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Santoral del 7 de Noviembre

SAN FLORENCIO, Obispo y ConfesorINDICE

San Pedro Wu Guosheng, catequista mártir
Santos Jacinto María Castañeda y Vicente Lê Quang Liêm, presbíteros y mártires
Beato Antonio Baldinucci, religioso presbítero
San Engelberto de Colonia, obispo
Lucía de Settefonti, Beata
San Wilibordo de Utrecht, abad y obispo
San Florencio de Estrasburgo, obispo
San Baldo de Tours, obispo
Florencio de Irlanda, Santo
San Herculano de Perugia, obispo y mártir
San Atenodoro de Neocesarea, obispo
San Prosdócimo de Padua, obispo
Ernesto, Santo
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SAN FLORENCIO, Obispo y Confesor
† hacia el año 693
Si tu hermano pecare contra ti,
ve y corrígelo estando a solas con él
(Mateo 18, 15)

El rey Dagoberto II, hacia el año 678, decidió nombrar obispo de Estrasburgo al ermitaño San Florencio que, desde hacía una veintena de años, vivía en un yermo al pie del Ringelberg. Teníaselo por oriundo de Irlanda. Fundó el monasterio de Haslach y atrajo a Estrasburgo a muchos monjes, sobre todo irlandeses, para los cuales edificó la abadía de Santo Tomás. Murió hacia el año 693.

MEDITACION SOBRE LA IRA

I. Considera los efectos de la ira y aborrecerás este vicio. La ira o cólera te vuelve insoportable a ti mismo, turba la paz de tu alma y arruina la salud de tu cuerpo; además, te hace odioso a tu prójimo, porque nadie quiere conversar con un hombre que se arrebata por las cosas más insignificantes. ¡He merecido yo el infierno por mis crímenes y no quiero sufrir nada para expiarlos! ¡Los santos soportaron el martirio por Jesucristo y yo me irrito por una palabra! Si consideras que lo que te contraría te sucede por la permisión de Dios, te someterás a sus órdenes sin quejarte y sin dejarte llevar por la cólera. Los bienes y los males, la vida y la muerte, la pobreza y la riqueza, vienen de Dios (Eclesiastés).

II. ¡Cuántas faltas no arrastra consigo la cólera! Las injurias, las calumnias, las enemistades, las muertes y las guerras, son los funestos efectos de este vicio. Para corregirte de él, acuérdate de la paciencia que Jesucristo te ha enseñado con sus palabras y con sus ejemplos. ¿Acaso Dios echa mano del rayo todas las veces que lo ofendes? Nada emprendas, nada resuelvas en el momento de la ira; deja que primero se calme la tempestad.

III. Alguien te ha ofendido; vete a buscarlo cuando se ha calmado tu cólera, hazle ver su falta con dulzura y caridad: te escuchará infaliblemente y reconocerá sus yerros. Reconcíliate con él lo antes posible; cuando tuviere falta, no vaciles en prevenirlo. Si falta a su deber, ¿no faltas tú al consejo que Jesucristo te da?; perdónalo, no sea que te vuelvas tú malo como él. ¿Has recibido una injuria? Perdona a fin de que no haya dos culpables.

La mansedumbre.
Orad por los que os hacen mal.

ORACIÓN

Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Florencio, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S.



Ernesto, Santo
Abad, 7 de noviembre
Por: P. Felipe Santos | Fuente:
Etimológicamente significa “fuerte en el combate”. Viene de la lengua alemana.

El joven Ernesto, muerto en el año 1147, vivió de lleno en la época de la primera cruzada (1099).
Fue ella la que permitió abrir nuevos caminos para los Lugares santos a todos los peregrinos.
Y además, permitió la fundación de cuatro pequeños estados cristianos en tierras del Islám: Jerusalén, Antioquía, Edesa y Trípoli.

Sin embargo, desde 1144, la caída de Edesa mostró que los musulmanes podían volver a coger lo que los franceses les habían arrebatado anteriormente, incluida Jerusalén.
Esto dio lugar a la segunda cruzada (1147-1149).

Se sabe por la historia que fue un desatino.
De los 200.000 hombres y mujeres que partieron para el Oriente, volvieron sólo algunos miles.
Ernesto de Steisslingen fue uno de ellos. En su juventud entró de monje en la abadía de Zwiefalten, que da al bello lago de Constanza.

Lo eligieron abad durante cinco años para dirigir humana y espiritualmente a los sesenta y dos monjes que la habitaban.
Al término de su mandato, se marchó de nuevo a la cruzada con el ejército alemán, comandado por el emperador Conrado III.

Cuando se despidió de sus hermanos religiosos, les dijo: "Creo que no volveré a veros en esta tierra, pues Dios me concederá que vierta mi sangre por él. Poco importa la muerte que me reserva, si me permite sufrir por el amor de Cristo".
Sus predicciones se cumplieron. Y desde entonces no se supo nunca cómo y dónde murió.
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San Prosdócimo de Padua, obispo
fecha: 7 de noviembre
†: c. s. II - país: Italia
otras formas del nombre: Prosdósimo
canonización: pre-congregación
hagiografía: El Testigo Fiel
En Padua, de la región de Venecia, san Prosdócimo, a quien se tiene por el primer obispo de esta Iglesia.
refieren a este santo: Santa Justina

Viene honrado por la tradición como el primer obispo de Padua, patrono de la ciudad véneta, y también, en opinión de varios académicos, probablemente responsable de la evangelización de toda la Venecia occidental. La imagen más hermosa de san Prosdocimo fue pintada precisamente por un padovano, el gran quattrocentista Andrea Mantegna, como parte del «Retablo de San Lucas», en la Basílica de Santa Justina. San Prosdocimo aparece sosteniendo la vasija del agua bautismal, símbolo de su incansable labor evangelizadora.

Enviado, según la tradición, por el propio san Pedro, Prosdócimo haría en Padua maravillas y milagros. Después de su muerte, se encuentra titulada, fuera de los muros de Padua, una «ecclesia Sancti Prosdocimi», convertida más tarde en la Basílica de Santa Justina. Fue precisamente el obispo quien, según la leyenda tradicional, convirtió a Justina, y la mujer fue capaz de perseverar en su fe cristiana, sufriendo el martirio en fecha tan temprana como la persecución de Nerón. De todos modos esta relación de san Prosdósimo con santa Justina no se considera hoy auténtica, y el Martirologio actual movió el martirio de la santa a su siglo más probable, el III/IV, con lo cual ya no tiene vinculación con san Prosdósimo. Sin embargo, como es lógico, en la iconografía aparecen juntos.

A pesar de lo temprano de su tarea evangelizadora, no se conserva recuerdo de que el santo obispo haya muerto mártir. No todos están de acuero con una datación tan temprana de la vida del santo, sino que en algunos santorales se prefiere hablar de comeinzos del siglo III.

Texto redactado en base a noticias diversas de Butler y Santi e Beati. En la imagen: san Prosdócimo en el altar de San Lucas de Mantegna, 1453, actualmente en la Pinacoteca de Brera, Milán.

El Testigo Fiel
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San Atenodoro de Neocesarea, obispo
fecha: 7 de noviembre
†: c. 304 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
En Neocesarea, del Ponto, san Atenodoro, obispo, hermano de san Gregorio Taumaturgo, que fue tan aventajado en las letras divinas, que, pese a su juventud, se le consideró digno de ejercer el ministerio episcopal.
refieren a este santo: San Gregorio «Taumaturgo»
La vida de san Atenodoro está indisolublemente ligada a la de su hermano mayor, san Gregorio «el taumaturgo». Juntos parten de su ciudad natal, Neocesarea del Ponto, por invitación de su hermana, a Palestina, a complementar sus estudios de leyes, pero conocen allí a Orígenes, y quedan inmediatamente cautivados por el gran maestro cristiano. A Gregorio debemos el conocido e importantísimo panegírico de Orígenes, que tanto sirve al conocimiento de la catequesis de aquellos tiempos, que pronunció al dejar la escuela para volver a su patria. De Atenodoro, en cambio, apenas sabemos lo que dice Eusebio en su Historia Eclesiástica, y que reproduce el elogio del Martirologio Romano, que fue «tan aventajado en las letras divinas, que, pese a su juventud, se le consideró digno de ejercer el ministerio episcopal.»

Permaneció con Orígenes, junto con Gregorio, cinco años, y al parecer, a la muerte de su hermano en el 270, le sucedió en el episcopado de la misma sede del Ponto; aunque debe aclararse que Eusebio los menciona, las tres veces que lo hace, juntos, y no distingue los dos turnos de episcopado. No se han conservado obras escritas de Atenodoro.

Ver Quasten, Patrología, tomo I, la nota dedicada a Gregorio, y Eusebio, Hist. Ecl. VI,30 principalmente, y VII,14 y 28,1. CFR. la nota dobre Gregorio en este mismo santoral.

Abel Della Costa
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San Herculano de Perugia, obispo y mártir
fecha: 7 de noviembre
†: c. 548 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Perugia, de la Umbría, san Herculano, obispo y mártir, que, por orden de Totila, rey de los godos, fue decapitado.

Cuando los godos tomaron la ciudad de Perugia, después de siete años de sitio, el rey Totila condenó al obispo Herculano a una muerte terrible, ya que los verdugos debían arrancarle tiras de piel desde la cabeza hasta los pies antes de decapitarle. El encargado de ejecutar la tortura fue suficientemente humano para cortarle la cabeza antes de haberle arrancado toda la piel. El cuerpo del mártir fue arrojado en las afueras de la ciudad. Los cristianos se apresuraron a sepultar el cadáver junto con la cabeza. San Gregorio el Grande afirma que, cuando lo desenterraron para trasladarlo a la iglesia de San Pedro, cuarenta días después, la cabeza estaba unida al tronco como si nunca hubiese sido cortada.

Sobre el santo que nos ocupa, se tiene el dato cierto de que un joven que buscó refugio en Perugia, cuando los godos tomaron Tifernum (Città di Castello), recibió allí la ordenación sacerdotal de manos de san Herculano. Posteriormente, aquel sacerdote fue el obispo de Tifernum y fue canonizado como san Florencio de Città di Castello, a quien se conmemora el 13 de este mes, junto con san Amantio, su presbítero.

Tradicionalmente, los habitantes de Perugia veneraban también a otro san Herculano, obispo de dicha ciudad. Según se dice, era un sirio que había ido a Roma, de donde fue enviado a evangelizar Perugia y allí murió martirizado; pero en la actualidad se considera que los dos Herculanos no son sino el mismo que celebramos hoy.

Los bolandistas, que sostienen que sólo hubo un san Herculano de Perugia, discuten el caso en Acta sanctorum del 1 de marzo y citan el pasaje de san Gregorio el Grande (Dial. III, 13). También en Acta Sanctorum de nov., vol. III, p. 322, hacen una breve alusión a nuestro mártir. El relato del milagro y los frescos de Bonfigli en el «Palazzo» del Municipio han contribuido a perpetuar la memoria de san Herculano.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Florencio de Irlanda, Santo
Fundador, 7 de noviembre
Por: P. Felipe Santos | Fuente: Catholic.net
Etimológicamente significa “floreciente”. Viene de la lengua latina.

Dice Isaías: “ Buscad al Señor, él se dejará encontrar pues es grande su perdón”.
Como estás viendo por el Santoral, hay santos de todas las condiciones sociales. La santidad es un deber de todo creyente.
Florencio pertenecía a una de las familias más ilustres de Irlanda.

Había oído hablar de Jesús. Y sin pensárselo dos veces, emprendió camino hacia Francia.
La razón no era otra que sabía que existían buenos maestros en la fe del Resucitado.
Se preparó a fondo para recibir el bautismo y hacerse cristiano. Se dio perfecta cuenta deque Dios lo llamaba a que comenzara el sendero de la santidad.

Ya establecido en Francia, construyó una ermita en Alsacia muy cerca del río Hazle, en los Vosgos.
Allí se pasaba el día haciendo oración de contemplación antele bello paisaje que le brindaba la naturaleza.
Poco a poco la gente se fue enterando de que allí había un ermitaño con fama de santidad.

El mismo rey Dagoberto iba a menudo a esta región. Se enteró de los prodigios que hacía el solitario irlandés.
Tras haber hablado con él, le nombró obispo de Strasburgo. Era un privilegio que tenían entonces algunos reyes cristianos.

No quería aceptar, pero al fin cedió por los intensos ruegos del monarca.
Y dice su biografía que lo hizo tan bien que se convirtió en el padre y guía de todos sus feligreses.
Fundó el monasterio de Haselach y la colegiata de santo Tomás, que fueron dos centros de verdadera espiritualidad. Murió en el año 693.
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San Baldo de Tours, obispo
fecha: 7 de noviembre
†: c. 552 - país: Francia
otras formas del nombre: Baudino
canonización: culto local
hagiografía: Abel Della Costa
En Tours, de Neustria, san Baldo, obispo, que distribuyó en limosnas para los pobres el dinero que le había dejado su predecesor.
Fue el decimosexto obispo de Tours, después de Iniurioso. Toda nuestra información proviene de una escueta pero valiosa noticia transmitida por san Gregorio de Tours en su Historia Francorum, de apenas pocos años más tarde que Baldo. Según el santo historiador, Baldo (cuyo nombre escribe Baudinus) había sido «referendario» (es decir, secretario doméstico) del rey Clotario I (497-561). En realidad, la expresión que utiliza exactamente Gregorio es «Baudinus ex referendario Chlothari», que puede querer decir que fue tomado de su puesto de referendario y designado obispo, o que pertenecía a la casa (por ejemplo un hijo) de un referendario del rey; en todo caso, la información nos precisa que el santo pertenecía al entorno del rey Clotario.

Es la época de los obispos casados, así que Baudino tiene hijos, se nos dice, aunque no se mencionan su mujer ni su estado matrimonial en el momento del episcopado, por lo que puede deducirse que tal vez fuera viudo en ese momento (de todos modos, nada hubiera impedido que no lo fuera, cfr. la tragicómica historia de san Volusiano). Fue elegido obispo a la muerte de Iniurioso, en el 546, y aunque san Gregorio no nos cuenta demasiadas cosas, una destaca: dio muchas limosnas a los pobres, e incluso distribuyó el oro que su antecesor había acumulado. También instituyó la «mensa canonicarum», probablemente cierta administración patrimonial para los canónigos de su catedral.

Su ministerio duró cinco años y diez meses, y fue enterrado en la basílica de San Martín de Tours. Sus reliquias fueron trasladadas en el siglo XI a la iglesia de Verneuil-sur-Indre, y más tarde a la iglesia de Nuestra Señora en Loches, en la actualidad dedicada a san Orso, donde es venerado hasta la actualidad.

Ver «Historia Francorum», IV,3 y X,16 (en este último sólo repite resumidamente la información episcopológica). Sobre la cuestión de los obispos galos y sus «episcopesas», véase H.Jedin, Historia de la Iglesia, Herder, tomo II, pág. 881-883. La información sobre las «traslationes» de las reliquias la hemos tomado de Santi e beati.

Abel Della Costa
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San Florencio de Estrasburgo, obispo
fecha: 7 de noviembre
†: c. 693 - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
En Estrasburgo, de Burgundia, conmemoración de san Florencio, obispo, sucesor de san Arbogasto.
patronazgo: protector contra las piedras vesiculares y las hernias.

La leyenda dice que san Florencio era un irlandés que se estableció en Alsacia (donde se le venera como mártir), en una ermita situada en un valle de las colinas del Ringelberg. Solía salir de allí a evangelizar a las gentes de los alrededores. Como hubiese sanado a la hija del rey Dagoberto, que era sordomuda, el monarca le ayudó a fundar un monasterio en Haslach. El santo fue nombrado obispo de Estasburgo hacia el año 678, y muchos monjes irlandeses fueron entonces a establecerse en su diócesis. Para ellos construyó un monasterio dedicado a Santo Tomás Apóstol, en las afueras de la ciudad. Dicho monasterio, que estuvo gobernado mucho tiempo por irlandeses, se convirtió más tarde en capítulo colegial de canónigos.

Sin embargo, es imposible determinar con exactitud la fecha de muerte del santo, que es probable que haya ocurrido a fines del siglo VII o inicios del VIII, pero si se acepta que su sucesor fue Ansoaldo (que asistió al Concilio de París del 614), debe adelantarse la muerte a fin del VI o inicios del VII. Como se ve, el arco es muy amplio. Los monasterios de Santo Tomás y de Niederhaslach afirmaban, cada uno, poseer sus reliquias.

La biografía de san Florencio, que data del siglo XII, puede verse en Acta Sanctorum, nov. vol. III; allí se discuten en detalle las dificultades que plantea dicha obra, que carece de valor histórico. Véase también Duchesne, Fastes Episcopaux, vol. III, p. 171 y a M. Barth, Der. hl. Florentius von Strassburg (1952).
Los principales datos y la bibliografía han sido tomados de la noticia del Butler_Guinea, tomo IV, pág. 285, pero complementada con el artículo de Jacques Choux en Enciclopedia dei Santi.

Abel Della Costa
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San Wilibordo de Utrecht, abad y obispo
fecha: 7 de noviembre
n.: c. 658 - †: 739 - país: Luxemburgo
otras formas del nombre: Willibrordo, Wilibrordo
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Echternach, de Austrasia, sepultura de san Wilibordo, inglés de nacimiento, que ordenado obispo de Utrecht por el papa san Sergio I, predicó el Evangelio en Frisia y en Dinamarca, y fundó sedes episcopales y monasterios hasta que, agobiado de trabajo y gastado por la edad, se durmió en el Señor dentro de los muros de un monasterio por él levantado.
patronazgo: patrono de los Países Bajos y Luxemburgo; protector contra las convulsiones y la epilepsia.
refieren a este santo: San Adalberto de Egmond, Santa Amalberga, San Bonifacio de Maguncia, San Egberto, Santos Ewaldo el Negro y Ewaldo el Blanco, Santa Irmina, San Sergio I, San Suitberto de Kaiserswerth, San Wilehado de Bremen

San Wilibrordo nació en Nortumbría en el 658. Antes de cumplir los siete años, sus padres le enviaron al monasterio de Ripon, gobernado entonces por san Wilfrido. A los veinte años, Wilibrordo emigró a Irlanda, donde se reunió con san Egberto y san Wigberto, quienes habían ido a estudiar en las escuelas conventuales de dicho país, en busca de una vida monacal más perfecta. Con ellos estudió san Wilibrordo durante siete años las ciencias sagradas. San Egberto tenía la intención de trasladarse al norte de Alemania para predicar el Evangelio, pero no pudo realizar su proyecto. Su compañero, san Wigberto, volvió a Irlanda al cabo de dos años de evangelizar sin éxito alguno. Entonces san Wilibrordo, quien tenía treinta y un años y acababa de recibir la ordenación sacerdotal, pidió a sus superiores que le enviasen a esa misión tan ardua y peligrosa. Sus superiores accedieron, y Wilibrordo partió con otros once monjes ingleses, entre los que se contaba san Wigberto.

El año 690, desembarcaron en la desembocadura del Rin; de allí se dirigieron a Utrecht y después a la corte de Pipino de Heristal, quien los alentó a evangelizar la región de la baja Frieslandia, situada entre el Mosa y el mar. Pipino había arrebatado esa región al pagano Radbodo. San Wilibrordo fue antes a Roma, donde se postró a los pies del papa san Sergio I y le pidió permiso de evangelizar las naciones idólatras. El Pontífice le concedió amplia jurisdicción y le dio reliquias para la consagración de iglesias. San Wilibrordo y sus compañeros predicaron con éxito en la región de Frieslandia que los francos habían conquistado. San Wilfrido consagró obispo a san Wigberto en Inglaterra. Tal vez ello molestó a Pipino, porque Wigberto partió pronto a evangelizar a los boructvaros, una tribu germánica. Pipino envió entonces a san Wilibrordo a Roma, con una carta en la que recomendaba al Papa que le consagrase obispo.

San Sergio le recibió con grandes honores, sentado en la cátedra de San Pedro, cambió el nombre del santo por el de Clemente y le ordenó obispo de los frisios en la basílica de Santa Cecilia, el día de la fiesta de esta santa, en el año 696. San Wilibrordo sólo permaneció en Roma dos semanas antes de volver a Utrecht, donde fijó su sede y construyó la iglesia del Salvador. El celo infatigable con que trabajó por la conversión de los paganos, demostró que con la consagración episcopal había recibido del cielo una gracia especial para ensanchar el Reino de Díos. Algunos años después de su consagración, ayudado por Pipino y por la abadesa santa Irmina, fundó en Luxemburgo la abadía de Echternach, que pronto se convirtió en el centro de su influencia.

San Wilibrordo misionó también en la Frieslandia superior, donde todavía reinaba Radbodo y llegó hasta Dinamarca; pero lo único que consiguió allí fue comprar a treinta jóvenes daneses, a quienes instruyó, bautizó y llevó consigo en su viaje de vuelta. Alcuino cuenta que, en ese viaje, una tempestad desvió al navío hacia la isla de Heligoland, que los daneses y los frisios consideraban como tierra sagrada. En aquella isla constituía un sacrilegio matar a los animales, comer los productos de la tierra y sacar agua de las fuentes, sin observar profundo silencio. Para desengañar a los habitantes, san Wilibrordo mató algunos animales para dar de comer a sus acompañantes y bautizó a tres personas en una fuente, pronunciando en voz alta las palabras rituales. Los idólatras, que creían que san Wilibrordo se iba a volver loco o iba a caer muerto en el acto, no sabían si atribuir a la clemencia o a la impotencia de su dios, el hecho de que nada sucediese al santo. Finalmente, decidieron informar del suceso a Radbodo, quien mandó echar suertes para elegir a una víctima cuyo sacrificio aplacase al dios. La suerte recayó sobre un miembro de la comitiva de san Wilibrordo, que fue sacrificado por la superstición del pueblo y murió mártir de Jesucristo. Después de Heligoland, san Wilibrordo visitó Walcheren, donde, con su caridad y paciencia, convirtió a muchos paganos. Cuando derribó y destruyó a un ídolo, uno de los sacerdotes paganos le persiguió para darle muerte, pero el santo consiguió escapar y volvió sano y salvo a Utrecht. El año 714 nació Carlos Martel, hijo de Pipino el Breve, quien fue más tarde rey de los francos. San Wilibrordo le bautizó y, según cuenta Alcuino, predijo que su gloria superaría a la de todos sus predecesores.

El año 715, Radbodo reconquistó la parte de Frieslandia que había perdido y perjudicó mucho a la obra de san Wilibrordo, pues destruyó iglesias, mató misioneros y obligó a muchos a apostatar. San Wilibrordo tuvo que huir, pero Radbodo murió el año 719, y el santo pudo predicar de nuevo con entera libertad en toda la región. San Bonifacio le ayudó en ese trabajo, ya que pasó tres años en Frieslandia antes de ir a Alemania. Beda dice en su historia, escrita hacía el año 731: «Wilibrordo, llamado también Clemente, vive todavía. Es un anciano venerable, que lleva treinta y seis años de ser obispo y suspira por el premio celestial, tras haber superado muchas pruebas espirituales». El beato Alcuino le describe como hombre de estatura regular, de aspecto venerable y elegante, de palabra y carácter llenos de gracia y alegría, prudente en el consejo, incansable en la predicación y el ministerio apostólico, atento siempre a no descuidar la oración pública, la meditación y la lectura espiritual. San Wilibrordo y sus compañeros implantaron la fe en muchas regiones de Holanda y de los Países Bajos, en las que san Amando y san Lebvino no llegaron a penetrar. Gracias a sus labores, los frisios, que constituían un pueblo bárbaro y rudo, se civilizaron y progresaron en la virtud, poco a poco. Con frecuencia se califica al santo de «Apóstol de Frisia», título al que tiene perfecto derecho, pero no hay que olvidar que san Wigberto desempeñó también un papel muy importante en los primeros años de la misión y aun parece haber sido la principal cabeza. Por lo demás, los frisios, como los otros pueblos, no se convirtieron con la rapidez que los hagiógrafos medievales suponen. «Wilibrordo fue para Inglaterra lo que Columba había sido para Irlanda, ya que inauguró un siglo de influencia espiritual de Inglaterra en el continente» (W. Levison).

San Wilibrordo acostumbraba ir de vez en cuando a hacer un retiro en Echternach. Al fin de su vida, se retiró definitivamente a dicho monasterio, donde murió a los ochenta y un años de edad, el 7 de noviembre del 739. Fue sepultado en la iglesia abacial, que desde entonces se convirtió en sitio de peregrinación. En dicho santuario se celebra, el miércoles de Pentecostés, una curiosa ceremonia llamada «la danza de los santos». No sabemos qué origen tiene, pero lo cierto es que se ha llevado a cabo desde 1553 hasta el presente (excepto de 1786 a 1802). Se trata de una procesión que va desde el puente del Sure hasta el santuario. Los participantes, en filas de cinco y tomados de la mano, avanzan bailando al son de la música; por cada tres pasos que dan hacia adelante dan dos hacia atrás. En la procesión toman parte sacerdotes, religiosos y aun obispos, y la ceremonia termina con la bendición del Santísimo. Cualesquiera que sean sus orígenes, el hecho es que la procesión reviste actualmente un carácter penitencial y tiene por fin rogar por los epilépticos y por todos los que sufren enfermedades mentales. La fiesta de san Wilibrordo se celebra también en Holanda y en la diócesis inglesa de Hexham.

El artículo del P. Poncelet en Acta Sanctorum, nov., vol. III, merece todo encomio no sólo por su claridad, sino también por el conocimiento magistral que posee el autor sobre todo el período. El P. Poncelet habla de las alabanzas que tributaron a san Wilibrordo sus contemporáneos (Beda, san Bonifacio, etc.) y publica íntegramente el texto de Alcuino, revisado críticamente, así como la biografía de Teofrido, abad de Echternach, aunque esta última añade apenas nada a las otras fuentes históricas. Es de notar que en el Manuscrito Epternach del Hieronymianum (MS Paris Latin 10837) hay otro calendario que contiene una nota escrita por el propio san Wilibrordo el año 728, en la que afirma que él, Clemente, cruzó el mar el año 690 y fue consagrado obispo por el papa Sergio, en Roma, el año 696. Véase sobre éste y otros detalles el «Calendar of St. Willibrord», editado por H. A. Wilson en la Henry Bradshaw Society (1918). Acerca de «la danza de los santos», la tradición sigue vigente: puede verse una pequeña introducción histórica y sobre la realización actual en el web de Luxemburgo dedicado al santo (en varios idiomas). En 1934 Levison incluyó en la continuación de Monumenta Germaniae Historica, Scriptores, vol. xxx (pp. 1368-1371) una colección de milagros atribuidos al santo. En la iglesia de Santa Gertrudis de Utrecht se descubrieron ciertas presuntas reliquias de san Wilibrordo; W. J. A. Visser las describió; acerca de esto véase Analecta Bollandiana, vol. III (1934), pp. 436-437.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Lucía de Settefonti, Beata
Virgen, 7 Noviembre

Casta virgen de Bolonia, llamada de Settefonti, no lejos de Ozzano Emilia, donde estaba el monasterio de Santa Cristina donde con otras compañeras Lucía profesó en la Orden Camaldulense.
Vivió, con olor de santidad, durante el siglo XII.

Alrededor de su figura de monja y abadesa se divulgaron narraciones populares que, atestiguan el valor de su intercesión y caridad fraternal, aumentando su culto particularmente en la iglesia de Santa Cristina en Bolonia.

Desde aquí el 7 de Noviembre de 1753, el Cardenal Palleoti trasladó las religuias a la Iglesia de San Andrés de Ozzano donde había otro monasterio del mismo nombre.
Pio VI en 1779 confirmó la devoción y fijó su festividad para el 7 de Noviembre.
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San Engelberto de Colonia, obispo
fecha: 7 de noviembre
n.: 1185 - †: 1225 - país: Alemania
canonización: Conf. Culto: Arz. Fernando de Colonia 1618
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Colonia, de Lotaringia, en Germania, san Engelberto, obispo, que por defender la justicia y libertad de la Iglesia, yendo de camino fue asaltado por unos sicarios, que le hirieron hasta causarle la muerte.

Uno de los abusos que más se extendieron en la Edad Media, era la concesión de uno o varios beneficios eclesiásticos a los jóvenes, y aun a los niños. San Engelherto, cuyo padre era el poderoso conde de Berg, es un ejemplo característico de esto. Cuando estudiaba todavía en la escuela de la catedral de Colonia, era ya prebendado de Santa María de Aquisgrán, de San Jorge, de San Severino y de la catedral de Colonia. En su juventud, llevó una vida que cuadraba mal con sus obligaciones y aun fue excomulgado por haberse levantado en armas contra el emperador Otón IV. Durante algún tiempo, participó en la cruzada contra los albigenses. Más tarde, mediante un hábil juego a las cartas con otros dos candidatos, consiguió hacerse elegir arzobispo de Colonia, en 1217, cuando tenía apenas unos treinta años. Su gran diócesis estaba arruinada por las luchas políticas y religiosas, pero Engelberto poseía cualidades humanas que le hacían apto para la tarea que le esperaba: un juicio claro, un gran deseo de justicia, una voluntad fuerte y una presencia que imponía respeto. Desde el momento en que se le levantó la excomunión, llevó una vida muy correcta. Sin embargo, de no haber sido porque murió trágicamente en la defensa de una casa religiosa, es probable que no se le hubiese rendido culto nunca.

Engelberto recibió con los brazos abiertos a los frailes menores y a los dominicos, a quienes alentó para que se establecieran en sus dominios. Convocó varios sínodos en su diócesis para mantener la disciplina en el clero secular y regular. Gozaba de grandes simpatías entre los de su grey, por su afabilidad; era generoso con los pobres y amante de la paz, sin dejar por ello de mostrarse firme. Dedicaba casi todo su tiempo a los asuntos de Estado. En efecto, prestó su apoyo al emperador Federico II y, cuando éste partió a Sicilia, en 1220, nombró a Engelberto regente durante la minoría de edad de su hijo Enrique. En 1122, Engelberto coronó a Enrique, que apenas contaba doce años de edad, en la catedral de Aquisgrán. El santo desempeñó sus obligaciones con vigor y energía y supo ganarse el respeto de Enrique; pero, al mismo tiempo, la mano firme y justa con que gobernó, le creó muchos enemigos, sobre todo entre sus parientes.

Su primo, el conde Federico de Isenberg, administrador de las religiosas de Essen, aprovechó su cargo para apoderarse de ciertas propiedades y oprimir a sus vasallos. Engelberto le mandó llamar y le ordenó que restituyese lo robado. Entonces Federico tramó una conspiración para asesinar a su primo. La noticia de la conspiración llegó a oídos de san Engelberto, quien tomó algunas precauciones. Pero el 7 de noviembre de 1225, partió de Soest a Schwelm con una escolta insuficiente. Federico y otros nobles, cayeron sobre él con cien soldados y le asesinaron. El cadáver del santo tenía cuarenta y siete heridas. El joven rey Enrique llamó a juicio a Federico, y el cardenal von Urach, legado pontificio, declaró que Engelberto había sido mártir.

En la actualidad, no se le tributa culto de mártir, pero se mantiene su inscripción como santo en el Martirologio Romano, a pesar de que, en realidad, nunca fue canonizado (en su época ya había nacido el procedimiento de canonización de los santos, si bien recién estaba afirmándose, por lo que hay otros santos del mismo tiempo que tampoco fueron canonizados). En 1618 el Arz. Fernando de Colonia instituye oficialmente la fiesta litúrgica del santoel día 7 de noviembre, y eso puede considerarse como una confirmación, si bien local, del culto, aunque debe notarse que esto, en sí nada anormal, debería bastar para proclamarlo sólo como beato.

Existe una biografía de Engelberto escrita por su contemporáneo, Cesáreo de Heisterbach; puede verse en Acta Sanctorurn, nov., vol. III. También se encuentran datos útiles en Regesta de la diócesis de Colonia; los textos más importantes fueron publicados en 1900 por R. Knipping en el vol. III de la colección. Dos o tres despachos del embajador inglés, Walter, obispo de Carlisle (publicados en Letters of Henry III, de la Rolls Series) demuestran que, poco antes de su muerte, Engelberto estaba en muy buenos términos con Inglaterra. Véanse también las biografías alemanas de J. Ficker (1853) y H. Foerster (1925).
Imagen: escultura de oro del siglo XVII para el altar barroco de las reliquias del santo en la catedral de Colonia. La noticia está tomada del Butler, excepto el apartado referido a la canonización.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Beato Antonio Baldinucci, religioso presbítero
fecha: 7 de noviembre
n.: 1665 - †: 1717 - país: Italia
canonización: B: León XIII 23 abr 1893
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En la aldea de Pofi, en el Lacio, beato Antonio Baldinucci, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, totalmente dedicado a la predicación de misiones populares.

En esta fecha se celebra la fiesta del Beato Antonio Baldinucci en la Compañía de Jesús y en varias diócesis de Italia, donde el beato trabajó. Antonio nació en Florencia. Era el quinto hijo de Catalina Scolari y Felipe Baldinucci. Su padre, que era pintor y escritor, se restableció de una enfermedad, gracias a la intercesión de san Antonio de Padua, y prometió que consagraría a Dios a su próximo hijo. El niño nació en 1665, precisamente en la octava de la fiesta de san Antonio, y recibió aquel nombre en el bautismo. Su padre lo educó desde un principio para el sacerdocio. Los Baldinucci habitaban en la misma casa de la Via degli Angeli, en Florencia, donde san Luis Gonzaga había vivido un tiempo cuando niño y, el recuerdo de este santo ejerció una influencia profunda en Antonio. A los dieciseis años pidió la admisión en la Compañía de Jesús, cosa que le fue concedida, a pesar de que su salud no era muy robusta.

Antonio hubiese querido ir a misionar a las Indias, pero sus superiores le dedicaron a la enseñanza de los jóvenes y a la predicación en las cofradías, primero en Terni y después en Roma. Como sufriese de fuertes jaquecas, sus superiores le enviaron de nuevo a Florencia y, después, a varios colegios situados en el campo. La salud de Antonio empezó a mejorar y comenzó a predicar con gran éxito. A los treinta años recibió la ordenación sacerdotal. Cuando terminó el año de su tercera probación, se ofreció nuevamente para las misiones de las Indias, pero sus superiores no accedieron, sino que le enviaron a trabajar a Viterbo y Frascati. Ahí pasó el beato los treinta años que le quedaban de vida, trabajando sobre todo entre los pobres e instruyendo al pueblo. Para atraer a las gentes, empleaba métodos muy llamativos, semejantes a los que usó san Pedro Claver con los negros y el beato Julián Maunoir con los bretones. En efecto, solía organizar imponentes procesiones, desde diversos sitios hacia el centro de la ciudad, que era donde predicaba, con los penitentes que llevaban coronas de espinas y se disciplinaban. El beato predicaba a menudo con una cruz sobre los hombros o cargado de cadenas y movía a compasión al pueblo al aplicarse feroces disciplinas en las calles. Una vez que había conseguido impresionar a las gentes y hacerse oír, empleaba métodos más ordinarios. A fin de guardar el orden entre las multitudes que acudían a oírle, solía organizar un cuerpo de guardias, escogidos generalmente entre aquellos que llevaban una vida notoriamente licenciosa, con lo cual se los ganaba y conseguía que oyesen sus consejos. Por regla general, la misión terminaba con la quema pública de barajas, dados, imágenes obscenas y otros objetos que fuesen ocasión de pecado. El juego, las venganzas violentas y el libertinaje, estaban a la orden del día pero el celo del padre Antonio lograba conversiones duraderas y le movía a dejar organizadas buenas obras.

Aunque predicaba constantemente misiones, con el trabajo que ello supone, tuvo tiempo para escribir numerosos sermones e instrucciones, por no hablar de su amplia correspondencia. Rara vez dormía más de tres horas y lo hacía siempre sobre un lecho de tablas. Ayunaba tres días por semana. En vista de su prodigiosa actividad, el Papa Clemente XI le dispensó de la recitación del breviario, pero el beato jamás hizo uso de esa dispensa. En veinte años, predicó 448 misiones en trece diócesis de los Abruzzos y de la Romagna. En 1708, fue a predicar la cuaresma en Liorna, por orden del duque Cosme III. Llegó descalzo, vestido con una vieja sotana y con su equipaje sobre los hombros. Los nobles no asistieron al principio a sus sermones, pero el beato acabó por ganárselos, y desde entonces, predicó siempre durante la cuaresma en alguna de las ciudades más importantes de la región. El año 1716 Italia se vio asolada por un hambre terrible, y el beato Antonio trabajó incansablemente por socorrer a los necesitados. Aunque apenas tenía algo más que cincuenta años, estaba consumido por la fatiga y con dificultad pudo soportar aquel esfuerzo. Dios le llamó a Si el 7 de noviembre del año siguiente. Durante una misión que había predicado en Carpineto en 1710, se hospedó en la casa de la familia Pecci, que casi dos siglos más tarde había de dar a la Iglesia al Papa León XIII. Antonio Baldinucci fue precisamente beatificado por dicho pontífice en 1893.

Se conservan muchos detalles de la vida del beato, gracias a las deposiciones de los testigos del proceso de beatificación, así como a las cartas y otros documentos contemporáneos. En Acta Sanctorum, nov. vol. III, hay un buen artículo, aunque un tanto sumario, basado en dichas fuentes. El P. F. M. Galluzzi publicó una biografía voluminosa del beato, apenas dos años después de su muerte. El P. L. Rosa publicó en 1899 una amplia colección de cartas del beato.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Santos Jacinto María Castañeda y Vicente Lê Quang Liêm, presbíteros y mártires
fecha: 7 de noviembre
†: 1773 - país: Vietnam
canonización: B: Pío X 20 may 1906 - C: Juan Pablo II 19 jun 1988
En la ciudad de Ket Cho, en Tonquín, santos Jacinto María Castañeda y Vicente Lê Quang Liêm, presbíteros de la Orden de Predicadores y mártires, que coronaron los trabajos evangélicos con el derramamiento de su sangre en tiempo del reinado de Trinh Sâm.
Ver más información en:
117 mártires de la persecución en Vietnam (1740 a 1883)
Jacinto Castañeda

Jacinto nace en Xàtiva el 13 de enero de 1743 y es bautizado el mismo día en la Colegiata con los nombres de Félix, Tomás, Joaquín, Tadeo. Fueron sus padres José Castañeda, escribano real y público y su madre Josefa María Puchasóns. Los dos eran fervientes cristianos y de gran piedad. En 1756, con 14 años, viste el hábito dominicano. Entra a formar parte de la comunidad de Xàtiva. El nombre que adopta será el de Jacinto, en recuerdo de San Jacinto de Polonia, dominico del cual era ferviente devoto.

La orden dominicana tenía en Orihuela un Colegio Imperial que era a la vez Universidad para la formación de sus aspirantes. Los superiores de Xàtiva deciden que Jacinto acuda a esta Universidad y pueda ampliar sus estudios y conocimientos en filosofía y teología. Dentro del ambiente del curso, en mayo de 1761 llega una carta del padre Francisco Serrano, Procurador general en las Cortes de Madrid y Roma por parte de la Provincia del Rosario de Filipinas. En esa carta se solicitan jóvenes valientes, con vocación misionera, dispuestos a entregar sus vidas por el Evangelio en tierras lejanas. Enseguida dos jóvenes y un sacerdote también joven estampan su firma y dan un paso adelante en su aspiración misionera: Fray Jacinto Castañeda, Fray Domingo Caro y el Padre José Ruiz.

En la isla de Cebú, el 2 de junio de 1765 recibe la ordenación sacerdotal y el 7 celebra su primera misa solemne en la iglesia de los Padres Agustinos de Cebú.

Al oscurecer del día 17 de julio de 1769 llaman al P. Jacinto para que administre los Sacramentos en Lo-Ka a un cristiano que se encuentra muy enfermo. El misionero no duda en embarcarse rumbo a la ciudad del enfermo. Toda la noche navegaron y al llegar a tierra se encontraron un grupo de hombres armados hasta los dientes que les esperaban; les había denunciado un cristiano renegado llamado José Ga.

Los mandarines prendieron al P. Jacinto y al P. Lavilla que le acompañaba; ellos no ofrecieron ninguna resistencia y fueron llevados a la cárcel. El mismo Jacinto lo cuenta con claridad y sencillez poniendo mucha vida a todo lo que les ha ocurrido:

«El día 18 de julio del año 1769, yendo a administrar a un enfermo, fui preso por un apóstata y otros infieles, quienes dando aviso a los mandarines civil y militar de la villa de Fogan, vinieron éstos la noche siguiente con gran tropa de satélites y echándome cadena al cuello y esposas en las manos, me llevaron así preso a la cárcel de Fogan. Venía en aquella ocasión conmigo el P. Lavilla y así le ocurrió la misma ventura. Fuimos catorce veces presentados a varios Tribunales y fueron diez los mandarines que entendieron nuestra causa. Todas sus preguntas se reducían a ¿ cómo os llamáis? ¿ qué edad tenéis? ¿ a qué habéis venido a este reino? ¿ en qué casa habéis estado? Y otras cosas impertinentes. Dimos con un virrey y mandarines muy benignos y mansos. Nunca blasfemaron la ley de Dios delante de nosotros, aunque si delante de los cristianos que prendieron. De éstos, por miedo, muchos pisaron la santa Cruz y dijeron con la boca que no serían mas cristianos.

A nosotros nos quisieron imponer varios crímenes impuros, más no pudieron probar nada, ni haber uno siquiera que atestiguase aun falsamente. Y por ultimo, por un consentimiento de votos, pronunció el Virrey la sentencia de destierro perpetuo contra mí y el P. La Villa, con pena de vida si volvíamos a entrar en aquel reino, y a los cristianos, nuestros caseros, cuarenta azotes y dos meses de canga.

Con esta sentencia, salimos de la cárcel el día 3 de octubre del mismo año y a principios de diciembre llegamos a Macao. Y así ocurrió todo. El Señor ayudó mucho. Sea bendita su divina Majestad por todo.»

Una nueva aventura evangélica emprende nuestro joven sacerdote ya curtido por el sufrimiento y la experiencia de persecución y de cárcel. El 9 de febrero de 1770, Jacinto y Lavilla embarcan rumbo a Vietnam; llegan el 22 del mismo mes.

Han pasado tres años de misión y ahora el P. Castañeda está enfermo y a pesar de ello no cesa de trabajar y de moverse por todas parte. El 11 de julio de 1773 le llega un aviso para administrar los sacramentos a un enfermo; ha de ir a Ke-hoy. Los catequistas que ven el estado del joven misionero pretenden impedir que vaya, no está en condiciones de ir. Sin embargo el Padre Jacinto se levanta de la cama, se tapa con una manta, coge los santos óleos y sale a toda prisa; cuatro catequistas del grupo le acompañan. Puede llegar a la aldea, consuela al enfermo y al día siguiente vuelve en barca. Pero se dan cuenta que son seguidos. Fray Jacinto arroja a las aguas los santos óleos, y empuja a los catequistas para que huyan y no se dejen atrapar. Dos catequistas no quieren dejar solo al padre. Han llegado a la orilla y hay que correr; el Padre Jacinto cae en tierra varias veces, no puede con su alma, la fiebre le devora. El joven catequista Luis se lo carga sobre la espalda. Llegan a una aldea y piden esconder al misionero en una casa. Una vez a salvo Luis busca otro lugar más seguro y es atrapado por los perseguidores que inmediatamente preguntas por el Maestro. “ Si no hablas te cortamos la cabeza “. El dueño de la casa sale y les dice: “ El Maestro está escondido en mi casa “. El Padre castañeda es apresado. Luis ruega que le dejen con el Padre, la negativa va acompañada por la amenaza: “ Si lo sigues, te mataremos “.

El 4 de noviembre, el tribunal pronunció la sentencia para los padres dominicos enjaulados: “ Nosotros, por lo tanto, obedeciendo las órdenes del Rey leyendo el folio de cargos y encontramos que han sido traídos dos hombres, el uno de ellos Jacinto, europeo del reino de España, que se llama Padre Jacinto Castañeda y el otro Vicente que se dice Padre Liem. Ambos de manera clara y evidente son maestros de la Ley; también fueron aprehendidas imágenes pintadas y los libros de la Religión. Nosotros leemos el Edicto en el cual se ordena: Que quien sea Maestro, atendiendo a su oficio y ministerio han de ser juzgados y condenados a morir decapitados “.

Un cristiano, como puede, se acerca a dar la noticia al P. Castañeda y el mismo catequista cuenta lo oye de labios del misionero:
«El Señor me concede hoy una gran alegría»

Vicente Lê Quang Liêm

Nació en una aldea en el norte de Vietnam; por su madre, Mónica Daeon de la Cruz, miembro de la nobleza Tonkinese y ferviente católico, recibió una educación religiosa a fondo que le hizo decidir a entrar en la Orden de Santo Domingo, este Tonkin con una comunidad muy activa. Completó sus estudios en Manila, Filipinas, en el Colegio de San Juan de Letrán, junto con cuatro compatriotas (José de Santo Tomás, Juan de Santo Domingo, Pedro Mártir y Pedro de San Jacinto) y después de su ordenación (1758) regresó a Vietnam para llevar a cabo la actividad misionera.

El 1 de octubre de 1773, mientras celebraba la fiesta del Rosario en un pueblo, que fue capturado por las autoridades que persiguieron a los cristianos. Después de haber sido golpeado y se le preguntó a renunciar a su fe, fue llevado con el hermano Jacinto Castañeda, en la capital, donde ambos continuaron la difusión del Evangelio. Procesado por la Corte del rey, fueron condenados y decapitado 7 de noviembre. Después de la ejecución, algunos cristianos que estaban presentes se llevaron sus cuerpos y se mantuvieron en la ciudad de Tru Linh.
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San Pedro Wu Guosheng, catequista mártir
fecha: 7 de noviembre
n.: 1768 - †: 1814 - país: China
canonización: B: León XIII 27 may 1900 - C: Juan Pablo II 1 oct 2000
hagiografía: Vaticano
En Zunyi, provincia de Guizhou, en China, san Pedro Wu Guosheng, catequista y mártir, que fue estrangulado por su fidelidad a Cristo.
refieren a este santo: Santos Agustín Zhao Rong, Pedro Sans i Jordá, obispo y compañeros
Ver más información en:
Mártires de la evangelización de China (ss XVII - XX)
Pedro Wu Guosheng (debe prestarse atención a este segundo apellido ya que hay varios santos chinos llamados Pedro Wu, incluso en el mismo grupo) nacio pagano, pero en contacto con los misioneros recibió el bautismo cristiano en 1796 y, cambiando su profesión de posadero por la de catequista, pasó el resto de su vida proclamando la verdad de la religión cristiana. Todos los intentos de hacerlo apostatar fueron en vano, por lo que recibió el martirio por estrangulamiento el 7 de noviembre de 1814, convirtiéndose en el primer mártir chino nativo. Fue beatificado en 1900 por SS León XIII y canonizado por SS Juan Pablo II el 2 de octubre del 2000.
fuente: Vaticano





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