milicianos armados asaltaron el obispado, donde él residía, y empezaron un registro meticuloso. El Sr. Obispo defendió el Sagrario de una profanación inminente. En un momento dado amenazaron con matar al Prelado, quien, de rodillas, les dijo: “matadme”. Pero no lo hicieron.

El día 12 de agosto los echaron fuera del obispado y los acogió una familia amiga, con quien permanecieron hasta el día 22. Ese día los milicianos asaltaron la casa y se llevaron al Sr. Obispo y a su secretario, el beato D. Julio Melgar, que no opusieron la menor resistencia. Los condujeron por el camino de Peralvillo Bajo, hacia el río, donde los asesinaron disparándoles. Al día siguiente sus cadáveres fueron vistos por un testigo, que los reconoció. Llevados al depósito del cementerio, los colocaron en dos sencillas cajas de madera y los trasportaron a la sepultura del Cabildo, donde fueron enterrados. El 10 de mayo de 1940 el cadáver de D. Narciso fue sepultado en la catedral. Sus reliquias fueron exhumadas y nuevamente inhumadas privándolas de la veneración popular.
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Julio Melgar Salgado. Beato. (1900-1936).
Nació en Bercero (Valladolid). Estudió en el Seminario Universidad de Valladolid, donde conoció al beato Narciso de Estenega y Echevarría, con el que entabló una profunda amistad. Ordenado sacerdote en 1924, por el mismo obispo de Ciudad Real, el beato don Narciso Estenega, quien le nombró su secretario.

Los doce años de vida sacerdotal fue siempre el servidor fiel y prudente, siempre al lado de su obispo, con el que compartió su amor y devoción a la Virgen de Guadalupe, especialmente en las visitas a sus santuario como peregrino en 1925, que hizo la Diócesis de Ciudad Real, en la que su obispo pronunció unas encendidas palabras al besar el manto de la Santísima Virgen en su Camarín. En la visita de 1927, donde estuvieron casi tres días en Guadalupe o en octubre de 1928, en esa maravillosa proclamación de fe que fue la Coronación canónica de Santa María de Guadalupe, como Reina de las Españas o de la Hispanidad.

Su grata amabilidad, sencillez y virtud de servicio le acompañó hasta su temprana muerte, que demostró cuando, el día 22 de agosto de 1936, los milicianos detuvieron al señor obispo Esténega y le dijeron al siervo fiel: “Puede usted quedarse”, a lo que el respondió: “yo voy siempre a donde va el Señor Obispo” y como el obispo iba al martirio, al martirio fue con él “fidelis usque ad mortem. Murió asesinado en El Pliego (Ciudad Real).
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OTROS SANTOS DEL DÍA:
San Sinforiano de Autun. M. c. 178.
Martirologio Romano: En Autun, en la Galia Lugdubense, san Sinforiano, mártir, que, mientras era llevado al suplicio, su madre, desde la muralla de la ciudad, le exhortaba con estas palabras: «Hijo, hijo, Simforiano, pon tu pensamiento en Dios vivo. Hoy no se te quita la vida, sino que se te cambia por una mejor».

Mártir en Autún, se piensa que durante la persecución de Aureliano, aunque algunos piensan, que fue en el siglo II, durante la de Marco Aurelio.
Adolescente de una buena familia francesa de Autún en Borgoña, durante un cortejo pagano dedicado a la diosa Cibeles, no pudo evitar hacer una broma. Lo arrestaron y confesó: "soy cristiano y me llamo Sinforiano". Fue condenado, y mientras iba hacia el suplicio, se encontró con su madre, cristiana como él, que lo animaba para el martirio: "Venga, hijito mío, en la esperanza de la vida eterna... mira aquel que reina en el cielo. A ti no se te ha quitado la vida, sino que te ha sido mejorada". "Vita non tollitur, sed mutatur"; palabras que han pasado a la liturgia de difuntos de la Iglesia. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales. Patrón de Autún.

Santos Fabriciano y Filiberto. s. III.
El Martirologio actual no los incluye (aunque estuvieron inscritos en tiempo remoto). Su veneración es local, no de toda la Iglesia y por eso su culto está mucho menos extendido. Fue la Iglesia mozárabe de Toledo la que mantuvo su memoria. Según la tradición eran eremitas que vivían en una cueva cerca de Titulcia. Allí llevaban una vida de oración apartados del mundo. Los soldados romanos les invitaron a apostatar y, al no hacerlo, los mataron.
La historia de Filiberto se entrecruza en los cronicones con la de otro Filiberto. Existe, en efecto, un abad Filiberto, de Noirmoutier (Aquitania), celebrado el 20 de agosto. Muchos hagiógrafos confunden los dos.

A decir de Juan Pinio, en su demoledor artículo en el “Acta Sanctorum” de los bolandistas: “si buscas otras cosas acerca de su patria, época y las cosas [por ellos] hechas, todo es tan vacilante, que no hay ni un punto en el que puedas poner el pie con firmeza… a los santos les he puesto arriba el título de "Mártires" con el Martirologio Romano y con el Breviario Mozárabe, si bien ignoro completamente dónde, cuándo y bajo quién padecieron. También les he puesto "en España" con dicho Martirologio, no porque ello me conste con certeza; sino porque son españoles, por así decirlo, en posesión, en la cual los dejo. Si ambos habían sido monjes, así como su Orden y monasterio, me es igualmente desconocido”.
Publicado por Parroquia de San Juan Bautista, Arganda del Rey (Madrid).

San Timoteo de Roma. M. c. 306.
Martirologio Romano: En Roma, en la vía Ostiense, en el cementerio que lleva su nombre, san Timoteo, mártir.
Mártir romano durante la persecución de Diocleciano. Hay en la vía Ostiense de Roma un cementerio que lleva su nombre. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales.







San Hildebrando de Bagnoregio. M. 873.
Parece que fue Canónigo Regular de Letrán. Obispo de Bagnoregio (c.856 al 873). Tomo posesión de su sede cuando su precedesor fue quitado de su diócesis por indignidad y él fue llamado para llevar la serenidad a esta pequeña diócesis del Lazio. Su celo religioso y obediencia a la Sede Apostólica se manifestaron en más de una ocasión. Tomó parte en el sínodo lateranense (861), con san Nicolás I, contra los abusos del obispo de Emilia, Juan y en el concilio de Roma (868), con Adriano II, contra Focio.

Aldobrando veló constantemente para que reinase la concordia entre sus fieles y siempre buscó la paz entre los litigantes. Sea en vida como después de muerto tuvo el don de los milagros. Es copatrón de la ciudad de Bagnoregio.

San Andrés de Fiesole. M. c. 880.
Natural de Irlanda o Escocia. Fue educado por san Donato, irlandés y maestro de Filosofía. Lo siguió en una peregrinación a Roma. Al llegar a Fiesole, san Donato fue elegido por el pueblo, obispo de Fiesole. Andrés fue ordenado diácono y como archidiácono asistió a Donato en su ministerio, conquistando gran renombre por su austeridad de vida y caridad sin límites.

Restaurada la iglesia de San Martín, destruída por los húngaros, fundó en esta ciudad el monasterio de San Martín en Mensola, y se retiró con algunos compañeros, y de los que fue abad. Es dudoso que hubier abrazado la regla benedictina.

Pocos años después de la muerte de Donato (c. 876), Andrés cayó gravemente enfermo y, antes de morir, deseó ver a su hermana santa Brígida de Fiesole, que estaba en Irlanda; santa Brígida fue trasladada milagrosamente ante su hermano que estaba agonizando. Estos son los únicos datos ciertos de su biografía, que está muy distorsionada. Fue sepultado en la iglesia de San Martín en Mensola.

Jacobo Bianconi de Bevagna. Beato. (1220-1301).
Martirologio Romano: En Mevania (hoy Bevagna), también en la Umbría, beato Jacobo Bianconi, presbítero de la Orden de Predicadores, que fundó allí un convento y rebatió los errores de los nicolaítas.
Natural de Bevagna (Spoleto). Ingresó en los dominicos de Spoleto a los 16 años. Sus pasos en la santidad y en la doctrina fueron de gigante. La penitencia y la adoración fueron las fuentes genuinas donde nació aquel fuego de caridad que hizo de él uno de los más grandes apóstoles y predicadores de su tiempo. Luchó contra los errores del nicolaísmo que hizo desaparecer de la Umbria.

Fue el fundador y primer prior del convento dominico de su ciudad natal. Escribió dos obras: “Specchio dell’umanità di Gesù” y “Specchio dei peccatori o ultimo giudizio universale”. El milagro de la prodigiosa aspersión de la sangre de Cristo, desde el crucifijo, le dio la confianza definitiva a su inquietud sobre la seguridad de su salvación eterna. Su cuerpo reposa en la iglesia de San Giorgio de Bevagna.

Tomás Percy. Beato. (1528-1572).
Martirologio Romano: En York, en Inglaterra, beato Tomás Percy, mártir, conde de Northumberland, que durante el reinado de Isabel I fue decapitado por mantenerse fiel a la Iglesia de Roma, consiguiendo así la palma del martirio.
Conde de Northumberland, su padre, sir Thomás Percy, había tomado parte en la llamada peregrinación de la gracia en 1536, por lo que al año siguiente fue ajusticiado. Su familia perdió su patrimonio y sus títulos, hasta que les fueron devueltos en 1549.

Cuando la reina María subió al trono se le devolvió el título de conde Northumberland y lo hizo gobernador del castillo de Prudhoe. La reina le reconoció sus méritos en la reconquista del castillo de Scarbrough.
Cuando en 1568 la reina escocesa María Estuardo se refugió en el castillo de Carlise, Tomás se puso a su disposición, esperando que así podría obtener la libertad religiosa, Se unió al conde de Westmoreland y organizó con él la rebelión, no sin consultar al papa san Pío V. La revuelta fue vencida por el conde de Sussex, y Tomás huyó a refugiarse al castillo de Lochleven en Escocia. Tres años más tarde, por dinero, el gobierno escocés lo entregaba a Inglaterra. Conducido a York donde fue juzgado como traidor; durante los tres años que estuvo arrestado antes de su muerte, fue repetidamente invitado para hacerse anglicano en cambio de su libertad, pero se negó. Murió decapitado en York. Su hija María fundó la abadía benedictina inglesa de Bruselas, de la que fue abadesa.

Guillermo Lacey y Ricardo Kirkman. Beatos. M. 1582.
Martirologio Romano: En el mismo lugar, bajo la misma reina, beatos Guillermo Lacey y Ricardo Kirkman, sacerdotes y mártires, que, condenados a muerte por entrar como sacerdotes en Inglaterra, fueron conducidos al patíbulo.

Guillermo nació en Horton (Inglaterra); era un noble de gran fe católica. Se casó dos veces y durante los 14 años de su vida conyugal, su casa fue refugio de católicos; después de la muerte de su segunda mujer se marchó a Reims para estudiar y luego a Roma donde fue ordenado sacerdote. Ejerció su ministerio entre los católicos de la zona de York y fue capturado en la prisión de la ciudad, mientras servía como diácono en la misa cantada celebrada por Tomás Bell; martirizado en York junto a Ricardo Kirkman.

Ricardo nació en Addingham (Yorkshire, Inglaterra), estudió en Douai y en Reims (1577-1579) y fue ordenado sacerdote en el 1579.
Partió para Inglaterra con otros sacerdotes, el área de su apostolado fue Lincoln, Northumberland en 1580 y luego Yorkshire; fue nombrado preceptor de la familia Dymoke de Scrivelsby. Aquí estaba cuando fue arrestado y encarcelado en cárcel de York.
Acusado de haberse ordenado sacerdote en el extranjero y por haberse negado a jurar la supremacía de la reina Isabel en los asuntos religiosos. Negó que fuera un traidor, pues se trataban de asuntos religiosos y no políticos. Cuando se le leyó la sentencia de muerte, dijo que él no era digno del martirio. Lo llevaron a ejecutar a Knavesmire, pequeña población cerca de York. Pidió licencia para hablar a los reunidos, pero se le negó. Fue ahorcado y descuartizado.

Elías Leymarie de Laroche. Beato. (1758-1974).
Martirologio Romano: En el mar frente a Rochefort, en Francia, beato Elías Leymarie de Laroche, presbítero y mártir, que, durante la Revolución Francesa, encarcelado en un viejo navío anclado, fue maltratado cruelmente y, habiendo enfermado, exhaló su espíritu.
Nació en Annesse (Dordoña). Prior de la iglesia de San Juan de Coutras. Murió de peste dentro de las galeras de Rochefort.


Simeón Lukac. Beato. (1893-1964).
Martirologio Romano: En la localidad de Starunya, en el territorio de Stanislaviv (hoy Ivanofrankivsk), en Ucrania, beato Simeón Lukac, obispo y mártir, que durante un gobierno hostil a la fe ejerció clandestinamente su ministerio en favor de la grey de católicos de rito bizantino, y con una muerte fiel proclamó la gloria y el honor de Cristo el Señor y de Dios.

Nació en Starunya (región de Stanislaviv). Fue ordenado sacerdote en 1919, desde 1920 hasta 1945 enseñó en el seminario de Stanislaviv. En 1945, previéndose el arresto inminente de toda la jerarquía greco-católica ucraniana, fue ordenado secretamente obispo.
En 1949 fue detenido y condenado a 10 años de cárcel en el campo de concentración de Krasnoyarsk, en Siberia, por ser “fiel al Vaticano y obispo ilegal”. Liberado en 1955, fue detenido otra vez por su actividad pastoral clandestina. En 1962 lo condenaron a cinco años de trabajos forzados. En 1964, ya moribundo, fue liberado. Al poco tiempo murió; tenía 71 años.
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