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La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

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Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

Santoral del 23 de Julio

INDICE


Brígida de Suecia, Santa Fundadora
Beatos SIMÓN REYNÉS SOLIVELLAS y 5 compañeros (Mártires del Coll)
Basilio Hopko, Beato Obispo y Mártir
Margarita María López de Maturana, Beata Fundadora
Cristino Gondek, Beato Sacerdote y Mártir
Beatos Germán de Jesús y de María Pérez Jiménez y 8 compañeros
Beatos PEDRO RUÍZ DE LOS PAÑOS y JOSÉ SALA PICÓ
Juan Casiano, Santo Sacerdote
MÁRTIRES PASIONISTAS DE DAIMIEL
Juan Huguet y Cardona, Beato Sacerdote y Mártir
Beatas MARÍA DE MONTSERRAT GARCÍA SOLANAS, LUCRECIA GARCÍA SOLANAS y 8 compañeras
OTROS SANTOS DEL DIA





SAN APOLINARIO DE RAVENA, Obispo y Mártir
Vosotros, hermanos míos, corregid a los inquietos,
consolad a los pusilánimes, sostened a los débiles,
sed pacientes con todos.
1 Tesalonicenses 5, 14)


n. en Antioquía; † hacia el año 79 en Ravena, Italia
Protector contra la epilepsia y la gota.

San Apolinario fue consagrado obispo por San Pedro, cuyo discípulo era, y enviado a Ravena para predicar allí el Evangelio. Sanó a muchos enfermos y convirtió a gran número de paganos. El demonio excitó contra él a los sacerdotes de los ídolos, que lo hicieron echar de la ciudad. Volvió a Ravena y ocultose en ella durante largo tiempo, menos por evitar el martirio que para instruir a sus neófitos y confirmarlos en la fe.

MEDITACIÓN SOBRE LA CARIDAD PARA CON EL PRÓJIMO

I. Corrige a los que se desordenan en sus costumbres o en sus palabras. Si son tus inferiores, es un deber de justicia y serás castigado si faltas a ella. Si son tus iguales, también a ello te obliga la caridad todas las veces que lo puedas hacer prudentemente. Cuando hayas advertido a tu hermano, deja que Dios haga el resto; reza por él, y, suceda lo que suceda, no te inquietes. Reprueba a tus iguales, suplica a los ancianos, reprende a los jóvenes (San Agustín). 

II. Consuela a los que están afligidos, compadeciendo sus sufrimientos y poniéndoles remedio; es éste un acto de caridad que tendrás todos los días ocasión de realizar respecto de los enfermos, los pobres, tus vecinos y, a menudo, en tu misma casa. Esta compasión no te hará más pobre y te procurará muchos méritos. Teme afligir a alguien, sea quien sea, y consuela siempre a todos los que te consultan en sus penas. La amistad exige que prestes servicios a tus amigos, y la caridad te obliga a proceder lo mismo con tu prójimo.

III. Sé paciente con todo el mundo. Los hombres te proporcionarán numerosas ocasiones de ejercitar la paciencia, unos por malicia, otros con buena intención; aprovecha todas esas ocasiones, son preciosas. El avaro no inquiere de qué mina ha sido extraído el oro que se le da; no te afanes por saber de dónde provienen esas pruebas tan fecundas en méritos: conténtate con aprovecharlas, y sabe que, si mucho hay que sufrir en esta vida, la paciencia es un remedio para todos los males.
La paciencia.
Orad por las almas del Purgatorio.

ORACIÓN

Oh Dios, remunerador de las almas fieles, que habéis consagrado este día por el martirio del bienaventurado Apolinario, vuestro pontífice, haced, os lo imploramos, que la intercesión de aquél cuya solemnidad celebramos, nos obtenga el perdón de nuestras faltas. Por J. C. N. S.

Martirologio Romano (1956)
23 de julio








Santa BRÍGIDA DE SUECIA. (c.1302 - 1373).
Martirologio Romano: Santa Brígida, religiosa, nacida en Suecia, que contrajo matrimonio con el noble Ulfo, del que tuvo ocho hijos, a los cuales educó piadosamente, consiguiendo al mismo tiempo con sus consejos y con su ejemplo que su esposo llevase una vida de piedad. Muerto éste, peregrinó a muchos santuarios y dejó varios escritos, en los que habla de la necesidad de reforma tanto de la cabeza como de los miembros de la Iglesia. Puestos los fundamentos de la Orden del Santísimo Salvador, en Roma pasó de este mundo al cielo.

Birgitta nació en Finstad en Uppland, cerca de Uppsala; era hija de un príncipe de Suecia, Birger y de Singerbord, una descendiente del rey de los godos. A los 14 años (1320) contrajo matrimonio con Ulf Godmarsson, príncipe de Nericia. Todo indica que fue un matrimonio muy piadoso, ambos Terciarios franciscanos; tuvieron ocho hijos (entre ellos santa Catalina de Suecia y Karin). Fundaron un hospital, donde servían a los enfermos con sus propias manos, fieles a su espíritu franciscano. Contribuyeron a cristianizar las costumbres de la corte del rey Magnus II.
Al regreso de una peregrinación a Santiago de Compostela (peregrinación que se había realizado por sus 25 años de matrimonio), decidieron hacerse religiosos: Ulf morirá cisterciense en 1344 en la abadía de Alvastra (en Vadstena), donde tenía un hijo monje; y Brígida, después de atender a sus hijos, pudo dedicarse al nuevo genero de vida de contemplación en una dependencia de la misma abadía, aunque nunca profesó como religiosa en sentido canónico, sino en el místico, cinco días antes de su muerte, ya que el mismo Cristo le entregó el velo y el hábito.

Con la ayuda del rey Magnus II Eriksson de Suecia, en cuya corte había sido dama de honor, fundó la Orden del Santísimo Salvador (Brigidianas) y un monasterio en Vadstena, compuesta por 85 personas correspondientes al número de los 12 apóstoles, de los 72 discípulos y del apóstol Pablo. Esta comunidad comprendía tanto mujeres (70 monjas) como hombres (13 sacerdotes, 4 diáconos y subdiáconos, representantes de los cuatro primeros Padres de la Iglesia) y 8 hermanos laicos. Su "Regula Salvatoris" (recibida por revelación) fue aprobada por san Urbano V en 1370 tras muchas correcciones (sobre la pobreza común del monasterio); mientras que la aprobación definitiva con el doble monasterio (el masculino no era independiente del femenino) sólo se produjo en 1378, después de su muerte, cuando era abadesa su hija santa Catalina. Este monasterio se convirtió en el gran centro de civilización y espiritualidad de Suecia. Esta Orden estaba consagrada al mismo tiempo al culto de la Pasión de Cristo y al de la Compasión de la Virgen, pero nunca pudo desarrollarse como pretendió Brígida, por las normas canónicas que existían entonces.

El amor a Cristo le llevó a Tierra Santa, y luchó por la unidad de la Iglesia, aquí escribió “Mensaje a todo el mundo y a todas las autoridades”, apelando a la conciencia de los poderosos y exhortando a hacer penitencia general y convertirse. En Roma fundó una residencia para estudiantes y peregrinos suecos (participó en el jubileo de 1350, y la impresión que le produjo la ciudad fue desastrosa) y transcurrió aquí los otros veinticuatro años de su vida monástica (en el palacio Farnese). Fue consejera de Papas (intento por todos los medios el regreso de los Papas del destierro de Aviñón, lo mismo que lo hiciera santa Catalina de Siena) y figura muy admirada por sus virtudes; se decía que se levitaba y que su cuerpo despedía luz, y se dijo de ella que sentía en su boca un sabor muy amargo si alguna vez pronunciaba palabras que no estaban de acuerdo con la mas extricta caridad. El papa Gregorio XI gracias a ella y a Catalina dejó “el destierro de Aviñón” (1377), aunque Brígida ya había muerto tres años antes. Esta mujer singular, que les parecía a los romanos, severa y exigente, hasta el punto de ser denominada "bruja nórdica", tenía la humildad de ir a mendigar a las puertas de las iglesias, mortificando así su orgullo.

Además de la Regla escribió, para sus religiosos, su ambientación personal evangélica llamada “Revelationes sanctae Birgittae”, que es una autentica obra mística; y también unas sentidas oraciones sobre los sufrimientos y amor de Cristo. Murió en Roma tendida sobre una dura mesa, en la casa donde hoy está la iglesia de Santa Brígida. Sus escritos contribuyeron, después de las “Meditaciones” del Pseudo Buenaventura, a la renovación de la iconografía cristiana a finales de la Edad Media. Fue canonizada por el papa Bonifacio IX el 7 de octubre de 1391. Patrona de Suecia y copatrona de Europa. MEMORIA FACULTATIVA.
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San JUAN CASIANO. (c.360 - 435).
Martirologio Romano: En Marsella, ciudad de la Provenza, en la Galia, san Juan Casiano, presbítero, que fundó un monasterio para varones y otro para mujeres, y, como fruto de su larga experiencia en la vida monástica, escribió para los monjes dos obras: Instituciones Cenobíticas y Conferencias de los Padres.

Nacido en Drobudja (Rumanía) de madre griega y padre escita, se hizo monje en Jerusalén y vivió durante 15 años en Egipto, recogiendo información sobre el monacato, y viviendo como eremita según la tradición de san Antonio Abad. Entre el 390 y el 400 tuvo que dejar el desierto egipcio, a causa de la política del obispo alejandrino Teófilo, contrario a la teología origenista y se refugió en Constantinopla. Tuvo que marcharse de esta ciudad cuando fue exiliado el patriarca san Juan Crisóstomo. Llegó a Roma, y estuvo aquí unos diez años y entabló amistad con el futuro papa san León I Magno.

Hacia el 410 se estableció en Marsella, donde fundó la abadía de San Víctor en el emplazamiento de un antiguo cementerio y un convento femenino a los que gobernó desde Lerins. Convirtiéndose así en el maestro del monaquismo occidental. Sus "Conferencias" y su "De Institutis Coenobiorum" fueron recomendadas por san Benito como tratados muy autorizados para la formación de los monjes, y que han ejercido una gran influencia en el mundo cristiano. Su modelo de santidad es rígidamente monástico, hasta el punto de equiparar a los laicos cristianos como “gentiles” o no cristianos. Su doctrina tiene tintes de semipeliagianismo y fue condenada en el concilio de Orange del 529. Pero ello no mermó su santidad personal, y su obra, que por primera vez daba una regla al monacato occidental e introducía la mística en la relación del hombre con Dios. Sus tesis fueron mitigadas por otros santos fundadores y por el papa san Gregorio Magno. Murió en Marsella.

Nunca hubo un acto formal de aprobación del culto de Casiano, pero en la tradición monástica siempre fue tenido como santo, e incluso el papa san Gregorio Magno habla de él como santo. Los bizantinos celebran su fiesta el 29 de febrero. El Martirologio Romano actual reivindica su figura inscribiéndolo en el catálogo, lo que equivale informalmente a una aprobación del culto.
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Beata JUANA DE ORVIETO. (1264-1306).
Martirologio Romano: En Orvieto, ciudad de la Toscana, beata Juana, virgen, terciaria dominica, ilustre por su caridad y su paciencia.

Juana, más conocida como Vanna, nació en Carnaiola, Orvieto, y desde muy pequeña fue huérfana, y la gente echó la culpa a la Providencia de que ella hubiera quedado huérfana, en cambio ella mostraba a un ángel pintado y decía: "He aquí a mi padre y mi madre, y con él estaré menos abandonada que de vosotros". La recogieron unos parientes. Trabajó de modista en Orvieto de forma silenciosa, sus parientes prepararon su boda y ella huyó de su casa y se hizo Terciaria dominica, rechazando la ventajosa propuesta matrimonial. Vivió una intensa devoción por la Pasión de Cristo, que fueron acompañados de carismas místicos, además de una castidad perfecta, que según la leyenda la Providencia la salvó de ser violada dos veces. También tuvo el don de profecía y numerosas tentaciones que supo solventar con la gracia y el amor divino.

No le faltaron críticas y desprecios por parte de algunos de sus conciudadanos que dudaron de su virtud. Ella soportó con paciencia y humildad todas las dificultades que se le plantearon, incluso las enfermedades que tuvo que soportar, que fueron muchas y largas; bajo su guía silenciosa formó a las personas en el amor de Dios; consiguió la conversión de los herejes patarinos de Orvieto que negaban la Eucaristía, y la pacificación de la ciudad en las luchas entre güelfos y gibelinos. Murió en olor de santidad, y sobre su sepulcro se obraron muchos milagros. En 1926 fue declara patrona de las costureras y sastres italianos. Su culto fue aprobado en 1754 por el papa Benedicto XIV.
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Beata MARGARITA MARÍA LÓPEZ DE MATURANA. (1884-1934).
Martirologio Romano: En Bérriz, España, beata Margarita María López de Maturana, virgen, fundadora del instituto de Mercedarias Misioneras de Bérriz.

Nació en Bilbao. Se llamaba Pilar. Cambió su nombre por el de Margarita María cuando se hizo religiosa de clausura de las Misioneras de Bérriz en 1903. Desde el primer momento se entregó a Dios con una fidelidad total en su vida de monja de clausura. En 1906 comenzó a trabajar en el colegio, donde estuvo más de veinte años. Son dos las principales características que la distinguen: su afición a la oración y su caridad exquisita. En ellas su vocación mercedaria, de redención de cautivos, se fue ampliando y actualizando.
Sintió el deseo de hacer llegar a todo el mundo la felicidad y el amor que le entregaba Cristo. "...Yo no deseo más que darle a conocer a los que me ha encomendado, que es el mundo entero". Desde el primer momento se entregó a Dios con una fidelidad total en su vida de monja de clausura.
En 1913 entusiasmó a su comunidad, y a sus alumnas a pedir por los misioneros, y mantuvo para ello una intensa correspondencia con los misioneros. En 1920, inició en el colegio una asociación con el nombre de Juventud Mercedaria Misionera de Bérriz, y a través de ella formó en el espíritu misionero a varias generaciones de jóvenes.

Fundó las Mercedarias Misioneras de Bérriz que rompieron la clausura, para ser la propia comunidad quien saliese a misionar, viviendo el cuatro voto redentor de permanecer en la misión cuando hubiere peligro de perder la vida. El Espíritu inspiraba con fuerza y las monjas, impulsadas por él, abrieron las rejas del convento y se dispersaron en el lejano Oriente. China, las islas de Oceanía (Saipán y Ponapé) y Japón, supieron de su audacia misionera. Eran fundaciones vinculadas a la casa madre y en las que el fuego misionero iba creciendo más y más, con el contacto, preocupación y ayuda a aquellas primeras misioneras.
Fue nombrada comendadora del monasterio y ella misma acompañó a una comunidad que salió para Ponape en las Marianas. En 1931, a petición de 94 monjas, el monasterio se convirtió en un Instituto misionero. Murió en San Sebastián. Fue beatificada el 22 de octubre de 2006 por SS Benedicto XVI.
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Beatos PEDRO RUÍZ DE LOS PAÑOS y JOSÉ SALA PICÓ. (1881-1936).
Martirologio Romano: En Toledo en España, beatos mártires Pedro Ruíz de los Paños y José Sala Picó, sacerdotes del Instituto de los Sacerdotes Operarios Diocesanos, muertos en la misma persecución.

Pedro era natural de Mora (Toledo). Fue seminarista en Toledo hasta su entrada en la Hermandad de Operarios Diocesanos del Sagrado Corazón de Jesús en 1904. Ejerció el ministerio como prefecto en los seminarios de Málaga, Jaén y Badajoz, como administrador en el de Sevilla, donde fundó la Obra de Fomento de Vocaciones, que permitió a más de cien muchachos estudiar en el seminario a pesar de su pobreza. Escribió: “El estado sacerdotal. Sus excelencias y ventajas”. De 1917 a 1927 fue rector en el seminario de Plasencia.

En Plasencia comienza a publicar la “Hoja vocacional” y la hoja infantil “El sembrador”, y promueve por primera vez la celebración del Día del Seminario. Escribió: “Las vacaciones del seminarista”; “La perseverancia del seminarista”; “El seminarista santo” y “La bondad educadora”. En 1927 pasa como director en el Colegio Español de San José de Roma. Fue durante seis años consejero general de la Hermandad y durante los últimos tres años de su vida director general. Se encontraba en Toledo realizando la fundación de las Discípulas de Jesús, congregación religiosa femenina dedicada al apostolado vocacional, fundación que preparaba desde 1934. En determinados momentos de su vida le pareció que tenía vocación religiosa (carmelita, jesuita), pero esta vocación no se probó auténtica.
Como general de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, llegó a Toledo en 1936 para preparar la fundación de la congregación de religiosas Discípulas de Jesús. Ésta nacería más tarde, una vez muerto el Padre Ruiz de los Paños. Escribió: “Las vocaciones sacerdotales”.

Fue un hombre profundamente religioso; anhelaba el martirio para unirse lo “más deprisa” con Dios. Dijo: “Mañana a primera hora, vendran por nosotros y nos matarán. ¡Que nos encuentren bien preparados para presentarnos ante nuestro Padre!”. Se alojó en el seminario de la Hermandad, al caer Toledo en zona republicana, se esperaban el martirio. Después de unos días y en vista que las bombas caían cerca del seminario, decidieron abandonar el seminario, dispersándose. Él concretamente salió con José Sala y se refugiaron en la casa del sacerdote toledano Álvaro Cepeda, donde pasarían la noche, pero fueron localizados. Fue martirizado, a los 54 años, en el paseo del Tránsito, junto con sus otros hermanos religiosos: José Sala Picó, Guillermo Plaza Hernández, Recaredo Centelles Abad, Martín Martínez Pascual, Antonio Perulles Estivill, José Pascual Carda Saporta, Isidoro Bover Oliver y José María Peris Polo.
Todos estos sacerdotes fueron educadores en seminarios, llevaron una vida apartada de las intrigas sociales de la época; sus paisanos se niegan a cumplir la orden de ejecución, y son los “milicianos forasteros” quienes les humillan; todos tienen una calidad humana espiritual extraordinaria y no tenían militancia ideológica; la mayor parte eran muy jóvenes, algunos apenas habían terminado sus estudios. Fueron perseguidos únicamente por ser sacerdotes y ellos lo sabían con lo cual ofrecieron su vida por Cristo.

José nació en Pons, diócesis de Urgel (Lérida). Estudió latín y humanidades con un tío suyo párroco en Andorra y Filosofía y Teología en el seminario de La Seo de Urgel, donde fue ordenado sacerdote en 1911. Fue vicario parroquial de Guissona, capellán de la granja de Liñola, vicario de Payas, Balaguer y Bergamuy. Ingresó en la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos con permiso de su obispo en 1914. Fue prefecto y administrador del seminario de Segovia, y prefecto en el colegio de vocaciones de Toledo, que al convertirse en seminario menor, fue su primer rector, cargo que ocupó durante doce años hasta su martirio. Fue un sacerdote eminentemente piadoso, lleno de fe y caridad y con una humildad que le nacía de los más profundo de su corazón.
Cuando la Guerra Civil, estaba convencido de que lo matarían y se gozaba en este pensamiento. Visitó a dos hermanas religiosas y las animó para estar preparadas para el martirio. Acompañaba a su director general Pedro Ruíz de los Paños, siendo martirizado con él en el paseo del Tránsito de Toledo, con 47 años. Beatificados por san Juan Pablo II en octubre de 1995.
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MÁRTIRES PASIONISTAS DE DAIMIEL. M. 1936
Beatos Nicéforo de Jesús María Díez Tejerina y 5 compañeros. M. 1936.
Martirologio Romano: En la ciudad de Manzanares en Castilla la Nueva en España, beatos Nicéforo de Jesús y María (Vicente) Díez Tejerina, sacerdote, y cinco compañeros de la Congregación de la Pasión, mártires, que, en tiempo de persecución, fueron fieles a la vocación religiosa, recibieron la corona del martirio con el fusilamiento.
Sus nombres eran: José Estalayo García, Epifanio Sierra Conde, Abilio Ramos, Fulgencio Calvo Sánchez y Zacarías Fernández Crespo.

Este grupo de Pasionistas del convento de Daimiel ninguno era de la región manchega. En un ambiente de gran pobreza y de mucho entusiasmo misionero, se preparaban para ir de misioneros a Méjico, Cuba o Venezuela. Aunque vivían separados de grupos políticos, el odio antirreligioso los arrastró hasta la muerte. En la noche del 21 de Julio de 1936 cercaron el convento de Daimiel, 200 hombres armados, que les obligaron a abandonarlo en fila de dos. El padre Nicéforo Díez Tejerina, era el superior provincial y que había querido estar con la comunidad en los momentos de mayor peligro les exhortó y todos estuvieron de acuerdo en ser fieles a su vocación hasta el final. Recibieron la comunión y la absolución general. Les llevaron al cementerio donde quisieron fusilarlos, pero el alcalde no quiso que en su pueblo hubiera sangre: “Yo no respondo de sus vidas”. Entonces el Superior Provincial los dividió en grupos con un sacerdote a la cabeza de cada uno, para llegado el caso pudieran impartir la absolución. Los componentes del grupo presididos por el superior Germán Pérez, trataron llegar a Madrid en el tren de Ciudad Real. Logaron llegar a Carabanchel Bajo, donde fueron fusilados junto a una tapia el 23 de Julio. Eran: Germán Pérez Giménez, Felipe Valcobado Granado, Julio Mediavilla Concejero, José Osés Sainz, Maurilio Macho Rodríguez, Felipe Ruiz Fraile, Anacario Benito Nozal, Laurino Proaño Cuesta y José María Ruiz Martínez.
Otro grupo quiso también ir a Madrid, tomando el tren de Malagón. Lo consiguieron en la noche del 25 de Julio, pero al amanecer fueron fusilados en Urda (Toledo). Eran: Pedro Largo Redondo, Benito Solana Ruiz y Félix Ugalde Izurzun.

Los más jóvenes del tercer grupo tuvieron la suerte de llegar a Madrid, donde permanecieron hasta el final de la guerra; pero dos religiosos enfermos se quedaron en una pensión de Ciudad Real hasta el 25 de Septiembre. Detenidos este día fueron fusilados al día siguiente en Carrión de Calatrava (Ciudad Real). Eran: Juan Pedro Bengoa y Aranguren y Pablo María Leoz Portillo.
Los doce guiados por el provincial, Nicéforo Díez Tejerina, se encaminaron hacia Alcázar de San Juan (Ciudad Real), donde esperaban tomar el tren de Sevilla a Madrid. Pero algunos ferroviarios de Daimiel avisaron a los anarquistas de Manzanares y aquí detuvieron a los 12 religiosos y los fusilaron en las vías del tren al amanecer del 23 de Julio. Seís de ellos murieron en el acto: Nicéforo Díez, José Estalayo García, Epifanio Sierra Conde, Abilio Ramos, Fulgencio Calvo Sánchez y Zacarías Fernández Crespo.
Los otros seis del grupo quedaron malheridos y permanecieron desangrándose en las vías del tren hasta que la Cruz Roja local los llevó al hospital. Al cabo de tres meses, cuando esperaban recuperar la libertad, fueron fusilados, al borde de la carretera, el 23 de Octubre en Manzanares (Ciudad Real). Eran: Ildefonso García Nozal, Justiniano Cuesta Redondo, Eufrasio de Celis Santos, Honorino Carracedo Ramos y dos hermanos: José María Cuartero Gascón y Tomás Cuartero Gascón. Todos murieron perdonando. Son los llamados mártires de Daimiel.

Nicéforo nació en Herreruela de Castillería (Palencia). Ingresó en los pasionistas de de Angosto (Álava) en 1908. Se empeñaba en su santificación con tanto fervor que impresionaba a los que le trataban. Ya había sufrido persecución y destierro en Méjico. Marchó a Estados Unidos donde fue ordenado sacerdote en el convento de Chicago. Después marchó a Cuba para trabajar con ahinco como misionero y profesor de Inglés y Música. En 1932 regresó a España y fue encargado de fundar la comunidad pasionista de San Adrián del Besós (Barcelona) y abrir casa en Valencia. En 1935 fue elegido Superior Provincial de los pasionistas y gracias a ello fundó la revista "El Lábaro". Realizó visitas apostólicas en Venezuela y Cuba, siempre demostrando rasgos heróicos de humanidad.
Testigos presenciales cuentan que el padre Nicéforo, después de haber sido fusilado y ya próximo a la muerte, levantó los ojos al cielo, volvió su rostro hacia los asesinos y les ofreció una sonrisa, lo que les desconcertó hasta el punto de que uno de ellos, todavía más enfurecido, le recriminó: “Cómo ¿todavía sonríes?” y le disparó otro tiro que terminó con su vida.
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Beatos Germán de Jesús y de María Pérez Jiménez y 8 compañeros. M. 1936.
Martirologio Romano: En la localidad de Carabanchel Bajo en Madrid, España, beatos mártires Germán Pérez Jiménez de Jesús y María, sacerdote, y ocho compañaeros, religiosos de la Congregación de la Pasión, que en la misma persecución llegaro victoriosos a su prueba por Cristo.
Eran: Felipe Valcobado Granado, Julio Mediavilla Concejero, José Osés Sainz, Maurilio Macho Rodríguez, Felipe Ruiz Fraile, Anacario Benito Nozal, Laurino Proaño Cuesta y José María Ruiz Martínez.
Germán acido en Cornago (La Rioja), en el seno de una familia muy humilde. Tuvo la suerte de ser alumno del maestro don Félix Terreros, maestro de la escuela del pueblo, de cuya docencia, unos cuarenta alumnos suyos fueron sacerdotes.

En 1912 ingresó en el colegio pasionista de Corella, cambió su nombre de Manuel por el de Germán de Jesús y María. Recibió la ordenación sacerdotal en 1923 en Roma. De 1924 a 1935, estuvo en Cuba, los dos primeros años en la ciudad de Santa Clara, haciendo el curso de teología pastoral y sus primeras experiencias apostólicas, y los nueve restantes en Caibarién, como coadjutor de su parroquia e impulsor de numerosas actividades apostólicas. Esta fue la etapa más larga y fecunda de su vida. Fue consiliario de los Caballeros Católicos de Caibarién. En 1932, se celebró en esta ciudad la III Convención Nacional de dicha Asociación. En Punta Brava, un barrio de esta ciudad, organizó un vasto plan de catequesis y estableció allí la Cofradía de Nuestra Señora de la Caridad. Escribió muchas cartas y homilías, conferencias y discursos que pronunció en la radio de Caibarién.

En 1935, regresó a España, se le nombró rector del colegio de Daimiel, y obedeció aunque le costó mucho separarse de Cuba. Hizo una visita a sus familiares de Cornago, que no veía desde hacía 21 años. En su nuevo destino se dedicó por entero a la organización de la catequesis en el pueblo. Tres características distinguían su personalidad: su desapego de las cosas de este mundo, su gran caridad y su actuación siempre con criterio sobrenatural. Fueron beatificados por san Juan Pablo II el 1 de octubre de 1989.
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Beatos SIMÓN REYNÉS SOLIVELLAS y 5 compañeros (Mártires del Coll). M. 1936.

Simón Reynés Solivellas nació en Mancor de la Vall (Mallorca) en 1901. Profesó públicamente los consejos evangélicos como misionero de los Sagrados Corazones en 1918. Hizo sus estudios en varias residencias de la Congregación en Mallorca, a causa de su menguada salud, y el último curso en el seminario diocesano. En 1926 recibió la ordenación sacerdotal.

El P. Simón tuvo dificultades de salud a lo largo de la vida. Pasó por numerosas residencias. Entre las tareas más relevantes que le fueron asignadas están la de auxiliar del Maestro de Novicios en Sant Honorat, y el cuidado de un grupo de niños y adolescentes en el santuario de Lluc. Otros trabajos que desempeñó fueron Maestro de capilla, confesor de la comunidad y cronista local.
Al cambiar el marco social y político de España y proclamarse la segunda República, se experimenta una fuerte hostilidad contra la Iglesia. El P. Francisco, solicita a los superiores que envíen a su hermano Simón a la residencia de Barcelona para tenerlo junto a sí. En 1931 se ejecuta el destino, aunque por poco tiempo reside en el citado Santuario. En febrero de 1936 de nuevo se le asigna el mismo destino. Le costó aceptar este mandato al P. Simón, pues tenía el presentimiento trágico de que iba a morir. En Barcelona, en efecto, era donde más hostilidad bullía contra los eclesiásticos.

Miguel Pons Ramis nació en Llubí (Mallorca) en el seno de una familia humilde en 1907. Ingresó en la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones. Emitió los primeros votos en 1923. Hizo los estudios de humanidades y teología en varias residencias de los Misioneros de los Sagrados Corazones. Fue ordenado sacerdote en 1931. Buena parte de su corta vida la pasó en el santuario de Lluc ejerciendo como profesor de niños y adolescentes.

Sus alumnos hablaban de él como maestro comprensivo y benevolente, con el deseo de hacer amenas sus enseñanzas. Su bondad nunca degeneró en permisividad y no fue obstáculo para imponer el orden cuando era debido. Algunos testigos aluden expresamente a su recto sentido moral. Su último destino fue el santuario del Coll en Barcelona, donde colaboró en los trabajos de la casa y de la Iglesia. Sabemos que en septiembre de 1935 hizo ejercicios espirituales en Mallorca y fue a despedirse de su madre. Ambos presentían un desenlace fatal.

Francisco Mayol Oliver nació en el término de San Joan (Mallorca) en 1871. Tras una misión popular predicada por los Misioneros de los Sagrados Corazones, el joven Mayol acudió a los sacerdotes para consagrarse a la vida religiosa. A los pocos días ya residía en el santuario de Lluc. En 1895 recibió la sotana y la faja del Instituto en el que se alistaba como Hermano Coadjutor. El año siguiente emitió la profesión perpetua.

Finalizada su formación recorrió varias residencias. Ejerció de enfermo, de cocinero, de hortelano... Siempre solícito, piadoso y con su toque de rústica ingenuidad. Cuando se permitía algunos momentos de descanso en el trabajo físico, se sumergía en la lectura de biografías de santos. Los tres últimos años de vida los pasó en el santuario del Coll, donde le sorprendió la muerte. Allá sufrió algunos achaques, pero trataba de seguir el ritmo que requerían los quehaceres de la casa. Hasta llegaba a tener un cierto sentido de culpa a causa de sus dolencias. En ningún caso exigía privilegios o atenciones especiales. Los superiores convenían en que era un hombre de Dios y una garantía para la buena marcha de la casa donde residía.

Cuando sus compañeros de comunidad decidieron que había que abandonar la residencia, el Hno. Mayol se resistió. Pensaba que ningún daño iba a sucederle, dada su edad y su aspecto. Cuando posteriormente los milicianos incendiaron el templo, por tres veces apareció el Hno. Mayol con un ramo de hierbas para sofocar las llamas. Le amenazaron con matarle.

El 20 de julio de 1936, ante el acoso de que eran objeto los religiosos, fueron invitados a trasladarse a una tienda de comestibles muy cercana al templo. Allí permanecieron los tres: el P. Simón, el P. Miguel Pons y el Hno. Francisco Mayol, también parte del día 21. Dado que no cesaba su búsqueda, la Sra. Prudencia Canyelles les ofreció su residencia (la torre Alzina), situada a mayor distancia, como escondite. Allá se trasladaron el mismo martes, día 21, al declinar el día. El día 23, al anochecer, fueron los milicianos a la mencionada Torre Alzina y tirotearon a los religiosos a medida que salían de la sala. El P. Simón iba el primero de la fila de los que fueron fusilados.

Catalina del Carmen Caldés Socias nació en Sa Pobla (Mallorca) en 1899. Profesó en las franciscanas Hijas de la Misericordia en 1922. Su primer destino fue Lloseta (Mallorca), donde enseñó las primeras letras a los párvulos y ayudó en las tareas domésticas. Tuvo otros destinos en Mallorca y uno en Ciutadella (Menorca), donde ejerció su labor a favor del seminario y desde donde fue trasladada a Barcelona, a la pequeña comunidad del Coll, donde, decidida y alegre, se entregó a servir a los enfermos y a cuidar con ternura maternal a los niños pequeños. Según los testigos, sor Catalina se hacía notar por su bondad, su sencillez y su ternura con los niños.

En julio de 1936 sor Catalina formaba parte desde hacía seis años de la comunidad de religiosas franciscanas, en el barrio del Coll, de Barcelona. La comunidad centraba sus tareas en la guardería infantil y en el cuidado de los enfermos con total desinterés. Subsistía gracias a los donativos. Sor Catalina dejó muy buenos recuerdos por donde quiera que pasó. Hizo siempre el bien en la penumbra. Se encontraba sirviendo de enfermera a domicilio cuando en la calle se proferían amenazas y griteríos anticlericales. Aunque le aconsejaron que no se moviera y habrían podido esconderla, prefirió reunirse con sus Hermanas para compartir con ellas el sufrimiento de aquellos momentos inseguros y regresó al convento vestida de seglar.

Micaela del Sacramento Rullán Miquel nació en la villa de Petra (Mallorca) en 1903. Tuvo que emigrar a Valencia con sus padres por unos años y luego regresó a Mallorca, a Palma, concretamente. Frecuentó a las franciscanas Hijas de la Misericordia, colaboró en la catequesis, junto con sus amigas confeccionaba prendas y juguetes para donar a los más necesitados. No le importaron los comentarios que desató su decisión de entrar en la vida religiosa. Tampoco cambió de opinión cuando algunos le aconsejaban que entrara en otra congregación de mayor abolengo. Precisamente por su humildad y simplicidad escogía a las franciscanas, explicaba ella a quien le planteaba alternativas.

En 1928 ingresó como postulante en las Franciscanas de Pina. Al poco de hacer su profesión perpetua, en 1935, fue destinada a la comunidad del Coll, en una barriada periférica de Barcelona. Tanto al despedirse de Palma como al llegar a Barcelona, Miquela expresó el presentimiento de su muerte cercana.

El día 20, Catalina y sor Micaela Rullán fueron arrestadas por los milicianos y, junto con otras dos religiosas de la Compañía de Santa Teresa, fueron llevadas ante el Comité del barrio. Allí sufrieron malos tratos y las peores vejaciones, según algunos testigos. Luego se las llevaron a una carretera de las afueras, y en la Rebassada fueron fusiladas junto con el beato Hno. Pablo Noguera, Misionero de los Sagrados Corazones, y la señora Prudencia Canyelles. Sor Catalina no murió en el acto, por lo que, durante la noche, con grandes esfuerzos, pudo llamar a la puerta de una casa conocida, pidiéndoles un vaso de agua. Le dieron un vaso de leche y una silla para sentarse en el jardín ya que, por temor a represalias, no la dejaron entrar en la casa. Esta familia llamó a un pariente miliciano para que la acompañara al Hospital Clínico para curarla. De hecho la recogió, pero en el camino de la Vall de Hebrón los milicianos acabaron con su vida.

Pablo Noguera Trías, nació en Sóller (Mallorca) en 1916. Un denso clima de fe cristiana se vivía en la familia y hasta los juegos infantiles de Pablo se relacionaban con el culto. Ejerció por unos años de monaguillo. No se le daban bien los estudios a Pablo. Decidió, pues, entrar en la Congregación de Misioneros de los Sagrados Corazones como hermano cooperador. En 1931 empezó a convivir con los religiosos del convento de Sóller en calidad de interno. Ayudaba en las tareas domésticas y se ganó desde un inicio el aprecio de los congregantes. Solicitó iniciar el noviciado, a lo cual accedieron los responsables. Con tal motivo se trasladó al monte de Randa. Pablo profesó en 1934.

Fue destinado a Barcelona, lo cual le preocupó por el clima anticlerical que se vivía en la ciudad. Sabía de los asaltos a conventos y del odio que se extendía como mancha de aceite. Se despidió de su madre, sumido en estos pensamientos. Emprendió la marcha hacia el Coll en 1934. El Hno. Pablo Noguera fue un dechado de simplicidad, en el sentido de que fue siempre transparente y vivió plenamente la unidad de vida. Nada tenía que ocultar, ninguna ambición se filtraba en sus proyectos de futuro. De manera que no había porqué favorecer meandros o recovecos reacios a la luz.
El día 23 de julio de 1936 los milicianos apresaron al Hno. Pablo y lo trasladaron de la residencia llamada “Torre blanca”, lugar en que se había establecido un comité de los milicianos. Allá se encontró con otras religiosas de la barriada del Coll. Pablo tenía las manos atadas a la espalda y se mantuvo siempre silencioso, con los ojos bajos. Llamó la atención un tal comportamiento. Fue fusilado en la curva de la Rabassada en Barcelona.

Prudencia Canyenlles Ginestá (1884-1936). Nació en Sant Celoni (Barcelona). Contrajo matrimonio en el 1927. De carácter un tanto explosivo, pero de natural muy caritativo y sensible ante las desgracias del prójimo. Perteneció a las Conferencias de San Vicente de Paúl y también a la Cofradía de la visita domiciliaria. Con frecuencia visitaba a personas necesitadas y no tenía reparos en pedir fondos para ellas.

La Sra. Prudencia entendió que el refugio de algunos misioneros en una tienda cercana al santuario no era seguro, por encontrarse demasiada cerca del templo. Les invitó a esconderse en su casa, la Torre Alzina. Al anochecer del día 21 ocurrió el cambio de refugio. A mediodía del 23 los milicianos registraron una torre contigua buscando a los religiosos. Luego lo hicieron en la Torre Alzina. En cuanto los encontraron los fusilaron.
Posteriormente regresaron a la casa de Prudencia para detenerla. Explica la vinculación de la beata con la comunidad de religiosos el hecho de que éstos visitaran a su marido a medida que era presa de la tuberculosis. Le llevaban la comunión y le administraron la unción de los enfermos. Murió fusilada en la curva de la Rabassada en Barcelona. Beatificados por Benedicto XVI el 28 de octubre de 2007.
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Beatas MARÍA DE MONTSERRAT GARCÍA SOLANAS, LUCRECIA GARCÍA SOLANAS y 8 compañeras. M. 1936.
Martirologio Romano: En Barcelona, España, beatas María de Montserrat, (en el siglo Josefa Pilar García y Solanas), y 8 compañeras religiosas profesas del Instituto de las Mínimas Descalzas de San Francisco de Paula, junto a la seglar Lucrecia García y Solanas (laica, viuda y hermana de Sor María de Montserrat), asesinadas por odio a la fe.

Josefa Pilar García Solanas, nació en Aniñón, (Zaragoza) en 1872. A la edad de 27 años ingresó en al convento de Monjas Mínimas de Barcelona, donde tomó el nombre de María de Montserrat y profesa de votos solemnes en noviembre de 1899.
Según el testimonio que de ella se da en su proceso de beatificación: “Era una monja muy edificante que sobresalía en la humildad, muy puntual a todos los actos de la comunidad, caritativa con todos, y muy amante de la Virgen”. Era la superiora de la comunidad de Barcelona.


Raimunda Ors Torrents nació en Centellas, diócesis de Vic, (Barcelona) en el seno de una familia de labriegos en 1862. A los 22 años de edad ingresó en el convento de Monjas Mínimas de Barcelona y tomó el nombre de Margarita de Alacoque de San Ramón. En abril de 1887 hizo su profesión solemne.
El Señor la dotó de una inteligencia extraordinaria que ocultaba con su gran humildad y sencillez. Según testimonios: “sobresalía en todas las virtudes, sumamente obediente, caritativa, se consideraba la última de todas. Asidua en la lectura de la Sagrada Escritura. En su juventud tuvo el ejemplo y el consejo de la Sierva de Dios Carmen de Sojo porque trabajó en su casa”. Era la bibliotecaria y la portera, y se dice que, en una época en la que las religiosas casi no leían la Biblia, ella estaba tan versada en las Sagradas Escritura, que cuando los sacerdotes iban al locutorio del convento le decían: “Usted, más que una monja, es un monje: tiene la sabiduría de un fraile”. Tenía 74 años de edad y 49 de vida religiosa cuando fue martirizada; era la más anciana de toda la comunidad.

Dolores Vilaseca Gallego, nació en Piera, diócesis de Barcelona, en el seno de una familia de campesinos en 1871. Ingresó en el convento de Monjas Mínimas de Barcelona como monja de coro. Sus padres sufrieron mucho con su marcha ya que era hija única. Tomó el nombre de sor María de la Asunción y profesó de votos solemnes en enero de 1893. Según testimonios: "Era muy sencilla y destacaba de manera especial en la mansedumbre”.
Desempeñó el oficio de maestra de novicias. Junto con la beata Madre Margarita de Alacoque, fue una de las hermanas que tramitó el traslado al convento de Horta, donde sirvió a la comunidad como Superiora del 1889 al 90, del 1922 al 25 y del 1931 al 35 desde su humildad y servicio incondicional. Tenía 65 años de edad y 43 de vida religiosa cuando fue martirizada.

Mercedes Mestre Trinché nació en Barcelona en el seno de una familia de panaderos en 1889. A los ocho años perdió a sus padres y tuvo que ingresar en el orfanato, donde permaneció hasta los 26 años. Con esta edad ingresó en el convento de Monjas Mínimas de Barcelona donde fue admitida como monja de coro. Cambió su nombre por el de sor María de las Mercedes. Profesó de votos solemnes el 5 de octubre de 1920.

Alma de profunda vida interior, deseaba gastar su vida por la gloria de Dios y el bien de sus hermanas. Se entregaba al trabajo con espíritu alegre y actitud de humilde servicio. Quienes la conocieron atestiguan de ella que fue siempre muy humilde y trabajadora, asidua a la adoración eucarística y de notable piedad mariana. Estaba encargada del torno del convento por su frágil salud. Fue premiada con el martirio a los 47 años de edad y 20 de vida religiosa. Cuando le hicieron la autopsia al cadáver se reveló que pudo ser forzada a juzgar por las lesiones encontradas.

Vicenta Jordá Martí nació en Zorita (Castellón) en el seno de una familia de campesinos en 1899. Ingresó a los 22 años en el convento de Monjas Mínimas de Barcelona, tomando el nombre de María de Jesús. En 1924 emitió los votos solemnes, pero tuvo que repetirlos en 1935 a causa de un defecto de forma.

Según varios testimonios: “Sobresalía de una manera especial en el recogimiento, siendo muy amante del silencio y vida interior. Su refugio era la oración. Manifestó que se había “ofrecido totalmente al Señor” A su lado todos se encontraban a gusto. En la comunidad tenía fama de santidad". Ayudaba mucho a la religiosa profesa con votos temporales que tenía como ayudante y que no tenía tanta iniciativa.

Cuando en julio de 1936 tuvieron que abandonar el convento y refugiarse en otro lugar, parece que refirió a la Madre Consuelo que tenía miedo de poner en peligro su virginidad pero no del martirio. Pero después que su hermana en religión la animó, se puso en oración y, un momento después, le dijo: “He dado todo al Señor, que haga de mi lo que quiera; estoy completamente confiada en Dios”.
Cuando el 23 de julio la torre en la que se habían escondido fue asaltada por los milicianos, nuestra beata se escondió en un lugar apartado para orar y cuando fue descubierta, se entregó voluntariamente. Fue martirizada a la edad de 37 años y 15 de vida religiosa. Era la más joven del grupo y de la autopsia del cadáver se supo que no había sido violada.

Josefa Panyella Doménech nació en San Andrés de la Barca (Barcelona) en el seno de una familia de campesinos en 1865. A los 21 años ingresó en el convento de Monjas Mínimas de Barcelona como Hermana lega y tomó el nombre de Josefa del Purísimo Corazón de María. En noviembre de 1887 hizo su profesión de votos solemnes.

Su lema era “sonreír siempre”. Tenía una gran inclinación para el canto y como era anciana se ocupaba de recoger las hojas del jardín, aunque siempre estaba disponible para ayudar a las otras monjas especialmente en la cocina. Un testimonio dice: “como era anciana, ibamos todas hacia ella. Nos hablaba en catalán y no la entendíamos, pero, solamente con su sonrisa y su humildad, era un gran ejemplo para nosotras”. Fue martirizada a los 71 años de edad y 49 de vida religiosa.


María Montserrat Ors Molist, nació en San Martín de Centellas (Barcelona) y diócesis de Vic en el seno de una familia de trabajadores en 1890. Ingresó en el convento de la Mínimas de Barcelona a los 24 años de edad como hermana lega,. Su padre la animó a seguir su vocación religiosa y tuvo que consolar a su madre que se quedó muy apenada.

Hizo su profesión solemne el 8 de octubre de 1919 y tomó el nombre de María de San Enrique. Muy amante de meditar en la Pasión de Jesús, tenía gran sed de sacrificios, y cumplía su deber con alegría y generosidad. Era la cocinera de la comunidad y como tal buscó siempre el bienestar de sus cohermanas.

Tenía 46 años de edad y 17 de vida religiosa, cuando fue martirizada, en la granja de la Rabasada (Barcelona) durante la guerra civil española y su consiguiente persecución religiosa. La autopsia de su cadáver demostró que probablemente fue violada, a juzgar por las lesiones que presentaba.

Teresa Rius Casas, nació en San Martín de Provençals (Barcelona) en 1875. Ingresó a los 24 años en el convento de Monjas Mínimas de Barcelona como Hermana lega ya que a duras penas sabía leer. Un año después emitió sus votos solemnes y tomó el nombre de sor Trinidad.
Poseía el don de la contemplación y una gran alegría, sencillez y humildad de corazón. Todos los ratos libres los pasaba con Jesús presente y vivo en el Sagrario. En su trabajo como enfermera, cuidaba con mucho cariño a los enfermos. Un hermana confirmó: “Cuando le conocí era muy humilde, alegre y de gran carácter”.

Cuando estalló la guerra civil, tuvo que abandonar el convento junto con ocho cohermanas y Lucrecia García Solanas, y se refugió en un edificio cercano, Torre Arnau. El 23 de julio de 1936, algunos milicianos, informados por el portero del convento, asaltaron el edificio buscando diez monjas. Entraron en el comedor, y allí vieron nueve religiosas rezando el Rosario y preguntaron por la madre superiora, con el fin de apropiarse de los valores del convento. Todas las presente fueron metidas en un camión, y después de hacerlas bajar, fueron torturadas y asesinadas. Tenía 61 años y 31 de vida religiosa.

Ana Ballesta Gelmá, nació en Barcelona en el seno de una familia de jornaleros en 1895. Al morir sus padres, siendo niña, tuvo que ingresar en el orfanato hasta 1916. Ingresó en el convento de Monjas Mínimas de Barcelona a los 20 años como Hermana lega y tomando el nombre de Filomena de San Francisco de Paula, y en noviembre de 1920 emitía los votos solemnes.
Junto con sor María de San Enrique ejercía el oficio de cocinera de la comunidad. Era muy observante de la Santa Regla y muy caritativa. Destacaba por su vida de penitencia y oración constante. Fue martirizada a los 41 años de edad y 19 de vida religiosa.

Lucrecia García Solanas nació en Aniñón (Zaragoza) en 1866. Hermana de la beata Madre María de Montserrat García y Solanas. En 1910 se casó con José Gaudí Negre, el cual murió en 1926; parece que no tuvieron hijos. Había decido vivir en el convento de su hermana haciendo los servicios externos, cuando se quedó viuda y sin hijos. Vivía con ellas desde hacía más de 10 años, en una casa fuera del convento y hacía de intermediaria entre el monasterio y el mundo externo.
Estaba siempre a disposición de las monjas. También se le concedió que participase en la oración comunitaria. Cuando estalló la guerra civil en 1936, y las monjas tuvieron que abandonar el convento y refugiarse en un edificio cercano, Torre Arnau, se le ofreció la posibilidad de refugiarse entre algunos parientes de Barcelona, a lo cual se negó para no abandonar a su hermana y el resto de la comunidad.

Era el 19 de julio de 1936 cuando, a las 9 de la mañana, una mujer llegó corriendo al monasterio para avisar a las religiosas para que escaparan. Los responsables de la persecución anticatólica habían comenzado a quemar las iglesias de Barcelona y posiblemente harían lo mismo con su convento. La madre superiora, que hasta entonces, a pesar de la violencia, no había querido dejar el convento, le dijo a las monjas de vestirse de civil. Las hizo salir y las escondió en una casa de campo cercana, perteneciente al amo de aquel terreno. De allí saldrían para buscar refugios mejores. Desde el sótano donde estaban escondidas, sentían el rumor de los milicianos que, con la ayuda de perros, buscaban sus víctimas.

El 21 de julio, un grupo armado entró en el monasterio, rompiendo el portón con dinamita. Entraron el la iglesia adyacente, la profanaron y la quemaron. Después de ir al monasterio para saquearlo, profanaron los cuerpos de dos monjas que habían muerto pocos meses antes, y los dejaron expuestos a la mofa pública. El 22 de julio, el grupo de monjas refugiadas aumentó por el regreso a algunas de ellas que no podían permanecer en sus casas, pero al día siguiente el portero del convento, que conocía su escondite, las traicionó. Los milicianos las encontraron en la casa de campo rezando el rosario. Preguntaron por la madre superiora para interrogarla sobre las riquezas que esperaban encontrar en el monasterio. La abadesa dio un paso adelante y ofreció su vida a cambio de las de sus cohermanas. Les dijo a los milicianos, que su hermana Lucrecia era una laica, pero ellos no la escucharon y querían saber donde estaban las otras monjas. Las encontraron en el sótano, de rodillas en oración. Todas las mujeres fueron arrestadas y para ellas comenzó el calvario.

Los republicanos insultaron a las religiosas, les pusieron sus rosarios al cuello e insultándolas las pusieron en fila mientras las paseaban por la carretera. Se salvó sólo una de ellas, hermana de un anarquista famoso. Las otras, según testimonio ocular de Amparo Bosch Vilanova: “Las pusieron en fila como si fueran a comulgar, las han llevado por la carretera donde había un camión y allí las arrojaron como sacos de patatas, con una violencia tal como para romperles los huesos”. El camión se dirigió a San Andrés, donde las mujeres, después de ser torturadas, fueron ejecutadas. Testigos han contado que hacía las siete de la tarde de aquel día oyeron disparos. Los cuerpos de las monjas fueron encontrados apiñados. En total eran diez, nueve religiosas y una laica. Tenían heridas de arma blanca en el pecho y en las partes íntimas, con los vestidos arrancados y agujereados por armas de fuego.

Fueron martirizadas en la granja de la Rabasada (Barcelona). Mientras eran torturadas, todas las religiosas y Lucrecia, temieron más al estupro que a la muerte, tanto que en sus cuerpos se encontraron signos de una lucha durísima. Cuando iban al martirio fueron repitiendo en voz alta: "¡Viva Cristo rey!" y los milicianos, en la granja de la Rabasada, comentaron: "vaya valientes esas monjas que han caido esta tarde"... y ofrecieron gozosamente su vida como testimonio de su fe. Según otros testigos, las diez mártires habían entregado su vida rezando de rodillas por el perdón de sus asesinos. Cuantas las conocieron testifican de ellas la ejemplaridad de su vida.
La vida de las Monjas Mínimas es una vida sencilla, de trabajo, silencio y oración. Su espiritualidad de caridad, humildad y penitencia forja en ellas ese talante de sencillez y alegría que las caracteriza. Fueron beatificadas el 13 de octubre del 2013 por SS Francisco.
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Beato CRISTINO GONDEK. (1909-1942).
Martirologio Romano: En Dachau, cerca de la ciudad de Munich, de Baviera, en Alemania, beato Cristino Gondek, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, quien desterrado de Polonia, su patria, entonces oprimida por un régimen hostil a la dignidad humana y a la religión, por su fe cristiana fue trasladado a un campo de concentración, donde, sometido a toda clase de tormentos, alcanzó la gloriosa corona de los mártires.


Adalberto nació en Slona, Polonia, en el seno de una modesta familia de campesinos. Fue seminarista del Colegio Seráfico de Lvov los años 1925-1928. Decidida su vocación religiosa, entró en la provincia de Santa María de los Ángeles, de la Orden franciscana, y tras hacer el noviciado hizo la profesión religiosa el 26 de agosto de 1929 con el nombre de fray Cristino. Hizo los estudios de filosofía en el Instituto Humanístico Filosófico, de los PP. Capuchinos, en Cracovia, y pasó luego a hacer los estudios teológicos en el Instituto Teológico del seminario de Przemysl. El 18 de abril de 1933 pronunció la profesión de votos solemnes. Ordenado sacerdote el 21 de junio de 1936, su salud le impidió seguir los estudios de Historia de la Iglesia que su Orden quería que cursara, y fue enviado a Chelm Lubelski, de donde el 26 de noviembre de 1936 pasó al convento de Wloclawek como confesor y predicador y un poco después se le dio el cargo de vicario del convento.

Llegada la guerra fue arrestado por la Gestapo el 26 de agosto de 1940, llevado a la prisión de Szczyglin, luego al campo de concentración de Sachsenhausen y finalmente el 14 de diciembre del mismo año 1940 al campo de concentración de Dachau, donde murió, totalmente agotado por las condiciones inhumanas del campo. Se preparó muy conscientemente para la muerte que veía llegar. Fue beatificado el 13 de junio de 1999 por Juan Pablo II.
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Beato BASILIO HOPKO. (1904-1976).
Martirologio Romano: En la ciudad de Presov, de Eslovaquia, beato Basilio Hopko, obispo auxiliar de esta eparquía y mártir, que en tiempo de un régimen contrario a Cristo y a la Iglesia, mientras servía a los fieles de rito bizantino fue encarcelado, debiendo sufrir malos tratos y una cruel enfermedad hasta la muerte, alcanzando así la palma de la victoria.

Nació en Hrabské, provincia de Bardejov (Eslovaquia), en el seno de una familia campesina pobre. Al morir su padre en 1905, su madre emigró a Estados Unidos, y él se quedó al cuidado de su abuelo y luego de sus tíos, que el tío era sacerdote greco-católico.

En 1923 ingresó en el seminario de Presov. Realizó sus estudios teológicos en la Academia teológica greco-católica de esa ciudad. Antes de concluir sus estudios su madre le envió dinero para que se fuera con ella a los Estados Unidos y allí se ordenara sacerdote, pero Basilio enfermó y tuvo que ser operado, con el dinero que tenía, en Kosice. En 1929 fue ordenado sacerdote en Presov. Su primer ministerio lo realizó en la parroquia de Pakostov como administrador, preocupándose principalmente por los jóvenes, obreros, los desempleados y los huérfanos. Fundó el Círculo de estudiantes greco-católicos y la Unión de la juventud greco-católica. Fue nombrado párroco de una nueva parroquia de Praga. Allí se reunió con su madre que había regresado de los Estados Unidos. Fue director espiritual del seminario mayor de Presov. En 1940 se doctoró en Teología y fue nombrado secretario del obispo. Fue profesor de Teología pastoral y moral en la facultad de teología de Presov desde 1943. Escribió numerosos artículos y varios libros de espiritualidad. Fue el primer redactor de la revista “Blahovistnik” (Mensajero del Evangelio).

En 1947 fue nombrado obispo auxiliar de Presov. Después de la II Guerra Mundial, Checoslovaquia quedó bajo el dominio comunista, que preparó la eliminación violenta de la iglesia greco-católica. En 1950, el estado la declaró ilegal. Fue arrestado este mismo año y sometido a crueles interrogatorios: no le permitieron dormir, debía caminar continuamente, le restringieron la comida con el fin de debilitar sus fuerzas y entereza. Querían que firmara una confesión de acusaciones inventadas contra él. En 1951, después de estas torturas fue condenado a 15 años de cárcel y una multa de 20.000 coronas checoslovacas, la pérdida de los derechos civiles durante diez años y la confiscación de todos los bienes que se traspasaron a la Iglesia ortodoxa. Estuvo en las cárceles de Bratislava, Ilava, Leopoldov, Praga, Mirov y Valdice.

En 1964, en Valdice, por su mala salud y buena conducta le dieron la libertad condicional. Las autoridades comunistas le obligaron a vivir durante cuatro años en una casa para sacerdotes ancianos en Osek (Bohemia septentrional), donde permaneció vigilado continuamente por la policía secreta.
Su estado de salud a consecuencia de los sufrimientos en las cárceles estaba muy mermada, sufrió depresiones psíquicas causadas por las torturas y malos tratos, cuando murió la autopsia reveló que había sido envenenado progesivamente con arsénico. Cuando en 1968, la Iglesia greco-católica fue rehabilitada, Basilio volvió a desempeñar su cargo de obispo auxiliar, a pesar de su mala salud. Murió en Presov. Fue beatificado por SS Juan Pablo II en Eslovaquia, el 14 de septiembre de 2003.
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OTROS SANTOS DEL DÍA:

Ezequiel. s. VI. a. C. (Antiguo Testamento).
Martirologio Romano: Conmemoración de san Ezequiel, profeta, hijo del sacerdote Buzi, que elegido durante la visión de la gloria de Dios que tuvo en su exilio en el país de los caldeos, y puesto como atalaya para vigilar a la casa de Israel, censuró por su infidelidad al pueblo elegido y previó que la ciudad santa de Jerusalén sería destruida y su pueblo deportado. Estando en medio de los cautivos, alentó a estos a tener esperanza y les profetizó que sus áridos huesos resucitarían y tendrían una nueva vida.
Es uno de los tres profetas mayores, autor de uno de los libros canónicos. Hijo del sacerdote Buzi, que vio la gloría de Dios en su exilio de Caldea. Había sido educado en un ambiente clerical. Su vocación profética nació en el quinto año de la deportación de los judíos del reino de Judá a Babilonia por el rey Nabucodonosor, es decir el 593 al 571 a.C.

Ezequiel, el insatisfecho y exiliado en Tel Aviv, es ante todo el hombre vuelto a Dios. Su vida está marcada por la presencia absoluta y desconcertante de su Dios. El Dios de la gloria. El Dios de la esperanza. El Dios de la compasión. Intuyó que Dios no les había abandonado y que volverían a la tierra, al templo, centro y corazón del pueblo. En una de sus visiones habló del “buen pastor”, del “hijo del Hombre” y de la “nueva Jerusalén”. La tradición afirma que mientras estaba preso en Babilonia, fue ejecutado por un juez judío que se había hecho pagano y que fue enterrado en la tumba de Sem. Su tumba fue lugar de peregrinación por los primeros cristianos.

San Severo de Bizia. M. c. 304.
Martirologio Romano: En Bizia (hoy Wiza), en Tracia, san Severo, mártir en tiempo de los emperadores Diocleciano y Maximiano, que, según cuenta la tradición, convirtió al centurión san Memnón y fue martirizado después de él.
San Severo era presbítero y convirtió a san Memnón, que era centurión de Bizya en Tracia (hoy Turquía), donde ambos fueron decapitados por la fe; contemporáneamente 37 soldados cristianos de Filipópolis fueron arrojados al fuego.


San Valeriano de Cimiez. M. 460.
Martirologio Romano: En Cimiez, también en la Provenza, san Valeriano, obispo, que, sacado del monasterio de Lérins para ser elevado al episcopado, puso por escrito ejemplos de la vida de varios santos para edificación de los monjes y del pueblo en general.
Monje de Lerins, que fue obispo de Cimiez, cerca de Niza. Participó en el concilio de Riez (439), en el de Vaison (442), y en el de Arles (449). Se conservan 21 homilías, algunas de ellas son ejemplos de santos para la edificación de los monjes y del pueblo en general. Algun escritor ha dicho que las homilías de Valeriano rezuman pelagianismo.




Emllio Arce Díez. Beato. (1908-1936).
Nació en San Martín de Ubierna, Burgos. Entró como aspirante en la casa salesiana de Baracaldo y luego pasó al noviciado de Carabanchel Alto. Allí profesó como salesiano en 1926. Con votos temporales estuvo en las casas de Sarriá, Astudillo y La Coruña. De 1931 a 1933 estuvo destinado de nuevo en Astudillo; después, en Carabanchel Alto durante un curso y, a partir de 1934, en Madrid-Atocha, donde será otro de los salesianos de la comunidad víctima de la persecución religiosa.

Don Emilio y el beato don Victoriano Fernández Reinoso venían de visitar el colegio de Atocha, el día 23 de julio de 1936, cuando ambos fueron detenidos junto con un antiguo alumno que les acompañaba, en las cercanías de dicho colegio. Aunque poco tiempo después, tanto el antiguo alumno como don Emilio fueron puestos en libertad, el salesiano no regresó, sin embargo, a la pensión La Giralda, en la calle Esparteros, 6, donde, estaban refugiados él y don Victoriano Fernández. Parece que aquella misma tarde del día 23 de julio que lo liberaron, le detuvieron nuevamente cerca del colegio. Algunos testigos “de oídas’ afirman que fue conducido a la Casa de Campo. Que antes de ser ejecutado pidió licencia a sus asesinos para hablar, y se la concedieron. El gritó por tres veces: “Viva Cristo Rey”, y cayó víctima de la descarga. Al día siguiente se exhibía su cadáver en el depósito judicial de Santa Isabel, y fue perfectamente reconocido e identificado por varias personas. De este coadjutor salesiano fusilado, se conserva una fotografía.
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