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Santoral del 10 de Noviembre

León Magno, Santo XLV Papa
Justo de Canterbury, Santa Obispo
Andrés Avelino, Santo Sacerdote
Baudolino de Alessandria, Santo Ermitaño
Otros Santos y Beatos Completando el santoral de éste día
San León Magno, papa, 461
San Andrés Avelino, de la Congregación de los clérigos regulares, llamados Teatinos, Nápoles, 1608
Adelelmo, Constantino, Ninfa, Trifón, mártires; Ausiliano, Ciro, Daniel, Aniano, Efrén, Tiberio, Modesto, Florencia (Zoraida), confesores; Gobriano, Monitor, Probo, obispos; Martiriano, monje.

SAN ANDRÉS AVELINO, Confesor
Creced en la gracia y en el conocimiento
de Nuestro Señor Jesucristo.
(2 Pedro 3, 18)

Patrono de quienes han sufrido accidentes cerebrovasculares (ACV); quienes padecen de apoplejía, muerte repentina.

San Andrés, clérigo napolitano y doctor en derecho, agregó a los votos ordinarios, al entrar en los teatinos, el voto de combatir siempre su voluntad y el de tender a la más alta perfección. Al saber que había sido asesinado uno de sus sobrinos, solicitó insistentemente se perdonase al matador. Toda su vida estuvo consagrada a la oración, a la predicación y a la dirección de almas. Llegado a la edad de 87 años, un día al comenzar a celebrar la misa, cayó afectado mortalmente de apoplejía después de haber repetido por tres veces: Me acercaré al altar del Señor. Fue en 1608.

MEDITACIÓN SOBRE EL PROGRESO EN EL CAMINO DE LA VIRTUD

I. El cristiano jamás debe detenerse en el camino de la virtud; debe, hasta el fin de su vida, aspirar a una santidad más alta. Por santo que seas, todavía te falta mucho camino para andar antes de alcanzar la cumbre de la perfección. Hojea la vida de los santos, verás cuán alejado estás tú de su santidad. ¡Cuántas pasiones en ti aún no mortificadas! ¡Cuántos deseos desordenados! ¿Amas tú la humillación y el dolor tan apasionadamente como aman los mundanos la gloria y los placeres? ¡Cuántas imperfecciones tienes tú de las que aún debes deshacerte! Trabaja, tienes con esto bastante ocupación para toda tu vida.

II. Ten cuidado de no extraviarte en el camino que eliges para llegar a la perfección. En vano caminas a grandes pasos si te alejas del sendero recto. Si no haces la voluntad de Dios, nada mereces, hagas lo que hagas. Debes consultar a tu confesor sobre lo que tienes que hacer para agradar a Dios; de otro modo caminarás a grandes pasos fuera de la ruta verdadera.

III. ¿No te relajas? ¿Nada has disminuido de tus mortificaciones y de tus ejercicios espirituales? Si tu conciencia te reprocha alguna negligencia, ten cuidado, estás en peligro. ¿Por qué no sirves a Dios con tanta fidelidad como antes? ¿Acaso Dios es menos amable que cuando lo amabas con todo tu corazón? ¿Qué ha hecho el demonio para merecer que partas con él ese corazón que habías dado sin reserva al Señor? Vamos, pues, despierta tu antiguo fervor; exclama con el Rey Profeta: Ahora comienzo. Este comienzo es obra de la diestra del Omnipotente. Sí, es obra vuestra, Dios mío; consumadla, dadme la fuerza de perseverar.

El respeto al sacerdote.
Orad por los que tienen cura de almas.

ORACIÓN

Oh Dios, que, por el voto heroico de adelantar todos los días en la virtud, habéis dispuesto el corazón del bienaventurado Andrés, vuestro confesor, a admirables elevaciones hacia Vos, concedednos, en consideración a sus méritos e intercesión, que participemos de la misma gracia, a fin de que, tendiendo siempre a la más perfecta, alcancemos felizmente la cumbre de vuestra gloria. Por J. C. N. S.

San LEÓN I "Magno". (c.390 - 461). Papa (440-461). Doctor de la Iglesia.

Martirologio Romano: Memoria de san León I, papa y doctor de la Iglesia: nacido en Toscana, fue primero diácono en Romana y después, elevado a la cátedra de Pedro, mereció con todo el derecho el apelativo de Magno sea por nutrir a su grey con refinadas y sabias palabras, sea por sostener hasta la extenuación a través de sus legados en el Concilio Ecuménico de Calcedonia la recta doctrina de la encarnación de Dios. Reposó en el Señor en Roma, donde en este día fue depuesto en san Pedro

Nació probablemente en Toscana, pero romano por educación y mentalidad, se distinguió ya como archidiácono en tiempos de san Celestino I en el desempeño de importantes misiones para la Iglesia: tal vez fuera el acólito que, en el año 418, llevó a Cartago la condena de los pelagianos de parte del papa san Zósimo. Como archidiácono indujo a san Casiano a escribir un tratado doctrinal (sobre la Encarnación) contra los nestorianos, que se lo dedicado a él (lo llamó "gloria de la cátedra de Roma"). Durante el concilio de Éfeso fue destinatario de una carta de san Cirilo de Alejandría que informaba a la Iglesia romana de la ambiciones de Juvenal de Jerusalén. Por consejo suyo, el papa san Sixto III descubrió los engaños de Juan de Eclana, abiertamente favorable a los pelagianos (439).
En el 440, mientras estaba en la Galia, en la corte imperial, para una delicada operación de reconciliación que evitaría una guerra civil (entre Ezio y Albino), fue llamado a suceder a san Sixto III por el clero y el pueblo romano. La obra de su pontificado puede dividirse en dos períodos, marcados por acontecimientos importantes. 
En el primer periodo, por las noticias de su secretario, san Próspero de Aquitania, sabemos que fue un defensor de la fe contra los herejes: en el 443, convocó en Roma una asamblea para desenmascarar los errores de la secta de los maniqueos (ya condenados por Inocencio I en el 416), y sus libros fueron quemados; lo mismo hizo contra los pelagianos, ya condenados con los nestorianos por el concilio de Éfeso (431); contra los priscilianistas (vástagos de los maniqueos) intervino en el 417, pidiendo que fueran condenados por un concilio nacional (celebrado luego en Galicia). También intervino en el campo disciplinar en África, azotada por la invasión de los vándalos arrianos, para determinar las condiciones de las ordenaciones de los obispos.
El segundo período de su pontificado puede resumirse en la defensa del dogma de la encarnación contra Eutiques, con las vicisitudes ligadas al Concilio de Calcedonia (451) que él convocó. Pueden condensarse así estas múltiples iniciativas: doctrinales (la famosa “Carta Dogmática” al patriarca san Flaviano de Constantinopla) donde expuso la doctrina de las dos naturalezas de Cristo en una sola persona, signando de este modo toda una época en la teología católica; litúrgicas, con bastantes textos del sacramentario veronese (llamado también "leoniano"), que se le puede atribuir a él; políticas, en las dos embajadas (a Atila, rey de los hunos, en Mantua (452); a Alarico o Genserico, rey de los vándalos, en Roma (455)); literarias y oratorias: “96 tractatus o sermones” en los primeros cinco años de ministerio, y 173 cartas (incluidas las composiciones de la cancillería de san Próspero de Aquitania). Por esto este Papa fue sin duda el más importante del siglo V. En efecto, en un momento en que el vetusto imperio romano estaba a punto de derrumbarse y nuevas doctrinas seducían los espíritus, dando vigor a las antiguas herejías, ejerció una acción decisiva en el destino de la Iglesia y del Imperio, plenamente convencido de su papel de sucesor de Pedro. Decía: "Mi corazón está lleno de tristeza y de temor. Los hombres corren gran peligro cuando son ingratos a Dios. Atraen más público los espectáculos insensatos, que los bienaventurados mártires". MEMORIA OBLIGATORIA. 

Santos NARSÉS y JOSÉ. M. 343.

Martirologio Romano: En Persia, santos mártires Narsés, obispo, anciano venerable, y José, discípulo suyo, joven, los cuales, por no querer adorar al sol como les mandaba el rey Shapor II, fueron degollados.

rey Shapor II
En el año cuarto de la terrible persecución que desató en Persia Shapor II, fueron arrestados el obispo de Sahgerd, llamado Nerseo (o Narsés), y su discípulo José. Shapor II se hallaba entonces en dicha ciudad. Cuando los reos comparecieron ante él, el soberano dijo a Nerseo: «Tus cabellos grises y la juventud de tu discípulo me inclinan a la benevolencia. Piensa en tu propia vida. Ofrece sacrificios al sol, y yo te cubriré de honores». Nerseo respondió: «Tus halagos no nos engañan. Yo tengo ya más de ochenta años y he servido a Dios desde niño. Ruego a Dios que me preserve de todo mal, que no permita que yo le traicione, adorando la obra de sus manos». Como el rey le amenazase con la muerte, el anciano replicó: «Aunque nos mataras siete veces, no cederíamos». Entonces se sacó a los mártires fuera del campamento.
En el sitio de la ejecución, donde se hallaba reunida una gran multitud, José dijo al obispo: «Mirad a esa multitud que está esperando que la bendigáis antes de subir a la Patria». Nerseo le abrazó y le dijo: «Feliz de ti, bendito José, que has roto las cadenas de este mundo y has entrado por el sendero estrecho que conduce al Reino de los Cielos». Los dos fueron decapitados. 
En las mismas Actas se narra también el triunfo de otros mártires. Uno de ellos fue un eunuco de palacio que se negó a ofrecer sacrificios. Vardano, un sacerdote que había apostatado por miedo al martirio, fue el encargado de darle muerte. Cuando Vardano vio a su víctima, se echó a temblar y no se atrevió a proceder a la ejecución. El mártir le dijo: «¿Cómo podéis matarme vos, que sois sacerdote? Seguramente que me equivoco al daros el nombre de sacerdote. Haced lo que tenéis que hacer, pero no olvidéis la muerte del apóstata Judas». El impío Vardano dio un paso vacilante y apuñaló al mártir.

San JUSTO DE CANTERBURY. M. 627.

Martirologio Romano: En Canterbury, en Inglaterra, san Justo, obispo, enviado a esta isla por el papa san Gregorio I Magno juntamente con otros monjes, para ayudar a san Agustín en la evangelización de Inglaterra, aceptando más tarde el episcopado de esta sede.

Monje benedictino romano. En el 601 fue enviado a Inglaterra por el papa san Gregorio Magno, como evangelizador de las tierras de Kent y de las regiones cerca de Londres. En el 604, san Agustín de Canterbury le ordenó obispo de Rochester. El rey san Etelberto de Kent construyó allí una iglesia dedicada a San Andrés, porque los misioneros romanos venían de la iglesia de San Andrés de la Colina Coeli. Cuando san Lorenzo sucedió a san Agustín en la sede de Canterbury, Justo escribió junto con él y con san Melito de Londres una carta a los obispos y abades irlandeses, invitándolos a adoptar ciertas costumbres romanas. Dichos santos escribieron otra semejante a los británicos cristianos. A propósito de esta última, dice irónicamente Beda: "Todavía puede verse lo que en realidad consiguieron con eso".
En el año 616. después de la muerte del rey san Etelberto, se desató una reacción de los paganos en Kent y entre los sajones del este. Viendo eso, san Lorenzo, Justo y san Melito, decidieron retirarse algún tiempo, pues no podían hacer ningún bien en tanto que durase la oposición de los príncipes paganos. Justo y Melito partieron a la Galia. Un año más tarde, Justo volvió a Inglaterra, ya que san Lorenzo, movido por una aparición de san Pedro, había conseguido convertir al rey Edbaldo de Kent.
En el 624, sucedió a san Melito en la sede de Canterbury; el papa Bonifacio V, al enviarle el palio, tuvo hacia él palabras de alto aprecio, y en la que le delegaba el derecho patriarcal de consagrar obispos para Inglaterra. Justo murió poco después. Antes de morir, consagró a san Paulino de York y le mandó acompañar a santa Ethelburga de Lyminge cuando ésta partió al norte a contraer matrimonio con el rey san Edwin de Nortumbría, que era pagano. Como lo hace notar Beda, esa alianza fue la ocasión para que el país abrazara la fe". Le sucedió san Honorio. 

San BAUDOLINO DE ALESSANDRIA. (c. 700 - c. 740).

Martirologio Romano: En la aldea de Foro, en el Piamonte, san Baudolino, ermitaño.

Nació en Foro (Villa del Foro) Alessandria, en el seno de una familia de la nobleza; donó toda su fortuna a los pobres y vivió como un ermitaño en una cabaña en Foro, en las orillas del río Tanaro. Dios le otorgó los dones la profecía y la clarividencia; animales salvajes se acostumbraron a ir a su choza para oirle hablar de Dios.
Una leyenda, cuenta que por el año 1174 un campesino luego de pedirle ayuda al protector de la ciudad, alimentó a una vaca con el último grano que quedaba y luego la llevó fuera de las murallas hasta encontrar al ejecito enemigo. Las fuerzas imperiales lo capturaron y la vaca fue sacrificada para cocinarla. Cuando los imperiales encontraron el estómago de la vaca lleno de grano, preguntaron a Gagliaudo el motivo de alimentar al animal con tan codiciado alimento, respondió que se había visto forzado a hacerlo, ya que había tanto cereal acumulado, que no había más sitio donde guardarlo en la ciudad. El Emperador, temiendo que el asedio se prolongara demasiado, lo dio por terminado, y la ciudad se salvó.
Muchas historias giran en torno a él, algunas de ellas indican que fue nombrado Obispo de Alessandría, pero la ciudad todavía no se había fundado cuando el vivía. Murió por causas naturales en Forum Fulvii en Alessandria. 
El escritor italiano Umberto Eco en su libro "Baudolino" inserta historias de la hagiografía de san Baudolino, aunque el libro en cuestión no trata del santo. Patrón de la ciudad y diócesis de Alessandria.

San ANDRÉS AVELINO. (1521-1608).

Martirologio Romano: En Nápoles, de la Campania, san Andrés Avelino, presbítero de la Congregación de Clérigos Regulares, que brilló por su santidad y celo en procurar la salvación del prójimo, hizo el arduo voto de avanzar cada día en las virtudes y, cargado de méritos, con muerte santa descansó al pie del altar

Se llamaba Lancillotto. Nació en Castronuovo di Sant’Andrea (Potenza) y fue educado por sus padres, Juan Avellino y Margarita Apelli, con gran esmero, infundiéndole una gran piedad. Su tío, arcipreste en Senise, le enseñó los primeros estudios y se fue ejercitando en el apostolado catequético con los adolescentes de la parroquia. Estudió Humanidades y Filosofía en Venecia y, vuelto a casa, decidió su vocación eclesiástica y recibió la ordenación sacerdotal en 1545, aspirando a una prebenda.
 Doctorado en Derecho civil y canónico en Nápoles, se le escapó una mentira en defensa  de un pleito; y recordando una frase de la Sagrada Escritura "la lengua que miente, mata su alma" renunció a la abogacía. Pero no por ello su conversión fue total.  
Unos ejercicios espirituales, predicado por el jesuita español, el padre Laínez, fue para él su segunda conversión. El teatino, el beato Juan de Marinoni le dirigió espiritualmente. Fue encargado por el arzobispado de reformar en Nápoles el famoso monasterio femenino de San Arcángel de Baiano que había entrado en decadencia. Puso en ello tal celo que acabo agredido por las monjas y aquellos que tenían intereses en que no se llevase acabo las reformas, y cuando ya estaba medio muerto, fue acogido por los clérigos teatinos del convento de San Pablo el Mayor de Nápoles. Ingresó en la congregación de clérigos regulares de San Cayetano (Teatinos), cambiando su nombre por el de Andrés; tuvo como maestro de novicios al beato Pablo Burali de Arezzo. Hizo voto de adelantar cada día en la virtud; resistiendo continuamente a los impulsos de la voluntad y no deteniéndose nunca en el camino de la virtud. 
En 1559 realizó una peregrinación a Roma, y a su regreso recibió el nombramiento de maestro novicios en el convento de San Pablo de Nápoles, cargo que ejerció durante 10 años. Luego fue superior del mismo convento durante tres años, durante los cuales creó el primer instituto teológico de la Orden. En 1570 pasó a ser vicario de la casa de San Calimero de Milán y allí colaboró con san Carlos Borromeo, y fue uno de los grandes hombres de la contrarreforma en Italia. Fue nombrado superior de la nueva casa de Piacenza, acabada de fundar por su nuevo arzobispo, el beato Pablo Burali de Arezzo. 
Estando en Génova por razones pastorales, tuvo un encuentro con la mística agustina sor Bautistina Vernazza, hija del inspirador de los hospitales de incurables, a quien expuso su deseo de retirarse de la actividad apostólica, pero ella le disuadió totalmente, por lo que nuestro santo, continuó ejerciendo su apostolado y aceptó ser superior de varios conventos de su Orden. En 1582, tras 10 años de apostolado en Lombardía, se retiró a Nápoles, y dos años después fue elegido superior de las dos casas teatinas de la ciudad. En el tumulto que hubo en la ciudad en 1558 por la carestía de víveres, él fue el pacificador de las turbas, y puso a disposición de los necesitados los recursos de los teatinos. Después de medio siglo de apostolado, una apoplejía le fulminó al iniciar la Misa. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales. 

Beata MANUELA DEL SAGRADO CORAZÓN (Manuela Arriola Uranga). (1891-1936).

Nació en Ondarroa (Vizcaya). Residió gran parte de su juventud en San Sebastián con su tío párroco de San Ignacio. Ingresó en la Orden adoratriz en el noviciado de Madrid en 1916, efectuando los votos perpetuos en 1924 en Madrid. Se ocupó de la formación y la enseñanza hasta 1929, al ser designada con el cargo de Secretaria General, cargo que desempeñó hasta su muerte.
Fue una religiosa de carácter afable y cordial, deseosa siempre de complacer, tenía una gran influencia espiritual, irradiando la paz y la sencillez recibida con el contacto de Jesús Eucaristía. 
Cuando comenzó el asalto a los conventos en 1936, las religiosas se habían refugiado en un piso de la calle Costanilla de los Ángeles, 15, de Madrid (otras se refugiaron en la calle Claudio coello, 128, calle Cristino Martos, en el Paseo de Atocha,15, y en la calle Alcalá Zamora, 15. La mayoría eran enfermas y ancianas y procedían principalmente de su convento sito en la calle de la Princesa, 5, de Madrid (entonces llamada calle del Duque de Osuna). 
El 9 de noviembre las sacaron de la casa con la estúpida acusación de haber matado a un miliciano por la calle. A una, sor Lucila María de Jesús, se la llevaron en una silla porque no podía caminar. Lograron llevar escondías unas hostias en un reloj vacío por lo que antes de su muerte pudieron tomar la comunión. Las llevaron a la checa de Fomento (en la calle Conde Toreno, muy cerca de la casa del secuestro) a las 4 de la tarde. A medida que bajaban del camión de los milicanos se arrodillaban para comulgar y luego fueron asesinadas. 
En el piso del refugio (C/Costanilla de los Ángeles,15) había otro piso en que se refugiaban unas mujeres izquierdistas que en un acto de crueldad impedían a las monjas acudir al sótano-refugio cuando había bombardeos, por lo que Fermina Calvo, la propietaria del estanco sito en la planta baja, les permitía refugiarse en él. Esa noche murieron allí asesinadas por milicianos 53 personas. Las asesinadas por las autoridades republicanas eran Manuela Arriola Uranga (Madre Manuela del Sagrado Corazón, natural de Ondarroa, Vizcaya) y sus compañeras adoratrices. Los cadáveres de unas fueron llevados tras la guerra a un panteón de la congregación y las enterradas en el cementerio de Vicálvaro en un panteón que las autoridades municipales erigieron a las víctimas del terror republicano. 

Beatos JUAN PRASSEK, EDUARDO MÜLLER y HERMANN LANGE. (1911-1943).

Juan nació en Barmbek, distrito de Hamburgo. Siendo hijo de un artesano, creció en un entorno humilde. Estudió en la universidad de los Jesuitas St. Georgen en Frankfurt. En 1935 entró al seminario mayor de Osnabrück y dos años más tarde recibió el sacramento del orden. Su primera misión fue la de vicario de Wittenburg en Meclenburgo y en 1939 pasó a ser vicario de la comunidad de Herz-Jesu en Lübeck y luego fue nombrado capellán.
 Pronto se ganó el cariño de sus fieles: "Prassek atraía hacia él a las personas difíciles y extrañas, desfavorecidas y oprimidas", dice el abogado Ambrosi, postulador de la causa de beatificación de los mártires; "su pastoral lo comprometía hasta el límite de su capacidad física y psíquica". Rápidamente fue conocido por su fama de predicador: "Sus impresionantes homilías dominicales no sólo atraían a numerosos fieles, sino también a los espías de la Gestapo", reconoce el postulador. "Algunos amigos le hablaban sobre las críticas que hacía, le advertían que quizás podrían ser demasiado imprudentes contra la ideología nacional socialista pero Prassek no se dejó influir y pensaba que debía decir la verdad".
 El padre Prassek, además de sus críticas se dedicó a estudiar polaco para ayudar a los que estaban forzados a ir a Lübeck. En 1941 conoció un joven pastor protestante con quien tuvo gran afinidad y quien le mostró su anhelo de conocer la fe católica. Sin embargo este hombre resultó ser un espía de la Gestapo y la información que consiguió fue clave para que el padre Johhanes fuese arrestado el 18 de mayo de 1942. Así, fue llevado al edificio de Burgkloster (hoy museo que lleva el mismo nombre). Con él arrestaron a dos sacerdotes católicos de su misma parroquia: Eduardo Müller y Hermann Lange y al pastor protestante, Karl Friedrich Stellbrink, que se había convertido también en un abierto crítico del régimen nazi.
Esperó más de un año para ser procesado en condiciones infrahumanas de hambre y frío, que lo afectaron gravemente, pues tenía una enfermedad estomacal. Durante ese tiempo escribió numerosas cartas. "A pesar del duro período de prisión y de la perspectiva de la propia ejecución, Prassek no perdió su conciencia de fe, su cordialidad volcada a consolar a los compañeros de prisión". 
Entre sus delitos estaba haber escuchado y difundido información de emisoras de radio de países enemigos, y socavar la fuerza militar, un delito que cometía cualquiera que arremetiese de palabra o de obra contra el régimen nazi o manifestara cualquier opinión desmoralizadora. Ejemplo de ello fue Hermann Lange, quien aconsejaba a los jóvenes soldados de permiso que no podían combatir en la guerra del lado de Alemania.
Los mártires de Lübeck no dudaban en manifestar, tanto en público como en privado, su rechazo al régimen nazi; y tampoco dudaban al intentar ayudar a sus víctimas. No en vano, Prassek y Müller arriesgaron su vida para ayudar a la población al ser bombardeada su ciudad por los aliados.
Eduardo Müller, al igual que Lange, había pertenecido a movimientos juveniles católicos. Era el responsable de la pastoral con los jóvenes, y tenía tanto éxito, que incluso los líderes de las Juventudes Hitlerianas intentaron apropiárselo. No se dejó, y mostraba a los chavales, de forma muy gráfica, que había que elegir entre la Iglesia y el nazismo: las excursiones de la parroquia eran los domingos, como las actividades de las Juventudes. En su pastoral con los trabajadores, hablaba de forma franca sobre el Tercer Reich, sin importarle que, en el piso de arriba del local donde se reunían, hubiera una oficina de la Gestapo.
En el verano de 1942, Prassek conoció al pastor protestante Stellbrink, trabando una amistad que, en esos tiempos, era una conspiración: se intercambiaban ideas y textos críticos con el nazismo, como las homilías del beato Von Galen, obispo de Münster.
La Gestapo no tardó en investigar sus actividades, lo que les llevó a todos al martirio. El mismo día en que fue guillotinado, Lange escribe a sus padres: «Hoy celebraré el gran retorno al reino de Dios. ¡Nos veremos en el Padre de la luz!» Y Müller recalca: «Ahora, Cristo será glorificado, tanto con mi vida como con mi muerte».
Cuando fueron beatificados se puso un gran énfasis en el recuerdo del pastor protestante, destacando pues su carácter ecuménico.

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