Santoral del 11 de Abril

INDICE

San Estanislao de Cracovia Obispo y Mártir
San Guilaco
San Lanuino
Beato Angelo Carletti de Chivasso,Franciscano
Beato Jorge Gervasio, Mártir
Santa Emma Galgani
Beata Elena Guerra
Beato Sinforiano Ducki,Mártir
Otros santos del día
Santos: Felipe, Lustrano, obispos; Eustorgio, presbítero; Néstor, Domnión, Antipas, Filón, Ceremonio, mártires; Barsanufio, eremita; Beatriz de Belmonte, (beatos.)Santa Godeberta, San Isaac de Espoleto, Beato Rainerio El Emparedado


San Antipas
De vuestra boca no salga ningún discurso malo
sino los que sean buenos para edificar en la fe,
a fin de dar gracia a los que oyen.
(Efesios 4, 29)
.

El nombre de San Antipas nos ha sido transmitido por el libro de Apocalipsis: “Eres fiel a mi nombre y no has renegado de mi fe, ni siquiera en los días de Antipas, mi testigo fiel, que fue muerto entre vosotros, ahí donde habita Satanás” (Ap. 2;13), esa es la única mención que nos da el Apóstol San Juan.

Un relato escrito muy posteriormente nos cuenta que Antipas fue martirizado en Pérgamo, en Asia Menor, durante el reinado de Nerón, emperador que realizara una feroz persecución a los cristianos. Andrés de Cesarea, en sus comentaros del Apocalipsis escritos en el siglo VII, declara haber leído el relato del martirio del santo, pero tan sólo nos da brochazos de información, tal como se acostumbraba en el modelo del género literario usado por el autor.

De acuerdo a este relato Antipas, ya de avanzada edad, fue arrestado tras un levantamiento popular y llevado ante el tribunal del prefecto de la ciudad. Interrogado como de costumbre, se le instó a obedecer las órdenes imperiales y ofrecer sacrificio a los dioses, por su negativa fue arrastrado hasta el templo de Diana y encerrado en un toro de bronce que puesto al fuego tomaba un intenso brillo incandescente.

Tanto en el Sinasario Bizantino cuanto en el Martirologio Romano a San Antipas se lo conmemora el 11 de abril. La iconografía lo representa como obispo y según la tradición oriental él era parte de los 72 discípulos de Cristo que se menciona en los Evangelios.

MEDITACIÓN SOBRE LAS CONVERSACIONES

I. Se ha de desterrar de las conversaciones toda palabra que pueda herir a la caridad, a la pureza o a la cortesía. Estos puntos abarcan todas las faltas que puedes cometer en tus conversaciones. Nunca hagas tu propio elogio, no censures a los demás; nada digas que pueda avergonzar a los que te escuchan o afligir a tu ángel custodio. Reflexiona sobre estas tres clases de defectos: ¿ninguno tienes?

II. Conversa con entera franqueza de las cosas de Dios con tu director espiritual o con alguna otra persona piadosa y sabia. A veces estas conversaciones te inspirarán más tiernos sentimientos de devoción que los que experimentas en tus oraciones. Tanto gustas de hablar de tus negocios, y ya que el de tu salvación es el mayor de todos, ¿por qué no hablas de él alguna vez, para comunicar a los otros los buenos sentimientos que Dios te inspira y para aprovecharte de sus luces?

III. Debes ponerte de parte de Jesucristo si, en la conversación, alguien habla mal de las cosas santas, o en chiste, o pone en duda algún artículo de la fe o murmura de un ausente. No te avergüences entonces de declararte abogado de Jesucristo; habla valientemente, pero siempre con discreción: Dios te inspirará lo que debas decir. Si alguien habla mal de algún amigo tuyo, asumes su defensa; si se trata de Jesucristo o de alguno de sus servidores, te que das mudo. Seríamos más felices si pusiéramos tanto esmero en agradar a Dios como a los hombres, y si temiéramos tanto desagradar al Creador como a la creatura. (San Paulino).

Celo por la gloria de Dios
Orad por el Papa.

ORACIÓN
Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño y guardadlo con protección constante por vuestro bienaventurado Sumo Pontífice León, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S.



http://www.aciprensa.com/podcast/santo/abril11gemmagalgani.mp3




Martirologio Romano: Memoria de san Estanislao, obispo y mártir, que, entre las dificultades de su época, fue constante defensor de la humanidad y de las costumbres cristianas, rigió como buen pastor la iglesia de Cracovia, ayudó a los pobres, visitó cada año a sus clérigos y, finalmente, mientras celebraba los divinos misterios, fue muerto por orden de Boleslao, rey de Polonia, al que había reprendido.

Se llamaba Stanislao Szczepanowski y nació en Szczepanow, en la diócesis de Cracovia; fue hijo de santa Bogna. Fue un joven estudioso que conoció la efervescencia intelectual primero en la universidad de Gnesna, y luego en la universidad de París, (otros autores dicen que a Lieja), pero al regreso a su patria, una revolución interior le hizo desdeñar el saber y sus glorias; después de vender sus bienes fue ordenado sacerdote por el obispo de Cracovia, Lamberto y luego designado canónigo y por fin predicador.

En 1072, fue elegido, contra su voluntad, por el papa Alejandro II y el apoyo del rey Boleslao II, como obispo de Cracovia. Fue un pastor solícito con los pobres y oprimidos. Un historiador polaco le describe: "Era de carácter dulce y humilde, pacífico y púdico; era muy cuidadoso de reprimir sus propias faltas antes de hacerlo con sus prójimos; era un alma que jamás mostró soberbia ni se dejó llevar por la ira; muy atento, de naturaleza afable y humano, de gran ingenio y sabiduría y dispuesto siempre a ayudar a quien necesitaba ayuda alguna. Odiaba la adulación e hipocresía, mostrándose siempre sencillo y de corazón abierto".

Con el rey Boleslao II de Polonia, que, aunque hombre valeroso, era moralmente corrupto e infiel, le amonestó una y otra vez, por su vida disipada y lasciva que Estanislao se vio obligado en denunciar en público, aunque éste prometiera también arrepentirse y cambiar de forma de vida, pero al final fue objeto de escarnios y humillaciones, y al no doblegarse provocó la cólera real, que inició bajo calumnia un proceso contra él por malversación de fondos, que se vio del todo injusto.

Boleslao mantuvo una guerra contra los rusos en la que venció. A su regreso su comportamiento fue más salvaje: violaciones, adulterios, promiscuidad..., todo esto provocó que Estanislao lo excomulgara. Cuando Boleslao fue excomulgado, dio tres veces la orden de que mataran a Estanislao, pero nadie se atrevió, y por fin el mismo rey dio muerte al santo ante el altar mientras celebraba la eucaristía en la iglesia de San Miguel (otros autores afirman que el rey lo declaró traidor y como tal fue ejecutado por unos sicarios), aunque estos datos parecen que forman parte de la leyenda. Su cadáver se expuso como escarmiento en medio de la calle, pero el rey tuvo que salir para el destierro en Hungría y, después de algún tiempo, se retiró, arrepentido, como hermano lego al monasterio benedictino de Osjak, donde murió. Otras hagiografías dicen que el cadáver de Estanislao fue troceado y arrojado a un pozo que se muestra en Cracovia. Está enterrado en la catedral de Wawel en Cracovia. Su historia recuerda a las de santos Fridolino y Tomás Becket. Patrón de Polonia y Cracovia. MEMORIA OBLIGATORIA.
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Príncipe de Mercia e inicialmente combatió en el ejército del rey san Etelredo de Mercia. En casi todas las guerras en las que participó se desarrollaron en los límites de Gales, que le supusieron la ganancia de un importante botín, y una gran fama como guerrero. Después de 9 años, llegó para él el tiempo de la conversión y por ello ingresó en la abadía benedictina de Repton en Derbyshire, un monasterio doble gobernado por la abadesa Elfrida.

Se destacó entre sus cohermanos por el ascetismo extremo y la profunda aversión al alcoholismo. Después de emitir los votos pidió dejar la comunidad para vivir como recluso en el corazón de la palude de Linconshire, donde pasó los últimos 15 años de su vida. En el 699 se retiró con algún compañero. Más tarde en el lugar donde se encontraba su celda se erigió la abadía de Crowland (Croyland). Tuvo como modelo de vida a san Antonio Abad, uno de los más grandes Padres del desierto.

Tuvo que superar numerosas pruebas y tentaciones y sufrió el ataque de los llamados “monstruos”, identificados probablemente con los descendientes de los britanos que se habían refugiado en aquella zona durante la invasión de los sajones. Famoso por su vida austera y por su don de profecía, tuvo que recibir, en un número cada vez mayor, a visitantes, entre los que se cuenta el obispo Edda de Lichfeld, que lo ordenó sacerdote, y el príncipe heredero de Mercia, Atebaldo. De su biografía se deduce que no manifestó nunca rabia, ansia o tristeza. Predijo el día de su muerte, y por esto invitó a su hermana santa Pega a sus funerales, ella era también eremita.

Muerto, su tumba se convirtió en lugar de peregrinación y fuente de milagros. Sus restos reposan en la abadía de Crowland. Está considerado como el ermitaño inglés más famoso de la época.
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Martirologio Romano: En Calabria, beato Lanuino, compañero y sucesor de san Bruno, que se distinguió como intérprete del espíritu del fundador, para establecer los monasterios de la Orden Cartujana.

Discípulo de san Bruno, nacido como él en Francia, y que lo acompañó a Italia y en el 1089, fueron llamados a Roma por el papa san Urbano II, para pedirles su consejo y apoyo, en los difíciles momentos que atraversaba la Iglesia.

Juntos se retiraron, después de dos años, al eremo de Santa María della Torre, en la diócesis de Squillace en Calabria, comenzando de este modo la vida eremítica y contemplativa en la región que tomó cuerpo con la regla cartujana, fundada en Chartreuse en Francia por san Bruno. Desde 1091 todos los documentos y bulas, sean normandas como pontificias, fueron siempre dirigidas a Bruno y Lanuino.
San Bruno murió en 1101 en la cartuja de Serra de San Bruno, y parecía natural que le sucediera en la direccin de la cartuja, Lanuino, pero esto ocasionó bastantes dudas en algunos monjes. El Papa envió a un legado a presidir el Capítulo, compuesto por 32 monjes que constituían la cartuja de Calabria y Lanuino fue elegido Maestro; el papa Pascual II con la bula del 26 de noviembre de 1101, se alegró con él y lo invitó a pasar la Cuaresma en Roma.

Bajo su dirección, que duró 15 años, la cartuja de Calabria tuvo una gran importancia, tanta que pudo competir con los más famosos monasterios benedictinos de la región. Favorecido por los reyes normandos, que la aprovisionaron de hombres y medios, edificó la grandiosa construcción de la cartuja, que vivió según el espíritu de san Bruno; organizó la vida religiosa; y proveyó los monasterios bajo su dependencia. El papa Pascual II lo tuvo en gran consideración, son una decena de encargos, misiones, intervenciones que tuvo que desarrollar en Calabria; además fue nombrado visitador apostólico de todos los monasterios de Calabria.
Lanuino fue un genuino intérprete y heredero más autorizado del espíritu cartujo, como lo había querido san Bruno. Murió, en una fecha todavía no concreta, lleno de méritos. Siempre se le ha tributado culto como beato.
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Martirologio Romano: En Cúneo, del Piamonte, beato Ángel Carletti de Chivasso (Antonio), presbítero, de la Orden de Hermanos Menores, insigne en la doctrina, la prudencia y caridad.

Nació en Chivasso en el Piamonte, en el seno de la antigua y noble familia Carletti, y se llamaba Antonio. Se licenció en Derecho canónico y civil, y en Teología en Bolonia. Al regreso en Chivasso ejerció la profesión forense y fue miembro de la Corte de Justicia. Eran los años de fasto y esplendor de la dinastía de los Paleologos. Juan Jacobo Paleólogo le nombró senador y consejero de su marquesado. Su madre le busco una mujer para que se casase, pero él ya tenía decidido entrar en el convento. Se hizo religioso a los 33 años en la Orden de los franciscanos, cuando murió su madre. Vendió sus bienes, dividiendo lo conseguido entre su hermano y los pobres, y cedió una casa paterna a la comunidad para que se celebraran los consejos públicos.

Ingresó en el convento de Santa María del Monte en Génova, que pertenecía a la Observancia de san Bernardino de Siena. Aquí conoció al futuro papa Sixto IV. Su primer encargo fue el de maestro de novicios. Génova será durante 20 años su residencia principal. Durante este periodo promovió la erección en la ciudad y en Savona de los Montes de Piedad para combatir la usura. La atención a los pobres será una constante en su vida. En Savona construyó el convento de Santiago.
Docto, humilde, manso, paciente, en el 1464 fue elegido Vicario provincial. En el 1467 fue nombrado Comisario junto a Pedro de Nápoles, para la división de la gran Provincia franciscana de Alemania. En el 1472, fue nombrado Vicario Genral de los Observantes. Fundó los monasterios de Saluzzo, Mondovi y Pinerolo. Fue reelegido Vicario General en 1478, y en este cargo viajó por Italia para visitar los conventos de la Observancia.

Fue predicador, estudioso, teólogo polemista y maestro de almas. Fue director espiritual del duque de Saboya Carlos I y de la beata Paula Gambara-Costa. Estuvo en relación con santa Catalina de Génova. Para ayudar a los directores espirituales escribió "Summa de los casos de conciencia" (conocida como "Summa Angelica"). Por encargo del papa Sixto IV, predicó la cruzada contra los turcos en 1480. En los años 1484 y 1489, fue reelegido como Vicario General. En 1491, sólo por obediencia al papa Inocencio VIII, fue encargado de frenar, junto con el obispo de Moriana, la difusión de los valdeses en el ducado de Saboya. Obtuvo grandes conversiones y un acuerdo pacífico entre valdeses y católicos en el 1493. Fue encargado de la Prefectura Cismontana de la Orden en Italia. Pobrísimo por voluntad propia, fue gran benefactor de los pobres que defendió contra los prepotentes. Murió en el convento de San Antonio de Cúneo. Sus restos se encuentran en el convento de Santa María de los Ángeles de Cúneo. Patrón de Cúneo.
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Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, beato Jorge Gervase, presbítero de la Orden de San Benito y mártir, alumno del Colegio de Douai de los Ingleses, que en tiempo del rey Jacobo I, mientras ejercía su ministerio pastoral, fue detenido dos veces en su patria, confesando con constancia su fe católica hasta ser ahorcado.

Natural de Bosham en Sussex, era anglicano o abandonó la fe católica durante algún tiempo, a pesar de que su madre pertenecía a la familia del beato Eduardo Shelley. En su juventud llevó una vida aventurera con el pirata Drake, en las Indias occidentales y luego sirvió en la armada española de Flandes, para ingresar en la Iglesia católica. Estudió para ser sacerdote en Douai y fue ordenado en el 1603.

En 1604 regresó a Inglaterra. Durante dos años ejerció los ministerios apostólicos en diversas regiones, hasta que fue arrestado en 1606, en Haggerston. Estuvo preso en Londres hasta julio de 1606, fecha en que fue desterrado del reino con otros sacerdotes. Jorge hizo entonces una peregrinación a Roma y probablemente solicitó ahí el hábito de los benedictinos ingleses, porque en el mismo año de 1607, a su vuelta a Douai, entre los meses de julio y septiembre, recibió el hábito de manos del prior general, san Agustín Bradshaw. A causa de la oposición que existía en el Colegio Inglés contra los benedictinos, el hecho no se puso en conocimiento de las autoridades del Colegio.

Fue enviado de nuevo a la misión inglesa. Apenas dos meses después de su llegada, fue arrestado y encarcelado en la prisión de Gatehouse, en Westminster. Juzgado en el tribunal de Old Bailey, se rehusó a prestar el juramento de lealtad al rey, en la forma en que había sido condenado por la Santa Sede, pero protestó de su lealtad a la corona. Cuando le interrogaron sobre el poder del papa para deponer a los monarcas, respondió: «Declaro que el papa puede deponer a los reyes y emperadores cuando éstos lo merecen». También confesó que era sacerdote. Fue condenado a muerte inmediatamente. Fue ahorcado y descuartizado en Tyburn, Londres.

Roberto Chamberlain, confesor del mártir, anota que, cuando el verdugo le echó la cuerda al cuello, el P. Jorge levantó los brazos y miró al cielo, en la actitud del novicio que recita el «Suscipe» el día de su profesión. Y así, «abriendo los brazos como si fuesen alas», voló a recibir el premio celestial.
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Martirologio Romano: En Luca, en Italia, santa Gemma Galgani, virgen, la cual, insigne por la contemplación de la Pasión y por los dolores soportados con paciencia, a la edad de veinte años consumó su angélica vida el día de Sábado Santo.

Nació en Borgo Novo de Caparonni o en Camigliano, (Lucca), en el seno de una familia cristiana y de notable bienestar económico. Huérfana de madre a los ocho años y de padre a los diecinueve años, tuvo que ir de una familia a otra, en absoluta pobreza ya que los acreedores se habían llevado hasta las monedas que llevaba en los bolsillos; terminó acogida en casa de la familia Giannini en Lucca, que tenían 11 hijos de corta edad, allí vivió sencilla y modestamente, con una delicada reserva que trataba de esconder hechos extraordinarios que eran la comidilla de la población. En 1899 recibió en su cuerpo la impresión de las llagas de Cristo, todos los jueves y viernes de la semana. Se preparó a la primera Comunión con ocho días de ejercicios espirituales: "Jesús se dejó sentir, con indecible dulzura, en mi alma: y me sentí obligada a hacer permanente aquella unión". Su naturaleza física era enfermiza, pero psíquicamente era totalmente normal, aunque algunas personas hayan negado tal hecho. Tenía predilección por ayudar y socorrer a los pobres, pero al final, cuando ya no tenía nada, le prohibieron estas prácticas, por ello optó no salir de casa, porque todos los indigentes se agolpaban donde ella estaba y no podía darles nada.

Ansiaba ser religiosa pasionista, apenas se lo permitieran las circunstancias, pero no la admitieron, como tampoco lo hicieron las Visitandinas, a causa del parecer contrario del obispo Ghilardi. Su vida la entregó a la oración y los sufrimientos redentores de Cristo en la pasión. Sufrió calumnias, desprecios, incomprensiones, tentaciones diabólicas, como consecuencia de su identificación con Cristo. Su confesor, el obispo Volpi, atribuyó a histeria los fenómenos que le sucedían mientras que su director espiritual, el pasionista Germán de San Estanislao, aseguraba que era de origen sobrenatural, ya que había él mismo observado en primera personas la veracidad de estos hechos.

Tuvo una enfermedad que hizo que los médicos la desahuciaran después de una dolorosa operación. Cristo le había dicho: "Padeciendo se aprende a amar". Desde su niñez caminaba con su ángel custodio: "la carta, apenas terminada, se la doy a mi ángel. Está aquí junto a mi que espera". ¡Y las cartas llegaban a destino sin pasar por el correo! Y con 25 años, plenos de sacrificios, sufrimientos y contradicciones, murió; aunque sus biógrafos insisten en señalar que la causa de su muerte fue un exceso de amor, un deseo de su alma de encontrarse con su Amado. En sus últimas cartas decía: “¡Su misterioso amor jamás, jamás cansa!”. “No pensar en Jesús es imposible: Jesús me persigue con su amor. Dondequiera que yo vaya. Él no me abandona, nunca se separa de mí. A buen seguro habrá observado que sin Él no puedo vivir...”. Escribió su "Diario" y la "Autobiografía", que nos hacen conocer mejor su vida.

Su canonización se realizó a pesar de la fuerte oposición que existió a causa de sus excepcionales experiencias religiosas. Un escritor dice que vivió la santidad: "a) con una caridad desbordante que le hace preocuparse de los demás hasta el heroísmo. b) Una obediencia ciega a las personas que le quieren orientar en el laberinto de su vida. c) Una humildad que le coloca a la altura del polvo cuando quiere valorarse a sí misma".
Con todo, en los santuarios donde viene celebrando con afluencia de fieles el día 14 de Mayo, por concesión de la Congregación para el Culto, puede seguir celebrándose este mismo día.
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Martirologio Romano: Beata Elena Guerra, virgen, que instituyó la Congregación de las Oblatas del Espíritu Santo, para la enseñanza de las niñas, y dio sabios avisos a los cristianos acerca de la cooperación del Espíritu Santo en la economía de la salvación.

Nació en Lucca en el seno de una familia de la alta sociedad, de manera que adquirió una cultura muy superior a la que tenía cualquier mujer de su tiempo. El día de su confirmación le cambió la vida, ya que desde entonces su vida se caracterizó por una excelente devoción al Espíritu Santo y a la propagación de la fe. Estudió las Escrituras y leyó libros de teología para conocer mejor al Espíritu Santo; para ella le era fácil ya que tenía profundos conocimientos de latín.

Primero fundó los “Jardines de María”, una asociación en la que las jóvenes campesinas ofrecían a María una virtud. Luego congregó a un grupo de amigas a las que llamó “Amistades espirituales”, con el fin de prestarse mutua ayuda en el camino de la santificación. Ella misma se alistó en las Conferencias de San Vicente de Paúl, y su amor a los más necesitados se hizo patente en la ayuda que prestó a los enfermos de cólera en la epidemia que azotó Luccca.

En 1872, después de una enfermedad, que la retuvo inmovilizada en casa durante años, y de una peregrinación a Roma, de la que volvió con dudas sobre su posible vocación contemplativa, fundó la Congregación de Santa Zita, llamadas también Oblatas del Espíritu Santo; la alumna más importante fue santa Gemma Galgani. Su Congregación se desenvuelve especialmente en el campo misionero. Con la aprobación de la nueva fundación quedaban atrás años de incomprensiones y hasta persecución, por parte de su familia y de eclesiásticos, incluso del obispo Arrigoni. Escribió mucho, difundiendo el apostolado al Espíritu Santo, con la creación del “Cenáculo permanente” asociación religiosa de religiosos y laicos orientados a la oración en común, sobre todo litúrgica; Juan XXIII en su beatificación la llamó “apóstol del Espíritu Santo”.

Cuando ya parecía que había cumplido su misión en la tierra, un nuevo calvario: los últimos años de su vida (1905 y 1914): un nuevo obispo, monseñor Lorenzelli, se dejó convencer por algunas oblatas del Espíritu Santo y obligó a Elena a presentar su dimisión de su cargo de superiora general. Su delito era, según sus propias religiosas, el haber publicado tanto que ponía en peligro la estabilidad económica de la Congregación. Elena dio a sus religiosas y a toda la ciudad un alto ejemplo de amor a la Iglesia y a la cruz: su silencio y humilde fueron el clima que precedió a su muerte.
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Martirologio Romano: En el campo de concentración de Oswiecim o Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beato Sinforiano Ducki, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que durante la guerra, por fidelidad a Cristo, fue apresado y muerto.

Félix nació en Varsovia, Polonia. Frecuentó la escuela elemental en la nativa Varsovia. Cuando en 1918 los capuchinos regresaron a su convento propio, abandonado con la supresión zarista de 1864, Félix Ducki, que de tiempo atrás sentía la vocación, se unió a ellos, primero ayudando simplemente a la reorganización del convento y más tarde como postulante. El 19 de mayo de 1920 comenzó el noviciado en Nowe Miasto con el nombre de fray Sinforiano. Terminado el año de noviciado se dedicó al servicio fraterno en los conventos de Varsovia, de Lomza y de nuevo en Varsovia (desde el 27 de mayo de 1924), hasta la profesión solemne, el 22 de mayo de 1925.

En Varsovia desempeñó primero el oficio de hermano limosnero, preocupándose sobre todo de recoger ofertas para la construcción del Seminario Menor de San Fidel. Después fue nombrado hermano socio del padre Provincial.

De carácter sociable, simple, cortés y amigable, fácilmente conquistaba la simpatía del pueblo y nuevos amigos para la Orden. No obstante su vida tan activa en medio de la gente, no perdió nunca el espíritu interior, distinguiéndose por su oración devota y fervorosa. Era conocido y estimado por los habitantes de la capital y le llamaban "padre" aunque no era sacerdote.

Al sobrevenir la II Guerra mundial se esforzó para que no faltara lo necesario ni a sus hermanos frailes ni a los demás pobres, hasta el 27 de junio de 1941, día en que la Gestapo arrestó a todos los 22 capuchinos del convento de la capital. En un primer momento fray Sinforiano fue internado en la prisión di Pawiak, y luego, el 3 de septiembre, en el campo de concentración de Auschwitz. De constitución robusta, sufrió más que los demás el hambre y las persecuciones, soportando todo en silencio. Las míseras raciones que recibían no cubrían ni siquiera la cuarta parte de la necesidad del organismo de un hombre normal. Después de siete meses fue condenado a una muerte lenta.
Una tarde, mientras los custodios del campo habían comenzado a asesinar prisioneros de un modo bestial, destrozándoles la cabeza a garrotazos, fray Sinforiano tuvo la valentía de hacer sobre los caídos la señal de la cruz. El testigo ocular y compañero de prisión César Ostankowicz declara que hubo un momento de aturdimiento y sorpresa, al que siguió la orden de apalear a Sinforiano. Un golpe en la cabeza le hizo caer al suelo entre los esbirros y los prisioneros.

Poco después tuvo fuerzas para levantarse y hacer de nuevo la señal de la cruz. Fue entonces cuando lo asesinaron. La muerte de fray Sinforiano puso fin a la tremenda matanza que los soldados estaban perpetrando, y unos quince prisioneros se salvaron así de la muerte. Estos, con grande veneración, cargaron a fray Sinforiano en el carro que le llevaría, con los demás cadáveres, al horno crematorio.
Con su martirio fray Sinforiano demostró heroicamente su fe en la Trinidad, y salvó de una muerte segura a un grupo de compañeros de prisión.
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San Antipas. M. c. 90.
Martirologio Romano: En Pérgamo, en Asia, conmemoración de san Antipas, testigo fiel, como dice san Juan en el Apocalipsis, que fue martirizado por el nombre de Jesús.
Mártir en Pérgamo. seguramente durante la persecución de Domiciano. Encontramos su elogio en el Apocalipsis (2, 13) "fiel testigo". «Eres fiel a mi nombre y no has renegado de mi fe, ni siquiera en los días de Antipas, mi testigo fiel, que fue muerto entre vosotros, ahí donde habita Satanás» (Apocalipsis 2,13) Así aparece en la única mención que tenemos de este mártir de la Iglesia en sus inicios. El párrafo citado forma parte de la «Carta a la Iglesia de Pérgamo», la tercera de las siete cartas a las Iglesias de Asia Menor, que forman la primera sección del libro del Apocalipsis.
Existe una «Passio» de Antipas, que ubica el martirio en tiempos de Nerón, y describe los detalles, pero es un escrito muy posterior, que no se basa en documentos, sino que sólo reproduce los lineamientos del género literario. Quizás encontró la muerte dentro de un buey de bronce calentado al rojo vivo. Se dice que fue obispo de Pérgamo, pero todo lo que sabemos es lo que dice el Apocalipsis.

San Felipe de Gortina. M. c. 180.
Martirologio Romano: Conmemoración de san Felipe, obispo de Gortina, en la isla de Creta, que en tiempo de los emperadores Marco Antonio Vero y Lucio Aurelio Cómodo, tuteló enérgicamente la Iglesia que se le había encomendado frente a la violencia de los paganos y las insidias de los herejes.
Obispo de Gortina (Creta). Durante los imperios de Marco Antonio y Comodo, defendió enérgicamente a la Iglesia contra los gentiles y herejes. Es autor de una obra, hoy perdida, contra los gnósticos marcionitas.




San Domnion de Salona. M. 299.
Martirologio Romano: En Salona, en Dalmacia, san Domnion, obispo y mártir, que fue martirizado, según la tradición, durante la persecución bajo el emperador Diocleciano.

Una leyenda dice que Domniom era uno de los 72 discípulos de Cristo, fue enviado por san Pedro a evangelizar Dalmacia, donde fue martirizado después de ser obispo de Salona. Otra versión, más probable, afirma que fue martirizado durante la persecución de Diocleciano. Patrón de Split (Croacia).

San Barsanufio. M. c. 540.
Martirologio Romano: Cerca de Gaza, en Palestina, san Barsanufio, anacoreta, quien, de origen egipcio, dotado de gracias de contemplación, fue también eximio por la integridad de su vida.
Nació en Egipto; ingresó en un monasterio en Gaza donde vivió en perfecta soledad, tratando solamente con un monje que le hacía de secretario. Fue un gran contemplativo y gozó de dones sobrenaturales. Su fama de santidad hizo que lo buscaran muchos solitarios con los que mantuvo relaciones epistolares

Entre ellos destaca, Juan llamado “el Profeta”, abad del monasterio de Merosala y el famoso maestro san Doroteo de Gaza. Esta correspondencia consta de cerca 800 cartas, son importantes para la historia de la espiritualidad. En ellas se trata cuestiones precisas y breves resueltas con aforismos (apophthegma) que luego fueron utilizados como preceptos monásticos. Los temas principales de estas cartas tratan de la fidelidad a las tradiciones y una serie de consejos adaptados a las reales necesidades humanas, lejanos de todo exceso. Estas influyeron mucho en los monasterios orientales, mientras permanecieron desconocidas en Occidente.

Barsanufio murió anciano y su imagen está representada en la iglesia de Santa Sofía de Constantinopla junto a la de san Antonio abad, san Efrén y otros santos. Es muy venerado entre los griegos por su gran austeridad. Parece que murió mártir en Gaza. Sus reliquias se encuentran en la catedral de Oria (Brindisi) de donde es patrón.

San Isaac de Spoleto. M. 550.
Martirologio Romano: En Spoleto, en la Umbría, san Isaac, monje, oriundo de las regiones de Siria y fundador del monasterio de Monte Luco, cuyas virtudes conmemora el papa san Gregorio I Magno.
Monje en Oriente. Había dejado Siria huyendo de la herejía eutiquiana, junto con san Lorenzo el Iluminador, llegaron hasta el monasterio de San Marcos en Spoleto, cuyo abad era san Eleuterio; allí fundó una "laura".

Sabemos que fue un gran contemplativo y que se pasaba horas y horas en oración; su actitud para con los demás demostró su estado contemplativo. Su generosidad fue proverbial: "un monje que busque tener algo no es un verdadero monje". Es uno de los grandes impulsores de la vida eremítica en Italia. Sus virtudes las celebraba el papa san Gregorio Magno.

Sancha de Portugal. Beata. (1180-1229).
Martirologio Romano: En Coimbra, en Portugal, beata Sancha, virgen, que, siendo hija del rey Sancho I, fundó el monasterio de Cellis, de monjas cistercienses, y en él abrazó la vida regular.
Infanta de Portugal. Hija de Sancho I y de doña Dulce, princesa de Barcelona y Aragón. Hermana de las beatas Teresa de Portugal y Mafalda. Desde niña hizo voto privado de virginidad y cuando murió su madre, se retiró a la villa de Alenquer, que le había dejado su padre como feudo.

Tuvo que enfrentarse con su hermano Alfonso II, que se quiso apropiar de sus posesiones, pero gracias a la intervención pontificia logró que desistiera de sus intentos. Su hermano la quiso casar con san Fernando III, pero ella se negó. Para evitar nuevos matrimonios, hizo voto público de castidad y fundó en la quinta de Wamarens, el monasterio cisterciense de Santa María de las Cellas. Protegió los primeros conventos franciscanos y dominicos fundados en Portugal y en el 1223 se hizo cisterciense ingresando en el monasterio por ella fundado.

Sus restos mortales fueron luego hechos trasladar a Lorvao por su hermana Teresa. Unida a ella, el 13 de diciembre de 1705 Sancha será beatificada por el pontífice Clemente XI con la bula «Sollicitudo Pastoralis Offici». Es nombrada indistintamente como santa o como beata, aunque formalmente sólo ha sido beatificada.


Juan de Massaccio. Beato. (c. 1210 - 1303).
Nació en Massaccio (hoy Cupramontana), desde niño se mostró muy inclinado a la oración e invitaba a sus compañeros hacer los mismo con fervorosos sermoncitos. Era pastor y se cuenta que un día hizo surgir una fuente, trazando en la tierra un círculo e invocando el nombre de Jesús. Más tarde, tomó el hábito religioso, quizás en el monasterio camaldulense de la Ermita, osea San Giacomo dei Mandroli. Después se retiró a la vida solitaria en un lugar conocido hoy como “las Grutas”, donde, vivió largo tiempo en austerísima penitencia. Fue sepultado en la iglesia y su tumba, ilustrada de muchos milagros, fue objeto de pública veneración.

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