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Santoral del 4 de Agosto


INDICE


Juan María Vianney, Santo Cura de Ars
Federico Janssoone, Beato Franciscano
Beatos JOSÉ BATALLA PARRAMÓN, JOSÉ RABASA BENTANACHS y GIL RODICIO RODICIO
Beatos RICARDO GIL BARCELÓN y ANTONIO ARRUÉ PEIRÓ
Cecilia Cesarini, Beata Religiosa
Beato ENRIQUE KRZYSZTOFIK
OTROS SANTOS DEL DÍA:
Agabio, confesor; Atón, Varos, Baldomero, Centola, Elena, Crescencio, Justino, Eleuterio, Epifanio, Isidoro, Eudoxia, Onofre, Peregrino, Vicenciano, Perpetua, Tertuliano, mártires; Rainiero, obispo


SAN JUAN MARÍA VIANNEY,Confesor
El que creyere y se bautizare se salvará;
pero el que no creyere se condenará
Marcos, 16, 16).


El que habría de ser cura de Ars nació en 1786; tales dificultades encontró en el estudio que, humanamente, no se hubiera esperado que llegara a la ordenación sacerdotal. En 1818, fue encargado de una humilde parroquia de aldea. Habría de hacerla célebre en todo el mundo por las maravillas que en ella obró su celo, tanto en las almas de sus ovejas cuanto en la de numerosos extranjeros que acudían, de todas partes, a confesarse con él para recibir sus consejos y gozar del espectáculo de sus virtudes. El cura de Ars recibió de Dios la gracia de los milagros y el don de leer en los corazones, pero nunca dejó de vivir en la humildad, en la pobreza y en la penitencia. Murió en 1859.

MEDITACIÓN SOBRE TRES CUALIDADES DE LA VIDA DEL CRISTIANO

l. San Jerónimo nos suministra el tema de esta meditación en la carta que escribió a Rústico. "Nada hay -dice-, más feliz que el cristiano porque se le ha prometido el cielo". Ahí está la fuente de tu grandeza y felicidad. El cristianismo te hace hijo de Dios y te da derecho a la herencia del paraíso. "¡Cuán rico soy -decía San Juan Crisóstomo-, puesto que por la gracia, poseo a Dios, que es la fuente de todos los bienes!" Alma mía, levántate hacia el cielo para el que fuiste creada, y desprecia a la tierra como indigna de ti

II. Nada parece más penoso que la vida del cristiano. "No nacemos cristianos -dice Tertuliano-, lo llegamos a ser, y lo llegamos a ser con mucho trabajo". Hay que luchar contra el demonio, contra el mundo, contra sí mismo, no una sola vez, sino to dos los días, hasta el último suspiro. Debo, pues, resolverme a seguiros, amable Jesús mío, a llevar con Vos la cruz y la corona de espinas. Ya no más flores ni delicias, puesto que mi Maestro yace en el dolor renuncio para siempre a los placeres de la tierra

III. Nada hay más fuerte que el cristiano por que vence al demonio, y se eleva por encima de todas las cosas del mundo, y tiene la seguridad de que Dios no lo abandonará en las tentaciones. Considera lo que sufrieron los mártires con la ayuda de los auxilios de Dios. ¿Qué harías tú si algún tirano pusiese a prueba tu fe mediante los tormentos? Prepárate para el martirio por medio de una mortificación continua. La vida del cristiano es un aprendizaje del martirio. (Tertuliano).
La confianza en Dios
Orad por los párrocos

ORACIÓN
Dios omnipotente y misericordioso, que hicisteis al bienaventurado Juan María admirable por el celo pastoral como por el fervor de la oración y de la penitencia, concedednos que siguiendo su ejemplo y por su intercesión ganemos para Cristo las almas de nuestros hermanos y lleguemos con ellos a la gloria eterna. Por J. C. N. S. Amén.

San JUAN MARÍA VIANNEY (el cura de Ars). (1786-1859).   Martirologio Romano: Memoria de san Juan María Vianney, sacerdote, que, por más de cuarenta años dirigió de modo admirable la parroquia que se le confió en la aldea de Ars cercana a Belley en Francia, con la predicación asidua, la oración y una vida de penitencia. Cada día en la catequesis que impartía a los niños y adultos, en la reconciliación que administraba a los penitentes y en la obras prevaleció en ardiente caridad, que él tomaba de la santa Eucaristía como de una fuente, avanzó hasta tal punto de difundir en cada uno con su consejo y acercar sabiamente a muchos a Dios.  Nació en Dardilly (Lyon), en el seno de una familia de campesinos. Se dice que un día fue alojado en su casa san Benito José Labré, que pagó con su bendición la hospitalidad que le brindaron. Juan María tenía siete años cuando reinaba el Terror en París y los curas eran desterrados o asesinados. A los trece años recibió la primera comunión, durante el segundo Terror, cuando fue cerrada la iglesia de Dardilly y las tropas de la Convención atravesaron esta parroquia; su primera comunión fue ordenado en total clandestinidad. A los diecisiete años aprendió a leer y a escribir y trabajaba como pastor para su familia. Su vocación parece que se debió a un encuentro con un sacerdote refractario.  Después de esperar dos años, obtuvo el permiso paterno para entrar en la escuela presbiteral fundada por el párroco de Ecully (el abate Balley). Después de ser liberado por una amnistía de una situación involuntaria de deserción al servicio militar durante el imperio de Napoleón (él no se sintió nunca culpable de esta irregularidad, que produjo represalias a la familia), afrontó la dificultad de los estudios en los seminarios de Verrières (donde tuvo como compañero de estudios a san Marcelino de Champagnat y al venerable Colin) y luego de Lyon (era frágil de salud, y no dotado de grandes luces intelectuales). Con la ayuda del abate Balley pudo completar los estudios, después de haber sido despedido del seminario de Lyon por insuficiencia intelectual. Hizo una peregrinación a la tumba de san Juan Francisco de Regis en Louvesc, para pedirle la gracia de poder aprender lo suficiente para ser sacerdote. Fue ordenado sacerdote en 1815, a los 29 años, en Grenoble, pero sin tener facultad de confesar. Nombrado primero vicario de Ecully por tres años (1815-1818), después de haber completado su formación teológica y pastoral; recibió el permiso para confesar y desarrolló una gran labor entre los pobres. Fue enviado de capellán a Ars-en-Dombes, pueblo perdido y humilde. Para poder convertir a aquellas rudas gentes, se pasaba días enteros delante del sagrario, orando, hasta que el pueblo, se dio cuenta de lo que hacía; de este modo aquel pueblo, difícil y descristianizado, se convirtió en una parroquia ejemplar y en centro de peregrinación de toda Europa. Decía: “Sobre la tierra somos como viajeros que viven en un hotel. Cuando se está fuera, uno siempre está pesando en el hogar”. Abrió para las niñas huérfanas la Casa de la Providencia que se convirtió en una institución modelo. Restauró la cofradía del Rosario y la cofradía del Santísimo Sacramento. Durante sus primeros años tuvo actitudes jansenitas, aprendidas del abate Balley, pero luego abandonó estas ideas cuando se dio cuenta que no era lo que el Señor quería. Aquí permaneció durante cuarenta y dos años como pastor, ya que la población se opuso a su traslado y a sus fugas, abortadas cuatro veces. Sus huidas se debieron porque se consideraba un ignorante e incapaz de llevar una parroquia. Hasta 18 horas diarias pasaba en el confesionario; quedéndole todavía horas para la oración y la penitencia. De todas partes del mundo iban a confesarse con él y a escuchar sus sermones y catequesis. No faltaron las críticas y calumnias de algunos clérigos, que duraron diez años, hasta que fueron desenmascaradas a través de una investigación. Se le recordará ante todo por su don taumatúrgico, su capacidad para atraer las almas hacia Dios, y su enorme humildad que le llevó a rechazar todo tipo de honores y prebendas. Decía de sí mismo: "Mi tentación es la desesperación" y "Es hermoso morir cuando se ha vivido en la cruz". Durante mucho tiempo fue visitado por el diablo, pero siempre con un gran sentido de humor, supo solventar todas sus impertinencias. Se le debe la introducción en Francia del culto de santa Filomena, personaje desprovisto de todo fundamento histórico y que pertenece al conjunto de las churpercherías hagiográficas. Un autor dice: "Sin ningún medio humano a su alcance, porque no tenía nada, cumpliendo al máximo con su deber, atormentado, pero lleno de luz sobrenatural, manteniendo grandes refriegas con el demonio ("hace tanto tiempo que nos tratamos que somos casi como camaradas"), hombre de exigencia y de misericordia, se convirtió en un gran santo". Murió de inanición después de haber previsto su muerte, sin agonía ni temor, "con una extraordinaria expresión de fe y simplicidad en los ojos", según un testigo. En los últimos años el número de peregrinos que acudieron a Ars llegó a cien mil. Pío XI canonizó a San Juan María Bautista Vianney en 1925 y, en 1929, le proclamó principal patrono del clero parroquial. MEMORIA OBLIGATORIA. INDICE
Beata CECILIA CESARINI. (1203-1290).   Martirologio Romano: En Bolonia, en la Emilia, beata Cecilia, virgen, que recibió el hábito de religiosa de manos de santo Domingo, de cuya vida y espíritu fue testigo fidelísima. Nació en Roma. Ingresó en el monasterio romano de Santa María in Témpulo, cerca del monasterio de San Sixto. El papa Inocencio III tenía deseo de reunir en el monasterio de San Sixto a diversos grupos de monjas romanas, dispersas en otros monasterios, que llevaban una vida poco recogida o poco rigurosa, pero murió antes de ver realizado su proyecto y lo continuó su sucesor Honorio III que se lo confió a santo Domingo de Guzmán, que fundó así el primer monasterio de monjas dominicas de clausura, para ello contó con la ayuda de Cecilia que hizo la profesión perpetua en manos de santo Domingo de Guzmán, en 1221, cuando tenía 17 años.  Se convirtió en la piedra fundamental en la fundación del primer monasterio de dominicas en Roma; será la que llevó el espíritu “religioso” del mismo Santo Domingo al nuevo monasterio de Santa Inés de Bolonia, fundado por santa Diana D’Andalo bajo la dirección del beato Jordán de Sajonia donde Cecilia fue modelo de santidad; será ella quién con su “Narración”, nos informe sobre la vida de santo Domingo, y sobre todo en la descripción de sus rasgos físicos y su espíritu. Se trasladó a la nueva fundación del monasterio de Santa Inés de Bolonia, y sucederá a la beata Diana, cuando murió. Regirá el monasterio hasta su muerte. INDICE
Beato FEDERICO JANSSOONE. (1838-1916).   Martirologio Romano: En Montreal, en la provincia de Quebec, en Canadá, beato Federico Janssoone, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que, para el fomento de la fe, promovió las peregrinaciones a Tierra Santa. Nació en Ghyvelde (Lille) en el seno de una familia modesta campesina. Entró en el seminario para hacerse sacerdote, pero por dificultades familiares tuvo que salir.  Desde niño quiso ser ordenado sacerdote, sin embargo debido a las dificultades económicas ocurridas tras la muerte de su padre, en 1848, tuvo que ponerse a trabajar como vendedor ambulante. Fue la muerte de su madre -que se ofreció como víctima a Dios por el sacerdocio de su hijo- la que le liberó de la obligación de mantener a la familia. A los 26 años ingresó en los franciscanos en Amiens en 1864. Fue ordenado sacerdote en 1870. A causa de la guerra entre Francia y Alemania, partió como capellán militar; luego, fue nombrado maestro de novicios. En 1873 fue destinado a Burdeos donde fundó un convento franciscano. En 1875 marchó a Egipto y luego fue enviado a París para ocupar se de la obra de Tierra Santa, y a partir de ahora, su misión será extender la devoción y conservación de los Santos Lugares. Fue vicario de la custodia franciscana en Palestina, donde se ganó el afecto de los habitantes del país, tanto cristianos como musulmanes. Se entregó a todos, fundando nuevas iglesias, escuelas, orfanatos y hospederías para peregrinos y distribuyendo entre los miembros de todas las comunidades religiosas, ante la sequía y carestía de aquellos años, lo recaudado en las colectas que organizó, especialmente en dos viajes a Francia y Canadá. En 1888 fue nombrado Comisario de Tierra Santa para Canadá, con sede en Trois-Riviéres, con el encargo de ocuparse de socorrer las necesidades económicas de la Custodia de Oriente. Permaneció en Canadá hasta su muerte, desempeñando con eficacia su cargo: escribió varios libros de espiritualidad y de catequesis, fundó y dirigió revistas religiosas, reorganizó, según los principios de la nueva regla leonina el Tercer Orden franciscano canadiense, así como toda la presencia de los franciscanos en aquellas tierras, y se destacó como predicador. Luego desarrolló su misión propagando las peregrinaciones a Tierra Santa en Marianópolis, Canadá. Murió en Montreal. El papa san Juan Pablo II lo beatificó el 25 de septiembre de 1988. INDICE
Beatos JOSÉ BATALLA PARRAMÓN, JOSÉ RABASA BENTANACHS y GIL RODICIO RODICIO. M. 1936.   Martirologio Romano: En Barcelona siempre en España, beatos mártires
José Batalla Parramón, sacerdote, José Rabasa Bentanachs y Gil Rodicio Rodicio, religiosos, de la Sociedad Salesiana, que en la misma persecución combatiendo por la fe recibieron la vida eterna. En lugares distintos de Barcelona fueron martirizados el día 4 de agosto de 1936 tres religiosos salesianos, uno de ellos sacerdote y dos coadjutores laicos, los tres formaban parte de la comunidad salesiana de Sarria. José Batalla Parramón, el sacerdote, había nacido en Abella de la Conca (Lérida), en 1873 en el seno de una familia modesta. Ingresó en la congregación salesiana y a los veinte años profesó en Sarria. Hizo los estudios pertinentes y se ordenó sacerdote en 1900. Estuvo en varios destinos hasta que en 1909 es enviado a la casa de Barcelona-Sarria como confesor y enfermero. Allí estaría 27 años, haciendo una labor magnífica en la enfermería, por lo que se lo llamaba «san Juan de Dios».  José Rabasa Bentanachs, había nacido en Noves de Segres (Lérida), en 1862 en el seno de una familia pobre. Al quedar huérfano siendo niño, una señora se hizo cargo de él y en 1890 lo colocó como ayudante de cocina en el colegio salesiano de Barcelona-Sarria. Decidido por la vocación religiosa, fue aceptado en el noviciado y profesó en 1892. Destinado a diversas casas como cocinero, volvió a Sarria en 1923, siendo muy piadoso y ejemplar. Al cumplir los 70 años ya no tuvo fuerzas para llevar la cocina y fue exonerado del cargo, dedicando mucho tiempo a la oración. Cuando el día 21 de julio de 1936 la comunidad de religiosos fue expulsada de la casa, ambos religiosos consiguieron que Esquerra Republicana de Cataluña les concediera seguir en ella atendiendo a los heridos de guerra, ya que la casa se había habilitado como hospital de sangre. Pero el día 31 ambos fueron expulsados a la calle. Se refugiaron en casa de doña Emilia Munill, donde llevaron vida de mucha piedad y recogimiento. Tenían ya preparados los pasaportes para marchar a Italia pero en lugar de ir a recogerlos directamente se acercaron a la casa de Sarria a recoger alguna ropa, en el tranvía fueron reconocidos y entonces los arrestaron y asesinaron.  El otro religioso salesiano muerto ese mismo día fue don Gil Rodicio Rodicio, coadjutor laico.
Había nacido en Requejo, Orense, en 1888. Había sido alumno de la casa de Barcelona-Sarria, y profesó en la congregación salesiana en 1908. Desde 1921 estaba destinado en la casa de Sarria como panadero. Hacía su trabajo con gran espíritu religioso. Cuando fue echado de la casa el 21 de julio de 1936, lo hospedó don Alberto Llor, en cuya casa se dedicó a la oración y a sobrellevar su situación con paciencia. Denunciado, fue arrestado y llevado al comité que funcionaba en el Museo Naval. Pidió que a la familia que lo albergaba no la hicieran daño, y seguidamente fue asesinado. Fueron beatificados el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II en la ceremonia conjunta de los 233 mártires de la persecución religiosa en Valencia de los años 1936-1939. INDICE
Beatos RICARDO GIL BARCELÓN y ANTONIO ARRUÉ PEIRÓ. M. 1936. 
 Martirologio Romano: En Valencia, España, Beatos Ricardo Gil Barcelón (sacerdote) y Antonio Arrué Peiró (postulante), miembros de la Congregación de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, asesinados por odio a la fe. Ricardo nació en 1873 en Manzanera, en España, en el seno de una familia noble y desahogada. Tan brillante en los estudios como en la música, gozaba de la vida cómodamente: caballos, entretenimientos, alegres compañías, mitos juveniles. Volvió a la casa paterna descontento de sí mismo y del mundo. Tomó casi como un acto liberador la posibilidad de enrolarse en la artillería del ejército español que luchaba en Filipinas para mantener su hegemonía ante los independentistas. En un momento de gran peligro, rezó a la Virgen. La inexplicable liberación del peligro le hizo pensar en el Cielo. Entró con los dominicos, frecuentó la Pontificia Universidad de Manilan. Fue ordenado sacerdote en 1904 y ocupó los puestos de vice-bibliotecario de la universidad y capellán de la catedral. Sin embargo parecía faltarle algo para estar en paz. Volvió a España, desde allí salió hacia Italia, a pie, mendigando, ayudando a los pobres y visitando santuarios lugares de santos. La Divina Providencia le había dado cita, aquella mañana del 4 de febrero de 1910 con Don Orione y en aquel encuentró vio su camino en la naciente Congregación de la Pequeña Obra de la Divina Providencia. Estuvo por algún tiempo en la comunidad de los Orionistas que oficiaban en "Sant´Anna dei Palafrenieri" en el Vaticano; se encontró con san Pío X. Había entendido por fin la fuente de su inquietud: la santidad y la caridad. Viajó con Don Orione a Mesina al tiempo de la reconstrucción de la ciudad después del terrible terremoto, y después durante 10 años en Cassano Ionio, en Calabria, custodio del santuario de la Virgen de la Cadena y de un grupito de huérfanos allí acogidos. Desde 1923 a 1927 en Roma, dividiendo su tiempo entre la colonia agrícola de Santa María, en Monte Mario, y la populosa Parroquia de "Ognisanti", fuera de la puerta de San Juan. Vuelto a Cassano Ionio por un breve periodo, tuvo que probar el cáliz amargo de una calumnia terrible que fue seguida de un mes de cárcel. En 1930, Don Orione envió al Padre Gil a España con la orden de abrir una avanzadilla de su joven Congregación. Empezó en extrema pobreza, a la orionista: evangelio, obras de caridad y mucha confianza en la Divina Providencia.
 Antonio nació en 1908 en Calatayud, con su padre compartió el trabajo de carpintero. En poco tiempo pierde a sus padres y su única hermana. A los 23 años en 1931 conoce al sacerdote Orionista el beato Ricardo Gil Barcelón que lo acoge en su casa de Valencia y con el que colabora en la atención a los más necesitados. Era un joven piadoso, serio, trabajador y de pocas palabras que tras sus experiencia con el P. Ricardo entra como postulante en la Pequeña Obra de la Divina Providencia nombre oficial de los Orionistas. Para España eran años llenos de desórdenes sociales terribles y de persecución religiosa. Cuando en julio de 1936 comenzó la persecución religiosa, el Padre Gil fue respetado hasta el final porque se ocupaba de los más pobres. Dos veces fueron a su casa los milicianos para eliminarle como a tantos otros. Dos veces se interpuso la gente del vecindario diciendo: "¡Es bueno, ayuda a los pobres, nuestros hijos comen porque está Él!". La tercera vez, el 3 de agosto, cerraron la discusión: "¡Es precisamente a los buenos a los que buscamos nosotros!". Un joven aspirante,  Antonio Arrué Pairó, que no estaba en casa, vio el camión en el que habían hecho subir al Padre. No lo dudó un momento, corrió a su encuentro y quiso a toda costa permanecer con Él. Al día siguiente fueron llevados juntos al Saler de Valencia. Fusilaron al Padre Gil que a la propuesta blasfema de gritar "¡viva la anarquía!" prefirió gritar "¡Viva Cristo Rey!". Antonio - según el relato de un guardia - al ver caer al Padre se arrojó a su lado para sostenerlo. Los guardias comunistas le fracturaron el cráneo con la culata del fusil. Fueron beatificados el 27 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco. INDICE
Beato ENRIQUE KRZYSZTOFIK. (1908-1942). 
 Martirologio Romano: En el campo de concentración de Dachau, cerca de Munich, de Baviera, en Alemania, beato Enrique Krzysztofik, presbítero y mártir. Deportado durante la guerra desde Polonia a una cárcel extranjera por su fe cristiana, acabó entre suplicios su martirio. José nació en Zachorzew (Sandomierz). Estudió en el Colegio de San Fidel de los Capuchinos de Lomza, entrando después en la misma Orden en 1927, en el convento de Nowe Miasto, donde tomó el nombre religioso de Enrique. En la ciudad eterna profesó solemnemente el 15 de agosto de 1931 y fue ordenado sacerdote en 1933. En 1935 consiguió la licencia en Teología.  De vuelta en Polonia, fue destinado al convento de Lublin como profesor de Teología dogmática en el seminario capuchino. Poco después era nombrado director del mismo seminario y vicario del convento. En la iglesia del convento predicó con gran fervor y entusiasmo. Mientras desempeñaba estos cargos, estalló la II Guerra mundial. El guardián del convento era un holandés que se vio forzado a salir de Polonia, por lo que el padre Enrique tuvo que asumir ese cargo de superior. En calidad de guardián y al mismo tiempo rector del seminario, su situación se hizo muy delicada. El 25 de enero de 1940 la Gestapo arrestó a 23 capuchinos del convento de Lublín y entre ellos al superior, padre Enrique Krzysztofik. El primer sitio de prisión fue el Castillo de Lublin, mientras se esperaba que hubiera puesto en la cárcel. El padre Enrique dijo a todos: "Hermanos, mientras tengamos la mente lúcida formulemos este buen propósito: Cualquier cosa que nos suceda, ocurra lo que ocurra, hagamos todos y cada uno ofrecimiento propiciatorio a Dios". Durante el período transcurrido en la cárcel el padre Enrique se preocupó por todos. El 14 de diciembre de 1940, junto con los demás hermanos, fue trasladado al campo de concentración de Dachau, donde se le dio el número de matrícula 22.637. En la dura vida del campo no se perdonó trabajo por los otros. Hallándose él mismo enfermo y débil en las piernas, ayudaba a los más débiles que él, sobre todo a los ancianos. Sobrevivió en el campo de concentración sólo hasta el verano de 1941. En julio de ese año, dada su total debilidad, que le impedía andar por su pie, fue llevado a la enfermería del campo, lo que equivalía a una condena a muerte. Desde allí hizo llegar secretamente a sus alumnos clérigos un mensaje que ha recordado de memoria uno de los destinatarios, padre Cayetano Ambrozkiewicz: "Queridos hermanos: Me encuentro en el bloque 7. He enflaquecido terriblemente a causa de la deshidratación. Peso 35 kilos. Me duelen todos los huesos. Estoy tendido en el lecho, como sobre la cruz, junto con Jesucristo. Me es grato estar y sufrir con Él. Rezo por vosotros y ofrezco a Dios por vosotros estos mis sufrimientos". Murió el 4 de agosto de 1942 y fue quemado en el horno crematorio número 12. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 13 de junio de 1999. INDICE
OTROS SANTOS DEL DÍA:  San Aristarco de Tesalónica. s. I.
 Martirologio Romano: Conmemoración de san Aristarco de Tesalónica, que fue discípulo de san Pablo, fiel compañero en sus viajes y prisionero con él en Roma. Natural de Tesalónica y compañero de san Pablo en sus viajes (At 20, 4; 27, 2), juntos fueron arrestados en Èfeso. Pablo lo describe como su colaborador (Fp 24). La tradición le hace primer obispo de Salónica (pudo ser obispo in partibus), y se piensa que fue mártir en Roma durante la persecución de Nerón, decapitado junto a Pablo.  Santos Justino y Crescencio. M. 258. Martirologio Romano: En Roma en la vía Tiburtina, santos Justino y Crescencio, mártires. El “Liber Pontificalis” dice que Crescencio era lector y que fue martirizado junto con san Lorenzo y otros clérigos romanos. Los itinerarios del s. VII dicen que fueron enterrados juntos en una iglesia de la vía Tiburtina, cercana a la de San Lorenzo. En cambo el itinerario “De Locis”, afirma que su sepultura estaba en la basílica de San Lorenzo junto con otros siete mártires y con las santas Ciriaca y Sinforosa. En la “passio” de san Lorenzo se afirma que Crescencio, junto con Claudio, Severo y Romano, fue martirizado el mismo día que Lorenzo, mientras Justino, junto con Hipólito, fueron los que sepultaron a san Lorenzo, después de celebrar la Misa. En la “passio” de san Sixto II, aparece un ciego curado por Lorenzo y Justino era el presbítero que tenía como misión hacer obras de caridad en favor de Lorenzo y otros cristianos. Existe también otra “passio” dedicada sólo a san Justino, en la que se narra que en tiempos del emperador Claudio, porque se había dedicado a sepultar a los mártires, fue arrestado, torturado y decapitado un 4 de agosto y que su cuerpo fue enterrado en una cripta del cementerio Verano de Roma. Se puede afirmar que la existencia histórica de los dos mártires fue absolutamente cierta, aunque las noticias que nos han llegado sobre su vida y martirio sean infundadas.  San Eleuterio de Tarso. M. c. 310.   Martirologio Romano:  En Tarso, de Bitinia, san Eleuterio, mártir. Fue martirizado en Tarsia. Su pasión, tal y como nos ha llegado, no es muy fiable. También se dice que era senador y que murió en Constantinopla decapitado por orden del emperador Maxiamiano Galerio. Otros textos dicen que de él no se conoce ni el nombre de sus padres ni su patria. Sabemos que era cubiculario del emperador y muy querido por él. Aunque todavía no era cristano, practicaba las virtudes cristianas y, como en a corte le era imposible manifestar su fe, decidió alejarse de ella. Aduciendo motivos de salud se marchó a Bitinia donde compró un terreno junto al río Sangari (actual Sakarya en la región llamada Tarsia en Turquía), construyó una casa y en ella un oratorio subterráneo. Se hizo bautizar por un presbítero del lugar y así vivía su camino de fe. Su alejamiento de la corte imperial, suscitó las sospechas de Maximiano que, informado por un siervo, se acercó a la villa de su cubiculario. Descubrió el oratorio y, seguro que Eleuterio era cristiano, buscó con halagos hacerle regresar al paganismo pero, viendo que era inutil cualquier intento, lo condenó a ser decapitado. El cuerpo de nuestro santo fue sepultado en el oratorio de su villa.  Santa Ia. M. 360.   Martirologio Romano: En Persia, santa Ia, mártir durante el reinado de Sapor II. Esclava griega que fue martirizada en Persia junto a otros muchos prisioneros cristianos. No se conocen las circunstancias de su martirio durante el reinado de Shapor II. Según el relato de su martirio, que carece de valor histórico, era una doncella griega; como hubiese convertido a muchas mujeres persas, fue denunciada, aprehendida y torturada. La santa repetía durante la tortura: «Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, ayuda a tu sierva y sálvala de los lobos que la rodean».  Después, estuvo en un calabozo hasta que recuperó las fuerzas. Entonces, el juez le ofreció la vida con tal de que apostatase. Como Ia se negó nuevamente, fue duramente tortuada hasta que el juez mandó que fuese colgada de las manos y azotada hasta que muriese. El cadáver fue decapitado y arrojado al basurero como un desperdicio. Había una tradición de que con ella murieron 9.000 cristianos, sin embargo ese aspecto ha sido descartado de la redacción actual de Martirologio Romano.  San Eufronio de Tours. (530-573).
 Martirologio Romano: En Tours, de Neustria, conmemoración de san Eufronio, obispo, que participó en varios concilios, reparó muchas iglesias en la ciudad, erigió parroquias en las aldeas y promovió con gran cuidado la veneración de la Santa Cruz. Obispo de Tours (556-573). Asistió al III concilio de París. Presidió el concilio de Tours del 567. Durante su episcopado la ciudad fue incendiada y trabajó con mucho éxito para su reconstrucción. Fundó tres parroquias en el campo, y entregó solemnemente reliquias de la Santa Cruz a santa Radegunda de Poitiers.  San Onofre de Catanzaro. M. 995.   Martirologio Romano: En los bosques de Panaia, cerca de Catanzaro, en la Calabria, san Onofre, eremita, insigne por sus ayunos y por la austeridad de vida. De noble familia de Catanzaro, vivió eremita con la regla basiliana en la selva de Panaia, cerca de su pueblo natal se destacó por su reputada santidad y austeridad de vida. Tomó el nombre de Onofre en honor al anacoreta del mismo nombre.  San Rainero de Cagli. M. 1180. 
 Martirologio Romano: En Split (antes Spalato), en Dalmacia, san Rainero, obispo y mártir. Fue primeramente monje y después sobrellevó grandes sufrimientos por defender los derechos de la Iglesia en la sede episcopal de Cagli, y posteriormente murió apedreado en la de Split. Era monje camaldulense del monasterio de Fonteavellana, cuando en el 1154, es elegido obispo de Cagli, en un momento en que las luchas entre güelfos y gibelinos estaban en su cenit.  La ciudad de Cagli era gibelina, con lo cual las relaciones con su obispo no fueron excelentes, y por ello el papa Alejandro III, se vio obligado a trasladarlo en 1175, como arzobispo de Spalato en Dalmacia, donde vivió otra situación tensa entre el emperador de Oriente y la convivencia con los eslovenos. Durante una controversia (en la que él defendió la inmunidad eclesiástica), la población eslovena le mató a pedradas y por ello es honrado como mártir. Estas dos ciudades Cagli y Split lo tienen como patrono.  Guillermo Horne. Beato. M. 1540.   Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, beato Guillermo Horne, mártir. Fue monje en la Cartuja de esta ciudad, sin apartarse nunca del cumplimiento de la Regla. Debilitado por una larga permanencia en la cárcel durante el reinado de Enrique VIII y sometido finalmente al suplicio en el patíbulo de Tyburn, emigró a la derecha de Cristo. La Cartuja de Londres fue un auténtico semillero de mártires en los primeros momentos de la persecución en Inglaterra. En 1535 fue ejecutado san Juan Houghton, el prior de la comunidad, y otros miembros que también se negaron a aceptar la supremacía de Enrique VIII en la Iglesia de Inglaterra.  Fue nombrado otro prior que sí firmó la supremacía, pero diez miembros de la comunidad se negaron y fueron apresados en mayo de 1537, encarcelados en Newgate, y sometidos a condiciones infrahumanas, de tal modo que la mayoría de ellos murió ese mismo año. Sin embargo Guillermo Horne, cartujo lego, sobrevivió, y aun soportó tres años más de cárcel, hasta que finalmente fue ejecutado en Tyburn en 1540. Se dice de él que fue un gran cumplidor de la regla. Fue beatificado con los demás mártires de su grupos, el 9 de diciembre de 1886, por SS León XIII.   Gonzalo Gonzalo y Gonzalo. Beato. (1909-1936). 
 Martirologio Romano: En Madrid, España, beato Gonzalo Gonzalo, religioso de la Orden de San Juan de Dios y mártir, que, en el furor de la persecución contra la fe, confirmó con su sangre su testimonio de Cristo. Natural de Conquezuela (Soria). Se llamaba Gonzalo Gonzalo Gonzalo, ya que sus padres eran primos hermanos del mismo apellido -Gonzalo-, y le pusieron además Gonzalo de nombre de pila. Pariente del beato Juan Jesús Adradas. A los 21 años ingresó en la Orden Hospitalaria, y en 1933 fue destinado a la comunidad del asilo-hospital de San Rafael de Madrid, de la que era limosnero a comienzos de 1936. Llegado el 18 de julio, la comunidad, compuesta por 35 hermanos, suspendió por un tiempo la petición de limosnas, pero tuvo que reanudarla porque era su único medio de vida. El día 4 de agosto fray Gonzalo salió a pedir y fue apedreado en una casa. En una casa de la calle María de Molina fue denunciado por una portera a los milicianos que le arrestaron y procedieron a asesinarlo junto a la checa, en la confluencia de la calle Velázquez con María de Molina. Su cadáver estuvo un tiempo abandonado en el suelo. Fue beatificado el 25 de octubre de 1992, con los 71 mártires Hospitalarios. INDICE
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