Santoral del 10 de Febrero


INDICE

Escolástica, Santa Virgen
Clara de Rimini, Beata Viuda
Eusebia Palomino, Beata Religiosa Salesiana
Guillermo el Grande, Santo Monje ermitaño
Luis (Alojzije Viktor) Stepinac, Beato Arzobispo y Mártir
Austreberta, Santa Abadesa
Beato José Luis Sánchez del Rio Mártir
Otros Santos y Beatos Completando el santoral de este día
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Sotera, vírgen; Zótimo, Ireneo, Jacinto y Amancio, mártires; Bruno, Silvano, obispos

SANTA ESCOLÁSTICA, Virgen
Pedid y se os dará, buscad y hallaréis,
llamad y se os abrirá.
(Lucas 11, 9)

n. hacia el año 480 en Nursia, Italia;
† hacia el año 543 en Montecassino, Italia
Patrona de monjas. Protectora contra las lluvias y tormentas.

Santa Escolástica iba cada año a visitar a su ilustre hermano San Benito. Éste, no tolerando que una mujer entrase en su monasterio, la recibía en una casa cercana al Monte Cassino. En su última visita, rogó a su hermano prolongase hasta el día siguiente su piadosa conversación. Habiéndole respondido el santo que no podía pasar la noche fuera de su claustro, apoyó Escolástica su cabeza en la mesa, prorrumpiendo en lágrimas, y de inmediato Dios envió una violenta tempestad, para impedir a Benito el regreso a su monasterio. Tres días después, vió el santo el alma de su hermana subir al cielo en forma de paloma.

MEDITACIÓN SOBRE SAN BENITO Y SANTA ESCOLÁSTICA

I. ¡Oh, cuán hermosa es la fraternidad fundada sobre el amor de Dios más aun que sobre la comunidad de la sangre! ¡Cuán bueno, cuán agradable es habitar en común, cuando la amistad está sellada con la misma fe, las mismas esperanzas y el mismo amor! ¡Cuán dulces son las conversaciones que tienen como tema a Dios! Hagamos reinar entre los nuestros esta amistad santa, tan provechosa para el alma. Que las alegrías del cielo, y no las vanidades de la tierra, sean la materia de nuestras conversaciones, y contribuiremos a hacernos unos a otros, mutuamente, dichosos en este mundo y en el otro.

II. San Benito se queja a su hermana de impedirle el regreso a su monasterio. “Que Dios te perdone –le dice–; ¿qué has hecho, hermana mía?” “Te pedí una gracia –le responde ella– y me la rehusaste; me dirigí a Dios y Él me ha escuchado”. Por buenos que sean nuestros parientes, Dios es mucho mejor aun. Cuando vuestra madre os olvidare –nos dice Él mismo–, Yo no os olvidaré. Pedid y recibiréis –nos dice Jesucristo–. Todo lo que pidiereis a mi Padre en mi nombre, Él os lo concederá. Reanimemos, pues, nuestra confianza; si nada obtenemos, es porque nos falta confianza.

III. Dios no sólo oye las oraciones de los que lo aman, sino aun los deseos de sus corazones. Santa Escolástica ni una palabra pronuncia; esconde su cara entre las manos para llorar; y, cuando levanta su frente, ha sido ya escuchado su deseo. Si queremos que nuestros anhelos sean acogidos por Dios, no tengamos, como nuestra santa, sino deseos puros. Si desea ella tener consigo a su hermano por más tiempo, es para hablar con él de las cosas del cielo. Oh Señor, poned en nuestros labios oraciones dignas de un cristiano, y dad a nuestros corazones deseos que podáis satisfacer.

La caridad en nuestras relaciones con el prójimo.
Orad por vuestra familia.

ORACIÓN

Oh Dios, que para mostrar la inocencia de Escolástica, vuestra virgen, hicisteis subir su alma al cielo en forma de paloma, concedednos por sus méritos y oraciones que vivamos una vida tan pura, que merezcamos llegar a las alegrías eternas. Por J. C. N. S.


Santa ESCOLÁSTICA. (c.480 - 547).

Martirologio Romano: Memoria de la sepultura de santa Escolástica, virgen, hermana de san Benito, la cual, consagrada desde su infancia a Dios, mantuvo una perfecta unión espiritual con su hermano, al que visitaba una vez al año en Montecasino, en la Campania, para pasar juntos una jornada de santas conversaciones y alabanza a DiosHermana gemela de san Benito, nació en Norcia o Spoleto en el seno de una noble familia. Cuando Benito se marchó a Roma para instruirse, Escolástica, todavía muy joven, se consagró a Dios aunque permaneció con su padre.

De las noticias que conocemos de la única fuente histórica (los capítulos 33 y 34 del "II libro de los Diálogos" de san Gregorio Magno) sabemos que después siguió el modo religioso de su hermano, abandonó su fortuna que se la regaló a una sirvienta; fundó el monasterio benedictino para mujeres de Roccabotte en Plombariola, no lejos de Montecasino, que en un principio era una pequeña celda. Se la considera la primera monja benedictina.
Su hermano les escribió una regla inspirada en aquella que había escrito para sus monjes.

Entre los dos mantenían diálogos vivísimos de vida espiritual. Se amaban entrañablemente pero lo que primaba en sus vidas era el amor a Dios. A pesar de estar tan cercanos habían puesto un muro voluntario de separación y tan sólo una vez al año se veían en una casita que había entre ambos monasterios.

Cuenta san Gregorio esta entrevista: era por el año 543, Escolástica previó que iba a ser la última entrevista que iba a tener con su hermano. Pasaron todo el día hablando de cosas espirituales. Al atardecer ya, se levantó su hermano y le dijo: - "Adiós, hermana. Hasta el año que viene.- Hermano mío -le suplica Escolástica- no te marches. Pasemos toda la noche hablando de cosas de Dios.

-¿Qué dices, Escolástica? ¿Ignoras que no puedo pasar la noche fuera de la clausura del monasterio? Escolástica no responde. Baja la cabeza, y ora fervorosamente al Señor. En un santiamén se encapota el cielo y se oyen truenos y cae una copiosa lluvia como nunca se había visto en aquellos parajes.- ¿No te vas?
- ¿Qué has hecho, hermana mía?- Te lo pedí con insistencia y no me escuchaste. Se lo pedí a Dios y me ha escuchado enseguida. Hermano mío, Dios ha preferido el amor a la Regla..." Y pasaron toda la noche en pláticas espirituales... Tres días después murió ella, y desde su celda vio san Benito, subir el alma de su hermana al Cielo

Ambos fueron enterrados en el mismo sepulcro "para que la muerte no separe el cuerpo de los que siempre han tenido unidas sus almas en el Señor." La tradición según la cual Escolástica fue monja es del siglo XI, antes se pensaba que era una buena mujer que vivía cerca de la abadía. Patrona de Le Mans. MEMORIA OBLIGATORIA.
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Santa AUSTREBERTA DE PAVILLY. (630-704).

Martirologio Romano: En la región de Rouen, en Neustria, santa Austreberta, virgen y abadesa, que rigió el monasterio de Pavilly, fundado piadosamente por el obispo san Audoeno Nació en Thérouanne (Artois); era hija de santa Framehilda y del conde palatino Badefrido, uno de los principales cortesanos del rey Dagoberto. Fue una niña seria y piadosa, con la mente fija en iglesias y convenios. Un día, mientras contemplaba su imagen reflejada en el agua, vio un velo sobre su cabeza; aquella extraña experiencia le produjo una impresión permanente. Al cumplir los doce años, su padre le anunció que ya tenía proyectado su matrimonio y la idea resultó tan desagradable para Austreberta, que huyó de la casa, acompañada por su hermano menor.

Se refugió en un monasterio, donde el abad le dio asilo y le prometió imponerle el velo. Sin embargo, al saber quién era ella y pensando en lo preocupados que estarían sus padres por su ausencia, la persuadió para que regresara con él a su hogar.

El abad san Audomaro explicó el asunto a sus padres, que terminaron por acceder a que la joven entrara al convento, después de vivir con ellos algún tiempo. Aquel fue un período de prueba para Austreberta que se sentía atormentada por los escrúpulos de no haber respondido a la llamada de Dios. Tanto importunó a los suyos para que la dejasen partir, que por fin su padre la llevó al monasterio de Port (después Abbeville), en el Somme, donde tomó el hábito ella misma.

Muy pronto se ganó lodos los corazones con su piedad y humildad. Ella misma estaba feliz en aquella comunidad tan devota y observante. Se cuenta que un día cuando Austreberta horneaba el pan para la casa, ocurrió un suceso extraordinario.

En el horno caliente ya se habían extinguido las llamas. Los panes estaban listos y sólo faltaba sacar las brasas. Austreberta metió la escoba, que se incendió de pronto y llenó el horno con fuego. Austreberta, temiendo que el pan se quemara, cerró primero la puerta de la cocina y después, inclinándose entre las llamas, que no le hicieron ningún daño, limpió el interior del horno con sus manos y sacó el pan. A la asombrada muchacha que había presenciado la escena le encargó que no dijera nada a nadie y después siguió con su larca tranquilamente, sin ninguna quemadura en sus carnes ni en sus ropas.

Sólo a su confesor reveló Austreberta lo sucedido y, aunque éste quedó lleno de admiración, le advirtió: "Hija, no vuelvas a ser tan temeraria, no sea que la próxima vez tientes a Satanás y recibas algún daño."
En aquel tiempo vivía un hombre piadoso llamado san Audoeno que había fundado en Pavilly el monasterio en el que profesó su hija Áurea.

Por consejo de san Filiberto, Audeno nombró superiora de su convento a Austreberta, quien ya desde hacía tiempo era abadesa de Port.
La santa se resistió a separarse de sus amadas hijas para ir a enfrentarse con muchas dificultades en otro monasterio, pero ante la insistencia de san Filiberto acabó por aceptar. En su nueva casa encontró una completa falta de disciplina y se impuso la tarea de urgir a sus monjas el estrícto cumplimiento de las reglas; pero las religiosas no se conformaron con aquella severidad y acudieron a protestar ante Audeno, y acusaron a la santa de varias ofensas graves. El fundador dio crédito a las calumnias y después de injuriar a la superiora, llegó al grado de amenazarla con su espada, pero Austreberta no se inmutó y ciñéndose el velo alrededor del cuello, inclinó la cabeza esperando el golpe mortal. Su valor hizo que Audeno recuperara la cordura y desde entonces la dejó que gobernara a sus monjas del modo que creyera conveniente. Es patrona de Barentin, cerca de Rouen, donde el arroyo toma el nombre de Austreberte. Su vida está llena de leyendas.
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San GUILLERMO DE MALAVALLE. M. 1157.

Martirologio Romano: En la cueva de Stabulum Rhodis, cerca de Grossetto, en la Toscana, san Guillermo, eremita de Malavalle, cuya vida inspiró y dio origen a numerosas congregaciones de eremitas Noble francés. Habiendo llevado vida  desarreglada y llena de aventuras. Se convirtió y marchó a Roma para visitar la tumba de los apóstoles y pedirle al Papa el perdón de sus pecados y una adecuada penitencia, el papa san Eugenio III le impuso una peregrinación a Tierra Santa en 1145.

Regresó con el propósito de dedicarse a Dios con una vida penitente y en soledad; en un primer momento se retiró a una gruta en las cercanías de Pisa, en Lupocavio, después al monte Pruno, ya que no estaba satisfecho con la vida de los discípulos que rapidamente lo rodearon. Después, en 1155, abandonó el territorio pisano y se refugió cerca de Castiglion della Pescaia, en Grossetano, en un valle desierto denominado Malavalle.

Allí se escondió en una cueva llamada “Stabulum Rodii” y pasó los últimos años de su vida en un clima de intensa penitencia, alternando el trabajo manual con largas horas de oración. y de contemplación donde le sobrevino la muerte. A su muerte sus discípulos contituyeron la Orden de los Eremitas de San Guillermo. Otros hagiográfos dicen que a su regreso de Jerusalén fue nombrado superior de una abadía benedictina de Pisa (1153). Dos años después, tras haber llevado a cabo dos intentos de reforma en monasterios cuyo gobierno le habían sido confiados, se retiró a un áspero valle llamado Malavalle, en la diócesis de Grosseto, donde vivió como ermitaño. Fundador de la Orden de los Guillermitas que al inicio tuvieron la regla de san Benito y se esparcieron por Italia, Francia, Alemania y los Países Bajos y luego fueron absorbidos por los agustinos en 1604 cuando decayó la Orden en Italia. El primitivo monasterio de Malavalle fue destruído durante la guerra entre Siena y Grosseto. Parece que puede ser una duplicación de Guillermo de Gellone.
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Beato JOSÉ SÁNCHEZ DEL RÍO. (1913-1928).

Martirologio Romano: En Guadalajara, México, beato José Sánchez del Río, de catorce años, mártir, que murió apuñalado dando vivas a Cristo Rey y a Santa María de Guadalupe, durante la Guerra Cristera.
Nació en Sahuayo, Michoacán. Méjico. Al decretarse el culto público, José tenía 13 años y decidió luchar junto con su hermano Miguel contra el gobierno federal. No fue admitido como soldado en los cristeros de Michoacán, pero sí como asistente. En el campamento se ganó el cariño de sus compañeros que lo apodaron “Tarsicio”. Por la noche dirigía el rosario y animaba a la tropa a defender la fe.

En 1928, durante una batalla contra el ejército federal, el general cristero perdió el caballo, y José le cedió el suyo para que se salvara.
Fue apresado y el general callista, al ver su juventud, le animó para que dejara a los cristeros y se uniera a la causa revolucionaria del gobierno contra la Iglesia, a lo que José le contestó: “¡Yo no quiero unirme a los enemigos de Cristo Rey! ¡Yo soy su enemigo! ¡Fusíleme!”.
Fue encerrado en un calabozo de la localidad de Cotija, y allí escribió a su madre, aceptando con valentía la muerte por su fe. Unos días más tarde lo llevaron al cuartel del Refugio, donde fue cruelmente torturado, para hacerle renegar, pero no lo lograron. Ya en el panteón donde iba a ser ejecutado, se puso al borde de la fosa, para que no tuvieran que tirarlo. Mandaron apuñalarlo, y a cada puñalada gritaba vivas a Cristo Rey y a la Virgen de Guadalupe, hasta que el capitán le descerrajó un tiro en la cabeza. Está enterrado en la parroquia de Santiago Apóstol de Sahuayo, su pueblo natal.
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Beata EUSEBIA PALOMINO YENES. (1899-1935).

Martirologio Romano: En Valverde del Camino, cerca de Huelva, en la región española de Andalucía, beata Eusebia Palomino Yenes, virgen del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, que, dando un egregio ejemplo de humildad y evitando toda ostentación, mostró su espíritu de abnegación en las tareas más sencillas, mereciendo los dones de la gracia Nació en Cantalpino (Salamanca), en el seno de una familia campesina muy pobre. Desde muy pequeña acompañó a su padre, en los momentos de escasez, a pedir limosna por los pueblos de los alrededores. Tuvo que dejar la escuela y ponerse a trabajar para ayudar a su familia, cuidando a otros niños. A los 12 años se fue a Salamanca con una hermana y se puso a trabajar como niñera. Trabajó también en el servicio doméstico de las Hijas de María Auxiliadora. Aquí sintió la vocación religiosa pero no se atrevió a pedirlo a las religiosas porque se creía indigna por su pobreza, pero dos años más tarde en 1924 consiguió ingresar como religiosa salesiana.

Desempeñó su apostolado en Valverde del Camino una pequeña ciudad situada en la zona minera de Andalucía en los confines con Portugal. Las niñas del colegio no la acogieron bien porque era pequeña, pálida, no era guapa, las manos gruesas y además un nombre feo. Aquí trabajó en la cocina, la portería, la lavandería, en el cuidado del pequeño huerto y en la asistencia de las niñas del oratorio festivo, a las que contaba vida de santos y que las impresionaron mucho. Tuvo una gran devoción a la Eucaristía y a María, y como santa Faustina Kowalska tuvo una gran devoción por el Amor misericordioso.

En 1931, al prever la guerra civil española, se ofreció como víctima al Señor, que la llamó después de una larga enfermedad en Valverde del Camino; comenzó a sufrir asma en condiciones intolerables, además de otros males que los ofreció por España. Tuvo varias visiones proféticas como el martirio de su superiora, la beata María del Carmen Moreno Benítez. Cuando murió en Valverde, toda la población asistió al entierro, repitiendo: “Ha muerto una santa”.
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Beato LUIS STEPINAC. (1898-1960).

Martirologio Romano: En la aldea de Krasic, cerca de Zagreb, en Croacia, beato Luis Stepinac, obispo de Zagreb, que rechazó con firmeza las doctrinas que se oponían a la fe y a la dignidad humana y, por su fidelidad a la Iglesia, después de prolongada prisión, víctima de la enfermedad y la miseria, terminó egregiamente su episcopado Nació en Brazaric, Croacia. Participó como soldado en la I Guerra Mundial, y fue apresado por los italianos. Terminada la guerra volvió a su casa y trabaja en el campo. Militó en las juventudes católicas.

Fue ordenado sacerdote en Roma en 1930. El papa Pío XI le nombró obispo coadjutor de Zagreb y pasó a ser titular en 1937.
Le tocaron años difíciles, pero supo estar siempre a la altura de las circunstancias, fue siempre pastor al margen de las ideologías políticas, pero no dejó de orientar a sus fieles sobre los peligros que representaban muchas de estas ideologías que iban en contra de la fe.

Abierto a una gran acción pastoral y benéfica, erigió nuevos centros parroquiales, promovió la prensa católica, insertó a las comunidades religiosas en la pastoral diocesana, impulso los movimientos apostólicos de seglares e insistió mucho en la unidad de todos los católicos con la Santa Sede.

Hizo cuanto pudo por su pueblo durante la II Guerra Mundial, y terminada ésta, se opuso a la idea del régimen comunista de crear una iglesia nacional cismática. Con los demás obispos de Croacia publicó en 1945 una carta pastoral en la que lamentaba la injusta condena de los sacerdotes y las miles de víctimas inocentes de la represión marxista. Esta carta le supuso el juicio y la condena a 16 años de prisión, con el agravante de trabajos forzados y cinco años de privación de los derechos civiles. Le acusaron de colaboración con el nazismo, y que ha vuelto a ser aireada con motivo de su beatificación, pero que no tiene ningún fundamento real. Lo mismo a unas que a otras autoridades mostró siempre el respeto debido

En 1951 fue trasladado a la cárcel de Lepoglava, en Krasic. Por su valor y su testimonio de fidelidad a Cristo y a la Iglesia, el papa Pío XII le nombró cardenal en 1953. Luego pasó a arresto domiciliario en Krasic, situación en la que estaba cuando le sobrevino la muerte.
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OTROS SANTOS DEL DÍA:

Santos Zóticoy  Amancio. M. 120. 
Martirologio Romano: En Roma, en la vía Labicana, en el décimo miliar, santos Zótico y Amancio, mártires

Los mártires que celebramos hoy carecen de indicaciones precisas. Fueron martirizados en Roma, entre los siglos II y IV, probablemente bajo el emperador Diocleciano y fueron enterrados en la Via Labicana. Quiénes fueron realmente, no se sabe, no hay sobre ellos ninguna "Passio", aunque desde el siglo VIII, se los considera simples fieles.
Un error de traducción de la noticia del Martirologio Jeronimianohabía hecho creer, erróneamente, que eran soldados (milites), pues la indicación dice: «Via Labicana mil. X hirene», donde «mil.» Debe entenderse como abreviatura para «miliario», mojón de marcación de distancia, es decir que sus cuerpos fueron enterrados a la altura del décimo miliario de la Via Labicana y así se pensaba que era un grupo de 10 soldados martirizados en Roma y enterrados en la vía Labinaca.
Ahora bien, los detalles de dónde fueron enterrados, son diferentes en los distintos martirologios y códices.

Algunas fuentes hablan de cuatro mártires: Zotico, Ireneo, Jacinto y Amancio; pero otros los separan en grupos. El Martirologio actual celebra hoy a Zótico y Amancio, mientras que a Jacinto el 4 de agosto; el Ireneo de este grupo, que figuraba en el Martirologio Romano anterior, ha sido retirado del catálogo.  La nueva distribución del grupo se debe a que los estudios más recientes han concluido que los mártires fueron enterrados en dos cementerios distintos ubicados en la misma Via Labicana, Zotico y Amancio en el décimo miliario, Jacinto, posiblemente en el XIV miliario. El papa Pascual I (817-824) llevó sus cuerpos desde los cementerios de la Via Labicana a la renovada Santa Práxedes, en Roma.


Porfirio , Daucto y tres mujeres . M. 203. Martirologio Romano: En Magnesia en la provincia de Asia, hoy Turquía, santos Caralimpio, Porfirio, Daucto y tres mujeres, mártires bajo el emperador Septimio Severo

Mártir en Antioquía de Pisidia o Magnesia (Asia Menor), durante la persecución de Septimio Severo. Caralimpio era presbítero; con él murieron dos soldados: Porfirio, Daucto y tres mujeres.
Según la Passio que se lee en los menologios griegos, durante la persecución de Septimio Severo, el prefecto de Magnesia, Luciano, hizo arrestar a Caralimpio y ayudó a los verdugos en el tormento con garfios de hierro. Durante el suplicio sus manos se quedaron inertes, pero Caralimpo lo curó. Tocados del prodigio, los lictores Porfirio y Daucto y tres mujeres que asistían a la tortura se profesaron cristianos. El prefecto, que perseveró en su incredulidad, los hizo decapitar a todos juntos



San Silvano de Terracina
. s. IV. Martirologio Romano: En Terracina, hoy en el Lazio, san Silvano, obispo

Obispo de Terracina, Campania, Italia; se le conoce como "el Confesor" porque por la fe sufrió prisión y tortura.
La leyenda cuenta que Silvano huyó del norte de África junto a su padre Eleuterio, a causa de la persecusión de los vándalos, estableciéndose en Terracina, la antigua Anxur de los Volscos. En el 443, muerto el obispo Juan, Silvano fue llamado a sucederle, pero permaneció en vida sólo nueve meses, y después fue elegido su padre, Eleuterio

El único recuerdo del santo son los restos de una antiquísima iglesia y monasterio, muy famosos en el siglo X, intitulados de San Silvano, que se encontraban en las afueras de Terracina, en la ladera del monte Leano, frente a la vía Apia Nueva. Las tradiciones manuscritas y el uso popular han transformado el nombre de Silvano, en Silviano, Silvino, Salviano, Salviniano; así, por ejemplo, la localidad surgida en las afueras de Terracina donde se alza la iglesia tomó el nombre de San Silviano.




San Troyano. M. 533.  Martirologio Romano: En la ciudad de Santonas (hoy Saintes), en Aquitania, san Troyano, obispo
Se dice que fue hijo de un judío y una musulmana; fue ordenado sacerdote en Saintes por san Bibiano al que sucedió como obispo (511-522). San Gregorio de Tours dijo de él que era un hombre de gran virtud y honorabilidad entre todos los habitantes de su ciudad. Patrón de Saintes



San Protadio de Besançon. M. 624.
Martirologio Romano: En Vesoncio (hoy Besançon), en Burgundia, san Protadio, obispo
Sucedió a san Nicecio de Besançon, en la sede de Vesuncio (hoy Besançón) en Burgundia; Clotario II solía consultarle sobre todas las cuestiones importantes



San Guillermo de Aquitania. M. 1137.
En el 1126 fue conde de Poitou y duque de Aquitania. Fue un gran guerrero siempre en guerra contra el rey de Francia y contra sus propios vasallos. Apoyó al antipapa Anacleto II en detrimento del legítimo pontífice Inocencio II. Pero san Bernardo de Claraval, para llevarlo al recto camino, durante la misa fue a su encuentro con la Sagrada Forma hasta la puerta de la iglesia donde estaba siendo excomulgado, y le pidió que no se resistiera a Dios. El duque cayó al suelo sin sentido. Cuando se repuso se puso al lado del verdadero Papa. Murió en Santiago de Compostela, durante una peregrinación.

San Hugo de Fosses
. Beato. (c.1093 - c.1163).
Martirologio Romano: En el monasterio premonstratense de Fosses, cerca de Namur, en Lotaringia, beato Hugo, abad, a quien su maestro san Norberto, al ser elegido arzobispo de Magdeburgo, le encomendó la organización de la nueva Orden, que rigió prudentemente durante treinta y cinco años

Nació en Fosses (Bélgica); fue ordenado sacerdote; y fue canónigo de la iglesia colegial de su ciudad. En el 1119, conoció a san Norberto, fundador de los premostratenses, del que se hará amigo y asistente, profesó en los premostratenses en Colonia en 1121. A partir de 1126 san Norberto, al ser nombrado obispo de Magdeburgo, dejó en sus manos el cuidado y gobierno de la Orden, como abad de Prémontré y superior general.
Cuando Hugo de Fosses tomó la dirección de la Orden, se encontraba ésta en un momento crítico. San Norberto se había basado en la Regla de San Agustín; había introducido costumbres y dictado ordenaciones; pero no había tenido tiempo para redactar los Estatutos definitivos. Rápidamente se puso Hugo a la obra, y ya en 1126 obtuvo del papa Honorio II la aprobación de las primeras ordenaciones.

Pero su mérito principal consiste en haber dado la forma definitiva a los Estatutos de los premonstratenses. En ellos se resolvía claramente la cuestión sobre si la Orden de los premostratenses debía ser simplemente una reforma de los canónigos de Sa Agustín o una nueva Orden, con una finalidad nueva. Se trataba, pues, de una nueva Orden, que sobre la base de la vida común de los canónigos regulares, se dedicaba de lleno a la cura de almas. El segundo mérito de Hugo consiste en haber dado un poderoso impulso a la obra. Con el apoyo de la jerarquía, particularmente de los Romanos Pontífices, la Orden se propagó con relativa rapidez.


Clara Agolatini de Rímini. Beata. (1282-1346).

Martirologio Romano: En Rimini, en la Romagna, beata Clara, viuda, la cual, por medio de la penitencia, mortificación y ayunos expió la vida disoluta que había llevado antes y, después de reunir un grupo de compañeras en un monasterio, sirvió a Dios con humildad de espíritu

Su familia había sido expulsada de Florencia porque eran gibelinos, y por esta razón ella nació en Rímini. El ambiente familiar era mundano, y Clara vivió según su época. Muerta su madre, su padre se casó en segundas nupcias con una viuda rica, que tenía un hijo, el cual se casó con su hermanastra.

Su padre y su marido murieron en el patíbulo por sus ideas políticas, y Clara continuó con su vida disipada. Se esposó por segunda vez con un hombre rico y continuó la misma vida hasta que a los 34 años, al pasar cerca de una iglesia franciscana oyó una voz que le instaba a rezar el Padrenuestro y el Ave María; así lo hizo, no muy bien, pero tuvo una paz tan grande en su corazón que cambió toda su vida. Habló a su marido y le pidió permiso para hacerse Terciaria franciscana. El marido aceptó por la fuerza moral con que se lo pedía.
Clara fue una penitente severísima y humildísima, llegando a pedir por las calles limosna para socorrer a los más pobres. Se quedó viuda por segunda vez y comenzaron sus grandes penitencias en oración, sufriendo muchos éxtasis. Tuvo que marcharse a Urbino donde se la conoció por su misericordia para los más desfavorecidos. De regreso a Rímini, fundó un monasterio de clarisas, en la que ella nunca profesó pero allí permaneció hasta su muerte. Tuvo el don de profecía. Sus reliquias se encuentran en la catedral de Rímini.



Pedro Fremond y 5 compañeras. Beato. M. 1794.
Martirologio Romano: En Avrillé junto a Angers en Francia, beatos Pedro Fremond y cinco compañeras, mártires, fusilados durante la revolución francesa por su fidelidad a la Iglesia Católica

En plena Revolución francesa, sufrieron martirio seis laicos de la diócesis de Angers: Pedro Fremond,Luisa Bessay de la Voute, Catalina du Verdier de la Soriniere, María Luisa du Verdier de la Soriniere, María Ana Hacher de Bois, Luisa Poikier de Barre
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