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Blogueros con el Papa

Santoral del 23 de Septiembre

INDICE

San Adamnano, abad y presbítero
SAN ANDRÉS HUBERTO FOURNET
San Constancio de Ancona, Monje
Beatos Cristobal, Antonio y Juan mártires mexicanos
Bernardina María Jablonska, Beata Cofundadora
Elena Duglioli Dall’Olio, Beata Viuda
Emilia Tavernier Gamelin, Beata Viuda y Fundadora
Sosso (Sosio) de Misena, Santo Diacono y Mártir
Lino, Santo II Papa y Mártir
Padre Pío de Pietrelcina (Francisco Forgione), Santo Presbítero Capuchino
Zacarías e Isabel, Santos Padres de Juan el Bautista

Lino, papa; Adamnano, Benito, abades; Andrés, Juan, Pedro, Antonio, Constancio, mártires; Dona, Eresvida, Santina, Polisena, Rebeca, santas; Pasencio, Albina, Tecla, Ulpia Victoria, mártires; Matusalén, patriarca.


SAN LINO, Papa y Mártir (78 d.C.)
Los enemigos del hombre serán
las personas de su misma casa.
(Mateo, 10, 36).

San Lino,1 conocido también como Papa Lino o Lino de Volterra, fue el sumo pontífice de la Iglesia católica entre el año 67 y el año 76. Conocido especialmente por tratarse del segundo papa y, por consiguiente, sucesor de San Pedro al frente de la Iglesia, Lino es todavía hoy un personaje enigmático debido a la escasez de la información sobre él conservada.

Hay evidencias suficientes de que Lino nació en Tuscia a finales de los años 20 o a principios de los 30. Miembro de una familia ya cristiana (o cristianizada muy poco después de su nacimiento), Lino desarrolló buena parte de sus actividades en el seno de su comunidad religiosa, en aquel momento muy perseguida. Es probable que su actividad se centrara en Volterra primero; y posteriormente en Roma. Se sabe a ciencia cierta que conoció personalmente a por lo menos tres de los apóstoles; y que mantuvo una fluida relación con su predecesor San Pedro. Probablemente, fue Lino quién ejerció de número 2 de la primigenia Iglesia durante la persecución de Nerón a esta (64-67); hasta el punto de que Pedro le eligió para sucederle en caso de fallecimiento o de que, como ocurrió finalmente, fuera martirizado por los romanos.
Pontificado

Lino fue designado papa.  Vivió un período difícil, con una iglesia subterránea y todavía en construcción, y resistió distintas etapas de persecución contra lo que los romanos todavía consideraban una secta judía. Falleció finalmente en el año 76,3 4 o 78,1 probablemente martirizado. Su recuerdo se mantuvo olvidado durante mucho tiempo, hasta el punto de que Tertuliano llegó a considerar como sucesor de Pedro a San Cleto.

Creó los primeros quince obispos, y ordenó a las mujeres entrar en las iglesias con la cabeza cubierta.Durante su pontificado habrían sido martirizados los evangelistas Marcos y Lucas.3

Se cree que Lino fue enterrado en Roma, cerca de la tumba de Pedro. No obstante, nunca se ha encontrado su sepelio, y tampoco existe una tradición en este sentido, aunque en 1615 se encontró en el Vaticano una tumba con la inscripción de linus, que se considera resto de una inscripción más larga referente a otro nombre, como Aquilinus o Adelinus.

MEDITACIÓN SOBRE TRES CLASES DE ENEMIGOS DEL HOMBRE

I. El hombre tiene enemigos invisibles; son los demonios. Por medio de sus sugestiones malas se esfuerzan por arrastrarlo a su pérdida eterna. Sírvense del atractivo del oro y de los placeres, de la pompa, de los honores, en una palabra, de las creaturas para inclinarnos al mal. Cuántas veces habría ya caído yo en las redes de este espíritu maligno, si mi ángel bueno no hubiese desviado mis pasos de ellas. ¿Le he agradecido este beneficio?

II. Nuestros servidores, nuestros parientes y nuestros amigos a menudo son nuestros más crueles enemigos. El amor carnal y desordenado que nos profesan, nos hace mayor mal que el odio de los demonios. Ellos se oponen a los designios de Dios sobre mí, y sus caricias a menudo tienen más poder para apartarnos del bien y empujarnos al mal, que las amenazas y los suplicios de los tiranos. ¿Parientes crueles, amigos infieles, por qué queréis la pérdida de aquellos a quienes amáis? ¡La perfidia ajena nos ha perdido, nuestros parientes nos han dado muerte! (San Cipriano)

III. Tú mismo eres el más cruel de tus enemigos. Tu cuerpo hace guerra a tu espíritu, tu espíritu la debe hacer a tu cuerpo. Tu cuerpo quiere gozar de los placeres y de los bienes de esta vida, y tu alma suspira por los bienes de la eternidad. Este combate debe durar mientras dure la vida. Cuídate de ti, y no te engañes: la concupiscencia morirá sólo cuando mueras tú, y es preciso combatirla siempre. La concupiscencia puede ser debilitada en esta vida, no puede ser destruida. (San Agustín).

La fortaleza
Orad por las vírgenes.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis dotado al bienaventurado pontífice Tomás con una insigne misericordia para con los pobres, dignaos, por su intercesión, derramar las riquezas de vuestra misericordia sobre todos los que os invocan. Por J. C. N. S. Amén.
  1. En Roma, San Lino  Papa y Mártir, el primero que después de san Pedro Apóstol gobernó la  Iglesia Romana, y coronado del martirio, fue sepultado en el Vaticano  junto al mismo Apóstol.
  2. En Iconio de Licaonia, santa Tecla, Virgen y  Mártir, que convertida a la fe por san Pablo Apóstol, en el imperio de  Nerón, venció con la confesión de Cristo el fuego y las fieras; y  después de muchísimos combates, superados para enseñanza de muchos, pasó  a Seleucia, y allí descansó en paz. Los santos Padres la celebran con  grandísimas alabanzas.
  3. En España, las santas mujeres Xantipa y Polixena, que fueron discípulas de los Apóstoles.
  4. En África, los santos Mártires Andrés, Juan, Pedro y Antonio.
  5. En Ancona, san Constancio, Mansionario de aquella Iglesia, ilustre por el don de milagros.
  6. En Campania, la Conmemoración de san Sosio, Diácono  de Misena, de cuya cabeza, viendo el santo Obispo Jenaro levantarse una  llama de fuego, mientras leía el Evangelio de la Iglesia, le pronosticó  que había de ser Mártir; y no muchos días después, cuando el mismo  Sosio contaba treinta años de edad, cortada la cabeza, juntamente con el  mismo santo Obispo recibió el martirio.
  7. En Scicy, territorio de Coutances, en Francia, san Paterno, Obispo de Avranches y Confesor, cuyo tránsito se conmemora el 16 de Abril.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.>

http://www.aciprensa.com/podcast/santo/setiembre23-07piodepietrelcina.mp3







San Adamnano, abad y presbítero
n.: c. 624 - †: 704 - país: Reino Unido (UK)
otras formas del nombre: Eunan
canonización: Conf. Culto: León XIII 5 jul 1898
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En el monasterio de Hy, en la isla de Iona, en Escocia, san Adamnano, presbítero y abad, varón docto en conocimientos bíblicos y amantísimo de la unidad y de la paz, que tanto en Escocia como en Irlanda persuadió a muchos con su predicación para celebrar la Pascua según la tradición romana.
refieren a este santo: San Columba de Iona

Adamnan, a quien San Beda llama "hombre bueno y sabio, notablemente ilustrado en las Sagradas Escrituras", nació hacia el año de 624, en Drumhome, en el condado de Donegal. Ahí mismo fundó un monasterio e ingresó en él, pero no tardó en seguir los pasos de Colomba, su santo consanguíneo, y se retiró al monasterio de lona, del que fue el noveno abad en el año de 679. A la muerte de Oswy, el rey de Nortumbría, su hijo Alfrido, para escapar al rencor del usurpador Egfrido, buscó refugio en lona, donde conoció a Adamnan. Siete años más tarde, Alfrido había recuperado el trono y, al requerirse los servicios de una persona capacitada para parlamentar con los de Nortumbría en favor de los irlandeses, a fin de negociar el rescate de algunos prisioneros, se eligió naturalmente a San Adamnan. Tuvo éxito en su misión: regresó a Inglaterra e hizo detenidas visitas a los monasterios de Wearmouth y Jarrow, donde fue visto por el joven Beda, que por entonces (el año de 688) tenía trece años. Como resultado de aquellas visitas y de una larga conversación que mantuvo con San Ceolfrido, el abad dejó de lado la costumbre de sus predecesores y adoptó la verdadera fecha para celebrar la Pascua. Al regresar a su monasterio, hizo todo cuanto estuvo de su parte para que los monjes de lona adoptasen también la nueva fecha, pero sin mucho éxito.

Después de su fracaso por convertir a los monjes celtas a las costumbres romanas, San Adamnan pasó una larga temporada en Irlanda. Durante el Concilio de Birr, llegó a convencer a la asamblea de que las mujeres no debían tomar parte en las guerras y que ni ellas, ni los niños debían perecer en la lucha ni ser tomados prisioneros; en honor suyo, aquella decisión del Concilio se llamó "Ley Adamnan." Durante el tiempo que permaneció en Irlanda, luchó para que la Pascua se celebrase en la fecha romana, como se hacía en casi todas partes, menos en las regiones donde se dejaba sentir la influencia de los monasterios de San Colomba, sobre todo en el propio lona. Hizo un vano intento final para superar la oposición de su comunidad y, como dice su biografía, "sucedió que le llegó el momento de partir de este mundo, antes de que comenzara el año siguiente, porque así lo ordenó la divina Bondad al ver que era un hombre amante de la paz y la unidad y merecía llegar a la vida eterna sin verse obligado, por el arribo de la siguiente fecha de la Pascua, a disputar más seriamente con los que se obstinaban en no seguirle." Su muerte ocurrió el 23 de septiembre de 704.

Adamnan, "un santo varón de lágrimas y penitencias, dedicado en la plegaria, diligente, mortificado y sabio en las Sagradas Escrituras de Dios", fue el más brillante de los superiores de Iona, después de San Colomba. Era un escritor e investigador infatigable. En uno de sus escritos se refiere a las tablillas, plumas estilos y cuernos para tinta que había en el escritorio de lona, aparte de los instrumentos de que él mismo se servía para escribir y que a veces fabricaba con sus manos. Como autor, se le recuerda sobre todo por su Vida de San Colomba, uno de los documentos hagiográficos más importantes de cuantos hay en existencia y la biografía más completa entre las que se escribieron a principios de la Edad Media. Adamnan la escribió en latín, a solicitud de sus monjes. En la última parte del siglo séptimo, un obispo franco llamado Arculfo hizo una peregrinación a Jerusalén y, en el viaje de regreso, su nave, empujada por vientos contrarios, fue a dar a las costas occidentales de las Islas de Bretaña (lo que parece muy extraño, a menos que la nave se dirigiese a uno de los puertos sobre la costa occidental de Francia). Después de muchas aventuras, Arculfo llamó a las puertas del monasterio de lona, donde fue cordialmente acogido e hizo, para beneficio de los monjes, un detallado relato sobre todo lo que había visto y lo que le había ocurrido en el oriente. San Adamnan escribió aquellas narraciones y así compuso su otra obra bien conocida: De locis sanctis que, "con el correr del tiempo, resultó benéfica para muchos, especialmente para los que estaban lejos de aquellos lugares donde vivieron los patriarcas y los apóstoles y nunca podrían conocer nada de ellos, a no ser por las lecturas." El libro fue presentado por Adamnan al rey Alfrido y "por su intermedio, llegó a manos de personajes de menor calidad" y, hasta nuestros días, los estudiosos lo leen a menudo.

Entre las consejas populares relacionadas con este santo se halla una donde se relata que, a fin de abastecer de leña a su monasterio, derribó él mismo con el hacha tan gran cantidad de encinos, que se podían llenar doce lanchones con los troncos. También se afirma que, en otra ocasión, los monjes advirtieron que no estaba con ellos en el coro y se pusieron a buscarle hasta que le encontraron en un rincón apartado, arrebatado en éxtasis, en la contemplación del Niño Jesús. A San Adamnan le profesaron gran veneración los pueblos de Escocia y, el nombre de Adam, tan usado por los escoceses, es un apócope de Adamnan. Su fiesta se celebra todavía en las diócesis de Argyll y en las Islas. En toda Irlanda se conmemora en esta fecha a San Eunan y se afirma que fue obispo de Raphoe; pero no se ha podido establecer con certeza que este Eunan y Adamnan hayan sido la misma persona. Es muy improbable que haya sido obispo de Raphoe.

Las informaciones dignas de crédito sobre Adamnan, proceden de la Ecclesiastical History de Beda. Véase la edición de C. Plummer con sus anotaciones. También s cuenta con materiales irlandeses que, si bien son más legendarios, aportan datos interesantes. La Miscellanea Hagiographica Hiberniae de Plummer aporta abundantes referencias anecdóticas. Hay una breve biografía en irlandés, que fue traducida e impresa en la Celtic Review, vol. V (1908), pp. 97-107. Entre las obras de Adamnan, el mejor de 1os textos de De locis sanctis es el que editó Geyer en la Viena Corpus Scriptorum, vol. XXXIV, en tanto que la Vida de San Colomba fue editada por J. F. Fowler (1920). Ver a Gougaud en Christianity in Celtic Lands (1932) y a Kenney en The Sources of the Early History of Ireland, vol. I, 1929.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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SAN ANDRÉS HUBERTO FOURNET
Fundador de la Comunidad de Hermanas de la Santa Cruz
(1752-1834)

SU VIDA
Este fue el muchacho que cuando era estudiante firmaba sus libros con esta frase: "Andrés, que nunca será ni religioso ni sacerdote". Y Dios le hizo la jugada de hacerlo sacerdote y fundador de una orden de religiosas. Nació cerca de Poitiers (Francia) en 1752.

En sus primeros años era rebelde y molestón y la única que medio lo podía soportar era su propia madre. Pero esta santa mujer se propuso hacer de esa fierecilla un buen pastor, que salvara otras almas que estuvieran en dificultades.

Su mamá era supremamente generosa con los pobres. Andrés la criticaba porque le parecía que ella daba demasiado, y le decía que a los pobres había que darles las sobras únicamente. Ella le dijo un día: "Mira, vas a la mesa, echas en una bandeja las mejores frutas, los panes más grandes y los traes y los regalas al pobre que está en la puerta pidiendo. Recuerda que lo que se dé al necesitado se le da a Nuestro Señor, y que para el Señor siempre se da lo mejor". En el momento el muchacho no entendió la lección, pero más tarde hará de este consejo de su madre una ley para toda su vida.

Los papás lo enviaron a un colegio a estudiar interno, pero Andrés era el promotor de todos los desórdenes. Parecía que tuviera cien pulgas debajo de la camisa. No era capaz de estarse quieto. Al fin el rector, como castigo, lo hizo encerrar en un cuarto oscuro. Pero el inquieto estudiante se fugó de allí y se fue para la casa. Cuando su padre ya le iba a dar por ello un tremendo castigo, la mamá intercedió por él y obtuvo que le perdonara el castigo con tal de que volviera al colegio y se portara bien. Así lo prometió y así lo cumplió. En adelante su conducta fue excelente.

Al empezar sus estudios de filosofía en Poitiers, perdió el poco fervor que tenía y se dedicó a una vida mundana y de continuos paseos y fiestas y bailes. Pero todo esto le dejaba un vacío inmenso en el alma y una insatisfacción completa y horrible.

Sin consultar a ninguno de su familia se entró de militar. Pero cuando quiso visitar a sus familiares, ninguno lo quiso aceptar. Y tuvo la mamá que ir al ejército y pagar una fuerte multa para que lo licenciaran y lo dejaran retirarse. Quiso buscar puesto como empleado público, pero tenía una letra tan enredada que en todas las oficinas donde pidió empleo fue rechazado.

Fue entonces cuando le recomendaron que se fuera a pasar unas semanas con un tío sacerdote, párroco, que tenía fama de santo. Y allí en compañía de este hombre de Dios, le llegó a Andrés el cambio total en su comportamiento y en su modo de pensar, y se dedicó a los estudios eclesiásticos, y a la oración y la meditación.

Fue ordenado sacerdote y enviado como ayudante de su tío el párroco.

Empezó a predicar y lo hacía con palabras muy elegantes y rebuscadas. Un día al empezar el sermón se le olvidó todo y tuvo que suspender su sermón. Su tío, el anciano párroco, le dijo: "Es que lo que buscas es lucirte y aparecer bien ante los demás, y eso no le gusta a Dios. Debes predicar con más sencillez". Cambió entonces de método y en adelante la gente comentaba: "Antes el padrecito aparecía como muy sabio, pero nadie le entendía nada. Ahora habla como nosotros, y su predicación nos vuelve mejores".

Cuando ya lo nombraron párroco, Andrés se dedicó a vivir muy elegantemente con lujosas comodidades en su casa cural. Más le interesaba aparecer como un señor muy importante que como un santo sacerdote. Su madre seguía rezando mucho por él. Y un día que había preparado un gran almuerzo para los más ricos de la parroquia llegó un pordiosero a pedirle limosna y entró hasta el comedor. El Padre le dijo que no tenía nada para darle, y el otro observando esas mesas tan bien servidas le dijo: "¿Y todo esto qué es?". Y mirándolo fijamente le dijo: "Padre Andrés, usted vive más como un rico que como un pobre, como lo manda Cristo". Esta frase le impresionó inmensamente al joven párroco. Esa noche se fue a la iglesia y le pidió perdón a Nuestro Señor y desde el día siguiente quitó todos los lujos de su casa parroquial, y se dedicó por completo a ayudar a los pobres. En adelante en vez de invitar a los ricos se iba a visitar a los más abandonados. Desde que dejó su vida de lujos y de comilonas y se dedicó a gastar todo lo que recibía a favor de los pobres, la santidad de Andrés empezó a crecer notablemente.

En 1789 estalló la terrible Revolución Francesa que asesinó a miles de católicos y persiguió sin compasión a todos los sacerdotes. El Padre Andrés tuvo que esconderse y los guardias de la revolución lo buscaban por todas partes. Un día cuando estaba escondido en un armario en una familia, al oír que los perseguidores amenazaban a los demás de la casa, salió y se les presentó a los militares, y estos quedaron tan impresionados ante su venerable presencia, que se fueron y no se lo llevaron preso.

El Padre Andrés se disfrazó de labrador y se fue a vivir en la finca de una señora muy católica. Pero un día llegaron allá los enviados del gobierno en busca de él para llevárselo y matarlo. La señora y Andrés estaban charlando junto a la chimenea cuando de repente llegaron los gendarmes preguntando por el sacerdote. La dama sin más ni más le dio una cachetada al padre diciéndole: "Váyase inmediatamente a hacer sus oficios y deje de estar por aquí sin hacer nada". Los militares creyeron que era un servicial de la casa y no lo siguieron, y así él pudo salir huyendo. Después decía por burla: "Fue lo mejor que usted podía hacer. Si no, me habrían descubierto".

Después tuvo que salir huyendo hacia España y allá estuvo cinco años. Cuando suavizó la persecución, volvió a su querida parroquia de Maillé y se dedicó a reavivar el fervor de sus parroquianos predicándoles misiones y dedicando muchas horas a confesar. Todos lo querían.

Tuvo la suerte de encontrar una mujer con grandes cualidades para la vida religiosa, Santa Isabel Bichier, y con ella fundó la Comunidad de Hermanas de la Santa Cruz, que se llaman también, hermanas de San Andrés. Él fue hasta su muerte el director espiritual de esa comunidad. Un día en que las religiosas no tenían casi harina para hacer pan para sus muchos niños pobres, el santo le dio la bendición a un poco de harina, y con ella pudieron hacer pan para todos.

Muchos laicos y sacerdotes lo buscaban para que les diera dirección espiritual porque tenía el don de saber aconsejar muy bien.

El 13 de mayo de 1834 pasó a gozar de la paz del Señor

Para nosotros la vida de San Andrés Fournet es un ejemplo de cómo aunque en nuestros primeros años no hayamos sido muy fervorosos, si tenemos buena voluntad y deseo de tener contento a Dios, podremos ir avanzando notablemente hacia la santidad.

Fuente: EWTN
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San Constancio de Ancona, Monje
Martirologio Romano: En Ancona, del Piceno, en Italia, conmemoración de san Constancio, mansionario de la iglesia, conspicuo más por la humildad que por el don de milagros. 590.

Era un monje que ejercía de sacristán en la iglesia de San Esteban en Ancona. Se hizo celebre por su piedad y servicio a todos. El papa san Gregorio Magno lo elogió y dijo: "Si san Constancio fue grande en sus milagros, lo fue mucho más en su profunda humildad".

Entre los milagros que se le atribuyen se recuerda que las lámparas de la iglesia ardían aunque estuvieran llenas de agua en vez de aceite. Como se difundiera su fama de santidad y milagros, muchos se acercaban para verle y pedirle favores espirituales.

Un día un rudo campesino, viéndolo sobre una escalera intentando encender las lámparas, y no queriendo creer que fuera un santo, comenzó a insultarlo llamándolo mentiroso y presuntuoso. Constancio, bajó de la escalera y lo abrazó y besó, agradeciéndole por el trato, dando pruebas de su humildad. Su cuerpo reposa en la iglesia de Santos Gervasio y Protasio en Venecia.
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Fuente: oremosjuntos.com
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Beatos Cristobal, Antonio y Juan mártires mexicanos
(+1527 y 1529)

En 1523, junto con Hernán Cortés, llegaron a tierras tlaxcaltecas los primeros evangelizadores franciscanos y dominicos, quienes tuvieron grandes problemas para enseñar el Evangelio, ya que los adultos eran muy religiosos y politeístas y practicaban la poligamia, especialmente los caciques. En Tlaxcala los franciscanos tuvieron la feliz idea de convocar a los hijos de los caciques, sin excluir a los niños plebeyos, a aprender la Doctrina cristiana, y fue así como el pequeño CRISTOBAL, nacido en Tlaxcala hacia el año de 1514 e hijo del cacique, acogió la Doctrina cristiana con tal arraigo, que comenzó a tirar los ídolos de sus mayores, así como el pulque con el que se embrutecían. Su padre lo golpeó, le quebró los brazos y las piernas, y luego lo quemó en una hoguera. Cristobalito murió sólo después de encomendarse a Dios y de perdonar a su padre. Su cuerpo fue hallado incorrupto un año después de sepultado.

ANTONIO y JUAN fueron otros dos niños que quisieron acompañar a los dominicos a la evangelización de Oaxaca, partiendo de Tlaxcala. Nacieron en Tizatlán, Tlaxcala, hacia el año 1516-17. En un poblado de Puebla fueron sorprendidos tirando ídolos y fueron matados a palos, después de haberles dicho a los mayores que "los ídolos son diablos y no dioses". Estos tres niños son considerados los protomártires de la Nueva España, así como las primicias de la primera evangelización de México, y ejemplo para la niñez y juventud de Tlaxcala y de México. Fueron beatificados por S.S. Juan Pablo II, en mayo de 1990.
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Autor: Xavier Villalta
Bernardina María Jablonska, Beata Cofundadora,
Cofundadora de la Congregación de Hermanas Alvertinas Servidoras de los Pobres

En Cracovia, en Polonia, beata Bernardina Jablonska, virgen, cofundadora de la Congregación de Hermanas Servidoras de los Pobres, siempre solícita para con los necesitados y enfermos (1940).

Sor Bernardina, en el siglo María Jablonska, nació el 5 de agosto de 1878 en Pizuny en la parroquia Lipsko, de la diócesis de Zamosc-Lubaczow.

A la edad de 18 años entró a la Congregación fundada por San Alberto Chmielowski con el deseo servir a los más pobres y abandonados. Luego sería reconocida como cofundadora de las Hermanas Albertinas.

Su vida fue marcada por el amor a Dios sirviendo al prójimo, en especial a quienes lo perdieron todo y eran pobres.

Nurió el 23 de septiembre de 1940 en Cracovia.

S.S. Juan Pablo II la proclamó beata el 6 de junio de 1997.
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Autor: Xavier Villalta
Elena Duglioli Dall’Olio, Beata Viuda
Esta viuda boloñesa no ha tenido, por desgracia, biógrafos muy objetivos: en un intento de ensalsar la figura, inventaron detalles cada cual más fantasioso.

Según estos escritores Elena Duglioli era hija del emperador de los turcos, Mohamed II, que a la edad de cinco años fue llevada a vivir a occidente. Es ahí donde, como premio por su vida santa e inocente, Dios la premia con varias visiones y el don de la profesía.

La verdad es que ella nació en Bolonia y fue hija de Silverio Duglioli, notario, y Pentesilea Boccaferri, boloñesa.

Fue educada muy cristianamente, muy jóven manifestó su deseo de hacer votos de castidad, pero la madre la empuja al matrimonio. A los diecisiete años se casó con Benedicto Dall´Olio, quien a ese entonces ya contaba con cuarenta años de edad, y con quien vivió casi seis decadas de un maravilloso y armonioso matrimonio.

Se ha dicho que durante su matrimonio vivió en castidad total, pero este detalle no se puede comprobar.

Luego de la muerte de su esposo pasó el resto de su vida siendo ejemplo para su comunidad, hasta su muerte el 23 de septiembre de 1520. Fue enterrada en la la iglesia de San Juan en Monte.

Su fama de santidad motivó a la población a recordarla cada 23 de septiembre, luego S.S. León XII confirmó oficialmente su culto en 1828.
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Fuente: Vatican.va
Emilia Tavernier Gamelin, Beata Viuda y Fundadora
Fundadora de la Congregación de Hermanas de la Providencia

Martirologio Romano:En Montreal, en la provincia de Quebec, en Canadá, beata María Emilia Tavernier, religiosa, que, al perder el marido y los hijos, se entregó a cuidar a los necesitados, fundando la Congregación de las Hermanas de la Providencia, en favor de los huérfanos, ancianos y débiles mentales (1851).

Etimología: Emilia = amable, viene del griego

Émilie Tavernier nació en Montreal, Canadá, el 19 de febrero de 1800, de padres humildes pero virtuosos y trabajadores. Ella es la última de quince hijos nacidos del matrimonio Tavernier-Maurice; sus padres fallecieron cuando ella era una niña, pero dejaron a sus hijos una educación cristiana marcada por la presencia de la Providencia en sus vidas.

A la edad de 4 años, Emilia fue confiada a una tía paterna, que reconoció en la niña una sensible inclinación para con los pobres y desdichados.

A los 18 años, parte para ayudar desinteresadamente a su hermano que ha quedado viudo. Lo único que solicita es tener siempre una mesa para servir comida a los mendigos que se presentan; mesa que ella nombra con cariño: «La Mesa del Rey».

En 1823, contrae enlace con Jean-Baptiste Gamelin, un profesional en el cultivo de manzanas. En él, ella encuentra a un amigo de los pobres que comparte sus mismas aspiraciones. De esta unión nacen tres hijos, pero muy pronto la tristeza invade este hogar con el fallecimiento de los hijos a quienes ella se había dedicado con amor y abnegación. También fallece su esposo, con quien ha vivido años felices y de fidelidad en el compromiso matrimonial.

Emilia, en medio de todas estas pruebas no se repliega sobre sus sufrimientos, sino que encuentra en la Virgen de los Dolores al modelo que orientará toda su vida.

Su oración y su contemplación de la Virgen al pie de la cruz abren su corazón a una caridad compasiva por todas las personas que sufren. ¡Desde hoy en adelante, ellas serán su esposo y sus hijos!

Un pobre deficiente mental y su anciana madre son los primeros de una larga lista de pobres, que se benefician, no solamente con los recursos que le dejara su esposo, sino además con su tiempo, su dedicación, su bienestar, sus diversiones y hasta su salud. Su propia casa llega a ser la casa de todos ellos y multiplica los refugios para albergarlos. Personas ancianas, huérfanos, presos, inmigrantes, desempleados, sordomudos, jóvenes o parejas con dificultades, impedidos físicos y enfermos mentales, todos conocen bien su casa, a la que dan espontáneamente el nombre de «Casa de la Providencia», porque ella misma es una «verdadera providencia».

Emilia es bien recibida tanto en los hogares como en la cárcel, entre los enfermos y entre los que están bien, porque lleva consuelo y asistencia. Ella es verdaderamente el Evangelio en acción: «Lo que haces al más pequeño de mis hermanos, a mí me lo haces».

Familiares y amigas se reúnen alrededor de ella para ayudarle; mientras que otros no logran entender semejante dedicación y al ver que se abre otro refugio comentan: «Madame Gamelin no tenía suficientes locas ¡Tuvo que buscarse otras!».

Durante quince años multiplicará sus gestos heroicos de dedicación, bajo la mirada de reconocimiento y aprobación del obispo Jean-Jacques Lartigue, en un principio y luego de Mons. Ignace Bourget, el segundo obispo de Montréal, quien piensa que una vida tan preciosa para sus feligreses no puede desaparecer sin que alguien tome el relevo.

En una estadía en París, en 1841, Mons. Bourget solicita el envío de Hijas de San Vicente de Paul para la atención de la obra de la Señora Gamelin, con el fin de establecer las bases para una comunidad religiosa. Al recibir una respuesta afirmativa, hace construir una casa nueva para acogerlas en Montreal. Pero a última hora, las religiosas cambian de parecer. La Providencia tiene otros planes.

¡La obra de Madame Gamelin sobrevive a todo esto!

El obispo Bourget busca candidatas en su propia diócesis; ellas serán confiadas a Madame Gamelin quien las formará para la obra de caridad compasiva que ella realiza con tanta dedicación, y para la misión Providencia que proclama con actos que hablan aún más fuerte que las palabras.

Las Hermanas de la Providencia nacen, a partir de la Casa de la Providencia, en la Iglesia de Montreal. Emilia Tavernier-Gamelin se unirá a las primeras religiosas, primero como novicia y luego como su madre y su fundadora. La primera profesión religiosa se celebra el 29 de marzo de 1844.

Las necesidades de los pobres, de los enfermos, de los inmigrantes, etc. no dejan de aumentar en esta ciudad, en esta sociedad en vías de desarrollo.

La Comunidad naciente conoce horas sombrías, cuando las hermanas disminuyen en número, debido a las epidemias mortales. Cuando el obispo Bourget duda de la buena voluntad de la superiora, influenciado por una religiosa muy negativa, la fundadora se mantiene de pie junto a la cruz, siguiendo el ejemplo de la Virgen de Dolores, su modelo a partir de las tristes horas de sus duelos. El mismo obispo Bourget reconocerá su grandeza de alma y su generosidad que llega al heroísmo.

La nueva comunidad crece para responder a las necesidades del momento: las Hermanas de la Providencia se multiplican, son 50 en 1851, cuando hace solamente ocho años que ha nacido la comunidad y la fundadora misma fallece, siendo una víctima más de la epidemia de cólera. Sus hijas recibieron el último testamento de labios de su madre: humildad, simplicidad, caridad, sobretodo caridad.

A partir de estos humildes comienzos, son 6147 las jóvenes que se han comprometido para seguir el ejemplo de Emilia Tavernier Gamelin. Hoy las encontramos en Canadá, Estados Unidos, Chile, Argentina, Haití, Camerún, Egipto, Filipinas y Salvador.

El 23 de diciembre de 1993, el Papa Juan Pablo II promulgó las virtudes heroicas de Emilia Tavernier Gamelin.

Después, al reconocer oficialmente, el 18 de septiembre de 2000, un milagro atribuido a su intercesión, el Soberano Pontífice proclama su beatificación para el 7 de octubre de 2001 y la propone al pueblo de Dios como modelo de santidad, por su vida dedicada totalmente al servicio de sus hermanos y hermanas más desprovistos de la sociedad. Se ha establecido el 23 de septiembre como fecha de su fiesta litúrgica, día del aniversario de su fallecimiento en 1851.
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Autor: Xavier Villalta
Sosso (Sosio) de Misena, Santo Diacono y Mártir
Martirologio Romano: En Misena de Campania, en Italia, san Sosso (antes Sosio), diácono y mártir, quien, al decir del papa san Símaco, deseando proteger de la muerte a su obispo, consiguió también él el martirio con igual precio y gloria (c. 305).

San Sosso nace en Misena en el 205 D.C., según lo contado en el martirologio del Venerable Beda.

Fue uno de los más ardientes líderes de los grupos de los primeros cristianos. Juan Diacono lo define como "el hombre en quien florecían todos los carismas de la Gracia", para demostrar la reputación de santidad de la que gozaba en vida cabe indicar que prelados de muchos lugares hacían el viaje a Misena para conversar con el Seráfico Diácono.

De acuerdo a uno de los relatos, el celebre San Jenaro, durante una de sus visitas en el año 304, en la celebración de la Misa del tercer domingo de Pascua, vio aparecer en la cabeza de Sosso, mientras este leía el Evangelio, una llama similar a aquellas que cayeron sobre las cabezas de los apóstoles en Pentecostés. Luego San Jenaro revelaría esa visión profetizando que Sosso sería mártir.

San Sosso fue decapitado el 19 de septiembre de 305.
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Autor: magnificat.qc.ca
Lino, Santo II Papa y Mártir
Martirologio Romano: En Roma, conmemoración de san Lino, papa, a quien, según testimonio de san Ireneo, los santos apóstoles le encomendaron el episcopado de la Iglesia fundada en la Urbe. Pablo apóstol lo recuerda como compañero (s. I).

Después de la persecución de Nerón, durante la cual sufrieron el martirio los apóstoles Pedro y Pablo, la historia de la Iglesia romana, por más de un siglo, se nos presenta envuelta en una densa oscuridad, rota por uno que otro rayo de luz. En el último cuarto del siglo II encontramos testimonios atendibles sobre los primeros doce obispos que ocuparon sin interrupción la sede apostólica. San Ireneo, obispo de Lyon, que seguramente estuvo alguna vez en Roma, es quien nos presenta esta lista en su Adversus haereses: "Después de haber fundado y establecido la Iglesia (de Roma), los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo, confiaron la administración a Lino, de quien habla San Pablo en la carta a Timoteo. Le sucedió Anacleto...".

La lista de Ireneo no es la única. Hacia el 160, Egesipo, originario de Palestina, visitó las Iglesias más importantes con el noble propósito de controlar allí la segura tradición de la predicación apostólica. Después de su visita a Roma, escribe: "Elaboré el orden de sucesión hasta Aniceto". Lino fue Papa durante doce años, aproximadamente del 64 al 76, o del 67 al 76, si se coloca al martirio de San Pedro en el 67, al final y no al principio de la persecución de Nerón. Estas cifras no tienen valor absoluto, porque en las dos listas presentadas prevalece el interés doctrinal, y sólo a comienzos del siglo III, con Julio Africano e Hipólito, se empezó a tener en cuenta la cronología.

A más del dato cronológico, tenemos de los sucesores inmediatos de los apóstoles y por tanto de San Lino, otra nota interesante, que nos presenta San Clemente en la Carta de la Iglesia romana a la Iglesia de Corinto. En ella San Clemente insiste en la unión que reina en la Iglesia romana y que contrasta tan fuertemente con el cisma que aflige a la comunidad de Corinto. Al recordar los orígenes de la jerarquía eclesiástica, subraya: "Los apóstoles probaron en el espíritu sus primicias y los instituyeron como obispos y como diáconos de los futuros creyentes. Más tarde impusieron esta regla: que después de su muerte hombres probados deberían sucederlos en el ministerio".

San Lino, originario de Tuscia, probablemente de Volterra, es, pues, "el hombre probado" que, por santidad de vida y capacidad de gobierno, fue elegido por el mismo San Pedro para que le sucediera. Por tanto, fue un directo colaborador suyo y la estimación de que gozó en la comunidad romana fue muy grande si fue nombrado para regir la suerte de la Iglesia en un momento tan difícil.
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Fuente: www.reinadelcielo.org

Padre Pío de Pietrelcina (Francisco Forgione), Santo Presbítero Capuchino
Un hombre de oración y sufrimiento
Martirologio Romano: San Pío de Pietrelcina (Francisco) Forgione, presbítero de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, que en el convento de San Giovanni Rotondo, en Apulia, se dedicó a la dirección espiritual de los fieles y a la reconciliación de los penitentes, mostrando una atención particular hacia los pobres y necesitados, terminando en este día su peregrinación terrena y configurándose con Cristo crucificado (1968)
"Siempre humíllense amorosamente ante Dios y ante los hombres. Porque Dios le habla a aquellos que son verdaderamente humildes de corazón, y los enriquece con grandes dones."

En un convento de la Hermandad de los Capuchinos, en la ladera del monte Gargano, vivió por muchísimos años el que probablemente fuera el Sacerdote Místico más destacado del siglo XX, a punto actualmente de ser declarado Santo por el Vaticano. El Padre Pío, nacido en Pietrelcina en 1887, fue un hombre rico en manifestaciones de su santidad. Enorme cantidad de milagros rodearon su vida, testimoniados por miles de personas que durante décadas concurrieron allí a confesarse. Sus Misas, a decir de los concurrentes, recordaban en forma vívida el Sacrificio y Muerte del Señor a través de la entrega con que el Padre Pío celebraba cada Eucaristía.

Es notable su carisma de bilocación: la capacidad de estar presente en dos lugares al mismo tiempo, a miles de kilómetros de distancia muchas veces. El Padre Pío raramente abandonó San Giovanni Rotondo; sin embargo se lo ha visto y testimoniado curando almas y cuerpos en diversos lugares del mundo en distintas épocas. También tenía el don de ver las almas: confesarse con el Padre Pío era desnudarse ante Dios, ya que él decía los pecados y relataba las conciencias a sus sorprendidos feligreses (a veces con gran dureza y enojo, ya que tenía un fuerte carácter, especialmente cuando se ofendía seriamente a Dios). Tenía también el don de la sanación (a través de sus manos Jesús curó a muchísima gente, tanto física como espiritualmente) y el don de la profecía (anticipó hechos que luego se cumplieron al pie de la letra).

Vivió rodeado de la Presencia de Jesús y María, pero también de Santos y Angeles, y de almas que buscaban su oración, para subir desde el Purgatorio al Cielo. Pero su gracia más grande radicó, sin duda alguna, en sus estigmas: en 1918 recibe las cinco Llagas de Cristo en sus manos, en sus pies y en su costado izquierdo. Estas llagas sangraron toda su vida, aproximadamente una taza de té por día, hasta su muerte ocurrida en 1968. Múltiples estudios médicos y científicos se realizaron sobre sus Estigmas, no encontrándose nunca explicación alguna a su presencia u origen.

Su sangre y cuerpo emanaban un aroma celestial, a flores diversas, que acariciaba no solo a los asistentes a sus Misas, sino también a quienes se encontraban con él en otras ciudades del mundo, a través de sus dones de bilocación. Vivió sufriendo ataques del demonio, tanto físicos como espirituales, que se multiplicaron a medida que las conversiones y la fe crecían a su alrededor.

En diciembre de 2001 el Vaticano emite el decreto que aprueba los milagros necesarios para canonizar a nuestro héroe, San Pío de Pietrelcina y fué canonizado el 16 de julio de 2002.

Vivimos en un mundo que niega lo sobrenatural, se aferra a lo material y a todo lo que pueda ser explicado a través de la razón, o percibido por los sentidos. Sin embargo, Dios prescinde de nuestra razón y de nuestros sentidos, a la hora de someternos a las pruebas de nuestra fe. De cuando en cuando nos prodiga con regalos del mundo sobrenatural, a través del testimonio y el acceso a la divinidad de los seres Celestiales. El Padre Pío es una puerta abierta a Cristo, a María, a los ángeles y los santos. Es también un testimonio de la pequeñez del ser humano y una invitación a creer y dejar de buscar explicación a los hechos de la Divina Providencia (la voluntad de Dios), sino simplemente a unir nuestra voluntad a la de Dios, y ser lisa y llanamente su instrumento, como el Padre Pío lo fue.

La vida entera del Padre Pío no puede ser explicada a través de la razón o la lógica humana. La fe y fuerza del Santo del Gargano dan por tierra con todas las escuelas filosóficas terrenales, dejando una sola salida a todo intento de crecimiento del hombre: el encuentro con el Dios eterno, el que nos mira desde lo alto y nos pide, por medio de Su infinita Misericordia, que nos entreguemos simplemente a Su Voluntad. La negación de nuestro yo (la muerte de nuestro ego), se constituye en la principal meta de nuestra evolución, porque SÓLO DIOS ES !

Debemos negarnos a nosotros mismos y vivir para y por Él. El Padre Pío vivió en la más absoluta humildad y negación de sí mismo, y miren los prodigios que Jesús hizo a través suyo !
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Fuente: Archidiócesis de Madrid

Zacarías e Isabel, Santos Padres de Juan el Bautista
Martirologio Romano: Conmemoración de los santos Zacarías e Isabel, padres de san Juan Bautista, Precursor del Señor. Isabel, al recibir a su pariente María en su casa, llena de Espíritu Santo saludó a la Madre del Señor como bendita entre todas las mujeres, y Zacarías, sacerdote lleno de espíritu profético, ante el hijo nacido alabó a Dios redentor y predicó la próxima aparición de Cristo, Sol de Oriente, que procede de lo Alto.

La alabanza más sintética, autorizada y profunda que se ha dicho de este matrimonio es que "ambos eran justos ante Dios". Fue nada menos que el evangelista san Lucas quien la hizo.

Se sabe que él era sacerdote del templo de Jerusalén y que su esposa Isabel era pariente —puede ser que prima— de la Virgen María. Se sabe, también por el testimonio evangélico y por sus propias palabras, que eran ya mayores y que no habían logrado tener descendencia por más deseada que fuera.

Un día, cumple Zacarías el oficio sacerdotal y, mientras ofrece el incienso, ve un ángel —se llama Gabriel— que le dice: "Tu oración ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo al que pondrás por nombre Juan".

Aunque Zacarías es un hombre piadoso y de fe, no da crédito a lo que está pasando. Cierto que los milagros son posibles y que Dios es el Todopoderoso, cierto que se cuenta en la historia un repertorio extenso de intervenciones divinas, cierto que conoce obras portentosas del Dios de Israel, pero que "esto" de tener el hijo tan deseado le pueda pasar a él y que su buena esposa "ahora" que es anciana pueda concebir un hijo... en estas circunstancias... vamos que no se lo cree del todo por más que a un ángel no se le vea todos los días.

El castigo por la debilidad de su fe será la mudez hasta que lo prometido de parte de Dios se cumpla. Cuando nace Juan —el futuro Bautista— Zacarías recupera el habla, bendice a Dios y entona un canto de júbilo, profetizando. También Isabel prorrumpió en una exclamación sublime —que repetimos al rezar cada Avemaría— cuando estaba encinta y fue visitada por la Virgen: "Bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre". Añadiendo: "¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte de Dios!".

Con Zacarías e Isabel la fe es aclamada con exultación y reconocida en su inseparable oscuridad.

En algunos santorales su celebración está marcada para el 23 de septiembre, en otros el 5 de noviembre.
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Fuente: Archidiócesis de Madrid
Tecla de Iconio, Santa Mártir, 
Martirologío Romano: En Seleucia, de Cilicia, santa Tecla, virgen y mártir, originaria de Iconio, en Licaonia (s. inc.).

En su segundo viaje apostólico, hacia el año 48, San Pablo visita Iconio acompañado de Bernabé. Es una ciudad de Asia Menor que hoy forma parte de Turquía.

Al entrar en la ciudad es invitado cortés y amablemente por Onesíforo a hospedarse en su casa.

Las puertas están abiertas a quien quiera escuchar el anuncio del Evangelio. A la casa van acudiendo las gentes. Pero, aparte de los que se reúnen, alguien más escucha la Palabra. Se proponen doctrinas nuevas que resultan inauditas y apasionantes como la continencia y la resurrección.

Frente a ese punto de encuentro tiene su hogar una familia noble y rica. Allí vive Tecla con sus dieciocho años. Es la hija bellísima y casadera que se embelesa con lo que le llega de la predicación del Apóstol. Su madre está inquieta y sumamente molesta porque sólo vive para escuchar lo que se está diciendo en la casa de enfrente; la ha visto como en éxtasis, ausente... ni siquiera come, día y noche está sin pestañear clavada en la ventana, no pierde detalle. Termina por comunicar a Tamiris, novio de Tecla, su preocupación. Todos los esfuerzos familiares se han aunado para hacerla desistir de su actitud y todos los razonamientos resultan vanos a la hora de intentar que la joven se olvide de lo que está escuchando. Ella ha tomado la resolución de abandonar su vida cómoda y sus planes de futuro matrimonio, sólo quiere seguir a Jesús de quien Pablo habla.

Entre los amigos primero y entre conocidos después va de boca en boca corriendo la noticia de lo que pasa a Tecla por escuchar a ese predicador acerca de un judío resucitado. La clase alta de la ciudad se conmueve hasta tomarse la resolución de acusar a Pablo a las autoridades por brujería y hechizos.

Pablo es encarcelado y Tecla, sobornando al carcelero, entra loca de alegría en la cárcel y escucha horas y horas las grandezas de Dios, sentada en el suelo junto a los hierros del preso. Pablo fue azotado cruelmente y penado con el destierro. El delicado amor de Tamiris se trueca ahora en desesperación y odio contra quien fue su amada y se prepara una hoguera donde Tecla va a ser castigada. Es salvada milagrosamente de las llamas y marcha de Iconio tras aquel hombre que inflama con el ardor de lo que predica. Ella misma va transmitiendo a todos el porqué de su modo de vivir, que es el amor.

Muy anciana ya Tecla es tragada por la tierra.

Esta novela forjada entre la verdad histórica y los entresijos de la fábula fue alimento en el amanecer del cristianismo para las primitivas comunidades cristianas. La dulce virgen doncella de Iconio, de la que no hay constancia en los escritos neotestamentarios, fue contemplada como la doctrina de Pablo personificada. Este apócrifo recorre el mundo cristiano oriental y occidental sin que se pueda acertar a establecer dónde está la historia y dónde la poesía o invención, pero en cualquier caso es paradigma de la entrega a Dios y de la fidelidad a su Palabra. Ya en el siglo XIV, una reliquia suya llegó de Armenia a Tarragona de la que es patrona.
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Santos Andrés, Juan, Pedro y Antonio, mártires
†: d. 881 - país: África Septentrional
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati

En África, santos Andrés, Juan, Pedro y Antonio, mártires, los cuales, hechos cautivos en Siracusa, fueron deportados y sometidos a suplicio por los sarracenos.
El Card. Baronio (siglo XVI) inscribió a estos mártires en el Martirologio Romano, dando fe a antiguos manuscritos que, dado que no los dejó indicados, podemos identificarlos con la «passio» que se encuentra en los sinaxarios griegos dl 23 de septiembre: El 21 de marzo del 878, reinando en Oriente Basilio I (867-86), Abrachen el Agareno (musulmán), tomada Siracusa, deportó al África a sus habitantes, y entre ellos a Andrés, a Juan, y a sus hijos Pedro y Antonio, aun de tierna edad. Fueron educados en la cultura agarena y, superando en inteligencia a muchos coetáneos, desempeñaron en la corte diversos oficios; pero, puesto que no renunciaban a la fe cristiana, Abrachen los hizo martirizar, ordenando que fuesen flagelados.

Antonio recibió más de trescientos golpes, pero persistió en la fe, y fue atado a un asno y llevado a vueltas por la ciudad, para ser luego sacrificado. Pedro, embolsado y apaleado en la espalda y el vientre, fue arrojado a la cárcel, donde los torturadores primero le cortaron los brazos y piernas, y luego le pegaron hasta la muerte. LLegó luego el turno de Juan, que fue asesinado con espada sobre los cuerpos de sus hijos. Los mártires, puestos finalmente sobre una pira, fueron incinerados. Andrés, en cambio, permaneneció muchos años en la cárcel, y en edad avanzada, terminados los padecimientos, fue atravesado en el pecho por una lanza y luego decapitado.

Traducido para ETF de un artículo de Giuseppe Morabito en Enciclopedia dei santi.

fuente: Santi e Beati
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Beato Guillermo Way, presbítero y mártir
†: 1588 - país: Reino Unido (UK)
canonización: B: Pío XI 15 dic 1929
En Kingston, a orillas del Támesis, en Inglaterra, beato Guillermo Way, presbítero y mártir, condenado a muerte y colgado en el patíbulo, bajo el reinado de Isabel I, por haber entrado en Inglaterra en calidad de sacerdote.
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Beato Pedro Acotanto, Monje
Martirologio Romano: En Venecia, beato Pedro Acotanto, monje, que recusó humildemente el cargo de abad, prefiriendo vivir recluso en el monasterio. M. 1187.

Nació en Venecia. Siendo niño, sufrió una grave enfermedad y su padre hizo voto de ingresarlo en un monasterio si curaba. Como sanase fue enviado al monasterio de San Jorge, mientras su padre partía como cruzado a Tierra Santa. Antes de hacer profesión religiosa, se enteró de la muerte de su padre, y entonces decidió dejar el monasterio y regresó con su madre, sustituyendo a su padre en el gobierno de la casa. Se casó y vivió una vida totalmente mundana.

Tiempo después marchó de peregrino a Palestina y a su regreso, tres años después, se enteró de la muerte de su madre y esposa. Comprendió que la voluntad de Dios era que fuese monje, y regresó a la abadía de San Jorge. Quisieron nombrarlo abad, no quiso, y pidió vivir como recluso en el monasterio; donde practicó, hasta su muerte, la virtud y la penitencia.
Fuente: oremosjuntos.com
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Beato José Stanek, presbítero y mártir
n.: 1916 - †: 1944 - país: Polonia
otras formas del nombre: Jozef Stanek
canonización: B: Juan Pablo II 13 jun 1999
En Varsovia, también en Polonia, beato José Stanek, presbítero de la Sociedad Apostolado Católico y mártir, el cual sufrió, en tiempo de guerra, el martirio al ser ahorcado por los perseguidores de la fe.

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