Santoral del 26 de Junio


INDICE

San Vigilio de Trento
San PELAYO DE CÓRDOBA
San ANTELMO DE CHIGNIN
Beata MARÍA MAGDALENA FONTAINE y 3 compañeras
Beato RAIMUNDO PETINIAUD DE JOURGNAC
San JOSÉ MARÍA ROBLES HURTADO
Beato ANDRÉS JACINTO LONGHIN
Beata MARÍA JOSEFINA DE JESÚS CRUCIFICADO
Beato SANTIAGO GHAZIR HADDAD
OTROS SANTOS DEL DÍA
San Pelayo, Mártir M. Verde-San Majencio o Adjutor-San Juan de Goths-San Salvio o Sauve-San Superio-San Vigilio deTrento, Mártir
Pelayo niño, Salvio, Superio, mártires; Juan, Pablo, hermanos; Antelmo, Virgilio, Rodolfo, Constantino, Marciano, obispos; Majencio, presbítero; Perseveranda, virgen; David, eremita; José María Escrivá de Balaguer, fundador.

SANTOS JUAN y PABLO, Mártires
Honrad a todos, amad a los hermanos,
temed a Dios, honrad al rey.
(1 Pedro 2,17).

San Juan y San Pablo eran hermanos, Constancia, hija de Constantino, en reconocimiento de sus leales servicios, les había legado una fortuna considerable de que se sirvieron para alimentar a los pobres de Jesucristo. El emperador Juliano los invitó a ir a su corte; pero respondieron que no querían tener trato con un príncipe que había renunciado a Jesucristo. Dióles el emperador un plazo de diez días para que se determinasen a adorar a Júpiter, lapso que aprovecharon para distribuir a los pobres los bienes que les quedaban. Cuando, al cabo de los diez días, Terenciano, capitán del cuerpo de guardias, vino a preguntarles qué decisión habían tomado, le respondieron que estaban dispuestos a dar la vida por el Dios que adoraban. Y fueron decapitados. El hijo de Terenciano fue librado del demonio que lo poseía, en la tumba de estos mártires. Este milagro convirtió a su padre.

MEDITACIÓN SOBRE TRES CLASES DE IMÁGENES DE DIOS

I. Hay imágenes vivas del verdadero Dios, y Él nos manda que las honremos. Son nuestros superiores espirituales y todas las personas consagradas a Dios. Son imágenes de Jesucristo. Les ha participado su autoridad. Quien los menosprecia, al Salvador mismo menosprecia. El honor que les rinde recae sobre Jesucristo mismo que los ha enviado. Sus defectos personales no te deben impedir honrar el carácter que invisten. Quien os desprecia, a Mí me desprecia, quien os escucha, a Mí me escucha. (Jesucristo).

II. Los príncipes y los reyes, vuestros padres, vuestros patronos, vuestros superiores temporales también merecen que los honres como a imágenes de Dios, y como a sus lugartenientes en la tierra. La autoridad que tienen sobre ti de Dios proviene; debes obedecerles mientras no te manden nada contrario a la ley divina. Pero si, como Juliano el Apóstata, quieren apartarte del servicio de Dios, no tengas con ellos complacencias criminales. No seas como esos paga nos, que tienen más respeto para el emperador que para sus dioses. (Tertuliano).

III. Los santos que viven en la tierra, tanto como aquellos que reinan ya en el cielo, son las imágenes más perfectas de Jesucristo, porque los ha hecho partícipes de su santidad; les debes, a este título, honores totalmente particulares. Ten devoción, pues, a los santos que están en el cielo. Respeta a los que viven en la tierra y busca su compañía. Conversando con ellos aprenderás a imitar a Jesucristo, cuyas copias fieles son: Despójate de la figura del siglo, y fórmate según la imagen del Salvador. (San Pedro Crisólogo).

El vencimiento del respeto humano
Orad por los pastores de la Iglesia.

ORACIÓN

Haced, os lo suplicamos, Dios omnipotente, que experimentemos este día doble gozo con ocasión del triunfo de los bienaventurados Juan y Pablo, a quienes una misma fe y un mismo martirio hicieron verdaderamente hermanos. Por J. C. N. S. Amén

http://www.aciprensa.com/podcast/santo/junio26josemariaescribadebalaguer.mp3




>San JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER. (1902-1975).
Martirologio Romano: En Roma, san Josemaría Escrivá de Balaguer, sacerdote, fundador del Opus Dei y de la Sociedad sacerdotal de la Santa Cruz.

Nació en Barbastro (Huesca), en el seno de una familia aristocrática. Estudió primero en el seminario de Logroño y después en el de Zaragoza. En el invierno de 1917-18 tiene lugar un hecho que influirá decisivamente en el futuro de Josemaría Escrivá: durante las Navidades, cae una intensa nevada sobre la ciudad, y un día ve en el suelo las huellas heladas de unos pies sobre la nieve; son las pisadas de un religioso carmelita que caminaba descalzo. Entonces, se pregunta: -Si otros hacen tantos sacrificios por Dios y por el prójimo, ¿no voy a ser yo capaz de ofrecerle algo? De este modo, surge en su alma una inquietud divina: “Comencé a barruntar el Amor, a darme cuenta de que el corazón me pedía algo grande y que fuese amor. Sin saber aún con precisión qué le pide el Señor, decide hacerse sacerdote, porque piensa que de ese modo estará más disponible para cumplir la voluntad divina”.
Fue ordenado sacerdote en 1925 en Zaragoza. Ejerció su ministerio en una parroquia rural y luego en Zaragoza. En 1927 se traslado a Madrid, donde desarrolló una incansable actividad pastoral, especialmente con los más necesitados; visitando enfermos, atendiendo a moribundos, recorriendo los barrios pobres. Se doctoró en Derecho en Madrid.

Fundador del Opus Dei en Madrid, dedicado a la santificación de sus miembros mediante el trabajo, la oración, siempre en su estado en 1928. En 1943 fundó de la sociedad sacerdotal de la Santa Cruz. Con esta fundación se inició en la Iglesia la aprobación de los Institutos seculares. Su Instituto se extendió rápidamente por todo el mundo y su lema es: "santificar el trabajo, santificarse en el trabajo y santificar a los otros con el trabajo". Escribió el libro “Camino” que tuvo una gran difusión. Viajó por muchísimos países visitando y promoviendo sus fundaciones. Fue un hombre de profunda oración y espiritualidad interior y así se lo transmitió a sus “hijos” espirituales.
En 1946 se trasladó a Roma, para estar en el centro de la catolicidad. Obtuvo en 1950 la aprobación de la Obra y el Papa lo distinguió con el título de prelado doMástico. También se aprobó la Asociación de Cooperadores del Opus Dei, en la cual podían ser admitidos incluso los no cristianos. Murió en Roma improvisadamente por un ataque cardiaco, aunque ya había sufrido un ataque anafiláctico. El proceso de su beatificación y canonización tuvo grandes detractores, principalmente porque sus miembros habían formado parte del gobierno del general Franco, y porque se consideraba su Obra una fundación de ricos cristianos que querían el poder. Fue canonizado por san Juan Pablo II el 6 de octubre de 2002.
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San VIGILIO DE TRENTO. (364-405).
Martirologio Romano: En Trento, en la región de Venecia, san Vigilio, obispo, quien recibió de san Ambrosio de Milán las institutionis insignia, junto con una instrucción pastoral, dedicándose a evangelizar la región encomendada y tratando de extirpar lo que quedaba de la idolatría. Se asegura que consumó su martirio por el nombre de Cristo, golpeado por hombres crueles.

Patricio romano que estudió en Atenas y se estableció en Trento; obispo de Trento. Mantuvo correspondencia con san Ambrosio de Milán, a quién le pidió consejo para la evangelización de la región que abarcaba su diócesis. San Ambrosio, obispo de Milán, tenía en aquella época tenía la autoridad sobre todo el norte de Italia: en el momento del nombramiento de Vigilio (último decenio del siglo IV) el papa es san Siricio, enérgico defensor del primado de Roma sobre toda la comunidad cristiana. (En aquella época, escribió al obispo de Tarragona, afirmando: “El apóstol Pedro en persona sobrevive en el obispo de Roma”). Aunque dejó que Ambrosio se encargara del norte de Italia, donde la extructura cristiana esta bastante consolidada. Vigilio, era el tercer obispo de Trento; parte importante de su territorio está sin evangelizar. Le falta personal preparado, así que le pidió a Ambrosio que le enviase misioneros eficaces. Ambrosio los encuentra y se los envía. Son orientales, de Capadocia (región de la actual Turquía), osea de un área que estaba dando a la Iglesia apóstoles y maestros. Llegaron al Trentino estos tres santos orientales: Sisinio, Martirio y Alejandro su hermano.

El obispo Vigilio les confió la predicación en el Val di Non. La evangelización debía hacerse con la Palabra, la vida a través del ejemplo, la amistad y la caridad sin distinción. Los tres fueron eficaces y a este modo de evangelización unieron que socorrieron a todos, fueron amigos de todos y acogieron a todos en la casa que contruyeron. Después de 10 años sobrevino la crisis: el martirio de los tres misioneros.
Virgilio recogió sus restos; aún más ante la tragedia, su estilo de evangelizador no cambia. Honrados los mártires, se opuso resueltamente al castigo de los culpables: los perdonó y después pidió en persona la gracia al emperador Honorio (que en aquella época era un muchacho y en su nombre gobernaba el general Estilicón). Su gesto pastoral lo resume en una carta “venceré sucumbiendo”. Mandó parte de las reliquias de los mártires a Constantinopla, que las recogió san Juan Crisóstomo; y a Milán donde las recibió san Simpliciano sucesor de san Ambrosio.
No sabemos como murió Vigilio un relato tardío, que habla de martirio, no convence a los estudiosos. Una leyenda del martirio dice que se le mató a golpes de zueco en la Val Rendana por los paganos, adoradores de Saturno, al haber derribado una estatua del dios. Otras versiones dicen que murió por el golpe de un zueco dado por una mujer. Maestro espiritual de san Remedio de Trento. Sus restos están en la catedral de Trento. Patrón de Trento.
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San PELAYO DE CÓRDOBA. (912-925).
Martirologio Romano: En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, san Pelayo, mártir, que a los trece años, por querer conservar su fe en Cristo y su castidad ante las costumbres deshonestas de Abd al-Rahmán III, califa de los musulmanes, consumó su martirio glorioso al ser despedazado con tenazas.

Nació en la parroquia de San Juan de Alveos, Crecente (Pontevedra). Sobrino del obispo de Tuy san Hermogio que le dio una profunda educación cristiana. Su tío fue llevado prisionero a Córdoba, junto con otros muchos, a raíz de la batalla de Valdejunquera (920). Su padre, acompañado de su hijo, partió para Córdoba para liberar a su hermano, pero sin estar las circunstancias claras, Pelayó fue moneda de cambio y permaneció como rehén a fin de facilitar la liberación de su tío. Pelayo estuvo prisionero durante tres años y pasaba los días y las noches entregado a la oración y tratando de consolar a los que ya desesperaban de la llegada del precio del rescate.

Además tuvo que combatir su pureza frente al mismo Abderramán III, que le propuso: "Tendrás oro y plata, pero tienes que hacerte musulmán como yo. Me han dicho que eres cristiano". "Cristiano soy. Lo he sido y lo seré por la gracia de Dios. Todas tus riquezas no valen nada. No pienses que por cosas tan pasajeras voy a renegar de Cristo, que es mi Señor y tuyo aunque no lo quieras", fue su respuesta, "Señor, libérame", repetía su oración, mientras desgarraba el vestido precioso con que lo habían presentado. Contrariado el califa ordenó su muerte. Colocado en una máquina de guerra, fue lanzado desde un patio del alcázar hasta el lado opuesto del río. Como aún tenía señales de vida, llegó un guardia y le segó la cabeza de un tajo. Está enterrado en la iglesia de San Pelayo de Oviedo. Patrón de Coimbra.
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San ANTELMO DE CHIGNIN. (1107-1178).
Martirologio Romano: En Belley, en Saboya, san Antelmo, obispo, monje de la Gran Cartuja, que restauró los edificios destruidos por una gran nevada. Elegido prior, convocó el capítulo general, y designado obispo, se distinguió por su aplicación firme y decidida en la corrección de los clérigos y en la reforma de las costumbres.

Noble que nació en el castillo de Chignin (Saboya) que, fue ordenado sacerdote muy joven. Primero fue prepósito y secretario de la Iglesia de Ginebra, después canonigo y secretario del obispo de Belley, cuando en el 1136, visitó casualmente la cartuja de Portes, donde se quedó como monje en 1136, para pasar luego pasar a la Gran Cartuja, donde, en calidad de procurador y administrador de los bienes, se dedicó a la restauración material y espiritual del monasterio.
En el 1139, fue elegido prior de la Gran Cartuja, y gracias a sus esfuerzos, los cartujos que entonces eran una rama del monacato benedictino, se trasformaron definitivamente en una nueva Orden religiosa. Fue el primer general de los cartujos. Convocó el primer capítulo general de los cartujos. Con la nueva confijuración, la Orden cartujana obtuvo un gran prestigio, pero Antelmo tuvo que afrontar momentos difíciles, en particular con las autoridades eclesiásticas, que le valieron la dimisión de su cargo en 1151. Nombrado prior de Portes, prosiguió con la reforma de la Orden y las obras de caridad con los pobres. En 1154 volvió a la Gran Cartuja y estuvo a favor del papa Alejandro III en su lucha contra el antipapa Víctor IV.

En el 1163, fue nombrado obispo de Belley, cargo que aceptó por obediencia al Papa. Su condición de obispo no le impidió retirarse, siempre que podía, a la soledad de la cartuja. Como obispo reconstruyó la Grande Chartreuse después de que gran parte del monasterio fuese destruido por una avalancha. Además de restaurar los edificios, renovó las tierras de cultivo y suministró agua corriente a través de un sistema de acueductos. Fue enviado a Inglaterra para buscar la reconciliación entre el rey Enrique II y santo Tomás Becket, esto le trajo que el emperador Barbarroja, le concediese el señorío feudal de Belley y el título de príncipe del Imperio, lo que provocó la reacción del conde Maurienne, el beato Humberto de Saboya, que vio mermado sus derechos sobre la ciudad. Antelmo abdicó de su puesto de obispo y se retiró a la Gran Cartuja. Se volcó tanto hacia su pueblo que, después de su muerte, la ciudad fue llamada durante un tiempo "Antelmópoli". Murió en la Gran Cartuja con la dicha de ver rendido al conde. Patrón de Belley.
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Beata MARÍA MAGDALENA FONTAINE y 3 compañeras. M. 1794.
Martirologio Romano: En Cambrai, en Francia, beatas Magdalena Fontaine, Francisca Lanel, Teresa Fantou y Juana Gérard, vírgenes y mártires, que siendo Hijas de la Caridad, durante la Revolución Francesa fueron condenadas a muerte, conduciéndolas al suplicio coronadas con el rosario.

Estas cuatro mártires eran Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, en el convento de Arras. Fueron la madre superiora, beata b, nació en Entrepagny; en el 1748 ingresó en las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y desde 1767 fue superiora en el convento de Arrás; de 71 años; la beata Francisca Lanel, 42 años; natural de Eu (Ruán). Ingresó como Hija de la Caridad en 1764 en Ruán y más tarde enviada a Cambrai y a Arrás; la beata Teresa Fantou, nació en Miniac-Morvan en Bretaña. Ingresó en las Hijas de la Caridad en 1776 en París; de 47 años; y la beata Juana Gerard, de 42 años, nació en Cumiérs. Ingresó en las Hijas de la Caridad en 1776.
En plena Revolución Francesa, las cuatro hermanas, de acuerdo con el criterio de su regla, se negaron a prestar el juramento de fidelidad que exigía la Convención a clérigos y religiosas y, por lo tanto, se las apuntó en la lista de sospechosos. Pocos meses más tarde, el 14 de febrero de 1794, fueron detenidas por infidelidad. Con base en cierto documento que había sido introducido clandestinamente en el convento por alguno de sus enemigos, fueron interrogadas sobre «sus actividades contrarevolucionarias».

El tristemente célebre sacerdote renegado Joseph Lebon, solicitó a la Convención el envío de las cuatro hermanas a la ciudad de Cambrai, para ser juzgadas por él. Las prisioneras llegaron a Cambrai el 26 de junio y, el mismo día, comparecieron ante el tribunal donde se acusó a la superiora Magdalena de ser «una piadosa contra-revolucionaria» y a las otras tres como sus cómplices, por lo que fueron condenadas a muerte, sin apelación.
Sin tardanza, las cuatro hermanas de la caridad fueron conducidas al cadalso y las gentes se detenían a mirarlas, conmovidas, porque todas ellas iban cantando a voz “Las letanías a María”. Sobre la plataforma de la guillotina se produjo un suceso notable: la madre Magdalena que fue la última en subir, luego de haber visto rodar las cabezas de sus tres hijas, se volvió hacia la multitud y gritó: «¡Oíd, cristianos! Nosotras hemos sido las últimas víctimas. La persecución se detendrá; las guillotinas serán destruidas y los altares de Jesucristo se levantarán de nuevo, llenos de gloria». La profecía se realizó al pie de la letra. Tras la ejecución de las cuatro religiosas y ante críticas tan violentas que amenazaban con transformarse en ataques armados, Lebon se vio obligado a detener la matanza y, menos de seis semanas después, su propia cabeza cayó en el cesto. Las cuatro hermanas de la caridad fueron beatificadas en 1920.
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Beato RAIMUNDO PETINIAUD DE JOURGNAC. (1747-1794).
Monumento a los mártores
Martirologio Romano: En una nave anclada ante el puerto de Rochefort, en Francia, beato Raimundo Petiniaud de Jourgnac, presbítero y mártir, arcediano de Limoges, que en tiempos de la Revolución Francesa, por razón de ser sacerdote, fue encarcelado en condiciones pésimas y, víctima de las enfermedades, consumó su martirio.

Nació en Limoges. Eligió el sacerdocio y se doctoró en la Sorbona, obteniendo en 1767 una canonjía en la catedral de Limoges. En 1780 se le dio el cargo de sochantre y poco después el de chantre. En 1785 el obispo de la diócesis, lo nombró su vicario general. Era también oficial de la diócesis y arcediano de Limoges. Vivió habitualmente en la casa cural de San Mauricio con sus dos hermanos sacerdotes, Juan José y Juan Bautista.

Llegada la Revolución, se negó a jurar la “Constitución Civil del Clero” y fue expulsado de sus cargos. Se refugió en Riom, diócesis de Clermont. Cuando salió la ley de deportación de los no juramentados, creyó que se libraría a causa de su mal estado de salud, y por ello se presentó a las autoridades del departamento de Puy-de-Dóme. Conducido a Limoges el 8 de marzo de 1794, primero intentaron condenarlo a muerte como emigrado vuelto, pero, finalmente, la pena fue de deportación, decretada contra él tras deliberación, el 13 de marzo. El día 29 salía hacia Rochefort en el segundo envío, estando ya el día 13 de abril a bordo del “Borée” cuando se le hizo el habitual registro.

De ahí pasó a “Les Deux Associés”, resistió muy poco este sacerdote en las duras condiciones de las playas de Rochefort y los barcos proporcionaban: el hambre, el frío, la enfermedad, úlceras y piojos… le hicieron sucumbir muy pronto. Sintiéndose morir llamó a sus compañeros en torno a sí, les recordó algunos pasajes de la Escritura apropiados para su situación y les dijo que la muerte en aquellas circunstancias era una ganancia, puesto que era tan dura la vida que les hacían llevar. Moría en la esperanza de que los sufrimientos terrenos se convertirían en gloria eterna junto a Dios y que Cristo los resucitaría finalmente para convertir nuestro cuerpo débil en un cuerpo glorioso como el suyo. Fue enterrado en la isla de Aix. Fue beatificado el 1 de octubre de 1995.
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San JOSÉ MARÍA ROBLES HURTADO. (1888-1927).
Martirologio Romano: En Jalisco, en el territorio de Guadalajara, en México, san José María Robles, presbítero y mártir, que fue colgado de un árbol durante la persecución contra la Iglesia en tiempo de la Revolución Mexicana.

Nació en Mascota (Jalisco). Sintió la vocación sacerdotal después de asistir a unas misiones populares, ingresando en la seminario de Guadalajara. Ayudado por sus padres superó una terrible crisis espiritual que le duró varios años y de la que salió robustecido y madurado, colaborando desde entonces en la catequesis.

Después de trabajar para el obispo de Tehuantepec, y para su propio obispo, fue ordenado sacerdote en 1912. Fue enviado a Mascota como capellán de la religiosas del Verbo Encarnado, se destapó como apóstol de la devoción del Corazón de Jesús, y así en 1915 fundó una Congregación religiosa con calidad de “víctimas” de Sagrado Corazón. Destinado en 1916 a la parroquia de Nochistlán, como coadjutor de san Román Adame, en 1918 fundó la Congregación religiosa de Víctimas del Corazón Eucarístico de Jesús. Tuvo que dejar la dirección de su fundación para marchar como párroco de Tecolotlán (Jalisco).

Decretada la persecución de 1926, tuvo la osadía de colocar una cruz en el sitio llamado La Loma, lo que las autoridades consideraron una provocación, por lo que tuvo que permanecer en la clandestinidad en su parroquia y contando con la ayuda de sus fieles. Fue apresado, pero tras la visita de unos jóvenes pudo darles sus breviario donde había escrito unos versos en honor al Corazón de Jesús y una aceptación del martirio y citando a todos en el cielo. Cuando le pusieron la cuerda para ahorcarlo en la sierra de Quila, se dio cuenta que el que iba a ponérsela era un ahijado suyo, le quitó la soga y se la puso él mismo diciendo: “No te manches”. Los mismos soldados avisaron para que lo enterraran. Y hoy está enterrado en la iglesia del noviciado de su fundación que ahora se llaman Hermanas del Santísimo Sacramento.
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Beato ANDRÉS JACINTO LONGHIN. (1863-1936).
Martirologio Romano: En Treviso, en Italia, beato Andrés Jacinto Longhin, obispo, que en las dificultades de la guerra acudió generoso a las necesidades de los prófugos y cautivos, y, en medio de la agitación de su tiempo, con singular solicitud defendió los derechos de los obreros, los agricultores y de todos los necesitados.

Nació en Fiumicello di Campodarsego, Padua, en el seno de una familia de campesinos pobres y muy religiosos. A los 16 años ingresó en el noviciado de los capuchinos, con el nombre de Andrés de Campodarsego. Después de realizar sus estudios humanísticos en Padua y los teológicos en Venecia, fue ordenado sacerdote en 1886.
Durante 18 años desempeñó los cargos de director espiritual y profesor de los religiosos jóvenes, mostrándose guía seguro y maestro sabio. En 1902 fue elegido ministro provincial de los capuchinos de Venecia, cuyo patriarca, el futuro san Pío X, lo comprometió en la predicación y en múltiples ministerios dentro de la diócesis.

En 1904 fue nombrado obispo de Treviso. Durante su gobierno realizó visitas pastorales, un sínodo diocesano, reformó el seminario diocesano... Cuando estalló la I Guerra Mundial, la ciudad fue bombardeada, pero el obispo permaneció en su puesto, y quiso que sus sacerdotes también se quedasen para atender a los fieles. Impulsó la asistencia a los soldados, a los enfermos y a los pobres. En los años duros de la reconstrucción material y espiritual, realizó su segunda visita pastoral. En medio de graves tensiones sociales predicó la justicia y la paz. De 1926 a 1934 realizó su tercera visita pastoral y el papa Pío XI le nombró visitador apostólico, primero en Padua, luego en Údine, para devolver la paz a esas diócesis afectadas por el enfrentamiento del clero con el obispo.

Su obra de reforma le procuró muchos sufrimientos, tanto de parte del clero que no estaba dispuesto a seguirlo, como de muchos laicos. Sufrió la oposición del fascismo que prefirió vengarse en los sacerdotes y en los laicos organizados causándole un dolor más profundo que si lo hubieran herido a él. Nunca cedió ni a la violencia ni a los halagos. Dios quiso purificarlo con una enfermedad que lo privó progresivamente de las facultades mentales y que sobrellevó con extraordinaria fe y abandono en la Providencia. Murió en Padua con fama de santidad.
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Beata MARÍA JOSEFINA DE JESÚS CRUCIFICADO (Josefina Catanea). (1894-1948).
Martirologio Romano: En Nápoles, Italia, beata María Josefina de Jesús Crucificado (Josefina) Catanea, virgen de la Orden de las Carmelitas Descalzas.

Nació en Nápoles, en el seno de una familia de la nobleza: los marqueses Grimaldi. Desde muy joven sintió la vocación religiosa, y tuvo que vencer las dificultades del afecto por sus familiares y de su precaria salud. Ingreso e el monasterio de Carmelitas Descalzas de Santa María de “Ponti Rossi” en Nápoles, donde se destacó por su espíritu de humildad, de obediencia, pobreza, y caridad para con todos.

Recibió como un don de Dios las enfermedades que le atacaron progresivamente y que la llevaron al borde de la muerte, como una forma grave tuberculosis en la espina dorsal, con dolores en las vértebras que la paralizó completamente. Fue curada milagrosamente por una reliquia de san Francisco Javier. No tardó en extenderse su fama por los carismas particulares que le asistían, como los dones taumatúrgicos, y por la curación milagrosa.

Muchos sacerdote, laicos, nobles y humildes se acercaban a ella para buscar ayuda espiritual. A ella, no le gustaban estas visitas y por obediencia recibía a todos y a todos les consolaba y convertía llenándoles el corazón con una profunda paz.
Su abnegación prosiguió, también cuando llegaron otras enfermedades, obligándola a estar en una silla de ruedas, crucificándose con Jesús por la Iglesia y por las almas. Fue subpriora y priora. Por obediencia y por consejo de su director espiritual, escribió su “Autobiografía” y su “Diario”, así como numerosas cartas y exhortaciones para las religiosas. Murió en Nápoles después de dolorosísimas enfermedades que la dejaron ciega y que ella ofreció, sonriente, como altar de sacrificio por las almas. Aunque murió un 14 de marzo, su festividad litúrgica se celebra el 26 de junio.
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Beato SANTIAGO GHAZIR HADDAD. (1875-1954).
Martirologio Romano: En Beirut, en el Líbano, beato Santiago Ghazir Haddad, presbítero y fundador.

Nació en Ghazir (Líbano) en el seno de una familia de rito maronita y se llamaba Khalil. En Beirut estudió árabe, francés y sirio. En 1892 se fue a Alejandría (Egipto) donde enseño árabe en el Colegio de los Hermanos Cristianos, y allí sintió la llamada al sacerdocio. Ingresó en el convento de los capuchinos de Khashbau y durante el noviciado tomó el nombre de Jacques (Santiago) en recuerdo del hermano franciscano Santiago de la Marca. Todos los hermanos lo admiraban por su abnegación, su piedad, su caridad, su obediencia, y por el sentido del humor, que no dejaba nunca de usar como instrumento de paz. En 1901, fue ordenado sacerdote en Beirut (Líbano).

Sus superiores le confiaron la economía general de los cinco conventos de Beirut y de la Montaña, encargo que lo obligó a tratar cuestiones administrativas, recorriendo muchos caminos. Decenas de veces, como él mismo cuenta en sus "Memorias", fue agredido, golpeado y amenazado de muerte, aunque milagrosamente la cruz de Jesús lo salvó siempre. En 1905 fue nombrado director de las escuelas que los hermanos capuchinos tenían a su cargo en el Líbano, introduciendo en ellas importantes renovaciones. Su modelo no era tener una gran escuela con muchos alumnos, sino escuelas más pequeñas con clases de pocos alumnos. Así en 1910 las escuelas eran 230 con 7.500 alumnos.

Predicó con gran ardor la palabra de Dios en el Líbano, Siria, Palestina, Irak y Turquía. Fue llamado "el apóstol del Líbano". Tuvo la alegría de ir a Lourdes, a Asís y a Roma, donde se encontró con el papa san Pío X. Consciente de la importancia de la prensa, en 1913 fundó la revista mensual "El Amigo de la Familia".

A causa del estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1914, los capuchinos franceses dejaron el Líbano y a Abuna Santiago se le encomendó la Misión, a la que se dedicó con valentía y competencia. La nueva tarea no le impidió ocuparse de los Terciarios, de distribuir pan a los hambrientos, de dar sepultura a los muertos abandonados por las calles. La Providencia cuidaba de él. Muchas veces escapó del arresto, de la prisión e incluso del verdugo.
Asistió a los más pobres y para ello abrió: hospitales, asilos y colegios, como necesitaba cooperadores, fundó las Hermanas Franciscanas de la Santa Cruz. En los estatutos de la nueva congregación Abuna Santiago insiste sobre todo en que no falten nunca las siguientes obra de misericordia: asistencia hospitalaria para los sacerdotes enfermos y que por su avanzada edad no puedan ejercitar el ministerio; cuidado de los disminuidos, de los ciegos, de los inválidos, de los discapacitados mentales, de los incurables abandonados; educación y cuidado de los huérfanos. Y agrega: "Cuando sea necesario, es posible dedicarse al apostolado en las escuelas en aquellas localidades donde ya existe una casa de las hermanas y no está presente otra congregación dedicada a la educación".

Su caridad y entrega no tuvo límites, y sus fundaciones fueron las más modernas del Próximo Oriente. Su esfuerzo le llevó a padecer muchas enfermedades, entre ellas la leucemia, y permaneció sufriendo hasta su muerte, la que recibió en oración. El Nuncio Apostólico sintetizaba su a vida con estas palabras: "Fue el hombre más grande que el Líbano haya dado en nuestros días", y el presidente Naccache, en nombre del presidente de la República, Camille Chamoun, puso sobre su pecho la Medalla de oro del cedro de primera clase, signo de reconocimiento por el bien realizado. El cuerpo fue colocado en el sepulcro de la nueva Capilla del Calvario. Fue beatificado en el Líbano el 22 de junio de 2008.
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OTROS SANTOS DEL DÍA:

Santos Juan y Pablo. M. 363.
Martirologio Romano: En Roma conmemoración de los santos Juan y Pablo, a cuyo nombre está dedicada la basílica en el monte Celio en la propiedad del senador Pammaquio.
La leyenda dice que Juan era un oficial cristiano, que junto con Pablo, se negaron a servir al emperador Juliano el Apóstata y que les hizo matar y enterrar en una casa del monte Celio en Roma, donde hoy se levanta una iglesia dedicadas a ello.
Posiblemente sean los mismos oficiales mártires en Antioquía, que en el 363, fueron trasladados a Roma. Su leyenda es una adaptación de la Pasión de dos santos orientales: Juventino y Maximino. La arqueología ha encontrado una casa romana donde estaban enterrados estos dos santos, que si bien su vida se convirtió en leyenda esto no impide para negar su existencia. Sus nombres aparecían en la “Plegaria Eucarística I”. Desde 1969 su culto se ha limitado a su iglesia titular.


San Deodato de Nola. M. 405.
Martirologio Romano: En Nola, de la Campania, san Deodato, obispo, que sucedió a san Paulino de Nola.
Arcipreste de Nola. Era un hombre prudente y serio. Fue acusado por gente malvada ante el emperador Valentiniano III de malversación de los bienes en beneficio suyo y por ello fue encarcelado, exiliado y, después, no sin la intervención divina, puesto en libertad. Fue diácono de san Paulino de Nola, y le sucedió como obispo de Nola, en la Campania italiana.

San Majencio de Poitiers. (448-515).
Martirologio Romano: En la región de Poitiers, en Aquitania, san Majencio, abad, insigne por su virtud.
Nació en Agde (Francia) y se llamaba Adjutor; fue educado por san Severo en el monasterio que regentaba, y según se cuenta, era tanta su virtud que para huir de las alabanzas se alejó calladamente de Agde y permaneció oculto durante dos años, pero cuando regresó, su vuelta se vio inmersa en prodigios y esto le obligó a abandonar definitivamente su nativa Narbona y romper todos los lazos con su pasado. Tras un breve período errante, llegó a Poitou, donde entró en un monasterio de Poitou-Charentes (Saint-Maixent) en el valle de Vauclair, gobernada por el abad Agapito y, a fin de borrar su pasado, se cambió el nombre de Adjutor por el de Majencio.

Sus virtudes y ascesis se hicieron patentes, así como sus dones taumatúrgicos, por lo cual fue elegido abad del monasterio. Fue muy estimado por el rey Clodoveo I y del pueblo de la región a los que protegió de los bárbaros invasores. Para seguir el ejemplo de su antecesor, el abad Agapito, san Majencio renunció a su puesto cuando sintió que se aproximaba su muerte y se encerró en una celda, construida a corta distancia del monasterio; ahí murió a la edad de setenta años.

San David de Tesalónica. (c.450 - c.540).
Martirologio Romano: En Tesalónica, de Macedonia, san David, eremita, que pasó casi ochenta años recluido en una celda, fuera de los muros de la ciudad.
Se piensa que nació en Mesopotamia y que se trasladó todavía muy joven a Macedonia, viviendo como ermitaño en las proximidades de la ciudad de Tesalónica, Grecia, que durante 70 años, dio a sus paisanos buen ejemplo y sirvió a Dios. Parece que los tres primeros años vivió sobre un almendro y después en una gruta. Por su vida ascética tuvo la estima de sus conciudadanos, tanto que el arzobispo Arístides lo nombró enviado suyo ante el emperador Justiniano, para que la residencia del eparca de Illyricum volviese a Sirmium, asolada por una incursión de los ávaros, en Tesalónica, que la había perdido en el 535. David fue recibido por la emperatriz Teodora y posteriormente por Justiniano, en cuya presencia hizo un milagro singular, manteniendo en la mano carbones encendidos sin quemarse, pero su misión no tendrá éxito, sino algunos años después de su muerte. La muerte le sorprendió mientras volvía en un barco a Tesalónica.

Santa Perseveranda. M. 726.
Era una joven española que junto a sus hermanas Macrina y Colomba marchó a Poitiers donde fundaron un convento. Huyendo del pirata Oliviero murió de fatiga en el lugar que hoy lleva su nombre: Sainte-Pezaine en Poitou.


Santos Salvio y Superio. M. c. 768.
Martirologio Romano: En Valenciennes, en Austrasia, santos Salvio, obispo, y su discípulo Superio, que llegaron a esta región procedentes de Arvernia, y que fueron asesinados bajo Winegardo, señor del lugar.
Salvio era corepíscopo de la zona de Angulema; fue enviado a Valenciennes para evangelizar a los flamencos, pero la codicia del barón Winegardo provocó su muerte en Henao y fue rápidamente enterrado junto con un compañero. Cuando sus cuerpos fueron descubiertos, el anónimo compañero fue desenterrado el primero y recibió el nombre de "Superius".

San Rodolfo de Gubbio. (1034 - c.1064).
Martirologio Romano: En Gubbio en Umbría, san Rodolfo, obispo, que se hizo notar en la predicación y distribuyó con prodigalidad a los pobres todo aquello que consiguió sustraer de los gastos ligados a su persona.
Era de familia noble y poseía el castillo de Camporeggio. Con las predicaciones de san Pedro Damián, lo dejó todo e ingresó en el monasterio de Fonteavellana, donde se dice que fue abad. Aquí estuvo con su hermano mayor san Pedro.

Obispo de Gubbio en 1061. Como tal luchó denodadamente contra la simonía y las excomuniones interesadas que imponían los otros obispos "yo prefiero animar a los que caen en el error y no me quiero engordar con los cadáveres de los pecadores, a la manera de los cuervos". Estuvo cinco años de obispo. A los 25 asistió al Concilio Romano, celebrado el año 1059. Recorrió su diócesis y puso tanto empeño que a los 30 años murió de fatiga.
San Pedro Damián le comunicó la noticia de su muerte al Papa Alejandro II. Era una carta en la que contaba al Pontífice la vida de este joven.
El culto a san Rodolfo fue grande una vez que todo el mundo se enteró de cómo era y había muerto. Su cuerpo fue enterrado en la catedral de Gubbio, pero, por desgracia, no ha quedado ni rastro después de los trabajos del 1670.

San José Ma Taishun. (1840-1900).
Martirologio Romano: En la aldea Qianshengzhuang, cerca de la ciudad de Liushuitao, en la provincia de Hebei, en China, san José Ma Taishun, mártir, el cual, siendo médico y catequista, a pesar de que durante la persecución llevada a cabo por la secta de los Yihetuan todos los miembros de su familia abandonasen la fe, él prefirió dar testimonio de Cristo derramando su sangre.

Nació en Tsien-Cheng-Chong, China. Médico y catequista de su pueblo a la que se que dedicó con gran devoción. Mientras que su familia abandonó la fe durante la persecución de los boxers, él se refugió en casa de un amigo pagano, que quiso convencerlo de que debería renegar para salvar la vida; como viera que su fe podía estar en peligro, se marchó y estuvo escondido en varias aldeas, hasta que fue detenido y enviado a su pueblo. Allí intentaron convencerle, mediante malos tratos y promesas, que apostatase, pues era importante que así lo hiciera el médico del pueblo, pero José se mantuvo firme en su fe y por ello fue degollado en su aldea por los bóxers. Tenía 60 años. Fue canonizado el 1 de octubre de 2000.

Andrés Iscak. Beato. (1887-1941).
Martirologio Romano: En la aldea de Sykhiv, en la región de Lviv (Ucrania), beato Andrés Iscak, presbítero y mártir, que en la misma persecución fue fusilado por su fe en Cristo.
Nació en Mykolaiv, región de Lviv en Ucrania. Después de realizar sus estudios de Filosofía y Teología en Innsbruck, fue ordenado sacerdote en 1914 y encardinado en la archieparquía de Lviv. Su primera misión fue la de prefecto del seminario de Lviv. Luego fue profesor de la Academia teológica. En 1930 viajó a Roma para estudiar en el Pontificio Instituto Oriental. Fue párroco de Sykhiv.
En 1941 cuando iba a administrar los sacramentos a una enferma fue arrestado por los soviéticos. Un pelotón de las tropas soviéticas los fusilaron en Stradch. Fue beatificado el 27 de junio de 2001.

Nicolás Konrad y Vladimiro Pryjma. Beatos. M. 1941.
Martirologio Romano: En los bosques de Birok, cerca de la ciudad de Stradch, en la región de Lviv, en Ucrania, beatos Nicolás Konrad, presbítero, y Vladimiro Pryjma, que, bajo un régimen contrario a Dios, dieron testimonio de la esperanza en la resurrección de Cristo sin ningún temor a la muerte.
Nicolás nació en Srusiv (región de Ternopol). Licenciado en Filosofía y Teología, realizó sus estudios de postgrado en Filosofía en la Academia de Santo Tomás de Aquino. Fue ordenado sacerdote en 1899; encardinado en la archieparquía de Lviv. Enseñó religión en escuelas ucranianas y húngaras, y fue párroco de Stradch.

Vladimiro nació en Stradch (región de Lvov), Ucrania. En 1931 se casó con María Stojko con la que tuvo cuatro hijos. Era sochantre de la parroquia de su pueblo natal. Era un hombre cristiano y se mantuvo firme en su fe durante la ocupación soviética.
Durante la guerra mundial, ante el avance de los alemanes, los soviéticos se fueron retirando del pueblo. Avisaron en la parroquia que una mujer estaba enferma en una casa de campo y que deseaba recibir los sacramentos. El párroco Nicolás Konrad y Vladimiro, como su ayudante, acudieron al lugar. Se internaron en el bosque de Birok, en los alrededores de Stradch, y se toparon con las tropas soviéticas, que los detuvieron y, tras comprobar que eran el párroco y su ayudante, en odio a la fe procedieron a fusilarlos.

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