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Santoral del 27 de Julio



SAN PANTALEÓN, MártirINDICE


San SIMEÓN ESTILITA "el Viejo"
Santos SIETE DURMIENTES DE ÉFESO
San PANTALEÓN DE NICOMEDIA
Santa ANTUSA DE MANTINEA
San CLEMENTE DE OCHRIDA y apóstoles de Bulgaria
Beato BERTOLDO DE GARSTEN
Beato RAIMUNDO PALMERIO
Beato GUILLERMO DAVIES
Beata MARÍA MAGDALENA DE MARTINENGO
Beata MARÍA DE LA PASIÓN (María Grazia Tarallo)
Beato ANDRÉS JIMÉNEZ GALERA
Beatos JOSÉ MARÍA RUIZ CANO y 15 compañeros
Beata MARÍA CLEMENTE DE JESÚS CRUCIFICADO STASZEWSKA.
OTROS SANTOS DEL DIA

SAN PANTALEÓN Mártir
Yo conozco tus obras,
tienes nombre de vivo, pero estás muerto.
(Apocalipsis 3, 1)


† clavado en un árbol y decapitado hacia el año 305

Patrono de los médicos; víctimas de torturas. Protector contra la tuberculosis.
Hecho cristiano, San Pantaleón, médico rico de Nicomedia, no abandonó su profesión; no hizo sino ejercerla con más éxito: sanaba a los enfermos invocando el nombre de Jesús. Los médicos paganos, envidiosos de sus curaciones maravillosas que de este modo efectuaba, lo denunciaron al emperador Maximiano. Éste le hizo sufrir los más crueles tormentos; pero el santo, alentado por la aparición del Salvador mismo, los soportó con invencible valor. Fue por fin decapitado hacia el año 305.

MEDITACIÓN SOBRE LAS ENFERMEDADES DE NUESTRA ALMA

I. El pecador está ciego: no ve ni las recompensas del paraíso ni las penas del infierno, ni la belleza de la virtud ni la fealdad del vicio; no considera sino el falso brillo de las riquezas, los encantos falaces de los placeres y el vano aparato de la gloria mundana. Pecador, abre por fin tus ojos; considera que esos tesoros te abandonarán a tu muerte, que esos placeres y esos honores se desvanecerán como un sueño. Di a la vanagloria: adiós, eres sólo falsía y, en partiendo, eres nada (San Clemente de Alejandría). 

II. El pecador está enfermo. El desorden de los humores es la causa de las enfermedades del cuerpo; el desorden de las pasiones es la fuente de las enfermedades del alma; ellas turban nuestra razón y le impiden dirigirse a Dios. ¿De dónde provienen tus pecados? Del desorden de tus pasiones: amas lo que deberías odiar, te horroriza lo que deberías amar. Pasa revista a tus pasiones, examina tus deseos, tus inclinaciones y tus aversiones; y, después que hayas conocido su desorden, di a Dios: Señor, el que no os ama está enfermo. 

III. El pecador no sólo está enfermo, sino que está muerto, puesto que ha perdido la gracia; es más difícil convertir a un pecador que resucitar a un muerto. ¡Oh supremo Médico de nuestras almas, Vos que habéis dado vuestra vida para librarnos de la muerte del pecado, resucitadnos! Hagamos todo lo que podamos para salir del pecado y pidamos a Dios que tenga piedad de nosotros. Estoy enfermo, llamo al médico; estoy ciego, corro a la luz; estoy muerto, suspiro por la vida. Vos sois el Médico, la Luz y la Vida, ¡oh Dios de Nazaret! (San Agustín).

El conocimiento de sí mismo.
Orad por los enfermos.

ORACIÓN

Haced, os lo rogamos, Dios omnipotente, que la intercesión de San Pantaleón, vuestro mártir, libre nuestro cuerpo de toda adversidad y purifique nuestras almas de todo mal pensamiento. Por J. C. N. S.

Martirologio Romano (1956)
27 de julio








San SIMEÓN ESTILITA "el Viejo". (c.389 – c.459).Martirologio Romano: Cerca de Antioquía, en Siria, san Simeón, monje, que durante muchos años vivió sobre una columna, por lo que recibió el sobrenombre de “Estilita”, y cuya vida y trato con todos fueron admirables.

Nació en Sisán, Sis o Sisa (localidad no identificada) en Cilicia, en el seno de una familia cristiana; hijo de un pastor, y en su juventud ejerció este oficio. Se dice que un día entró en una iglesia en el momento en el que leían las Bienaventuranzas, aquellas palabras le impresionaron vivamente; un anciano monje se las interpretó (se dice que era el abad Timoteo). Animado por una luz interior, se retiró al monasterio de Teledan (donde estuvo 12 años); donde se destacó por sus duras penitencias, de tal manera que los superiores lo alejaron del cenobio. Durante un breve tiempo vivió en una cisterna desecada y después de tres años ingresó en el monasterio de Tel-Neshin, dirigido por el abad Heliodoro, pero no fue aceptado por la comunidad por su rigor ascético; más tarde en el 412, se retiró a un monasterio abandonado cerca de Antioquía-Telanissos donde llegó a tapiarse encadenándose un pie a una roca. Vivió en obediencia.
De nuevo, hacia el 423, cambió de residencia y se marchó por parajes solitarios, buscando nuevas austeridades. La fama de sus ascetismos trascendió lejos. Acudían multitudes a contemplar aquel milagro de penitencia. Deseando esconderse a los ojos del mundo, huyó de nuevo a la cima de un monte, para dedicarse sin estorbos a la oración. Pero pronto lo descubrieron y de todas partes acudían para ver y hablar al hombre de Dios, prodigio de oración y ascetismo.

A los 33 años se subió a una columna como penitencia y soledad, cerca de Antioquía; ya que la muchedumbre no le dejaba en paz, estuvo allí hasta los 69 años; en la medida que deseaba mayor soledad más alta construía su columna, pero las gentes seguían acudiendo (incluso de España y Francia). Durante 40 años pasó toda la Cuaresma sin comer nada.
Usó de su influencia para apoyar las decisiones del Concilio de Calcedonia y fue consultado por gentes de todo rango y condición. Su vida penitencial la ofreció por las almas de los pecadores. Siempre estuvo de pie, soportando los rigores climáticos, vivió como una antorcha que orientaba los ojos de todos hacia Dios. De él se ha dicho que su vida es admirable pero no imitable. Tuvo varios discípulos "los estilitas", pero no duraron mucho.
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Santos SIETE DURMIENTES DE ÉFESO. M. 250-262.
Martirologio Romano: Conmemoración de los santos Siete Durmientes de Éfeso, que, como se relata, después de su martirio, reposan en paz, en espera del día de la resurrección

Eran: ;ConstantinoDionisioJuanMalco,MartinianoMaximiano y Serapión, jóvenes de Éfeso, quienes para evitar verse obligados a ofrecer sacrificios a los ídolos se refugiaron en una caverna. Cuando el prefecto lo supo sufrieron el martirio asfixiados dentro de una cueva que fue cerrada a cal y canto en el monte Oclón de Éfeso. Pasadas las persecuciones, ya en tiempos de Teodosio, en el año 408, se encontraron sus cuerpos y vestidos incorruptos, como si su martirio hubiese sido un sueño. Por lo que fueron llamados, los Siete Santos Durmientes.

Pero la “Leyenda Áurea”, afirma que cuando era emperador Teodosio, hubo un terremoto y se desplomó la pared que cegaba la cueva y los siete durmientes despertaron persuadidos de que sólo había pasado una noche. Uno de ellos, enviado a la ciudad para buscar alimentos, vio en todas partes la imagen de la cruz, y no conocía a nadie. Puesto que pagaba las compras con monedas de Decio, lo detuvieron y condujeron ante el gobernador. Y en un largo interrogatorio se acabó por descubrir la verdad. Esta historia se interpretó como una prueba de la resurrección de los muertos.

Los siete durmientes han sido identificados en Occidente con los siete hijos de santa Felicitas, y en Bretaña con los siete santos bretones. De ahí que sean objeto de culto en el antiguo santuario de Vieux Marché (Côtes du Nord) cuya cripta es un dolmen. Hubo peregrinaciones a su tumba. Esta leyenda de los durmientes de Éfeso ha sido adoptada por el Islam: cada viernes se lee en las mezquitas. Todo es una leyenda y se ha suprimido su culto.
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San PANTALEÓN DE NICOMEDIA. M. c. 305.
Martirologio Romano: En Nicomedia, de Bitinia, san Pantaleón o Pantalaimón, mártir, venerado en Oriente como médico que ejercía su arte sin retribución alguna.

Según la leyenda nació en Nicomedia de Bitinia (actual Izmit). Era hijo del pagano Eustorquio y de la cristiana Eucuba o Eúbula. Cuando murió su madre fue destinado a los estudios de Retórica, Filosofía y Medicina (con el gran médico Eufrosino), profesión que ejerció en su ciudad natal, y fue tanta su capacidad como médico que obtuvo la admiración del emperador Maximiano.

Durante la persecución de los cristianos trabó amistad con el sacerdote san Hermolao, que lo convirtió y bautizó, cuando vio que podía curar el cuerpo y el alma sólo invocando el nombre de Cristo. Distribuyó su patrimonio entre los pobres y se convirtió en médico de todos. Fue denunciado por su colegas porque ejercía su profesión gratis, fue decapitado. Sobre su vida se entretejió una leyenda que le hizo muy popular. Murió bajo la persecución de Maximiano despedazado con garfios, junto con santos Hermolao, Hermipo y Hermócrates.
Su sangre también, como la de san Jenaro se licúa y una de las ampollas que la contiene se encuentra en el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid; aunque la sangre de Pantaleón estaría mezclada con leche, a raíz de un milagro que efectuó durante su martirio que no tiene ninguna versosimilitud histórica. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales. Patrón de Oporto.
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Santa ANTUSA DE MANTINEA. M. 777.
Martirologio Romano: En Mantinea, cerca de Claudiópolis, en la Honoríada, santa Antusa, monja, que, siendo emperador Constantino Coprónimo, por defender el culto de las sagradas imágenes, después de sufrir la pena de los azotes fue desterrada, pero vuelta a la patria, murió en paz

Se dice que probablemente nació en la Honoríada (provincia de Anatolia a orillas del Mar Negro); y durante muchos años llevó vida eremítica conforme a las enseñanzas del anacoreta Sisinio. Luego fundó en la zona dos monasterios, uno para hombres, en Mantinea, cerca de Claudiópolis, y otro para mujeres, erigido en una islita del vecino lago de Efteni-Göl; el monasterio masculino era agregado al femenino (es decir que la abadesa regía a los dos).

Subió al poder el emperador Constantino V Coprónimo (741-775), que quiso imponer las decisiones del concilio local de Hieria del 754, que condenaba las imágenes sagradas. Los monjes fueron más castigados que el resto, y eso dio a Constantino V tan desagradable sobrenombre (en griego «kopros» significa excremento). También Antusa fue acusada de venerar las imágenes sacras, rechazando la apostasía de los iconoclastas, y así fue perseguida, torturada y enviada al exilio.

Pero Antusa había predicho a la emperatriz Irene, mujer de Constantino V, un buen parto de gemelos, y cuando ésta dio a luz un varón y una niña, y a pesar de haber sido un parto difícil, pudo llevarlo a un feliz desenlace, por ello recibió de parte de la emperatriz grandes honores, e incluso se le puso el nombre de Antusa a la niña que luego sería santa Antusa de Constantinopla. Liberada de la persecución y vuelta célebre en todo el imperio, volvió a su monasterio de Mantinea, donde, después de haber hecho muchos milagros, entregó su alma a Dios en torno al 777.
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San CLEMENTE DE OCHRIDA y apóstoles de Bulgaria. (c.840 - 916).
Martirologio Romano: En Ochrida en Iliria, hoy Macedonia, san Clemente, obispo de Drama, que, insigne por su cultura y conocimientos de las sagradas letras, llevó al pueblo búlgaro la luz de la fe. Junto a él son conmemorados los santos obispos Gorazd, Nahúm, Saba y Angelario, que continuaron en Bulgaria el trabajo de los santos Cirilo y Metodio.

Clemente fue apóstol de los búlgaros. Se sabe que a una temprana edad se unió a san Metodio. Acompañó a santos Cirilo y Metodio a Tesalónica, colaborando activamente en el nacimiento de la liturgia bizantino-eslava. Los siguió a Pononia y a Roma, donde se piensa que fue ordenado sacerdote junto a otro discípulo: san Nahúm. Tras la muerte de Cirilo en Roma y la elección de Metodio para la sede de Sirmio, se convirtió en uno de sus más estrechos colaboradores en la difusión de la fe. En el 885 el enfrentamiento con el clero latino de origen germánico desembocó en la ruptura (la polémica teológica sobre el “Filioque” parece que fue su causa); los discípulos más jóvenes fueron arrestados y vendidos como esclavos en Venecia, mientras que los más ancianos, entre ellos Clemente, fueron encarcelados y, después obligados a expatriarse. Llegaron a Belgrado, entonces avanzadilla del primer imperio búlgaro, y fueron recibidos con todos los honores por el zar Boris, que les animó a que evangelizaran sus territorios, ya que quería independizarse de Constantinopla.


Hacia el 887, Clemente fue enviado a evangelizar la provincia de Kutmievica, cuyas ciudades principaleseran Devol, Ochrida y Glavinica. Desempeñó una amplia actividad de evangelización de la población e instrucción de las nuevas generaciones en las letras y liturgia eslava. En las cercanías de la ciudad de Ochrida, erigió un monasterio dedicado a san Pantalemón. Fue elegido obispo de Velica (Velika) por el rey Simeón de Bulgaria, siendo de este modo el “primer obispo de lengua búlgara”. Insigne por su erudición y ciencia en la Sagrada Escritura, que llevó la luz de la fe al pueblo búlgaro. Durante su largo episcopado, evangelizó todo sus territorios y formó toda una generación de clérigos. A pesar de que pidió que se le exonerase de su cargo, no quisieron hacerle caso, y fue obispo activo hasta su muerte en el monasterio de San Pantaleimón en Ochrida.
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Beato BERTOLDO DE GARSTEN. (c.1060 - 1142).
Martirologio Romano: En el cenobio de Garsten, en Estiria, beato Bertoldo, abad, que estuvo siempre dispuesto a aconsejar a quienes se lo pedían y a favorecer a los necesitados que acudían a él.

Nació en la ribera del lago Constanza; pertenecía a la familia de los condes de Bogen; después de un breve periodo de vida matrimonial, se quedó viudo con 30 años y pronto ingresó en los benedictinos de Blasien de Golwin (San Blas) en la Selva Negra, y fue elegido bibliotecario. Fue prior de la abadía y hacia el 1105, fue llamado por el abad Harmann a la abadía de Göttweig, en la Baja Austria, diócesis de Passau, para que sustituyera al prior Wirnt que había sido enviado con algunos monjes al monasterio de Garsten en Stiria (región de Austria entre Carintia y Hungría) que había sido fundado por Otokar, marqués de la región.

En 1111, Wirnt fue enviado a dirigir un monasterio en Baviera y Bertoldo le sucedió como abad de la abadía de Garsten. Con pocos medios aumentó las propiedades del monasterio, gracias a las donaciones de personas privadas y del emperador Corrado III, de los beneficios obtenidos construyo una hostería para los huéspedes y fundó un hospicio para pobres. Bajo su dirección se cultivó de forma especial el culto divino, y la abadía fue un centro de atracción; austero en la vida, dio ejemplo de oración; gozó de una gran reputación como confesor, y cosa insólita para aquellos tiempos, enseñó a los monjes y laicos la práctica de la confesión frecuente, él mismo pasaba varias horas en el confesionarios, y el emperador Corrado III fue su penitente. Tuvo el don de profecía y un gran poder taumatúrgico y a veces multiplicó los recursos de la abadía.
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Beato RAIMUNDO PALMERIO. M. 1200.
Martirologio Romano: En Piacenza, ciudad de la Emilia, beato Raimundo Palmerio, padre de familia, que, al quedar privado de su esposa y de sus hijos, fundó un albergue para recibir a los pobres.

Su madre murió regresando con él de Tierrasanta; Raimundo, quinceañero, llegó sólo a Piacenza y retomó su trabajo de zapatero remendón. Más tarde se casó: nacieron cinco hijos, y todos murieron en poco tiempo. Llegó otro, Gerardo, sano y vital. Pero perdió a su esposa; entonces sus parientes ayudaron a Raimundo a cuidar del pequeño. De nuevo se fue en peregrinación a Santiago de Compostela, a la tumba de san Agustín en Pavía. Después a Roma, con dirección a Palestina. Pero sucedió algo que le hizo regresar a Piacenza: un “aviso” de Dios, una orden en la que debía pensar sobre todo en los pobres de la ciudad.
En aquellos momentos la ciudad había sufrido un importante crecimiento en su prestigio, en el 1095 fue sede de un concilio con el papa Urbano II. En el 1154 y 1158 se reunieron dos Dietas imperiales con Federico Barbarroja. La ciudad se desarrolló, había riqueza. Pero también había pobres. Raimundo comprendió que pensar en ellos era más importante que la peregrinación. Se volcó en este nuevo empeño jugándose la vida. De las urgencias pasó a las obras estables, a las casas para los indigentes, a los hospitales para los enfermos. Pidió, oró, insistió, molestó, buscando los medios para mantenerlos. Afrontaba resuelto todas las contradicciones y pedía: "Ayudadme, cristianos duros y crueles". Estuvo en los tribunales para defender a los pobres diablos de los acreedores; obtuvo excarcelamientos bajo su palabra, se ocupó de los niños abandonados, buscó un refugio o un marido a mujeres en dificultades.

A todos enseñó la doctrina cristiana en las casas, en los puestos de trabajo, en la calle. No en la iglesia porque era un simple laico, y además analfabeto. En la iglesia oraba y eso bastaba. Después regresó para molestar a los gobernantes, que al final lo entendieron y ayudaron. Después se dirigió al obispo, porque no criticaba bastante las luchas de las facciones de la ciudad. Intentó impedir un conflicto entre Piacenza y Cremona, y terminó en la cárcel de los cremonense: los cuales le liberaron después con disculpas después de que escucharan de todos: "¡Habéis aprisionado a un santo!".
Como santo lo trataron, cuando murió entre los pobres. Fue sepultado en una capilla junto a la iglesia de los Doce Apóstoles y se confió la custodia de la tumba a su hijo Gerardo. Pronto sucedieron hechos milagrosos. Sus restos se conservan en la iglesia de las cistercienses de Nazareth.
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Beato GUILLERMO DAVIES. (1558/60-1593).

Martirologio Romano: En Beaumaris en Gales, beato Guillermo Davies, sacerdote y mártir, que en la misma persecución, solo por su sacerdocio, después de orar por los presentes, sufrió el mismo suplicio

Nació en el norte de Gales, probablemente en Croes-yn-Eris, Denbighshire. Estudió en Reims desde 1582 hasta su ordenación sacerdotal en 1585. Regresó a Gales, donde trabajó con gran celo hasta marzo de 1591 o 92, cuando fue arrestado en Holyhead, junto con cuatro estudiantes. Fue encerrado en una inmunda prisión en el castillo de Beaumaris, y separado de sus compañeros; allí confesó con franqueza que era sacerdote. Después de un mes su santidad y paciencia le ganaron cierta relajación en los controles, e incluso podía reunirse una hora por día con sus compañeros para celebrar misa. El carcelero le era hasta tal punto favorable, que podría haber huído si hubiera querido. Su fama de santidad atrajo a católicos de todas partes que iban a consultarle, y de ministros protestantes que iban a disputar con él.

Cuando fue condenado a muerte entonó el «Te Deum», que fue seguido por sus compañeros. La injusticia de la sentencia era tan evidente, que para acallar murmullos de la gente, el juez concedió una prórroga en la ejecución, hasta que la Reina diera el placet. Fue enviado a Ludlow, y allí le tendieron una celada, haciéndole entrar en un templo anglicano en el que se celebraban los oficios religiosos con la intención que pareciera que se había retractado y por ello asistía a los ritos anglicanos, pero él se dio cuenta del engaño y desmanteló el simulacro.
De Ludlow fue enviado a Bewdley, donde compartió celda con criminales comunes, y de allí pasó por otras prisiones, hasta volver a Beaumaris, donde, para mutuo consuelo, volvió a encontrar a sus compañeros. Allí llevaron por seis meses una vida más de comunidad religiosa que de presidiarios, dividiendo el tiempo entre la oración y el estudio, «con tanta comodidad que parecía más el cielo que la cárcel». Pero para el verano se decidió que el sacerdote debía morir como traidor aunque se le ofreció conservar su vida a cambio de que asistiera a un oficio religioso anglicano, a lo que, naturalmente, no cedió. A pesar de la oposición de la gente, entre la que se había ganado fama de santo, la cruel sentencia se llevó a cabo y fue colgado, arrastrado y descuartizado en Beaumaris. Al recibir la soga en el cuello, el mártir dijo: «Tu yugo, Señor, es suave, y tu carga ligera». Su vestimenta manchada de sangre fue rescatada por sus compañeros y preservada como reliquia. Fue beatificado por SS. Juan Pablo II el 22 de noviembre de 1987.
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Beata MARÍA MAGDALENA DE MARTINENGO. (1687-1737).
Martirologio Romano: En Brescia, en la región de la Lombardía, beata María Magdalena Martinengo, abadesa de la Orden de las Clarisas Capuchinas, insigne por su abstinencia.

Pertenecía a una aristocrática familia de Brescia, su padre era conde de Barco y su madre de los Secchi de Aragón. El año 1694, cuando Margarita tenía siete años, fue confiada para su primera formación intelectual y espiritual a la religiosa ursulina Isabel Marazzi, la cual consiguió infundirle un convencido apego a la oración y al estudio. Margarita sacó notable provecho, instruyéndose desde aquel tiempo en el conocimiento de las letras italianas y del latín, de suerte que leía los autores clásicos y el breviario romano con gran dominio. Tenía verdadera pasión por la lectura, que con el pasar de los años le procuró una cultura fuera de lo común.

Según la costumbre de las familias nobles del tiempo, a los once años, en febrero de 1698, fue llevada al internado del monasterio agustino de Santa María de los Ángeles, donde estaban de religiosas dos tías maternas. En agosto de 1699 pidió bruscamente a su padre salir de Santa María de los Ángeles y pasar al internado del monasterio benedictino del Espíritu Santo. No hizo misterio del motivo que la empujaba: las dos tías maternas le resultaban sofocantes.
En los primeros días del adviento del año 1699 entró en el monasterio del Espíritu Santo, donde había otras dos tías maternas que eran religiosas. Le pareció al principio que entraba "en un paraíso terrenal", pero no tardó mucho en invadirla una penosa aridez de espíritu que se prolongó por unos diez años. Tenía trece años cuando pidió a su confesor emitir el voto de virginidad.

En aquel tiempo fue asaltada de tentaciones de toda especie; invadieron su fantasía "abominables imágenes de cosas nefastas", se le inició un sentido "de pereza y de cansancio de las cosas de Dios"; sentía murmullos de palabras blasfemas, de odio contra el Señor, y llegó a tal desesperación que "casi deseba matarse para ir lo más pronto al infierno".
Los confesores no acertaron a dirigirla adecuadamente y más bien contribuyeron a aumentar su turbación. Las tías religiosas la presionaban para que orientase su vida al matrimonio. Para colmo, vinieron sus hermanos a comunicarle que ya "todo estaba preparado para el matrimonio", y le dejaron libros y romances de amor. Era la primera vez que se le presentaban con su poder seductor las lecturas mundanas, y cayó miserablemente en la trampa.

En 1705, ingresó en el monasterio bresciano de las clarisas capuchinas de Santa María de las Nieves. En el monasterio le esperaba la cruz, con pruebas terribles de escrúpulos y de arideces espirituales. El confesor le podía ayudar poco o nada. A estas molestias, escribe María Magdalena en su autobiografía, se añadía la de una maestra de novicias que, si bien era santa, era demasiado austera; y no le inspiraba confianza la novicia, y no la entendía. Y es que la maestra no sabía todo lo que pasaba dentro de su novicia, y las continuas batallas que en tan infeliz estado sostenía. De hecho, a la comunidad reunida para la primera votación sobre la idoneidad de la novicia, la maestra declaró categóricamente que, "si sor Magdalena era admitida a la profesión, sería la ruina de la Orden". En una situación tan crítica e inapelable, no había para la pobre novicia otro refugio que la oración. Contrariamente a lo acostumbrado, las monjas llamadas a votar rechazaron el parecer de la maestra y de manera unánime votaron a favor de la novicia. La maestra fue sustituida por otra más comprensiva. Al año exacto de la toma de hábito, el 8 de septiembre de 1706, sor María Magdalena emitía la profesión religiosa.
No acabaron con esto las pruebas interiores. Los escrúpulos, las tentaciones, las noches obscuras del espíritu continuaron y alcanzaron el culmen de la desesperación. En 1708 dio los ejercicios espirituales en el monasterio un padre jesuita, el cual, siguiendo un estilo de tipo jansenista, habló de la justicia divina en tono apocalíptico como para asustar e incluso humillar físicamente a la escrupulosa y ya atormentada sor Magdalena. En la escucha de aquellas predicaciones amenazadoras no resistió por mucho tiempo: cayó desvanecida en medio del coro, fue asaltada de fiebres altísimas y debió alojarse en la enfermería. No obstante el cuidado de los mejores médicos, no hubo remedio a sus males y llegó a una situación límite. Llamado el obispo, el cardenal Juan Badoero, para una bendición "in articulo mortis", éste, creyendo consolarla, le dijo: "ánimo ¡hija querida! Dentro de pocas horas andarás a gozar de vuestro celeste esposo". Pero cual no fue su estupor al sentir responder con tono seco: "¡No, no quiero morir!".

Experimentó en su piel la aspereza del rigorismo jansenista, pero consiguió superarlo con la docilidad a las equilibradas directrices de quien supo comunicarle el pensamiento auténtico de la Iglesia. Se abandonó con confianza filial al Padre de las misericordias, dejándose introducir por el espíritu de amor en la intimidad de la vida trinitaria, a través de una intensa experiencia de oración. En este tipo de oración está ya configurado, en sus líneas esenciales, el camino del amor que a lo largo de su existencia desarrollará en experiencias místicas extraordinarias, como éxtasis, visiones, intercambios de corazones y desposorios con el Señor, celebrados en la liturgia del cielo.
En el monasterio de Santa María de las Nieves, donde la mortificación era personal, pudo dar pleno desahogo a su sed insaciable de penitencia. No es posible hoy relatar el elenco interminable de sus increíbles mortificaciones sin quedar desconcertado.

En la Navidad del 1712, con el sabio consejo del obispo-cardenal Badoero, emitió el voto de hacer siempre aquello que pareciese ser lo más perfecto y más agradable a Dios, voto ya emitido por Teresa de Avila y que Gregorio XV, al canonizarla, alababa como "magnánimo, inaudito y extremadamente arduo". Nuestra beata no se encerró en su castillo interior de contemplación y de penitencias, sino que se abrió generosamente al servicio del prójimo con obras virtuosas de abnegación y caridad.

Sin proponérselo, sor María Magdalena traza aquí su autorretrato espiritual: una contemplativa que da autenticidad a la oración con una ascesis exigente y un incesante servicio al prójimo. Y verdaderamente Magdalena, tuvo que sufrir incluso la afrenta de ser acusada de herejía, "engañada, ilusa de espíritu, toda una mentira". En el monasterio no faltaba el sentimiento de la humana debilidad; hubo cuatro monjas que se le opusieron hasta la muerte e, incluso, más allá de la misma muerte; hubo un confesor, Antonio Sandro, desde 1728 a 1731, que quemó como heréticos sus escritos, y un vicario que le prohibió hablar de cosas espirituales con sus ex novicias. Ella soportó todo en silencio, esperando humildemente y pacientemente que pasase la tempestad.

En los treinta y dos años de clausura, pasó por todos los cargos existentes en el monasterio: fue cocinera, recadera, hortelana, hornera, barrendera, guardarropas, lavandera, lanera, zapatera, cantinera, secretaria, bordadora, ayudante de sacristana, maestra de novicias, portera, vicaria, abadesa.
Ingresó en la enfermería en octubre de 1734. Y en este desbordamiento de caridad se fue consumando hasta el final.
El jueves santo de 1737, no obstante estar al final de sus fuerzas, quiso repetir el gesto del Señor: como abadesa lavó los pies de las hermanas y después, permaneciendo de rodillas, les dirigió una fervorosa exhortación a la humildad y al amor mutuo. La salud ya no le respondía y, después de pascua, puso en manos de la vicaria el gobierno del monasterio. Un cúmulo indescriptible de males la iba llevando al encuentro de la "hermana muerte".
Por obediencia a los confesores María Magdalena redactó numerosas relaciones y escritos. Parte de los autógrafos, si bien incompletos, se encuentra en el archivo de la parroquia del Sagrado Corazón de Brescia, y son precisamente: “L'autobiografia”; “Tratto sull'umiltà”; “Massime spirituali”; “Spiegazione delle costituzioni cappuccine”. Fue beatificada por SS León XIII en 1900.
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Beata MARÍA DE LA PASIÓN (María Grazia Tarallo). (1866-1912).


Martirologio Romano: En Nápoles, Italia, beata María de la Pasión (Maria Gracia) Tarallo, virgen

Nació en Barra (Nápoles, Italia), en el seno de una familia cristiana. Terminada la escuela primaria, María Grazia aprendió y luego ejerció el oficio de costurera. Su vida estaba totalmente orientada hacia la perfección cristiana y la vida consagrada. Como Terciaria Franciscana vivía los consejos evangélicos. Con 22 años tuvo que aceptar casarse, por lo civil, con Raffaelle Aruto, el cual falleció a los pocos meses de casados, sin consumar el matrimonio.
Su padre quiso imponerle un segundo matrimonio, a lo que se negó valientemente. En 1891, ingresó en el convento de las religiosas Crucificadas Adoratrices de la Eucaristía. La maestra de novicias declaró sobre élla: "Durante su noviciado, bajo mi dirección cumplió con admirable exactitud todos sus deberes religiosos, distinguiéndose entre sus compañeras especialmente en las virtudes de la santa obediencia y la humildad. No llamaba para nada la atención".

Realizó plenamente su vocación por amor a la Pasión de Jesucristo crucificado, a la Eucaristía y a la Virgen de los Dolores. Decía "Me llamo sor María de la Pasión y debo asemejarme al Maestro".
Recibió varios encargos: maestra de novicias, cocinera, ropera y portera. Entre todos los trabajos prefería el de fabricar las formas para consagrar para la Misa, pues lo veía como una prolongación de la adoración eucarística y como parte del carisma de su Instituto. Siempre edificó a todos por su oración, caridad y humildad. Los últimos días de su vida sólo podía comer la Eucaristía. Fue beatificada el 14 de mayo de 2006, en Nápoles durante el pontificado de SS Benedicto XVI.
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Beato ANDRÉS JIMÉNEZ GALERA. (1904-1936).
Nació en Rambla de Oria, Almería. Ordenado sacerdote, fue nombrado coadjutor de la parroquia del Sagrario de Almería y profesor de teología del seminario diocesano. Cuando en 1934 pasó por el seminario de Almería el salesiano don Marcelino Olaechea, don Andrés aprovechó para manifestarle sus deseos de ser salesiano. Admitido el curso 1935-36 como aspirante en el colegio María Auxiliadora de Salamanca, se adaptó en seguida a la vida salesiana. En el verano de 1936 comenzaba su noviciado en Mohernando (Guadalajara).
Cuando el 23 de julio de 1936 fue asaltada la casa y detenidos todos sus moradores, don Andrés, sin lamentarse, se dedicó, junto con el director, a confortar los ánimos de los demás, exhortando a confiar en la Providencia y a aceptar cuanto el Señor quisiera disponer. Igual que los otros miembros de la comunidad, tras ser expulsados del colegio, don Andrés estuvo también deambulando durante varios días por las márgenes del Henares, en busca de cobijo.

El día 27 de julio, sorprendidos por un grupo de milicianos, serían llevados al palacio de los Marqueses de Heras, y de aquí al Gobierno Civil de Guadalajara. El gobernador ordenó seguidamente que fueran devueltos de nuevo a Mohernando, como detenidos. Pero en el camino de vuelta, un grupo de milicianos del madrileño centro de Ventas, que andaba por allí, requisó uno de los coches y, al conocer la identidad sacerdotal de uno de sus ocupantes, don Andrés, ordenaron que se dirigiera hacia la capital. Cuando los coches iban por el Km. 52 de la carretera de Madrid, próximo a Guadalajara, se pararon y les obligaron a bajar. En el cacheo le encontraron a don Andrés un crucifijo. Intentaron arrebatárselo, pero él no consintió. Entonces le ordenaron que cruzara la carretera y avanzara por una tierra en barbecho hacia el río Henares. No le dio tiempo a llegar. Ocho milicianos le dispararon por la espalda y el sacerdote cayó de bruces. Uno de los que le había disparado se adelantó hacia la víctima y al ver que todavía estaba vivo le disparó el tiro de gracia para rematarlo. No se logró averiguar el lugar donde fue inhumado su cuerpo.
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Beatos JOSÉ MARÍA RUIZ CANO y 15 compañeros. M. 1936.

Martirologio Romano:
En Sigüenza (Guadalajara) y Fernán Caballero (Ciudad Real), España, Beatos José María Ruiz Cano, sacerdote, y 15 compañeros, todos de la Congregación de los Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de la Bienaventurada Virgen María (Claretianos), asesinados por odio a la fe

Nació en Jerez de los Caballeros (Badajoz) en 1906, y fue ordenado sacerdote en junio de 1932. Después de un año de ensayo ministerial en Aranda de Duero (Burgos) fue destinado como formador al Seminario Claretiano de Sigüenza.
Allí le encontraron los trágicos días de persecución como responsable de un grupo de 60 seminaristas, cuyas edades oscilaban entre los 12 y los 16 años.

Sigüenza había sido un remanso de paz hasta que la situación se hizo extremadamente difícil el día 25 de julio en que el Obispo y cuatro claretianos fueron detenidos y condenados a muerte. Ante estos acontecimientos, el P. José Mª reunió a sus seminaristas en la capilla, para ponerles al tanto de la situación.

Comenzó el éxodo del pequeño Seminario. El P. José María se puso al frente del grupo de los más pequeños. -¡Adiós, Padre, hasta pronto!, le despidió el Hnº Víctor. -¡Hasta el cielo!, contestó el Siervo de Dios, y emprendió el camino de Guijosa, a unos 7 Kms de Sigüenza.
Entraron en Guijosa al anochecer y fueron recibidos con los brazos abiertos por el párroco y todo el vecindario. Alguien propuso al Padre que los niños estaban a salvo y para él era mejor huir y salvar la vida. La respuesta, repetida varias veces, fue siempre la misma: -“Aunque me cojan y me maten, no dejo a los niños”. A Guijosa fueron a buscar al “Padre de los niños que habían huido de Sigüenza”. El día 27, “un poco antes de comer se presentaron en el pueblo siete autos de la F.A.I. Un miliciano de Sigüenza dijo: -Ése es el Padre; y el Padre exclamó: -“Virgen del Carmen, salvad a España; muero contento”.

Durante una hora lo tuvieron retenido en un coche flanqueado por dos milicianas. Los seminaristas iban reuniéndose alrededor,... -“No temáis, no pasa nada. Muero contento”, decía el Padre a los muchachos.
En éstas, unos milicianos que venían de profanar la iglesia, traían de mala manera una imagen del Niño Jesús. Con desfachatez se lo arrojaron al P. José Mª, diciéndole: -“Toma, para que mueras bailando con él”. El Padre lo apretó amorosamente sobre su corazón. Pero el miliciano se lo arrebató bruscamente y lo arrojó contra el suelo.< El coche echó a andar… el Padre se despidió diciendo: -¡Adiós, hijos míos!, y los bendijo. Pronto se detuvo la caravana en el término del monte del Otero, a medio camino entre Guijosa y Sigüenza. Una voz ordenó al P. José Mª que bajara. El Padre entendió la orden, perdonó a sus enemigos y emprendió la subida al Otero. Sonó una descarga de fusiles y nuestro beato se desplomó en cruz. Era la una de la tarde del 27 de julio de 1936. En la falda del Otero, en el lugar del martirio, está clavada una cruz para perpetua memoria. Los Mártires de Fernancaballero son un grupo de catorce jóvenes semaristas en vísperas de ser ordenados sacerdotes, cuyas edades oscilaban entre los 20 y 26 años, y el Hno Felipe González (47 años), también les acompaña el P. José Mª Ruiz Cano (29 años). El P. José Mª Ruiz es el único sacerdote en esta Causa, Tomás Cordero era el seminarista de mayor edad, y Jesús Aníbal Gómez era colombiano que, a pesar de exponer ante los milicianos su condición de extranjero, fue fusilado sin consideración alguna. Los hechos del martirio sucedieron en dos sitios distintos, Sigüenza (Guadalajara) y Fernancaballero (Ciudad Real), pero fueron recogidos en una misma Causa. Por ello, la Causa es conocida también como Causa de los Mártires de Sigüenza y Fernancaballero. La atmósfera de violencia contra los moradores del Seminario Claretiano de Zafra (Badajoz), comenzó apenas acabadas las elecciones de febrero de 1936. A finales de abril el Padre Provincial ordenó abandonar la casa y marchar a Ciudad Real. La nueva morada era un caserón desprovisto de todo y en medio de la ciudad; un lugar propicio para sufrir sacrificios hasta entonces nunca probados. Se respiraba ambiente de martirio, y pronto se vieron sorprendidos por el asalto a la casa. El P. Superior escribirá más tarde: “Cuatro fueron los días de prisión para las catorce víctimas propiciatorias que fueron sacrificadas el día 28 y seis para los restantes. Decir lo que en estos días tuvimos que sufrir es cosa de todo punto imposible.” Las cosas fueron empeorando en aquella cárcel en que se había convertido la propia casa, hasta el punto de que “trajeron mujerzuelas y las veíamos con los bonetes y los ornamentos paseando y asomándose provocativamente a nuestras habitaciones... Todos estábamos preparados para la muerte, que la veíamos muy cerca... Se sufrían las vejaciones y las privaciones con resignación y mansedumbre y conmiseración para con los perseguidores.” Intentando salir de aquel lugar de suplicio, el P. Superior pudo lograr salvoconductos para ir todos a Madrid o adonde les conviniera. La primera expedición para Madrid se preparó para el día 28 de julio. En ella iban nuestros mártires. Se despidieron de los que quedaban. ¡Que tengáis feliz viaje!, les dijeron. Fueron a la estación de Ciudad Real en varios coches y acompañados por milicianos. Al llegar se armó un gran alboroto y se oyeron voces de: ¡A matarlos. Que son frailes. No les dejéis subir. Matadlos! El tren pudo arrancar sin mayores sobresaltos, pero las amenazas se cumplieron a 20 kms de la capital, en la Estación de Fernancaballero. Un viajero del mismo tren cuenta así lo que vio: “Ordenaron a los frailes que bajasen, que habían llegado a su sitio. Unos bajaron voluntariamente diciendo: Sea lo que Dios quiera, moriremos por Cristo y por España. Otros se resistían, pero con las culatas de los fusiles les obligaron a bajar. Los milicianos se pusieron junto al tren y los frailes frente a ellos de cara. Algunos de los frailes extendieron los brazos, gritando ¡Viva Cristo Rey y Viva España! Otros se tapaban la cara. Otros agacharon la cabeza. Uno que era muy bajito daba ánimos a todos. Empezaron las descargas y todos los frailes cayeron al suelo… Al incorporarse, algunos con las manos extendidas gritaban ¡Viva Cristo Rey!; volvieron a dispararles y cayeron.” Entre el montón sangrante de los cadáveres, Cándido Catalán quedó gravísimamente herido y moriría horas más tarde: “Presentaba aspecto de una resignación asombrosa, no profería queja alguna…”, dijo de él el médico que lo atendió en la Estación. Es obligado poner de relieve que en medio de tanto dolor no faltaron ángeles del consuelo: Carmen Herrera, hija del Jefe de Estación, le hizo: “Yo y la mujer del Factor, Maximiliana Santos, ayudamos a los médicos a curar al herido. Yo puse agua caliente para lavarle las heridas y la mujer del Factor facilitó una sábana para hacer vendas. En la Estación yo le di de beber...” Bello gesto que recuerda el consuelo ofrecido a Jesús camino del Calvario. El Hno Felipe González de Heredia había quedado en la capital, refugiado en casa de su hermano Salvador... Descubierto, fue llevado a la checa del Seminario en donde permaneció hasta que el día 2 de octubre le sacaron para llevarle en un coche hasta Fernancaballero. Los nombres de estos claretianos mártires eran: Jesús Aníbal Gómez y GómezTomás Cordero CorderoPrimitivo Berrocoso MailloVicente Gómez RoblesGabriel Barriopedro Tejedor,  Claudio López MartínezÁngel López MartínezAntonio Lasa VidaurettaMelecio Pardo LlorenteAntonio Orrego FuentesOtilio del Amo PalominoCándido Catalán LasalaÁngel Pérez MurilloAbelardo Palacios García y Felipe González de Heredia Barahona

Fueron beatificados en Tarragona el 13 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco.
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Beata MARÍA CLEMENTE DE JESÚS CRUCIFICADO STASZEWSKA. (1890-1943).

Martirologio Romano: En Oswiecim o Auschwitz, lugar cercano a Cracovia, en Polonia, beata María Clemente de Jesús Crucificado Staszewska, virgen de la Orden de Santa Úrsula y mártir, que internada en un campo de exterminio por odio a la fe, murió a causa de los terribles tormentos a los que fue sometida

Elena nació en Zloczew (Polonia). Terminado el bachillerato en Piotrków, decidió hacerse maestra para ayudar a su numerosa familia, lo que se hizo más necesario cuando murieron al poco su padre y su madre, y hubo que hacer frente al cuidado de los hermanos pequeños. Esto le hizo retrasar su ingreso deseado en una congregación religiosa, lo que no pudo hacer hasta el año 1921 en que ingresa en las monjas ursulinas de la unión romana de Cracovia; tenía 31 años.

En esa congregación ya habían entrado dos hermanas suyas mayores. El 28 de agosto de ese año tomó el hábito religioso y recibió el nombre de sor María Clemencia, y al hacer sus votos al año siguiente añadió a su nombre «de Jesús Crucificado». Tres años más tarde emitió los votos perpetuos. Vivió su vida religiosa con gran espíritu y entrega, ejerció diversos cargos, sobre todo el de vicaria en los conventos de Siercz, Zakopane, Gdynia, Czestochowa y Stanislawowo, hasta que en agosto de 1939 fue elegida superiora del convento de Rokiciny Podhallanskie.

Allí estaba cuando la arrestó la Gestapo, y la llevaron, seis semanas más tarde, al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Donde murió a causa de los tormento que la infligieron a causa de su fe. Ella había dicho que deseaba unir su sacrificio a las intenciones por las que Cristo se sacrificó y que lo que deseaba era amar y unirse a la cruz de Cristo. Fue beatificada por Juan Pablo II el 13 de junio de 1999.
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OTROS SANTOS DEL DÍA:

Santas Juliana y Semproniana. M. 304. Martirologio Romano: En Iluro (hoy Mataró), cerca de Barcelona, en la Hispania Tarraconense, memoria de las santas Juliana y Semproniana, mártires.
Semproniana y Juliana eran hermanas naturales de Mataró. Bautizadas por san Cucufate del que se convirtieron en sus discípulas. Fieles a su fe, después de asistir al martirio y ejecución de su maestro, se acercaron a retirar el cádaver, y fueron sorprendidas y por esta acción devota, fueron detenidas y martirizadas dos días más tarde que san Cucufate, durante la persecución de Diocleciano y en la ciudad de Barcino (Barcelona). Patronas de Mataró.

San Desiderato de Besançon. M. c. 414. Martirologio Romano: En Lons-le-Saulnier, en los montes del Jura, en Francia, san Desiderato, que se cree fue obispo de Besançon.
No sabemos casi nada de su vida. Por lo que nos dice la tradición “solamente quiso dar gloria a Dios”. Su culto se ha celebrado siempre el 27 de julio en la diócesis de Besançon y aparece, sin ninguna duda, como obispo de esta ciudad. Sabemos además que murió en Lons en el 415.




San Celestino I. Papa (422-432). M. 432. Martirologio Romano: En Roma, en el cementerio de Priscila, en la vía Salaria, san Celestino I, papa, que se preocupó de que la Iglesia se mantuviese en la verdadera fe y ampliase sus límites, instituyó el episcopado en Gran Bretaña e Irlanda y promovió la celebración del Concilio de Éfeso, en el que se condenó a Nestorio y se saludó a María como Madre de Dios.

Había nacido en la Campania romana. Entró en el clero de Roma, y sucedió a san Bonifacio I en el pontificado. En el tránsito de los diez años de su pontificado, desplegó una intensa e importante acción en favor de la supremacía de la Iglesia de Roma tanto en Occidente como en Oriente y África y se afanó para dar sólidas bases jurídicas a la organización eclesiástica. Luchó contra los abusos cometidos por el clero en la administración de la penitencia como en las promociones y ordenaciones del clero y de los obispos. Su preocupación por la pureza de la fe, ante las herejías semipelagiana, novacianista y nestoriana se igualaba con su ideal del esplendor litúrgico, en el Introito de la Misa y en sus otras partes variables. Para ello apoyó la campaña de san Germán de Auxerre contra el pelagianismo; mandó a san Paladio a predicar en Irlanda un poco antes de que llegara san Patricio y condenó el nestorianismo a través de sus legados en el Concilio de Éfeso (431) y en el concilio de Roma del 430. Fue amigo de san Agustín de Hipona; construyó la basílica de Santa Sabina en el Aventino.

San Urso de Loches. M. 510.Martirologio Romano: En Loches, pueblo de la Touraine, junto al río Indre, en Francia, san Urso, abad, padre de muchos cenobios, célebre por su abstinencia y sus virtudes.
Nació en Cahors. Formó una comunidad de ermitaños que ante la invasión de los godos arrianos, tuvieron que abandonar su retiro y alejarse de Cahors. Fue abad de Sennevieres, en Turena, y fundó un monasterio en Loches donde fue, abad, padre de muchos cenobios, célebre por su abstinencia y sus virtudes. Parece que escribió una regla monástica donde se hacía incapié en la oración, la penitencia y la caridad. Tuvo gran fama de santidad.



San Eclesio Celio. M. 532. Martirologio Romano: En Ravena, en la vía Flaminia, san Eclesio, obispo, que compartió con el papa san Juan I los atroces sufrimientos causados por el rey Teodorico, sobreviviendo tan sólo él y consiguiendo que su Iglesia adquiriese nuevo esplendor.
Obispo de Rávena (522-532). No sabemos nada de su vida, sólo que construyó la iglesia de San Vital de Rávena y que fue compañero del papa san Juan I, en resistir las atrocidades del rey Teodorico y, después de superarlas, llevó a su Iglesia a un nuevo explendor.

San Galactorio de Lescar. s. VI. Martirologio Romano: En la región de Béarn junto a los Pirineos en la Gascuña francesa, san Galactorio, honrado como obispo de Lescar y mártir.
Obispo de Béarn, en la la región de los Pirineos vascofranceses. Fue célebre por su honradez. Murió mártir en Lescar.

Durante la invasión de los visigodos de la Galia, los obispos de las Galias excitando a los fieles a la rebelión contra el yugo visigodo, Alarico cambió de política y pasó de la clemencia a la persecución. San Volusiano, obispo de Tours, fue decapitado por orden del rey; san Cesáreo de Arlés, desterrado por algún tiempo, y bandas de arrianos indisciplinados recorrieron de nuevo la cordillera pirenaica, saqueando las iglesias, persiguiendo a los obispos, y maltratando a los fieles. Galactorio de Bearne, que atacó con las milicias de los campesinos a estos bandoleros cerca de Mimissan fue vencido y hecho prisionero. Ofreciéronle la vida a cambio de la abjuración, no la aceptó y lo degollaron. Atribuyóse esta muerte al rey de los visigodos, y tomando el monarca franco Clodoveo el papel de vengador, venció y dio muerte a su colega Alarico en la batalla de Vougle, cerca de Poitiers, después de la cual quedó el vencedor dueño de la Aquitania, no dejando a los visigodos en el otro lado del Pirineo más que la Septimania o Galia Gótica.

Santos Jorge, Aurelio, Natalia, Félix y Liliosa. M. 850. Martirologio Romano: En Córdoba, en la provincia hispánica de Andalucía, santos mártires Jorge, diácono y monje originario de Siria, Aurelio y Sabigótona, esposos, y Félix y Liliosa, esposos también, que en la persecución desencadenada por los sarracenos, deseando dar testimonio de su fe cristiana, no cesaron de alabar a Cristo en la cárcel, donde fueron finalmente decapitados.
Aurelio, nacido en el seno de una familia distinguida musulmana, se quedó huérfano muy pequeño, y fue educado por una tía cristiana. Los parientes le obligaron a estudiar leyes y literatura árabes. Se casó con Sabigotona o Natalia, musulmana, que se convirtió al cristianismo. Fueron un matrimonio modelo en la alta sociedad cordobesa.

Aurelio fue detenido en su casa de Córdoba, juntamente con su esposa Natalia, cuando celebraba una reunión familiar cristiana en compañía del matrimonio, Félix y Liliosa, y de un monje sirio, Jorge. Confesaron ante el cadí su fe y fueron encarcelados, se rieron de los halagos de sus enemigos que pretendían hacerles abjurar; fueron degollados (a Jorge, como era extranjero le ofrecieron la posibilidad del perdón, pero rehusó y prefirió unirse a sus compañeros), durante el emirato de Abderramán II.

San Hugo "el Pequeño" (o de Lincoln). M. 1255.
Niño de Lincoln que se dice que lo mataron los judíos con 9 años; el rey Enrique III llevó las investigaciones que terminaron con la ejecución de 18 judíos, entre ellos su asesino el judío Copino. Su fiesta ha sido suprimida, ya que es un ejemplo de antisemitismo popular más que de santidad de una persona.








Nevolone de Tavenisa. Beato. M. 1280. Martirologio Romano: En Faenza, en la Emilia también, beato Nevolone, insigne por sus santas peregrinaciones, por su austeridad y por la práctica de la vida eremítica.
Hijo de artesanos tenía el oficio de zapatero, y durante su juventud vivió una vida desordenada, pero una enfermedad le hizo llegar a la conversión y hacerse un austerísimo “hermano de penitencia” de la Tercera Orden franciscana, llegando a convertir a su mujer. Su generosidad hizo que llegase a la ruina de su negoció. Muerta su esposa se fue a vivir con un eremita camaldulense, fray Lorenzo, en total pobreza y penitencia en el monasterio de San Maglorio en Faenza. Según la “Crónica” de Pietro Cantinelli, peregrinó once veces a Santiago de Compostela.
Su fama de santidad fue tanta que, desde su muerte, los habitantes y el clero faentino llevaron su cuerpo en procesión a la catedral de San Pietro, donde se conserva. Era tal la afluencia de peregrinos a su tumba, que, para mantener el orden, fue necesario colocar guardia en 1282. Los faentinos lo veneran con culto público, que fue aprobado por Pío VII el 4 de junio de 1817.

Jacobo Papocchi de Montieri. Beato. (1213-1289).
Nació en Montieri (Grosseto, Italia). De profesión minero de la plata del pueblo. Acusado un hurto del preciado mineral de la zeca del lugar, fue castigado con la amputación de la mano derecha y del pie izquierdo. Se retiró a un eremo en una pequeña celda adyacente a la antigua iglesia episcopal de Santiago el Mayor y se hizo emparedar y le llamaron “el Murato”. Confortado de visiones, entre ellas la visión de la milagrosa Comunión Eucarística impartida por el mismo Jesús, vivió en aquella celda en rigurosa penitencia durante 46 años.
No sólo por sus dones taumatúrgicos sino por su vida santa, fue tenido como santo por sus conciudadanos, hasta que fue aprobado su culto por el papa Pío VI en 1798, ya que la documentación sobre su beatificación se perdió. Su nombre está inserito en el “Propio de los Santos de la diócesis de Volterra” y su cuerpo está conservado en la iglesia parroquial de Montieri donde es venerado.



Lucía Bufalari de Rieti. Beata. M. 1350. Martirologio Romano: En Amelia, de la Umbría, beata Lucía Bufalari, virgen, hermana del beato Juan de Rieti, oblata de la Orden de San Agustín, ilustre por sus penitencias y por su celo en salvar almas.
Nació en Castel Porziano (Umbría, Italia); era hermana del beato Juan de Rieti. Como su hermano, Lucía ingresó como oblata en la Orden de los Ermitaños de San Agustín y llegó a ser priora del convento de Amelia. Fue insigne por su mortificación y celo de las almas en Amelia, Umbría. El pueblo empezó a invocarla en cuanto murió. Su culto fue confirmado en 1832. Se la invoca contra las posesiones diabólicas.



Roberto Sutton. Beato. M. 1587. Martirologio Romano: En la ciudad de Stafford, en Inglaterra, beato Roberto Sutton, presbítero y mártir, ahorcado en tiempo de Isabel I por su condición de sacerdote.
Nació en Burton y murió en Stafford, Leicesthershire-Clerkenwell. No debe ser confundido con su homónimo, Robert Sutton, laico, también beato, cuya memoria celebramos el 5 de octubre. El de hoy nació en Burton-on-Trent, e hizo carrera en el protestantismo, llegando a ser Rector de Lutterworth, Leicestershire, en 1571. Pero se convirtió al catolicismo gracias a un hermano suyo menor, William, que luego fue sacerdote jesuita.

Con su hermano también más joven, Abraham, llegó a Douai en 1576, donde fue ordenado sacerdote en febrero del siguiente año. Volvió a Inglaterra el 19 de marzo de 1578. Fue arrestado en Stafford, y condenado por ser sacerdote. Fue descuartizado en 1588 estando aun con vida, y al cabo de un año algunos católicos consiguieron rescatar reliquias de su cuerpo; se encontraron intactos el dedo índice y el pulgar. Abraham Sutton envió al Padre John Gerard el pulgar, que se encuentra ahora en el Stonyhurst College. Fue beatificado el 22 de noviembre de 1987 por SS. Juan Pablo II.


Felipe Hernández Martínez, Zacarías Abadía Buesa y Jaime Ortíz Alzueta. Beatos. M. 1936. Martirologio Romano: En Barcelona siempre en España, beatos Felipe Hernández Martínez, Zacarías Abadía Buesa y Jaime Ortíz Alzueta, religiosos de la Sociedad Salesiana y mártires, que padecieron el martirio siempre en la misma persecución.

Felipe nació en Villena, Valencia en 1913. Salesiano en 1930, se mostró dinámico y alegre en su trienio pedagógico realizado en Ciudadela. Terminado su primer año de teología en Madrid y destinado a Sarriá, Barcelona. Fue fusilado en Barcelona durante la guerra civil.

Zacarías nació en Almuniente, Huesca en 1913. Salesiano desde 1930. Habían acabado su trienio pedagógico en Sarriá, donde habían brillado su sacrificio y sus dotes literarias. Mártir en Barcelona.
Jaime nació en Pamplona en 1913. Habiendo empezado a trabajar, regresó al Colegio porque quiso hacerse salesiano para educar cristianamente a los futuros obreros. Profesó en 1932, se perfeccionó en Mecénica cerca de Turín, asistió a la Canonización de Don Bosco, y fue destinado a Sarriá. Coadjutor salesiano. Mártir en Barcelona.

Joaquín Villanova Camallonga. Beato. (1888-1936). Martirologio Romano: En Olleria, pueblo de la provincia de Valencia, en España, beato Joaquín Vilanova Camallonga, presbítero y mártir, que en tiempo de persecución contra la fe consiguió la gloria celestial.
Nació en Onteniente, Valencia. Desde niño mostró inclinación al sacerdocio. Ingresó en el Colegio de Vocaciones. Tuvo una hermana religiosa. Ordenado en 1920, fue destinado a Quatretondeta y después a Ibi, donde destacó por su bondad y espíritu de servicio, siendo muy querido por todo el pueblo.Coadjutor de Ibi, Alicante. Fue fusilado por los republicanos en Ibi por ser sacerdote.

Modesto Vegas Vegas. Beato. (1912-1936). Martirologio Romano: En el pueblo de Llisà, cerca de Barcelona, en España también, beato Modesto Vegas Vegas, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártir, que derramó su sangre por Cristo durante la misma persecución.
Nació en La Serna (Palencia). Ingresó en el convento de los franciscanos de Granollers muy joven e hizo los estudios eclesiásticos en Italia, donde recibió la ordenación sacerdotal en 1934. Su breve actividad apostólica se desarroló en Granollers sobre todo en el ejercicio del ministerio de la predicación y del confesonario. Martirizado en Lliçá d'Amunt, Barcelona. Fue beatificado el 11 de marzo de 2001, por san Juan Pablo II, con el grupo de 233 mártires de la persecución religiosa en España.
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