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Santoral del 15 de Noviembre

SAN ALBERTO MAGNO, Obispo, Confesor y Doctor de la IglesiaAlberto Magno, Santo Doctor de la Iglesia
Eugenio de Toledo, Santo Obispo y mártir
Leopoldo de Austria, Santo Príncipe
María de la Pasión, Beata Religiosa fundadora
José Mkasa Balikuddembé, Santo Mártir
San Alberto Magno, doctor de la Iglesia, 1303
San Eugenio, ob. de Toledo, discípulo de San Dionisio Areopagita, mártir
Beata María de la Pasión (1839-1904). Fundadora de las Franciscanas Misioneras de María

SAN ALBERTO MAGNO
Patrono de estudiantes de teología; filósofos; estudiantes en general; técnicos médicos; científicos; ciencias naturales.
Vosotros sois el cuerpo de Cristo
y miembros unos de otros.
(1 Corintios 12, 27)

Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia
n. hacia el año 1206 en Lauingen, Baviera;
† 15 de noviembre de 1280 en Colonia, Prusia

Habiendo entrado en la Orden de Santo Domingo, en sus comienzos entonces, San Alberto perseveró en ella a pesar de la oposición de su familia. Fue dedicado a los estudios y a la enseñanza de la filosofía y de la teología, en las que se distinguió como uno de los más grandes espíritus de su siglo y como maestro de Santo Tomás de Aquino. Obligado por el Papa a aceptar, en 1260, el obispado de Ratisbona, pronto obtuvo su relevo para poder retomar sus lecciones. En el concilio de Lyon, en 1274, empleó toda su influencia para restablecer la unión con los griegos cismáticos. Murió a edad muy avanzada, el 15 de noviembre de 1280.


MEDITACIÓN  SOBRE LA VIDA ACTIVA Y
SOBRE LA VIDA CONTEMPLATIVA

I. Todos los fieles componen un cuerpo cuya cabeza es Jesucristo; es menester, pues, que los miembros tengan oficios diferentes. ¡Cuán dulce es no tener comercio con las creaturas y conversar sólo con Dios! Es hacer en la tierra lo que los Ángeles y los santos hacen en el cielo. Si nuestra alma no busca ni ama sino a su Creador, en quien encuentra encantos infinitos, las creaturas no ejercen ya atractivo sobre ella. Señor, atraed mi alma a Vos, desembarazadme de tantos inútiles cuidados que me impiden platicar con Vos.

II. La caridad, la obediencia y tu posición no te permiten llevar una vida puramente contemplativa con Magdalena; es preciso vivir una vida activa con Marta. Tienes más ocasiones de caer en los lazos del demonio; mantente, pues, en guardia. No imites a los malos con los cuales vives; conviértelos si puedes. Entre las creaturas, conserva la unión de tu corazón con Dios. Realiza, a imitación de los santos, obras de misericordia; alivia a tu prójimo por amor a Jesucristo; considéralo en la persona de aquéllos con quienes estás en relación; entonces les prestarás todos los buenos oficios, sin esfuerzo y sin peligro para ti; las creaturas elevarán tu corazón a Dios.

III. Une los ejercicios de la vida contemplativa con las ocupaciones de la vida activa, de modo que la una no impida a la otra. Cumple todos los deberes de cortesía y de caridad que los compromisos del mundo te imponen, Dios lo quiere; pero evita todas las conversaciones inútiles, y administra tu tiempo de manera que te quede el suficiente para conversar con Dios. Es la vida que Jesucristo llevó en la tierra. ¡ Ay! ¿qué hacen los cristianos? ¡Dan a los negocios del mundo todas las horas del día, y no reservan ni un momento para pensar en Dios y en su salvación! Nos traicionamos a nosotros mismos entregándonos por entero a lo que no puede seguirnos a la otra vida (San Juan Crisóstomo).

La práctica de las buenas obras.
Orad por los profesores de teología.

ORACIÓN

Oh Dios, que hicisteis grande al bienaventurado Alberto, vuestro pontífice y doctor, en la sumisión de la sabiduría humana a la fe divina, concedednos que nos adhiramos a su enseñanza y gocemos así en el cielo de la luz perfecta.
Por J. C. N. S.

Martirologio Romano (1956) 15 de noviembre 



San ALBERTO "Magno". (1193/1206 - 1280). Doctor de la Iglesia.

Martirologio Romano: San Alberto, apellidado "Magno", obispo y doctor en Iglesia, que ingresó en la Orden de Predicadores en París, enseñó de palabra y en sus escritos las disciplinas filosóficas y divinas, y fue maestro de santo Tomás de Aquino, uniendo maravillosamente la sabiduría de los santos con la ciencias humanas y naturales. Después se vio obligado a aceptar la sede episcopal de Ratisbona, esforzándose asiduamente en fortalecer la paz entre los pueblos, pero al cabo de un año prefirió la pobreza de la Orden a toda clase de honores y murió santamente en Colonia, en la Lotaringia Germánica

Primogénito del conde de Bollstad, nació en Launingen, diócesis de Augsburgo. A los 16 años fue a la universidad de Padua, donde conoció al beato Jordán de Sajonia, entonces Maestro general de los dominicos, que había dicho al verle: "Que pena  que un cuerpo tan bello, y un alma tan bien formada fueran a entrar en el Infierno". Una enfermedad le llevó a hacer voto de ingresar en la Orden dominicana si se curaba. Cuando sanó y después de algunas dudas ingresó, en 1223, en el noviciado de Bolonia. El beato Jordán escribió a la boloñesa la beata Diana D’Andalo diciéndole que había logrado pescar a diez estudiantes durante su predicación, "entre ellos a dos teutones, y uno de éstos tenía muchas rentas y era verdaderamente noble de cuerpo y espíritu". 
Trasladado a Padua, recibió, en 1228, el hábito de los predicadores de manos del Maestro general (Jordán de Sajonia). Enviado a Colonia (1229), punto de encuentro de las grandes vías de comunicación de los pueblos del noreste de Europa, Alberto supo ambientarse en la problemática de adaptar las teorías de Aristóteles y Averroes (condenadas en 1231 por Gregorio IX, en favor del pensamiento platónico-agustiniano) al pensamiento cristiano, tratando de utilizar también la especulación judía de Moisés Maimónides. También enseñó en diversos centros de Alemania (Hildesheim, Friburgo de Brisgovia, Ratisbona, Estrasburgo) y por fin en París en 1245, donde impartió clases magistrales, que, dada la gran asistencia de público, tuvieron que trasladarse al aire libre. Aquí tuvo como discípulo, en 1248, a santo Tomás de Aquino. Se dice que elogió a santo Tomás con estas palabras: "Ahora, hijo mío, tú eres un clérigo (o estudioso) mejor que yo". Así, de 1240 a 1248, pudo acumular una información enciclopédica a la que le inclinaba su genio, encontrando no pocas oposiciones por su tendencia aristotélica. El doctor "in sacra pagina" (como se decía entonces para la teología) llegó a rector del Estudio general de Colonia, e intervino, en 1252, para oponerse a la opresión feudal del arzobispo en favor de su ciudad. De 1252 a 1257, fue provincial de la provincia teutona, consiguiendo armonizar las dos tendencias más opuestas en la naciente orden, a saber: ascetismo y estudios. 
En 1256, en la corte pontificia, ante Alejandro IV en Anagni, defendió con san Buenaventura, la causa de las ordenes mendicantes contra los ataques de Guillermo de Sant'Amore, adalid de los seculares que se veían amenazados por la competencia desleal de los mendicantes en las cátedras doctorales, porque éstos no habrían podido conciliar estudio y pobreza (según esta teoría, el clero regular era un verdadero peligro porque no cobraban por enseñar).
En 1260, Alberto tuvo que aceptar, a los 67 años, por orden del papa Alejandro IV, el obispado de Ratisbona (también se opuso a su nombramiento el general de los dominicos el beato Humberto de Romans), donde se reveló como obispo celoso, caritativo y austero. Pero dos años después, dimitió y aceptó ir a predicar la Cruzada a los países de lengua alemana: Alemania, Bohemia, Würzburg y Estrasburgo. La Cruzada era considerada necesaria después de que los sarracenos volvieran a apoderarse de Jerusalén (1244) y que la expedición de san Luis IX (1245) resultara poco eficaz. Tras la muerte del papa, Urbano IV, en 1264, volvió a Colonia, donde reinició la enseñanza y logró hacer retirar el interdicto conminado por el legado del papa Clemente IV sobre la ciudad. Estuvo en el concilio de Lyon, en la que se logró momentáneamente la unidad con los ortodoxos griegos. 
Antes de morir tuvo una trombosis que le privó de la razón intelectual y que le hizo sufrir. Pero a pesar de todo, a los 85 años, se enteró que la Universidad de Paris, quería condenar las doctrinas de santo Tomás de Aquino, muerto hacía poco. Y emprendió un largo viaje para defender la memoria de su discípulo, aunque sabía que no podía intelectualmente ya que perdió la capacidad de razonar, pero bastó su presencia, para que se reconociese públicamente que la razón le asistía. Murió en Colonia después de hacer testamento. En el dejaba todo para la beneficencia y sus libros para los dominicos de Colonia. 
Alberto abrió el camino a la escolástica; luego contribuyó con clarividencia a reconocer en las ciencias un medio eficaz para hacer vanas ciertas imaginaciones especulativas que se confundían a menudo con la Teología, considerando las artes liberales indispensables también para el estudio de la Escritura. Precisamente por la convicción de que entre ciencia y fe hay distinción, pero no contradicción, Alberto no renunció a ninguna observación o experimentación; tanto que se le tomó por alquimista o por mago que se dedicaba a las ciencias ocultas, lo que retardó su canonización. Su obra completa ocupa cincuenta volúmenes. Entre ellas destacamos los comentarios a los “Cuatro libros de Sentencias” de Pedro Lombardo; “Suma de Teología”; “Suma de las criaturas”; “Del Cuerpo de Cristo”; “Del misterio de la misa”; “De la perfección de la vida espiritual”; “Mariale” o “Sobre el Evangelio”. Fue el primero que comentó a Aristóteles, e hizo que comenzara a ser conocido en Occidente. De sus contemporáneos recibió el titulo de “Doctor universalis”. MEMORIA FACULTATIVA. 

San LEOPOLDO III DE AUSTRIA (o IV) "el Bueno". (c.1073 - 1136).

Martirologio Romano: En el cenobio de Klosterneuburg, en Austria, sepultura de san Leopoldo, príncipe de esa provincia, a quien se honró, aún en vida, con el sobrenombre de «Piadoso», pues fue siempre obrador de la paz y amigo de los pobres y del clero.

Nació en Melk (Austria), y era hijo de Leopoldo II y de Ita, y fue educado por el monje san Altmann, obispo de Passau. Era nieto del emperador Enrique III. Sucedió en 1095 a su padre como IV Margrave de Austria y casó con una noble mujer cuyo nombre desconocemos, y parece que enviudó y volvió a casarse en 1106 con Inés, hija de Enrique IV, de la cual tuvo 18 hijos, uno de los cuales, Otón es beato. 
Su primera preocupación fue: apoyar los derechos de la Iglesia; promover la reforma del espíritu religioso y las costumbres eclesiásticas. Sostuvo al papado en la lucha de las investiduras, y estuvo entre los firmantes del concordato de Worms que puso paz entre la Iglesia y el Imperio. 
Su vida privada, como la de su mujer, fue digna de un asceta. Los 40 años de su gobierno fueron justos y prósperos, aunque tuviera que guerrear con los húngaros. Desde el punto de vista de la política interna, bajo su gobierno se llegó a una primera ampliación de la soberanía territorial: aumentó sus derechos de propiedad y de soberanía y se dedicó a la expansión territorial, en particular al norte del Danubio. En 1111, siendo margrave de Austria erigió la abadía benedictina de Nuestra Señora de Mariazell, que es el más famoso santuario mariano de Austria, y en 1127, el monasterio cisterciense de Heiligenkreuz, no lejos de Viena, y otro agustino en Klosterneuburg, en el que fue enterrado. 
También hay que destacar que en su política eclesiástica trató de salvaguardar los antiguos derechos señoriales sobre las iglesias privadas, incluso contra el obispo Reginmaro de Passau, sin importarle enfrentarse a los nobles fundadores de los monasterios. Sólo al final de su vida se mostró conciliador cuando renunció a los diezmos eclesiásticos de 30 parroquias que hasta entonces habían sido de su competencia. En 1125, fue elegido emperador de Alemania a la muerte de Enrique V, pero renunció. Murió en Viena, después de una partida caza. Patrón de Austria inferior. 

Beatos HUGO FARINGDON, JUAN EYNON y JUAN RUGG. M. 1539.

Martirologio Romano: En Reading en Inglaterra, beatos mártires Hugo Faringdon o Cook, abad de la Orden de San Benito, Juan Eynon y Juan Rugg, sacerdotes, que, acusados de traición por ser tenaces opositores a las reivindicaciones del primado de la Iglesia del rey Enrique VIII, murieron ahorcados y descuartizados con la espada delante del monasterio

Suele atribuirse al beato Hugo el apellido de Faringdon porque nació ahí. Su verdadero apellido era Cook. El beato ingresó en el monasterio de Reading, donde ejercía el cargo de subcamarlengo cuando fue elegido abad en 1520. La abadía era importante puesto que incluía una curul en la Cámara de los Lores, y quien la ocupaba era magistrado condal. 
 El beato mantuvo la disciplina en su monasterio y "no podía soportar" a los predicadores de las nuevas doctrinas, a quienes calificaba de "herejes y hombres sin escrúpulos". Sin embargo, cuando empezó a ejercer el cargo de abad, estaba en muy buenos términos con Enrique VIII, tal vez en demasiado buenos términos. En efecto, el rey fue a visitarle y le llamó "mi propio abad". La cosa no paró ahí, sino que el abad llegó incluso a firmar una petición a Clemente VII para que anulase el matrimonio de Enrique. En 1536, firmó los artículos de fe de la Convocatoria, que reconocían virtualmente la supremacía regia sobre la Iglesia de Inglaterra. Todavía en 1537, gozaba el abad del favor del rey, puesto que tomó parte muy prominente en los funerales de la reina Juana Seymour en Windsor. Algunas semanas más tarde, ofendió al monarca, al informar a Cromwell y al abad del vecino monasterio de Abingdon, que corría el rumor de que el rey había muerto. Una comisión le juzgó y le puso en libertad.
 En 1539, fueron suprimidos los grandes monasterios. Todo el mundo sabía que el abad de Reading no estaba dispuesto a entregar el suyo. En efecto, al fin del verano, el P. Hugo fue confinado en la torre de Londres, con el cargo traición. Como sucede en el caso del beato Ricardo Whiting, no sabemos en qué términos fue formulada la sentencia; sin embargo, debió aludir indudablemente a la  negación de la supremacía regia, ya que el beato Hugo habló claramente sobre la cuestión en el cadalso, diciendo que la supremacía de la Santa Sede en lo espiritual era "creencia común de aquellos que mayor derecho tienen a de clarar la verdadera doctrina de la Iglesia en Inglaterra". La ejecución se llevó a cabo frente a la puerta de la abadía de Reading, el mismo día en que fueron martirizados los monjes de Glastonbury.

Beatos RICARDO WHITING, ROGERIO JAMES y JUAN THORNE. (d.1460-1539).

Martirologio Romano: En Glastonbury en Inglaterra, beatos mártires Ricardo Whiting, abad, Rogerio James y Juan Thorne, sacerdotes de la Orden de San Benito, que, con la falsa acusación de traición o de sacrilegio, fueron consignados bajo el mismo rey a los mismos suplicios

Ricardo nació en Wrington de Somerset. Se educó en la Universidad de Cambridge, donde obtuvo el grado de maestro en artes en 1483. En 1505, volvió a la Universidad a doctorarse en Teología. Probablemente para entonces ya era monje. Recibió la ordenación sacerdotal en Wells, en 1501 y, durante algunos años, ejerció en el monasterio el cargo de camarlengo. En 1525, a la muerte del abad Bere, la comunidad pidió al cardenal Wolsey que nombrase un substituto. El cardenal eligió a Ricardo Whiting: "monje devoto e intachable, hombre discreto y prudente y sacerdote de gran saber y virtud." Uno de los que firmaron el “Iramiento” fue santo Tomás Moro.
 
El beato gobernó en paz durante diez años. En 1534, se exigió a los monjes que firmasen el Acta de supremacía, en la que se afirmaba que el rey era el jefe de la Iglesia en Inglatrra. A excepción de Moro, Juan Fisher, los cartujos y los franciscanos observantes, muy pocos se habían opuesto hasta entonces al juramento. Así pues, el P. Ricardo y sus monjes lo firmaron tranquilamente. Al año guiente, los agentes reales visitaron el monasterio de Glastonbury. En su informe declararon (no sin lamentarlo) que en el monasterio reinaba tal orden que no se podía acusar de nada a los monjes. A éstos dijeron que no se estaba tramando nada contra ellos. Al año siguiente, fueron suprimidos los monasterios menores. 
En 1539, fueron suprimidos también los monasterios mayores, excepto el de Glastonbury, en Somerset. En septiembre de ese año, se presentaron nuevamente los agentes del rey. Confiscaron en el monasterio varios documentos comprometedores (un libro contra el divorcio del rey, varias bulas pontificias y una vida de santo Tomás Becket), e interrogaron al abad. Ricardo se negó a renunciar a su cargo y manifestó "su traidora e infame opinión sobre Su Majestad y sus herederos". Por ello fue encarcelado en la Torre de Londres. El agente Layton envió a Cromwell un "libro de pruebas" de "diversas y numerosas traiciones" cometidas por el abad. Lo cierto es que, después de leerlo, Cromwell apuntó en sus "Recuerdos": "Además, hacer que el abad de Glaston sea juzgado y ejecutado en Glaston" (como se ve, el poder ejecutivo se adelantaba al judicial). El desarrollo de los acontecimientos es bastante incierto. No sabemos si Ricardo Whiting fue juzgado en Londres, en Wells, o en ambos sitios. Lo cierto es que fue condenado a muerte. Generalmrnte se supone que el abad fue condenado por delito de alta traición (en ese caso, tenía derecho a ser juzgado por sus iguales, es decir por los pares del reino). Los documentos que se conservan indican que el crimen de que se le acusó fue haber negado la supremacía del rey.
 El beato Ricardo llegó escoltado a Wells, el viernes 14 de noviembrr de 1539. Al día siguiente, se le trasladó apresuradamente a Glastonhury. Ahí se le negó el permiso de ir a despedirse de su comunidad. Los guardias le trasportaron en una carreta a la cima de Tor, colina de unos 180 metros de altura, desde la que se domina la ciudad. Ahí, junto a la torre de la capilla de San Miguel, el anciano, que estaba "muy débil y enfermo", sufrió los horrores de la horca y el desentrañamiento. Antes del anochecer, se colocó su cabeza sobre la puerta del monasterio. El cuerpo, dividido en cuatro partes, fue enviado a Wells, Bridgewater, Ilchester y Rath. Después del abad, dos de los monjes sufrieron idéntico martirio. Fueron éstos Juan Thorne, tesorero de la iglesia de la abadía, y Rogerio James, sacristán. Su "delito", al que se calificó de "sacrilegio", consistió en esconder algunos tesoros de la iglesia para salvarlos de las manos del rey. Es probable que el beato Ricardo haya sido acusado de lo mismo. El pueblode Somerset veneró durante mucho tiempo la memoria del santo abad. 

Beata LUCÍA BROCCADELLI. (1476-1544).

Martirologio Romano: En Ferrara, de la Emilia, beata Lucía Brocadelli, religiosa, que, tanto en el matrimonio como en el monasterio de la Tercera Orden de Santo Domingo, sobrellevó con paciencia muchos dolores y vejaciones.

Nació en Narni (Umbría), desde su nacimiento fue favorecida de gracias celestiales. A los 4 años toda su alegría era entretenerse con una imagen del Niño Jesús que ella llamaba su “Cristarello”. A los 12 años hizo voto de virginidad perpétua. Después de que sus parientes, mediante la violencia, le impusieran un matrimonio no deseado y por consejo de María y de su confesor, aceptó casarse con un joven noble, que respetó el voto de Lucía, aunque puso a prueba su virtud. Durante 5 años Lucía vivió en la casa conyugal entre lágrimas, oración y penitencia, hasta que obtuvo de su marido la separación matrimonial. El esposo ingresó en los franciscanos y ella obtuvo el permiso de hacerse Terciaria dominica en Viterbo, donde recibió los estigmas. 
En el 1499, por voluntad del Duque de Ferrara, que la tenía como una santa, y por orden del Pontífice, fue a Ferrara para fundar un monasterio de la Tercera Orden y fue elegida primera priora del convento. Muerto el Duque, algunas religiosas, llenas de envidia, consiguieron que a Lucía se le quitara cualquier privilegio y por ello fue depuesta; fue tratada con crueldad por su sucesora y olvidada de todos; así vivió durante 39 años, sin lamentarse jamás de su desgracia. Sus reliquias se conservan en la catedral de Ferrara.

Santos ROQUE GONZÁLEZ DE SANTA CRUZ y ALFONSO RODRÍGUEZ DE OLMEDO. M. 1628.

Martirologio Romano: En la localidad de Caaró en Paraguay, santos Roque González y Alfonso Rodríguez, sacerdotes de la Compañía de Jesús y mártires, que acercaron a Cristo a las deseosas poblaciones indígenas fundando pueblos llamados reducciones, en los que el trabajo y la vida social se conjugaban libremente con los valores del cristianismo, y por estos fueron ejecutados en una emboscada por el sicario de un brujo

Roque nació en Asunción del Paraguay y era hijo de padres españoles. Fue ordenado sacerdote secular, dentro de un primer grupo de sacerdotes nativos en el Río de la Plata en 1599. 
Su primera misión la realizó con un grupo de indígenas, pero tuvo que abandonar este puesto, ya que su familia se opuso (su hermano Francisco González de Santa Cruz, estaba casado con la hija de Hernandarias, gobernador del Río de la Plata). Fue párroco de la catedral de la Asunción, donde se distinguió como sacerdote ejemplar en los nueve años que ejercitó este ministerio, no dejándose llevar por intereses económicos y no mostrando aspiración alguna a las dignidades eclesiásticas, preocupándose mucho por los pobres y por los indios, cuya lengua, el guaraní, aprendió apara poder evangelizarlos mejor. El obispo Reginaldo de Lizárraga le nombró provisor y vicario general del obispado, pero viendo que su vocación hacia los indios, estaba en peligro, decidió hacerse jesuita en 1609. 
Su gran labor misionera se inició cuando fue destinado a trabajar en la misión de "San Ignacio de Loyola" (actual capital del departamento de Misiones en el Paraguay), donde se comprometerá con la defensa de los más débiles. Durante 14 años fundó 11 pueblos (tenía el apoyo de su hermano que era Teniente General y Gobernador de Asunción), iniciando la política de las “reducciones”, donde los indios aprendieron a cultivar la tierra, cuidar de los rebaños y muchos otros oficios útiles. Había captado la psicología del guaraní, y supo aprovecharla, estimulando la formación de un tipo de república guaraní. Fue nombrado superior de las misiones del río Paraná. Llegó a lugares donde todavía no había estado el hombre blanco. Fundó reducciones como las de Yatapua, Santa Ana y Yaguapoa. Nada pudo frenar su impulso misionero. Ciudades como Posadas, Concepción y Encarnación brotaron al calor humano de las reducciones. Murió mártir en el Paraguay. 

Alfonso nació en Zamora. Hijo de Gonzalo Rodríguez y María de Olmedo, formaban una familia acomodada. Con 16 años pidió, en Salamanca, el ingreso en la Compañía de Jesús. Hizo su noviciado en Simancas y Villagarcía de Campos (Valladolid), aquí conoció a Juan Eusebio Nierenberg, que luego escribiría su vida y su martirio. Tras sus primeros votos religiosos en 1616, se dispuso a realizar humanidades en Pamplona, el ejemplo y los relatos sobre la vida de los jesuitas en Paraguay, por un compañero que había estado allí, despertaron su vocación misionera. 
Salió de Lisboa en 1616 con un grupo de 35 misioneros para el Brasil. Allí le acompañó san Juan del Castillo. Después de una larga travesía, siguieron su navegación hacia Buenos Aires y luego hacia la ciudad de Córdoba en Argentina donde realizó sus estudios filosóficos y teológicos y enseñaron en Córdoba y Concepción; los últimos años  antes de la ordenación (1624), y pensando en sus destinos futuros, estudiaron la lengua guaraní. En 1627, ya sacerdotes, son destinados por sus superiores a trabajar en la misión del Paraguay. Alfonso fue destinado primero a Asunción, entonces capital de la gobernación del Río de la Plata, extensa zona que incluía, junto al Paraguay de hoy, varios territorios de las actuales Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay. Su primer apostolado lo tuvo entre las tribus guaycurúes, cuya lengua aprendió. Luego marchó con los guaraníes en la reducción de San Ignacio, primera de las jesuíticas. Poco después, fue a Concepción de Itapúa, junto al río Paraná, (reducción fundada por Roque González) que era la más central, donde volvió a coincidir con san Juan del Castillo. Luego junto con san Roque González, fundó la reducción de Todos los Santos en Caaró donde murió mártir, por obra de unos indígenas instigados por un cacique local. 

San JOSÉ MUKASA BALIKUNDEMBÉ. (c.1860 - 1886).

Martirologio Romano: En Mengo, lugar de Uganda, san José Mukasa Balikudembé, mártir, que estando al frente del palacio real, recibido el bautismo ganó a muchos jóvenes para Cristo y defendió a los niños de la corte de las pasiones viciosas del rey Mwenga, y, debido a esto, el rey, enfurecido, ordenó degollarle a los veinticinco años de edad.

Natural de Kampala, tenía 26 años y pertenecía al clan Kayozi. Por su amigo san Andrés Kaggwa, llegó a la fe cristiana y se bautizó en 1882, siendo uno de los primeros catecúmenos de la misión. Como mayordomo del rey Mwanga de Uganda procuró, desde su cargo, servir a todos y no perjudicar a nadie, siendo muy generoso con los necesitados. 
Advirtió al rey de la conjura de su primer ministro, lo que le granjeó el odio de éste y no paró de convencer al rey que era interés de la corona la muerte del mayordomo. José afeó al rey el asesinato del obispo anglicano Hannington; también defendió a los pajes de la casa real de caer en los vicios del rey.
 El rey ordenó su muerte y cuando fueron a matarlo, se negó a ser atado, pues dijo que no pensaba huir, y caminó con paso firme hasta el lugar del suplicio y fue decapitado en Kampala, y sus restos fueron quemados. Antes de morir le dijo al verdugo: “Tu dirés a Mwanga de parte mía que me ha hecho morir sin razón, pero que le perdono. Mientras tanto dile que se arrepienta, pues de lo contrario yo le acusaré ante el tribunal de Dios”. Mwanga cuando recibió el aviso fue demasiado tarde, pues ordenó que se le conmutase la pena por la prisión, pero ya había sido decapitado. Fue la primera víctima de la persecución.


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