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Santoral del 29 de Octubre

INDICE

Cayetano (Gaetano) Errico, Santo Sacerdote y Fundador
San ABRAHÁN "Qidonaya
Honorato de Vercelli, Santo Obispo
Beata RESTITUTA KAFKA
Beata CLARA BADANO
Narciso de Jerusalén, Santo Obispo
Joaquina Rey Aguirre, Beata Religiosa y Mártir
Victoria Arregui Guinea, Beata Religiosa y Mártir
OTROS SANTOS DEL DIA
VIDEOS
Maximiliano, Donato, Colmán, Germán, Honorato, Valentín, Narciso, Etelnoto, obispos; Decencio, Germán, Fidel, Jacinto, Quinto, Lucio, Feliciano, Eusebia, mártires; Eulalio, monje; Berlinda, Elfreda, Marvina, Ermelinda, Cenobio, confesores; Teuderio, abad.san Cenobio, Presbítero-Jacinto, Quinto, Feliciano y Lucio-santa Eusebia, Virgen y Mártir-san Narciso, Obispo- san Juan, Obispo y Confesor-san Donato, Obispo- San Teodoro, Abad.


SAN NARCISO, Obispo y Confesor
Las perfecciones invisibles de Dios,
aun su eterno poder y su divinidad,
se han hecho visibles después de la creación del mundo,
por el conocimiento que de ellas nos dan sus creaturas;
y así, los impíos no tienen excusa.
(Romanos 1, 20)

San Narciso, obispo de Jerusalén a los 80 años de edad, hacia el año 180 de nuestra era, estuvo dotado de paciencia y dulzura admirables. Tres malos cristianos propalaron contra él una horrible calumnia, diciendo que, si su acusación fuese falsa, consentían, uno en ser quemado, el otro en ser atormentado de vergonzosa enfermedad y, el tercero, en perder la vista. Retirose el santo al desierto sin querer defenderse. Pero Dios castigó a dos de los acusadores según sus votos, y el tercero, reconociendo su falta, tantas lágrimas derramó que perdió la vista. San Narciso volvió a su sede. Contaba entonces 110 años y vivió algunos más.

MEDITACIÓN ES MENESTER ADMIRAR A DIOS EN LAS CREATURAS

I. Se reconoce la sabiduría de Dios en el admirable orden que reina en el universo. La diversidad de las creaturas, el cambio regular de las estaciones, las maravillas que la tierra, el mar y el cielo despliegan ante nuestras miradas; todo ello publica a voces la sabiduría de Dios. ¿Sólo mi voz faltará en este admirable concierto de alabanzas que todas las creaturas elevan hacia Él? Ellas han sido creadas para utilidad mía, pero también para enseñarme mis deberes para con el Señor. El universo creado para mi servicio me instruye con su ejemplo (San Euquerio).

II La bondad de Dios se manifiesta en las creaturas, pues el Señor no se ha contentado con darnos lo que nos era absolutamente necesario, sino que ha añadido todo lo que puede tornarnos grata la vida. Procedamos igual a su respecto, demos a Dios generosamente, no sólo lo que Él exige de nosotros, sino también todo lo que podamos darle: nos lo devolverá centuplicado aun desde esta vida. Nada se pierde con Él, nunca se deja vencer en generosidad.

III. El poder de Dios brilla maravillosamente en el imperio que ejerce sobre las creaturas. Todas obedecen sus órdenes, obran contra las leyes comunes de la naturaleza cuando Él se lo manda, y nada resiste a su divina voluntad. Alma mía, ¿hasta cuándo resistiremos a Dios? Amemos a las creaturas, pero no ofendamos al Creador; usemos de los bienes de este mundo, pero no abusemos de ellos, si queremos gozar de los del cielo. Aprended a amar en las creaturas al Creador; pero no os apeguéis de tal modo a ellas que perdáis a Aquél que os ha creado (San Agustín).

El amor a Dios.
Orad por la conversión de los incrédulos.

ORACIÓN

Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Narciso, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S.


San GAETANO ERRICO. (1791-1860).


Martirologio Romano: En Secondigliano, cerca de Nápoles, en la Campania, san Gaetano Errico, presbítero, que fomentó los retiros espirituales y la devoción a la Eucaristía, para ganar almas para Cristo, fundando también la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María

Nació en Secondigliano, Nápoles (Italia), en el seno de una familia de trabajadores. A los 14 años pidió entrar en los capuchinos y después en los redentoristas, pero fue rechazado debido a su edad. En 1808 ingresó en el seminario diocesano de Nápoles, como alumno externo porque la familia no podía mantenerlo, por ello iba todos los días al seminario a pie, a 8 kms de su casa, y esto causó la admiración de la gente que al verlo pasar exclamaban: “¡Ahí pasa san Gaetano!”. Durante el tiempo del seminario dio catequesis a los niños, visitó a los enfermos del hospital de Incurables de Nápoles a los que llevaba algún regalo con sus ahorros semanales. Fue ordenado sacerdote en 1815 en Nápoles.

Fue maestro comunal, cargo que ejerció durante 20 años con dedicación, al mismo tiempo que prestaba sus servicios pastorales en la parroquia de los Santos Cosme y Damián. Desarrolló una gran labor apostólica como predicador, confesor, director espiritual y asistencia material de los enfermos. Tuvo una intensa vida ascética y de oración. En 1818, mientras rezaba en el coro, tuvo una visión de san Alfonso María de Ligorio, que le manifestó que su destino era fundar una Congregación religiosa, y le dio como señal, la voluntad divina de que construyera una iglesia en honor de la Dolorosa en su pueblo. Casi todo el pueblo estuvo con él, pero unos pocos se mostraron hostiles ya que no querían esta iglesia, pero no lo consiguieron y el templo se innauguró en 1830.

En otra visión el Señor le manifestó que debía ser fundador de la congregración de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús y María; desde entonces los Sagrados Corazones le llevó a buscar a toda persona para llevarla al Padre en una profunda conversión a pesar de su propia vida. Con la aprobación real de 1839 nació la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones. En 1846 tuvo la aprobación del papa beato Pío IX. Fue elegido superior general. Murió en Secondigliano diciéndo a sus hijos: “Ámense mutuamente y sean observantísimos de las Reglas”.
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San ABRAHÁN "Qidonaya". (c.300 - c.366).



Martirologio Romano:
En Edessa en la antigua Siria, san Abrahán, anacoreta, cuya vida fue descrita por el diácono san Efrén

Debió nacer en Edessa, en la Mesopotamia del norte. El primer episodio que conocemos de su vida es extraño y escandaloso: en su noche de bodas abandonó a la novia y huyó muy lejos, hasta la región del Helesponto (lo que hoy llamamos el estrecho de los Dardanelos) para convertirse en penitente ermitaño. Allí, en una gruta vivió diez años en la más completa soledad y pobreza de medios materiales.

El obispo de Lampsaco (ahora ciudad de Lapseki) le suplicó que accediera a evangelizar a un pueblo de aquellos contornos cuya barbarie era proverbial y que se distinguía también por su tenacidad en el paganismo (Beth Qidona). El eremita, muy a pesar suyo, acabó aceptando tal misión y, después de ser ordenado sacerdote, se dirigió allí.

Lo primero que hizo fue levantar una suntuosa iglesia, para que el verdadero Dios tuviese una casa digna de El, y luego destruyó los ídolos, a los que tan apegados estaban los indígenas; estos, como era previsible, montaron en cólera, le apalearon y lo expulsaron. Al día siguiente volvió a predicar, y se repitió la misma escena, con palos e injurias dándole por muerto. Así, una y otra vez, Abrahám insistió siempre lleno de mansedumbre y caridad, recibiendo los malos tratos con una sonrisa, hasta que al cabo de tres años su ejemplo les conmovió, hasta que le pidieron hacerse cristianos. Les instruyó en la fe, bautizó a un millar de personas y en seguida huyo a su gruta para seguir viviendo hasta su muerte en soledad con Dios. Su biografía fue escrita por san Efrén, que era su admirador y amigo personal. La leyenda le une con su presunta sobrina santa María de Quiduna, que la sacó del burdel y la llevó a la conversión.
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San HONORATO DE VERCELLI. (330-415).



Martirologio Romano:
En Vercelli, en la provincia de la Liguria, san Honorato, obispo, que, discípulo de san Eusebio en el monasterio y compañero suyo también en la cárcel, sucedió a su maestro en la sede, enseñando la doctrina verdadera, ya la hora de la muerte mereció dar el viático al obispo san Ambrosio

Nació en Vercelli, fue educado para la vida monástica por san Eusebio. En el 335 acompañó a su maestro al exilio de Scitópolis y en Capadocia, Egipto e Iliria.

Después de la muerte del obispo de Vercelli, Limenio, en la  iglesia eusebiana se entabló un debate sobre el sucesor a la sede episcopal; había dos sacerdotes milaneses que agudizaron las tensiones con su predicación que se oponían a la reforma querida por el difundo obispo en razón de la disciplina ascética y al celibato de los sacerdotes, ideas ya presentes en la regla de vida del clero querida por san Eusebio de Vercelli. La cuestión fue resuelta gracias a la intervención de san Ambrosio de Milán, primero con una carta, que fue su último escrito, y después personalmente, consagrando obispo, en el 396, a Honorato, monje muy estimado del cenobio eusebiano. Administró la unción de los enfermos a san Ambrosio cuando se encontraba en el lecho de muerte.

De la acción pastoral de Honorato hay un testimonio inciso en la lápida sepulcral de su tumba, en la que se le describe con digno discípulo de su maestro san Eusebio, con el que compartió las penas del exilio y de la cárcel y como predicador de la ortodoxa doctrina católica contra los influjos arrianos todavía presentes. Su episcopado duró cerca de 20 años. Sus reliquias se encuentran en la catedral de Vercelli.
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Beata RESTITUTA KAFKA. (1894-1943).



Martirologio Romano:
En Viena en Austria, beata Restituta (Elena) Kafka, virgen de las Hermanas Franciscanas de la Caridad Cristiana y mártir, que, orginaria de Moravia, desarrolló servicio de enfermera y, arrestada durante la guerra por los enemigos de la fe, murió decapitada

Restituta, sexta hija de un zapatero de Brünn, en la Moravia actual, fue bautizada con el nombre de Elena. En aquel tiempo Brünn pertenecía todavía al Imperio austro-húngaro. Su infancia la pasó en Viena con la familia y después de los estudios primarios trabajó como dependienta en un comercio. Luego se hizo enfermera y, como tal, conoció a las llamadas “Hartmannschwestern”, Religiosas Franciscanas de la Caridad Cristiana para la asistencia a los enfermos. Ingresó en este instituto en el año 1914, y recibió el nombre de la antigua mártir Restituta. Desde 1919, y durante más de veinte años, ejerció su oficio en el quirófano. Rápidamente se difundió su fama de enfermera excelente, religiosa devota, especialmente cercana a los pobres y a las personas perseguidas u oprimidas; protegió de la detención incluso a un médico nazi, porque la consideró injustificada. Era una persona defensora de la verdad, valiente, sin compromisos, pero de gran cordialidad y simpatía, siempre dispuesta a ayudar, alegre y no convencional.

Cuando Hitler tomó posesión de Austria, sor Restituta rechazaba ya radicalmente el nacionalsocialismo. Definió a Hitler “un loco” y decía de sí misma que “a una vienesa no se le puede cerrar la boca”. Su fama se difundió ampliamente cuando expuso su vida al poner el crucifijo en cada habitación de una nueva sección del hospital. Los nazis exigieron que se quitasen las cruces si no querían perder a sor Restituta: ni se quitaron los crucifijos ni se llevaron a sor Restituta, porque su comunidad dijo que no tenían personal para sustituirla. La detuvieron y tras un proceso-farsa, la acusaron no tanto de haber puesto los crucifijos, cuanto de haber compuesto una poesía irrisoria respecto a Hitler.

El 28 de octubre de 1942 fue condenada a muerte por “favorecer al enemigo, traicionando a la patria y preparando un acto de alta traición”. Declaró más tarde que en la cárcel le ofrecieron la libertad si abandonaba la congregación religiosa, pero que dio las gracias y rechazó la proposición. Ofreció su vida en defensa de la fe católica y por la libertad de su pueblo: “He vivido por Cristo y quiero morir por Él”. Estando en prisión, se ocupó de otras personas encarceladas, como más tarde han testimoniado incluso prisioneros comunistas. Las autoridades rechazaron varias peticiones de gracia, y el 30 de marzo de 1943 fue decapitada.

Sor Restituta es la única religiosa de la zona de lengua alemana asesinada por los nazis a causa de su resistencia al régimen. A través de los testigos se ha podido conocer el ofrecimiento sacrificial de su vida, su serena confianza en el Señor y en la vida eterna, el perdón generoso de sus acusadores y verdugos.
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Beata CLARA BADANO. (1971-1990).



Nació en Sassello (Savona). En 1981, participa en Roma en el Family Fest – una manifestación mundial del Movimiento de los Focolares: es el inicio, para los tres, de una vida nueva. En su pequeño pueblo, Chiara se lanza a amar a sus compañeras de escuela, a quien pasa a su lado, decidida a vivir con radicalidad el Evangelio que la ha fascinado. Se compromete en seguida y con pasión en el Movimiento, entre las muchachas de su edad.

Pocos meses después, un fuerte dolor en la espalda que notó durante un partido de tenis, hizo sospechar a los médicos.

Comienzan exámenes médicos de todo tipo para definir el origen del mal. Muy pronto se descubre el origen del grave mal que la afecta: tumor óseo. Prosiguen los controles médicos y exámenes, y a finales de febrero de 1989 Chiara enfrenta la primera operación: las esperanzas son pocas. En el hospital las muchachas que comparten su mismo ideal se alternan con otros amigos del Movimiento para apoyarla, a ella y a su familia, con la unidad y ayudas concretas. Las hospitalizaciones se vuelven cada vez más frecuentes y con éstas los tratamientos bastante dolorosos que Chiara enfrenta con gran valentía. En cada nueva y dolorosa “sorpresa”, su ofrecimiento es decisivo: “¡Por ti, Jesús, si lo quieres tú, lo quiero también yo!”.

A pesar de lo grave de su condición, Chiara, apenas se lo permite su salud, participa personalmente, con alegría y entusiasmo, a cuanto se vive en el Movimiento de los Focolares.

Pronto llega otra gran prueba: Chiara pierde el uso de las piernas. El médico que la asiste, no creyente, y muy crítico frente a la Iglesia, queda cada vez más profundamente impresionado por su testimonio y el de su familia: “Desde que conocí a Chiara, algo ha cambiado dentro de mí. En ella hay coherencia, en ella todo el cristianismo me encaja”.

Su relación con Chiara Lubich (fundadora de los focolares) es estrechísima: la mantiene continuamente al día acerca de su estado de salud y de sus conquistas y descubrimientos. Al inicio del verano, los médicos deciden interrumpir las terapias: el mal se presenta ya incontenible. Al agravarse la enfermedad se necesita intensificar el suministro de morfina, pero Chiara Luce lo rechaza: “Me quita la lucidez, y yo, a Jesús, le puedo sólo ofrecer el dolor”.

Chiara Luce parte para el Cielo el 7 de octubre de 1990. Había pensado en todo: los cantos para su funeral, las flores, el peinado, el vestido, que había deseado de color blanco, de novia… Con una recomendación: “Mamá, mientras me preparas deberás repetir siempre: ahora Chiara Luce ve a Jesús…. Sean felices, porque yo lo soy”. El papá le había preguntado si estaba dispuesta a donar las córneas: había respondido con una sonrisa luminosísima. Enseguida después de la partida de Chiara Luce para el Cielo llega un telegrama de Chiara para sus padres: “Agradecemos a Dios por esta luminosa obra maestra suya”.
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Narciso de Jerusalén, Santo


Obispo, 29 de octubre
Fuente: Archidiócesis de Madrid

La envidia es mala. Son temibles para los padres los "celos" que muestran algunos pequeños cuando viene al hogar un nuevo hermano. Llenan la casa de disensiones y discordias entre los niños, ante el cuidado normal que los padres dan a sus otros hermanos. Esta situación llega a ser, en ocasiones, mortificante para los padres cuando se dan en una casa. Lo bueno del asunto es que de ordinario pasa pronto, basta con adquirir un mayor grado de madurez natural. Lo malo del caso es no cuidar las pequeñas envidiejas y permitir que se asienten en el hombre tomando el cariz de pecado.

Narciso nació a finales del siglo I en Jerusalén y se formó en el cristianismo bebiendo en las mismas fuentes de la nueva religión. Debieron ser sus catequistas aquellos que el mismo Salvador había formado o los que escucharon a los Apóstoles.

Era ya presbítero modelo con Valente o con el Obispo Dulciano. Fue consagrado obispo, trigésimo de la sede de Jerusalén, en el 180, cuando era de avanzada edad, pero con el ánimo y dinamismo de un joven. En el año 195 asiste y preside el concilio de Cesarea para unificar con Roma el día de la celebración de la Pascua.

Permitió Dios que le visitara la calumnia. Tres de sus clérigos —también de la segunda o tercera generación de cristianos- no pudieron resistir el ejemplo de su vida, ni sus reprensiones, ni su éxito. Se conjuraron para acusarle, sin que sepamos el contenido, de un crimen atroz. ¡Parece fábula que esto pueda pasar entre cristianos!

Viene el perdón del santo a sus envidiosos difamadores y toma la decisión de abandonar el gobierno de la grey, viendo con humildad en el acontecimiento la mano de Dios. Secretamente se retira a un lugar desconocido en donde permanece ocho años.

Dios, que tiene toda la eternidad para premiar o castigar, algunas veces lo hace también en esta vida, como en el presente caso. Uno de los maldicientes hace penitencia y confiesa en público su infamia. Regresa Narciso de su autodestierro y permanece ya acompañando a sus fieles hasta bien pasados los cien años. En este último tramo de vida le ayuda Alejandro, obispo de Flaviada en la Capadocia, que le sucede.

El vicio capital de la envidia presenta un cuadro de tristeza permanente ante la contemplación de los bienes materiales o morales que otros poseen. En lo moral, es pecado porque la caridad es amar y, cuando se ama, hay alegría con los bienes del amado. Cuando hay envidia no hay amor, hay egoísmo, desorden, pecado.

El envidioso vive acongojado -casi sin vida- por el bien que advierte en el otro y que él anhela tener. En ocasiones extremas puede llegar a convertirse en una anomalía psíquica peligrosa ya que lleva a la ceguera y desesperación cuyas consecuencias van de la maledicencia al crimen, pasando por la calumnia y la traición: el envidioso se considera incapaz de alcanzar las cualidades ajenas; la estimación que los demás disfrutan es considerada como un robo del cariño que él merece; en la eficacia del trabajo ajeno, acompañado de éxito y merecidos triunfos, el envidioso ve intriga y apaño.

Ayer y hoy hubo y hay envidiosos. A los prójimos toca sufrir pacientemente las consecuencias. Sin olvidar que la envidia fue la causa humana que llevó al Señor al Calvario.
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Joaquina Rey Aguirre, Beata


Religiosa y Mártir, 29 de octubre
Por: Pedro Gómez, C.M. | Fuente: Somos.Vicencianos.org

Martirologio Romano: En la Comunidad Valenciana, España, Beatas Josefa Martínez Pérez y 11 religiosas profesas de la Congregación de Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, quienes junto a Dolores Broseta Bonet, laica, fueron asesinadas por odio a la fe. († 1936)

Fecha de beatificación: 13 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco.

Nació en Begoña, Bilbao, el 23 de diciembre de 1895. Sus padres fueron Francisco (empleado de comercio) y Jerónima (sus labores). La bautizaron a los pocos días y fue educada cristianamente en el seno de una familia numerosa. Educada con las Hijas de la Caridad de Begoña, fue miembro de la Asociación de Hijas de Maria de la Medalla Milagrosa, a quien profesó verdadera devoción toda su vida. Al ver el trabajo que las Hermanas realizaban con los pobres se sintió llamada por Dios. Tuvo que vencer dificultades por parte de la familia, pero a los 30 años logró ingresar en la Compañía de las Hijas de la Caridad .Realizó la prueba en el hospital de la Princesa de Madrid e ingresó en el Seminario el 17 de enero de 1926.

Recibe su envío a Valencia

Terminado el tiempo de formación inicial, fue destinada a la Casa Beneficencia de Valencia. Allí ejerció su misión durante diez años como maestra y educadora de las Escuelas y talleres, además de asumir el oficio de inspección a fin de controlar el buen funcionamiento y desarrollo de las actividades pedagógicas y profesionales de la casa.

Desempeñó todos sus ministerios con responsabilidad, seriedad y dedicación, ayudando en todo lo que podía a su superiora y a la comunidad. Cuando hacía la guardia con los niños impulsaba mucho la práctica del deporte. Era aficionada al fútbol, pues tenía un hermano futbolista, y disfrutaba mucho enseñando a jugar a los niños en el patio. Cuando los niños le preguntaban algo sobre este deporte ella respondía con destreza y hasta jugaba con ellos a la pelota.

De carácter valiente

Era de constitución fuerte y temple varonil, pero bajo todo esto, escondía un gran corazón, lleno de ternura y caridad. En su porte se manifestaba sencilla y amable, con una simpatía desbordante y a la vez contagiosa. Esto le servía para limar cualquier aspereza.

Entre otros, un rasgo de valentía de Sor Joaquina tuvo lugar en la casa de campo de Benicalap, donde habían mandado ropa las Hermanas y, por orden del Comité comunista, se habían incautado de todo. Cuenta Sor Josefa que la acompañó: “Los comunistas habían arrancado la imagen de la cruz y la tiraron al suelo”. Sor Joaquina se arrodilló, cogió la imagen del suelo, la beso y la puso encima de la mesa. Los milicianos la dijeron: “Deje eso donde estaba”. Ella respondió: “Hay que ver el destrozo que han hecho con todo…Y con esto ¿qué adelantáis?”.

En julio de 1936, durante unos 15 días estuvieron los milicianos preparándose para quedarse con la casa. Las Hermanas se sintieron presas en su Comunidad. No les permitían bajar a rezar a la capilla ni salir ni entrar. Sor Joaquina les acompañaba a los diversos departamentos y hasta les bajaba todos los días la comida. Los comunistas les pedían que se quedaran con ellos a trabajar. Pero ellas, por encima de todo, prefirieron seguir siendo Hijas de la Caridad al servicio de los pobres. Como no tenían personal, el director les dijo a los milicianos: “Mientras estas señoras estén aquí, cuidadito que ninguno les falte al respeto”. Mas en aquellos momentos de anarquía y persecución, no se tenían en cuanta estas consignas.

Despedidas del establecimiento

El 25 de julio, fiesta del Apóstol Santiago, el capellán D. Ramón Sancho Amat les celebró la última Eucaristía, animándolas a que fueran valientes como el apóstol. Al día siguiente, sin contemplaciones, los comunistas echaron a toda la Comunidad. Se fueron refugiando de dos en dos en casas amigas de la Comunidad. Sor Joaquina fue la última en salir y, una vez que había entregado todo, dejo con gran dolor a sus niños pobres. Ella se refugió con otras hermanas de la comunidad en el pueblo cercano de Foyos, en casa del familiar de una hermana. Allí fueron localizadas y les mandaron presentarse a ella y su compañera, Sor Victoria Arregui, en la sede del Comité comunista; fueron sentenciadas a muerte por su condición de religiosas, juntamente con dos sacerdotes que habían celebrado la Eucaristía clandestinamente en su refugio, D. José Ruiz y D. Antonio Bueno. Este fue su delito y la causa de su muerte

Sor Joaquina se defendió con argumentos sólidos, antes de aceptar la condena a muerte sin cargos ni juicio previo. Y antes de ser fusilada en la tapia del cementerio de Gilet, arrebató con viveza el arma al verdugo que intentó violarla antes de disparar. Entonces uno de los sacerdotes compañero del martirio, D. José Ruiz, le dijo que no perdiera la ocasión de entrar triunfante en el cielo. Reflexionó inmediatamente, entregó el arma y pidió perdón públicamente por su cobardía. Seguidamente pidió la absolución a D. José, ofreció el perdón a sus perseguidores y aceptó los tiros de muerte mientras gritaba: “Viva Cristo Rey”. Era el 29 de octubre de 1936 al amanecer.

Traslado de sus restos

La exhumación, reconocimiento y traslado de los cadáveres se realizó muy pronto. Los mismos del Comité las enterraron en el cementerio de Gilet en una fosa común, con las otras personas que acababan de fusilar. Al terminar la guerra, los cadáveres de las Hermanas fueron reconocidos fácilmente ya que los cuerpos y sus ropas estaban bien conservados. Se trasladaron a Foyos y se colocaron en unos nichos hasta pasarlas al Panteón de los Mártires de la Parroquia, junto con tres sacerdotes y 11 seglares, fusilados por su condición de católicos. El 13 de marzo de 1996, el Tribunal eclesiástico que dirigió la exhumación y conservación de los restos de las mártires, con el Juez Delegado del Sr. Arzobispo, D. Francisco Vinaixa Monsonis, el Párroco y parientes de los Mártires, el enterrador, forense, miembros de la funeraria y público se procedió a la exhumación de los restos. La funeraria los trasladó al Colegio de San Juan Bautista de Valencia donde se procedió a su limpieza, siendo depositados en unas urnas nuevas, lacradas, y al final se trasladaron a la Casa de San Eugenio, donde en un pequeño panteón reposan, junto con los restos de otras Hermanas, esperando la resolución de la Iglesia sobre la autenticidad de su martirio. Desde el primer momento de su fusilamiento gozan de la fama de verdaderas santas mártires.

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Victoria Arregui Guinea, Beata


Religiosa y Mártir, 29 de octubre
Por: Pedro Gómez, C.M. | Fuente: Somos.Vicencianos.org


Martirologio Romano: En la Comunidad Valenciana, España, Beatas Josefa Martínez Pérez y 11 religiosas profesas de la Congregación de Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, quienes junto a Dolores Broseta Bonet, laica, fueron asesinadas por odio a la fe. († 1936)

Fecha de beatificación: 13 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco.

Nació en la industrial Bilbao el 19 de diciembre de 1894. Hija de Venancio (jornalero) y Liboria (sus labores). Educada con las Hijas de la Caridad, fue miembro de las Hijas de María de la Medalla Milagrosa, cultivando con esmero la oración, el servicio a los necesitados y la devoción mariana.

En este ambiente, sintió la vocación y fiel a ella ingresó en la Compañía el 17 de marzo de 1921. Realizó el postulantado en el Hospital provincial de Pamplona y el Seminario en Madrid.

Terminada su formación inicial, fue destinada el 28 de septiembre del mismo año a la Casa Beneficencia de Valencia, a los talleres de bordado del obrador de costura. Era una artista con la aguja y en aquella Casa se bordaban ornamentos para muchas iglesias de España y países extranjeros. Enseñó a muchas niñas a bordar primorosamente. Con su cariño y capacitación fue una excelente maestra.

Sor Victoria era afable y cariñosa, no se enfadaba nunca, ni hablaba mal de nadie; alma sencilla, completamente entregada a las niñas, era piadosa y observante en cumplir con sus deberes.

Al llegar la persecución fue expulsada de la Comunidad con sus compañeras y se refugió en Foyos (Valencia) con Sor Joaquina Rey. Con ella pasó el refugio, la prisión y el martirio, con la diferencia de que Sor Victoria Arregui, más tímida que su compañera, aceptó sin rechistar la condena a muerte y el martirio. Tenía 42 años, después de recibir la absolución y la Eucaristía de manos de D. José Ruiz, sacerdote compañero del martirio. Murió como su compañera gritando: “Viva Cristo Rey”.

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OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Narciso de Jerusalén. (c.96 - 222). 

<Martirologio Romano: Conmemoración de san Narciso, obispo de Jerusalén, merecedor de alabanzas por su santidad, paciencia y fe. Acerca de cuándo debía celebrarse la Pascua cristiana, manifestó estar de acuerdo con el papa san Víctor, y que no había otro día que el domingo para celebrar el misterio de la Resurrección de Jesucristo. Descansó en el Señor a la edad de ciento dieciséis años

Era de origen gentil y nació en Grecia; tenía casi 100 años cuando fue elegido 15º obispo de Jerusalén; otros autores dicen que sólo tenía 40 años. El año 195, impulsó en un sínodo de Cesarea sobre la celebración pascual como el primer día del Señor (Domingo), y coincidente con la celebración de la Pascua de la iglesia romana.

Su rigor en evitar el desvío doctrinal le llevó a ser calumniado; se dijo que había cometido perjurio, Narciso para evitar cualquier escándalo prefirió dejar la ciudad y así no dividir a la comunidad; se retiró como ermitaño al desierto de Judá. Los cristianos de Jerusalén, creyéndole muerto, eligieron nuevo obispo, pero, transcurridos muchos años volvió cuando los calumniadores dijeron la verdad. Le pidieron que fuera de nuevo el obispo de la ciudad, aceptó con la condición de tener como coadjutor a su amigo san Alejandro de Jerusalén, que ya era obispo de Capadocia. Vivió profundamente la oración y la penitencia. San Alejandro, fue su sucesor.


San Feliciano. c. s. III.
Martirologio Romano: En Cartago, en la actual Túnez, san Feliciano, mártir


San Zenobio de Sidón
Martirologio Romano: En Sidón, de Fenicia, san Zenobio, presbítero, que durante la durísima persecución bajo el emperador Diocleciano animó a otros al martirio, siendo también él coronado con la muerte
Presbítero y médico en Sidón; fue descuartizado con ganchos de hierro, en Antioquía, durante la persecución de Diocleciano.
Martirologio Romano: En el territorio de Vienne, en la Galia, san Teodario, abad, el cual, discípulo de san Cesáreo de Arlés, estableció unas celdas para monjes y fue designado por el obispo como intercesor ante Dios y presbítero penitenciario para todos los habitantes de la ciudad

Nació en Arcisia (Saint-Chef d'Arcisse) del Delfinado. Después de haber practicado la vida monástica en Lérida y de haber recibido la ordenación sacerdotal de manos de san Cesareo de Arles, regresó a su ciudad natal; ah se le unieron varios discípulos, para quienes construyó primero una serie de celdas y más tarde un monasterio cerca de Vienne. Desde antiguo existía ahí la costumbre de elegir a uno de los monjes más santos para que llevase voluntariamente vida de recluso. El elegido se retiraba a una celda, en la que pasaba el tiempo orando y ayunando para obtener la divina misericordia sobre el pueblo y sobre él. Tal práctica habría constituido una superstición y un abuso, si las gentes hubiesen abandonado la oración y la penitencia so pretexto de que otro las practicaba en su favor. El pueblo eligió a san Teuderio para ese estado de penitencia. El santo aceptó gozosamente y pasó los últimos doce años de su vida en la iglesia de San Lorenzo, cumpliendo fervorosamente su obligación. Dios le concedió un extraordinario don de milagros que le hizo muy famoso.


Santa Hermelinda. M. c. 595.
Nació en Lovenjoul en Brabante (Bélgica), en el seno de una rica familia ligada a la familia de los Pipinos. Cuando era joven decidió rechazar toda propuesta de matrimonio y abandonó sus riquezas y beneficios y fue en busca de la soledad y el silencio. Se quedó a vivir en la actual aldea de Beauvechain, donde se dedicó a las prácticas religiosas, frecuentando la iglesia durante la noche y descalza. Se dice que tuvo que hacer frente a dos hermanos, señores del lugar, que intentaron seducirla, y decidieron raptarla durante sus oraciones nocturnas, pero advertida por un ángel consiguió huir y marchó a Meldaert o Meldrick en Bravante, en la diócesis de Malinas, donde vivió como reclusa hasta su muerte con 48 años de edad. Está enterrada en la iglesia de Meldaert.

San Colmán de Kilmacduagh. (c. 560 - c. 632). 
Martirologio Romano: En Kilmacduagh, de Hibernia (hoy Irlanda), san Colmán, obispo

Era hijo de un jefe de tribu irlandés de Duac y nació en Kiltartan. Vivió durante muchos años como ermitaño en Arranmore, donde construyó dos iglesias. En el 592, buscó una mayor soledad en los bosques de  Burren, en el condado de Clare, y en el 610, fundó el monasterio de Kilmacduagh (“iglesia del hijo de Duac”) la que gobernó como abad mitrado y que se convirtió en el centro de la diócesis de Aidhne. Patrón de Kilmacduagh


San Dodón de Wallers
Martirologio Romano: En Moustiers-en-Fagne, cerca de Cambrai, en Neustria, san Dodón, abad, que, presidiendo el monasterio de Wallers, prefirió retirarse a la vida eremítica

Nació en la zona de Laón; desde niño fue confiado a san Ursmaro; primero fue monje en Lobbes y después fue elegido abad de la abadía de Wallers-en-Fagne, después se retiró a vivir como ermitaño en Moutiers-en-Fagne en el territorio de Cambrai en Francia.

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