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Santoral del 9 de Diciembre

SANTA LEOCADIA, Virgen y Mártir INDICE

San Juan Diego Cuauhtlatoatzain, laico
Santa Leocadia, virgen y mártir
Santa Gorgonia, madre de familia
Beato Liborio Wagner, presbítero y mártir
San Pedro Fourier, presbítero y fundador
Beato Bernardo María de Jesús Silvestrelli, religioso presbítero
Beatos Ricardo de los Ríos Fabregat, Julián Rodríguez Sánchez y José Giménez López, presbíteros y mártires





SANTA LEOCADIA, Virgen y Mártir

† hacia el año 304 en Toledo, España
Cristo padeció por nosotros, dándonos ejemplo,
a fin de que sigáis sus huellas.
(1 Pedro 2, 21)

Santa Leocadia, hija de una de las casas más ilustres de Toledo, fue condenada por el gobernador Daciano, en el reinado de Diocleciano, a ser azotada porque era cristiana. Después de ello se la arrojó en una prisión para todo el resto de sus días. Entró en ella diciendo que ese lugar le sería más agradable que los palacios más bellos del mundo. Habiendo sabido que la persecución duraba siempre, pidió a Dios morir. Su oración fue escuchada: murió besando la cruz que había trazado en los muros de su prisión, hacia el año 304.

MEDITACIÓN SOBRE EL AMOR DE JESUCRISTO

I. Para prepararte a la Natividad de Jesús, debes pensar de vez en cuando en el amor que tuvo Él para nosotros. Su amor, según dicho de San Bernardo, ha sido tierno, fuerte y sabio. Nos ha amado tiernamente, se han conmovido sus entrañas a la vista de nuestras miserias; ¿le pagas tú con la misma moneda? ¡Ah! ¡soy insensible para con Vos, Salvador mío; os veo transido de frío en el pesebre y mi corazón no se conmueve!

II. El amor de Jesús ha sido fuerte. Para hacerme bien, soportó los suplicios más crueles; sufrió la muerte misma. Y yo, mi Divino Jesús, yo os amo cuando nada hay que sufrir, pero ante la menor dificultad ¡me niego! y sin embargo, ¿qué cosa hay más fácil que amaros? No todo el mundo puede ayunar, velar o hacer limosna; pero todo el mundo puede amar a Dios. Para esto no hay necesidad de ser sabio, de tener salud ni ingenio: basta tener corazón. ¿Qué cosa más dulce que amar a un objeto infinitamente amable?

III. Jesús nos ha amado sabiamente, mostrándonos el camino del paraíso. Nos ha amado para la eternidad; así, no se apena por procurarte las comodidades de esta vida. ¿Amas tú de este modo? Es odiarse amar los placeres; es amar santa y sabiamente al cuerpo y al alma, rehusarles los placeres criminales que deben hacerlos desgraciados para siempre. Amas a tus riquezas, a tus padres, a tus amigos; amas todo lo que posees ¡y no sabes amarte a ti mismo! Sé tú más querido para ti mismo que tus bienes (San Euquerio).

El amor de Jesús.
Orad por vuestros amigos.

ORACIÓN

Señor, que la bienaventurada Leocadia virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, ella que siempre os fue agradable por el mérito de su castidad y por su valor en confesar vuestro Nombre. Por J. C. N. S.


San Juan Diego Cuauhtlatoatzain, laico
fecha: 9 de diciembre
n.: 1474 - †: 1548 - país: México
canonización: Conf. Culto: Juan Pablo II 6 may 1990 - C: Juan Pablo II 31 jul 2002
hagiografía: Vaticano
San Juan Diego Cuauhtlatoatzain, de la estirpe indígena nativa, varón provisto de una fe purísima, de humildad y de fervor, que logró que se construyera un santuario en honor de la Bienaventurada María Virgen de Guadalupe en la colina de Tepeyac, en la ciudad de México, lugar donde se le había aparecido la Madre de Dios. Hoy es la memoria litúrgica, que evoca la fecha de la primera aparición de la Virgen, la fecha de su muerte es el 30 de mayo.
refieren a este santo: Beatos Cristóbal, Antonio y Juan
oración:

Oh Dios, que por medio del bienaventurado Juan Diego manifestaste a tu pueblo el amor de la Santísima Virgen María, concédenos, por su intercesión, que, obedientes a las recomendaciones de nuestra Madre de Guadalupe, podamos cumplir siempre tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).

San Juan Diego, que en 1990 SS. Juan Pablo II llamó «el confidente de la dulce Señora del Tepeyac», según una tradición bien documentada nació en 1474 en Cuauhtitlán, entonces reino de Texcoco, perteneciente a la etnia de los chichimecas. Se llamaba Cuauhtlatoatzin, que en su lengua materna significaba «Águila que habla», o «El que habla con un águila». Ya adulto y padre de familia, atraído por la doctrina de los PP. Franciscanos llegados a México en 1524, recibió el bautismo junto con su esposa María Lucía. Celebrado el matrimonio cristiano, vivió castamente hasta la muerte de su esposa, fallecida en 1529. Hombre de fe, fue coherente con sus obligaciones bautismales, nutriendo regularmente su unión con Dios mediante la eucaristía y el estudio del catecismo.

El 9 de diciembre de 1531, mientras se dirigía a pie a Tlatelolco, en un lugar denominado Tepeyac, tuvo una aparición de María Santísima, que se le presentó como «la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios». La Virgen le encargó que en su nombre pidiese al Obispo capitalino, el franciscano Juan de Zumárraga, la construcción de una iglesia en el lugar de la aparición. Y como el Obispo no aceptase la idea, la Virgen le pidió que insistiese. Al día siguiente, domingo, Juan Diego volvió a encontrar al Prelado, quien lo examinó en la doctrina cristiana y le pidió pruebas objetivas en confirmación del prodigio.

El 12 de diciembre, martes, mientras el santo se dirigía de nuevo a la Ciudad, la Virgen se le volvió a presentar y le consoló, invitándole a subir hasta la cima de la colina de Tepeyac para recoger flores y traérselas a ella. No obstante la fría estación invernal y la aridez del lugar, Juan Diego encontró unas flores muy hermosas. Una vez recogidas las colocó en su «tilma» y se las llevó a la Virgen, que le mandó presentarlas al Sr. Obispo como prueba de veracidad. Una vez ante el obispo el Beato abrió su «tilma» y dejó caer las flores, mientras en el tejido apareció, inexplicablemente impresa, la imagen de la Virgen de Guadalupe, que desde aquel momento se convirtió en el corazón espiritual de la Iglesia en México.

El santo, movido por una tierna y profunda devoción a la Madre de Dios, dejó los suyos, la casa, los bienes y su tierra y, con el permiso del Obispo, pasó a vivir en una pobre casa junto al templo de la «Señora del Cielo». Su preocupación era la limpieza de la capilla y la acogida de los peregrinos que visitaban el pequeño oratorio, hoy transformado en grandioso templo, símbolo elocuente de la devoción mariana de los mexicanos a la Virgen de Guadalupe.

En espíritu de pobreza y de vida humilde Juan Diego recorrió el camino de la santidad, dedicando mucho de su tiempo a la oración, a la contemplación y a la penitencia. Dócil a la autoridad eclesiástica, tres veces por semana recibía la Santísima Eucaristía. En la homilía que SS Juan Pablo II pronunció el 6 de mayo de 1990 en este Santuario con ocasión de la beatificación de Juan Diego, indicó cómo «las noticias que de él nos han llegado elogian sus virtudes cristianas: su fe simple [...], su confianza en Dios y en la Virgen; su caridad, su coherencia moral, su desprendimiento y su pobreza evangélica. Llevando una vida de eremita, aquí cerca de Tepeyac, fue ejemplo de humildad».

Juan Diego, laico fiel a la gracia divina, gozó de tan alta estima entre sus contemporáneos que éstos acostumbraban decir a sus hijos: «Que Dios os haga como Juan Diego». Rodeado de una sólida fama de santidad, murió en 1548. Su memoria, siempre unida al hecho de la aparición de la Virgen de Guadalupe, ha atravesado los siglos, alcanzando la entera América, Europa y Asia. Fuee canonizado por SS Juan Pablo II en la propia ciudad de México el 31 de julio de 2002.

Sobre el milagro de la Virgen la fuente principal es el «Nican mopohua», puesto por escrito en lengua nahuatl según el relato oral de Juan Diego. Sobre la vida del propio Juan Diego, la fuente es una investigación realizada en el siglo XVII (hacia 1660), llamada "Informaciones Jurídicas", en un proceso canónico sobre la cuestión dle culto de la Virgen de Guadalupe. Aunque no hay testimonios directos de Juan Diego, las tradiciones recogidas en las Informaciones Jurídicas provienen de testimonios orales de ancianos del pueblo que conocieron de manera casi directa al indio. Puede leerse con más detalle sobre estas investigaciones en la página de la Basílica de Ntra Sra. de Guadalupe. Sobre el milagro se podrá leer una narración detallada el día 12 de diciembre, memoria litúrgica de la Virgen de Guadalupe
Cuadro: Juan Diego con la imagen de la Virgen en su tilma, Jose de Ibarra, 1743.

fuente: Vaticano
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Santa Leocadia, virgen y mártir
fecha: 9 de diciembre
†: c. 304 - país: España
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Toledo, en España, santa Leocadia, virgen y mártir, insigne por la confesión de Cristo.

El poeta español Prudencio no menciona a santa Leocadia en sus himnos, que fueron escritos a fines del siglo IV. Pero consta que, a principios del siglo VII, había en Toledo una iglesia dedicada a la santa, de suerte que su culto es muy antiguo. Las actas del martirio son posteriores y poco fidedignas. Según esas actas, Leocadia era una joven toledana de alta alcurnia. Durante la persecución de Diocleciano, el cruel gobernador Daciano mandó torturar a Leocadia y la encarceló. En la prisión se enteró la joven del martirio de Santa Eulalia en Mérida y pidió a Dios que la juzgase digna de morir por Cristo. Dios escuchó su petición y Leocadia murió en la cárcel a consecuencia de las torturas que se le habían infligido.

En nuestro artículo sobre san Ildefonso, referimos una leyenda muy conocida relacionada con santa Leocadia. Esta mártir es la patrona principal de Toledo, donde hay tres iglesias que llevan su nombre y que según se dice, se hallan en los sitios donde la santa fue sepultada, donde estuvo presa y donde se levantaba su casa. En una de esas iglesias se realizaron la mayor parte de los concilios de Toledo; precisamente en el IV (633) la mártir es honrosamente mencionada. Sus reliquias fueron guardadas en aquella iglesia con gran respeto, hasta que, debido a las incursiones de los moros, fueron llevadas a Oviedo, y algunos años después a la abadía de San Guislain, cerca de Mons en Haynault. A instancias del rey Felipe II, fueron traídas nuevamente a Toledo con gran pompa, y el rey, su hijo Felipe, su hija Isabel, y la emperatriz María, su hermana, estuvieron presentes en la solemne recepción, el 26 de abril de 1589.

Las actas de Santa Leocadia, que no merecen crédito alguno, pueden verse en Florez, España Sagrada, vol. VI , pp. 315-317, y en La Fuente, Hist. Ecl. de España, vol. I (1873), pp. 335-337. Cf. Analecta Bollandiana, vol. XVII (1898), p. 119. No hay razón para dudar de la autenticidad del martirio. El nombre de la santa figura en el Hieronymianum el 13 de diciembre. Véase el comentario de Delehaye, p. 646, y Origines du culte des martyrs, p. 369, con las referencias bibliográficas que se encuentran allí. Artículo del Butler-Guinea con algunos añadidos provenientes de una más antigua edición.
fuente: «Vidas de los santos
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Santa Gorgonia, madre de familia
fecha: 9 de diciembre
n.: c. 300 - †: c. 370 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Nacianzo, de Capadocia, santa Gorgonia, madre de familia, que fue hija de santa Nonna y hermana de san Gregorio el Teólogo y de san Cesáreo. Fue el mismo Gregorio quien escribió sus virtudes.
refieren a este santo: San Gregorio de Nacianzo, Santa Nona

San Gregorio Nacianceno el Viejo y su esposa, santa Nona, tuvieron tres hijos: santa Gorgonia, san Gregorio Nazianceno y san Cesario, de los que Gorgonia era la mayor. Se casó y tuvo tres hijos, a los que dio una educación tan esmerada como la que había recibido. Gorgonia se repuso de dos graves enfermedades a base de confianza en Dios. Durante la primera, que sufrió como consecuencia de una de una seria caída, Gorgonia no permitió que la asistiese ningún médico. De la segunda enfermedad quedó curada al recibir la comunión. El hermano de la santa cuenta que, en cierta ocasión en que se hallaba enferma, Gorgonia fue a la iglesia durante la noche a buscar sobre el altar algunas migajas del Pan de los Ángeles, con la esperanza de obtener así la curación. Como se sabe, en aquélla época se usaba para los sagrados misterios el pan ordinario y así se hace todavía en muchas iglesia de Oriente:

Mi hermana Gorgonia era afligida de una enfermedad mortal, y los hombres versados en el arte de curar no tenían ya esperanzas. Entonces esta hermana muy amada se levante a media noche y se dirije a la iglesia: allí postrada ante el tabernáculo donde descansa Nuestro Señor Jesucristo por amor a nosotros le representa sus bondades, sus beneficios y los prodigios de su caridad:
«En otro tiempo -le decía- una pobre mujer atormentada por cruel enfermedad, toca la orla de vuestro manto y al instante queda curada. Y qué, mi amado Jesús, ¿se habrá disminuido vuestro poder? ¿vuestro Cuerpo todo tendría menos eficacia que la orla de vuestro vestido? ¿Vos que quisisteis enterneceros a la voz de la pobre Cananea, Jesús mío, serias insensible a mi súplica? ¿Vuestra bondad, vuestra ternura tan compasiva, no se moverá ya a curar a los enfermos? ¿Tendrá acaso límites la infinidad de vuestro poder, de vuestra bondad y de vuestro amor? Heme aquí postrada a los pies de vuestra inagotable misericordia, en presencia de este tabernáculo en donde habéis establecido vuestra morada en el exceso de vuestro amor a los hijos de los hombres. Pues bien: hago voto de no levantarme de aquí sin que me halláis curado.»
Terminada esta súplica, en la cual no se sabe que admirar más, si su fe tan viva o su encendido amor, Gorgonia se levanta: su petición había sido oída y estaba curada.

Santa Gorgonia fue siempre muy amante de la liturgia y solía contribuir a la construcción de iglesias. Vivía piadosa y sobriamente y era muy generosa con los pobres. Sin embargo, de acuerdo con la costumbre de la época, no recibió el bautismo hasta la edad madura. Al mismo tiempo que ella, se bautizaron su esposo, sus hijos y sus nietos. Su hermano Gregorio pronunció su oración fúnebre, que fue en realidad un panegírico de la bondad de santa Gorgonia. Dicho panegírico nos dice todo lo que sabemos de la santa. Su merte ocurrió alrededor del año 370 y había nacido hacia el 300.

Los escasos datos sobre Santa Gorgonia se encuentran en el panegírico que hizo de ella su hermano. Puede verse en Migne, PG., vol. xxxv, pp. 789-817. Acerca del incidente de la visita nocturna de Santa Gorgonia a la iglesia, véase H. Thurston, Journal of Theol. Studies, vol. XI (1910) , pp. 275-279. N.ETF: El fragmento del panegírico que hemos intercalado (en cursiva) fue tomado del fragmento citado en «Buena muerte - medios para asegurarse la gracia de una muerte cristiana», Rdo. P. Belecio, México, 1905, pág 298. Aunque a san Gregorio «el viejo» se le sigue llamando «santo», incluso en el elogio de santa Nona, de la edición oficial del Martirologio, no se halla inscripto en el actual Martirologio Romano; quizás se deba simplemente a una omisión, pero que no es de la edición española sino de la typica latina; su fecha tradicional de inscripción era el 1 de enero.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Beato Liborio Wagner, presbítero y mártir
fecha: 9 de diciembre
n.: 1593 - †: 1631 - país: Alemania
canonización: B: Pablo VI 24 mar 1974
hagiografía: Santi e Beati
Cerca de Schonungen, a orillas del río Main, en la región de Baviera, en Alemania, beato Liborio Wagner, presbítero y mártir, quien, eximio por su caridad, coronó con el derramamiento de su sangre la cura pastoral, tanto de católicos como de disidentes.

He aquí un mártir cuyo nombre alarga la lista de los católicos -clérigos o laicos- que dieron su vida por la fe durante el período de afirmación de la Reforma Protestante. Nació en pleno protestantismo, y de familia protestante, el 5 de diciembre de 1593 en Mühlausen de Turingia, en Alemania Oriental; sabemos que en 1613 dejó su ciudad natal para continuar sus estudios en Leipzig, Gotha y Estrasburgo, y en 1617 ganó el título de maestro. A los 30 años, en 1621, fue a Würzburg, donde asistió a la Facultad de Teología que dirigían los jesuitas, y gracias a ellos se convirtió al catolicismo, para ser ordenado sacerdote en 1625. La primera asignación fue como capellán de Hardheim en Baden y luego párroco de Altenmünster - Sulzdorf, ciudad predominantemente protestante, donde tuvo que trabajar con toda su capacidad y fe, para convertir a los protestantes, entre muchas dificultades y la propia frialdad de los feligreses.

Tras cinco años de apostolado, los suecos llegaron a la ciudad a causa de la Guerra de los Treinta Años, el padre Liborio Wagner tuvo que refugiarse en el vecino pueblo católico de Reichmannhausen, a unos cuatro kilómetros de Altenmünster del que sin embargo no quería alejarse demasiado. En estos esfuerzos para estar más cerca, fue traicionado y el 4 de diciembre de 1631 fue capturado y llevado a un pueblo a 10 km, arrastrado durante todo el camino atado a un caballo con una larga cuerda, seguido este tormento de cinco días de continua tortura en el castillo de Mainberg; sumado a los ultrajes por parte de los verdugos, y las solicitudes de apostasía a cambio de su liberación inmediata, pero él repetía siempre la misma respuesta: «yo vivo, sufro y muero como católico papista». Ya sin fuerzas, el 9 de diciembre de 1631 Liborio fue llevado a la ribera del Meno, cerca de Schonungen, donde fue asesinado por armas de fuego y por espada; luego fue despojado de sus vestiduras de sacerdote para que no fuera reconocido, y su cuerpo fue arrojado al agua.

Anónimos católicos lo rescataron, y lo enterraron en principio a orillas del propio río, luego fue trasladado a un prado cercano, donde permaneció hasta el fin del gobierno sueco de Franconia, y luego fue exhumado por orden del obispo de Würzburg y colocado temporalmente en la capilla del castillo de Mainberg. Finalmente en 1637, fue trasladado a la iglesia parroquial de San Lorenzo en Heidenfeld donde se halla actualmente. Ya desde hacía tiempo, con la afluencia de devotos, venía creciendo el culto al valiente campeón de la fe católica en Alemania; pero es en 1931, tres siglos después de su muerte, superadas todas las dificultades ideológicas e históricas que se interponían, cuando se introduce la causa de beatificación, que concluyó con una ceremonia solemne que lo eleva al honor de los altares como beato, el 24 de marzo de 1974, por SS el papa Pablo VI.

Traducido para ETF de un artículo de Antonio Borrelli. En el sitio del Vaticano puede leerse, en italiano, la homilía de Pablo VI en la misa de beatificación.
fuente: Santi e Beati
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San Pedro Fourier, presbítero y fundador
fecha: 9 de diciembre
n.: 1565 - †: 1640 - país: Francia
otras formas del nombre: Pierre Fourier
canonización: B: Benedicto XIII 20 ene 1730 - C: León XIII 27 may 1897
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Gray, de la Borgoña, en donde se había retirado al ser desterrado, tránsito de san Pedro Fourier, presbítero, que escogió para sí la pobrísima parroquia de Mattaincourt, en la Lorena, a la que sirvió admirablemente. Renovó también la Congregación de Canónigos Regulares de Nuestro Salvador, y fundó, asimismo, la Congregación de Nuestra Señora, para la educación gratuita de las niñas.
refieren a este santo: Beata María Teresa de Jesús Le Clercq

Pedro Fourier nació en Mirecourt, ciudad de Lorena, en 1565. Cuando tenía quince años, su padre le envió a la Universidad que tenían los jesuitas en Pont-á-Mousson. Pedro terminó brillantemente sus estudios e inauguró una escuela en su ciudad natal; pero ya para entonces estaba decidido a abandonar el mundo, de suerte que a los veinte años de edad, ingresó en el convento de los canónigos regulares de San Agustín en Chamousey. En 1589, recibió la ordenación sacerdotal; pero, como su humildad le hiciese sentirse indigno, no celebró la misa sino hasta varios meses después. Su abad le envió a la Universidad a continuar sus estudios de teología. Cuando volvió a su monasterio, fue nombrado procurador y vicario de la parroquia de la abadía. Las condiciones en que ejerció su cargo fueron muy desalentadoras, pues la observancia en el monasterio era bastante floja y los canónigos ponían en ridículo cuantos esfuerzos hacía Pedro por mejorarla.

En 1597, se le dio a escoger entre tres parroquias atendidas por los canónigos. San Pedro eligió la de Mattaincourt, que era la más difícil. Mattaincourt ea un pueblecito de los Vosgos que en aquella época estaba contaminado por el calvinismo y la moralidad de sus habitantes estaba por los suelos. San Pedro Fourier trabajó allí durante treinta años y se ganó el apodo de «el buen padre de Mattaincourt». El primer cuidado del santo fue orar y dar buen ejemplo. Vivía con una austeridad, pobreza y sencillez, dignas de un monje. Jamás encendía fuego en su casa, como no fuese para que se calentasen los que iban a visitarle y los necesitados le encontraban siempre dispuesto a darles limosna y consejo, tanto en lo material como en lo espiritual. El P. Juan Bedel, discípulo y biógrafo del santo, dice que era particularmente compasivo con aquéllos cuya fortuna había decaído a causa de los malos negocios, los robos, o alguna otra razón independiente de su voluntad. «Para ayudar a esas personas, fundó la 'Bolsa de San Evre' (así llamada en honor del santo patrono de la parroquia), en la que depositaba limosnas, legados, etc. Cuando alguno de sus feligreses se hallaba en dificultades, le daba unos cientos de francos de ese fondo para que pudiese sacar adelante su negocio; la única condición que fijaba era que, si el negocio prosperaba, el beneficiario devolviese la cantidad que se le había prestado. El sistema funcionaba tan bien, que la 'Bolsa de San Evre' podía sostenerse con los intereses del capital». San Pedro estableció igualmente tres cofradías en su iglesia: la de San Sebastián, para los hombres; la del Rosario, para las mujeres casadas, y la de la Inmaculada Concepción, para las jóvenes. Esta última fue una de las primeras congregaciones de «Hijas de María». Uno de los principales problemas con que tuvo que enfrentarse san Pedro fue el de la educación de los niños; después de mucho orar y reflexionar, comprendió que era necesario hacerla gratuita. Primero trató de organizar escuelas para niños. Pero los tiempos no estaban todavía maduros para ello. El instrumento que Dios había escogido para esa empresa era san Juan Bautista de la Salle, que debía nacer medio siglo más tarde. San Pedro Fourier reconoció su fracaso sin rodeos. En seguida se dedicó a atender especialmente a cuatro voluntarias: Alix Le Clercq, Ganthe André y las hermanas Juana e Isabel de Louvroir. Después de probarlas bien, les mandó hacer una especie de noviciado en el convento de las canonesas de Poussey, en 1598. Con el tiempo, dichas jóvenes abrieron una escuela gratuita en Mattaincourt. San Pedro, que tenía sus propias ideas en materia de educación, daba todos los días una clase de pedagogía a las profesoras. Fue uno de los primeros en emplear lo que los pedagogos llaman actualmente el «método simultáneo». Quería que las niñas mayores aprendiesen a redactar recibos y facturas, que se ejercitasen en la composición y la redacción de cartas y que hablasen correctamente «la lengua de su provincia». Tanto por el bien de los niños como por el del Estado, deseaba que los pobres fuesen educados en el amor de Dios, con principios que los ayudasen a vivir decente y dignamente, y estaba convencido de que la escuela debía ser gratuita.

Consciente del valor del «método dramático», escribió varios diálogos sobre las virtudes y los vicios (insistiendo sobre todo en lo que más podía convenir a sus feligreses) y hacía que los niños los recitasen ante sus padres los domingos por la tarde, en la iglesia. El santo instruyó a sus religiosas en la manera de tratar a los niños protestantes: « ... con amor y bondad. No permitáis que los otros niños los molesten o se burlen de ellos. No habléis mal de su religión. Dirigíos en términos generales a todos vuestros discípulos, pero no perdáis la ocasión de hacer ver a los protestantes cuán buenos y razonables son los preceptos y prácticas de nuestra Iglesia». San Pedro Fourier empleó los mismos métodos en 1625, cuando se le envió a combatir el protestantismo en el principado de Salm. En efecto, no se contentaba con exhortar a los protestantes a convertirse, sino que incitaba con igual fervor a los católicos a cambiar de vida; por otra parte, no provocaba a los protestantes llamándoles herejes, sino que los llamaba «extranjeros». Ayudado por el P. Bedel y otro jesuita, san Pedro consiguió en seis meses más de lo que sus predecesores habían logrado en treinta años. En 1616, la nueva congregación religiosa recibió la aprobación pontificia y el nombre oficial de Canonesas Regulares de San Agustín de la Congregación de Nuestra Señora. Dicha congregación se difundió pronto en toda Francia; actualmente, tiene casas en Inglaterra y otros países. En 1628, el Papa Urbano VIII concedió a las religiosas el privilegio de hacer un cuarto voto por el que se obligaban a educar gratuitamente a los niños. Alix Le Clercq, la principal colaboradora del P. Fourier, fue beatificada como cofundadora de la congregación en 1947.

En vista del éxito que había tenido san Pedro Fourier en la reforma de aquella parroquia rural, sus superiores le dedicaron a una tarea menos local, pero no menos difícil. En aquella época, la vida religiosa en Lorena estaba en decadencia. La Santa Sede nombró a san Pedro visitador de los canónigos regulares. En 1622, Mons. Juan de Porcelets de Maillanes, obispo de Toul, le llamó a restablecer la disciplina en los conventos de su orden y a unirlos en una congregación reformada. Dicha misión no dejó de provocar hostilidad; pero al año siguiente, el abad de Lunéville entregó su monasterio a un puñado de canónigos regulares, presididos por san Pedro Fourier. En 1629, lo principal estaba ya hecho: la observancia había sido restablecida, y los canónigos regulares de Lorena formaban la congregación del Salvador. En 1632, san Pedro fue elegido superior, muy contra su voluntad. Cuando tomó posesión de su cargo, dijo: «Como Jesucristo se entrega a los hombres en el Santísimo Sacramento, sin esperar pago alguno y pensando solamente en el bien de los que van a recibirle en la comunión, así me entrego yo a vosotros en este día, no para obtener algún honor o ventaja alguna, sino pensando solamente en la salvación de vuestras almas». San Pedro había soñado siempre en el día en que los canónigos emprendiesen la obra de la educación de los niños, en la que él había fracasado en Mattaincourt, y los súbditos del santo estaban dispuestos a ello. Así pues, cuando san Pedro envió representantes a Roma, en 1627, para conseguir la aprobación de la congregación del Salvador, les encargó que se ocupasen del asunto: «Por lo que toca a las escuelas que queremos fundar, sería bueno hacer notar que los niños que no desean aprender el latín y los otros, antes de ingresar en la escuela superior no han tenido quien se ocupe de ellos 'ex officio', por lo menos en esta región, de suerte que son una especie de beneficio vacante en la Iglesia de Dios. Solicitemos humildemente que se nos designe esa tarea». Los representantes de san Pedro Fourier presentaron la petición, pero no tuvieron éxito. Según parece, la Santa Sede había olvidado en el siglo XVII que el enseñar en la escuela primaria no estaba reñido con la dignidad sacerdotal. Sin embargo, la congregación del Salvador inauguró varios colegios y obras educacionales. Y cuando la Compañía de Jesús fue suprimida en el siglo XVIII, varios de sus colegios de Lorena pasaron a manos de los canónigos regulares.

San Pedro Fourier estaba muy vinculado con la casa de Lorena y con el duque Carlos IV. Así, cuando se le exigió en 1636, que firmase el juramento de fidelidad al rey Luis XIII, el santo se negó a ello y huyó a refugiarse en Gray del Franco Condado. Pasó los cuatro últimos años de su vida en ese destierro, actuando como capellán de un convento y enseñando en una escuela gratuita cuya fundación se le debía. Dios le llamó a Sí el 9 de diciembre de 1640. Su canonización tuvo lugar en 1897. El santuario de San Pedro Fourier en Mattaincourt es un importante centro de peregrinación.

El primer biógrafo del santo fue el P. Bedel, que había sido discípulo y compañero suyo. Entre las numerosas biografías que se han escrito desde entonces, mencionaremos las del P. Rogie, la de Dom Vuillemin y la del P. Pingaud. El P. Chérot empleó hábilmente en su obra la correspondencia de San Pedro. B. Boutoux publicó, en 1949, una biografía titulada St Pierre Fourier.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Beato Bernardo María de Jesús Silvestrelli, religioso presbítero
fecha: 9 de diciembre
n.: 1831 - †: 1911 - país: Italia
canonización: B: Juan Pablo II 16 oct 1988
hagiografía: Web Pasionista
En Moricone, lugar de la Sabina, en Italia, beato Bernardo María de Jesús (César) Silvestrelli, presbítero de la Congregación de la Pasión, el cual, elegido superior general, se empeñó con entusiasmo en su incremento y difusión.

César Pedro Silvestrelli nace en un bello palacio gentilicio de Roma el 7 de noviembre de 1831. El padre Juan Tomás es un noble rico de Toscaza; la madre, Teresa Gozzani, pertenece a los marqueses de San Giorgio del Casale Monferrato (AL). Los Silvestrelli tenían una capilla familiar y un maestro eclesiástico para la asistencia en la formación escolar y cristiana de los hijos. César tiene un aspecto agradable, es inteligente, culto, emprendedor, sabe tratar con todos. Frecuenta con éxito la escuela del Colegio Romano de los Jesuitas. Cuida mucho su preparación religiosa bajo la guía del maestro eclesiástico. Probablemente sigue con interés la vida política; el hermano Luis será diputado en el Parlamento.

Está dotado de muchas cualidades naturales que pondrá al servicio de Dios en la Congregación Pasionista. Un alto imprevisto en el convento pasionista de San Eutizio (Viterbo) después de una jornada de cacería lo pone en contacto con la vida pasionista. Poco después, a los 23 años, hace la experiencia de un mes en el convento pasionista de los Santos Juan y Pablo en Roma. Al partir regala un crucifijo de marfil a cada uno de sus familiares. Como respuesta a la sorpresa de estos él explica: «Nunca se puede saber qué pasará». Pero él ya sabe que no regresará más a su casa: irá directamente al noviciado pasionista sobre el Monte Argentario. Pero después de un mes debe interrumpir el noviciado por motivos de salud. Con todo no abandona el convento e inicia los estudios de teología en preparación al sacerdocio. El 22 de diciembre de 1855 es ordenado sacerdote. Repuesto en su salud, renueva la petición de ser pasionista y es nuevamente acogido y enviado al noviciado de Morrovalle (Macerata). Aquí toma el hábito y el nombre de Bernardo María de Jesús. Pronto llegará también al noviciado de Morrovale Francisco Possenti -Gabriel de la Dolorosa, muerto en 1862- y nacerá una bella y santa amistad. Ambos tienen la fortuna de tener la dirección espiritual del P. Norberto Cassinelli.

En abril de 1856 emite la profesión religiosa e inicia su larga militancia en la congregación pasionista. Dan frutos su cultura y santidad como profesor, director de estudiantes de teología y maestro de novicios. Por su capacidad de gobierno es elegido superior y consultor provincial y por 25 años llevará la carga de superior general. Por humildad trata de rechazar, de retirarse; a cada reelección se declara incapaz de gobernar la congregación; pero los co-hermanos ven en él un perfecto superior, exigente y paternal, unido a las sanas tradiciones y abierto a nuevas instancias enseñando más con el ejemplo que con palabras y lo reeligen siempre en el primer escrutinio. En 1893, para evitar la reelección, no participa en el capítulo general; pero mientras se da a la fuga, se le aparece San Gabriel de la Dolorosa quien le ordena regresar al capítulo. El P. Bernardo no pudiendo huir de la voluntad de Dios, regresa y se entrega por completo con infatigable empeño.

Bajo su gobierno la congregación toma nuevo impulso y se expande ya sea en Italia como en el exterior. Al momento de su muerte el número de religiosos, de las casas y de las provincias se cuenta al doble. Abre nuevos conventos en Italia y en varias naciones de Europa y de América. Pone mucho cuidado en la formación intelectual y espiritual de los religiosos; funda el seminario menor y abre un estudiantado internacional en Roma para los jóvenes pasionistas.

Robándole tiempo al sueño, escribe libros maravillosos, verdaderas joyas de ascética y de historia de los primeros tiempos pasionistas para conservar en la posteridad el genuino espíritu del fundador y los mejores ejemplos y modelos de la vida pasionista. Desea que no se pierda tanta riqueza y santidad. Escribe para animar a los co-hermanos, para formar conciencia religiosa y pasionista. Envía cartas pastorales, dialoga con todos, visita comunidades tanto dentro como fuera de Italia, estimula a cada uno a ser fiel al carisma pasionista. Y está su propio ejemplo. Irreprensible en todo tanto que lo llaman «La primera regla viviente» y es saludado como «segundo fundador».

Es estimado de los Papas por su santidad y por sus dotes humanas. León XIII lo llama «hombre santísimo»; Pío X dice a los Pasionistas: «Ustedes tienen un santo como superior general». Muchos, pero inútiles, son los intentos por hacerlo cardenal. Los últimos años los pasa en continua oración y soledad. Frecuentemente cambia de convento para huir de continuas visitas que lo distraen del recogimiento. Muere el 9 de diciembre de 1911 en Moricone (Roma), como fue previsto por él mismo, por una caída mientras subía una escalera corta pero empinada. Juan Pablo II lo declara beato el 16 de octubre de 1988.
fuente: Web Pasionista
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Beatos Ricardo de los Ríos Fabregat, Julián Rodríguez Sánchez y José Giménez López, presbíteros y mártires
fecha: 9 de diciembre
†: 1936 - país: España
canonización: B: Juan Pablo II 11 mar 2001
hagiografía: Aciprensa
En el Picadero de Paterna, también en la región de Valencia, beatos Ricardo de los Ríos Fabregat, Julián Rodríguez Sánchez y José Giménez López, presbíteros de la Sociedad Salesiana y mártires, los cuales, en la persecución contra la fe, lucharon ardientemente por Cristo.
Ver más información en:
233 Mártires de la persecución religiosa en Valencia (1936)

Recaredo (o Ricardo) de los Ríos Fabregat nace en Bétera, Valencia, el 11 de enero 1893. Profesó como salesiano en 1909 y fue ordenado sacerdote en 1917. Ya en vida se le reconocía santo. Director en Villena y en Alicante, venía siendo amenazado desde 1931 y sufrió en su propio cuerpo, sonriendo, las violencias de 1936.

Julián Rodríguez Sánchez nace en Salamanca, el 16 de octubre de 1896. Profesa en 1917 y es sacerdote en 1931. Entusiasta del culto y de la educación. No queriendo traer a los benefactores que lo refugiaban, se presentó voluntariamente a las autoridades, y fue encarcelado.

José Giménez López nace en Cartagena, el 31 de octubre de 1904. Salesiano en 1915 y sacer­dote en 1934, desarrolló su ministerio siempre en Alcoy (de la provincia de Alicante), aunque fue apresado y ejecutado cuando realizaba ejercicios espirituales en Valencia.

Los escasos datos disponibles se han tomado de Aci, complementados con Santi e beati, de donde provienen las imágenes. Al primero de los tres se lo llama, en distintas versiones del Martirologio, Recaredo o Ricardo.
fuente: Aciprensa
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