Santoral del 30 de Octubre






Ángel de Acri, Beato Sacerdote Capuchino
Marcelo, Santo Mártir
San GERMÁN DE CAPUA
Gerardo de Potenza, Santo Obispo
Alonso Rodríguez, Santo Viudo y Portero
Bienvenida Bolani, Santa Virgen
Terencio Alberto O’Brien, Beato Obispo
Dorotea de Montau, Beata Viuda
Zenobio, obispo y mártir; Arilde, Irene, Atansio, confesores; Celsino, Pimenio, obispos; Claudio, Lucano, Marcelo, Lupercio, Victorio, Serapión, Saturnino, Talasio, Bayo, mártires; Nantero, abad; Domingo Dollins, beato.

SAN MARCELO, Mártir
† martirizado hacia el año 298 en Tánger, Marruecos
Patrono de los objetores de conciencia.
Es preciso pasar por medio de muchas tribulaciones
para entrar en el reino de Dios.
(Hechos 14, 21)


San Marcelo, centurión del ejército romano, que como sus compañeros celebraba mediante sacrificios paganos el aniversario del emperador, exclamó arrojando sus insignias militares: “Yo sirvo a Jesucristo, el Rey eterno. Si es necesario, para ser soldado, sacrificar a los dioses y a los emperadores, me niego a servir”. Fue condenado a muerte y decapitado el 30 de octubre del año 298, en Tánger.

MEDITACIÓN ES PRECISO TRABAJAR
PARA GANAR EL CIELO


I. No nos lisonjeemos de ganar el cielo sin que ello nos cueste mucho trabajo. El reino de los cielos sufre violencia; únicamente los animosos pueden conquistarlo. Esta vida no es lugar de descanso; es campo de batalla. Jesucristo nos ha señalado el camino del cielo con las huellas de su sangre; los santos lo han regado con sus sudores, sus lágrimas y su propia sangre. ¡Qué cobardes que somos! ¿Quisiéramos tener sin trabajo lo que tanto ha costado a nuestros antepasados en la fe?

II. Todo lo que hacemos, todo lo que sufrimos es poco, si lo comparamos con lo que Dios pide, con lo que vale el cielo y con lo que Jesucristo ha hecho para abrirnos su puerta. Sufro yo un momento para librarme de una eternidad de dolores, para gozar una gloria infinita y eterna. Vuestros sufrimientos duran sólo un momento; la gloria que esperáis es eterna (San Pedro Damián).

III. El mundo exige de sus partidarios servicios mucho más penosos de los que pide Jesucristo a sus servidores. Mira lo que hace un soldado para alcanzar gloria, un comerciante para enriquecerse, un cortesano para agradar a su príncipe. ¿Qué no haces tú mismo para contentar tu vanidad o tus placeres? ¿Cuándo, pues, trabajarás tanto por Dios cuanto trabajaste para el mundo? ¿Cuándo harás por tu alma tanto cuanto hiciste por tu cuerpo?

El cuidado de la salvación.
Orad por los que están en pecado mortal.

ORACIÓN

Haced, os lo rogamos, oh Dios omnipotente, que la intercesión de vuestro mártir San Marcelo, cuyo nacimiento al cielo celebramos, nos fortifique en el amor de vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S.

Beato ÁNGEL DE ACRI. (1669-1739).



Martirologio Romano: En Acri, localidad de Calabria, beato Ángel de Acri, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que viajó por todo el reino de Nápoles predicando la Palabra de Dios en un estilo adaptado a la gente sencilla

Nació en Acri (Calabria). Dos veces entró en distintos conventos, pero las dos veces sentía que su vocación no era el claustro, hasta que a la tercera, terminó con los capuchinos. Pero también aquí continuaron las dudas, hasta que descubrió que su papel dentro de la Orden era la predicación, pero esta era barroca y florida. Se dice que una vez se aprendió de memoria el sermón de la Misa, con todas sus imágenes, hipérboles y florituras, pero al querer decir aquello, se quedó sin habla, ya que se le había olvidado todo. Se cubrió de ridículo y tuvo que regresar a su ciudad, donde le vinieron de nuevo las dudas sobre su vocación, que la creía equivocada, hasta que escuchó una voz que le dijo: "Tu predicarás, pero de forma simple sin artificios y sutilezas".

La oratoria espontánea de Ángel tuvo un gran éxito entre los campesinos. Y su fama de predicador se extendió a todos los niveles; el cardenal Pignatelli, le pidió que predicase en Nápoles, pero aquí entre la gente de ciudad, la iglesia se le fue quedando vacía, y su fracaso fue rotundo. A pesar de todo, el cardenal quiso que siguiera predicando según su forma espontánea hasta que los ricos aprendieron la verdad evangélica de sus palabras. Hablaba como le sugería el corazón, y la preparación en cada predicación era con oración y penitencia. Abandonó todos los tratados de elocuencia religiosa y conservó sólo el Evangelio, y para la meditación usó la cruz. Fue el impulsor de los calvarios en los cruces, con los símbolos de las tres cruces. Murió en Acri.
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San MARCELO DE LEÓN. M. 298.


Martirologio Romano: En Tánger, de Mauritania, pasión de san Marcelo, centurión, que el día del cumpleaños del emperador, mientras los demás sacrificaban, se quitó las insignias de su función y las arrojó al pie de los estandartes, afirmando que por ser cristiano no podía seguir manteniendo el juramento militar, pues debía obedecer solamente a Cristo, e inmediatamente fue degollado, consumando así su martirio

Centurión, que según la leyenda, era de León y pertenecía a la Legión de Trajano, que había fundado la ciudad y estaba casado con santa Nonia, con la que tuvo doce hijos, todos varones: Claudio, Luperco, Victorio, Facundo, Primitivo, Emeterio, Celedonio, Servando, Germán, Fausto, Jenaro y Marcial. Mártir en Tánger, por "estar al servicio de Cristo". Durante una fiesta por el nacimiento del emperador rechazó participar en la celebración, tiró las armas y las insignias y se declaró cristiano: "soy soldado de Jesucristo. Si no es permitida la milicia más que sacrificando a hombres mortales, yo no quiero militar bajo las banderas de Roma".

Inmediatamente le formaron consejo de guerra en un juicio presidido por Fortunato. Le tuvieron tres meses en prisión, entre tormentos y el hambre. Luego, cargado de cadenas, le llevaron de un sitio para otro, hasta llegar a Tánger. Murió degollado, cumpliendo una sentencia de Aurelio Agricolano. Cuando le dieron el veredicto dijo: "Dios te lo pague". El notario de aquel hecho, indignado por semejante barbaridad, arrojó al suelo el libro de actas. Le arrestaron y también murió mártir. Se llamaba san Casiano. Sus Actas están muy poco retocadas. Sus reliquias se conservan en la catedral de León.
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San GERMÁN DE CAPUA. M. c. 541.


Martirologio Romano: En Capua, en la Campania, san Germán, obispo, del que habla el papa san Gregorio I Magno en sus escritos
Nació en Capua, hijo de Amancio y Juliana, ilustres ciudadanos de la ciudad; al morir su padre, Germán heredó un ingente patrimonio y, con el consentimiento de su madre, vendió todo y donó a los pobres lo recaudado. Así se pudo dedicar más libremente a la vida espiritual, a la que se sentía llamado, con las santas lecturas, oración y mortificaciones. En el 519, al morir el obispo de Capua, Alejandro, fue designado por el clero y el pueblo, a sucederle; después de resistirse por humildad, aceptó el encargo.

El “Liber Pontificalis” nos relata algunos hechos ciertos; el papa san Hormisdas, después que habían fallado los intentos de sus predecesores, pensó en terminar con el cisma acaciano en Oriente, cuando fue elegido emperador Justino I en el 518. El cisma tuvo origen cuando el patriarca de Constantinopla, Acacio, para terminar con la controversia entre católicos y monofisitas, acordó con estos últimos, sugerir al emperador Zenón de Bisancio promulgar, en el 482, el “Henótikon”, fórmula de unión de los dos pensamientos religiosos; la fórmula dirigida a todo el imperio no resolvió algunos puntos teológicos delicados, y no satisfizo a ninguno. El papa san Félix III depuso y excomulgó a Acacio, en el 484, iniciando así el cisma, que duró 35 años.

El cisma que había separado de Roma a la Iglesia de Oriente, provocó el concepto de independencia del Sumo Pontífice, el cual reivindicaba el derecho pontificio para definir en materia de fe y disciplina. El emperador Justino I, desde el mismo día de su elección, junto con otros personajes influyentes de la corte bizantina, como su sobrino Justiniano y el patriarca Juan, pidieron al Papa que enviase una legación para restablecer la paz entre las dos Iglesias. Así en Enero del 519, el papa san Hormisdas, de acuerdo con el rey Teodorico, envió una tercera legación, guiada por el obispo de Capua, Germán, y compuesta además de otro obispo llamado Juan, el diácono romano Félix, el célebre Dióscoro, diácono alejandrino residente en Roma, del sacerdote romano Blando y el notario eclesiástico Pedro.

El hecho de que Germán encabezara esta misión, denota el gran aprecio que se tenía por su doctrina, sabiduría y virtud. Fueron acogidos triunfalmente en Constantinopla y recibidos en solemne audiencia por el Emperador; leído el célebre libelio del papa san Hormisdas, por fin los obispos presentes aceptaron las tesis pontificias y también el patriarca Juan se aceptó la fórmula del Papa. La paz en la Iglesia se había alcanzado y el cisma finalizado. Los legados pontificios permanecieron más de un año en Bizancio para consolidar el resultado de la reconciliación, en la que se condenó también como herejes a  Nestorio y Eutiques, y para superar los problemas que podrían causar algunos monjes escindidos. Hacia el 520 regresaron a Roma.

San Gregorio Magno en sus “Diálogos” nos narra la gran amistad que le unió a san Benito de Nursia, que en una visión que tuvo en Montecasino, vio su alma elevada al cielo por los ángeles. Oró toda su vida por la santificación de san Pascasio. También fue amigo de san Sabino, obispo de Canosa y del papa san Juan I. Patrón de Cassino.
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San GERARDO DE POTENZA. M. 1119.



Martirologio Romano: En Potenza, ciudad de la Lucania, san Gerardo, obispo.

Natural de Picenza, descendiente de la noble e ilustre familia La Porta. Fue un hombre de cultura y piedad sólida; después de haber pasado su juventud en su patria, se dirigió al sur de Italia, como muchos otros espíritus nobles de su tiempo, que buscaban o la soledad o estar más cerca de los puntos de partida de los cruzados.

Vuelto a Potenza, Gerardo vio abrirse ante él un vasto campo de apostolado, especialmente entre los jóvenes. Abrió los tesoros de su cultura y su bondad gratuitamente a todos, lo que atrajo la simpatía de todo el pueblo, por lo que a la muerte del obispo de la ciudad, el clero y el pueblo lo eligieron como su nuevo pastor. Fue consagrado obispo en Acerenza. La dignidad alcanzada no cambió la austeridad de su vida, ni la simplicidad de sus costumbres. Manfredo, su biógrafo, describe así este período de su vida: "Honrado por la gloria episcopal, parecía más humilde, más manso, más piadoso, más benigno, más diligente en el ejercicio de las virtudes. Era tan sobrio que más bien parecía un monje."

El Señor se complace en hacer brillar la santidad de su siervo incluso en vida, con señales milagrosas, como cambiar el agua en vino. Sólo un año después de su muerte, el papa Calixto II proclama la santidad. Los huesos de san Gerardo descansan bajo el altar dedicado a él en la Iglesia Catedral de Potenza. Patrón de Potenza y de la archidiócesis.
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Alonso Rodríguez, Santo


Viudo y Religioso, 31 de octubre
Por: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid


Martirologio Romano: En Palma, Mallorca, España, san Alonso Rodríguez, que al perder a su esposa e hijos entró como religioso en la Orden de la Compañía de Jesús y estuvo como portero del colegio de aquella ciudad durante largos años, mostrando una gran humildad, obediencia y constancia en una vida penitente. († 1617)

Fecha de canonización: 15 de enero de 1888, por el Papa León XIII.

Estaba un día enfermo y le llevó el enfermero la comida a la cama con un mandato de parte del Padre Superior: «que se coma todo el plato». Cuando regresa el enfermero, le encuentra deshaciendo el plato y comiéndolo pulverizado. El santo se impuso a sí mismo una obediencia ciega; se exigió a sí mismo tanto que uno de los padres le dijo un buen día «que obedecía a lo asno».

Nació en Segovia en el año 1533, segundo de los once hijos del matrimonio formado por Diego Rodríguez y María Gómez que vivían del comercio de paños.

Su niñez y juventud estuvieron ligadas a la Compañía de Jesús.

A la muerte de su padre se encarga de sacar adelante el negocio familiar, pero su incompetencia es notable para el negocio de los paños.

Contrae matrimonio con María Juárez con quien tiene dos hijos. Pero la mala fortuna parece que le persigue: muere uno de sus hijos y su mujer y el negocio va de mal en peor; luego fallece su otro hijo y su madre. Alonso se ha quedado solo.

Se produce entonces una crisis fuerte que resuelve con confesión general y con el deseo de comenzar una nueva vida tomando un impresionante ritmo interior de trato con Dios y que mantiene por seis años. Cede a sus hermanos sus bienes y marcha a Valencia en 1569 con el propósito de ingresar en la Compañía; pero no contaba con insalvables obstáculos: su edad, la falta de estudios y escasa salud.

Trabaja entonces en comercio y de ayo.

Por fin es admitido en el Colegio Monte Sión en el año 1571; desde el año 1572 ocupa el cargo de portero hasta el 1610 que hacen casi cuarenta años.

Es considerado en la Compañía como modelo para los hermanos legos por su ejercicio permanente para lograr auténtica familiaridad con Dios, por su obediencia absoluta y por su amor y deseo de tribulación.

Este humilde y santo portero fue durante su vida un foco radiante de espiritualidad de la que se beneficiaron tanto los superiores que le trataron como los novicios con los que tuvo contacto; un ejemplo representativo está en San Pedro Claver, el apóstol de los esclavos.

Con sus cartas ejerce un verdadero magisterio. Su lenguaje es sencillo y el popular de la época, pero logra páginas de singular belleza al tratar temas de mayor entusiasmo. La santidad que describe en sus escritos no es aprendida en los libros, es fruto de su experiencia espiritual.

Fue canonizado por el papa León XIII junto con san Pedro Claver.

Autor: Isabel Orellana Vilches
Fuente: Zenit.org

Este santo portero del convento mallorquino de Montesión de los padres jesuitas, nació en Segovia, España, el 25 de julio de 1531. Fue el tercero de los once hijos habidos en el matrimonio compuesto por Diego Rodríguez y María Gómez de Alvarado, prósperos comerciantes de paños. La característica principal de su niñez fue su amor a la Virgen, con la que mantuvo celestiales coloquios. Siempre mostró una devoción singular por el misterio de la Inmaculada, y rezaba el Oficio Parvo dedicado a Ella. Comenzó a formarse con los padres franciscanos, pero a los 10 años escuchó predicar al beato jesuita Pedro Fabro, que entabló una entrañable relación con toda su familia, y se ocupó de prepararle para su primera comunión.

A los 14 años se hallaba estudiando con los jesuitas de Alcalá cuando murió su padre y tuvo que regresar para ayudar a su madre en los asuntos de la familia. Luego quedó solo al frente de la gestión de los negocios, una misión para la que realmente no tenía cualidades, y se casó con María Juárez, hija de un acomodado ganadero. Se afincaron en Segovia y fueron viniendo los hijos. Pero los perdió a todos. La niña murió nada más nacer; luego lo hizo su esposa al dar a luz a un niño. Por si fuera poco, un año más tarde, falleció su madre y, a continuación, su último hijo. Ya no tenía nada. Al haber vendido su negocio con anterioridad, convivió junto a dos hermanas solteras y aprendió a dialogar con Dios. Ellas le ayudaron en este difícil momento que atravesó abrumado por sus pecados a los que culpaba de tantas tragedias.

En una visión vislumbró el gozo del cielo y se arrepintió de su vida pasada. Se centró en la oración convirtiéndose en un severo penitente; confesaba y comulgaba todas las semanas. Se planteó ser jesuita, pero tenía en su contra la edad, una frágil salud y falta de formación. Luís de Santander, rector del colegio que los jesuitas tenían en Segovia, no le disuadió formalmente. Pero sí le recomendó que prosiguiese estudiando.Por eso, en 1569 se trasladó a Valencia. Comenzó a cursar latín con vías a una posible ordenación sacerdotal costeándose los gastos con su trabajo en casa de una marquesa. Hubo un momento en que había tenido que mendigar. No sin cierto pudor, que tuvo que vencer, estudiaba junto a unos niños. Luego fue en pos de un ermitaño que entabló amistad con él y quiso disuadirle de su empeño de ser jesuita. Vio que estaba sucumbiendo a una tentación y lo dejó. Regresó a Valencia, dejando nuevamente en suspenso sus estudios, para iniciar otro intento de ingreso en la Compañía. Se puso a merced del P. Santander, quien le hizo ver que hasta ese momento parecía seguir sus dictados y no los de Dios. Entonces Alonso respondió: "Os prometo que jamás en mi vida volveré a hacer mi propia voluntad. Haced de mí lo que queráis". Con ayuda del religioso acometió el sueño que le guiaba de ser jesuita, aunque no pudiera ser sacerdote. La negativa de quienes dilucidaban qué hacer con él estaba en el aire, cuando el superior P. Antonio Cordesses terció rotundo: "Recibámoslo para santo".

En 1571 fue aceptado como "hermano lego" por el provincial y tras finalizar el noviciado partió a Palma de Mallorca. Le encomendaron la portería del colegio de Montesión y desempeñó esta misión durante casi cuarenta años, hasta que sus fuerzas se lo impidieron. Nadie podría haber imaginado que el ángel de bondad que franqueaba la puerta a todos, viendo en ellos a Cristo, sufría aridez, era escrupuloso y padecía violentas tentaciones contra la castidad de las que en alguna ocasión le rescató la Virgen. "En las tentaciones he sido más de doscientas veces mártir", reconocía.Experimentaba desolación y el mero hecho de meditar le generaba muchos dolores. Es como si los sufrimientos y mortificaciones que realizaba desde hacía años no dieran su fruto. "El demonio –afirmaba– es un gran bachiller". Pero no se desesperó, ni se desanimó. Haciendo acopio de paciencia seguía perseverando y sirviendo humildemente en la misión que tenía: abrir la puerta. Y al final experimentó una intensísima presencia de Jesús y de María que le colmaban de místicos consuelos.

En 1585 profesó los últimos votos. En 1604 inició sus Memorias autobiográficas a demanda de sus superiores que culminó en 1616. Su obediencia seguía intacta. Cuando, cumplidos más de 70 años y hallándose muy enfermo, para probar su virtud lo destinaron a la India, automáticamente se dirigió a la puerta diciendo: "Tengo orden de partir a las Indias", ante lo cual el superior intervino, de lo contrario se habría ido. Así era su obediencia y disposición, tan literal que asombraba. Humildemente decía que "obedecía a lo asno". Y el juicio de sus hermanos era: "Este hermano no es un hombre, sino un ángel". Nunca reparó en la actitud de aquellos a los que abría la puerta, que no siempre era correcta, y les entregaba lo mejor de sí: "Es que a Jesús que se disfraza de prójimo, nunca lo podemos tratar con aspereza o mala educación". Cuando escuchaba el sonido de la campana, profería un gozoso: "¡Ya voy, Señor!". Y engarzaba sus jornadas de trabajo y oración cincelando a conciencia en su corazón una hermosa filigrana de caridad con la que íntimamente coronaba a quienes pasaban por el convento: "Allí viene el humilde. Ahí, el obediente. Allá viene el que jamás se enoja. Ese es el que vive en viva fe. Viene el de gran pobreza. Ese es prudente. Hacia acá viene el piadoso".

Tan intensa llegó a ser la presencia continua de Dios para él, que era de todo punto imposible alejarlo por un momento de sí, como una vez le sugirió su superior para dejar descansar su mente, cuando ya era de avanzada edad.Estuvo adornado de diversos carismas, entre otros, visiones, discernimiento y milagros. Falleció el 31 de octubre de 1617. León XII lo beatificó el 25 de mayo de 1825. León XIII lo canonizó el 15 de enero de 1888. Ese día era elevado a los altares junto a Juan Berchamns, y Pedro Claver uno de sus dilectos discípulos.
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Bienvenida Bolani, Beata



Virgen, 30 de Octubre
Por: Albam Butler | Fuente: Vidas de los Santos

Martirologio Romano: En Cividale di Friuli, en el territorio de Venecia, Italia, beata Bienvenida Boiani, virgen, hermana de la Penitencia de santo Domingo, que pasó toda su vida entregada a la oración y a la austeridad. († 1292)

Fecha de beatificación: Culto confirmado el 6 de febrero de 1763 por el Papa Clemente XIV

Se ha dicho que la vida de Bienvenida Bojani fue "un poema de alabanza a la Santísima Virgen, un himno de luz, de pureza y de alegría, cantado, más bien que vivido, en honor de Nuestra Señora". Ese himno comenzó con el nacimiento de la beata, en Cividale, población del Friuli, en 1254. Tenía seis hermanas, mayores que ella. Naturalmente, el padre de Bienvenida quería que el séptimo de sus vástagos fuese hombre y se cuenta que, al saber que también había sido mujer, exclamó resignado: "¡Perfectamente; que sea bienvenida!" Por ello se dio ese nombre a la niña. Desde muy pequeña se distinguió por la devoción a María; acostumbraba repetir muchas veces diarias la primera parte del Avemaría, como se usaba entonces, y acompañaba cada invocación con una genuflexión profunda, según lo había visto hacer a los dominicos en la iglesia. A igual que la beata Magdalena Panattieri, a quien se conmemora el 13 de este mes, Bienvenida tuvo la dicha de pertenecer a una familia en la que todos eran tan piadosos como ella y aprobaban sus prácticas de devoción. Cuando la joven comunicó a sus padres que quería consagrar a Dios su virginidad y hacerse terciaria de Santo Domingo, éstos no le pusieron ninguna objeción.

Pero, a diferencia de la beata Magdalena, Bienvenida no tomó parte en la vida pública de su ciudad natal, sino que se dedicó a cultivar más bien el aspecto contemplativo que el activo del espíritu dominicano. Movida de un gran deseo de hacer penitencia, se imponía las más grandes austeridades. En ocasiones se disciplinaba tres veces cada noche. Cuando tenía apenas doce años, se ató alrededor de la cintura "la cuerda de Santo Tomás" tan estrechamente, que se le encajó en la carne. El sufrimiento que ello le producía se hizo intolerable. Parecía que. no había manera de evitar una operación quirúrgica para arrancarle la cuerda, pero un día ésta se desprendió milagrosamente por sí sola, mientras la niña hacía oración. Bienvenida comunicó ese milagro a su confesor, Fray Conrado, quien le mandó que mitigase sus penitencias y le prohibió que las hiciese sin consultarle. Durante cinco años, la beata sufrió de varias enfermedades, de suerte que apenas podía salir de su recámara. El demonio aprovechó ese período para tentarla violentamente con la desesperación y otras cosas; pero el peor sufrimiento de Bienvenida era no poder asistir a misa y a las Completas, durante las cuales se cantaba la "Salve Regina", excepto cuando la llevaban en vilo a la iglesia. Dios le devolvió la salud mediante un milagro público el día de la fiesta de la Anunciación, precisamente cuando Bienvenida acababa de prometer que haría una peregrinación al santuario de Santo Domingo si recobraba la salud. Su hermana María y su hermano menor la acompañaron en esa peregrinación.

Dios premió con numerosas gracias, visiones y éxtasis la paciencia con que la joven había soportado la enfermedad y las tentaciones. Se cuenta que, siendo todavía joven, Bienvenida fue un día a la iglesia, poco después de la muerte de su madre. Allí encontró a un niño, a quien dijo: "¿Tú tienes mamá?" El niño respondió que sí. "Yo ya no tengo -replicó Bienvenida-; pero, como tú si tienes, tal vez te ha enseñado a decir el Avemaría". El niño respondió: "Yo la sé de memoria. ¿Y tú?" "Yo también la sé", contestó la joven. "Dímela", le rogó el niño. Bienvenida empezó a recitar el Avemaría en latín. Cuando llegó a la palabra "Jesús", el niño le dijo: "Yo soy Jesús" y desapareció. Aunque la alegría y la confianza fueron las virtudes características de Bienvenida, el demonio no dejó de tratar de inducirla a la desesperación y la infidelidad en su lecho de muerte. La beata triunfó de esas tentaciones y murió apaciblemennte el 30 de octubre de 1292. Se ha perdido memoria del sitio en que fue sepultada en Cividale.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

VIDAS DE LOS SANTOS Edición 1965
Autor: Alban Butler (†)
Traductor: Wilfredo Guinea, S.J.
Editorial: COLLIER´S INTERNATIONAL - JOHN W. CLUTE, S. A.
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Terencio Alberto O’Brien, Beato


Obispo, 30 Octubre

Nacido en Limerick, a los 21 años ingresó a la Orden Dominica, fue enviado a España donde recibe la orden sacerdotal.

Retornó a Irlanda, donde en 1647 es nombrado Opispo y se le designa para la sede de Emly, trabajó con empeño en favor de los afectados por la peste, pero, bajo el régimen de Oliver Cromwell, fue detenido por los soldados y conducido al patíbulo en odio a la fe católica (1651).

Juan Pablo II lo beatificó, juntamente con otros dieciséis mártires irlandeses, el 27 de septiembre de 1992.

Los otros beatificados fueron:
Patrick O’Healy, Obispo de Mayo, 31 agosto
Conn O’Rourke, Sacerdote de los Frailes Menores, 31 agosto
Matthew Lambert, Laico,
Robert Meyler, Laico,
Edward Cheevers, Laico,
Patrick Cavanagh, Laico,
Dermot O’Hurley, Obispo de Cashel
Margaret Ball nata Bermingham, Laica
Maurice Mac Kenraghty, Sacerdote de la diocesis de Limerick
Conor O’Devany, Obispo de Down y Connor
Patrick O’Loughran, Sacerdote de la diocesis de Armagh
Francis Taylor, Laico
Peter Higgins, Sacerdote dominico
Domingo Collins, Jesuita
John Kearney, Sacerdote de los Frailes Menores
William Tirry, Sacerdote agustino
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Dorotea de Montau, Beata



Viuda, 25 de junio
Por: Alban Butler | Fuente: La Vida de los Santos

Martirologio Romano: En Marienwerder, en la Prusia polaca, beata Dorotea de Montau, que, al quedar viuda, vivió recluida en una celda junto a la catedral, entregada a la oración continua y a la penitencia. († 1394)

Fecha de beatificación: Culto confirmado el 9 de enero de 1976 por el Papa Pablo VI

La célebre contemplativa Beata Dorotea Swartz de Montau, nació en Montau, el 6 de febrero del año 1347, murió en Marienwerder, el 25 junio de 1394.

A la edad de diecisiete años se casó con el artesano cuchillero Albrecht de Danzig, un hombre muy temperamental, de carácter violento, que la golpeaba sin piedad. Llevando una vida de santa paciencia, logró, con su humildad y gentileza, cambiar poco a poco el carácter de su marido.

Los dos hicieron frecuentes peregrinaciones a Colonia, Hacheen, y Einsiedeln, y en 1390 pensaban visitar Roma; pero Albrecht fue impedido por una enfermedad y permaneció en su casa donde murió, mientras Dorotea viajaba sola a Roma.

De sus nueve niños todos se murieron, salvo una hija que se hizo Benedictina.

En el verano del año 1391 Dorotea se mudó a Marienwerder, y el 2 de mayo de 1393, con el permiso del Capítulo y de la Orden Teutónica, levantó una ermita cerca de la catedral. Llevó una vida muy austera. Numerosos visitantes buscaron su consejo y consuelo, tenía visiones y revelaciones.

Su confesor, el diácono John de Marienwerder, un sabio teólogo, escribió sus conversaciones y una biografía en latín de siete libros, "Septililium", además escribió en alemán su vida en cuatro libros.

Nunca fue canonizada formalmente, aunque en algunos sitios la llaman Santa Dorotea. El pueblo la ha honrado como la protectora del país, de la Orden Teutónica y Patrona de Prusia.

La iglesia de Marienwerder en la actualidad es luterana; sus reliquias no se han encontrado.

En algunos lares continúan festejándola el 30 de octubre.

VIDAS DE LOS SANTOS Edición 1965
Autor: Alban Butler (†)
Traductor: Wilfredo Guinea, S.J.
Editorial: COLLIER´S INTERNATIONAL - JOHN W. CLUTE, S. A.
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OTROS SANTOS DEL DÍA:


Martirologio Romano: Conmemoración de san Serapión, obispo de Antioquía, célebre por su erudición y doctrina, que dejó gran fama de santidad

Obispo de Antioquía. Fue elogiado por los santos Eusebio de Vercelli y Jerónimo por sus escritos teológicos, de los cuales sólo quedan algunos breves fragmentos.



Santa Eutropia de Alejandría. M. c. 253.
Martirologio Romano:
En Alejandría, de Egipto, santa Eutropia, mártir, que, por rehusar negar a Cristo, fue torturada cruelmente hasta la muerte

Parece que es una mártir africana en Alejandría de Egipto, ejecutada durante la persecución de Valeriano después de sufrir crueles torturas.


San Marciano de Siracusa. M. c. 255.
Martirologio Romano:En Siracusa, de Sicilia, san Marciano, considerado como primer obispo de esta ciudad

Se dice que fue el primer obispo de Occidente; según una leyenda siciliana fue enviado a Siracusa por el mismo san Pedro, pero es casi seguro que fue enviado a esta ciudad siciliana por un Pontífice del siglo III. También se dice que los judíos lo arrojaron desde una torre. Copatrono de la ciudad de Gaeta.

Santos Claudio,
 Luperco y Victorio. M. 300. 
Martirologio Romano: En la ciudad de León, en Hispania, santos Claudio, Luperco y Victorio, mártires, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano sufrieron la muerte por Cristo

Eran tres hermanos leoneses, hijos del centurión san Marcelo y santa Nonia; eran soldados y se declararon cristianos, fueron martirizados en León, bajo Diocleciano. Sus restos están en la iglesia de San Marcelo de León.

Mártir venerado en esta ciudad, que no se sabe muy bien, si fue martirizado aquí, o fue uno de los múltiples Saturninos que invaden el calendario. Lo que si que cuenta es que se venera como un santo local; la tradición dice que murió durante la persecución de Diocleciano; fue decapitado durante una fiesta dedicada a Júpiter.


Martirologio Romano: En Cuma, de la Campania, san Máximo, mártir
Según el antiguo Martirologio fue martirizado durante la persecución de Diocleciano en Apamea de Frigia; pero parece más probable que el lugar de su martirio fuera las fosas de Cumas en Campania (Nápoles).

San Teonesto. M. 425.
Se dice que era obispo de Filipos en Macedonia, fue expulsado de su sede por los arrianos y el Papa le envió, junto a varios compañeros (entre ellos san Albano de Maguncia) a evangelizar Alemania. Al llegar a Maguncia, se vieron obligados a huir ante la invasión vándala, y en el camino de regreso, Teonesto fue martirizado en Altino en el Véneto.

Bienvenida Boiani. Beata. (1254-1292).

Martirologio Romano:
En Cividale di Friuli, en la región de Venecia, beata Bienvenida Boiani, virgen, hermana de Penitencia de santo Domingo, que pasó toda su vida entregada a la oración y a la austeridad

Se llamó Bienvenida porque era la séptima hija del matrimonio Boiani, de Cividale del Friuli; su padre era el señor de la ciudad.

Desde muy joven se distinguió por su piedad y sobre todo por sus penitencias terribles, que obligó a su confesor a aconsejarle el cuidado del cuerpo y, sobre todo a mitigarlas. Enferma pidió ser llevada ante la tumba de santo Domingo de Guzmán, y se curó, por lo cual se hizo Terciaria dominica, y alcanzó gran fama de santidad por sus milagros y su virtud. Todas las penitencias  le inspiraban su amor a Dios y la devoción a la Virgen. Tuvo además un alto espíritu de oración y sufrió de experiencias místicas. Murió en Cividale después de una larga enfermedad que la tuvo postrada en la cama durante muchos años.&

Juan Slade. Beato. M. 1583.

Martirologio Romano: En Winchester, en Inglaterra, beato Juan Slade, mártir, que, por negar la competencia de la reina Isabel I en las cuestiones espirituales, fue ahorcado y descuartizado

Nació en Manston, (Inglaterra), en el seno de una familia católica. Estudió en el New College de Oxford y luego pasó a Douai a estudiar Derecho, y a su regreso a Inglaterra, fue maestro de escuela en Winchester. Conocido su catolicismo fue arrestado en 1582 y fue procesado en Winchester, con su amigo el beato Juan Bodey. Fue condenado a muerte en 1583, y fue procesado también en Andover, en el que volvió a ser condenado por haber afirmado la supremacía religiosa del Papa y haber negado el de la reina. Fue ahorcado y descuartizado en Winchester después de afirmar que moría por la fe secular de Inglaterra.

Terencio Alberto O’Brien. Beato. (1601-1651).
Martirologio Romano: En Limerick, de Irlanda, muerte del beato Terencio Alberto O’Brien, obispo y mártir, de la Orden de Predicadores, que, nombrado para la sede de Emly, trabajó con empeño en favor de los afectados por la peste, pero, bajo el régimen de Oliver Cromwell, fue detenido por los soldados y conducido al patíbulo en odio a la fe católica

Nació en Tuogh (actual Tower Hill, County Limerick, Irlanda). A los 21 años ingresó a la Orden Dominica, fue enviado a España donde recibe el orden sacerdotal.

Retornó a Irlanda, donde en 1647 es nombrado Obispo y se le designa para la sede de Emly, trabajó con empeño en favor de los afectados por la peste, pero, bajo el régimen de Oliver Cromwell, fue detenido por los soldados y conducido al patíbulo en odio a la fe católica. Murió en Limerick.

Juan Miguel Langevin. Beato. (1731-1793).
Martirologio Romano: En la ciudad de Angers, en Francia, beato Juan Miguel Langevin, presbítero y mártir, degollado por razón de su sacerdocio, siendo el primero de una larga lista de más de ciento hombres y mujeres que, durante la Revolución Francesa, permanecieron unánimes y constantes en la confesión de la fe cristiana

Nació en Ingrandes-sur-Loire, Francia. Párroco en Briollay (Francia). Se negó a prestar el juramento constitucional y por ello vivió en la clandestinidad. Arrestado fue guillotinado en Angers.

Alejandro Zaryckyj. Beato. (1912-1963).

Martirologio Romano:En la localidad de Dolinka, cerca de Karaganda, en el Kazajstan, beato Alejo Zaryckyj, presbítero y mártir, que en un régimen contrario a Dios fue deportado a un campo de concentración, y en el combate por la fe alcanzó la vida eterna

Nació en Bilche, Lviv (Ucrania). Recibió la ordenación sacerdotal en la archieparquía de Lviv en 1936. Fue párroco en Strutyn y en Zarvanytsia.

En 1948 las autoridades soviéticas lo detuvieron en Riasna Ruska (Lviv), ciudad a la que se había trasladado durante la II Guerra Mundial. Lo condenaron a 8 años de exilio en Karaganda (Kazajstán). Fue excarcelado en 1956 gracias a una amnistía general. Volvió primero a Halychyna y después a Karaganda, con el propósito de organizar las comunidades católicas uniatas clandestinas. En 1962 lo arrestaron de nuevo y lo condenaron por “vagabundo” a dos años de cárcel. Tenía 51 años cuando murió en el hospital del campo de concentración de Dolinka.

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