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Santoral del 8 de Febrero


INDICE

Jerónimo Emiliani, Santo Patrono de los huérfanos y de la juventud abandonada
Santa JOSEFINA BAKHITA
San JUVENCIO DE PAVÍA. M. 397
Santos MÁRTIRES DE CONSTANTINOPLA
San NICECIO DE BESANÇON
Beato PEDRO "el Ígneo"
San ESTEBAN DE GRANDMONT.
Beata JOSEFINA GABRIELA BONINO
OTROS SANTOS DEL DÍA
VIDEOS
Juan de Mata, fundador; Pablo, Lucio, Ciriaco, Dionisio, Quinta, Emiliano, Sebastián, Filadelfo y Policarpo, mártires; Juvencio, Honorato, obispos; Esteban, abad.


SAN JUAN DE MATA, Confesor
El mayor entre vosotros
ha de ser vuestro servidor.
(Mateo 23, 11)

n. 23 de junio de 1160 en Provenza, Francia;
† 12 de diciembre de 1223 en Roma, Italia
Este santo es el fundador de la orden de la Santísima Trinidad, destinada, al igual que la que más tarde fundó San Pedro Nolasco, al rescate de los cristianos cautivos de los moros. Tan baja opinión tenía de sí mismo y un respeto tan grande por el sacerdocio, que no consintió en ser ordenado sino por obediencia a los insistentes requerimientos del arzobispo de París. En el mismo día de su primera misa Dios le inspiró la generosa resolución de trabajar para la salvación de los cristianos que gemían en la esclavitud.

MEDITACIÓN SOBRE LOS TRES MOTIVOS QUE DEBEN MOVERNOS A HUMILDAD

I. La verdadera humildad está basada sobre el conocimiento de sí mismo. ¿Qué eras antes de que Dios te creara? ¿Dónde estabas? ¿Qué hacías? Eras nada; Dios, por su bondad, hizo que fueses. Sin embargo, te glorías de ello; te crees necesario para la gloria de Dios y para la salvación de las almas, te crees indispensable para la familia o para la sociedad de que formas parte. Sin ti muy bien se las arreglaron Dios y los hombres antes de tu nacimiento; igualmente sucederá después de tu muerte.

II. ¿Y qué eres al presente? Tu cuerpo no es sino corrupción; tu alma, ignorancia y malicia. Tu vida es una llama que el menor soplo apaga. Cuida cuanto quieras tu salud, es preciso que, por fin, tu vida acabe, y que tus grandes proyectos se disipen en humo. ¡Oh hombre! si conocieses tu nada, conocerías la grandeza de tu Dios y serías humilde en su presencia. Para conocer a Dios, aprende a conocerte a ti mismo (San Cipriano).

III. ¿Qué serás durante toda la eternidad? ¿Quién lo sabe? Ignoras si serás víctima del infierno o heredero del paraíso. Puedes tener vanidad cuando te dices a ti mismo: Yo no sé adónde iré después de mi muerte; mi cuerpo descenderá a la tumba, pero, mi alma, ¿a dónde irá? Humíllate delante de los hombres. Ése que ahora te parece despreciable y malo, acaso un día esté más elevado que tú en el cielo. ¡Señor Jesús, haced que os conozca y que me conozca a mí mismo! (San Agustín).

El amor a las humillaciones.
Orad por los que os persiguen.

ORACIÓN

Oh Dios, que milagrosamente habéis instituido, por medio de San Juan de Mata, la orden de la Santísima Trinidad, para el rescate de los cautivos del poder de los sarracenos, haced, benignamente, que ayudados por sus méritos
y por vuestra gracia, seamos librados de la cautividad del cuerpo y del alma. Por J. C. N. S.


San JERÓNIMO EMILIANI. (1486-1537).

Martirologio Romano: San Jerónimo Emiliani, que en su juventud se dejó llevar por la cólera y la lujuria, pero, tras ser encarcelado por sus enemigos, se convirtió a Dios y se entregó al cuidado de los más necesitados, especialmente de los huérfanos y enfermos.  Junto con los compañeros que logró reunir, dio inicio a la Congregación llamada de los Clérigos Regulares de Somasca, y después, mientras atendía a los enfermos en esa misma población de Somasca, cerca de Bérgamo, en Lombardía, contrajo la peste y falleció piadosamente

Nació en Venecia, en el seno de la noble familia  de los Miani o Emiliani, llevó una juventud disoluta, al margen de su profesión militar. Tenía un defecto que le costó mucho arrancarlo de su corazón durante toda su vida: era la ira, el genio fuerte que en tantas ocasiones le traicionaba... Los malos amigos le llevaron por malos caminos. A los 15 años era soldado, y a los 25 vistió el traje de senador.

Emiliani fue encargado, como gobernador, defender la plaza fuerte de Caltelnovo di Quero sul Piave frente a Luis XII de Francia, se resistió hasta el fin con gran valentía y cayó prisionero. En la cárcel meditó sobre su vida, y decidió consagrarla a Dios y a los pobres. Invocando a María continuamente logró salir pronto de su encierro: "Madre, pide perdón a vuestro Hijo de todos mis pecados y concédeme la gracia de mostrarme cuál es el camino que debo seguir para serle fiel a El y a Vos"... Por ello, en Treviso, hizo voto de entregarse al servicio de María.

Durante tres años, el tiempo en el que estuvo al mando del municipio de Castelnuovo sul Piave, se preparó para este servicio mariano. Para ello se dedicó a las obras de caridad, y en la carestía y epidemia de 1528, se prodigó en socorrer a los desvalidos, con dinero de su propio bolsillo, al mismo tiempo que cuidó de sus sobrinos huerfanos. Fue tanta su entrega que cayó enfermo.

Curado de esta enfermedad, empezó a recoger en su casa a los huérfanos. Mantuvo relaciones con miembros de la Compañía del Divino Amor, fundada por san Cayetano de Thiene.
En 1531 abandonó todos sus bienes en favor de sus sobrinos, y se dedicó a atender y vivir con los niños de la calle de las localidades de Bersaglio, Bérgamo, Milán, Pavía. Fundó en Somasca la Compañía de los Servidores de los Pobres (que después se llamará Sociedad de los Somascos), formada de laicos y de presbíteros, aunque él fue siempre laico. También fundó las Compañías de los Huérfanos, o sea, un grupo de voluntarios organizados al estilo de una comunidad religiosa, con una fuerte vida espiritual y sacramental, que se ocuparon del cuidado material de los huérfanos y huérfanas y de la gestión económica. Vio la necesidad de la formación de los sacerdotes, y después de la Contrarreforma, sus miembros serán los que dirigieron los primeros seminarios. contemporáneos suyos hubo otros dos fundadores que crearon Institutos parecidos: san Antonio María Zacarías y san Cayetano.

El principal objetivo de sus fundaciones fueron la instrucción y ayuda al clero, la asistencia a los necesitados, y la educación de los jóvenes. San Cayetano fue uno de sus consejeros.
Jerónimo pensó en los huérfanos y fundó el primer orfanato dirigido con concepciones modernas, donde los muchachos además de ser acogidos y mantenidos se les daba una enseñanza para aprender un oficio y de esta manera afrontar la vida a la par que repetía la frase paulina: "El que no trabaje que no coma" (2Tes 3,10). Después de los hospicios creo casas de acogida para prostitutas; entre las que andaba siempre compartiendo su penuria y su comida; y organizándoles residencias desde Somasca, Bérgamo y Brescia, a Venecia y Verona. Según un biógrafo "Parecía que tenía el Paraíso en las manos, y enamoraba y embriagaba del amor de Cristo, a todo el que le miraba". Atendiendo a los contagiados de peste, adquirió la misma enfermedad y murió en Somasca. Tres años después de su muerte, en 1540, su congregación fue declarada Orden religiosa por el papa Pablo III y confirmada bajo la regla de san Agustín. MEMORIA FACULTATIVA.
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Santa JOSEFINA BAKHITA. (c.1869 - 1947).

Martirologio Romano: Santa Josefina Bakhita, virgen, nacida en la región de Darfur, en Sudán, que siendo aún niña fue raptada y vendida en diversos mercados africanos de esclavos, sufriendo dura cautividad, pero al obtener la libertad abrazó la fe cristiana e ingresó en el Instituto de la Hijas de la Caridad (Canosianas), pasando el resto de su vida en Schio, cerca de Vicenza, entregada a Cristo y al servicio de los demás

Nació en la región de Darfur (Sudán), en el seno de una familia animista perteneciente a una tribu nubia. Raptada por negreros, cuando todavía era una niña y vendida varias veces en los mercados africanos, conoció las atrocidades de la esclavitud que dejó en su cuerpo señales profundas de la crueldad humana; fue tatuada de forma atroz por la madre e hija de su último amo un general de la armada turca. Fue comprada y vendida cinco veces. Había intentando huir pero fue capturada.

Su apellido "Bakhita", se lo dieron los negreros que significa "afortunada". En 1882, llegó a Venecia, porque la compró el cónsul italiano en Jartum, Calixto Legnani, que la “regaló” a una familia amiga (los Micheli) de Mirano Veneto, y allí trabajó como niñera, pudo conocer el cristianismo y recibió el bautismo en 1890 y recibió el nombre de Josefina Margarita, tres años más tarde entró en las Religiosas del Instituto de las Hijas de la Caridad, llamadas Canosianas en Verona. Recibió la libertad en 1889.

Vivió en su convento del norte de Italia en Schio (Vicenza) realizando trabajos humildes. Hizo su profesión religiosa en 1896. En la localidad muy pronto gozó ya fama de santidad. Durante un tiempo regresó a su tierra. Decía: "Sabéis qué alegría da conocer a Dios". 
Su vida sencilla y humilde estuvo marcada por pequeñas cosas que le ayudaron a construir el camino de la santidad. Fue pobre de espíritu, bondadosa. No hubo en ella orgullo ni soberbia sino que siempre vivió con una total disponibilidad a la voluntad de Dios. Durante dos años (1933-1935) prestó ayuda a las misioneras de su propio instituto recorriendo todas las casas de la Congregación de Italia contando su historia y animando a la vocación misionera. Durante este período vivió en el convento de Vimercarte (Milán), trabajando en la portería y en este oficio ofreció consuelo a todos. Murió en Schio (Vicenza) después de una dolorosa enfermedad que la dejó casi paralizada. MEMORIA FACULTATIVA.
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San JUVENCIO DE PAVÍA. M. 397.

Martirologio Romano
En Pavía, de la Liguria, san Juvencio o Evencio, obispo, que trabajó denodadamente en favor del Evangelio. Obispo de Pavía. La tradición afirma que san Hermágoras, obispo de Aquileya, discípulo de san Marcos, envió a san Siro y Juvencio a evangelizar Pavía (Ticinum) y que el segundo fue el primer obispo de la ciudad.

Pero realmente desarrolló su ministerio pastoral de obispo en la ciudad de Pavía, entre el 381 y el 397, y se cuenta entre los obispos que fueron nombrados por san Ambrosio de Milán, de cuya sede metropolitana dependía la de Pavía. En el año 381 estuvo presente en el sínodo de Aquilea, y en el 390 en el de Milán; el primer nombre escrito en la carta sinodal de este último al papa Siricio es el suyo; esta carta condenaba los errores de Joviniano, según los cuales para la salvación serían suficientes el bautismo y la fe, no contando en absoluto el valor de las obras.

San Ambrosio cita a san Juvencio en su obra “De oficiis” como valiente protagonista de una intervención en favor de una viuda para reivindicar unos bienes que le pertenecíam. El santo murió probablemente en febrero del 397, algunos meses antes que san Ambrosio. Fue sepultado en la iglesia de los santos Nazario y Celso, que por el culto dado con el tiempo al santo fue intitulada de San Evencio. Su cuerpo se perdió durante algunos siglos, pero gracias a la inscripción en una lápida fue encontrado nuevamente en el 1574. En 1789, a causa del derribo de la iglesia, sus reliquias fueron trasladadas a la del Gesú, dentro mismo de Pavía. El Martirologio Romano anterior lo inscribía dos veces: esta misma fecha del 8 de febrero, y el 12 de septiembre, por confusión con otro Evencio, compañero de san Siro. La nueva edición del Martirologio reorganizó estas memorias
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Santos MÁRTIRES DE CONSTANTINOPLA. M. c. 485.

Martirologio Romano
Conmemoración de los santos monjes mártires del monasterio de Dio en Constantinopla, que, por defender la fe católica, por llevar una carta del papa san Félix III contra Acacio, fueron ejecutados con gran crueldad Martirio de la comunidad de monjes de San Didi o que defendieron la fe de la Iglesia emanada del concilio de Calcedonia, cuando se opusieron al cisma de Acacio, y mantuvieron su obediencia al papa san Félix III.

El monasterio, que funcionaba bajo la regla de los «acemetas» -monjes que se turnaban para que la alabanza a Dios fuera continua, las 24 horas- fue considerado un modelo de piedad y virtud durante el siglo V, y por tanto gozó de gran prestigio en la vida religiosa constantinopolitana.

Pero sobre todo, la ortodoxia de los monjes, y su adhesión incondicional a la sede romana y al concilio de Calcedonia, les dio un papel destacado en los confusos acontecimientos eclesiásticos e imperiales del fin del siglo V en Constantinopla.
A pesar de que el Concilio Ecuménico de Calcedonia había clarificado de modo definitivo la cuestión cristológica fundamental de las dos naturalezas de Cristo, los monofisitas, que pretendían una única naturaleza en Cristo, ganaban terreno. En este contexto, y con el ascenso de un nuevo emperador, Zenón, el patriarca de Constantinopla, Acacio, buscó a su manera pacificar la Iglesia por medio de una fórmula de fe de compromiso, el «Henoticón», que si bien dejaba afuera a los monofisitas declarados, en la práctica implicaba dejar sin efecto el concilio de Calcedonia, y además se hacía a espaldas de la sede romana.

Todo esto ocurría en el año 482. Fueron los monjes acemetas quienes, comprendiendo el peligro letal para la fe que hubiera sido una firma de los legados papales aceptando el Henoticón, enviaron un mensajero a Roma. Fue elegido papa san Félix III, quien convocó un sínodo que depuso a los legados, y tomó cartas personales en la cuestión del “Henoticón”, la vigencia del conclio de Calcedonia, y la autoridad del patriarca de Constantinopla. También esta carta fue remitida por mediación de los monjes de San Dio. Sin embargo, la reacción del emperador y de Acacio, lejos de clarificar la cuestión abriendo el camino a una verdadera pacificación de la Iglesia, no se hizo esperar: los partidarios del partido constantinopolitano irrumpieron en la celebración del monasterio y mataron a algunos monjes como prueba de poder, lo que dio inicio al llamado "cisma de Acacio", que duró unos 20 años, y fue uno de los tantos precursores de lo que siglos más tarde sería la ruptura con Roma que se mantiene hasta hoy.

Lamentablemente, desconocemos tanto los nombres, como la cantidad de monjes muertos en defensa de la ortodoxia y la unidad de la Iglesia, así como la fecha histórica de su martirio. El Cardenal Baronio los inscribió el 8 de febrero en el primerMartirologio Romano.
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San NICECIO DE BESANÇON. M. 611.

Martirologio Romano: En Vesoncio (hoy Besançon), en Burgundia, san Nicecio, obispo
Obispo de Besançon; amigo de san Columbano de Bobbio. Trasladó de nuevo a Besançon la sede episcopal que después de la invasión de los bárbaros había sido transferida a Noyón.

Se conocen poquitísimos datos sobre san Nicecio y su actividad episcopal en una ciudad y en una provincia que fatigosamente comenzaba a reconstruirse luego de la ocupación de las tribus alamanas. Los textos hablan de su talento oratorio y de su gran caridad. Según algunos historiadores, habría participado en el 602 en un concilio cuyas actas se han perdido. Uno de los catálogos episcopales lo indica como décimo sexto obispo de Besançon, y añade que fue contemporáneo y amigo del papa san Gregorio Magno. Sobre ese mismo catálogo una mano posterior agregó que construyó en la ciudad episcopal la iglesia de San Pedro.

Durante su episcopado, en el territorio de la diócesis san Columbano organizaba su monasterio de Luxeuil.
Nada impide creer que los obispos de Besançon, entre los cuales estuvo Nicecio, se hayan mostrado más que reticentes frente a las libertades que se tomaba san Columbano, en especial en el conflicto por la celebración de la Pascua. Los obispos de la región recelaban de las costumbres y ritos irlandeses que había traído san Columbano, y en el 602 lo llamaron a juicio, pero el santo no acudió, y se limitó a pedirles por carta que se ocuparan de problemas más importantes.

Nicecio murió con toda probabilidad hacia el 610, y fue sepultado en la iglesia de San Pedro. Su nombre fue inscripto en el Martirologio de Besançon, y en las letanías de la diócesis. Hoy la diócesis de Besançon la festeja el 8 de febrero, con oración propia. Le están dedicadas tres parroquias, respectivamente en la diócesis de Besançon, de St-Claude y de Angerans, donde en un tiempo fue especialmente festejado.
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Beato PEDRO "el Ígneo". M. c. 1089.

Martirologio Romano: En Albano, en el Lacio, beato Pedro, apellidado “Igneo” por haber pasado ileso por el fuego, que fue monje de Valumbrosa y después obispo de esta ciudad, trabajando sin tregua para restaurar la disciplina eclesiástica Parece que pertenecía a la familia florentina de los Aldobrandini. Ingresó en el monasterio de Vallombrosa bajo el gobierno de san Juan Gualberto y se cuenta que poco después, y por orden de su abad, para demostrar que el obispo de Florencia, Pedro Pavía, era culpable de simonía, pasó ileso por las llamas, por esto le llaman "el Ígneo".

Según las fuentes de la época, cuando Pedro, ofició la misa ante la hoguera, luego: «intrépido de espíritu y con rostro alegre, después de hacer la señal de la cruz y llevando un crucifijo en la mano, el monje, con majestuosa solemnidad, pasó por entre el fuego, sin recibir ningún daño ni en su cuerpo, ni en ninguna de las prendas que llevaba». Los escritores declaran que ante sus ojos las llamas parecían extender el alba, y que los pies de Pedro se hundían hasta los tobillos en las cenizas al rojo vivo, pero que ni siquiera el vello de sus piernas se había quemado. Pedro de Pavía ante el éxito de esta ordalía, fue depuesto, y Pedro fue nombrado abad de otro monasterios y después fue creado cardenal obispo de Albano y enviado al exterior como legado papal de san Gregorio VII, desempeñó legaciones en Italia, Francia y Alemania. Trabajó mucho por la restauración de la disciplina eclesiástica.
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San ESTEBAN DE GRANDMONT. (c.1046 - 1124).

Martirologio Romano:& En Muret, en la región aquitana de Limoges, san Esteban de Muret (o de Grandmont), abad y fundador de la Orden de Grandmont, que confió a los clérigos la alabanza divina y la contemplación, dejando la administración de los asuntos temporales a la caridad de los hermanos legosNació en Thiers (Auvernia); era hijo del vizconde feudal del lugar; a los 12 años acompañó a su padre en peregrinación a la tumba de san Nicolás de Bari; enfermó en Benevento, y allí se quedó y fue educado por el arzobispo san Milón. Allí pasó 12 años, donde conoció a un grupo de eremitas calabreses. Impresionado por su ejemplo, decidió imitarlos, hizo aprobar su proyecto por el papa Alejandro II y pasó con ellos otros cuatro años.

A su regreso a Francia, fundó en Muret (cercano a Limoges) una congregación de monjes-anacoretas sobre el modelo que había conocido en Calabria: con una ceremonia, escribió un documento en el que declaraba que renunciaba al demonio y se consagraba a la Santísima Trinidad y metió el dedo en un anillo, único bien material que le quedaba de su patrimonio. Sus penitencias y austeridades fueron muchas, típicas de los ascetas de la época.

Transcurría el día recitando salmos y el Oficio de la Santísima Trinidad, además coloquiaba con los numerosos visitantes que iban a pedirle consejo. A su alrededor se le unieron muchos discípulos, atraídos por su austeridad de vida.

Hacia el final de su vida, recibió la visita de dos cardenales, Legados pontificios en Limoges, y que luego serían los papas Inocencio II y Anacleto II. Murió con casi 80 años, después de recibir los sacramentos; en el se encuentra la inspiración del eremitismo gregoriano, hecho de oración, rechazo de cualquier riqueza y trabajo manual; en contraste con la normativa de los monasterios benedictinos tradicionales. Después de su muerte la comunidad, se engrandeció, se trasladaron a Grandmont, de donde deriva el nombre de "grandmontines" y tuvieron mucha difusión hasta que, por falta de vocaciones, fue suprimida entre el 1770 y el 1787.
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Beata JOSEFINA GABRIELA BONINO. (1843-1906).

Martirologio Romano: En Savigliano en el Piamonte, beata Josefina Gabriela Bonino, virgen, fundadora de la Congregación religiosa de la Santa Familia de Nazareth para la educación de los huerfanos y la asistencia a los enfermos pobres Nació en Savigliano, provincia de Cuneo, diócesis de Turín.

Al trasladarse la familia a Turín, recibió la educación con las Hermanas de San José, progresando en su vida espiritual con la oración y los sacramentos. Vueltos a Savigliano, cuidó a su padre enfermo hasta su muerte y continuó sus prácticas de vida a cristiana.   A los 18 años hizo voto temporal de castidad; con el deseo de desprenderse más de las comodidades familiares, ingresó en la Tercera Orden Carmelitana y luego a la Tercera Orden Franciscana. Se dedicó a la colaboración en las obras parroquiales.

Enferma de una neoplasia en la columna vertebral, se sometió a una dolorosa cirugía sin que le hiciera efecto la anestesia aplicada. Su curación se consideró milagrosa, y fue a Lourdes en acción de gracias a la Virgen. Muerta su madre, se consagró a la obra "Colombo" a favor de las niñas huérfanas de Savignano, labor que fue criticada por la "gente bien" de su pueblo natal.

Finalmente se decidió fundar un instituto religioso: las Hermanas de la Sagrada Familia, para la educación de las huérfanas, y su formación escolar y religiosa, y para el servicio de los enfermos pobres. Así, a la edad de 38 años la Superiora de su Instituto, cargo que desempeñará con prudencia y sabiduría hasta su muerte. El 8 de septiembre de 1887 recibe aprobación diocesana su Instituto, y el 6 de octubre tomó el hábito religioso y emitió los votos con 11 compañeras, y tomó el nombre de Josefina Gabriela de Jesús. Después de procurar el crecimiento de su Congregación, murió de pulmonía en Savona, conforme a su predicción, a la edad de 62 años. Sus últimas palabras "¿Ha llegado el momento? Dios mío, que se cumpla en mí tu voluntad". Luego, dijo a las hermanas: "¡Rogad por mí!".
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OTROS SANTOS DEL DÍA:

San Laureato . s. II-III. No se sabe nada de este santo mártir. Es un mártir de los primeros siglos del cristianismo. Tiene solamente culto en el pueblo de Castelpoto (Bn) en Italia de donde es patrón y cuyas reliquias son veneradas y que se les han atribuido dones taumatúrgicos.





Santa Cointa . M. 249. Martirologio Romano: En Alejandría, en Egipto, conmemoración de santa Cointa o Quinta, mártir, a quien los paganos, durante la persecución bajo el emperador Decio, querían obligar a adorar a los ídolos, lo que ella rechazó y atada de pies y manos fue arrastrada por calles y plazas, sufriendo un horrendo suplicio Mártir en Alejandría de Egipto, durante la persecución de Decio. Fue apresada y conducida a un templo para que adorara a los dioses, pero se negó con decisión. Arrastrada por las calles atada a los pies a la cola de un caballo hasta que murió lapidada.

Según un extracto de la carta que Dionisio de Alejandría dirigió a Fabio de Antioquía, narrando los combates heroicos de los mártires en aquella ciudad, durante la persecución de Decio: «Los perseguidores -dice la carta- condujeron a una mujer cristiana, por nombre Quinta, hacia el templo de los ídolos y querían obligarla a que adorara. Pero ella les volvió la espalda como muestra de su disgusto. Entonces la ataron por los pies y la arrastraron por los empedrados de toda la ciudad. No contentos con que las piedras agudas desgarraran su cuerpo, la golpeaban con el látigo. Por último, la lapidaron en el mismo sitio donde mataron a Metrano».

La fecha de martirio asignada proviene de que este hecho se narra inmediatamente después del martirio de san Metrano, y como sucedido en el mismo tiempo; este hecho, según las fuentes, ocurrió el año anterior a que se iniciara oficialmente la persecución de Decio, es decir, antes del 250.




San Honorato de Milán . M. 570.
Martirologio Romano: En Milán, en Lombardía, memoria de san Honorato, obispo, que ante el inminente ataque de los lombardos salvó a una buena parte de su pueblo, trasladándolo a Génova


Obispo de Milán (567) en el momento de las disputas con los arrianos y las invasiones lombardas. Los bárbaros lo expulsaron de su sede, y puso a salvo a parte de sus fieles trasladándolos a Génova; murió en el exilio en Génova.


San Iacuto s. VI.
Martirologio Romano: En Bretaña, san Iacuto, abad, del que se piensa que fue hermano de los santos Guennole y Guetnoco: fundó un monasterio cercano al mar, que de él toma su nombre
Junto con su hermano Guetnoco. Hijos de santos Fragano y Gwen de Proermel y hermanos de san Guennole. Fueron discípulos de san Budock y como él fueron expulsados de Britania por los invasores sajones. Jacinto fue abad en la abadía de Saint-Jacut, Bretaña.


San Pablo de Verdún . M. c. 649.&
Martirologio Romano: En Verdún, en la Galia, san Pablo, obispo, que, después de ser monje, fue elevado a la sede episcopal de esta ciudad, en la que promovió el culto divino y la vida regular de los canónigos

Era un cortesano del rey Clotario II, que primero se retiró a vivir como ermitaño en el monte Voge (hoy Paulberg) en Tréveris y después ingresó en el monasterio benedictino de Tholey, donde fue nombrado director de la escuela monástica. Hacia el 630 el rey Dagoberto le nombró obispo de Verdún a petición del clero y del pueblo. Restauró el culto divino, dio impulso a la vida canónica y se dedicó con gran empeño a la formación del clero.
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VIDEOS
http://www.aciprensa.com/podcast/santo/febrero08jeronimoemiliani.mp3

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